Tendrá que haber certificación sanitaria

De nada servirá que los cientos de hoteles de Cancún y la Riviera Maya con más de 105 mil habitaciones en existencia, reabran sus puertas a partir del 1 de junio próximo, si en realidad no existe una debida certificación sanitaria

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De nada servirá que los cientos de hoteles de Cancún y la Riviera Maya con más de 105 mil habitaciones en existencia, reabran sus puertas a partir del 1 de junio próximo, si en realidad no existe una debida certificación sanitaria, confiable, que pueda ser el detonante para que de nueva cuenta lleguen a este destino más de 25 millones de visitantes.

Como se sabe, Quintana Roo ha sido el destino turístico más afectado del país, ya que se perdieron a partir del decreto de la suspensión de actividades por el Covid-19 más de un millón de empleos, los que será casi imposible de recuperar en los próximos 12 meses.

Por supuesto, el paradisíaco lugar no es la excepción, e incluso a nivel nacional, el sector salud lo clasificó como una de las ciudades con mayor contagios por Coronavirus, y por lo cual se tomaron en tiempo mayores determinaciones para que no llegaran al destino más turistas de diversas partes del mundo.

No hay que olvidar que a este puerto, -el más importante de México y de América Latina- llegan más de 500 vuelos todos los días, con miles de paseantes que se hospedan también en la Riviera Maya y por ello, por esos grandes márgenes de turistas, se cancelaron casi el 100 por ciento de las operaciones aéreas para evitar una pandemia de funestas consecuencias.

Sin embargo, luego de que el gobierno federal diera a conocer que a partir del  lunes próximo se reanudarán de manera oficial algunos trabajos, después de casi dos meses de cuarentena obligada, clasificó las próximas aperturas por medio de semáforos. El llamado semáforo de coronavirus regulará el regreso a la “nueva normalidad” en México y se pondrá en marcha el 1 junio.

A partir de él, se determinará el regreso de los estados y municipios a las actividades económicas, sociales y culturales, tras la fase crítica de la pandemia por Coronavirus Covid-19. Con base en el semáforo, se designará la fecha y las medidas de mitigación: operará por regiones y se publicará todas las semanas.

El semáforo funciona de manera similar al Hoy No Circula en la Ciudad de México y está compuesto por cuatro colores: rojo, naranja, amarillo y verde, y de acuerdo con esta escala se evaluarán, el espacio público abierto y cerrado. También estarán reguladas las medidas de salud pública y del trabajo, así como las actividades laborales, ya sean esenciales o no esenciales.

A través de esa aplicación, donde las luces conocidas por casi toda la gente que habita las zonas urbanas, será uno de los factores que influirán para que reabran manera paulatina, los miles de negocios y comercios que cerraron sus puertas debido a la crisis del coronavirus.

Es cierto, el reinicio será muy difícil y no obstante que pudieran abrirse de nueva cuenta hoteles y comercios, restoranes, centros de diversión, parques temáticos, el mayor conflicto se registrará cuando no lleguen por precaución al contagio o por sicosis, los millones de turistas del mercado nacional e internacional que por largos años han llegado a este destino.

Tanto el gobierno federal como el del Estado, deberán planificar la serie de acciones y medidas que tendrán que adoptarse en el futuro inmediato, si en verdad se quiere levantar Quintana Roo, ya que las condiciones de sanidad en la mayoría de los países que enfrentaron la epidemia, aún no están liberados al 100 por ciento de esos contagios.

Asimismo, de nada servirá que se abran la mayoría de las puertas cerradas desde el 1 de abril, toda vez que luego de la decisión del gobierno federal y la Organización Mundial de la Salud, no se llevan a cabo acciones determinantes para que la gente comience a tomar confianza y no se registren mayores contagios.

Otro aspecto vital será que los paquetes de aviones y hoteles que se ofrecerán en el mercado nacional y mundial, deberán ser atractivos, a precios accesibles, con el fin de reconquistar el más importante destino turístico de playa del continente americano y que siempre se ha significado por varias décadas, como un sitial de mar y playa de privilegio.