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Lunes 22 Octubre del 2018
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Letras de cambio

La cultura de la previsión

Nos perdonó el huracán “Michael”; solamente nos dejó agua en las festividades del 44 Aniversario del Estado. El fenómeno meteorológico nos tuvo con las pestañas de punta por muchas horas. A todos. Comenzando por el gobernador Carlos Joaquín.

Como hacemos cada vez que un “huracán” se asoma en la lejanía de nuestras costas, o una tormenta tropical que pueade convertirse en éste, nos preparamos para lo peor, en espera que pasara lo mejor.

Y así fue. “Michael” se fortaleció, al mismo tiempo que se alejaba. Los niños no fueron a clases el lunes, los avisos de Protección Civil comenzaron el domingo por la tarde, las calles se limpiaron para evitar que la basura viniese a empeorar cualquier escenario.

En lo personal, me gusta mucho una petición de Carlos Joaquín, horas antes, cuando solicitó que la gente se quedase en sus casas la tarde-noche del lunes 8 de octubre. En Quintana Roo sabemos, todos, autoridades y sociedad, que el daño que puede causar un huracán es inmenso. Y por eso los vemos con mucho respeto. Nos excedemos en las precauciones que, todo el tiempo, desde hace muchos años, nos han conducido a un saldo blanco. Por eso, cuando vemos los noticieros de televisión norteamericanos que intentan concientizar a la población, sin éxito, de la importancia de un huracán, nos sentimos muy orgullosos de ir más, mucho más adelante que ellos. Si nuestras casas se inundan, que no hemos tenido que lamentarlo, nuestra gente no va a estar dentro.

Y no serán, en ninguna circunstancia, víctimas del agua como hemos visto imágenes que se repiten en todas partes del mundo.

No podemos evitar tener huracanes, pero en cambio sí hemos conseguido una cultura de previsión que es ejemplar. Y esto es lo que se manifestó el lunes pasado frente a “Michael”. No nos queda sino voltear a ver, con cada noticia de que tenemos tormenta tropical o hauracán probable, a los destrozos del huracán “Janet” hace ya tantos años. Para no olvidar. Para no pensar, asumir nunca que nos excedemos en las precauciones. Y, sobre todo, seguir enseñando a nuestros hijos y a sus hijos esta “cultura de prevención” que tanto nos ha costado hacerla rutinaria.

También, es buena la reflexión, si gobierno y sociedad, si todos juntos pusiéramos tanto de nuestra parte en otros temas… mucho de la realidad podría cambiarse. Por lo pronto celebremos 44 años de ser un estado Libre y Soberano que, además, sabe cuidarse de la naturaleza.

Del centro vinieron a decir del gobernador…

Es Carlos Joaquín un mal gobernador?

¿Es Carlos Joaquín un gobernador que ha decepcionado a sus electores?

¿Es Carlos Joaquín un gobernador que se ha equivocado en la forma de gobernar?

Hay muchos convencidos de que, por el contrario, Carlos Joaquín está haciendo bien su trabajo. Sin embargo, después de su segundo informe lo que ha prevalecido es el silencio.

Ni los señores del dinero, ni las organizaciones sindicales ni los sectores sociales importantes expresaron aprobación o ponderaron su trabajo. En pocas palabras, ha habido pichicatería en las manifestaciones públicas a su favor.

No es que sean necesarias.
Del “centro”, de un gobierno federal que pertenece a un partido político distinto a los que postularon al actual gobernador, tuvo que venir un “enviado” a felicitarlo. A decirnos que es uno de los mejores gobernadores del país, a ponderar lo que hace.

El titular de la Sedesol, Eviel Pérez Magaña, afirmó que en Quintana Roo hay “un ejemplo sin precedentes” en la utilización de recursos federales, que Carlos Joaquín lleva al estado a una “nueva etapa de prosperidad y equidad social”. Dijo que, intencionalmente, quiso venir a Quintana Roo a hacer un reconocimiento al gobernador.
También habló del papel de Carlos Joaquín en la Conago, con el relanzamiento de la Comisión Nacional de Desarrollo Social y Pueblos Indígenas.

E hizo hincapié en que la administración actual ha dignificado el ejercicio de gobernar.
¿Así, o más claro?

¿Por qué puede decir estos elogios de Carlos Joaquín el gobierno federal? Supongo que, además de los ingresos que entran al país a través del turismo que llega al estado, por la creación de empleos. Según el titular de la Sedesol, Quintana Roo es el líder nacional en la generación de empleos formales, con más de 34 mil en lo que va de 2018. Lo que representa la quinta parte de los 180 mil empleos que se han generado en la entidad durante el sexenio del presidente Peña Nieto.

¿Esto se traduce en crecimiento económico, en igualdad de oportunidades, en beneficio para grupos vulnerables? Es obvio que sí. Pero lo que tenemos es silencio de los grandes beneficiados… no que Carlos Joaquín necesite felicitaciones, pero este silencio no es sino soberbia que empobrece a sus protagonistas…

En Tuiter: @isabelarvide Blog: CambioQRR.com

Mara Hermelinda Lezama y las monjas…

Quienes estudiaron en un colegio de monjas tienen, definitivo, una concepción de la historia de México completamente distinta a la del resto de los ciudadanos. Incluso, de quienes estudiaron en escuelas públicas, con todas sus carencias.

En las escuelas religiosas se estudia a Benito Juárez con un desprecio inmenso, parte de su estructura de pensamiento donde la separación de la Iglesia y el Estado, que fue tan saludable, se convierte en pecado mortal, en un agravio que sigue vigente.

Tal vez esa sea la formación, en la escuela y/o en la casa, de Mara Lezama, la formalmente elegida para ser presidenta municipal de Benito Juárez. Que por cierto legalmente no se llama así, sino María Elena Hermelinda. Todo contra ese indígena que vino a quitarnos poder y dinero piensan, todavía, algunos sectores de la población muy influenciados por la Iglesia Católica.

Esta sería la única explicación lógica para su “jalada”, porque eso es, de cambiarle el nombre al municipio que ha comenzado a “gobernar”.

Lo que ha echado un montón de humo sobre la designación o, si se prefiere, imposición de su secretario de seguridad pública, que ni siquiera había pisado Cancún antes de ser nombrado. Que fuese despedido por sus “policías” en Cuernavaca, donde era secretario de seguridad pública municipal, entre las peores expresiones de rechazo.

Obviamente nombrado por el señor Alberto Capella, que no podía padecer más del mal de la soberbia, en su afán de establecer el “mando único” en el estado.

Mara con total desparpajo “aceptó” la imposición del señor Jesús Pérez Abarca, sin ninguna credencial que avale su desempeño en Cuernavaca, cuando Cancún se desbarata en la violencia rutinaria y hace mucho se dejaron de contar los crímenes violentos.
Este nombramiento no le interesó en lo mínimo.

¿Por qué cambiar el nombre a Benito Juárez es tan insensible y erróneo? Digo, además de la historia. Porque, simplemente es irrelevante para lo que importa a quienes viven en Cancún. El rechazo a esto se ha expresado en todos los ámbitos, comenzando por legisladores de su partido, Morena, donde es público que López Obrador venera al político oaxaqueño.

¿El cambio de nombre vendría a solucionar los gravísimos problemas de seguridad? Obviamente no. Pero tal parece que a la señorita Mara Hermelinda Lezama no le interesa esto, sino la negación, la simulación, las cortinas de humo. Bien haría en enterarse de quién es su titular de seguridad pública y la corresponsabilidad vigente con este nombramiento… para empezar.
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¿Qué le pasó a Laura Beristain?

Vaya ridículo que hizo la nueva presidenta municipal de Solidaridad. Como de primero de primaria. Con una demostración inmensa de su falta de experiencia. Y lo que es peor, de su incapacidad para sacar adelante la primera reunión de su cabildo.

Inverosímil que la señora Beristain haya decidido acusar al esposo de Samaria Angulo, que es funcionario del gobierno estatal, de “amenazas de muerte”.

Suena como a un intento de arreglar las cosas tirando el miasma al ventilador.

Ninguno va a creerle lo de las amenazas, que son totalmente absurdas, porque en su momento no denunció a Gerardo Ortega Otero, que no tendría ningún motivo para esto.
Las amenazas de muerte no funcionan así, tendría que saberlo quien se ha convertido en presidenta municipal de una población tan importante.

¿Por qué no pudo permanecer y dar salida a la primera reunión con sus “colaboradores”? Lo primero que viene a la mente, es que no tuvo el cuidado de amarrar y/o negociar con ellos lo que ahí iba a decidirse. Y no estamos en una dictadura.

Salir corriendo, diciendo después que fue porque estaba asustada, le quitó toda la fuerza moral con la que, quiero suponer, había entrado.

Para colmo de males, al responsabilizar a un colaborador del gobernador Carlos Joaquín se buscó un justificado descolón. Porque el gobernador no tuvo empacho en declarar, a pregunta expresa, que los problemas de Laura con sus colaboradores son responsabilidad suya. Y de pasadita, le dijo que cualquier acusación es falsa, porque lo que él quiere es “colaborar y hacer las cosas bien”.

