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Letras de cambio

¿Enojo del general Luis Cresencio Sandoval?

Analistas políticos que “amanecieron” expertos en fuerzas armadas se han dado gusto en magnificar un supuesto enojo del titular de la Secretaría de la Defensa Nacional,  general Luis Cresencio Sandoval con el comandante supremo, el presidente López Obrador. Es decir, con su jefe directo.

Esto por la orden de “retirarse” en Culiacán.

Yo no lo creo así. El general Sandoval no está enojado con el Presidente.  No está en contra de sus órdenes.  No tiene problema para obedecerlo.  No manda decir que “está enojado”.

Si el general Sandoval estuviese enojado, condicional, sería con los responsables del operativo para detener al hijo del “Chapo” Guzmán. Miembros de la Guardia Nacional que oficialmente no dependen de él.  O con los policías ministeriales militares que participaron. Que no llevaban consigo la orden de cateo, que no previeron la colusión de jueces con estos criminales. Que no informaron a tiempo a su superior.

Para enojarse con el presidente, el secretario Sandoval tuvo lo sucedido en La Huacana, Michoacán, donde soldados tuvieron que entregar sus armas, para proteger a la población civil.  Desde el punto de vista estrictamente castrense, esto era mucho más grave. Era lo más cercano a una derrota, a una capitulación.  Con el agregado de la devolución de armas para uso exclusivo del Ejército, incluyendo verdaderos cañones, calibre 50.

Ahí sí que hubo un cambio, profundo, en la manera de actuar de los militares. Por orden superior, y vaya que se necesitó fortalece para obedecer, que el general Sandoval demostró tener el verdadero mando de sus hombres. Ese fue el momento más difícil para los militares. Un parteaguas.

A partir de estos hechos quedó establecido, para ellos militares, que todo había cambiado.  Que se había terminado completamente con las ordenes de sexenios anteriores para “exterminar” al enemigo, o sea a los presuntos criminales.

El presidente López Obrador ha sido enfático en esto.  No va a dar la orden de disparar si puede haber víctimas civiles. Como dijo Marcelo Ebrard: “ya se terminó el tiempo de daños colaterales”.

Es obvio que los soldados tienen armamento y valor para responder a una agresión como la que se vivió en Culiacán.  La decisión fue retirarse.  Ni siquiera habían formalizado la detención de Ovidio Guzmán.  Que, no olvidemos, no es una de las obligaciones militares.

En Culiacán, además, se habían atacado cobardemente las zonas habitacionales militares, se les había disparado a los edificios, y estaban rodeadas de hombres armados que amenazaban con matar a sus ocupantes. De igual forma habían atacado a cuarteles donde únicamente había personal administrativo. Los criminales, también, tenían como rehenes a soldados que venían de regreso de actividades del Plan DN-III-E.

El general Luis C. Sandoval, es un hombre inteligente, pleno de humanidad, de sensibilidad social, y es obvio que estuvo siempre de acuerdo en proteger tanto a la población como a las familias militares.   

Por lo tanto, categóricamente, el general Sandoval no puede estar enojado con una orden presidencial como la que se dio.

Son tiempos muy complicados para los militares. Son tiempos para hacer a un lado el entrenamiento, la misma vocación militar. Así lo decidió el comandante supremo.  Así lo asume cada día el general Sandoval, con muy poco espacio para enojarse, siquiera molestarse.

En Culiacán se decidió no responder con capacidad letal, con disparos, a los criminales.  Así se decidió, también, en La Huacana, Michoacán.  Y así va a seguir ordenando el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Había de dos sopas, y la fideos ya se había acabado…

 

Santa Lucia, la promesa cumplida

Esta semana, una vez que se solucionaron los amparos, el aeropuerto de Santa Lucía comenzará formalmente a construirse.  Con cerros, con gritos, con todos los argumentos que se han utilizado en su contra, estará listo este sexenio.

Para los millones de mexicanos que no suelen viajar en avión, puede parecer totalmente irrelevante.  Para los pocos mexicanos que ya tenían sus negocios en Texcoco, en los terrenos del aeropuerto de la Ciudad de México, significará una tragedia económica.

Santa Lucía, es más, muchísimo más que un aeropuerto.  Se significa como el proyecto que define el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.  Es una definición de su visión del universo, de todo aquello que ha venido diciendo a través de su peregrinaje por el país.

Es la manera más precisa que tiene el Presidente de decir que la corrupción, que el gobierno de Peña Nieto, que los negocios con el poder político, no tienen futuro en México.  Es definitivo, una definición ideológica que podrá verse, supongo que también entenderse, en el futuro.

El aeropuerto será construido por ingenieros militares.  Lo que está cargado de significados.  El primero de ellos la confianza que tiene el Presidente en el general Luis Sandoval, el convencimiento de que los militares pueden dar resultados con honestidad y transparencia.

Para el general, Gustavo Vallejo, es el reto, la prueba de su vida.  Para lo que se ha preparado cada día.  Como responsable de la construcción de Santa Lucía trae encima todas las miradas, y también, los deseos de que fracase.  ¿Puede hacerlo?  Diría que está capacitado de sobra, pero lo más importante es que va a entregar todo cada día, igual que sus ingenieros, que cada uno de sus obreros.  No  habrá horas extras ni pagos extras ni caprichos extras, no habrá sino la vocación de servicio que tienen los militares.

La convicción de hacer bien las cosas, de cumplir con la misión que le corresponde, va a ser norma en esta construcción.  No se trata de contratistas, ni de ingenieros civiles o arquitectos que pueden recular, aumentar el precio, modificar el proyecto. Con ellos, con los militares, no hay margen para equivocarse, lo saben, no les asusta.

A todo esto, habrá que agregar la transparencia ordenada por López Obrador.  Complicado ejercicio cuando se trata de instalaciones bajo el rubro de “seguridad nacional”, que van a cumplir dando a la ciudadanía acceso a toda la información.

Tuvieron que transcurrir muchos meses de pleitos en los escritorios legales, de discusiones donde lo último que les interesaba a los impugnadores era el beneficio de la sociedad, para dar inicio formal a un aeropuerto funcional, correcto, equis, que sirva para lo que deba servir: para tomar un vuelo, para llegar de un vuelo.

Santa Lucia es un estandarte de una nueva visión de país.  Y para quienes están en contra de esto, del profundo cambio que vivimos, había dos sopas y la de fideos ya se había acabado…

 

Lo que siempre se supo: fue el estado mayor Presidencial

Los militares siempre supieron que el 2 de Octubre de 1968 fueron elementos del Estado Mayor Presidencial quienes dispararon.  Contra los estudiantes y contra ellos.

El general Antonio Riviello lo asumió públicamente en un desayuno con periodistas el 23 de diciembre de 1994.  Afirmando que los protagonistas, ese “Ejército” ya no estaba en el activo.

El presidente López Obrador declaró, en su conferencia mañanera de este jueves, que el general Cárdenas le contó, testimonio de “viva voz” insistió, que el general Marcelino García Barragán así se lo contó.

En sus memorias, entregadas a Julio Scherer por su nieto, afirma esto y todavía más.  El periodista reprodujo una carta que el general García Barragán le envió a su hijo Javier: “… el 2 de Octubre, en el tiroteo de Tlatelolco, el general Luis Gutiérrez Oropeza mandó apostar, en los diferentes edificios que daban a la Plaza de las Tres Culturas, a diez oficiales armados con metralletas con órdenes de disparar contra la multitud ahí reunida”.

El Estado Mayor Presidencial, que estaba bajo el mando del general Gutiérrez Oropeza actuaba por órdenes directas del entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez.

Estos oficiales, y muchos más, habían participado infiltrados entre los estudiantes en varias manifestaciones anteriores, incluso ametrallando la Vocacional 7.

Los oficiales, militares hay que insistir, que obedecían órdenes superiores, eran los que llevaban un guante blanco.

En el vídeo que mostró el general Riviello Bazán en ese desayuno, que transmitió íntegro esa noche Jacobo Zabludovsky en su noticiero, se observa como los soldados que estaban en la Plaza corren a refugiarse, protegiendo a civiles, de las balas que vienen de arriba, de los edificios, donde no habían entrado.  Hubo muertos y heridos militares, que no fueron dados a conocer. Excepción de un general.

¿Por qué pudo suceder esto?  O, mejor dicho, aquí estaría la gran explicación de la desaparición del Estado Mayor Presidencial: Porque un grupo militar pudo actuar sin conocimiento del DN1, es decir del secretario de la Defensa Nacional.

Fue hasta que el general Gutiérrez Oropeza, consta en sus memorias publicadas, llamó al general García Barragán para pedirle apoyo para que salieran sus hombres de estos edificios, que se enteró.  Y esto porque un teniente, de los diez, estaba detenido por el general Mazón Pineda, que lo había encontrado al revisar los edificios después de la balacera.

“… un teniente no pudo salir… ¿Quiere usted ordenar que lo pongan en libertad?” Le dijo el general Oropeza al general García Barragán.  Esto lo interrogó: “… ¿Por qué no me informaste de esto oficiales?”  La respuesta es histórica “Porque así fueron las órdenes, mi general”.

Un general con mando de tropas pudo no informar a su superior de un operativo de esta envergadura.

Todos los documentos que existen conducen a que las órdenes fueron dadas directamente por Luis Echeverría Álvarez.  Y que no estuvo enterado el presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien junto con el general García Barragán asumieron la total responsabilidad de estos hechos.

La historia es aterradora. Sobre todo, por el saldo de muertos que sigue presente a 51 años de distancia.

En la marcha conmemorativa de estos hechos hubo infiltrados. Imaginemos que estos infiltrados fuesen militares armados y tenemos la visión aterradora de esos días.

Los militares, todos, del Estado Mayor Presidencial, obedecían órdenes de sus superiores.  Y el responsable de estas órdenes, que incluyeron la de disparar contra otros militares y contra los estudiantes, fue el general Luis Gutiérrez Oropeza.

E incluso si hubiese recibido la orden directa, específica, textual de disparar que no lo creo así, de Luis Echeverría, estaba fuera de toda Ley.  Y de todo lo que dice la legislación militar donde el mando es piramidal, donde el único que podía darle órdenes era el secretario de la Defensa Nacional.

Es tiempo de contar bien la historia.  Y de reconocer a los verdaderos villanos.

Lo que dijo el Presidente es totalmente cierto.  Tenemos el testimonio de uno de los protagonistas, el general Marcelino García Barragán, falta el del todavía vivo Luis Echeverría Álvarez.  Que sabemos no va a contar la verdadera historia.  Quien estén cerca de él podrán escuchar las voces lejanas, la pesadilla repetida donde le ordenan, a su vez, que detenga a los estudiantes “a como dé lugar”…

 

¿El vendedor de silencio? Las omisiones de Enrique Serna

Los olvidos de Enrique Serna en su novela “El Vendedor de Silencio”, donde opta por darle nombre y apellidos a los protagonistas, dibujan el gran desconocimiento del sistema político mexicano que se mantuvo en el poder hasta hace poco tiempo.  Cuyas costumbres corruptas se magnificaron en el sexenio que encabezó Enrique Peña Nieto.

Al escritor, que no ha sido analista político, que no ha vivido lo que describe, le gustan las caricaturas grotescas.  Ni Carlos Denegri fue el villano horripilante que describe, ni los otros personajes fueron santos a quienes montarles un altar.  Tal vez porque no ha estado en esa línea movediza, donde el equilibrio es tan complejo, no supo dotarlos de los necesarios, indispensables matices.  De claroscuros que los definiesen como lo que fueron: humanos.

La novela está dirigida a un público ávido de meter las manos en el miasma del pasado.  A una sociedad que repele, a veces con razón, la corrupta relación entre periodistas y políticos.  Probablemente por esto, el escritor  crea arquetipos.

