Museos, un viaje cultural

Las vacaciones terminaron y regresar a la rutina no siempre es una opción y para los que nunca dejan de pensar en cosas nuevas

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UN MUNDO DE ARTE

María Herrera

Las vacaciones terminaron y regresar a la rutina no siempre es una opción y para los que nunca dejan de pensar en cosas nuevas, qué hacer y a dónde ir, los museos siguen siendo una de las mejores opciones para encontrarse con maravillas para recrearse. Nuevos viajes a ciudades magnificas, llenas de vida y espectacularidad siempre nos emociona.

En esta ocasión les recomiendo visitar el Museo Nacional de Arte (MUNAL) en la Ciudad de México, que exhibe en colaboración con el Musei Capitolini de Roma, “La Buona Ventura”, una de las obras más representativas del Caravaggio, que nos permitirá entender la relevancia de este pintor  italiano.

Michelangelo Merisi nació en Milán en 1571. Su padre; Fermo Merisi, trabajaba como administrador y arquitecto decorador del Marqués de Caravaggio, ciudad de la que más tarde el Artista tomaría el nombre.

Principal figura de la pintura italiana de su tiempo, aprendió el arte pictórico de un maestro de segunda fila, Simone Peterzano, pero a partir del estudio de las obras de algunos de los artistas venecianos más importantes de la época, fue especializando uno de los aspectos más importantes de su obra —un aspecto de espectacular realismo—, por el cual Caravaggio adquirió un gran renombre, esta virtud de gran realismo está plasmada en uno de sus cuadros  “Cesto de frutas”, las imágenes fueron analizadas por un profesor de horticultura, quien logró descubrir cultivos particulares en el cuadro: «una gran hoja de higuera, con una mancha causada por un hongo, que parece ser antracnosis»… este comentario del especialista, nos da idea de la perfección en la pintura de Caravaggio y por qué es considerado uno de los artistas más importantes de la pintura universal.

Pintor revolucionario, artista provocador, persona inquieta de carácter pendenciero, genio incomprendido, loco violento, hombre atormentado, que crearía él solo un estilo, el barroco, e influiría per se al arte. Su pintura de carácter “tenebrista” potencia el atributo expresivo de las sombras de la vida misma.