Roberto Lemus / Grupo Cantón
Tulum.- La transformación del perfil turístico en Tulum ha comenzado a ser evidente, especialmente en la zona costera del Parque Nacional, donde comerciantes y hoteleros notan un cambio en el tipo de visitantes, con un notable aumento del turismo familiar y responsable, en contraste con la imagen de fiestas excesivas que caracterizó años anteriores.
Así lo expresó Marina del Mar, propietaria de un hotel en la zona costera, quien ha sido testigo de la evolución del destino en la última década.
“Este año ha sido un punto de inflexión. Estamos viendo turistas que vienen con otra energía, más tranquilos, más conscientes. Ya no buscan solo fiestas, sino experiencias reales: gastronomía, naturaleza, cultura”, afirmó.
Con más de diez años viviendo y trabajando en la zona, Marina relató que por primera vez en mucho tiempo ha percibido un ambiente más positivo.
“El cambio se sintió desde principios del año. Ya no llegan 70 personas buscando una fiesta privada, ahora vienen 50 con interés genuino en conocer Tulum”, añadió.
La empresaria también destacó que este nuevo perfil turístico ha impactado de forma favorable a negocios locales y a la vida cotidiana de residentes. Aunque reconoce que el ruido de eventos nocturnos aún alcanza zonas como Miguel Hidalgo, la frecuencia ha disminuido.
“Antes, el bullicio no nos dejaba dormir; hoy se siente diferente, más respirable, con más respeto por la comunidad”.
Otro fenómeno que ha llamado su atención es el aumento del tráfico de bicicletas, al punto que el espacio para automóviles ha comenzado a escasear.
“Siempre tuve carro, pero ahora no sé dónde estacionarlo. Las bicicletas están por todos lados. Tal vez es momento de repensar la movilidad en el centro”, dijo, al proponer una mejor organización vial.
En cuanto a las razones de este cambio, Marina considera que la disminución del sargazo, las mejoras en promoción turística y el cansancio global ante los excesos podrían ser factores clave.
“La gente quiere reconectar con lo esencial. Tenemos la fortuna de tener selva, playa, cenotes y una cocina local impresionante. Todo esto está siendo valorado nuevamente”.
Finalmente, subrayó la necesidad de mantener una estrategia de turismo sostenible que equilibre el crecimiento económico con el respeto a la naturaleza y la comunidad.
“Tulum no necesita más fiesta. Necesita equilibrio. Y creo que, poco a poco, lo estamos logrando”.