¿Sirve a algún motivo político esta “exhibición”? Definitivamente no.  Ni siquiera contribuye a concientizar a grupos sociales sobre los túneles podridos por donde han caminado, de la mano, columnistas políticos y hombres de poder público.

No, no funciona así, porque olvida el papel importantísimo de los intermediarios.  De los jefes de prensa.  Y, sobre todo, de un personaje clave para entender la historia política del país durante el siglo pasado: Francisco Galindo Ochoa.

Que fue, entre tantas cosas, el creador del monstruo en que se convirtió Carlos Denegri.  No solamente de él. 

Don Pancho era el verdadero dador de silencio.  Que no su vendedor.  Sobre todo esto, no fue vendedor de silencio, sí su dador.  Porque si bien el silencio es un bien que puede negociarse, no se vende.  Y, menos todavía, se vende con la brutalidad, la torpeza extrema que describe Serna en su novela.

Poner a don Pancho como el “compadre” con quien come alguna vez Denegri demuestra una ignorancia supina sobre la relación que tuvieron.  Que yo conocí de voz de Galindo Ochoa. En el relato, poco logrado, de su “conversación”, el escritor apenas esboza algo que fue definitorio de estas relaciones: La lealtad a una persona o un grupo político.

¿Dónde se abrevaba información?  Tan indispensable para escribir o para callar.  En su oficina.  Por muchos años.  ¿Dónde se construían o destruían carreras políticas?  En su oficina.  Por muchos años.  ¿Dónde llegaban los hombres de poder a rendir pleitesía, a pedir clemencia, a rogar por ayuda?  En su oficina.  Por muchos años.  Todo lo que fue, por varios sexenios, la “nomenclatura” oficial.

¿Qué buscó siempre Galindo Ochoa?  Defender el sistema.  Su partido, el PRI.  Las instituciones. ¿Qué defendió siempre?  La lealtad.

Don Pancho conocía, tenía en su cabeza, los cordones umbilicales de todos los protagonistas del poder público.  Conocía sus inicios, sus negocios, sus debilidades, sus socios, sus padrinos.  Y muchos columnistas políticos nos nutrimos de este conocimiento invaluable.  Relación impecable, sin dinero de por medio.

Ignorar que Galindo Ochoa estaba detrás de mucho de lo que escribió Denegri es inaceptable.  Porque al hacerlo, Enrique Serna desconoce los entresijos de lo que verdaderamente sucedió em ese tiempo.

También excluye, error garrafal, la existencia de los “mensajeros”.  Fuesen los jefes de prensa o quienes tenían esta encomienda otorgada por los poderosos.  Ellos eran los que trataban temas monetarios, los que llevaban sobres o portafolios llenos de dinero. Existían valores entendidos.

Olvidar la consigna, fama bien ganada, que utilizaba el jefe de prensa de Echeverría, Mauro Jiménez Lazcano que decía a los periodistas, respecto a lo que debían escribir: “Ahí como cosa tuya”, es borrar de un brochazo, por quién sabe qué razones, la realidad del siglo pasado.  Que comenzó con Denegri.

Como también, por alguna extraña razón, el escritor ignora a Manuel Mejido y a Olga Moreno, ambos personajes claves con Denegri.  Que no creo que hubiesen compartido el botín, pero sí los secretos, las verdades que el periodista fue acumulando. Ese archivo que heredaron.

¿Fue Carlos Denegri un monstruo? Fue un hombre de excesos, que pecaba de alcoholismo como muchos otros periodistas importantes.  Beber era parte del ritual, del método para relacionarte, para obtener información, incluso para existir como columnista político.  Lo de sus mujeres, su violencia, quién sabe hasta dónde sea cierto.  La escena donde desnuda a una es real, pero faltó el piano.  Yo conozco otras anécdotas de periodistas.  Una mujer ofendida, amante del entonces director de Excelsior, bajo una noche al bar del Ambassador para intentar romperle la blusa, jalarle la falda, a una reportera que estaba tomando una copa con él.  Como ésta sobran.

Denegri, además, publicó entrevistas, reportajes muy bien escritos.  Era muy difícil el siglo pasado llegar a la primera página de Excelsior.  Sabía escribir, era un hombre culto.

Aunque Serna habla de alguna complicidad entre Denegri y el director de Excelsior, hace mutis sobre el infinito poder que tuvieron, siguen teniendo, los dueños, los directores, hasta los jefes de información sobre lo que se publica o se deja de publicar. Y que sigue vigente, aunque al revés.  Porque para muchos diarios lo que no es aceptable es, hoy por hoy, hablar bien del gobierno que encabeza López Obrador.  El “cochupo” está inmerso en los convenios de publicidad, sigue estando.

Otra omisión grande, no tuvo acceso a la información, de Serna es la ambientación.  Esencial en las relaciones políticas de ese tiempo.  Dónde desayunaba quién, qué mesa le era asignada a quién.  Los comederos políticos donde se escribió la historia.  Por ejemplo, el Ambassador, el “Amba”, abajo del diario Excelsior donde iban, a comer, al bar, a sus privados, los reporteros cuando ya “eran alguien”.  O que don Pancho tenía una mesa, comía ahí todos los días, incluso ya muy cerca del final, en el Champs Elysees de la Zona Rosa.

A lo que hay que agregar el lenguaje.  O la falta de conocimiento de la manera en que hablaban, políticos y periodistas.  La importancia de la columna de sociales.  La misoginia presente en Excelsior, incluso con Julio Scherer.  No olvidar que Isabel Zamorano y yo fuimos, el mismo día, las primeras mujeres aceptadas en la redacción general.  Antes de nosotras, en 1976, las mujeres escribían de sociales y espectáculos.

¿Había cochupos?  Obvio que sí.  No estoy segura si fueron a cambio de silencio.  Porque había más interés en que los columnistas escribiesen a favor. Había usos y costumbres.  El famoso “sobre” era normal.  Tanto así que los chistes de ese tiempo hablan de que Pedro Ocampo Ramírez, muy conocido, solía decir que un día estaba dormido cuando repartieron sobres y a partir de ese momento no se había podido quitar la fama de honesto, y ni siquiera intentaban darle uno.

Porque también existió eso: No recibir dinero.  Muchos lo vivimos así.  Dinero, sobres, cochupos, que muchos jefes de prensa se embolsaron.  Costumbre que el presidente del CEN del PRI, Alejandro Moreno, sigue manteniendo a través de Carlos Velázquez, y supongo que muchos más.

Recuerdo que cuando llegó a Gobernación, Alberto Peniche, que me conocía mucho, encontró una lista de periodistas que recibían dinero… falsa.  O sea que nos incluían sin que fuese cierto que, siquiera, nos ofrecieran ese dinero.  Muchos jefes de prensa se han enriquecido así.

¿Había chantaje?  No me parece.  No lo creo.  No en los términos tan burdos que plantea la novela. El lenguaje de la relación, de Carlos Denegri a la llegada de Ernesto Zedillo era pleno de sutilezas, de valores entendidos.  La llegada de los tecnócratas cambió mucho esta realidad.  El portafolios lleno de billetes y censura lo tenía Carlos Salomón, el tema político su secretario particular, Liébano Saénz.

¿Qué pretende Serna con su novela?  Supongo que contar una buena historia, lo que sabe hacer.  En esto hay que reconocer su talento.  Si su intención era adentrarse a la corrupción, a los usos y costumbres  del poder político y los periodistas, se quedó trunco.

 

 

La justificada indignación del gobernador…

Casi se siente, en las palabras, el golpe fuerte para teclearlas.  El coraje inmenso. Lo que sigue de la indignación.  Que, obvio, el gobernador Carlos Joaquín debe haber expresado de viva voz al general Bucio, comandante de la Guardia Nacional, durante su encuentro del sábado pasado.  Que para nada fue casual.

No es para menos, el asesinato, vil, cobarde, de un comandante de la policía estatal, con el agregado de la exhibición, tiene que provocar, no solamente en el gobernador sino en toda la sociedad, el mayor enojo.

El comandante José Antonio Archi Yama, que regresaba a su casa cuando fue secuestrado para posteriormente ser asesinado, no es responsable, en lo absoluto de una política que ordenó el gobernador, que ejecuta el secretario de seguridad pública Alberto Capella.  No era su bronca, no era su decisión, no era personal.

Y esto es lo más importante, porque Archi Yama era un policía profesional al que mandaron a Playa del Carmen, a una posición que no solicitó.  Lo victimaron, esto quedó absolutamente claro, por hacer su trabajo.

No hubo un elemento de relación con los criminales.  A diferencia de otros crímenes de este tipo que hemos padecido en todo el país, no se trataba de una “traición” a un grupo criminal, a una vinculación delictiva, simplemente lo mataron por hacer su trabajo.  Que es, justamente, lo que todas las autoridades, municipales, estatales, federales deben hacer.

A cualquiera que vea las imágenes, que atestigüé los últimos minutos de vida del comandante, se le debe partir el corazón, literalmente.

La indignación del gobernador, expresada en sus redes sociales, va acompañada de una acusación grave a la colusión de anteriores gobiernos, sus autoridades, con el crimen organizado que, seguramente, debe haber hecho personalmente al general Bucio para que éste, a su vez, lo haga del conocimiento de sus jefes.

La primera lección de este asesinato tan brutal, es la necesidad de estar con el gobernador Joaquín en este esfuerzo para devolver la seguridad a los quintanarroenses, de estar con Alberto Capella independientemente de cualquier tema personal, de cualquier asunto de simpatía o contrario, no es juego.  El comandante asesinado nos mostró que los intereses que se están tocando, en cualquier ámbito, son poderosísimos.

Ahora, obvio, sigue proteger a la familia del comandante Archi Yama.  Dar el mayor apoyo oficial a los policías que hacen su trabajo y que, a partir de este crimen bestial, sabemos que están en peligro…

En Tuiter: @isabelarvide  Página: isabelarvide.com

Bibiano Villa nombrado en Tecamac…

Cuando la lógica nos llevaba a la noticia de una orden de aprehensión en su contra, el general Bibiano Villa Castillo, fue nombrado secretario de Seguridad Pública en un municipio del Estado de México, gobernador por Morena, por una mujer que se arrepentirá como de sus peores pecados.

Reproduzco la que su publicó en Quintana Roo, en el Portal Noticaribe, el 18 de abril de 2013, después de mi renuncia como jefa de asesores del susodicho: “… para mí es muy sencillo, si lo que está mal es la realidad, tienes que entender que llega un momento en el que tienes que retirarte, porque no pudiste cambiarla. Si ni siquiera quieren escuchar cuál es la realidad, no quiero ser parte de ella”.

No querer ser parte de una realidad, de corrupción, que no podía cambiar. Por eso, después de haberle renunciado 16 veces al gobernador, me retiré. Dejando claro que había una red de complicidades consentida. Ejemplo, en Cozumel: “… en la isla todos se regodeaban con el narcomenudeo, y cuando empecé a detener taxistas, porque es lo que hay que hacer, ellos venden la droga a los turistas, me lapidaron. Entonces, cómo limpiamos…”.

Y, profética, dije: “El siguiente paso en convertirnos en Ciudad Juárez, en ese Norte del país dominado por criminales”.

Así fue.

Bibiano Villa era utilizado por el gobernador para espiar a sus novias, a su esposa, a sus adversarios políticos como Carlos Joaquín. Eso provocó que le fuesen toleradas sus locuras. Publicada mi declaración: “Villa es un asesino que se regocija en serlo”. Esto en abril de 2013, quiero insistir.

¿Por qué la presidenta municipal de Tecámac, Mariela Gutiérrez, no revisó lo que está escrito, lo que consta en redes sociales, sobre el general Bibiano Villa antes de nombrarlo?