Las declaraciones de Laura Beristain, por lo pronto, son para la posteridad: “se acercó un flaco con barba, a amenazar a mi gente”.

Lo peor es que en lugar de solucionarse, o por lo menos encontrarse una vía de calma, lo que siguió fue una guerra de demandas por “amenazas”. Y la gobernabilidad… pena y ridículo sin necesidad…

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Dice Pech que su salida fue por las redes sociales…

Si para el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, las redes sociales son “una bendición”, para el ex fiscal Miguel Ángel Pech han sido la peor maldición. Y, piensa, responsables de su fracaso.

Asume, así lo declaró, que su salida fue por “el desgaste” que se originó en redes sociales que, “aunado a la presión social” generan “detonantes muy importantes en cuestión de percepción”.

O sea, si entendemos bien, que no fueron errores u omisiones los que terminaron con su tiempo en la Fiscalía, sino una mala percepción social que es “responsabilidad” de las críticas que recibió en redes sociales.

Y conste que no se refiere a los medios de comunicación convencionales que, habría que puntualizar, no fueron generosos con su gestión.

La salida de Pech era “bola cantada”. Para algunos se tardó mucho tiempo en tomar la decisión. Sin embargo, así lo indican sus declaraciones, el único que no veía la realidad era él. Afirma Pech que estableció una gran cercanía con la ciudadanía… ¿Entonces, habrá que preguntarnos, quiénes “detonaron” su mala imagen en redes sociales y provocaron esa “percepción” equivocada?

Tal vez Pech quiere referirse a los periodistas que incursionan en redes sociales, a los portales que ahí tienen muchos más seguidores que lectores los diarios. No lo sé. Parecería que, también en esta materia, Pech tiene muchas confusiones.
Puede ser que se pregunte si debió haber cambiado esto. Que pudo hacerlo. Pero para cambiar se necesita dejar a un lado la soberbia.

Asegura Pech que trabajó 19 horas diarias, que entregó su alma a la Fiscalía, que se agotó haciendo su trabajo y durmiendo 4 o 5 horas diarias. ¿Sirvió de algo? Su salida quiere decir que no. Que el tema no es, no puede ser, el horario de trabajo. Que la gente quiere resultados.

Olvida el ex fiscal que ahora podrá descansar, que las redes sociales son una expresión del pensar, del sentir de los ciudadanos. ¿La expresión pública es un detonante? Qué bueno que así lo sea.

Lo cierto es que seguimos teniendo centenas de crímenes violentos, de ejecuciones, que no han sido resueltas. Lo infinitamente cierto es que en todas sus manifestaciones públicas, entrevistas, conferencias de prensa, declaraciones banqueteras, Miguel Ángel Pech demostró un gran desprecio por su obligación, que eso es, de informar de forma correcta.

Tal vez ahora, que tiene tiempo para meditar, pueda repasar dónde estuvieron los errores de comunicación que, junto con la realidad que no pudo resolver, fueron ese “detonante” para que renunciase…

En Twitter: @isabelarvide

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Se fue Del Ángel, llegó Capella… ¿algo cambiará?

El gobernador Carlos Joaquín agradeció el esfuerzo, la lealtad y el amor por Quintana Roo a Rodolfo del Ángel. Habló, también, de una etapa que termina, una durísima primera etapa en la transformación de la policía, de la misma Secretaría de Seguridad Pública que su gobierno recibió hecha pedazos. Con una policía que estaba muy lejos de cumplir con las expectativas, que básicamente existía en Chetumal.

A ese desastre que recibieron, habrá que sumar el incremento en la violencia. Desmesurado. Tremendo. Destructor en todo sentido.

Sale Del Ángel, en este sentido de haber cumplido con una primera parte del trabajo, y viene Alberto Capella. Viene es, justamente la forma de decirlo, porque no es local. Lo que no quiere decir algo a favor o en contra, simple realidad.

¿Será un impedimento el desconocimiento de la realidad quintanarroenses? Habrá que desear que no sea así. Que la descubra, la domine muy pronto. Que entienda los usos y costumbres que tenemos tan arraigados, así sean distintos en la zona norte que en la zona sur. Son nuestras formas ancestrales de relacionarnos, de entender y confrontar al poder, al gobierno.

También son formas muy particulares de exigir a las autoridades.

¿Habrá un cambio con la llegada de Alberto Capella? Difícilmente. Porque los problemas son inmensos. Porque la corrupción vigente en policías municipales no va a cambiar de la noche a la mañana. Porque estamos viviendo, además, un cambio sexenal. Cambio en Los Pinos, cambio en los ayuntamientos, cambio en la manera en que estamos acostumbrados a ver la realidad.

Y tenemos, todos nosotros, el tema pendiente de la Fiscalía. Una autoridad impartidora de justicia que ha sido omisa, para decir lo menos. ¿Puede la policía preventiva cambiar la realidad frente a una autoridad, una policía investigadora, que no hace su trabajo? Porque seguimos teniendo asesinatos, ejecuciones violentas, así como seguimos sin tener a los responsables en la cárcel.

¿Son suficientes los policías de la Fiscalía, están suficientemente equipados, tienen con qué hacer su trabajo? ¿Va a seguir siendo fiscal Miguel Ángel Pech?

A esa realidad violenta, tremenda, que hemos padecido de la que nos tendrá que salvaguardar el nuevo titular de la SSP, hay que sumar el tema interno de los policías. Que no se parecen a los de Morelos. Que trabajosamente están aprendiendo a desplazarse de Chetumal, dónde están sus familias, sus costumbres, sus arraigos, a otras partes del estado.

Quintana Roo se parece, dicen los fuereños porque nosotros ya no nos damos cuenta, a Macondo. ¿Lo entenderá Capella?…

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Del Ángel se queda …

Fuentes bien enteradas aseguran que Rodolfo del Ángel seguirá siendo el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado.

Lo que es muy saludable aclarar, de cara a los rumores, a las “filtraciones”, que ha hecho Alberto Capella con ganas de venir a vivir a Quintana Roo.

Pequeño problema, lo sabemos quienes los padecimos, que los “expertos en seguridad” que vienen de otras partes del país resultan ser los más chafas del mundo.
Rodolfo del Ángel tiene a su favor un atentado. Esto que puede escucharse muy crudo, es también una certificación de su combate al crimen organizado. Lo que, a como están las cosas, es un valor de cambio inmenso. Ningún otro puede presentar estas credenciales, a punta de bala.

También se demostró en los últimos días, está el manejo impecable en el traslado de los presos de alta peligrosidad que dominaban las cárceles. Lo que se dice fácil, pero en otras entidades ha tenido que hacerse, justamente, a balazos.

En la cárcel de Chihuahua las autoridades muestran, como trofeo, las paredes agujereadas que son testimonio del precio que se tuvo que pagar para controlar esa prisión, que hoy es modelo en todo el país. En otros traslados de este tipo de internos, que son criminales que pierden mucho, que están dispuestos a todo, que tienen cómplices, se tuvo que lamentar la muerte de varios policías.

El saldo blanco de este traslado opera, definitivo, a favor de Del Ángel.

Se trata, esto es importantísimo, de un policía de carrera que ha ido ascendiendo, con mucho tiempo, en el escalafón de la policía estatal. Por tanto, tiene el respeto de sus compañeros. La transformación de la policía, que era propiamente una autoridad exclusiva para Chetumal, ha llevado mucho tiempo y esfuerzo. Cualquiera que llegase a esa secretaría iba a echar a perder el camino andado. Sería un inmenso retroceso.

El gobernador conoce de verdad a Del Ángel. Estuvo con él en Playa del Carmen cuando fue alcalde. Sobre todo, el gobernador conoce de qué tamaño es el problema de la violencia y la inseguridad. Lo importante que es contar con alguien en quien se puede confiar en ese puesto.

Que el señor Capella, que en Morelos hizo un buen trabajo… con los medios de comunicación, guarde sus maletas. En Quintana Roo ya pagamos una cuota altísima cuando trajeron al general Bibiano Villa a esa secretaría… no hay espacio para repetir errores del pasado.

Eso no quiere decir que no deba haber cambios en otras áreas del gobierno, los que seguramente se darán a conocer en pocos días. Por lo pronto, es buena apuesta Rodolfo del Ángel… En Tuiter: @isabelarvide Blog: CambioQRR.com

¿Y nuestros cadáveres?

Alguna vez, en una declaración perdida entre tantas, el todavía fiscal Miguel Ángel Pech, dijo que estábamos muy mal en el tema forense, que incluso no existía como tal en algunas partes del estado.

La pregunta que tendríamos que hacernos, a tiempo, para que no nos pase lo que en Jalisco, es dónde se han depositado los cadáveres que no han sido identificados y/o reclamados por sus familiares.

Porque si en Quintana Roo, sobre todo en Cancún, tenemos tantos muertos por ejecución o violencia, en algún sitio habrá que colocar sus cuerpos.
¿Importa? Obviamente sí. Es, además, parte de las obligaciones de las autoridades disponer de los cuerpos con respeto.

