Empresas de Videojuegos Se Unen Para Impedir Un Nuevo Impuesto A Las Consolas.

Fue en marzo cuando comenzó el intercambio de amagos por parte de los gobiernos estadounidense y chino por imponer impuestos a productos de ambos países.

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Ahora son Nintendo, Sony y Microsoft las que insólitamente están uniendo fuerzas para combatir la guerra comercial entre Estados Unidos y China con el objetivo de evitar un daño considerable a la industria de videojuegos en el mercado estadounidense.

Se trata de un tema que desde hace unos meses ha mantenido ocupadas a más de una marca; fue en marzo cuando comenzó el intercambio de amagos por parte de los gobiernos estadounidense y chino por imponer impuestos a productos de ambos países. El origen de todo parece un bloqueo en contra de Huawei y su tecnología de telecomunicaciones, sin embargo, son muchos los sectores y empresas que están siendo afectados.

¿La unión hace la fuerza?

Ahora se dio a conocer una carta firmada por las tres principales fabricantes de consolas del mundo: Nintendo, Sony y Microsoft enviaron un documento a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Joseph Barloon, en el que solicitan la eliminación de los productos relacionados con la industria de los videojuegos de la lista de productos importados de china a los que se impondría un arancel.

Las fabricantes de las consolas Nintendo Switch, PlaysStation y Xbox argumentan que de imponerse el impuesto, tendría un enorme impacto y daño económico en la ecosistema de negocios de este sector en Estados Unidos.

En la carta de siete páginas hacen énfasis en que un arancel a las consolas sofocaría la innovación, afectaría la generación de empleos y afectaría de manera importante a los retailers y consumidores.

“Si bien apreciamos los esfuerzos de la administración para proteger la propiedad intelectual y de preservar el liderazgo de alta tecnología de Estados Unidos, (…) el daño desproporcionado causado por estas tarifas a los consumidores y las empresas del país socavará, no ayudará a estos objetivos”, sostienen las empresas.

Un gran negocio en juego

En la carta, Nintendo, Sony y Microsoft explican que durante 2018, el 96 por ciento de todas las consolas de videojuegos importadas en Estados Unidos fueron fabricadas en China, por lo que una decisión como la propuesta por el gobierno “provocaría una alteración significativa dentro de la cadena de suministro”, lo que inexorablemente repercutiría en un “incremento de los costes -incluso más allá del coste de los aranceles propuestos- de los productos que ya se fabrican en condiciones con poco margen”.

El temor no es para menos. La industria de los videojuegos a nivel global mayor a los 123 mil millones de dólares -estimados para este año-, según datos de PwC y Statista,sólo el mercado en Estados Unidos está valuado en 19 mil 719 millones, cifra que podría verse afectada si se imponen los aranceles.

De hecho, las marcas advierten que provocarían que los consumidores estadounidenses pagarían, al menos, 840 millones de dólares más por las consolas. Esto sin considerar el impacto en retailers, desarrolladores y estudios o diversas y establecimientos que incluyen a las consolas y los videojuegos como parte de sus negocios.

En definitiva, la guerra comercial Estados Unidos-China está teniendo un impacto significativos en muchas divisiones de negocio; marcas como Apple, Dell, HP, Intel, Microsoft, Walmart, Nike, Adidas, y Under Armour han pedido a la administración Trump que desista en su estrategia, pero hasta el momento no han tenido efecto. De mantenerse y hacerse efectiva, en el mediano plazo podríamos ver cómo muchos productos y servicios incrementarán sus precios o, en definitiva, será difícil adquirirlos.