Roberto Lemus / Grupo Cantón
Tulum.— La presencia atípica de sargazo en costas del Caribe Mexicano durante la temporada invernal encendió alertas entre desarrolladores inmobiliarios, quienes advierten que la problemática continúa siendo atendida de forma reactiva y no desde su origen, lo que incrementa sus impactos ambientales, económicos y sociales.
Así lo expuso Gustavo Maldonado Saldaña, representante de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de la Riviera Maya, al señalar que las acciones implementadas se concentran en la fase final del fenómeno, cuando el sargazo ya ha arribado a las playas, en lugar de atender las causas que propician su proliferación masiva.
El especialista explicó que el fenómeno tiene su origen en el Atlántico, particularmente en la zona de Cabo Verde, África, y se ve potenciado por la descarga de nutrientes provenientes de ríos sudamericanos, principalmente en la región de Brasil. Esta combinación genera condiciones que favorecen una reproducción acelerada del alga, cuya masa puede duplicarse en menos de dos semanas, lo que incrementa de forma exponencial su impacto en el Caribe.
Maldonado Saldaña advirtió que, pese a la dimensión internacional del problema, México no ha logrado consolidar una estrategia efectiva ante organismos multilaterales que permitan atender el fenómeno desde su origen. Indicó que existen instancias regionales e internacionales capaces de coordinar acciones entre países afectados, pero hasta ahora no se percibe una gestión con resultados concretos.
Sobre las imágenes satelitales que han circulado recientemente y que muestran grandes concentraciones de sargazo en mar abierto, consideró que representan un escenario preocupante, ya que anticipan una temporada con mayores volúmenes de arribazón si no se implementan medidas preventivas. Señaló que las barreras y acciones de contención ayudan a mitigar el impacto inmediato, pero no resuelven el problema de fondo.
Desde el punto de vista ambiental, subrayó que la acumulación y descomposición del sargazo altera la transparencia del agua, afectando directamente a los arrecifes coralinos y a los pastos marinos, ecosistemas clave para la biodiversidad marina. Añadió que estas afectaciones generan una cadena de consecuencias que van más allá del turismo, incidiendo en el equilibrio ecológico de la región.
En otro tema, el representante del sector inmobiliario expuso que la problemática del sargazo se suma a un contexto de incertidumbre que ha provocado una contracción en la inversión extranjera en destinos como Tulum. Factores como la inseguridad, la falta de certidumbre jurídica y el entorno internacional han llevado a que diversos proyectos se mantengan detenidos, a la espera de condiciones más claras.
Precisó que no se trata de inversiones canceladas, sino contenidas, ya que los inversionistas prefieren observar cómo evolucionan los escenarios económicos, jurídicos y políticos antes de reactivar capitales. No obstante, reconoció que esta pausa genera preocupación, al tratarse de proyectos que ya habían iniciado y que hoy permanecen sin una fecha definida de reanudación.
Finalmente, Maldonado Saldaña consideró que, pese a las adversidades, los retos pueden transformarse en oportunidades si se transita del discurso a la acción conjunta entre sectores público y privado, con una visión estratégica que permita atender de manera integral tanto la crisis ambiental del sargazo como el entorno económico que enfrenta la región.