El turismo al sur

Me encuentro en nuestra bella capital estatal, Chetumal, antes Payo Obispo. Estoy en la terminal de autobuses a sólo 15 minutos para partir hacia Playa del Carmen.

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Me encuentro en nuestra bella capital estatal, Chetumal, antes Payo Obispo. Estoy en la terminal de autobuses a sólo 15 minutos para partir hacia Playa del Carmen.

Todo como siempre por aquí, tranquilo, sin tráfico y con la gente a un ritmo muy diferente que en el norte del estado. Muy diferente al ritmo de las ciudades turísticas de Quintana Roo. Como lo es mi Cozumel. Donde el ritmo del turista, principalmente del crucerista, marca el paso a casi todos. O nos marca el paso, quizás mejor dicho.

A un ritmo donde los tour operadores tienen siempre prisa. Donde nuestros taxistas están ansiosos, atentos y puestísimos. Listos todos para el ajetreo del turismo.

Pero por aquí, en Chetumal, se respira otro ambiente, otro ritmo muy diferente. Más pausado y menos ajetreado indudablemente.

Tomo un café en el ya histórico hotel Los Cocos, propiedad del gran empresario Norman Angulo, en compañía de una funcionaria de gobierno de una enorme trayectoria en Quintana Roo. Hoy candidata de mi partido al igual que yo.

Charlamos de varios temas, principalmente la situación electoral actual. Entre varios temas, ya más relajados, se me hace imposible no tocar el tema del presente y futuro económico de esta ciudad. De nuestra capital.

El gran reto de cómo generar empleo y oportunidades para nuestros paisanos chetumaleños. Una muy vieja añoranza, difícil de cumplir para numerosos gobiernos estatales que han pasado a lo largo de las pasadas décadas. Chetumaleños y cozumeleños.

Principalmente desde que el comercio mundial cambió. Desde que México tuvo que cambiar también. Entrando por la puerta grande al comercio mundial a través del hoy tan discutido Tratado de Libre Comercio (Nafta). En donde indudablemente Chetumal y Othón P. Blanco cambiaron, y muy drásticamente.

Inicia mi trayecto… hacemos una parada en el reciente nuevo municipio de Bacalar.
En una oficina pequeña, sobre la carretera se encuentra la sucursal de la empresa de nuestro autobús. Para mi sorpresa, una larga fila de turistas extranjeros aguarda el camión. Empiezo a oír diversos idiomas: Alemán, inglés e inclusive, castellano (español español, por así decirlo).

¡Es entonces que lo entiendo!

¡Es entonces que lo comprendo! Y lo veo tan claro como al mar de Cozumel: EL TURISMO HA LLEGADO FINALMENTE AL SUR.

Lo veo en esos turistas contentos y satisfechos con los servicios ofrecidos. Me recuerda mucho a Cozumel, al viejo Cozumel, mucho antes de la llegada de los cruceros. Con servicios limitados, no del nivel que hoy encontramos en Riviera Maya, Cancún e inclusive nuestra isla Cozumel. Pero claramente subsanados con las bellezas naturales de nuestra tierra. De nuestro Quintana Roo.

Mi camión se llena. Muy pocos lugares quedan disponibles. Ese camión que salía casi vacío de Chetumal a la Riviera Maya se llena de turistas.

Es una realidad, el turismo extranjero finalmente ha llegado al sur del estado. No tengo la menor duda. Mis ojos no mienten.

Pero me pregunto, ¿estarán los chetumaleños al tanto? ¿Lo verán acaso? ¿Lo comprenderán y sobre todo, le podrán sacar provecho a esta oportunidad? Veremos…
Pero por lo pronto, ese largo anhelo empieza a hacerse realidad. ¡El turismo ha llegado al sur!