¿Qué sucede en nuestro estado, como en el resto del país, con este problema de cadáveres cuyo número rebasa toda capacidad instalada? ¿Sabemos quiénes son los responsables del Servicio Forense, cuáles son sus cualidades profesionales, si son suficientes para la demanda?

A todo lo anterior habrá que agregar el factor del clima, el intenso calor que descompone todo mucho antes que en cualquier otra entidad.

Por sexenios, muchos años, se dejó crecer el problema de las cárceles porque no era “redituable” políticamente, porque no había listones de inauguración, y también, por qué no decirlo, porque no había comisiones de por medio. Hoy estamos en riesgo que el tema de los muertos, del Servicio Forense, pase por el mismo olvido.

¿De quién es responsabilidad? Obvio que de Pech. Pero ya sabemos que, en esto de asumir responsabilidades, de responder a las exigencias de la sociedad no ha sido precisamente eficiente.

¿Lo del Servicio Forense, que desconocemos que tan mal pueda estar, será también otra “papa caliente” que tendrá que “resolver” quien venga, cuando sustituya a Pech?
Es pregunta.

Liberar la cárcel de Chetumal…

Fuimos, por mucho tiempo, el hazmerreír en las reuniones de política carcelaria nacional. Ejemplo incuestionable de la corrupción. Y, sobre todo, de la infinita complicidad de las autoridades con los delincuentes.

Esto porque cuando, en el sexenio pasado, se había conseguido trasladar de la cárcel de Chetumal al “líder” del mal llamado “autocontrol”, es decir, al prisionero que dominaba todos los negocios ilícitos, que imponía castigos a otros presos, que “daba órdenes” a los policías. Fue el propio secretario de Seguridad Pública del estado, el general Bibiano Villa quien intentó, desesperadamente, “rescatarlo”.

Gracias al piloto del avión, de Interjet, que al llegar el general Villa se negó a que fuese bajado el prisionero, que viajaba con el entonces subsecretario Ricardo Tejeda, es que se logró su traslado a una cárcel federal.

Para que fuese el mismo Villa, asombro de asombros, quien firmase su regreso a Chetumal.

Junto con las historias de peleas de gallos, lagartos como mascotas, y total falta de reglamentos, esto significaba, al decir de las autoridades federales, el colmo de la vileza.
Y así anduvimos de boca en boca.

De ahí que resulte tan gratificante el operativo, obviamente ordenado por el gobernador Carlos Joaquín, que encabezó Rodolfo del Ángel para el traslado de quienes seguían “controlando” la cárcel de Chetumal. Una mafia que prostituía a las internas, vendía droga, celulares, instalaba restaurantes.

No fue fácil este traslado. Sin embargo, hay que reconocer que, con todo y los heridos, policías e internos, hubo un saldo blanco. Que hubo inteligencia y secrecía. Que se impuso la autoridad. Que se oye sencillo, pero no lo es.

Lo cierto es que el líder, bien apodado “el diablo”, estará ya instalado en una cárcel federal. Donde se habrá convertido, junto con sus secuaces, en un número vestido de beige, que no tendrá dinero, ni droga, ni mujeres, ni ningún control sobre los guardias.
Es decir, será lo que siempre debió ser: un preso más.

La seguridad de las cárceles federales es infinitamente superior a la que existe en cualquiera de Quintana Roo. Los reglamentos son tan severos que mejor no los enumeramos. De eso tratan las cárceles, o al menos en teoría así deberían ser, sitios de castigo y no lugares propicios para delinquir.

Celebremos que la cárcel de Chetumal ha sido liberada. Es un paso grande para el cambio.

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¿Qué espera el fiscal?

Hay que irse a tiempo

Para irse a tiempo, obvio, hay que saber irse. Punto.

Tal vez Miguel Ángel Pech debió “renunciar” a ser fiscal en el momento en que comprobó que no contaba con policías, ni presupuesto, ni equipo suficientes para hacer su trabajo. O, había espacio, cuando se le vinieron encima los asesinatos y la agresión a la sede de la Fiscalía en Cancún.

Era tiempo propicio para medirle el agua a la violencia. Para percatarse de que no tenía con qué o cómo confrontarla.

En estos dos años, lo que podemos sumar, aparte del supino manejo de prensa, es una larga lista de pendientes. De lo que no se hizo, de lo que no se ha podido hacer, de lo que la sociedad le demanda cada día con mayor fuerza que haga.

¿Cualquier otro hubiese podido con las broncas, los asesinatos, las demandas sociales contra los protagonistas del pasado? No lo sabemos, lo cierto es que Pech no pudo.

Y de alguna manera sus credenciales parecían ir sacándolo a flote en cada crisis, pese, insisto, a la torpeza inmensa de sus responsables de prensa, a los cambios en la policía… Hasta que llegamos al “chivo expiatorio” del presunto asesino del periodista de Canal 10.
Porque ahí lo que se vino abajo, estrepitosamente, fue el haber jurídico, el conocimiento de las leyes que tanto presumió Pech. Y que quiero creer, tiene. Porque lo que vimos en la detención de un policía, que sacó su arma de cargo y llegó minutos después a la escena del crimen, fue una falta inmensa de pulcritud en la investigación.

Es más, no se investigó. No se hicieron las mínimas entrevistas, no se valoraron pruebas grabadas, no se acudió a los testigos. A lo que debe agregarse, la patinada de declarar que iba a ser “chivo expiatorio”. Como de kínder, de principiante, de alguien que no conoce los protocolos legales, la investigación. Y Pech no puede escudarse en ignorancia de esto, menos habiendo sido juez.

¿Qué sucedió? En las próximas semanas habrá muchas versiones al respecto. Lo cierto es que junto con las voces de la sociedad que piden que se vaya Pech, ya habló el gobernador Carlos Joaquín. Ya dijo que está estudiando pedir al Congreso su salida.
Es decir, a buen entendedor, ya está echada su suerte.

Queda una pregunta: ¿Para qué esperar tanto? Ya le abrieron la puerta…

¿Vamos a perder la tranquilidad de Chetumal?

El nudo ciego, verdadera razón de toda la violencia que padecemos en el estado, es el mensaje de impunidad que envía a los criminales, a todos aquellos que pretendan actuar fuera de la ley, la omisión y/o incapacidad de las autoridades. Que se traduce en impunidad.

Si no detienen a los sicarios, criminales, asesinos responsables de todas las ejecuciones que hemos vivido, qué podemos esperar cuando hablemos de otro tipo de delito.
El problema grave es que esta impunidad parece ir creciendo cada día, de manera paralela a la parálisis de la fiscalía. Y de todas las policías.

En días pasados, en Chetumal, lo que lo hace gravísimo, balacearon la casa de Pedro Flota.

Surgen las interrogantes sin respuesta. Porque si bien Flota ha sido funcionario público y legislador por muchos años, también es verdad que ha estado alejado de cualquier aparición, incluso social. Está recluido en sus actividades privadas, con su familia.

No estamos hablando de una figura controversial en cuanto a dinero, a ser socio de negocios ilícitos. Flota Alcocer fue secretario de Gobierno, secretario de Seguridad Pública, diputado, responsable del tema del agua… ha sido funcionario público, punto. Y también es un chetumaleño con infinito arraigo, a quien no sacan de su entorno.

Si a una persona que no está metida en ningún escándalo o ilícito pueden atacar de esta manera, con total impunidad, qué podemos esperar todos los demás, los que viven en Chetumal, los que viven en otras partes del estado.

En la Ciudad de México, vaya que es grande, con llamar al 911 está garantizado que en tres minutos llega la policía. En cualquier parte de la ciudad. ¿Por qué en Chetumal, donde todas las distancias son cercanas, donde podrían estar presentes en un minuto, no sucede esto? ¿Por qué no contamos con policías preventivas eficientes?

En Chetumal la gente ha vivido con total seguridad, incluso con las puertas de sus casas abiertas, por muchos años. ¿Qué está pasando para que puedan suceder eventos como el ataque a la casa de Pedro Flota, estando su mujer y su hija ahí? Se metieron hasta la cocina… es obvio que querían enviar un mensaje.

Sí, un mensaje. Muy eficiente. Pero que no tiene como destinataria a la familia Flota Alcocer, sino a todos los chetumaleños.

La farsa del “Mayito”

Después de pantomima de la detención del “presunto” asesino del reportero de Canal 10, tal parece que la fiscalía que encabeza Miguel Ángel Pech está dando tumbos… mediáticos.

Que el afán es aparecer en medios como “eficiente” con historias que, desde el principio, están condenadas a fracasar.

Todo esto para alimentar el morbo popular. O, si se prefiere, para subir a medios distracciones que difumen, medio oculten su ineficiencia. Con un nuevo director de policía militar, lo que a priori lo define sin ninguna experiencia en investigación, los asesinatos violentos se siguen multiplicando sin respuesta alguna.

No tenemos a los asesinos detrás de las rejas, ni siquiera están como sujetos de una investigación. Lo que hay es una fiesta de impunidad.
Y un detenido por “peculado”. Es decir, por un delito que no es grave y que le permitirá estar en libertad.

Con un retraso inmenso, ya son dos años de esta fiscalía, decidieron “encontrarle” elementos que dan forma a un peculado, cuando fue tesorero de Lázaro Cárdenas, a un notorio compadre, tal vez socio de Roberto Borge.
A Ismael Moguel Canto lo acusan de peculado.

