Solapan abuso de navieras

Las tarifas deben ser definidas por la autoridad y no debe permitir que cada empresa la fije a su arbitrio

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SOLIDARIDAD,Quintana Roo.-A raíz de la explosión en una de las embarcaciones de la empresa Barcos Caribe, surgen diversas anomalías en los permisos que ha otorgado la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) a las distintas navieras que prestan el servicio en las rutas Cozumel-Playa del Carmen, y Playa del Carmen-Cozumel.
La SCT, además de autorizar las operaciones de más de 10 embarcaciones, a las principales navieras, también ha solapado sus altas tarifas para el servicio que brindan, contraviniendo a las leyes mexicanas que le confieren la facultad de establecer los precios.
Una vez más, derivado de un accidente, comienzan a surgir  diversas irregularidades que por años las autoridades permitieron para beneficio de unos cuantos.
A las 11:50 horas del miércoles 21 de febrero, se registró una explosión en la Terminal Marítima de Playa del Carmen, dejando al menos 26 personas heridas, entre ellas, 5 extranjeros.
Tres días después del incidente, la SCT, a través de la Dirección General de Marina Mercante, ordenó la suspensión del servicio a Barcos Caribe, que cuenta con otras dos embarcaciones, argumentando que los certificados Nacional de Seguridad, Nacional de Francobordo y Nacional de Seguridad Radioeléctrica estaban vencidos; así como el seguro de viajero. En respuesta, la naviera manifestó estar en regla.
LA DISPUTA NAVIERA
Detrás de este hecho hay un complejo conflicto que involucra a las tres empresas navieras concesionadas para ofrecer el servicio de transporte entre la isla de las Golondrinas y este destino.
Desde la década de los 70’s, Barcos México fue la única empresa en cubrir esta ruta.
En el 2009, con la entrada de  Ultramar,  protagonizaron una batalla comercial  que se reflejó en el precio de las tarifas que llegaron a reducir en casi 70 por ciento.
Una vez que superaron las diferencias, y homologaron sus tarifas, no fue sino hasta  la entrada de Barcos Caribe en el 2015, que se registró un nuevo capítulo por el mercado que representa más de 4 millones de pasajeros al año.
De acuerdo a las estadísticas de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo (Apiqroo), en el 2016, entre las 3 navieras registraron 13 mil 963 movimientos de entrada y 13 mil 990 de salida, 27 mil 953 movimientos en total; y registraron 1 millón 822 mil 305 pasajeros que entraron, y  1 millón 889 mil 599 que salieron, es decir provenientes de Cozumel; en total fueron 3 millones 711 mil 904 pasajeros movilizados.
Para el 2017, registraron 17 mil 446 arribos a la Terminal Marítima de Playa del Carmen; 17 mil 341 zarpes, un total de 34 mil 787 movimientos; así como 2 millones 249 mil 636 pasajeros que entraron, y 2 millones 325 mil 633 pasajeros que salieron, para un total de 4 millones 575 mil 269 pasajeros movilizados, lo que representó un incremento del 12.57% con respecto al 2016.
Conscientes del crecimiento de esta ruta marítima, desde el 2009 Barcos México ya contaba con 5 botes para atender la demanda.
En tanto, Ultramar la fue ampliando paulatinamente. Mientras que  Barcos Caribe iba por el mismo camino, pero por sus problemas con el Sistema de Administración Tributaria (SAT), no logró colocar otras dos embarcaciones, quedándose hasta ahora con tres.
De acuerdo al listado de permisos otorgado por la SCT, en febrero y junio de 2011 autorizó a Naviera Magna, la operación por dos años de sus embarcaciones Yacatecutli, Mixcoatl y  Ultramar IV.
Curiosamente, un año después, en noviembre de 2012, la SCT concedió un nuevo permiso, pero por seis años, a estos tres barcos; lo mismo con  Ultramar I, que contaba con permiso del 2009, y se extendió también por seis años.
Todavía más extraño, meses antes, en mayo del mismo 2012, la dependencia federal autorizó a la empresa Cruceros Marítimos del Caribe, la operación de 5 unidades: México I, II, III, IV y V. Igual por un periodo de 6 años.
