Funerarias defraudadoras

Un total de 12 fueron sancionadas por incurrir en un manejo, traslado y preparación inadecuada de restos humanos, previo a una velación

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CHETUMAL.- Por incurrir en un manejo, traslado y preparación inadecuado de los restos humanos previo a su velación, así como la falta de documentación para la cremación de los cuerpos, 12 funerarias de Quintana Roo han sido objeto de sanciones por parte de la Comisión para la Protección Contra Riesgos Sanitarios.

Miguel Pino Murillo, director del organismo en la Entidad, dijo que en Quintana Roo hay un registro de 44 funerarias, las cuales de manera constante son verificadas para darle cumplimiento a la Norma Oficial Mexicana 036, la cual establece los lineamientos para brindar los servicios funerarios, e incluso en el tema de incineración de los restos humanos.

Sin embargo, durante el año pasado del total de estos negocios, 12 incumplieron con las normas, e incluso por la falta del permiso para la cremación del difunto.   “Las faltas principales son el embalsamado y limpiado del cuerpo, lo cual no se lleva a cabo. Aproximadamente 12 son las que han incumplido por la falta de documentación, fumigación, sanidad y en las áreas de incineración la falta de registro de los cuerpos cremados, entre otras situaciones”, detalló.

De las 12 funerarias sancionados nueve se ubican en la zona norte y tres en la zona sur del estado, siendo en esta parte las más constantes la Económica y Gamero.  Pino Murillo indicó que los negocios que incumplan con estos lineamientos son sancionados con una multa económica que va de las 100 a las mil Unidades de Medida y Actualización (UMAS), dependiendo de la gravedad del caso.

Incluso exhortó a las personas, ya sean deudos o ciudadanos que vivan alrededor de las funerarias o áreas de incineración realizar las denuncias correspondientes en caso de detectar alguna anomalía y la autoridad sanitaria haga la verificación correspondiente, ya que el año pasado fueron sancionados crematorios por no contar con las especificaciones requeridas.

 

Por Paloma Wong/GRUPO CANTÓN