No de enriquecimiento inexplicable, no de ser socio de su compadre el entonces gobernador, no por haber construido hoteles en Holbox o comprado barcos, no, por simple peculado.

Cuando todos sabemos que desde la tesorería del ayuntamiento de ese municipio es mínimo el dinero del que pudo haberse apropiado. Antes, al contrario, de su bolsa “repartía” ayudas para intentar convertirse en presidente municipal.

¿De qué se trata? Todo indica que es un episodio más del cuento engañabobos en que está inserta la fiscalía; lo que daña, en primer lugar, al gobernador del estado. Porque si bien, en eso insisten en su entorno, el fiscal Pech es “independiente”, para el pueblo, para la sociedad, los resultados de esa institución de justicia son responsabilidad del actual gobierno, del mismo Carlos Joaquín.

¿Qué va a pasar? Que el juez lo deje en libertad, que Moguel contrate abogados suficientemente capacitados para revertir las acusaciones y que, una vez más, la fiscalía quede en ridículo.

Por cierto, el abogado de la familia Borge ya quedó en libertad después de pagar una cifra de dinero. ¿Quién sigue?
Si Carlos Joaquín quiere que “el que la haga la pague”, Pech no está ayudando…

Lo que no dijo el gobernador Joaquín

Carlos Joaquín no dijo, en su segundo informe de gobierno, que debe gobernar para tabasqueños, chiapanecos, y muchos migrantes que vienen de todo el mundo, en gran número venezolanos.

Por razones de violencia o de falta de trabajo en su lugar de origen, miles y miles de personas llegan a vivir a Quintana Roo. Algunos, los menos, lo hacen con un trabajo o un techo ya previsto. La mayoría llegan con una mano delante.

Y es a ellos, muchos en verdad, a quienes debe darles todos los servicios el gobierno. Con el mismo presupuesto. Si bien es cierto que la entidad crece a un ritmo acelerado, mayor que en cualquier otra parte del país, y que se han creado trabajos bien renumerados, en abundancia, también es verdad que resulta imposible resolver las necesidades de vivienda, agua, alcantarillado, escuelas, hospitales de tanta gente. A este aumento de población, hay que agregarle en número de visitantes que también demandan servicios.

De ahí que la federación debiera considerar las circunstancias y características especiales del estado. Otro tema que Carlos Joaquín no dijo con crudeza de su realidad, es que debe gobernar con burócratas que no entienden la “O” por lo redondo, por empleados que están hechos a calentar una silla para cobrar un sueldo. Y que por razones políticas se convirtieron en inamovibles. Gente que vive, y quiere vivir, en Chetumal con otra mentalidad, incluso otra forma de entender el tiempo. Si a esta burocracia, lo que sigue de anquilosada, le agregamos los oportunistas que se subieron al carro de Carlos Joaquín en la precampaña y campaña, con quienes el gobernador ha sido muy agradecido, entendemos los vicios y omisiones presentes en el aparato de gobierno que la gente le sigue adjudicando a Carlos Joaquín. ¿Se han ido algunos de estos funcionarios? No los suficientes. Y tampoco debemos creer que sus sustitutos son mejores porque la mayoría sigue sin estar en contacto con la población, y de prensa, medios, mejor ni hablamos.

Carlos Joaquín tiene que gobernar con el poco dinero, las muchas necesidades y la gente que forma parte de su gobierno. No tiene para dónde hacerse. A eso hay que agregar la arribazón del sargazo; la necedad de los empresarios que están acostumbrados a ganar dinero y no poner nada de su parte; la violencia criminal frente a policías federales que no sudan ni se acongojan, y los uniformados locales que trabajosamente han comenzado a ser eso, policías, pero con primero de primaria donde aprendieron a sumar con palitos y manzanas. Carlos Joaquín hizo bien en decir: “… Las cosas no pasan por arte de magia ni por decreto”…

Admitir la realidad… excepcional informe de gobierno

Todos sabemos, nos quejamos cada día al respecto, de qué tamaño son los graves problemas de seguridad en el estado, sobre todo en la zona Norte, la turística, la que tiene visitantes que consumen droga.

Lo extraordinario es que el gobernador Carlos Joaquín metiese esta realidad en su segundo informe de gobierno con puntualidad extrema. Aceptando, además, que no se han cumplido las metas, que no está resuelto este tema.

No importa cuáles fueron las explicaciones que dio, válidas por cierto, sino la fuerza de su afirmación. Carlos Joaquín hizo lo que pocos gobernantes hacen: ser honesto.
¿Importa? Mucho, al infinito. Porque es la base de cualquier construcción de futuro. Partir de lo que no podemos resolver es la primera piedra, el inicio para encontrar su solución. Justo lo que no hacen los políticos.

El Informe estuvo lleno de temas singulares. Un estilo diferente, austero, sin “invitados especiales” de relumbrón. Con fuerza política por quienes vinieron a escucharlo. Con una gran sutileza, suavidad incluso, para enviar mensajes de encuentro. Y, también, para aceptar en público otros mensajes igual de fuertes, como decir que todavía le siguen poniendo piedras en su camino.

Si Félix González hubiese estado presente, seguro que lo habrían volteado a ver.
Con todo y estas “piedras” que deben estorbar bastante, Carlos Joaquín habló de llegar a buen puerto, habiendo navegado con viento en contra. Con el agregado del sargazo, para muchos una maldición tremenda, tema que el gobernador tocó con extrema sinceridad. Es una broncota, les quedó claro a todos los asistentes que vieron las imágenes de esto. Que tiene que hacernos pensar en una conjunción de tierra y mar.

Y aquí, con la garganta lastimada por el esfuerzo, Carlos Joaquín puso sobre la mesa de la discusión, esa mesa donde se diseña el futuro o, en su caso, se hacen intentos para salvarlo, sobre la naturaleza de Quintana Roo como un “estado costero”, porque eso tenemos costa, que se asocia con la selva.

Simplemente, recordó con énfasis, no hay leyes que protejan, que den rumbo a esta realidad. Los estados costeros no tienen reglas para su conservación, para no destruir, como dijo el gobernador, la singular forma de vida que tenemos.

Fue uniInforme distinto. Una larga explicación de cómo se gobierna, y también, porque estamos en el umbral de un cambio fortísimo, de los proyectos para el futuro, para estos cuatro años de gobierno que siguen, donde el Tren maya tiene un buen lugar.
Y si bien el gobernador habló del pasado, repitió que “el que la hace, la paga”, no había fantasmas invitados. En primera fila, en cambio, sí estuvo presente Miguel Borge con una permanente sonrisa en los labios.

Fácil el acceso, no hubo edecanes vestidas por el modisto de la esposa del gobernador, no hubo ningún atropello, orden, lugares asignados, respeto, invitados que lo eran por alguna razón cierta, y que obviamente vinieron a escuchar.

¿Va a servir de algo este segundo informe o, por el contrario, se quedará en simple acto protocolario?

Pienso que servirá, y mucho, para las definiciones de fondo de este gobierno, para entender la manera en que se gobierna, y sobre todo para magnificar en su exacta dimensión los problemas, como la violencia, porque eso son: graves, grandes, difíciles de resolver problemas, varios de ellos heredados, otros ajenos a la capacidad de gobierno en el plazo inmediato.

Ahora, ya sabemos. Al menos ya sabemos quiénes queremos saber…

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La ley más importante para Q. ROO

Un Informe de gobierno suele ser un acto protocolario, lleno de cifras y enunciados de muy difícil traducción en la vida cotidiana de quien lo escucha, que, además, suele ser desconfiado ante las declaraciones oficiales.

Sin embargo, este ocho de septiembre Carlos Joaquín hablará de una nueva ley que afecta de la mejor manera a todos en el estado.Y que, definitivo, lo hace con visión de futuro. Una acción que nuestros nietos habrán de agradecer.

Parece muy sencillo hacer lo que hizo Carlos Joaquín si vemos el tema a distancia. Sin embargo, se trata de un paso complicado que por razones obvias pudo tener la mayor resistencia en los actores económicos de la entidad, quienes tendrán que encontrar sustitutos e invertir dinero. La nueva ley sobre residuos prohíbe, así con todas sus letras, prohíbe las bolsas de plástico, los popotes y el unicel.

¿Importa? Enormidades. Se trata de una medida plena de imaginación, sentido común y valor.

Era imposible controlar a los turistas, visitantes extranjeros y nacionales, en todas nuestras playas. Podemos enseñar a nuestros niños, a nuestra sociedad toda a proteger la naturaleza, incluso a recoger sistemáticamente la basura, como hace mi nieta Jorja a sus 11 años. Lo que no podíamos era evitar que dejasen, detrás de sí, plásticos y popotes, vasos desechables, bolsas, que trajeron a las playas, a todos los lugares que visitan. Pese a las peticiones, a colocar botes de basura. Ahora, gracias a esta nueva Ley, ningún establecimiento venderá bolsas, popotes o vaso desechables. Por lo tanto, no podrán llegar a la arena o al mar que queremos, debemos conservar limpios. Costará trabajo, esfuerzo e incluso un gasto mayor tanto para empresarios como para los turistas que nos visitan. No importa, vale la pena. Por eso, el gobernador Joaquín González invitó a uno de los expertos mundiales en Cambio Climático, al doctor Rajendra Kumar Pachauri, a dar una conferencia y conocer la nueva ley. ¿Es un principio? Es un inmenso, bienvenido principio que debería copiar todos los lugares turísticos, todos los países del mundo. Equivale a privilegiar la naturaleza en contra de los intereses económicos, a conservar nuestras riquezas, a cuidar nuestro patrimonio.