Mi entrevista termina diciendo que el general “se orina en las leyes”.

Antes, en mi libro “Mis Generales”, había escrito sobre Villa en Coahuila, en el gobierno de Humberto Moreira, en cómo se jactaba de decir que “había hecho gusanitos” a quienes detenía.

Lo que nunca ha negado Villa. A su salida de Quintana Roo, cuando era imposible aguantar sus excesos, hasta para el gobernador Borge, asumimos que ahora sí tendría que retirarse. O que habría una orden de aprehensión en su contra, por el desastre que hizo con el presupuesto que recibió. En lugar de esto, ya muy cerca de los ochenta años, vuelve a ponerse el uniforme de policía.

Y lo hace en un municipio conurbado con la Ciudad de México, donde viven más de 500 mil personas.

¿Por qué una mujer, presidenta municipal en el Estado de México, perteneciente a Morena, puede nombrar a alguien así? Y no hablamos de fama pública, no únicamente. ¿Es la mano dura que necesita, desapareciendo a presuntos delincuentes?

Qué inmenso retroceso con este nombramiento.

¿Y las dignas esposas ladronas?

La indignación de feministas y anexos porque el señor Mireles se atrevió a llamar, coloquialmente, “nalguitas” a las mujeres que buscan ser colocadas en el trabajo por sus relaciones muy personales, se convierte en silencio cómplice frente a las elegantes, dignas esposas de gobernadores que en los hechos son unas ladronas.

Grupo que encabeza, de sobra, la esposa de Javier Duarte que, después de robar y ordenar robar, de usufructuar el erario, vive como vecina de la Reina Isabel en Londres.

En Tabasco se anunció una auditoria a Martha Lilia López Aguilera, esposa del entonces gobernador Arturo Núñez, que abarca únicamente el último año del presupuesto del DIF cuando debiera abarcar los seis años en que hizo y deshizo a sus anchas, desde los nombramientos importantes, hasta palomear compras, pasando por la exigencia de que le llamasen “señora gobernadora”.

Bajo el membrete de “labor social” las sufridas esposas de gobernadores, que en la intimidad sufren todo tipo de agravios y humillaciones, son presidentas honorarias de una institución que recibe un presupuesto oficial.  A veces se conforman con utilizar este presupuesto. 

Otras no.

Una simple mirada a la cuenta de Twitter de la esposa del gobernador de Oaxaca, la señora Murat, demuestra que en todo momento se asume como parte de ese gobierno, sin tener puesto ni responsabilidad legal.  

La misma señora Murat que compró departamentos en Nueva York y Miami sin recibir ningún ingreso ni pagar impuestos en nuestro país.

A cada momento doña Ivette anuncia su poder: “En la 8ª Audiencia Pública en Miahuatlán de Porfirio Díaz, el Gdor. Alejandro Murat, titulares del Gabinete legal y ampliado y yo, les esperamos para atenderles”. 

Publicó el martes 10 de septiembre.

¿En calidad de qué, si no es funcionaria pública, si no tiene nombramiento, si no recibe un sueldo, debe o puede “atender” a los ciudadanos?  Lo peor, es la comodidad en que estas mujeres se instalan en el servicio público sin ningún freno, sin ninguna legislación que las limite porque su puesto es “honorario”.

Y así hay muchas.  

En mi libro “Sí Merezco Abundancia” abundan los ejemplos que magnifican la impunidad de que gozan.

Si existe voluntad de destapar la cloaca en Tabasco, la auditoría a la “señora gobernadora” puede ser un primer paso. Lo importante sería una iniciativa de ley que ponga freno a la impunidad de las “primeras damas”. 

Que diga claramente cuál es su papel legal, si puede o no utilizar vehículos oficiales, si puede o no actuar como funcionaria, si puede o no manejar el presupuesto del DIF sin dar cuentas.
No necesitamos ladronas en las casas de gobierno.  

Y esto tiene que pasar por la ley, no ser una decisión personal de cada una de ellas.

Decir o dejar de expresarse en público como lo hace el doctor Mireles no hace daño a ninguno. Comprar casas en Miami, departamentos de lujo en Nueva York como hizo la señora Murat, ostentarse como “cogobernadora” de Oaxaca, sí.

¿A quién se le ocurre sembrar en el mar? Los tres años de gobierno de Carlos Joaquín…

Quintana Roo tiene una galería de gobernadores, en sus pocos años de vida política como Estado, más que singular.  Cada uno, con sus características, respondió o dejó de responder a su tiempo.  A una realidad cambiante que igual los apabulló que los dotó de fama pública aterradora.

A Carlos Joaquín, lo he escrito antes, le toco bailar no solamente con la más fea de la fiesta, sino en una escenografía devastada mientras llegaban hordas a tocar las puertas.

Va a gobernar la segunda mitad de su sexenio frente a un Congreso que se parece al mercado del templo que relatase la Biblia.  Donde lo que prevalece es la ambición, la incapacidad y el interés personal.

Y lo hará, se puede apostar en ese sentido, de manera muy tersa.  Porque en eso se especializa Carlos.  En navegar las aguas más movidas con asombrosa suavidad, sin perder el control, sin bandazos.  Y, sobre todo, sin enojarse.

Su paciencia se ha fortalecido en estos años.  Le ha correspondido gobernar en tiempos de un cambio apabullante en el país, sobre todo en el gobierno, y no ha caído en la trampa de envolverse con la bandera de la oposición a priori,

Para Quintana Roo sería suficiente, en este calendario convulso, con la impecabilidad.  Con el estilo “aterciopelado” que parece no parpadear mientras citan a declarar a Félix González, o Borge sigue en prisión.  Al tiempo que la senadora Marybel Villegas se instala en una tramoya de lucha libre futurista.  Y Carlos Joaquín sigue sin caer en la trampa.  Que, insisto, sería más que suficiente para valorar su gobierno.

A eso agréguese la infinita batalla contra el sargazo.  Pesadilla sin límite.

Yo, primera persona del singular, me quedo con uno de los más recientes actos de su gobierno que lo llevaron a sembrar corales.  Sí, a sembrar en el mar. Porque es la gran diferencia con sus antecesores que se sirvieron de las riquezas naturales del Estado.  Carlos Joaquín tiene la inmensa humildad de ver la realidad y, sobre todo, de hacer algo para enmendar los errores que han destrozado los corales, la naturaleza profunda del mar.

Por eso la Ley que impulso contra el uso de plásticos.

Si todos siguiésemos ese ejemplo, limpiásemos el mar, revirtiésemos en cualquier medida el daño, sembrásemos flores en el mar… la realidad sería mejor.

Y eso, hacer que la realidad sea un poquito mejor en Quintana Roo, es lo que mejor sintetiza estos tres años de su gobierno.

Venir de un pueblo… y buscar el bienestar del alma

El primer Informe Presidencial, definitivo, es un resumen del cambio. Del que ya se hizo. Del que ya comenzó a hacerse. Del cambio que vamos a seguir viviendo.

Es, también un discurso que ratifica lo que es, lo que dice y, sobre todo lo que hace en el gobierno López Obrador.

Como síntesis de su “sentimiento”, un hombre que toca madera sin ruborizarse, el “buen viento” al que se refirió.

El lenguaje presidencial resume el cambio de una manera extrema. Casi tan fuerte como la incapacidad de comprensión de sus palabras que sufren algunos sectores sociales. No se trata, no únicamente, del ejercicio cotidiano de lapidación, a priori, de todo aquello que dice, intencional.

¿Por qué no pueden entender lo que dice López Obrador unos grupos sociales y otros no hacen sino festejarlo, incluso entronizarlo?

Porque la diferencia está en tener o no un pueblo en el pasado, en el presente. Y si me apuran una formación religiosa fuerte, donde existe una diferencia enorme entre el bien y el mal.

Quien haya nacido, vivido en un pueblo, uno de los muchos miles de pueblos que todavía perviven en nuestro país, sabe perfectamente de qué habla y para qué habla López Obrador.

Cuando se refirió a que una enfermera, un médico debieron conseguir el medicamente de una niña enferma de cáncer, si en eso le iba la vida, así fuese viajando a otro país, el Presidente se instaló en una realidad pueblerina donde el médico hace, siempre, todo lo que está en sus manos para curar a sus pacientes.

Son otros valores. Otro modo de vida. Donde existe una profunda, visible línea divisoria entre lo legal y lo ilegal, donde las familias viven en carencias, pero con principios, donde a ninguno se le ocurre robar ni matar. Esa vida de pueblo que los citadinos no saben que existe está, siempre, presente en el discurso de López Obrador.

Por eso puede decir, sin ruborizarse, que hay que “moralizar” a la sociedad, o de la falsedad de aquellos seducidos por “falsos brillos”. También hablar de la felicidad como tema de gobierno.

Todo esto corresponde a su realidad. A lo que quiere para el país. Por eso habla de que se “porten bien”, de que ninguno robe, de ayudarse los unos a los otros, por eso, sobre todo, la divulgación de la “Cartilla Moral”.

Así se vivía en Tabasco hace cincuenta o más años, en una comunidad fraterna, con las puertas y ventanas de las casas abiertas, conociendo a todos, con la mirada ingenua puesta en la Feria anual, estudiando, trabajando, sin grandes ambiciones, aplaudiendo que pavimentaran la calle.

Ese es el pueblo que trae a cuestas. El pueblo bueno qué estará presente en todos sus discursos. Y cuya irrupción en la realidad política mexicana, así sea solamente en palabras, es el mayor cambio que hemos vivido.

Si no tenemos presente esta realidad no podremos comprender al presidente que tiene aprobación de setenta por ciento de los mexicanos.

SIN GAFETE

MAÑANERA 1

La escenografía era para festejar.  Cifras, de las que no le gustan, que se traducían a una mayor cantidad de pensión para los aportadores a sus afores.  Explicación técnica difícil de entender porque Arturo Herrera, el secretario de Hacienda, habla con una voz bajita y tan aguda que necesita traductor.  Invitados de palo, vestidos formalmente, mudos como tragarse una escoba, en primera fila para enojo de los reporteros que llegamos a las 5.30 am a formarse para alcanzar lugar en ese espacio.

Es decir, para permanecer más de una hora parados en la calle de Moneda. O sea, levantarse a las 3.45 de la madrugada para medio recomponerse, regaderazo de por medio.

Y los ejecutivos de quién sabe qué historia apoltronándose en los lugares deseados, en esa plataforma para escuchar y, aspiración periodística permanente, preguntar.

El dueño de los números, chaparrito e ininteligible hablaba de un grupo de privilegiados, que dentro de veinte o treinta años tendrán unos pesos más en su retiro.  Futuro que no comparte el presidente.

Porque nuestra generación, la de nacidos de 1950 a 1954, más menos, no conoció la palabra afore.  Y muy pocos, no los meseros, no López Obrador, no una periodista “independiente”, no trabajadores del campo, no ingenieros o médicos, pueden hablar de haber tenido, ahora sí pasado, un solo empleador que los hubiera dado de alta en el IMSS.

Por lo que ni siquiera la paupérrima pensión de trabajador podemos recibir. Como López Obrador. Y peor, no hubo respuestas satisfactorias sobre la enmienda de nuestra pobre realidad. Herrera aceptó que el estado está en deuda con una generación trabajadora que lleva más de 45 años en la joda diaria. Y que debemos seguir chambeando por aquello del recibo de la luz y demás. Después nos felicitaría, a mí y a él, los únicos de edad presentes, por el día del adulto mayor.

