Las faltas del Niño Verde

Jorge Emilio González cumplirá 47 años y 24 de ser “representante popular” este año. Sin haber sido votado una sola vez.

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Jorge Emilio González cumplirá 47 años y 24 de ser “representante popular” este año. Sin haber sido votado una sola vez.

Son estadísticas para espantar a cualquiera que piense que nuestro país debe ser demócrata.

Como resulta que le gusta Cancún, donde tiene un departamento, varias de esas representaciones en el Congreso han sido por Quintana Roo.

O sea que nos hemos perdido de un espacio para decidir, como ciudadanos que somos, por quien debe ser nuestro diputado o senador.

En esta nueva legislatura, que ha cambiado leyes muy importantes, Jorge Emilio ha estado ausente en 40 de 44 votaciones. Es el diputado federal con mayor número de faltas.

Y uno se pregunta, con ingenuidad, para qué ha querido ser diputado, asambleísta o senador la mitad de su vida. ¿Qué pensará, de verdad, el “Niño Verde” de la política, de su partido? ¿Qué querrá realmente el ya no tan joven ni tan guapo que nació en pañales de seda?

Lo que sí sabemos es que sus amores son muy volátiles, que duran poco. Y no hablamos de su divorcio, pocos meses después de la boda millonaria en Los Cabos, sino de las preferencias políticas de su partido, que es, ha sido como una franquicia familiar.

Ahora le toca a Morena recibir su “apoyo”. Como ya se publicó, en Quintana Roo va a ir en alianza con Morena y con el PT. De donde surge la pregunta sobre las razones, inexplicables, de esta alianza en el seno de un partido que tiene la mayoría, que gobierna.

De no ser que estén, los “verdes”, cobrando los votos en el Congreso, cuando no ha asistido Jorge Emilio, que les han servido para sumar mayoría absoluta.

Con el mucho dinero que tienen, no es que Jorge Emilio lo necesite, como financiamiento del partido, se juega a la política.

Esto en temas más que delicados.

Termino: ¿A que le tira el faltista que ha sido “representante popular” 24 años seguidos, la mitad de su vida? Porque a ser político, a ser diputado, a ser senador, a ser líder de un partido, definitivamente no.

Qué país tan pobre de protagonismos políticos le ha dado espacio…