El gobernador (2)

Invitar a un Premio Nobel para hablar del “Cambio Climático” es una de las acciones de Carlos Joaquín que demuestran, imaginación aparte, que desde el gobierno del estado se puede hacer mucho, en verdad mucho si se toma la decisión perspectiva.

Si se entiende gobierno como capacidad de transformación. E, indispensable, se trabaja.

Gobernar Quintana Roo fue, hay que poner la perspectiva, tan fácil que gobernantes en turno asumieron que cualquiera podría ser el sucesor, con el control político que tuvieron. Los resultados están en nuestro universo más inmediato.

El arte de gobernar pasa, obligadamente, por la innovación. Y tiene que contemplar la realidad.

Esto que parece tan sencillo, fue lo que tuvimos. Ignorar la realidad por estar ocupados en temas personales o en frivolidades todavía más personales, nos impuso, a todos, precios muy altos. El tema era de esfuerzo, de gobierno pues.
A Carlos Joaquín le han tocado realidades peores, mucho peores que cualquier huracán. Confrontar la peor crisis de violencia, más de 370 asesinatos violentos en Cancún en lo que va del año, con la policía y las autoridades menos capaces para enfrentar, solucionar esto. Y en mucho, hay que admitirlo, porque así se las dejaron. Porque el descuido en este ámbito, de seguridad, de aplicación de justicia, fue inherente a la abstracción de la realidad, a contarse a sí mismo cuentos de varios gobernadores.

Porque, no podemos negar, se veía venir. Sólo que ellos no veían.

Se cedieron espacios que hoy parecen irrecuperables al crimen organizado, se olvidaron de las policías, se negaron a modernizar las instituciones, se sepultaron las cárceles en la peor ignominia, como si los temas de seguridad fuesen violentos. Así, en años pasados, se sumaron todas las negligencias a una verdad, una realidad que presagiaba la violencia presente.
Nos preparamos, pues, al revés.

A Carlos Joaquín le ha tocado, además, la pesadilla interminable de la arribazón del sargazo. Un asunto incierto en la naturaleza, en las corrientes marinas que puede venir a destruir el auge infinito del destino turístico que tiene, en medida muy importante, sustento en sus playas.

Frente a estos dos temas, no solamente estos dos temas, ha tenido que hacer malabares. Que pocos le reconocen porque, justamente, son malabares frente a condiciones adversas superiores.

Para estos dos temas, para muchos otros, se necesita dinero. Y apenas se ha conseguido poner orden en las finanzas que le dejaron en un miasma sin calificativos.

Así, Carlos Joaquín va caminando con la adversidad cotidiana a cuestas, imaginando, aterrizando opciones para los olvidados de las comunidades mayas; para los necios que quieren seguir viviendo en el Sur del estado; para los jóvenes que buscan un espacio propio, para los que llegaron a iniciar una nueva vida de todo el país y todo el planeta. ¿Cómo responder a tantas necesidades?
Hoy por hoy, así lo vemos, con imaginación. Y levantándose temprano…
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¿Detienen a asesino de Javier Rodríguez Valladares?

Miguel Ángel Pech debe haber sido un excelente juez. Y sigue hablando como si lo fuese. Sin entender la semántica y las repercusiones de lo que dice, como si su palabra fuese una sentencia que debe acatarse.

A lo que debemos agregar la forma en que hace públicas sus dudas. Cuestionamientos, dudas que un fiscal no debe ni puede tener. Y menos en cuanto a las aprehensiones, a las puestas a disposición ante el juez, que realiza.

Reproduzco parte de sus respuestas durante el anuncio de la “detención” del presunto asesino de Javier Rodríguez Valladares, a quien ahora identificó como “camarógrafo de Canal 10” pese a no utilizar el uniforme de la empresa en el momento de su asesinato: “… en base a esas pruebas aportadas, ustedes valorarán si esa persona simplemente es o no responsable o un chivo expiatorio”.

Así, textual, respondió a pregunta expresa de una reportera.

O sea, vamos entendiendo, que con el tiempo nosotros, la sociedad, habrá de aceptar que el detenido es culpable o un chivo expiatorio… ¿Cuánta presión de medios nacionales e internacionales, de asociaciones de protección a periodistas, existió para la prisa para detener a un presunto asesino que puede convertirse en “chivo expiatorio”, sobre quién no existen certezas, ni en la persona del fiscal, sobre su responsabilidad?

¿Cómo confiar en una autoridad que afirma que su “detenido” puede convertirse, o es de entrada, un “chivo expiatorio”?

¿Sabrá Pech que quiere decir “chivo expiatorio”? ¿Habrá entendido la pregunta? ¿Se estará curando en salud porque piensa, sabe que el detenido es, justamente, un “chivo expiatorio”?

¿Era una trampa la pregunta en la que, ingenuamente, cayó Pech?

Lo único cierto es que logró sabotearse, él mismo, el anuncio de la detención del presunto asesino.

Y tal vez la explicación la haya dado a continuación: “… no es responsabilidad de la Fiscalía las pruebas que reciba… lo hacemos confiados en las personas que acuden a aportarnos pruebas…”

O sea, para que lo sepamos de una buena vez, en la Fiscalía no investigan, ni siquiera analizan las pruebas que reciben, simplemente piden ordenes de aprehensión con base en estas pruebas y luego… y luego pues lo que sea, a ver si ya se nos olvidó…

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Las barrabasadas de la fiscalía

Hay otra forma, más fuerte, de calificar lo que hace la Fiscalía General del Estado frente al asesinato del reportero de Canal 10, Javier Rodríguez Valladares, pero quedémonos con “barrabasadas”.

Porque eso es la declaración, formal, en un comunicado de prensa donde dicen, textual, que se descarta “que su fallecimiento sea un ataque directo a la libertad de expresión”.

Esto de entrada, sin hacer ninguna investigación, sin siquiera seguir el mínimo protocolo legal frente al cadáver tal vez porque el nuevo jefe de la policía ministerial, un militar retirado, ignora los requerimientos legales de una investigación.

O sea, como en los otros más de 360 asesinatos ni siquiera se siguieron los protocolos mínimos de cuidar la “escena del crimen”, de acuerdo con las fotografías publicadas.

El fiscal general Miguel Ángel Pech, por su parte, ha responsabilizado, culpado diría a los periodistas y a los medios, de la violencia que vivimos. Y amenazado con tomar represalias.

Frente al asesinato de Javier Rodríguez, “haiga sido como haiga sido”, la fiscalía, o sea Pech, se atreve a decir que está descartada cualquier investigación relacionada con sus actividades profesionales como periodista. Y que no es “un ataque a la libertad de expresión” porque el reportero “no estaba uniformado” ni en “horas de trabajo”.

O sea, según Pech, que los periodistas debemos ir siempre “uniformados” y que nuestro trabajo tiene hora de entrada y hora de salida… da pena ajena.

No solamente hay un desconocimiento profundo de los periodistas, de nuestro trabajo, sino que prevalece un profundo desprecio al gremio.

Y, obviamente, no habrá una investigación apegada a derecho, sería, cuando se parte de descartar a priori hipótesis que, para la mayoría de la gente, con un poco de sentido común, serían las primeras a tomar en cuenta.

¿Por qué matan a periodistas en México, en Quintana Roo? ¿Por qué asesinaron a Javier Rodríguez Valladares?

Imposible aceptar que su muerte no tuviese relación con su calidad, indisoluble, de reportero. Y si así fuese, en el muy poco probable caso, ninguno creería a una fiscalía que se ha mostrado contraria, incluso agresiva contra los periodistas porque sí, porque le molesta a Pech lo que escribimos, lo que opinamos, lo que vemos, lo que decimos.

Es decir, le molesta a Pech que periodistas vean una realidad que él se niega a ver. Una realidad donde la fiscalía bajo su mando ha sido omisa e ineficiente frente a la violencia que padecemos…
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El gobernador… (1)

Por muchos años gobernar a Quintana Roo fue relativamente sencillo. Municipios con el mayor crecimiento nacional, inversión privada nacional y extranjera, derrama económica… el reto fue, se advirtió menor en la geografía del auge, incorporar al Sur con el Norte de la entidad. Así, unos ejercieron su derecho de gobernar poco, y otros copiaron a sus antecesores gobernando menos. Ausentes, dedicados a explotar su circunstancia como si llegar a su posición fuese equivalente a una llave mágica que abría tesoros incalculables. Y la gente aguantó porque se vivía, con tantas carencias, mejor aquí que en sus lugares de origen; porque había espacio para comenzar de cero e imaginar nuevos sueños . Porque los locales, que se fueron volviendo menos y menos y menos, tenían acceso a una tajada, aunque pequeña, del desarrollo. Porque había espacio para mantener sus negocios o emprender otros.

