El trabajo que hace la diferencia

En el ejercicio cotidiano y maravilloso de informar, me encontré con cifras dignas de destacar, las cuales sí que marcan una diferencia respecto del combate a la violencia y la impunidad

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Escuche mientras lee: “El Triste”, introspección auto-reflexiva de la mexicanidad herida con la pérdida de una de sus mejores voces, la de José José QEPD.

En el ejercicio cotidiano y maravilloso de informar, me encontré con cifras dignas de destacar, las cuales sí que marcan una diferencia respecto del combate a la violencia y la impunidad, me refiero desde luego al incremento superlativo del 300 por ciento en el número de delincuentes que se han logrado vincular a proceso.

Lo que no podemos, ni debemos perder de vista, es el hecho de que, durante las anteriores administraciones, no sólo se entregó al estado y sus principales ciudades en calidad de “plazas” al narcotráfico y los grupos delincuenciales, sino que además, se les “blindó”, a través de la gestión cómplice del cuestionadérrimo ex fiscal del estado, Miguel Ángel Pech Cen y de un importante número de jueces, todos ellos a las órdenes de los grupos delincuenciales y de los ex gobernadores Roberto Borge Angulo y Félix González Canto, aun cuando ya trabajaban en la presente administración.

El cambio en la Fiscalía General del Estado (FGE), fue notorio, precisamente por la información constante relativa a la vinculación a proceso que se logra recurrentemente en la presente gestión, contrario a lo que fue muy evidente, absolutamente obvio durante la anterior administración, cada vez que se aseguraba a un delincuente, días después lo veíamos salir airoso de los separo o de la cárcel, debido a que justo la FGE no había hecho bien su trabajo y claro que se trataba de consecuentes actos de corrupción.

Antes, acaso lograban vincular a proceso a dos de cada 10 malvivientes, a diferencia de los 8 de cada 10 que logran ahora. Lo interesante sería llamar a cuentas a Miguel Ángel Pech para que se haga responsable por todos los actos de corrupción de los que sería responsable, hay que destacar que aunque los funcionarios hayan renunciado o los hayan despedido, queda un plazo perentorio para investigarlos y en su caso fincarles responsabilidad, que no se nos olvide.