Cristina Escudero

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Cancún. El Sistema para el Desarrollo Social de la Familia (DIF) del estado de Quintana Roo, cuenta con uno de los presupuestos más altos en el gobierno estatal y también es una de las que no transparenta el uso de los recursos, pues tan sólo durante la administración del gobernador Carlos Joaquín González, se incrementó el presupuesto por 313 millones 234 mil 458 pesos, además de que no informan sobre el destino de los recursos obtenidos a través de los tres jugosos negocios que tienen y que pocos quintanorrenses saben: el Trenecito de Tulum, una gasolinera en Kantunilkin y panaderías, que entre 2016 al 2020 generaron 260 millones de pesos.

Es así como el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, que preside Gabriela Rejón de Joaquín, es una de las cinco de 32 paraestatales del Gobierno del Estado que más recursos recibe de presupuesto anual.

Pese al millonario presupuesto del DIF, existen serias carencias en las dependencias de ésta como el caso de la Casa Hogar de los abuelitos, el Centro Integral de Primera Instancia (CIPI) y el Centro de Asistencia Integral para Adolescentes (Caipa), pertenecientes al DIF Quintana Roo y en las que han ocurrido serios delitos que hasta la fecha no han sido resueltos.

Al inicio de la administración de Carlos Joaquín, es decir en el ejercicio fiscal del 2016, el DIF tuvo un presupuesto por 379 millones 857 mil 703 pesos, en el 2017 fue de 412 millones 657 mil 271 pesos, en el 2018  fue de 502 millones 677 mil 746 pesos, en el 2019 se disparó a 727 millones 288 mil 126 pesos.

El presupuesto para el Ejercicio Fiscal 2020 fue de 570 millones 526 mil 162 pesos, pero de acuerdo a la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), se da a conocer que el presupuesto fue mayor, ya que obtuvieron recursos por 693 millones 92 mil 161 pesos.

El DIF Quintana Roo posee jugosos negocios: el Trenecito de Tulum, una gasolinera en Kantunilkín y panaderías.

Asimismo, el DIF tiene tres negocios que generan buenos ingresos; como el caso del Tren Tulum que del 2016 al 2020 le generó ganancias por 45 millones 302 mil 232 pesos; la gasolinera de Kantunilkín, que les generó en el mismo periodo ganancias por 202 millones 502 mi 478 pesos y panaderías del DIF en Chetumal que generó ingresos por 11 millones 494 mil 868 pesos a pesar que una no está concesionada.

Cabe mencionar que la ley Orgánica del DIF estatal, en su artículo tercero, es la que faculta a la paraestatal para explotar concesiones, permisos, licencias y autorizaciones que se le otorguen conforme a la ley para utilizarlos en los servicios que presta.

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Anualmente esta institución tiene un presupuesto de 147 millones de pesos para la adquisición exclusivamente de despensas que deben de entregarse en los 11 municipios, lo cual tampoco transparenta los nombres de quienes reciben las ayudas. 

De igual forma las licitaciones por mantenimiento de las dependencias están muy por arriba del costo real, entregando el 90% directamente, como por ejemplo en el ejercicio fiscal del 2018 se entregó una licitación directa en el municipio de Solidaridad para el anclaje de tres torniquetes por un monto de 388 mil 500 pesos, con domicilio fiscal Palma Asahí, número exterior V 16 en la Colonia Las Palmas II, entre otras obras irregulares. 

La directora del DIF estatal, María Elba Carranza Aguirre (izquierda) y la presidenta de la institución Gaby Rejón de Joaquín (derecha).

Actualmente el presupuesto del DIF se divide en cuatro capítulos principalmente:

Capítulo 1000, correspondiente a nómina, mismo que alcanza los 304 millones 10 mil 234 pesos; capítulo 2000, materiales y suministros, que suma cerca de 125 millones 990 mil 909 pesos; capítulo 3000, servicios generales, 67 millones 177 mil 60 pesos y capítulo 4,000, de transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas, por cerca de 190 millones de pesos.

Los recursos para apoyos sociales en parte se encuentran incluidos en los capítulos 2000 y 4000, integrados por recursos propios, estatales y federales. En total ascienden a unos 200 millones de pesos.

DAÑO IRREVERSIBLE

La labor del DIF Quintana Roo, es cuestionable, pues se han dado a conocer diversas denuncias que no han tenido respuesta, como el caso de la Casa Hogar de los Abuelitos en donde las personas de la tercera edad pasan por maltrato psicológico y carencias de insumos.

En el caso de Ciudad de las Niñas, Niños y Adolescentes de igual forma sufren maltrato, mala alimentación y daño psicológico sin que ninguna autoridad investigue realmente que pasa en el interior de la dependencia. 

Otros de los graves problemas, son las trabas para adoptar un menor, pero todo tiene un propósito, a menor personas que tengan dentro de la institución, menor será el presupuesto y más fácil de detectar un desvío de recursos. 

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Es vergonzoso que las instituciones que son las que deben velar por estos niños y niñas  de Quintana Roo  son los que más daño les causan, es aberrante que por cada villa que alberga 10 niños solo medio kilo de tortilla reciban, o no tengan restricciones a ciertos insumos cuando según el estado destina millones de pesos, tal y como lo demuestran los documentos en nuestro poder y que fueron solicitados a través de la Plataforma Nacional de Transparencia.

En el CIPI 2, situado en Chetumal, una madre denunció que sus hijas fueron víctimas de abuso sexual, sin embargo, el caso nunca fue atendido.

El DIF de Quintana Roo es el peor evaluado a nivel nacional, pues hasta casos de abusos sexuales ha surgido en dependencias encargadas por el sistema de Desarrollo Social de la familia, como en el CIPI 2 de Chetumal, donde una madre de familia asegura que dos hijas fueron abusadas sexualmente, sin embargo, nunca llegó la justicia y ni un solo detenido.

Por otro lado, en el Centro de Asistencia Integral para Adolescentes (Caipa), perteneciente al DIF Quintana Roo, dos menores intentaron suicidarse. Las jóvenes argumentaron malos tratos, presión psicológica y limitación de alimento.

Los hechos ocurrieron la semana pasada, cerca del mediodía, después de que las adolescentes tuvieran un enfrentamiento con personal de la casa de asistencia, señalaron fuentes del lugar.

Una de las jóvenes, de iniciales L. G. A. R., de 17 años, bebió cloro y fue trasladada en patrulla al Hospital General de Chetumal para ser estabilizada; quedó bajo observación médica, de acuerdo con el reporte policíaco, mientras que la otra, de nombre E. T. M., de 14 años, fue tranquilizada, se le brindó atención psicológica y fue enviada a descansar.

Publicado por
Alexis Montero
Etiquetas: deportada