Zona Maya mantiene viva la fiesta de las Tres Cruces

Habitantes de Noj Kaj Santa Cruz Xbáalam Naj defendieron su sagrado símbolo durante El Porfiriato

31
Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo.- Si se habla de celebraciones religiosas, la zona maya tiene un lugar especial, pues entre sus usos y costumbres destaca la tradicional fiesta de las Tres Santas Cruces, tanto en la cabecera municipal como en algunas poblaciones mayas que han adoptado este símbolo religioso como protector de la comunidad
Francisco Poot, director de Cultura en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, dijo que la religión católica ha prevalecido en la capital de la cultura maya, gracias a los feligreses que han mantenido viva tal tradición y evitan que desaparezca, ya que es una forma de mantener vivos los usos y costumbres que heredaron de sus antepasados, que hace siglos fueron forzados adoptar la religión por medio de franciscanos que llegaron a colonizar la zona maya, creencia que se arraigó fuertemente y que continúa así.
“Si se trata de fiesta, las Tres Cruces representa dos festividades, el clero y el día de los albañiles, este último dedicado a los hombres del cemento y la cal que han optado el tres de mayo como el ‘Día del Albañil’. La mayoría de ellos colocan tres cruces de la madera que utilizan como moldes en la construcción que están edificando y, con tacos, cervezas y refrescos celebran su día.
Marcelo Jiménez, artista plástico, caricaturista y promotor cultural en la zona maya, entre sus investigaciones históricas ha dado a conocer que “el 4 de mayo de 1901, las tropas federales del gobierno de Porfirio Díaz, al mando del general Ignacio A. Bravo, entraron en Noj Kaj Santa Cruz Xbáalam Naj para apoderarse de la ciudad sagrada, bastión de la resistencia armada de los mayas rebeldes adoradores de la Santísima Cruz, los mayas rebeldes ya la habían abandonado, llevándose con ellos, a lo más profundo de la selva, a su santísima cruz”, narró.
ORIGEN DE LA CELEBRACIÓN
Según leyendas, el 3 de mayo del año 292, Santa Elena encontró la cruz donde murió Jesucristo. La emperatriz Elena, esposa de Constancio Cloro, estaba obsesionada en encontrar el sagrado objeto, por ello pidió a su esposo la autorización para demoler el templo dedicado a uno de los dioses romanos, construido sobre el monte Calvario, pues estaba segura de encontrar la reliquia bajo el gran templo.
Para ello, movilizó a muchos trabajadores de la construcción y precisamente el 3 de mayo, bajo los escombros aparecieron no una sino tres cruces, por lo que dedujo que una correspondía a Cristo y las otras a los ladrones crucificados a su lado, Dimas y Gestas, según los relatos bíblicos.
Es por eso que a inicios de la cultura colonial, que se inculcó a los empleados de la construcción a celebrar ese día como el día del albañil, tradición que sigue viva.(Alejandro Valdez/Quintana Roo Hoy)