MAÑANERA 2

Llegó tarde el entrevistado.  Y me eligió para la primera pregunta.  Que uno debe tener, por si sí, en la punta de la lengua, padeciendo el síndrome de abstinencia de café.  Mi pregunta era buena: ¿Cuál considera que haya sido el mayor impedimento que encontró, en estos meses de gobierno, para impedirle gobernar como se le había planteado en tantos años de candidato?  Sin referirse a la corrupción o al mugrero que encontró…

Y como López Obrador es el maestro de la comunicación, el mejor experto en decir siempre lo que quiere decir, tomó un camino transversal para aceptar que lo más le preocupa, y ocupa, es la inseguridad.  A partir de ahí, dio una catedra sobre lo que él considera, los graves problemas inherentes a esto, que tienen que ver con la descomposición familiar, con el olvido oficial de los jóvenes, con la llamada torpeza de Felipe Calderón para iniciar una guerra…

Conclusión, que expresé en voz alta, Con la realidad hemos topado…

Luego insistió en que él es diferente. Imposible contradecirlo. Diferente y sin posibilidad de retirarse con una pensión medianamente digna…

La maraña criminal de Castillejos…

Las relaciones peligrosas de Humberto Castillejos, el gran “consiglieri” de Los Pinos, se hicieron presentes ante la acusación de Santiago Nieto de encabezar una banda criminal que, a través de despachos de abogados, regresaba dinero, mucho dinero, a criminales. Que les devolvía sus cuentas bancarias incautadas.

¿Pudo hacerlo? Eso, más, mucho más pudo haber hecho Castillejos.

El poder hace sentir invulnerable a quien lo detenta. Le nubla la realidad, le borra las líneas divisorias entre lo correcto y lo que se puede hacer.  Y vaya que Humberto Castillejos fue poderoso el sexenio pasado, cuando tuvo a su cargo la “vicepresidencia” política.

La historia de Castillejos está inmersa en un mundo donde no existen parámetros morales, desde el padre asesinado a las puertas de un despacho donde igual defendía a los hijos de Martha Sahagún de Fox que a criminales, o a Genaro García Luna acusado por Gertz Manero; hasta su cuñado Luis Cárdenas Palomino tan cuestionado en su paso por la policía federal, junto con Igor Labastida y Edgar Eusebio Millán, cuyas “actividades” provocaron acusaciones y señalamientos que nunca terminaron de probarse, como su participación en el asesinato de Enrique Salinas de Gortari.

La carrera de Humberto Castillejos, acusado de ser el responsable de devolver dinero a criminales, comenzó en la PGR con el general Rafael Macedo de la Concha, que tenía una cercana relación con su padre. Pasó por los tiempos de Medina Mora en esa institución y se vinculó a Enrique Peña Nieto desde el gobierno del Estado de México.   Su primo Alfredo Castillo, con Alberto Bazbaz, a quien él llevó al cargo de procurador del Estado de México, protagonizaron el escándalo de Paulette, aquella niña cuyo cadáver no pudieron encontrar en su propia cama.

Alberto Babaz, otro consentido de Peña Nieto, fue titular de la Unidad de Inteligencia Financiera. Responsable de quitar el “congelamiento” las  722 cuentas de criminales el último semestre del sexenio pasado. En sus oficinas, al irse al CISEN en 2018, quedaron incondicionales de ambos, bajo el mando de Mauricio Moreno.

Según Santiago Nieto lo que se investiga es la información de que “… Humberto Castillejos operaba todo desde una serie de despachos… donde contactaban a la gente que estaba bloqueada”.

¿Qué pudo hacer Castillejos desde su gran poder en Los Pinos?  Todo, mucho, lo que la imaginación nos diga. Peña jugaba Golf  mientras él operaba en todos los ámbitos. Llegar a este personaje va mucho más lejos que la acusación de una complicidad delictiva, cuando ya había renunciado a su nombramiento oficial.

¿Castillejos puede llevar hasta Peña Nieto?  Llegar a Humberto Castillejos significa penetrar un mundo de oscuras alianzas donde no existe diferencia entre criminales y funcionarios públicos. Peña puede haberse enterado o no, pero sucedió, comenzó a su lado, en su propia casa. Él creó al monstruo.

¿Se atreverán a tocar todos los intereses, tantos años en la PGR, tantos en el Estado de México, tantos en el poder corrupto, que resume Castillejos?  Es un tema perfecto para los fines de la 4T… hasta donde tope.

Las historias de doña Olga…

La señora Sánchez Cordero, con su uniforme de ancianita inofensiva, se metió en un costal de alacranes por su propio gusto.  Rompió todas las reglas políticas con sus declaraciones y reculamientos.  Ventiló a su propio equipo, desafió al Presidente, y se atrevió a ratificarse en su puesto por la extrema confianza que le tienen.

Es, definitivo, un récord muy difícil de vencer.  Ella solita.  Sin ninguna necesidad.

Y, sobre todo, abrió frentes de desgaste para el Presidente.

Ella provocó preguntas imposibles de responder: ¿El primer mandatario sabía de las “reuniones” con grupos armados y/o autodefensas?  ¿En la Secretaria de Gobernación no consultan, informan, piden autorización al Presidente? ¿Si el programa era bueno, de “buena intención”, por qué detenerlo?

No son las únicas interrogantes.

Además de los infinitos cuestionamientos sobre el verdadero papel que desempeña, con inmensa soberbia, Ricardo Peralta, queda la pregunta del origen de los recursos para el parque agroindustrial en Michoacán.  El mismo que con lujo de reflectores Peralta puso la primera piedra, justo sobre un terreno que pertenece supuestamente a un criminal.

¿Se dedica la Secretaría de Gobernación a programas sociales?

No hay forma de encontrar un ángulo positivo a la crisis que artificialmente se vivió la semana pasada.  Y que, entre muchos negativos, puso en la mesa de discusiones acciones del gobierno a favor de criminales, de personas que actúan fuera de la Ley, de los mismos que secuestraron a militares y recuperaron armas de gran calibre.

No es suficiente que Andrés Manuel López Obrador lo haya negado.  Porque a continuación de la “instrucción” magnificada ante medios para que Peralta se comportase dentro de las leyes, de lo que dice la Constitución, vino una respuesta enérgica, agresiva, a la defensiva del Subsecretario.  Y con sus palabras dio espacio a la duda de si actuaba con órdenes superiores.

En lo personal, no lo creo.  Ricardo Peralta llegó a la Secretaría de Gobernación a manipular a la Secretaría Sánchez Cordero que se pasa la vida “conversando” que quienes la “visitan”.  Y se asumió en el “gran negociador” para sus fines políticos futuristas.  En este personaje que viene de los submundos de la entonces Procuraduría hay demasiada ambición.

¿Por qué Sánchez Cordero hizo las declaraciones que iniciaron el problema?  ¿Por qué llevó a los medios a cuestionar estas “negociaciones” que debieron hacerse en el más estricto sigilo? En los meses de este gobierno la señora se ha señalado como la peor comunicadora, entre muchos que no entienden el valor del silencio.  Parecería que no tenía de qué hablar, que su afán de dar entrevistas banqueteras la llevó a hablar sin pensar.

¿Qué sigue?  Sería gravísimo que se insistiera en negociaciones, de cualquier tipo, con grupos fuera de la Ley. Con el agregado del justificado enojo de los gobernadores.

Y, por último, las declaraciones de lo “firme” que está doña Olga en su puesto suenan a esposa que ya recibió la notificación de divorcio…

López Obrador, el contestón…

Para muchos, cientos de miles, de mexicanos se ha convertido en vicio escuchar la “Mañanera”.  Para mí, como periodista, el vicio consiste en ir.  Y escuchar lo que dice, lo que se detiene a decir, lo que socarronamente dice, lo que responde sin responder.

También, para muchos, cientos de miles, de mexicanos el presidente es repetitivo.  Y que bueno que lo sea.  En comunicación es ejemplar la manera en que machaca lo que es, para él, importante que la gente entienda.  Incluso en esto, en sus repeticiones, siempre hay un punto que debe agregarse, una tonalidad, una expresión facial.

Nos hemos convertido en una sociedad pendiente, para escuchar, para coincidir, para denostar, de lo que dice un hombre.

Que nos salió respondón.  

Tabasqueño hasta topar con pared. 

Que se enciende.  

Que se enoja. 

Que se puede enojar mucho como demostró en San Luis Potosí ante los provocadores que le impedían el paso a su hotel.  

Un mandatario que habla y vuelve a hablar, y que luego utiliza las redes sociales para seguir hablando.

Un Presidente que, también, nos salió parlanchín.

En las “Mañaneras” a mi me gusta, especialmente, como juega a la ruleta, con intención, para dar la palabra a alguno de los presentes.  Busca, siempre, un rostro nuevo, y cuando quiere responder a los diarios Reforma o Milenio tiene más que identificadas a sus reporteras, entonces maneja la “ruleta” como los vendedores de barquillos que había en el Puerto de Veracruz, que solían pararla a modo.

Las preguntas son libres.  Sin ninguna línea ni cortapisa. Son preguntas, eso sí, que definen la inteligencia, la habilidad periodística, la ideología o en su caso el oportunismo de quienes cuestionan.  El rostro del Presidente pasa de jugador de Póker, misterioso, a la expresión abierta de aceptación, risa, o enojo por lo que está escuchando. En verlo, en seguirlo, consiste la mejor parte de asistir a estas conferencias.

Quienes tenemos muchos años en el oficio, yo cumpliré pronto 43, no podemos sino asombrarnos cotidianamente por este ejercicio de comunicación.  Es decir, de escuchar y hablar de verdad.

Y López Obrador toca tantos temas en estos espacios tempraneros que, inevitablemente, perdemos, todos perdemos la nota.  Porque algo se queda sin publicar, sin repetir, sin entender.

Ejemplo de esto es que, hablando de vacaciones, de las que no va a tomar, afirmó que es difícil en el interior de las familias, que hay batallas, dando a entender que su esposa, como es lógico, pide su tiempo. Espacio, tiempo para su hijo que está creciendo.

Ese lado humano parece no interesar a la mayoría de los presentes, sin embargo, son definiciones que van delineando cómo vive, padece a ratos supongo, el poder el mandatario más peleado, más negado para los usos y costumbres del poder.

Pero el poder, cuando es presidencial, termina por quitar más de lo que da.  Y en un hombre que ha decidido no tomar ninguna de sus “ventajas”, tienen que manifestarse con mayor fuerza sus limitaciones, como tomarse unos días, horas, tardes de descanso.

Esta manera de responder, de hablar, de estar del presidente López Obrador va a marcarnos un antes y un después…

“No veo mal expresidentes en la vida pública”: AMLO

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, aceptó que los expresidentes participen en la vida pública, es decir en política.  En su peculiar lenguaje, también quiso decir que el que se lleva, se aguanta.

Porque participar en la “vida pública” en este sexenio, es aceptar ser sujeto de respuestas presidenciales.  De señalamientos por parte de funcionarios públicos.  De exhibición de sus historias personales.  De investigación de sus riquezas.

Es, en pocas palabras, jugar a lo público.

Obvio, hablamos de los dos exmandatarios que están presentes en redes sociales, en protestas, en la creación de partidos políticos.  O sea, se asumieron como una oposición vigente.

La tradición remitía a los exmandatarios al silencio.  A un retiro voluntario de todo evento político.  Esta tradición rota, en una medida risible a la distancia, ocasionó la frase “Ya lo besó el Diablo”, con referencia a las visitas hechas a la casa de San Jerónimo de Luis Echeverría Álvarez.

López Obrador se refirió a la participación abierta, medios de comunicación de por medio, de Felipe Calderón Hinojosa, que además podría ser candidato a diputado o senador en las próximas elecciones.

El Presidente no se dijo agobiado o sorprendido siquiera por esta incursión abierta en la vida pública, asumió que es parte de la “normalidad democrática”.

