NO QUEREMOS VASALLOS: AMLO

¿Qué hacer con la honestidad que parece estorbar nuestras vidas, nuestro desempeño profesional? Esa era mi pregunta

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“Esto no es personal… qué hacen los periodistas honestos, que son mayoría, quienes no quieren corromperse… qué opciones, qué alternativas en un gobierno democrático” me respondió el presidente López Obrador a pregunta expresa, en la mañanera del jueves 11 de abril.

¿Qué hacer con la honestidad que parece estorbar nuestras vidas, nuestro desempeño profesional? Esa era mi pregunta.

Este gobierno, inicié, no persigue a periodistas como lo hicieron otros. Y puedo hablar porque me metieron dos veces a la cárcel por una publicación, porque perdí mi casa por defender, ante jueces corruptos, mi derecho a decir una verdad, porque perdí mi trabajo de directora de un diario, SUMMA, al negarme a aceptar censura… enojo presidencial por un encabezado que resultó “profético”: “Decepcionó el Gabinete”. Lo que no se podía escribir en 1994.

Sin embargo, los periodistas honestos, había que decirlo para crear conciencia, para que López Obrador lo supiera, estamos mal, muy mal en este gobierno. Justamente como si la honestidad tuviese que ser castigada.

El gobierno nos cierra puertas a todos los trabajos, alternos, que los periodistas hemos venido haciendo para llevar pan a la mesa: Desde corregir textos, dar clases, cursos, hasta escribir libros. Talacha, chambas que de la manera más legítima hacemos para pagar la renta.

Por qué somos periodistas que no tenemos, pese a más de 40 años de trabajo continuo, no tenemos derecho a jubilarnos, a una pensión, al Seguro Social. Por qué no nos toman en cuenta para las becas de creadores pese a los libros publicados. Somos artesanos de la palabra.

Somos periodistas que, en este gobierno, no conseguimos que nos devuelvan una llamada, tal vez porque hemos sido fustigados, parejo, por el primer mandatario. Que perdemos el valioso acceso a la información por la llegada de jóvenes inexpertos que nunca te han leído, que no saben nada de lo que deben saber.

Dijo AMLO: “¿Cómo, sin cooptarlos, garantizando la libertad, se les apoya?… cómo… salario mínimo profesional… servicios médicos… vamos a tratar el tema… vamos a buscar opciones”.

Hizo hincapié en lo importante, para quienes hemos sido perseguidos, amenazados desde el poder público: “Lo que necesitamos es pensamiento crítico… no queremos vasallos, no queremos la consigna de antes de obedecer y callar”.

¿Habrán oído los jovencitos que sin experiencia están a cargo de las direcciones de comunicación social? ¿Habrán llegado sus palabras a la oficina de Jesús Ramírez Cuevas?  ¿Lo entenderán los desconocidos que niegan, hay que llamar y volver a llamar, hay que esperar y volver a esperar, la entrada a las mañaneras?

Lo cierto, diría importante, es que ya lo dijo el presidente López Obrador. Y que una más de sus preocupaciones será de qué manera, en un gobierno democrático, los periodistas honestos llegamos a tener el respeto, las oportunidades de trabajo, el acceso a la información que merecemos.

Que conste.  No un “WhatsApp” sin sentido.  No la interminable cadena de “asistentes” que no pueden ni transmitir un mensaje.  No la negativa a responder una pregunta. No el ocultamiento de información.  No a la soberbia.

¿Será mucho pedir?