Manuel Baeza / Grupo Cantón
El Karamba Bar, uno de los espacios más emblemáticos de la comunidad LGBTQ en Cancún, continúa cerrado y en estado de abandono desde hace más de diez años. El inmueble, ubicado en la zona hotelera, no muestra señales de rehabilitación ni planes para su reapertura.
Durante las décadas de los años 80 y 90, el Karamba Bar funcionó como un punto clave de reunión nocturna. Además, fue un espacio seguro para la expresión de la diversidad sexual en una época marcada por la discriminación.
Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de interés han provocado un deterioro visible en su estructura. La fachada muestra daños evidentes, mientras el interior permanece inutilizado y olvidado.
Manuel Oropeza, reconocido defensor nacional de los derechos de la diversidad sexual, lamentó la pérdida progresiva de estos espacios históricos. Señaló que el cierre del Karamba representa un golpe a la memoria colectiva de la comunidad LGBTQ.
“Estos lugares simbolizaban resistencia, celebración y encuentro. Su desaparición refleja la falta de voluntad para preservar nuestro patrimonio cultural”, expresó Oropeza.
El abandono del Karamba Bar no es un caso aislado. En Quintana Roo y en otras regiones de México, varios centros emblemáticos de la comunidad LGBTQ han cerrado de forma definitiva.
Como resultado, se ha generado un vacío en la oferta de espacios seguros y representativos. Además, se pierde una parte importante de la historia social y cultural de Cancún.
La ausencia de proyectos para rescatar el Karamba Bar evidencia la necesidad de mayor compromiso institucional y social. Preservar estos espacios también significa reconocer la lucha y aportaciones de la diversidad sexual en la ciudad.