Eso se acabó.

El principio del fin inició cuando dejaron de llegar las migajas del dinero oficial, cuando todo se puso en manos de gente ajena, cuando dejaron de pedir un porcentaje para quedarse con todo. Y vaya que todo fue todo. En ese desánimo, de los locales y los nuevos quintanarroenses, llegó Carlos Joaquín. Con la suma de los descontentos tachando las boletas electorales, con una carga inmensa de esperanza depositada sobre sus hombros a priori.

¿Era posible gobernar así? Cualquier cambio iba a ser bienvenido. Por mínimo que fuese. Y los hubo. Muchos. Se hizo visible. Una vez más, como en aquel inicio cuando éramos pueblito, cuando apenas iniciaba el nuevo Quintana Roo, y Jesús Martínez Ross estaba presente en todo, preocupado porque Cancún iba a tener más habitantes que Chetumal, iba a completar cuarenta mil, Carlos Joaquín se vistió de gobernante.

Es decir, se puso la guayabera de gobernador para ir, para estar, para escuchar, para recibir a la gente.

Ese fue el principio. Ahora se cumplen dos años… ¿Es tiempo de algún balance? Supongo que de muchos. Es tiempo de volver a comenzar, de iniciar el gobierno del segundo tercio, más cerca del final. Cuando ya se sabe, definitivo, que se puede hacer y que no se habrá de conseguir de todas las metas.

Es tiempo de una contabilidad que incluye los trágicos saldos y peores peligros de la violencia…
(Continuará)

Si no Pech, quién…

En Cancún ya se rebasó la marca, supongo que dirán que es “histórica”, de 350 asesinatos. Ahora se sumaron Carrillo Puerto e Isla Mujeres. ¿Por qué? La respuesta es inmensamente simple, tanto que no se entiendo por qué las autoridades cierran los ojos ante su contundencia: Matar es muy barato en Quintana Roo.

La impunidad de la que gozan los asesinos es inconmensurable. Punto.
No se ha puesto a un solo asesino, criminal, sicario responsable de las ejecuciones detrás de las rejas. No se ha investigado. No se ha detenido.
Es decir, la autoridad ha sido omisa.

Y la consecuencia son los crímenes de cada día, a veces en la misma colonia, incluso en la misma cuadra donde ha habido otros asesinatos.
Frente a esta realidad, del tamaño del planeta tierra, el fiscal Miguel Ángel Pech se ha lavado las manos. No le corresponde. No es su responsabilidad. Y, por si fuese poco, si por el aumento en la violencia fuese habría que despedir a todos los fiscales, procuradores de la República.

O sea que estamos en buenas manos.
Lo saben, por eso matan, los asesinos. Buenas manos para la impunidad. Para que no haya castigo alguno. Para que no se investiguen los asesinatos. Para que vivamos una espiral de violencia.

En Carrillo Puerto mataron a una mujer y a su hija. La razón es la misma: La impunidad.
Es muy barato expresar la violencia machista matando a mujeres. Cuando se vive en un ambiente de consentimiento al delito, a los crímenes no podemos tener, como consecuencia, sino mayor número de asesinatos.
Es el mensaje.

¿Qué hacemos frente a esto? Además de exigir a las autoridades que hagan su trabajo.
No lo sé. Lo único que tengo cierto, seguro, es que los asesinatos seguirán aumentando, que la violencia va a inundarnos cada día más, y que los turistas dejarán de venir a Quintana Roo si no se hace algo. Si no se asumen nuevas reglas para las autoridades donde los responsables lo asuman, donde no se nos den discursos blandengues en lugar de acciones contundentes.

Y no se trata de la presencia de policías federales, que tenemos, ni de militares, que tenemos, sino de que en la Fiscalía hagan su trabajo. Y su trabajo es, aquí y en China, detener a los culpables, a los criminales, a los asesinos. No más, no menos.
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El desfase de Peña Nieto

Se le ve tan tranquilo que da miedo.
O, como dicen los chavos, “cosa”.

Porque lo que pone en evidencia esta tranquilidad presidencial es, definitivo, un gran desfase de la realidad.

En entrevistas a modo, que supongo relacionadas con el último Informe de Gobierno, el primer mandatario se aferra a una visión tan cómodo de sí mismo y su gobierno, que impacta las percepciones que gran parte de la sociedad comparte.
Y que fueron expresadas en las urnas, que llevaron al PRI a la peor derrota de su historia, casi desaparecer como partido político.

¿Tiene sentido escuchar, analizar lo que dice el todavía mandatario? Supongo que sí, que mucho para quienes intentan entender la realidad del país, pese a que su figura se haya desdibujado en estos tiempos plenos de conjeturas sobre el gobierno de López Obrador que comenzará hasta diciembre de este año.

Las explicaciones no fueron suficientes, asevera cuando lo cuestionan sobre “La Casa Blanca”, y lamenta haber dejado todo el peso de la información a su esposa.

¿Ahora son suficientes sus explicaciones? No. Por qué no se mete a fondo, una vez más, a explicar el trasfondo de su relación peligrosa con ciertos empresarios, entre ellos el dueño de esta residencia. Sigue, pues, como un pendiente. Y permanece como ejemplo de conflicto de intereses.

Conmueve la ingenuidad, grande, de Enrique Peña Nieto cuando se muestra seguro; es una constante en las entrevistas, de que la historia será generosa con su paso por el gobierno.

Porque, esto es lo más importante, está convencido de lo que dice. No es un discurso más sino una convicción interna. Y uno se pregunta de qué tamaño será su confrontación con la realidad.
Ingenuidad inmensa, que le hace pensar que podrá seguir viviendo en nuestro país en perfecta armonía… Al tiempo, al muy poco tiempo…

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Las casitas de Pereyra

Lo tundieron sin haber leído la Ley. Extraño periodismo se ejerce en Quintana Roo sin el mínimo apego a la ética, al profesionalismo. Y peor si hablamos del “ejercicio” de la política. Porque la mal llamada “Ley Casitas”, en lugar de reducir el tamaño de las casas de interés social, lo aumenta al poner como mínimo seis metros de frente.
¿Por qué se fueron contra Juan Carlos Pereyra?

La respuesta es muy simple, después de los resultados de la elección no vemos muchas fichas que pueda mover el gobernador Joaquín en un futuro. O sea, fue un ejercicio de “tírenle al blanco” sin sentido.

Porque, además, la ignorancia de sus críticos es supina en todo sentido. Para comenzar, en Madrid un departamento de 40 metros cuadrados renta 800 euros al mes, mínimo. Es decir, poco más de 18 mil pesos. En Nueva York se debe pagar, por el mismo espacio, dos mil dólares. La cotización del espacio en otros países es muy cara. Si quieres comprar un “departamento” donde apenas te puedes mover, otra vez en Madrid, cuesta alrededor de 300 mil euros.

¿Qué es eso de vivienda de interés social? Definitivo un concepto vigente en nuestro país, y de infinita importancia en Quintana Roo donde la migración ha conformado nuestra población.

¿Es que quiénes despotricaron contra Pereyra, sin conocer la Ley, imaginaron siquiera cómo es vivir hacinados en un cuarto, con nuestro clima?

Se trata, no más, no menos, de la realidad. Esa materia tan ausente. Resultó, por lo visto, más conveniente fustigar al diputado Pereyra. Cruzada a la que, sospechosamente, se sumó la presidenta municipal electa de Solidaridad. ¿Qué tenemos hoy? Una Ley que llena los vacíos al servicio de los constructores, donde se afirma, con toda claridad que las viviendas que se construyan deberán tener seis metros de frente, y 18 de fondo. Lo que suma 108 metros cuadrados… Que vayan a preguntarle a un español, a un europeo si este espacio es pequeño… a ver qué les contesta…

A esto se suma la exigencia, ahora sí legal, de que se construyan estas viviendas populares en lugares previamente urbanizados, con lo que se evita el fraude a los compradores. ¿Qué sigue para Carlos Pereyra? Del tamaño de las pedradas es el sapo, dicen en mi pueblo…

¿Qué resulta más útil, Tren Maya o promoción turística?

Porque mucho del presupuesto de la publicidad que se hace en el extranjero, muchos dólares, se van a invertir en el mega proyecto del Tren Maya. Lo que tiene bastante enojados a los hoteleros.

¿Por qué? Resultaría poco entendible su molestia si el Tren Maya será el detonador del desarrollo, igualitario además, de la entidad. Y traerá a un buen número de turistas. Con el agregado de la transportación de sus empleados, con seguridad.

Son las cuentas. Los enormes porcentajes de ganancias con poco gasto. Porque ahora tendrán que ser ellos, los dueños de los hoteles, y también de las enormes cadenas hoteleras, quienes tendrán que poner dinero para promocionar el destino. Por muchos años se les dio todo masticado y en la boca, los mal acostumbramos porque Quintana Roo era un destino turístico nuevo que tenía que darse a conocer.

