Elon Musk está en la Luna; sus promesas se caen

Incluso con los mejores esfuerzos de la empresa espacial de Elon Musk, no es seguro que el cohete, que él imagina podría salvar a la humanidad de la extinción, volará.

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CIUDAD DE MÉXICO.-  No está claro cuánto costaría desarrollar el cohete, de dónde provendría ese dinero, ni cuándo volaría exactamente. Pero Elon Musk intenta escribir el próximo capítulo en su búsqueda para abrir espacio a las masas al anunciar al primer turista que paga a su compañía, SpaceX, para volar a la Luna.

Hablando en la sede de SpaceX en las afueras de Los Ángeles, Musk presentó a Yusaku Maezawa, un empresario multimillonario japonés que fundó la marca de moda Zozo.

Musk no dijo cuánto costaría el viaje, pero sí dijo que el diseño del Big Falcon Rocket (BFR), de casi 400 pies de altura, había evolucionado recientemente, y que los primeros vuelos a la órbita llegarían en dos o tres años.

También ha dicho que quiere que el BFR tenga capacidad para unas 100 personas. El volumen de su área presurizada interior sería comparable a la de un Airbus A380, algo que nunca se ha hecho.

Sin embargo, en la conferencia de prensa, Musk señaló que sería un viaje peligroso que podría terminar en fracaso.

“Es peligroso, para ser claro”, dijo. “Esto no es un paseo por el parque. Cuando estás llevando las cosas al límite, no es algo seguro (…) Existe la posibilidad de que algo salga mal.”

Así que lo único seguro es que nada está garantizado. Especialmente en un momento en que Musk enfrenta presiones y críticas por su “comportamiento errático”.

El fundador de SpaceX arremetió contra los analistas durante una llamada de ganancias para Tesla, su compañía de autos eléctricos, por hacer “preguntas aburridas y absurdas”. “Ha acusado, sin pruebas, a uno de los buceadores de cuevas que participó en el rescate de un equipo de futbol juvenil tailandés de ser un pedófilo. (El lunes pasado, el buceador lo demandó por difamación). Luego prometió  privatizar Tesla “a 420 dólares por acción”, sólo para revertirse poco después. Y a principios de este mes, un video de Musk fumando mariguana y bebiendo whisky en un popular podcast circuló en las redes sociales.

Ahora, el show de Elon Musk regresó a la gran sede de SpaceX a las afueras de Los Ángeles, donde la compañía, ya sea intencionalmente o no, proporcionó una distracción en horario de máxima audiencia a los problemas que rodeaban a su famoso director ejecutivo al proporcionar detalles sobre su tan esperado lanzamiento lunar.

Primer turista espacial

La semana pasada, SpaceX publicó en Twitter que “ha firmado el primer pasajero privado del mundo para volar alrededor de la luna a bordo de nuestro Big Falcon Rocket —un paso importante para permitir el acceso a la gente común que sueña con viajar al espacio”.

Pero por ahora, la compañía sigue sin llevar a un humano al espacio. El BFR, como se conoce el cohete que SpaceX volaría a la Luna, está en desarrollo. SpaceX, que tiene un contrato con la NASA para llevar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional, anunció recientemente que tuvo que retrasar ese primer vuelo hasta abril.

Su plan para volar turistas alrededor de la Luna también se ha retrasado. Si todo hubiera ido según lo programado, SpaceX ahora se estaría preparando para su primer vuelo lunar, cumpliendo su promesa a principios del año pasado de lanzar un par de turistas “más rápido y más lejos en el sistema solar que cualquier otro antes de ellos”.

Yusaku Maezawa, fundador y CEO de Zozo, dijo que esperaba que su viaje fuera en el 2023. Pero Musk dijo que “definitivamente no estamos seguros”. La fecha del 2023 podría ser posible, dijo, si todo marchaba bien.

Más incógnitas que respuestas

El costo del cohete también fue desconocido. “Definitivamente es difícil decir cuál es el costo de desarrollo”, dijo Musk. Al principio consideró que sería “aproximadamente de “5,000 millones” de dólares, pero luego dijo que esa cifra era una “suposición”.

Tampoco estaba claro de dónde provendría el dinero para pagar esa cantidad. “Financiar BFR es definitivamente una pregunta clave”, admitió Musk. “Tenemos que buscar todos los medios posibles de financiación”.

Finalmente, el cohete que salga de la plataforma de lanzamiento no tiene garantía de que vaya a tener éxito. “Hay incertidumbres. Éste es un cohete ridículamente grande, tiene tanta tecnología avanzada. No es 100% un hecho que consigamos que vuele”, dijo Musk. “Creo que es bastante probable, pero no es seguro”.

Los reveses y las demoras, sin embargo, no disuaden a Musk ni a su implacable compañía, que ha crecido a 7,000 empleados. SpaceX ha logrado hazañas que nadie creía posible, desde el primer lanzamiento exitoso a la órbita hace una década hasta principios de este año, cuando el vuelo inaugural de su cohete Falcon Heavy puso un Tesla Roadster en un viaje hacia Marte.

Si bien Tesla ha estado plagada de problemas de producción, SpaceX, que también está dirigida por el presidente y director de operaciones Gwynne Shotwell, ha sido mucho más estable, produciendo 34 lanzamientos de cohetes con éxito en los últimos 20 meses. Ha perturbado el mercado de lanzamiento, ganando no sólo miles de millones en contratos de la NASA, sino también contratos del Pentágono. También tiene una acumulación masiva de contratos de lanzamiento comercial.

La visión de Musk de un futuro interplanetario puede estar en algún lugar entre los sueños y el engaño, pero al menos ha ayudado a inspirar a una nueva generación de entusiastas, como lo hizo la era Apolo en la década de 1960.

Por su parte, ha admitido que gran parte de lo que espera lograr en el espacio es aspiracional. El objetivo, dijo durante un anuncio sobre cómo colonizar Marte hace dos años, fue “hacer que Marte parezca posible”. Hacer que parezca que es algo que podemos hacer en nuestras vidas. Que puedes ir”.

 

Información de El Economista