En octubre del 2013, la SCT no sólo autorizó la entrada de una nueva embarcación, Piolín, de Naviera Magna, sino que entregó un nuevo permiso a Ultramar IV, Mixcoatl y Yacatecutli por otros seis años, es decir, extendieron un año más la concesión.
En julio del 2015, una vez más, la SCT extiende su permiso a Piolín, para seis años a partir de esa fecha.
Lo anterior, meses después de que Impulsora Marítima de Quintana Roo y el Caribe, obtuviera el aval para operar sus (Barcos) Caribe I y II.
En noviembre de 2016, dos años antes de vencer su permiso, Ultramar I obtuvo el permiso por otros 6 años.
Antes, en julio, la SCT permitió la entrada de (Barcos) Caribe III.
También, en abril permitió a Naviera Magna el ingreso de Ultrajet I, II y III.
Ante esto,  Naviera Magna fue acusada de operar como monopolio en Cozumel, Isla Mujeres y Cancún; y se le rescindió un contrato de exclusividad  que le había otorgado la Dirección de Puertos de la SCT, para atracar en un muelle de terminal de ferries de Cozumel, el 12 de julio.
A pesar de ello, en 2017, la SCT permitió que a Naviera Magna continuar operaciones por otros seis años a las embarcaciones Xochitonal, Omacahtl, Ultramar XI y Ultramar XII.
Para este año, Barcos México tendrá que renovar sus permisos y, cómo se ve en estos antecedentes, no tendrá ningún problema con la SCT.
De acuerdo al Reglamento de la Ley de Navegación y Comercios Marítimos, en su Artículo 238 refiere: “La duración de los permisos para prestar los servicios a que se refiere la fracción I del artículo 42 de la Ley será de hasta seis años, a petición del interesado; pero, para que se mantenga su vigencia durante dicho lapso, se requerirá:
Que el interesado acredite ante la Dirección General con una antelación mínima de 20 días naturales al vencimiento de cada período de dos años, que la embarcación de que se trate sigue operando en el puerto; que está al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones como permisionario y que se hallan en vigor las certificaciones y los seguros referidos en este Capítulo”.
Mientras que en el Artículo 239, señala:
“Los permisos mencionados en el artículo anterior podrán renovarse por plazos iguales al original, siempre que se satisfagan los requisitos señalados en el artículo anterior. La Dirección General podrá revocar los permisos otorgados cuando, por cualquier circunstancia y en cualquier tiempo, dejen de darse las condiciones de seguridad referidas en este Capítulo”.
En el caso de Naviera Magna, como puede observarse, no esperaron el término de su período para renovarlos.
Las tarifas de la SCT
En enero del 2013, la senadora Luz María Beristaín Navarrete presentó en la Cámara Alta un punto de acuerdo en el que exhortaba a la SCT establecer tarifas diferenciadas en la Ruta Playa del Carmen-Cozumel para todos los residentes de Quintana Roo.
Para ello, expuso que “el transporte ferry que va de Playa del Carmen a Cozumel tiene un precio de adulto: viaje sencillo de 156 pesos, viaje redondo 312 pesos, donde la tarifa diferencial para los habitantes de Cozumel y de Playa del Carmen es de 88 pesos”.
“Cabe mencionar que a través de los años ha ido aumentando el precio, en 2007 el precio de tarifa diferencial era de 50 pesos (viaje sencillo), en 2008 aumento 32 pesos para quedar en 82 pesos, en 2009 aumento 6 pesos y quedo en el precio actual de 88 pesos viaje sencillo, 172 pesos redondo, además de que el transporte de carga (automóviles) con un costo de 380 pesos pasó a 760 pesos, lo que representa un aumento irracional mayor a 100 por ciento en un año”, observó también en su punto de acuerdo.
A pesar de la explicación y motivos de la senadora, la SCT jamás atendió el llamado. Actualmente, las tarifas de Ultramar son de 163 pesos por adulto, en viaje sencillo, y 300 pesos, en viaje redondo. (Fernando Morcillo/QUINTANA ROO HOY)