Rastros de vida atrapados bajo cenizas del volcán

Los rastros de los habitantes son testimonios de gente que no volverá

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SAN MIGUEL LOS LOTES, Guatemala (AP) — El 3 de junio amaneció como un domingo cualquiera en la aldea de San Miguel Los Lotes, donde los vecinos se dedicaban a sus tareas habituales.

Al atravesar el caserío, uno imagina varones jugando al fútbol, madres calentando tortillas en un comal, abuelos mirando televisión, jóvenes recorriendo las calles de tierra en bicicleta y niños ayudando a tender la ropa antes de la lluvia estacional de la tarde.

Elmer Vázquez recorría las parcelas de su jardín cuando escuchó la primera explosión del Volcán de Fuego a la 1 de la tarde. A esa hora, su esposa estaría en casa preparando el almuerzo y los niños también, haciendo sus tareas escolares para el lunes.

Pero un muro colosal de ceniza caliente que descendía por la montaña puso fin a todo eso; Vázquez trató en vano de regresar a su casa.