Participación abierta a la que habrá de responder, porque López Obrador no ha actuado nunca como “manco”.

El tema, supongo, es que como afirma Felipe Calderón, sus respuestas serán las de un mandatario que tiene “… un poder que se ha acumulado como no hemos visto en cuarenta años”.

Poder, imposible negarlo, que el Presidente, el Congreso, MORENA, obtuvieron a través de un proceso democrático, de una elección que fue ganada con una inmensa diferencia de votos.  El poder, inmenso o no, lo otorga el pueblo.

La pregunta es por qué esa nueva oposición, tan virulenta, no ejerció su derecho de votar en contra.

Dice Felipe Calderón que se defiende porque es “atacado desde el poder”. Lo cierto, al menos en el conflicto con los policías federales, cuya protesta siempre defendió, es que han sido voces ajenas al gobierno quienes lo señalan.  Fue un policía quien pidió que fuese su líder.  Así, abierto, directo.  De donde, Alfonso Durazo lo señaló.

¿Vida democrática?  Insisto, el que se lleva se aguanta.

Durante muchos años Andrés Manuel fue el gran enemigo, el monstruo a vencer, para Vicente Fox y Felipe Calderón, como también para los priistas.  Ahora, como dice, está en el poder, en el inmenso poder de su popularidad, del Congreso a favor, de presidentes municipales y gobernadores a favor, de grandes sectores sociales a favor.

¿Quién gana, quién pierde?

¿Pueden convertirse tanto Fox como Calderón en oposición?  El problema que tienen, ambos, es que ya fueron.  Que ya estuvieron en el poder, distinto, complicado, pero poder presidencial. Y la gente tiene memoria selectiva, recuerda poco lo bueno, y mucho lo malo.

Tal vez por eso, por esta memoria social vigente, es que López Obrador dice que son bienvenidos… bienvenidos como el viento a Juárez…

¿Y la policía de caminos?

El presidente de la República, a pregunta expresa, respondió que la Policía de Caminos no va a desaparecer, que va a seguir cuidando las carreteras.

Sin embargo, la Ley de la Guardia Nacional dice otra cosa.
Y el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, anunció que en 28 meses se habrá completado la extinción de la Policía Federal, de la que forma parte la Policía de Caminos.
De donde se antoja imposible que lo que dice el Presidente se cumpla.

Y esto, la confusión en todos niveles, ejemplifica la falta de información clara sobre la Policía Federal.

La Policía de Caminos es la que peor imagen tiene. Se ha hablado hasta el cansancio de sus extorsiones, a choferes de camiones igual que a automovilistas, en las carreteras. Y no se conoce su eficiencia, baste hablar de los muchos “convoyes” de camionetas, vehículos de narcotraficantes, armados, que cruzan las carreteras. Como consta en los muchos vídeos que ellos mismos se han encargado de dar a conocer.

¿Cómo puede extinguirse una Policía y mantenerse una división de ésta? No está en la Ley, lo más importante. Ni se les ofreció esta opción para los policías que estuvieron en “rebeldía” a principios de Julio.

¿Quién va a cuidar las carreteras? O, mejor dicho, quién va a cuidar realmente las carreteras, sobre todo aquellas donde lo común son los asaltos.

En esto de la “desaparición” de la Policía Federal, se han dado muchos absurdos. Uno de ellos la premiación de policías, el día en que se festeja a ésta, a la que ya no existe, cuando López Obrador ha expresado hasta el cansancio que son corruptos e ineficientes.
El secretario Durazo afirmó, en el festejo ya citado, que la Policía Federal es “ampliamente valorada por la sociedad mexicana por su dedicación y coraje”.

Entonces en qué quedamos…

¿Quién tiene la razón, López Obrador o Durazo?

Si esta policía era tan “valorada” por qué no se fortificó, se invirtió en profesionalizarla, se sumaron militares y marinos a ésta…

Lo cierto, las cifras no mienten, es que fue un fracaso en el combate a la inseguridad. Por razones tal vez ajenas a los mismos policías, no hubo resultados, no se consiguió avanzar en devolver paz y libertades sociales en todo el país.

Hay preguntas que deben ser respondidas, con absoluta claridad. Hay contradicciones públicas, en eventos, en discursos, entre los que dice el Presidente de la República y lo que afirman otros funcionarios. Existe, sobre todo, una legislación recién aprobada donde quedó especificado que la Policía Federal dejará de existir en los dieciocho meses.
Esto, obviamente, incluye a la Policía de Caminos.

Pero no ha sido entendido cabalmente. Porque ellos siguen en sus patrullas, con su carga de corrupción y sobre todo de omisión, sin proteger cabalmente a quienes transitan por las carreteras. ¿A dónde van a ir los policías de caminos? O, simplemente, se les cambiará de uniforme…

De permanecer como están, de acuerdo con lo que declaró López Obrador, habría que cambiar la Ley de la Guardia Nacional.

¿Por qué cuesta tanto trabajo comunicar con claridad la realidad?

La verdadera desigualdad femenina

¿En qué cambia, realmente, la vida de millones de mujeres la absurda Ley de Paridad?
Porque la obligación de dar cincuenta por ciento de los empleos en gobiernos y ayuntamientos no es, siquiera, un paliativo para lo importante. Que no es, no puede ser otra cosa que ser dueñas del propio cuerpo.

Algo que tendría que ser connatural. Que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo.
No es así. Si en la Ciudad de México el aborto es legal hace varios años, podemos hablar de 750 mil abortos clandestinos cada año en todo el país. Con el agregado de la criminalización: Se han abierto 2 mil 135 carpetas de investigación por este “delito” de 2015 a 2018.

De las mujeres que han abortado, sin ninguna atención médica, en manos de charlatanes, el 36 por ciento han necesitado atención médica por complicaciones. Y un estimado muy “amable” dice que el 25 por ciento de estas, murieron.

Esto quiere decir que en nuestro país muchas mujeres están encarceladas por
ejercer el elemental derecho de ser dueñas de su propio cuerpo, así con tantas reiteraciones. Y muchas otras han muerto.

¿De qué igualdad, paridad podemos hablar entonces?
¿Seguimos? Porque que le den a una mujer una plaza simbólica no es suficiente.
Más del sesenta por ciento de las personas que no tienen una pensión en su vejez son mujeres. Y menos del 30 por ciento de las mujeres pensionadas por el IMSS reciben un salario mínimo al mes. Es decir, se mueren, literalmente se mueren de hambre.

Con el aumento al número de semanas cotizadas en el IMSS el sexenio pasado, las mujeres pierden en gran número su posibilidad de aspirar a un dinero por concepto de retiro, ya que también por asunto de género, son quienes tienen mayor cambio en el número de empleos.

Son las ancianas incómodas para las familias, las que son abandonadas, las que apenas tienen la pensión que otorga el gobierno actual para sufragar todas sus necesidades. A todo esto, debemos agregar que las mayores tasas de analfabetismo pertenecen a las mujeres, así como los menores salarios.

¿Hablamos del doble trabajo? Porque ellas lavan la ropa, los trastes, limpian y además contribuyen a la economía del hogar, cuando no lo sostienen totalmente.

La senadora Nubia Mayorga, tan cercana al poder desde Hidalgo, presume que la iniciativa de Ley que fue aprobada es un gran logro para la igualdad. ¿Lo es? Porque puede quedarse, además, en una ley tan difícil de cumplir como dotar de Seguro Social a las empleadas domésticas, que suelen durar en sus empleos pocas semanas. ¿Cuántas asistentes gozan del IMSS? Sobre todo, cuando las familias tienen muy poco margen en sus gastos estos días.

Y a la Ministra, perdón Secretaria, Olga Sánchez Cordero ya se le olvidó su intención de que el aborto fuese legal en todo el país.

Lo cierto es que mientras las mujeres no sean dueñas de su cuerpo, mientras no haya leyes que protejan verdaderamente su vejez, todo lo demás es un discurso político ya muy gastado…

La farsa de Duarte en Guatemala, con la complicidad de García Harfuch.

Y falta que diga lo demás.
Que es el dinero, muchos millones de pesos, que le entregó a Peña Nieto, a si se prefiere, al PRI por instrucciones de éste. ¿A través de Miguel Osorio Chong? Como que ya hubo un pleito entre ambos.

Javier Duarte desde la cárcel quiere figurar.  Quiere castigar.  Quiere montarse al tren del futuro.  Quiere decir.

Comenzó dando a conocer lo que siempre supimos: Que no hubo captura, que su entrega en un hotel de Guatemala fue pactada, a cambio de que su familia se fuese.  Con mucho dinero, es de suponer, por más que llora que viven de prestado en Londres.

Lo fácil, con un poquito de voluntad política, era, es todavía hoy, poner en la cárcel a Karime Macías de Duarte, porque sus excesos están de sobra documentados, incluyendo el rancho con sus caballos pura sangre, o la forma en que ordenaba que le entregasen las “cuentas” a ella, o todavía más clarito, todas las casas en el extranjero que ordenó comprar.

En cambio, por esa entrega pactada, la familia, ella, sobre todo, viven como ricos en Londres.

Lo que agrega algo a la historia del exgobernador de Veracruz, es el testimonial que comprueba que lo que publicamos, vaya que yo lo manifesté en todos los espacios, es cierto.  Que no hubo una investigación y una detención por parte de la entonces PGR.

Y quien queda como la basura es Omar García Harfuch. Porque quien lo detuvo, quien está en todas las grabaciones, es precisamente él.  ¿Obedecía órdenes superiores?  No importa, de entrada, frente a las declaraciones de Duarte, hay que perderle toda la confianza.

¿Por qué es importante?  Porque la señora Sheinbaum lo nombró el policía más importante de su gobierno.  Justamente a alguien que sabe fingir detenciones.  No sabemos a qué otros cochupos, trampas, mentiras del anterior gobierno se prestó.

Quiero suponer que mi entrañable amigo Javier García Paniagua, su padre, no tuvo tiempo de educarlo.  Porque sorprende enormidades que no tenga el mínimo aprecio por la verdad, viniendo de una familia que siempre privilegió ser integro, ser leal, ser auténtico.

Y García Paniagua no mentía.
Con las declaraciones de Javier Duarte queda constancia de que las autoridades de la PGR, el señor García Harfuch, se prestaron a una mentira, fueron cómplices de la impunidad otorgada a quienes robaron y robaron y robaron en Veracruz.

¿Por qué?  No importa por qué lo hicieron, sino que de esta manera permitieron que Karime, la madre, los hijos, vivan en Londres.

¿Qué podemos esperar en la Ciudad de México? Porque García Harfuch fue nombrado jefe de la policía de investigación de la CDMX.  Y si va a investigar con los patrones de conducta, mentiras y trampas, cochupos, que protagonizó en la PGR, no podemos esperar sino ser, otra vez más, víctimas de la Policía.

Todavía hay mucho miasma a repartir desde la cárcel donde cumple su mínima condena Javier Duarte, y seguramente va a seguir saliendo.  Por lo pronto destruyó la imagen del “coordinador de Inteligencia” del gobierno de la CDMX.

El presidente que se “calienta” …

Las conferencias de prensa en palacio nacional, muy tempranito, permiten más allá del ejercicio periodístico conocer facetas de la personalidad del Presidente que resultan lo que sigue de valiosas.

Porque la libertad, cierta en verdad, del dialogo con quienes lo “interrogan”, lo cuestionan, lo confrontan, lo señalan como poco enterado o mentiroso, nos regala un intercambio de visiones del país, y de nuestra realidad.

A ese recinto, tan formal, se trasladan las fobias, las instrucciones políticas, los señalamientos intencionalmente negativos, la estructura de pensamiento de otros tiempos. Y frente a este cúmulo de expresiones, que a ratos se antojan muy agresivas, el primer mandatario responde.

