Quitan usufructo vitalicio a beneficiarios de “Juanga”

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CRISTINA ESCUDERO
GRUPO CANTÓN

CANCÚN.- La empresa Playa Dorada Generation ofreció ayer una conferencia virtual para dar a conocer los pormenores de la denuncia contra los señores Carlos de Regil y Briseida Landaverde, por los supuestos delitos de despojo, amenazas y extorsión.

Ana María Irabién en representación de Dolores López Lira, su esposo José Luis Martínez Alday y el abogado Alejandro Ordaz, representante legal de la citada empresa, reconocieron la existencia del usufructo vitalicio firmado a favor de los señores Alberto Aguilera Valadez (Juan Gabriel), Carlos Enrique De Regil, y Brisceida Landaverde, pero también aseguraron sin miramiento alguno que éste queda cancelado por “así convenir a sus intereses”.

Los representantes de los señores Martínez argumentaron, que por una supuesta cláusula que está impuesta en el mismo contrato (documento que prometieron hacer llegar a los medios de comunicación pero que hasta el cierre de esta edición no había sido enviado), fue cancelado el usufructo por orden de Dolores López.

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Los usufructuarios que siguen con vida, Carlos De Regil, y Briseida Landaverde, fueron notificados en el mes de julio que debían abandonar la propiedad, ya que fueron notificados por otro notario de la señora Dolores, en donde se les dió aviso de la supuesta cancelación de dicho término por anticipado; lo cual dicho sea de paso resulta contradictorio al mismo contrato que señala ser vitalicio para la familia de Regil, ya que el cantante quería dejarlos protegidos por la gran ayuda que recibió de parte de ellos, sin embargo en un acto de total avaricia y traición al artista, Dolores López decidió dar por terminado el contrato.

Ahora según el apoderado legal de los señores Martínez, fue la empresa Playa Dorada Generation, quien pagó todas las construcciones de las cabañas y de las casas de Juan Gabriel que existen en los predios Xolumado y en Casa Dorada.

Sin embargo existen testigos que fue el mismo Juan Gabriel quien invirtió más de cinco millones de dólares en la construcción del lugar, confiando plenamente a que todo llegaría a buen término al final de su vida.