Huachicol y escasez: batallas múltiples

El fondo de la batalla contra el robo de gasolinas no merece regateos: la riqueza nacional ha sido sustraída de manera sistemática por criminales disfrazados de líderes sindicales, directivos de Petróleos Mexicanos

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  • Resistencia y miedos
  • Plan de AMLO, a prueba
  • Opositores, aprovechan

En pocas horas, una parte de la zona metropolitana de la capital del país fue tomada por los acechantes ejércitos de resistencia postelectoral y por las súbitas filas automotoras de miedo inducido ante el plan obradorista contra el huachicoleo.

Las insatisfactorias noticias provenientes de cuando menos seis estados sin el suficiente abasto de gasolina tomaron forma en la mancha urbana de la Ciudad de México y sus estados colindantes de una manera tan presurosa que movieron a los dos bandos en conflicto a trazar sin mayor demora sus pancartas explicativas: una reacción conspirativa de los intereses afectados por el plan del nuevo gobierno federal, creyeron ver los seguidores de la administración andresina, convencidos de que el agravamiento del conflicto fue una maniobra taimada; los adversarios del morenismo hecho poder se solazaron en la denuncia de la impericia y la incapacidad de los recién llegados a Palacio Nacional y sus extensiones operativas, convencidos a su vez de que el manejo del tema huachicolero es una más de las pifias ocurrentes del tabasqueño presidente.

Cierto es que López Obrador ha declarado la guerra al huachicol con un fervor de sanación institucional: colocó a uno de sus alfiles de toda la vida, Octavio Romero, en la dirección de Petróleos Mexicanos y desde ahí cierra y abre válvulas y ductos y contrata empresas privadas para el traslado por tierra del cargamento combustible, tardío en llegar mediante ese método de las pipas. En su conferencia matutina de prensa, correspondiente al martes, el presidente mostró confianza en su proyecto y aseguró que sí hay líquido para las gasolineras, aunque el método de distribución ha cambiado e implicará problemas.

El fondo de la batalla contra el robo de gasolinas no merece regateos: la riqueza nacional ha sido sustraída de manera sistemática por criminales disfrazados de líderes sindicales, directivos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y sus filiales, y políticos investidos de presidentes municipales, legisladores, gobernadores y seudopresidentes de la República (Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, en este apartado, aunque no los únicos). El expresidente Carlos Salinas de Gortari buscó asentar su poder mediante la aprehensión del líder caciquil del sindicato petrolero, Joaquín Hernández Galicia, apodado la Quina (en aquella época también cayó el “dirigente vitalicio” del magisterio, Carlos Jonguitud Barrios, relevado por Elba Esther Gordillo), y Felipe Calderón trató de hacer lo propio al desatar en México el horror de la “guerra contra el narcotráfico”.

Andrés Manuel López Obrador, sin necesidad de legitimar su elección, ha ido abriendo frentes de batalla con mucha rapidez y en varios campos. Algunos de los más notables se refieren a la supresión del proyecto de nuevo aeropuerto internacional (que lo contrapunteó con grandes capitales), al rediseño presupuestario (que le ha enfrentado con varios gobernadores, el estado de Jalisco, por ejemplo, quien ha anunciado que ha ordenado un estudio para valorar el costo de zafarse del pacto fiscal nacional) y a la austeridad económica en la estructura del gobierno federal, en los demás poderes y en organismos autónomos (el Instituto Nacional Electoral, por ejemplo, estudia la posibilidad de desentenderse de los comicios locales que se realizarán este año, dejando todo el paquete a las instancias de cada estado).

En ese entorno de batallas múltiples ha llegado la hora del huachicol. López Obrador ha enviado al ejército a tomar el control de las principales instalaciones petroleras y asegura que en pocos días se ha reducido el robo a la nación y se han ahorrado importantes cantidades de dinero. Pero sus adversarios están aprovechando las circunstancias para generar alarma y enojo en segmentos sociales que de manera genuina se han preocupado por el desabasto de combustible y en otros que de manera intencionada pretenden encontrar en este tema otra oportunidad de confeccionar y enarbolar alguna bandera opositora viable ante un obradorismo cuyo bono democrático aún se mantiene en niveles altos.

Astillas: No se ha transformado tanto la percepción social respecto a las declaraciones de sus autoridades en momentos de crisis como para que no tenga un resultado inverso el llamado de Petróleos Mexicanos a no realizar compras de pánico.

En un ambiente provisionalmente dominado por el rumor y los resortes defensivos resulta contraproducente lo meramente retórico… Los ministros de la Suprema Corte aceptaron reducirse en un 25% sus percepciones salariales. Seguirán ganando más que el presidente de la República y mantendrán algunas prestaciones especiales, pero ya dieron “muestra de buena voluntad” ante la política presidencial de aminoramiento de sueldos y honorarios… Aunque otro ministro de esa Corte autorizó a directivos del Banco de México a cobrar hasta cincuenta por ciento más que el propio López Obrador, en cuanto Banxico es un organismo autónomo…

El ex ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, no dejó pasar la oportunidad de dar recomendaciones al gobierno obradorista: “el gobierno debe reconocer con toda humildad que su estrategia no funciona”, dijo quien aún se niega a reconocer que su estrategia “contra el narcotráfico” no funcionó y, en cambio, sumió al país en una espiral de violencia salvaje que continúa…

Ayer comenzaron en la cámara de diputados las audiencias públicas, con gobernadores de estados y estudiosos del tema, sobre la Guardia Nacional que en los hechos ya está operando en varios lugares, como lo han dicho con todas sus letras algunos jefes militares. Las audiencias tendrán como destino la aplanadora de Morena y sus aliados, que ya tienen todo listo en el congreso federal para aprobar lo que actualmente se “analiza” y “discute”… Gobernadores priistas han pedido que cuando menos se ponga como jefe de esa Guardia Nacional a un civil y no a un militar, como si ese simple detalle pudiera cambiar la esencia del proyecto real, aplastantemente militarizado… ¡Hasta mañana!