Responde a veces paciente, otras con referencias históricas, las más de las veces sin caer en trampas. Pero, también, de acuerdo con sus palabras “se calienta”. Sobre todo, si la referencia es el expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Lo más novedoso para quienes tenemos muchos años de atestiguar el desempeño presidencial, es que López Obrador se desprende de su investidura para ponerse “tú a tú” con los interrogadores, algunos de ellos periodistas. Y si bien suele presumir de paciencia, también se enoja, se enfrasca en sus puntos de vista, y se aferra a su verdad. Todo esto deja poco espacio para lo que tiene que existir en medio de ambas posiciones. Por lo menos en algunos temas.

Muchas mañanas llega a palacio nacional la irritación social vigente en sectores sociales. La mayor parte de los días lo que se hace presente es un nuevo estilo de dialogar al que no estamos acostumbrados. Como si de pronto los maestros dejasen el uniforme de poder y se pusieran a hablar con sus alumnos, dispuestos a sus exabruptos, en un salón de clases.

Es obvio que Andrés Manuel López Obrador no asume los acartonamientos de su investidura, que se sigue viendo al espejo como un luchador social, que no ha puesto distancia, antes al contrario. También vemos como compra las discusiones que le permiten, una y otra vez, establecer su ideología, más esto, pensamiento que las obras.

Su forma de decir “tengo otros datos” nos dice que él ve la realidad desde otro ángulo, que quiero suponer privilegiado, que suele ser diferente a la posición de quien lo cuestiona.

Y, luego, viene todo esto de su confrontación con algunos medios, o diría que con algunos medios más que con otros. Ahí está su referencia, reiterada, a MILENIO o a REFORMA, su singular señalamiento al enviado de estos medios sobre lo que van a publicar al día siguiente. Con EL SOL DE MEXICO, una joven reportera, modula su agresividad, pero también dice y vuelve a decirle que no es así, que está equivocada.

¿Qué va a pasar, que nos van a dejar estas conferencias de prensa convertidas en foro político-ideológico? De entrada, tendremos que acostumbrarnos. Más nosotros que López Obrador que parece estar, siempre, en su elemento hasta cuando “se calienta” …

¿Quiénes son esos militares que cuidan a periodistas?

Cuando el “guardaespaldas” de Héctor de Mauleón, periodista, mató a un presunto asaltante nos enteramos de que había militares retirados a disposición de quienes puedan pagar sus honorarios en el medio.

Ante el desafortunado, ilegal, evento de Humberto Padgett en Santa Lucía, volvimos a saber de estos militares que están dispuestos a irrumpir en una instalación militar pese a todos los impedimentos legales e incluso contra el sentido común.

Es decir, tenemos frente a nuestra curiosa mirada, la existencia de militares en situación de retiro que igual matan que se convierten en infractores de la Ley.

La pregunta es quiénes son. Y, lo más importante: ¿Cuál es la legislación que los rige? Porque entrar armados a Santa Lucia hubiese merecido mucho más que una amonestación si hubiesen sido civiles. ¿Por qué están vendiendo sus actuaciones, fuera de la Ley, a los postores periodistas que pueden pagarles? ¿O es que no les pagan?

Tener dos “escoltas” como el señor Padgett debe costar mucho dinero. Cinco o más veces del sueldo que recibe un reportero en un diario o medio de comunicación audiovisual. No se diga un analista político.

A estos sueldos, que a juzgar por la lealtad con que lo acompañaron mintiendo ante sus superiores militares, a sabiendas, que deben ser de muchos pesos, hay que agregar los viáticos.

¿Cuánto cuesta al mes un policía auxiliar de la CDMX sin arma, con turno de pocas horas, con descansos?

A las muchas mentiras con las que se publicitó la irrupción, ilegal, en las instalaciones de la zona militar de Santa Lucia, hay que agregar que se dijo que estos guardaespaldas están asignados por el Mecanismo de Protección a Periodistas de la Secretaría de Gobernación. Simplemente no los asignan. Y menos de forma que trasciende gobiernos federales y sexenios.

Cualquier militar sabe, por formación, por costumbre incluso, que es imposible traspasar instalaciones castrenses sin ser descubiertos. ¿Por qué lo hicieron?

¿Es que estamos ante una fuerza paramilitar, que proporciona seguridad a periodistas y quién sabe a cuántos otros, incluso delincuentes, que actúa, que se vende, porque su portación de armas es inviolable? Que cuentan con una “Patente de Corzo”.
Se me ocurre imaginar que el sexenio pasado esta “fuerza” surgió ante la petición “cariñosa” de periodistas al general Salvador Cienfuegos. Digo, se me ocurre…

¿Por qué militares en retiro pueden actuar con esta arbitrariedad, matando a presuntos delincuentes, o en su caso, mintiendo para romper protocolos de seguridad castrense? ¿Quiénes son? Y, en verdad, intentemos enterarnos, cuáles son las “obligaciones” de su trabajo de “seguridad”. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar? Porque también podríamos estar frente a individuos que golpean o secuestren por encargo de quienes son sus “jefes”. Ya sabemos que disparan.

Y la impunidad.

Es inconcebible que un periodista, que se supone un hombre enterado, estudiado, tenga la ocurrencia de penetrar a una instalación militar sin permiso. Pero es todavía peor que lo acompañen militares armados bajo un criterio estúpido porque no veo qué peligro hubiese tenido en la zona militar de Santa Lucia.
Algo huele a podrido aquí.

 

En Tuiter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.com Página: isabelarvide.com

Comprar un coche en la CDMX es el mayor riesgo

La Ciudad de México es la urbe que peor transporte público tiene, insuficiente, limitado, sin espacios.  Sin embargo, tener automóvil resulta mucho más riesgoso.

De junio de 2018 al mismo mes de este año aumentó el robo de automóviles más del 6%.  Esto se traduce en 10 mil 734 coches robados en la CDMX y 21 mil 259 en el vecino Estado de México.

Todavía se ponen peor los números: Seis de cada 10 robos son cometidos con violencia.
Estas cifras corresponden a los automóviles asegurados, así que debemos imaginar una estadística todavía mayor.  Los ladrones tardan menos de dos minutos en robarse un vehículo estacionado, si son de modelo reciente.  Los más antiguos se los llevan en menos de un minuto.

¿Por qué pueden robarse tantos vehículos?  Por la protección de la policía.  No hay ninguna otra explicación.

A esto debemos agregar la cifra de personas que han sido asesinadas al tratar de evitar el robo de su automóvil. Cuyo costo ha subido exponencialmente en años recientes.  Pagar un automóvil equivale a miles y miles de días de salario.

El aumento en el precio de la gasolina hace todavía más complejo poseer un automóvil.  La pregunta sin contestar es en qué te mueves.  Los jóvenes han optado por utilizar bicicletas, solución no exenta de riesgos, que es inoperante para personas mayores o para quienes utilizan el automóvil para llevar a sus hijos a clases.

En Madrid, en París, en Nueva York a ninguno se le ocurre tomar el automóvil, tanto el Metro como autobuses te transportan a todos los lugares, con comodidad, aire acondicionado o calefacción y facilidad para abordarlo.  Nosotros tenemos una capital que privilegia a los ricos que tienen chofer y escolta.  Ellos sí que se trasladan sin preocupación.

La señora Sheinbaum no está haciendo nada por atender uno de los problemas más graves de la CDMX: el transporte.

Por lo tanto, quienes tienen automóvil y lo utilizan deben seguir expuestos a ser asaltados, o a que su vehículo sea robado del sitio donde lo estacionaron, y a no recuperarlo.  Las aseguradoras solamente encuentran tres de cada 10 automóviles robados.

Sobra decir que el dinero que te entregan, hablamos de seguros, no te permite reponer tu vehículo.

Para muchos ciudadanos no queda sino cambiarse de Ciudad.
O esperar, con mucha paciencia, que la “Cuarta Transformación” llegue a la Ciudad capital.  Que se construyan más líneas del metro, que se cambien las concesiones a autobuses para que sean limpios, con espacio, con asientos, con aire acondicionado. Y con choferes respetuosos, que sepan manejar.

¿Será mucho pedir?
Mientras tanto a juntar pesos para pagar el UBER… y mandar mensaje a tus conocidos para que sepan en que vehículo viajas, cruzando los dedos para llevar a salvo a tu destino.

¿Y la Sheinbaum?  Supongo que, con su novio, el mismo de la facultad, el que dice haber “recuperado” por Facebook…

Bibiano Villa nombrado en Tecamac…

Cuando la lógica nos llevaba a la noticia de una orden de aprehensión en su contra, el general Bibiano Villa Castillo fue nombrado secretario de Seguridad Pública en un municipio del Estado de México, gobernador por MORENA, por una mujer que se arrepentirá como de sus peores pecados.

Reproduzco la que su publicó en Quintana Roo, en el Portal NOTICARIBE, el 18 de abril de 2013, después de mi renuncia como jefa de asesores del susodicho: “… para mí es muy sencillo, si lo que está mal es la realidad, tienes que entender que llega un momento en el que tienes que retirarte, porque no pudiste cambiarla. Si ni siquiera quieren escuchar cuál es la realidad, no quiero ser parte de ella”.

No querer ser parte de una realidad, de corrupción, que no podía cambiar. Por eso, después de haberle renunciado 16 veces al gobernador, me retiré. Dejando claro que había una red de complicidades consentida. Ejemplo, en Cozumel: “… en la isla todos se regodeaban con el narcomenudeo, y cuando empecé a detener taxistas, porque es lo que hay que hacer, ellos venden la droga a los turistas, me lapidaron. Entonces, cómo limpiamos…”.

Y, profética, dije: “El siguiente paso en convertirnos en Ciudad Juárez, en ese Norte del país dominado por criminales”.
Así fue.

Bibiano Villa era utilizado por el gobernador para espiar a sus novias, a su esposa, a sus adversarios políticos como Carlos Joaquín. Eso provocó que le fuesen toleradas sus locuras. Publicada mi declaración: “Villa es un asesino que se regocija en serlo”. Esto en abril de 2013, quiero insistir.

¿Por qué la presidenta municipal de Tecámac, Mariela Gutiérrez, no revisó lo que está escrito, lo que consta en redes sociales, sobre el general Bibiano Villa antes de nombrarlo?

Mi entrevista termina diciendo que el general “se orina en las leyes”.
Antes, en mi libro “Mis Generales”, había escrito sobre Villa en Coahuila, en el gobierno de Humberto Moreira, en cómo se jactaba de decir que “había hecho gusanitos” a quienes detenía.

Lo que nunca ha negado Villa. A su salida de Quintana Roo, cuando era imposible aguantar sus excesos, hasta para el gobernador Borge, asumimos que ahora sí tendría que retirarse. O que habría una orden de aprehensión en su contra, por el desastre que hizo con el presupuesto que recibió. En lugar de esto, ya muy cerca de los ochenta años, vuelve a ponerse el uniforme de policía.

Y lo hace en un municipio conurbado con la Ciudad de México, donde viven más de quinientas mil personas.

¿Por qué una mujer, presidenta municipal en el Estado de México, perteneciente a MORENA, puede nombrar a alguien así? Y no hablamos de fama pública, no únicamente. ¿Es la mano dura que necesita, desapareciendo a presuntos delincuentes?

Que inmenso retroceso con este nombramiento.

Aeropuerto bloqueado

La verdadera pregunta es si necesitamos, si queremos un nuevo aeropuerto en la CDMX.
Porque si así fuese, un grupo de personas está bloqueando, sobre todo retrasando su construcción, es decir, su construcción en Santa Lucía.

Porque con López Obrador no hay vuelta atrás. No ha permitido fuera del poder que le “tuerzan la mano”, no ha retrocedido o cambiado ninguna decisión importante en años.  Menos todavía ha hecho cambios en temas que para él son indispensables, cuestión de principios.

