¿Dónde están nuestros gobernantes?

El clima de violencia que se registra en Playa del Carmen desde hace ya varios meses, se debe a la escasa atención de los cuerpos policiacos designados por la incompetente presidenta municipal

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El clima de violencia que se registra en Playa del Carmen desde hace ya varios meses, se debe a la escasa atención de los cuerpos policiacos designados por la incompetente presidenta municipal, Laura Beristain Navarrete, quien a pesar de lo que esgrima, con su brillante jefe policiaco, no pudo erradicar de ningún sitial al crimen organizado
Por ello, como “golpe de Estado” a la Carta Magna de Quintana Roo fue tomada por la alcaldesa de Solidaridad, la imposición del Mando Único de Policía por el gobernador, Carlos Joaquín González, impuesto el martes por la noche, luego de las constantes balaceras que se registran en el otrora tranquilo municipio.

La despistada edil, que se caracteriza por su Déficit de Atención a toda la ciudadanía, ha sido la principal protagonista de varias balaceras que han cobrado la vida de más de 50 personas, a partir de qué tomó posesión del encargo, el 30 de septiembre pasado.

La propia Beristáin informó que presentará una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con el fin de que las cosas regresen a su lugar original, es decir, para que Seguridad Pública vuelva a ser presidida por la controversial munícipe.

Si bien es cierto que en estos momentos no existe un lugar del país en donde se pueda estar en paz, la realidad apunta a que todas las policías, federales, estatales y municipales ya fueron permeadas por la delincuencia.

Para infortunio de los mexicanos, el crimen organizado, las mafias y los infiltrados en los distintos cuerpos policiales y castrenses, han invadido de elementos perniciosos a quienes en supuesto son considerados los representantes de la seguridad y la integridad social.

En particular, los quintanarroenses ya no sabemos a quién acudir, a qué santo encomendarnos, cuando vemos que nadie es capaz de meter en orden a los violadores de la ley que hacen de la entidad un jugoso botín económico.

Y sin caer en dramatismos ni exageraciones, en estos momentos lo mismo te bajan de tu coche, en las puertas de tu casa o en las afueras de una tienda de conveniencia o en una concurrida plaza.

No importa la edad que portes o si estás en el sexto piso de tu vida.
No. Al ladrón ya no le representas una persona de respeto.
Lo único que le interesa es que traigas encima dinero en efectivo o bien, tarjetas de crédito o débito para poder cobrarlas al instante de que eres víctima.

De verdad y quienes tenemos más de 20 años de vivir en el estado, la delincuencia nos tiene secuestrados, sin que exista un policía que nos salvaguarde del crimen organizado.
Qué tiempos aquellos que deambulabas por cualquier calle o avenida y llegabas sin novedad alguna a tu casa.

Hoy ya no es igual. La paz social quedó para mejor ocasión, porque los cuerpos policiacos están en colusión con la delincuencia organizada. No por necesidad o por obligación. Están con los criminales por pillos que son.

Hasta cuándo enfrentaremos a la delincuencia que nos ha violentado a lo más bajo, al insulto, a la humillación más denigrante!

Hasta cuándo apoyarán a la sociedad gobernantes de los tres niveles?
Cuando Quintana Roo y sus alrededores sean pueblos fantasmas?
Aún hay tiempo para reflexionar!