Contamina rastro a Chetumal

La laguna de oxidación del rastro municipal de Othón P. Blanco empieza a causar efectos secundarios a familias en sus alrededores, no hay fecha de reubicación

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CHETUMAL.- La laguna de oxidación del rastro municipal de Othón P. Blanco empieza a causar efectos secundarios a las familias que habitan en sus alrededores; además las personas deben cuidarse de los cocodrilos que habitan en ese estanque.

El crecimiento poblacional en Chetumal ha propiciado que el rastro municipal de Othón P. Blanco quede dentro de la mancha urbana, sin que hasta el momento las autoridades correspondientes concluyan el proyecto para su cierre y apertura en otro lugar, tema que sido tratado desde hace más de ocho años.

El propio terreno ya empieza a causar estragos no solo por estar a menos de 100 metros del Aeropuerto Internacional de Chetumal –pues solo los divide la carretera de ambos carriles-, sino que también a las familias que habitan a los alrededores.

Vómitos y calentura, que incluso requieren de atención médica y hospitalización son algunos de los efectos secundarios que ya está causando la laguna de oxidación a los niños y adultos que viven a un costado de la laguna de oxidación del rastro municipal de Othón P. Blanco, pues los olores fétidos que destila toda la carne y sangre podrida está “matando” lentamente a las familias que viven en la colonia irregular denominada Zona Industrial.

Los padres de familia no solo han tenido que invertir los pocos recursos que logran ganar para la atención medica de sus hijos, sino que también han tenido que colocar una malla metálica alrededor de sus hogares para evitar terminar siendo el “plato fuerte” de las decenas de cocodrilos que habitan en ese estanque de pudrición.

Doña Tania Hernández, es madre de un niño de tres y otro de seis años que a su corta edad han tenido serios problemas de salud a causa de ese foco rojo de infección, pero que debido a su pobreza extrema no se puedan dar el lujo de abandonar su pequeño jacal.

“Cuando está el sol muy fuerte los olores no se soportan y eso nos ha causo dolores fuertes de cabeza, mi hijo el más grande se enferma de vómito, calentura y hasta ha estado hospitalizado a través de todo eso, ya me regañó el doctor por estar ahí pero lo que hace uno por la necesidad. Es agua con sangre y carne podrida y eso ya no se soporta”, comentó.

Los afectados exigen a la comuna capitalina su pronta intervención para acabar con esa laguna de oxidación, ya que ese rastro lleva años contaminando al medio ambiente y enfermando a las familias sin que hayan intervenido hasta las autoridades del medio amiente y salud de los tres órdenes de gobierno.

 

Por Paloma Wong/Grupo Cantón