Redacción / Grupo Cantón
El 3 de enero volvió a marcar un hito en la historia política de América Latina. Este sábado, fuerzas estadounidenses capturaron en Caracas a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, exactamente 36 años después de la detención de Manuel Antonio Noriega en Panamá.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la operación y afirmó que el arresto fue resultado de semanas de inteligencia y coordinación militar. Según explicó, la acción se sustentó en las acusaciones por narcoterrorismo que el Departamento de Justicia presentó en 2020 contra el líder venezolano.
Durante la madrugada, tropas estadounidenses ingresaron a la capital venezolana y ejecutaron un operativo que terminó con la rendición de Maduro y Flores. No se registraron enfrentamientos ni bajas del lado estadounidense. Trump difundió una fotografía del mandatario venezolano bajo custodia y anunció que un equipo designado por Washington asumirá de forma temporal la administración de Venezuela mientras se organiza una transición política.
El hecho evocó de inmediato el 3 de enero de 1990. Ese día, Manuel Noriega fue capturado en Panamá tras una intervención militar de Estados Unidos. Días después, Washington lo extraditó a Miami, donde enfrentó cargos por narcotráfico y lavado de dinero.
Ambos casos presentan similitudes. Noriega y Maduro gobernaron en medio de aislamiento internacional, pérdida de legitimidad y acusaciones por vínculos con el narcotráfico. En el caso venezolano, Estados Unidos y varios países desconocieron a Maduro desde 2018, tras denuncias por concentración de poder y deterioro institucional.
Con esta operación, Washington vuelve a sentar un precedente en la región. La captura de Maduro refuerza la postura de Estados Unidos de actuar contra líderes latinoamericanos que considera ilegítimos y vinculados al crimen organizado.