Ya no es así. Por el contrario, millones y millones de viajeros se han encargado de la mejor publicidad: de boca a boca. En todos los países del mundo saben que Cancún, que la Riviera Maya, que Playa son lugares que vale la pena visitar. ¿Será suficiente con esta “publicidad”?

Lo tendrán que medir, cuidadosamente, los hoteleros. Como también tendrán que involucrarse más en temas de seguridad o con la llegada del sargazo, porque resultarán afectados en primer lugar.

Tendrán que participar más, de forma más activa, en los temas del gobierno municipal, en todo aquello que afecta brutalmente a quienes vivimos en Cancún y que tradicionalmente han ignorado por estar “en la Zona Hotelera”. En la medida que participan para que haya más seguridad, necesitarán menos propaganda en el extranjero.

Son muchos millones de pesos que dejarán de destinarse a promocionar sus hoteles, pero también son muchos millones de pesos que construirán un futuro muy distinto en Quintana Roo, que habrá de incorporar, primero con la construcción y después con la operación del Tren Maya, al sur al desarrollo del norte del Estado.

No se trata solamente, y vaya que es importante, de la conectividad, sino de la verdadera incorporación a la abundancia producto del turismo a las regiones más vulnerables. Un gran ejercicio igualitario.

Si eso no les consuela, los señores hoteleros deben saber que sus quejas tendrán oídos sordos así que mejor van entendiendo que lo de antes como antes, y lo de hoy como hoy. Que ya cambiamos, pues…

La llegada de la policía militar a Cancún ¿Castigo?

Ante el anuncio de que tres mil elementos de la Policía Militar comenzarán a actuar en Cancún a partir de este mes de octubre, debemos preguntarnos si será un castigo.

Baste revisar los resultados en las entidades federativas, donde los militares se han “hecho cargo” de la seguridad.

O, en su lugar, el número de desaparecidos por los que hoy tienen que responder la Semar (Secretaría de Marina) y la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional).

¿Quiénes son esos policías militares? ¿Quién estará al mando?  Y quién esté al mando de estos policías, ¿a quién responderá directamente?  Porque, definitivo, no lo hará ante un civil como Rodolfo del Ángel,o quién sea que nombren a cargo de la seguridad pública del municipio.

Los militares no saben recibir órdenes de civiles.  Punto.

¿Cuál será la estrategia bajo la que actuarán? ¿Quiénes, en qué oficina lejos de Cancún la diseñarán?

Básicamente, además de cuestionar su supuesta eficiencia en el combate a la delincuencia, habrá que imaginar de qué tamaño será su poder. ¿Estarán por encima de las policías locales, como es obvio? ¿Cuáles serán las consecuencias de esto?

Y para nosotros, para los ciudadanos de a pie, para quienes somos víctimas de la violencia, qué nos espera.  ¿Podremos ser detenidos en cualquier esquina porque así lo decidieron los policías militares?  No hay suficientes elementos para asumir que se comportarán de acuerdo al respeto a los derechos humanos ni a las leyes vigentes.  Ellos están entrenados para ganar un combate.

Cualquiera que tenga “cara de criminal”, podrá ser víctima de las decisiones de estos policías.

Es cierto que el número de muertes violentas, de asesinatos, de ejecuciones que padecemos ya rebasó cualquier calificativo, que vivimos con miedo; pero la pregunta es si la actuación de tres mil policías militares va a ser una solución.  ¿Y la policía municipal que ha fracasado en todo, si no es que ha trabajado al servicio de los criminales? ¿Y la policía federal, qué va a hacer?

¿Alguien puede imaginar cómo serán las reuniones dónde se decidirán las acciones a seguir, un verdadero aquelarre entre mandos civiles y militares?  ¿Qué papel jugarán los jefes de Zona y Región Militar, ante un jefe que va a reportar directamente con el titular de la Sedena?

Todo indica, ver lo que sucedió en Tamaulipas donde la Semar tiene que responder ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Procuraduría General de la República (PGR) por la desaparición, presunta muerte, de más de 10 civiles que fueron “levantados” en sus casas.

Ver el caso Tlatlaya que ha vuelto a abrirse en la PGR, donde hay evidencias de que militares “ejecutaron” a civiles.

Todo indica que puede salirnos más caro el caldo que las albóndigas…

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El próximo gobernador se subirá al Tren Maya

Es decir, a la obra sexenal que cambiará el futuro del Sureste del país. Y que vendrá a favorecer enormidades el desarrollo de Quintana Roo, sobre todo del Sur. Ese viejo sueño de emparejarlo con el Norte se cumplirá con la llegada del tren.

Como en tiempos de Porfirio Díaz, se podrá unir por vías férreas a los pobres con los ricos. Sobre todo con los ricos extranjeros.
Para Quintana Roo el Tren Maya, con su nuevo recorrido, con su inversión de 1 500 millones de pesos, será el cambio definitivo. Habrá un antes y un después.

¿Imaginar poder ir a Mérida, lo que hacen los chetumaleños con singular frecuencia, en un par de horas cómodamente sentados, con un precio accesible? Que una de las estaciones sea Xpujil significa la entrada, realmente, del progreso a esa parte del Estado.

Se trata, en verdad, de un proyecto estratégico que vendrá a revolucionar lo que entendemos como “transporte” hasta el momento. Tendremos más turistas, muchos más turistas interesados en la cultura maya, independientemente de nuestras playas. Y también tendremos una manera de comunicarnos excepcional. En una entidad con una gran movilidad. Muchas veces obligada.

Ir de Chetumal a Cancún será pan comido.

Le tocará al próximo gobernador, que no tiene por el momento ningunas iniciales, disfrutar de este instrumento de progreso que disparará las expectativas de Quintana Roo. Y si le agregamos a la Secretaría de Turismo en Chetumal… la capital volverá a ser un lugar codiciado para vivir.

¿Quién será? ¿De qué partido? ¿Por primera vez se disputará la gubernatura entre mujeres?

Por lo pronto a Carlos Joaquín le corresponde, importante etapa, atestiguar, colaborar, hasta disfrutar la construcción del gran ferrocarril del futuro…

Ya habló Torruco

¿La llegada del sargazo, que se ha multiplicado hasta en mil %, es una emergencia ecológica? ¿O un desastre natural? Ya el próximo titular de Turismo, Miguel Torruco, afirmó que lo es.

¿Qué quiere decir esto? Lo que hemos venido repitiendo en este espacio, que debe intervenir la federación con dinero para enfrentar este grave problema, que afecta al país por entero. Simplemente porque en Quintana Roo está casi el 40% de los ingresos de turismo que recibimos. En plural: Recibimos. Es decir, los mexicanos.

Las explicaciones científicas para el aumento en la llegada, invasión, del sargazo en casi todas las playas del estado, abundan. Y todas colocan el origen del problema, que incluye la contaminación del Río Misisipi en Estados Unidos y el calentamiento global de los océanos, fuera de cualquier solución local.

La respuesta del gobierno, léase Carlos Joaquín, ha sido inmediata. Con todos los recursos a su alcance, incluyendo la novedosa manera que vamos a intentar recogerlo dentro del mar, antes de que llegue a las playas. Pero no es, no puede ser suficiente.

Se necesitan planteamientos integrales, que incluyen el aprovechamiento de estas algas que no podemos seguir enterrando en la misma playa, o barriendo con su consecuente merma de arena. Es un problema inmenso. Y que afecta el pan en todas las mesas de Quintana Roo porque, no podemos negarlo, vivimos del turismo.

Y los viajeros no van a venir por el sargazo. No importa cuánto nos quieran convencer de que no ha habido “cancelaciones”; el hecho es que quienes encontraron sargazo o han leído sobre éste, su efecto sobre las playas y el mar, no van a venir. Las cancelaciones las veremos en los próximos meses, incluso si disminuye la llegada del sargazo. En Puerto Morelos tenemos, además, temas gravísimos como la estupidez de funcionarios del ayuntamiento que han arrumbado maquinaría para combatir esto, con argumentos fuera de cualquier discusión. Se trata de un problema inmenso, de una verdadera emergencia, por eso es importante que Miguel Torruco haya comenzado a hacer declaraciones en ese sentido. Con sus declaraciones, por lo menos, tenemos ya la decisión política necesaria. Si perdemos las playas, todos los mexicanos perdemos…

¿Cuántas denuncias más?

Así como nos enteramos de la llegada masiva de sargazo a las playas de Quintana Roo, así como sabemos de los asesinatos de cada día en Cancún, así nos llega la información de una denuncia penal más contra cuatro ex funcionarios del gobierno anterior.

¿Cuánto dinero es mucho? ¿Cuántos desfalcos más van a “encontrar”’
Supongo que lo difícil es documentar los delitos como tales. Porque a simple vista parecería un desastre de manejo de recursos sin ningún orden. ¿Alguien se quedó con todos estos millones? Esta es la verdadera pregunta.

Y si así fuese, valga el ejemplo de las acusaciones contra Andrés Canul Novelo, que fue subsecretario de Sintra el sexenio pasado, a quien se le embargaron varios terrenos en Cozumel; pero el juez dictaminó que puede estar en su casa.

