Migrantes CA, problema de México

La administración Trump ha decidido que los migrantes centroamericanos en ruta hacia Estados Unidos deben ser contenidos desde el sur de México, como este país pueda

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• Estación de espera
• Velasco Coello, adiós violento
• Güero Consentido de la 4T

La administración Trump ha decidido que los migrantes centroamericanos en ruta hacia Estados Unidos deben ser contenidos desde el sur de México, como este país pueda, ya sea mediante el uso de la fuerza pública o mediante barreras económicas o laborales como el Tren Maya, el corredor transístmico y la siembra masiva de árboles. México, pues, como el verdadero muro de Trump.

En el caso de los migrantes en caravana, que a fin de cuentas le proporcionaron un buen servicio (aunque no suficiente) en las pasadas elecciones intermedias, Trump ha militarizado su frontera para impedir que un pie sin documento legal que lo avale pueda pisar territorio gringo. Ayer, luego de rebasar las prevenciones de la Policía Federal, un grupo de esos migrantes realizó un intempestivo intento de salto de muro, que fue contenido desde el lado estadounidense mediante el uso de gases lacrimógenos.

El volátil ambiente de esa caravana migrante centroamericana, con presencia de informantes, infiltrados y provocadores, queda ahora a disposición de las autoridades mexicanas salientes, cuyo secretario de gobernación, Alfonso Navarrete Prida, ha anunciado que el Instituto Nacional de Migración va a deportar a cuando menos medio millar de centroamericanos que participaron en el intento de ingreso violento a Estados Unidos. “La actuación será con firmeza”, dijo Navarrete, a quien queda menos de una semana en el cargo.

Luego tocará el turno a la administración obradorista que, según lo publicado por The Washington Post, habría llegado a un acuerdo para que los migrantes en solicitud de asilo estadounidense se mantengan en México, como si este país fuera una especie de estación de espera. El presunto acuerdo fue negado, con prosa confusa que ya le va siendo característica, por la futura secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Manuel Velasco Coello rindió su último informe como gobernador del estado de Chiapas. Hubo una abierta represión a trabajadores del sector salud y a desplazados de comunidades rurales que protestaron en el contexto del peculiar informe. El cierre violento de la administración del joven político conocido como “El Güero” fue congruente con las hechuras políticas de los seis años recientes: una administración pública caracterizada por el desdén hacia las demandas populares, la utilización de la pobreza como mecanismo de control electoral y la politiquería como método de subsistencia y ascenso en las cúpulas.

Las prácticas de Velasco Coello bien podrían ser inscritas en la muy precisa lista de lo que se supone que debería estar en proceso de extinción conforme a lo que se ha llamado “La cuarta transformación del país”. Miembro del deplorable Partido Verde Ecologista de México, peñista no solo por circunstancias sino por afinidad esencial, usuario del priismo y sus siglas para imponer en Chiapas una especie de bipartidismo de rienda única, acusado de corrupción y despilfarro, frívolo y clasista (llegó a permitir que pobladores de comunidades indígenas lo transportaran en andas), Velasco Coello ha gozado tempranamente de una excepcional benevolencia por parte de Andrés Manuel López Obrador y el partido Morena.

Quien está llamado a ser “El Güero” Consentido del Sexenio comparte la siguiente gubernatura chianapeca con el obradorismo, en la persona de Rutilio Escandón, y colocó en senadurías y diputaciones a miembros de su grupo. De escándalo fue la maroma del obradorismo senatorial a la hora de negarle permiso para dejar el Senado y luego, en segunda votación, restituirle tal vía que le permitió retomar el gobierno chiapaneco, con la posibilidad de regresar luego a tal escaño o ejercer abiertamente alguna función pública, tal vez relacionada con el proyecto del Tren Maya. En tales circunstancias, resulta que las protestas populares en su contra, la represión a esos protestantes y el saldo negativo de su gestión, son incidentes menores, ante la protección y promoción que le brinda el inminente presidente de la República.

López Obrador se reunió ayer con treinta y dos mil elementos de las fuerzas armadas mexicanas. Es inusual que se produzca un encuentro de esa magnitud con quien es presidente electo y, por tanto, aún no es el comandante formal del Ejército y la Marina. La visita al Campo Militar número uno ha tenido como referente discursivo el tema de la Guardia Nacional, que es uno de los varios puntos que han causado desconcierto en esos cuerpos castrenses.

El próximo presidente de la República pidió apoyo a quienes le escuchaban y les dijo que la creación de la citada Guardia es una necesidad, ante el desbordamiento de la violencia: propongo la Guardia “porque le tengo confianza al Ejército y a la Marina, porque el Ejército es el pueblo uniformado”. Acompañaron a AMLO quienes serán los secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina del próximo gabinete, Luis Sandoval y José Ojeda, respectivamente, así como los titulares que van de salida, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón. Además, los futuros secretarios de gobernación y de seguridad pública, Olga Sánchez y Alfonso Durazo, y la próxima gobernadora capitalina, Claudia Sheinbaum. ¿Por qué hacer esta reunión masiva antes de la toma de posesión y no días o incluso horas después de esta?

Astillas: Se rebela Damián Zepeda a la colocación de Rafael Moreno Valle como coordinador de los senadores panistas, cargo que ocupaba Zepeda merced al mismo método discrecional que ahora impugna. Pleitos internos del partido blanquiazul que se agudizan, entre palabrería supuestamente virtuosa, que no alcanzan a esconder el drama de la seca reyerta por puestos y privilegios…

En el pelotón de opositores a los superdelegados obradoristas, que presentará objeciones constitucionales ante la Suprema Corte, destacan dos figuras que suman puntos con la vista puesta en la elección presidencial de 2024: el jalisciense Enrique Alfaro, a nombre del cuasi regional Movimiento Ciudadano, y el chihuahuense Javier Corral, a nombre de Acción Nacional o lo que de éste quede… ¡Hasta mañana!