Ya: AMLO presidente electo

Todo estuvo listo para que este miércoles Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fuera declarado de manera formal como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

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• Peña: apacible retiro
• Dos “presidentes” y ninguno
• Gabinete y planes, en ajuste

Todo estuvo listo para que este miércoles Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fuera declarado de manera formal como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) despachó en la víspera los asuntos pendientes y dejó el camino despejado para entregar esa constancia de mayoría, que de manera legal reconoce una realidad actuante y vibrante: la condición virtualmente presidencial del político tabasqueño que, a menos de 48 horas de haber recibido una copiosa votación a su favor y de su partido (el uno de julio), ya estaba reunido con el saliente, Enrique Peña Nieto, en Palacio Nacional (el tres de julio, por la mañana).

Y que, desde entonces, ha mantenido una intensa actividad diaria, ocupando a plenitud un foro del que gozosamente casi ha desaparecido el mencionado Peña Nieto; quien antes de las elecciones concentraba la emisión popular de rayos y centellas y, ahora, es una especie de altísimo burócrata en espera de cerrar su ciclo laboral y pasar a un apacible retiro.

Nunca en la historia moderna del presidencialismo se había vivido, entre miembros de distintos partidos, una transferencia de poder tan peculiar: el priista Peña Nieto ha cedido casi por completo la plaza (lo que no hizo con su presunto candidato a la sucesión, José Antonio Meade, a quien rodeó de mandos partidistas y de campaña que obedecían a Los Pinos; y sujetó al abanderado “externo” a los rituales y retórica contraproducentes del priismo más repudiado). Y el morenista López Obrador ha asumido un poder de facto que, siendo así, no tiene efectos vinculantes (es decir, que obliguen a su cumplimiento).

Aunque no es ni puede ser de esa manera, pareciera que en México ha habido dos ocupantes del poder ejecutivo federal, el mexiquense en modo omiso (o modo avión: “encendido”, pero sin ejercer las funciones importantes) y el tabasqueño en modo hiperactivo. Pero, al mismo tiempo, pareciera que en México no ha habido presidentes en este lapso prolongado que va de las elecciones a la toma de posesión. El mexiquense ha estado en abierta fuga de responsabilidades, plenamente dispuesto a hacer lo que su sustituto programado le pida o proponga, deseoso ya de irse a casa a disfrutar lo que le sea posible; el tabasqueño ha movido y removido la parte de cielo y tierra que le ha quedado al alcance, pero sin ejercer más poder que el de la agitación mediática y la preparación de ánimos.

El aparente interregno (se usa este término para denominar el “espacio de tiempo en que un Estado no tiene soberano”, según la Real Academia Española) ha permitido a López Obrador practicar una valiosa tarea exploratoria de corte multidisciplinario. Le ha permitido airear las verdaderas capacidades de sus propuestas para integrar el gabinete presidencial y le ha dado oportunidad de modelar e incluso retorcer algunas de sus propuestas de campaña, para acomodarlas a su nueva realidad en tránsito, de candidato a gobernante. En el caso del gabinete, incluso realizó un cambio de primer nivel, al optar por Marcelo Ebrard para secretario de relaciones exteriores y no por el diplomático originalmente propuesto, Héctor Vasconcelos. Le queda a AMLO la oportunidad de hacer otros ajustes: Olga Sánchez Cordero, por ejemplo, podría encontrar más satisfacción en la actividad senatorial que en la secretaría de Gobernación que requiere un perfil distinto del de la experiencia exclusivamente judicial.

Este lapso pleno de situaciones inéditas, le ha permitido a AMLO ir restando filo a sus propuestas de campaña más comprometedoras. Todo se ha ido amoldando a las nuevas circunstancias, ya no de oposición sino de poder. Ejecutante virtuoso de lo escénico, López Obrador mantiene la atención del respetable público en los detalles circunstanciales y anecdóticos, mientras va procesando su nueva realidad, sus fortalezas y debilidades, lo que puede intentar hacer y lo que, definitivamente, no será alcanzable.

En tanto, en Ciudad Juárez se ha realizado el primer foro de audiencias sobre la pacificación del país y una iniciativa de ley de amnistía a delincuentes relacionados con el crimen organizado. No hubo nada distinto de lo que hasta ahora han expresado las dos principales partes concurrentes: el virtual presidente electo insistió en su tesis del perdón como fórmula para ir saliendo adelante del grave problema de la violencia desatada, y las principales voces de los familiares de las víctimas rechazaron ese enfoque, al condicionar todo perdón a que haya justicia, pues entienden que no puede haber lo primero sin lo segundo.

La añeja consigna, “¡ni perdón ni olvido”!, sintetizó la postura de familiares y activistas, frente al planteamiento lopezobradorista, con tintes cuasi religiosos, del perdón como mecanismo de cura y de salvación. Es probable que en ese punto sustancial se concentren los futuros desahogos verbales relacionados con el tema. Hubo, también, como seguramente sucederá en otros estados de la república, con otros gobernantes, protestas por la presunta desatención del mandatario anfitrión, el panista Javier Corral Jurado, a quien acusaron ante López Obrador de no dar audiencia a quienes demandan la aparición con vida de sus familiares.

Astillas: La destacada deportista sonorense, Ana Gabriela Guevara, será la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). La senadora saliente ha apoyado en términos generales al lopezobradorismo y a Morena, aunque en 2015 hizo un video para llamar a sus paisanos a votar por la candidata del PRI a gobernar Sonora, Claudia Pavlovich… La escritora y académica Margo Glantz dirigirá el Fondo de Cultura Económica (FCE), actualmente a cargo de José Carreño Carlón; otro nombramiento, anunciado por el futuro secretario de educación pública, Esteban Moctezuma Barragán, es el de Raquel Sosa como rectora del nuevo Sistema de Universidades Públicas Benito Juárez… ¡Hasta mañana!