O sea, ni siquiera unos días en la cárcel.

Nuevas denuncias, nuevos procesos penales; pero no vemos claro en Quintana Roo cuál va a ser su devenir, en qué van a terminar. Los nombres ya nos lo sabemos de memoria, unos ya están en su casa con toda tranquilidad, y otros simplemente esperan.

¿Qué va a pasar con Roberto Borge? El gobierno de Enrique Peña Nieto ya comenzó a poner en “orden” los procesos penales-políticos que existen. Ya pusieron en total libertad, exonerada de los cargos que tenía en su contra, sin ningún cuestionamiento, a Elba Esther Gordillo. Siguen sin detener a César Duarte o a la esposa de Javier Duarte, que vive como millonaria en Londres.

La apuesta será dónde queda Borge en el ánimo presidencial, en esta “limpieza de casa” a cinco minutos de dejar el poder.

Mientras tanto sigamos sumando sargazo, asesinados y denuncias contra ex funcionarios borgistas. Con resignación. Con paciencia porque o la autoridad, es decir la Fiscalía, no logra integrar los expedientes de manera irrevocable, o los jueces siguen jugando a favor de los presuntos culpables, y los mandan a su casa con permiso de salir de nueve de la mañana a cuatro de la tarde…

López Obrador y los aviones

La escena todavía me impacta. La naturalidad de los hechos es espeluznante. Para asustar a cualquiera que haya cubierto la fuente presidencial, que haya estado cerca de un mandatario y toda su parafernalia de poder.

Terminé en el exilio por haber publicado, hace muchos años, una columna hablando de Miguel de la Madrid, caminando cubierto por una “burbuja”, como aquel famoso niño que debía desplazarse así por una enfermedad congénita. A los mandatarios, antes del primero de julio, no se les hablaba y menos todavía se reía uno con ellos o de ellos. Ni con el pétalo de una rosa.

¿Su diploma? Eso, su diploma era tema de risa en el autobús. ¿Quién parecía ser López Obrador? Uno más del montón. ¿Cómo vamos a hacer para entender que tenemos un primer mandatario que es uno del montón?

¿Miedo? Pánico diría yo. Por los usos y costumbres a los que hemos estado acostumbrados. Porque el cambio es bestial. ¿Puede ser así? ¿Podrá sostenerse López como uno del montón entre el montón de unos?

Eso de viajar en avión, lo sabemos quiénes lo hacemos con frecuencia, es bastante fastidioso. Desde la seguridad hasta los retrasos, pasando por los incómodos aeropuertos, por los aviones todavía más limitados. Y cargar tu equipaje por escaleras. Colocarlo arriba de tu asiento como hizo Andrés Manuel. Doblar el saco para que se arrugue poco y puedas volver a ponértelo.

Uno más, uno del montón, sometido a las incomodidades habituales en este tema de viajar en avión.

¿Está seguro? Habría que creerle que la gente lo cuida. Cuando mucho, lo apachurra con sus manifestaciones de afecto. Con una cercanía brutal y consentida, como viajar en Metro.

¿Qué hubiese pasado si Peña Nieto decide tomar un vuelo como uno del montón, cargando su maleta, doblando su saco, viajando parado en un autobús?
Imposible imaginarlo. Y sin embargo, ya ex presidente, ya sin la cauda de militares a su servicio, ya sin las bardas, ya sin 50 ayudantes a su alrededor, alguna vez tendrá que asumirse mortal. Supongo.

Por lo pronto, habrá que quedarse con el tipo despeinado, un poco desbalagado, de hombros medio caídos, que se pone a bromear sobre el diploma que le van a entregar y cruzar los dedos, decir una oración para que no cambie, para que lo demás cambie…
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¿Se va Pech?

La suerte está echada. Al menos en términos políticos, el gobernador Carlos Joaquín ya dejo sólo al fiscal Miguel Ángel Pech.

No puede entenderse de otra manera su declaración de que corresponde al Congreso quitarlo.

O, si se prefiere, la falta de una defensa.

¿Qué está pasando con Pech? De entrada, un pésimo manejo de comunicación. Con gente tan discapacitada como necia en sus manejos, sin profesionalismo alguno. Una suma infinita de malas declaraciones y peores magnificaciones en medios. Parecería que su gente de prensa han sido sus enemigos.

A Pech, además, no le ayuda el carácter.

Pero, sobre todo, no le ayuda la realidad.

Quiero suponer que a sabiendas aceptó encabezar una fiscalía donde no hay recursos, donde falta de todo, incluso voluntad de los que ahí trabajan. Si no fue así, que pena que lo descubriese cuando ya era tarde.

No tiene presupuesto, pero tampoco tiene gente que le ayude, ni policías ni ministerios públicos. ¿No se deja ayudar? ¿No los manda? ¿No ha propiciado los cambios internos indispensables?
Y si todo está mal dentro de la fiscalía, basta ver lo que ha sucedido en semanas recientes en Cancún, en Playa del Carmen, en Tulum, para comprobar que fuera está peor. A la violencia desatada, a los crímenes de todos los días, se ha respondido con cero. Cero detenciones. Cero investigaciones. Cero éxitos. Cero compromisos para enfrentar los problemas.

O, por lo menos, eso percibe la sociedad quintanarroense.
No hemos visto a Pech en las escenas del crimen, no lo hemos visto junto a los cadáveres, no lo hemos visto deteniendo criminales, no lo hemos visto enjundioso y arrebatado contra esta realidad de violencia imparable.

Tal vez piensa que ese no es su trabajo; pero tampoco hemos entendido miles y miles de quintanarroenses cuál es su verdadero trabajo, otra vez pésima comunicación.

Cuando dijo, de cara al asesinato de un joven en el estacionamiento de una universidad en Cancún, que era responsabilidad de las universidades poner controles de seguridad, capituló. Sin darse cuenta envió el mensaje de que es responsabilidad de cada individuo, de cada casa, de cada comercio, cuidarse. ¿Y entonces el fiscal? ¿Quién va a detener a los asesinos?

Ha declarado que no va a renunciar. Ese no es el problema. Con o sin renuncia el Congreso, el gobernador, la gente toda puede quitarlo. Ningún puesto es inamovible en ninguna población del mundo.

Si no renuncia Miguel Ángel Pech tendría que volver a tomar posesión de la fiscalía y dar resultados, y comunicar esos resultados, y cambiar a casi todos sus colaboradores para que miles y miles de quintanarroenses pensemos que debe seguir siendo el fiscal.

Una pena. Tal vez es muy buen juez, en su escritorio, pero el trabajo de la Fiscalía es otro, y lo que le demandan cada día con mayor enojo los ciudadanos es que tenga resultados. O, por lo menos, que lo veamos trabajando para conseguirlos.
Por eso para muchos, Pech ya se fue…
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¿A quiénes detuvieron en Cancún?

El pasado martes se anunció la detención de ocho “peligrosos criminales”, que forman parte del Cartel Jalisco Nueva Generación en Cancún. La que habrían hecho, casualmente durante un recorrido, policías federales.

Aunque también se dijo que fue producto de labores de Inteligencia, y que coincidía con otra detención, al mismo tiempo, en Jalisco.

Surgen muchas preguntas, una vez aceptando que estamos cansados de la estupidez de decir que “iban pasando” cuando los vieron armados; porque las armas que les confiscaron no corresponden a un grupo criminal de este tipo. Y menos todavía que habrían cometido al menos 20 asesinatos, no dijeron cuáles, pero como tenemos en Cancún para dar y regalar da igual, en semanas recientes.

Eran ocho, y solamente les requisaron cuatro armas largas y dos cortas. O sea que estos peligrosos criminales y presuntos asesinos estaban medio armados. Dos de ellos con armas cortas y dos sin ninguna arma… A lo que debe sumarse la exhibición de unos cuantos cartuchos.

¿Eran del CJNG y estaban así de pertrechados? No me cuadra. Ni a mí ni a los cientos de miles de mexicanos que vieron el vídeo que subió este grupo criminal el pasado fin de semana, donde se ven más de 50 vehículos y como 200 hombres armados hasta las narices, armas largas obvio, en un convoy en una carretera del norte o centro del país.

O sea que vienen a Cancún desarmados…
Luego resulta que dos de los detenidos son de Chetumal. Otro de Tlaxcala, otro de Tabasco… solamente uno de Jalisco. Otra gran interrogación.

Los automóviles que les quitaron son de dar pena ajena. Total, unos pobrecitos.

¿Y estos son los asesinos que tienen paralizada la economía de Cancún?

Porque si así fuese, no podemos sino pensar que mala policía tenemos, municipal, estatal y en la Fiscalía, para no haberlos detenido antes. Ni siquiera estaban todos armados, ni balas tenían.

¿Por qué no avisaron a las autoridades locales ni a las fuerzas armadas de esta detención?

¿Qué va a decidir el juez con estos sujetos? ¿Qué delitos les van a imputar? ¿Con base a qué pruebas? Tampoco es que fueran unos angelitos, pero distan mucho de ser los peligrosos criminales…
La paradoja peor es que estuviesen deteniendo a la “chiquillada”, a malandros mugrosos para taparle el ojo al macho…
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