¿Cómo llegan (o no llegan) los “independientes”?

El consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE) decidirá la suerte de tres presuntos finalistas en la búsqueda de una candidatura presidencial “independiente”.

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  • Margarita y Cocoa, anomalías
  • Mercado negro electoral
  • Oportunismo de cambalache

 

Hoy, el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE) decidirá la suerte de tres presuntos finalistas en la búsqueda de una candidatura presidencial “independiente”. Uno de ellos, el senador guerrerense con licencia, Armando Ríos Píter, autodenominado el Jaguar, se ha allanado a las evidencias de que su recolección de firmas de apoyo fue altamente irregular (para usar un eufemismo) y ya ni siquiera ha presentado pelea; otro, el gobernador con licencia de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, apodado el Bronco, ha sido tachado por similares “irregularidades”, más las evidencias de uso ilegal de dinero para financiar su adquisición de firmas, ante lo cual sostiene alegatos con altisonancia, con el propósito de victimizarse; y Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa del exocupante de Los Pinos, Felipe Calderón, con 45 por ciento de “irregularidades”, pretende asumirse como la única aspirante “independiente” que estará en la boleta presidencial el próximo uno de julio.

Zavala Gómez del Campo y su cuñada, Luisa María Calderón Hinojosa, a quien llaman “Cocoa” y busca ser diputada federal por la misma vía “independiente” (luego de décadas de militancia panista), ocupan el último y el penúltimo lugar, respectivamente, en cuanto a la limpieza en la obtención de firmas de apoyo, según una gráfica elaborada por el politólogo Sebastián Garrido (@segasi, en Twitter) a partir de los datos oficiales del citado INE. Esa misma gráfica tiene en primer lugar de limpieza al joven jalisciense Pedro Kumamoto Aguilar, aspirante al Senado; en segundo lugar a Julio Hugo Sánchez Quiroz, quien busca ser diputado por Ixmiquilpan, Hidalgo; luego, José Terencio Valenzuela Gallegos, aspirante a diputado por Cajeme, Sonora; en seguida, María Graciela Parra López, quien busca una curul por un distrito de Tabasco y, en quinto lugar, el sinaloense Manuel J. Clouthier, aspirante al Senado.

Otra aspirante a la candidatura presidencial independiente, María de Jesús Patricio Martínez, jalisciense postulada por el Congreso Nacional Indígena y por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, no pudo recabar el suficiente número de firmas de apoyo, pero dejó una contundente marca de honestidad, con 94% de datos sin impugnación alguna, contrastando con el 55% de firmas válidas en el caso de Margarita Zavala.

Pedro Ferriz de Con, un conductor de programas periodísticos en radio y televisión durante décadas, ha denunciado con insistencia las malas artes practicadas por los aspirantes a la candidatura presidencial que entregaron un batidillo de firmas válidas con otras cuya tesitura va de lo anómalo a lo francamente delictivo. Ferriz de Con, quien no logró la adecuada cantidad de apoyos para pretender la silla presidencial, ha hablado de un mercado negro de datos electorales, manejado por grupos mafiosos, abiertamente criminales, a los que se habrían acogido quienes dicen haber cubierto los requisitos fijados por el INE.

Cierto es que los procedimientos operativos establecidos por las autoridades electorales fueron señalados, desde el inicio, como ineficaces y obstructivos. Pero hay un gran contraste entre las cifras aportadas por varios de los participantes “limpios”, en un rango del 90 por ciento de normalidad de sus datos, con el cúmulo de suciedad reportado por quienes, en el caso sintomático de Zavala Gómez del Campo, tratan de asumir tales anormalidades como una especie de incidencias naturales, salvables a fin de cuentas porque hizo mayoría el porcentaje “positivo” (55% contra 45%).

Es probable que la peor puñalada al proceso actual de los “independientes” lo llegue a constituir el aval del INE a esa candidatura zavala-calderonista sustentada en trampas y “fallas”. Como sintomática reivindicación del “haiga sido como haiga sido” (frase coloquial con la que Felipe Calderón quiso diluir las críticas a la forma como se hizo de la Presidencia de la República en 2006), la expresidenta del DIF en el sexenio calderonista rebasó “de panzazo” el mínimo de firmas requerida