La cancelación del aeropuerto en el Estado de México es uno de estos temas.
No hay forma, en definitiva tienen que entender, no hay manera de que se continúe con el proyecto de Texcoco.  Que, si hubiese habido sentido común, debió construirse en Hidalgo.  Como desde el inicio se había planteado, la mejor opción por mucho.

A Manuel Ángel Núñez le tocó participar en este proyecto, el aeropuerto de Tizayuca, Hidalgo, desde antes de ser gobernador.  Tal vez por eso, al inicio del proyecto en Texcoco lo llamó Peña Nieto, para hacerse cargo de todo.

Ni siquiera cumplió seis meses en el cargo. Debe haberse aterrado al conocer los negocios, al comprobar el estilo de Gerardo Ruiz Esparza.  Renunció y se regresó a la Iniciativa Privada, difícil hacerlo frente al inmenso poder del Presidente Peña y de su socio en tantos negocios.

Hoy Santa Lucia está en manos del Ejército. De inicio porque en el lugar donde se habrá de construir existe, tiene muchos años, una base militar aérea. Imposible siquiera imaginar que pudiesen entrar a destruir y construir civiles.  Son instalaciones militares no solamente al servicio de sus aviones, hay colegios, hay hospitales, hay zonas habitacionales que van a resultar afectadas.

El proyecto está a cargo del general Ricardo Vallejo, un general muy joven, que ha ido ascendiendo precisamente por su capacidad excepcional como constructor.  No en balde la Escuela Militar de Ingenieros, que se levantó en un tiempo récord, diseñada y construida por militares bajo su mando, ha recibido premios nacionales e internacionales.

Es un hombre que se merece toda la confianza. No me refiero, no únicamente a la confianza del Presidente.  Honesto, sencillo, inteligente, conoce las entrañas del poder militar desde la oficina del Secretario Galván Galván, del que fue Jefe de Ayudantes. Estuvo de Agregado Militar en Francia.  Y, lo que más debe apreciar López Obrador, tiene bien ganada fama de honesto.

¿Va a poder construir el nuevo aeropuerto? Definitivamente.  Si alguien puede es él.  Con toda la fuerza, el apoyo del secretario general Luis Cresencio Sandoval. Se puede.
El tema a discutir es si los ricos, si aquellos a quienes López Obrador llamó “adversarios”, los que ya tenían negocios alrededor de Texcoco, lo van a permitir.

Y aquí, en esta discusión, tendrían que oírse las voces de millones de mexicanos. ¿Se necesita un nuevo aeropuerto?  ¿Queremos un nuevo aeropuerto que se termine en este sexenio?  Pues se trata de hacérselo saber a los otros, a los que se oponen inútilmente pero con capacidad para retrasar el proyecto…

Desinterés brutal sobre las mujeres presas 

La realidad es que a las autoridades penitenciarias, tanto federales como estatales, no les interesan las “personas privadas de su realidad”.

A la salida de Francisco Garduño, un hombre volcado a los derechos humanos, alguien que siempre hablaba de la dignidad de los presos, esto se ha vuelto todavía peor.
Y si hablamos de mujeres, hay que bajar y bajar y bajar en la calificación de este desinterés.  Es como si estuviesen muertas.

He hablado sobre las omisiones en las cárceles donde están recluidas mujeres ante autoridades estatales, de cara al “encargado” del Órgano Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, responsable del CEFERESO 16, la prisión más moderna exclusiva para mujeres, y solamente he conseguido bostezos.

Ellas, las mujeres encarceladas, son peor que parias.
Ellas, las mujeres encarceladas, son en mayoría inocentes.
Al ser detenida una mujer, sufre el peor abandono.  Comenzando por su familia.  Está totalmente sola.  No hay ninguna persona dispuesta a ayudarla.  Para empeorar su situación, todas las muåjeres detenidas por delitos relacionados con narcotráfico fueron torturadas y sus denuncias no fueron escuchadas.

El 70 por ciento de todas las mujeres encarceladas en el país han sido abandonadas por todos.

Tengo años trabajando con ellas.  He escuchado las historias más estremecedoras, incluyendo aquellas de trabajadoras sexuales que fueron detenidas junto a sus clientes, totalmente ignorantes de cualquier actividad que estos desarrollasen.  Y son muchas las que llevan hasta cinco años detenidas esperando sentencia.

Como la mayoría de las presas no tienen dinero para pagar un abogado, están en espera de ser sentenciadas muchos años.  Un gran porcentaje de ellas, de acuerdo con el nuevo sistema de justicia penal, prefieren incluso declararse culpables porque en los hechos ya han cubierto la pena máxima por la que pudiesen ser condenadas.  Esto, siendo inocentes.

Una organización de la sociedad civil “Equis Justicia para las Mujeres” está pidiendo indulto para 2 mil 658 presas que están pagando condena por delitos relacionados con narcotráfico.

Sería una maravilla, un acto de la más profunda justicia social, que así fuese.  Porque no se trata de criminales, y hablo porque las conozco, porque llevo años dando cursos para ayudarlas a escribir su vida en un ejercicio de profunda introspección, sino de mujeres que supuestamente cometieron delitos por sus relaciones con criminales.
Las mujeres son utilizadas.  Punto.

La directora de esta organización, Equis Justicia, Ana Pecova, dice que más de 40 por ciento de estas mujeres “son víctimas de tortura sexual”.  Yo he escuchado testimonios terribles de víctimas de elementos de la SEMAR al ser detenidas el sexenio pasado.
De acuerdo con la señora Pecova: “Estas mujeres no representan un peligro para la sociedad”.

Las presas en cárceles federales o estatales sufren el peor abandono.  Ni siquiera existe un ginecólogo para atenderlas.  Para todos, también para quienes las ven como un estorbo, como si estuviesen muertas, su liberación sería la mejor opción.
Es un asunto de género.  De opresión de género.  De profunda desigualdad social por ser mujeres, siempre víctimas de alguien…

La supina incapacidad de Jesús Orta

Tenemos un secretario de Seguridad Pública que amenaza de madrugada, desde su celular, a un reportero que cubre los eventos violentos de la CDMX. Que después, con total cinismo, niega haberlo hecho.

Y no pasa nada.
En el más elemental ejercicio de comparación, imaginemos que esto sucede en París, o en Nueva York…

Aquí, en la Ciudad donde cada hora, cada minuto tenemos una víctima de la delincuencia, el señor Orta goza de la mayor impunidad para sus exabruptos. Vaya que es un hombre violento. Ninguna respuesta, ningún señalamiento por parte de la jefa de gobierno, la señora Sheinbaum.

Cada día, sumando más hechos violentos, más asaltos, más agresiones contra los habitantes de la capital del país, se entienden menos las razones para nombrarlo. Y surge la pregunta de cuál es la relación, tan cercana, tan fuerte, de Orta con Marcelo Ebrard quien lo recomendó, a sabiendas de su incapacidad y desconocimiento de la policía.

La CDMX tiene un número tan grande de policías, un pequeño ejército, que es inaceptable que necesite de la Guardia Nacional como otras entidades federativas que no cuentan, ni en sueños, con esa fuerza. ¿Cuánto relación tiene Orta con la incapacidad inmensa de los policías bajo su mando?

Desconocer quiénes son, cómo piensan, de qué maneras deben darse órdenes, cómo controlarlos, nos ha costado una cuota inmensa de víctimas.

La norma en la CDMX con Jesús Orta es que seas asaltado. La excepción no serlo.
¿Por qué? Porque es supinamente incapaz.

No hay justificación para que los asaltos se den en las mismas calles, en los mismos semáforos, en las mismas líneas de transporte público. Ahí están las denuncias. Y la complicidad de los policías, o por lo menos su omisión consentida.

Como el señor Orta no tiene vergüenza pública, salió a declarar que gracias a la Guardia Nacional han bajado los delitos en la Delegación Venustiano Carranza. Y lo festeja, como si esto no fuese una inmensa ratificación de su incapacidad.

La presencia de militares, de la Guardia Nacional, en la CDMX es necesaria porque Orta no entiende la “O” por lo redondo de sus obligaciones. Porque está inmerso en sus fantasmas, que es la razón de sus “amenazas” nocturnas, y no en su trabajo. Que en pocos días se cambie la realidad de una parte de la Ciudad, debería ser motivo de su renuncia.

Porque lo que está mal es su policía.
No basta decir que las estadísticas anteriores fueron infladas. En cuatro meses, anunciando cada día nombres y apellidos, Raymundo Collins consiguió detener a 20 mil delincuentes. Y mandar al corralón a muchos miles de motocicletas que son utilizadas para asaltar.

No puede ser tan difícil hacer lo que corresponde.
La pregunta sigue siendo por qué Claudia Sheinbaum lo nombró, por qué lo sigue sosteniendo con los peores resultados a imaginar, y sobre todo por qué los habitantes de la CDMX deben pagar.

La solución es que Marcelo se lo lleve muy junto, a su lado, donde pueda verlo todos los días…

Alfredo del Mazo, lo que no se dice…

Estamos en un tiempo sin lectores. Contamos con redes sociales que nos “regalan” encabezados que son buscados por los periodistas, que cada día escriben más para esta magnificación. La realidad acontece en menos de 200 caracteres.Ese es el espacio que existe para decir algo.

Y, también, para crear percepciones sociales. Para comunicar cualquier cosa, cualquier calificativo, cualquier sentencia social.

Un diario español publicó que el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, tenía una cuenta en Andorra con 1 millón 500 mil euros.

Punto.

A continuación, las redes sociales lo convirtieron en corrupto. ¿Por qué? Porque cualquiera que tenga dinero, que esté o haya estado en el servicio púbico, es en automático un corrupto según sus “parámetros”.

Quienes calificaron, juzgaron y sentenciaron en automático, no leyeron el texto publicado por El País. Se fueron con la finta, que enseñamos en clases de Comunicación, de que decir, “tenemos los datos”, “ hay papeles”, otorga veracidad en automático. Equivale a palabras de un juez.

De cualquier forma, el reportaje es lo que sigue de tendencioso. Y olvida lo más importante: Ese dinero no procede del erario.

El banco de Andorra, al que citan, informa que esa cuenta, como muchas, muchas otras, fue objeto de investigación. ¿Por qué? Por razones del banco, por la realidad de políticos españoles corruptos que lavaban dinero ahí. Y como muchas otras cuentas, la de Alfredo del Mazo fue encontrada absolutamente legal. Eso no lo dicen en redes sociales. Como tampoco nos refieren a una realidad incontrovertible: Alfredo del Mazo tenía ese dinero, mucho más que ese dinero, al nacer. Hay una fortuna familiar, de los abuelos, de dinero del siglo pasado, cuando estaba bien visto ser rico, cuando el peso era una moneda que compraba mucho. Cuando las tierras de la familia producían. Y los negocios eran lícitos. ¿Qué no hemos hablado siempre del grupo “Atlacomulco”, que se llama así, entre otras razones, por el abuelo del gobernador?

Los Del Mazo, su familia, deben tener mucho más dinero, bien habido, que esos euros. Supongo, que como era lo “correcto” en el siglo pasado, alguno en cuentas de Suiza. Los Alemán, padre e hijo, seguramente tienen cuentas en Suiza. Y así podemos irnos.

Estamos hablando de hace muchos años.De otra realidad. Otro sistema político mexicano.
No existe una prueba de conducta delictiva.Por tanto, no puede hablarse de corrupción.
La respuesta de El País es manipuladora. Lo que afirmó y ha vuelto a decir el gobernador, que ha mostrado especial cercanía con el presidente López Obrador, es que hoy no tiene una cuenta en Andorra.

