Golpe a turisteros

La especie se enfrenta a la pesca incidental, la colisión con embarcaciones y a los riesgos asociados a las actividades turísticas de observación y nado de forma no regulada.

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PLAYA DEL CARMEN.- En enero del 2018, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) presentó el Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-171-SEMARNAT-201, que establece las especificaciones para el desarrollo de actividades de aprovechamiento no extractivo para la observación y nado con tiburón ballena (Rhincodon typus), relativas a su protección y a la conservación de su hábitat.

La propuesta generó diversas reacciones, principalmente en Quintana Roo, donde es una de las actividades más lucrativas para empresas dedicadas al turismo y donde llevan a miles de personas a observar a la especie.

En la Riviera Maya, en los grandes hoteles hay empresas que ofrecen a los visitantes esta alternativa y, por ello, presentaron una serie de observaciones para que la dependencia federal las tome en cuenta.

Alfonso Torres Costa, presidente de la Asociación de Prestadores de Servicios Acuáticos (APSA), ha señalado que ya hay normas para el establecimiento de tiendas de buceo y que en estos casos, la intención es normar a los particulares o “freelancer”.

Si bien la intención es buena para proteger a la especie y su entorno, quienes han emitido sus observaciones lo hacen con el fin de que se haga una norma que no genere duplicidad con otras o que tome en cuenta detalles que pudieran ser relevantes como lo propuesto por Mario Alejandro Castillo Collazo, quien considera deben ser más específicos en la redacción de la Norma.

Por ejemplo, cambiar “observación y nado” por “observación y/o nado” pues se podrían realizar actividades de observación sin que se vean afectadas por esta norma.

Debido al comportamiento dócil del tiburón ballena, se ha generado un creciente interés turístico por la realización de actividades de observación y nado con este organismo; provocando con ello una gran afluencia de embarcaciones y visitantes, lo cual representan un riesgo potencial tanto para la especie como para su hábitat.

Y es que, es una especie vulnerable a diversas actividades debido a su abundancia relativamente baja, talla grande, hábitos de nado en superficie, crecimiento lento y alta longevidad.

Entre las amenazas a las que se enfrenta destacan la pesca incidental y la colisión con embarcaciones que puede provocarles lesiones incluso letales.

 

Por Fernando Morcillo/Grupo Cantón