Dice, también, que tal vez no fue lo más correcto abrir esa cuenta. Si no lo hubiese hecho, agrego yo, su dinero hubiese perdido más del 20 por ciento. Quienes tienen ahorros, yo colecciono boletas del Nacional Monte de Piedad, estoy segura, no quieren perderlos. Sean diez mil o millones de pesos.

Lo que deberíamos entender es que estamos obligados, como ciudadanos, doblemente como periodistas, a no juzgar por lo que presupone un encabezado.
En Tuiter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx Página: isabelarvide.com

El poco caso que le hacen al gobernador

Por fin tenemos un gobernador que piensa en la capital del Estado.
Desde que Jesús Martínez Ross se angustiaba porque Cancún crecía, y tendrían los mismos 40 mil habitantes de Chetumal, porque contaba con un camión de bomberos antes que la capital, no teníamos un gobernante dispuesto a mirar hacia la capital del Estado.

Porque para muchos funcionarios públicos, Chetumal es un castigo, un lugar donde “residen” pocos días de la semana, sin siquiera traer a la familia.

En cambio, Carlos Joaquín, está muchos días del mes en Chetumal, piensa en Chetumal, cuida hasta el bacheo de las calles de Chetumal.

Y con un “presidente municipal” totalmente ignorante de lo que es gobernar, de las leyes, de todo lo que tiene que saberse para mediamente estar en palacio de gobierno. O sea que al gobernador le toca palear todo, solucionar todo.

Yo no entiendo porque estas acciones no le merecen el mayor aprecio de los chetumaleños, porque no escuchamos voces de todos los sectores a su favor. Con mayor razón con el tema del Tren Maya.

Porque Carlos Joaquín está haciendo negociaciones para que Chetumal tenga una estación del Tren Maya, para que siga de Bacalar hasta la capital.  De ese Bacalar con tan mala suerte, como Chetumal con sus presidentes municipales, y con sus esposas negociantes, como la de Alexander Zetina que invade un predio municipal con su restaurante impunemente.

Tener una estación del Tren Maya cerca del aeropuerto de Chetumal sería un detonante extraordinario para el desarrollo del Sur del Estado.

Sin embargo, para muchos, para los señores del dinero, para los políticos, para los críticos maiceados, para los que solamente piensan en el pasado $$$$, para los que creen que Cancún o la Riviera Maya son el universo, esto no importa…

Las tripas de Urzúa

La entrevista que dio Carlos Urzúa al semanario Proceso, firmada por Hernán Gómez Bruera, es la crítica más fuerte que ha recibido el gobierno de López Obrador, en una triangulación perfecta, medio, periodista y el que se fue.

Si las cosas son como dice el ex titular de Hacienda, se tardó meses en renunciar. Porque estar en contra de los dos proyectos emblemáticos del Presidente, no deja espacio para cobrar cada mes un cheque en su gobierno. Imposible ser su colaborador con diferencias tan graves.

A lo que debe agregarse la confrontación con Alfonso Romo, que no explica bien a bien sus motivos, al contrario, queda en el ámbito de lo visceral. Porque a ninguno puede sorprender que, según él, Romo “oscila entre Los Legionarios de Cristo y el Opus Dei”. Lo que no abona a su decisión de renunciar.

Primera pregunta es por el entrevistador. ¿Hubiese hecho ésta de no haber sido cancelado su programa “La Maroma” en Canal 11? ¿Hay resentimiento en el manejo de preguntas, en el hilo conductor de lo publicado?

Lo cierto es que Urzúa tenía ganas de hablar. Lo que el mínimo decoro, o lealtad a quien fue su jefe, aconsejaría en contrario.
De sus palabras se desprende una inmensa ofensa por la defensa que su jefe hizo de Manuel Bartlett en el tema de los Gasoductos. Donde pudiese haber razón, pero tampoco justifica su reacción contra el gobierno. Sus ganas de hacer daño.

Andrés Manuel decidió suspender la construcción del aeropuerto de Texcoco desde antes de tomar posesión. Además de todas las razones que él tiene, está presente el desbaratar un proyecto gestado en la inmensa corrupción del sexenio pasado. Si me apuran es hasta un símbolo para él. Algo en lo que no va a dar marcha atrás, bajo ningún argumento. De igual forma, aunque en un escalón menor, está la construcción de la Refinería.

El Tren Maya es el gran proyecto de su gobierno. Para el Sureste, para llevar desarrollo a su tierra, al Sur olvidado por todos los gobernantes. Si Urzúa estaba en contra de estos proyectos de López Obrador, estaba en contra de lo que le importa, de lo más grande de su programa.

Esto, cuando menos, habla de una profunda diferencia en lo esencial. Lo esencial para el que fue su jefe. ¿Cómo trabajar con este gobierno con tantas diferencias de fondo? Imposible. Por eso Urzúa debió renunciar antes de finalizar el primer mes.
“No puedo entender que López Obrador lo tenga en su gobierno” dice respecto a Alfonso Romo. Otra vez, qué lento se vio. Porque Romo está ahí desde la campaña. Porque su nombramiento tampoco es negociable.

O sea, en pocas palabras, para las muchas pulgas del Presidente, Carlos Urzúa quería un gobierno a modo, donde se hiciera, por las razones que fuesen, malas o buenas, lo que él decía. Vaya que se equivocó. De gobierno. De jefe. Y, sobre todo, de país… porque en éste, manda el Presidente, y si se equivoca vuelve a mandar por seis años…

AGRADECE LOS TIEMPOS DIFÍCILES…

A Carlos Joaquín le tocaron tiempos muy difíciles para gobernar.
Sus antecesores, todos, tuvieron una placidez que a la distancia se antoja imposible. Incluso cuando hubo huracanes, los gobiernos resultaron fortalecidas, no tuvieron víctimas, dieron ejemplo de organización.

Todo fue tan fácil, que prefirieron la frivolidad. Al menos en lo inmediato. Nada de qué preocuparse, y mejor ni hablemos de terrenos.

El gobernador Joaquín gobernará los siguientes tres años, últimos de su mandato, con un Congreso de oposición. Conformado, además, por personas que tienen muy remota idea de las leyes o de la realidad de Quintana Roo. Ha atestiguado la caída, estruendosa, de los dos partidos políticos que estuvieron en su boleta electoral.

Y, la pesadilla inimaginable, le tocó el sargazo. No solamente las toneladas de alga que llegan a las playas, sino la posición presidencial de que no es un problema grave.
Junto a esto, la otra plaga horrenda: la violencia.

Carlos Joaquín ha sobrevivido a esto. Ha inaugurado una nueva forma de gobernar contra todos los presagios, confiando en su sentido común, trabajando. Y “ahí la lleva”. Que, a estas alturas de los problemas, es mucho.

A su manera. Que va de las maratónicas sesiones de platicas en distintas poblaciones, donde escucha todo tipo de quejas y peticiones, hasta el peregrinar en eventos públicos como los de la semana pasada, con gobernadores y funcionarios del Gabinete, supongo que intentando explicar cómo es la realidad de Quintana Roo.

Y, sobre todo, intentando que los demás entiendan los gravísimos riesgos que vive el Estado de cara al arribazón de sargazo. A todo esto, hay que sumar la relación con los hoteleros, que no son nada fácil, que están acostumbrados a que los gobiernos, estatales y federales, resuelvan todo.

Lo más reciente, que sería digno de un largo análisis, es su petición para que los quintanarroenses se vayan a las playas a limpiar el sargazo… Poco que decir ante esto. Se necesita mucho valor para hacer este llamado, que además es escuchado.

Imaginemos, por un momento, que Roberto Borge pidiese a la gente que fuese a recoger esta alga maloliente… fácil imaginar…

Dicen los chinos que las épocas difíciles son un privilegio… Para Carlos Joaquín así ha sido. Porque nada se le ha desbaratado entre las manos, porque en el mejor lenguaje coloquial “ahí la lleva” lo que es más que ganancia…

LA SUBURBAN DE OTONIEL

Muchos, en verdad muchos quintanarroenses no conocen el nombre de Otoniel Segovia, el alcalde de Chetumal que llegó por azares del destino.

Un hombre cuyo pasado es un misterio tan grande como las razones para haber sido impuesto.

El líder de MORENA en el Estado, doctor José Luis Pech le dijo ayer lo que venimos diciendo: “la oportunidad que nunca más va a tener en la vida”.

Le pide que trabaje.  Lo que los habitantes de la capital del Estado han estado demandando desde que llegó.  Más allá le exige “que no se haga rico”, que no busque riquezas ni suburban, sino que trabaje.  Lo que no es mucho pedir.

El señalamiento es directo, ya que “mágicamente”, el alcalde estrenó una camioneta suburban 2019 que su sueldo no puede pagar.

Ya Pech está admitiendo que la apertura de MORENA fue un error.  Que llegó a puestos de elección popular “gente que no está a la altura”.

La capital del Estado necesita seguridad, y no es con los policías municipales como va a obtenerla.  La necedad de un alcalde que ni siquiera asiste a las reuniones de cabildo, como es su obligación, no conduce a ningún lugar.  A esto, una inseguridad totalmente nueva para sus habitantes, hay que agregar problemas de recolección de basura, de limpieza, de bacheo de las calles, lo más elemental.

Esto de la basura es grave porque se presume que más de 60 toneladas no son recogidas cada día, la descomposición de estos deshechos con el intenso calor es un gran riesgo.  No atendido por el alcalde que parece pasar los días en busca de “negocios”.
Ahora hasta en MORENA aceptan que se equivocaron.

SE NOS CASÓ MARIANA…

La ex esposa de Roberto Borge se casó. Vestida de blanco encaje, con un cinturón palo de rosa por cualquier pasado que se le haya atravesado, con un escote tan pronunciado como la cuenta del cirujano plástico, con plumas y flores, muy en su estilo palaciego.

El marido es lo de menos. Hermano o cuñado de sus compadres. Novio desde el trágico final de su historia político-amorosa en Quintana Roo. Al que no se le conoce fortuna. Parecido a Borge por aquello de que la cabra tira al monte.

Todo, absolutamente todo, es color de rosa para la señora que conoció al exgobernador encarcelado cuando le probaba zapatos en una tienda de Cancún. O sea, muy poco en su cuenta bancaria personal.

La magia de las primeras damas, que todo pueden, todo toman y todo se llevan, se cumplió con ella.

Con el agregado de una gran generosidad del gobernador Carlos Joaquín que nunca ha investigado su fortuna. Porque a cada viaje, cada regalo, cada fotografía de Borge con la diputada del VERDE, maestra del oportunismo, Mariana exigía el doble. Y como debe haber estado bien aconsejada no se conformó con departamento, casa, placas de taxi, sino que pidió negocios. Y negocios, muchos negocios, hizo. Con ganancia para ella de manera brutal. ¿Todo legal? Todo producto del presupuesto público del Estado.

Franquicia quiso, franquicia se le compró. No se fue en la “bola” de los terrenos, lo que ella quería era recibir dinero cada mes sin tener que salir a la calle. Y lo consiguió. De sobra, de lo que sigue de sobra.

Negocios, propiedades, dinero en efectivo que se le entregó, que nunca han sido investigados. Porque se amparó en el esquema de Karime Macías de Duarte. Se asumió inocente, víctima, esposa engañada. Se compró a tiempo su impunidad.

Ahora, con cuerpo arreglado, con brillantes del pasado, puede invertir en una boda parecida a aquellos excesos sin calificativo de los bautizos. También pagados por el erario.

Porque todo lo que tiene y presume Mariana Zorrilla ex de Borge, salió del mismo lugar. Y si no que le pregunten a Roberto… Que debe estar pensando que los zapatos que Marcos, tan cuate antes de bajarle a la novia, le llevó a comprar le salieron muy caros…