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Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
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Lunes 10 Diciembre del 2018
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Letras de cambio

Ahí va Gaby…

Dicen las mujeres que han parido que pueden volver a hacerlo porque la memoria les hace trampa, porque olvidan los dolores del parto y todas las incomodidades del embarazo.  Sin embargo, en política deberíamos tener recordatorios precisamente de todo lo malo que hemos vivido, para que no se repita.  Deberíamos hurgar y volver a hurgar en la herida abierta para que duela, para que la tengamos presente y no se convierta en nuevo “dolor”.

Porque tal parece, que el olvido se ha convertido en aliado de los protagonistas del pasado.  Sobre todo en Quintana Roo.

¿O es que alguien se acuerda del gasto millonario, más de trescientos mil pesos mensuales sin contar la época de Carnaval, pagado a un modista yucateco para vestir a la primera dama siempre en competencia con la amante que viajaba en primera clase y compraba zapatos de mil dólares?

En contraste inmenso, tenemos a Gabriela Rejón.  Es decir, la discreción.  Y el trabajo.  Así, como se escucha, discreción y trabajo.  Punto.

Y vaya que se puede hacer mucho en Quintana Roo trabajando por los sectores más vulnerables.  ¿En que se ha enfocado Gabriela Rejón de Joaquín?  Me parece que dos de sus prioridades lo merecen: La mujer y la familia.

Mujeres de todo el país han llegado a nuestro estado a comenzar de cero, a iniciar una nueva historia.  Y obviamente vienen con las manos vacías, muchas de ellas huyendo de maltrato.  De ahí que requieran siempre apoyo oficial.  Lo que se hace en el DIF para apoyar a las mujeres se magnifica porque, casi todas, son quienes mantienen la casa. Y son, también, quienes tienen doble jornada laboral, la del hogar y la de fuera.

Esta misma realidad, la de quienes llegan con un pasado a cuestas a convertirse en locales, tiene mucho importancia en el tema de las familias disfuncionales o que no existen más que en el nombre.  Con los horarios de trabajo extendidos de los padres, son los niños y los jóvenes quienes están más expuestos.

Quienes hayan trabajado con menores delincuentes saben que todo comenzó con el abandono familiar.

Gabriela Rejón, ha entendido que la función del DIF es servir.  Sin pretensiones de aparecer en las páginas de sociales, sin protagonismos vacíos, sin escaparates para vestidos y zapatos de lujo.  Se trata, simplemente, de ayudar a los más necesitados.  Y trabaja, como hormiguita, con ganas de hacerlo, con una sonrisa, con la mano extendida para todos.

Su discreción apoya, definitivo, a la imagen del gobernador Joaquín.  Son puntos a tomar en cuenta.  Son acciones que parecen no existir pero que en la contabilidad política definen la realidad.

Carlos Joaquín, sin pleito con AMLO

Asegura el presidente electo, a pocos días de tomar posesión, que los gobernadores se molestan porque va a terminar con la corrupción.

Agregaría que, sobre todo, con el desorden en el manejo de los recursos federales; Que en Quintana Roo sirvieron para todo menos para los fines para los que venían etiquetados.

La figura de un “delegado” del gobierno federal que tenga fuerza, que pueda realmente “supervisar” el destino de estos recursos y de muchas otras cosas, es decir de un verdadero enviado de la presidencia de la República ha iniciado una supuesta “rebeldía” de gobernadores.

Que, obviamente, es causa perdida.  Porque el presupuesto, en nuestro sistema político vigente, está en manos del gobierno federal.  Y pelearse con el dinero es perder de antemano cualquier litigio.  El poder es, ha sido siempre, el poder.

¿Por qué no se une a este “pleito” el gobernador Carlos Joaquín?

La respuesta es muy simple: Ya puso en orden la casa.  Ya consiguió, después de muchos esfuerzos, que los recursos públicos sean manejados con verdadera transparencia.  Entonces, así de fácil, no tiene esqueleto alguno en el closet.  No hay “transa” que venga a estorbar o desbaratar la presencia del gobierno federal.

De eso trata todo, detransparencia.

El problema es que los recursos que reciben las entidades federativas, es el caso de Quintana Roo, por cierto, no corresponden ni a sus necesidades ni al dinero que ingresan a la federación.  Y los recursos etiquetados suelen ser utilizados como “dinero de emergencia”, que tapa “hoyos” que sirve sobre todo para temas políticos.  Que prefieren los gobernadores cambiarle el destino.

No es el caso de Quintana Roo, que debería recibir mayores recursos económicos por los ingresos del turismo y porque tiene que proporcionar servicios a cientos de miles de visitantes.

Fue el caso de Quintana Roo.

Por su parte, que no es sorpresa, López Obrador ya dijo que no va a ser “rehén” de ninguno, que no va a dejarse “chantajear”.  Así que lo que veremos en las próximas semanas es un estilo muy diferente de gobernar, y un estira y afloja con ciertos gobernadores que están dando patadas de ahogados…

Mientras tanto Carlos Joaquín puede, fácilmente, ver la función desde un palco de primera fila…

“No saben con quién están tratando”: Capella

El secretario de Seguridad Pública definió en un desayuno con periodistas un estilo de “comunicar” al que no están acostumbrados en Quintana Roo. No solamente por lo abierto, duro incluso, de sus planteamientos sino por la gran cantidad de información que divulgó, incluso antes de las preguntas.

Que difícilmente será digerida por los ahí presentes.

Entre los conceptos más importantes estaría que los policías municipales de Cancún, en su “rebeldía” iban un paso detrás, que Capella siempre estuvo informado de sus movimientos, y que los dejó hacer porque con su conducta contribuyeron al camino del “Mando Único”. Vaya, que hasta los aventones contra el director, fueron conocidos de antemano por él.

Sentenció: “Es que no saben con quién están tratando”.

Obviamente quienes fuimos invitados a lo reunión, salimos con una idea más definida de quién es Capella y cuáles son sus alcances, sus planes, su visión de seguridad en la entidad. Y, también, quedó establecido el gran apoyo que tiene del gobernador.

Lenguaje coloquial, el titular de la SSP afirmó que lo que “recibió” no es algo que le agrada. Y entre lo negativo mencionó que los policías tienen un seguro de vida muy limitado, de 100 mil pesos. Que lo va a aumentar hasta tres millones de pesos. También aseveró que su intención es “que la maquinita se aceite”, lo que llevará tiempo aunque va muy adelantado en sus planes.

Dijo tener muy clara la estrategia a seguir, ya que no suele dar “palos de ciego”. Que para lograrlo vinieron con él 50 personas y vendrán todavía más.

¿Cómo logrará convencer a un sector social importante de esto? Porque deben ganar mucho más que la nómina establecida para aceptar venir, dejar a sus familias, poner casa, todos los gastos. Y en una entidad donde hay déficit de empleo en el sector público digamos que es complicada la traducción.

¿Había de otra? No lo creo. En Seguridad necesitas a tu gente de confianza, con la que has trabajado con otro ritmo.

También se quejó de que la mayoría de los policías son de Chetumal, 95% dijo. Sin saber que antes eran 100%. Lo que dificulta que quieran trabajar en Cancún, y supongo que en otras partes de la entidad. Y se fue contra la presidenta municipal de Solidaridad, Laura Beristain, por no aceptar el “Mando Único”, aunque en lo privado, afirmó, ya había dicho que sí.

Capella, quedó establecido, es un personaje. Un gran comunicador. Un hombre que entiende la Seguridad a su manera. Y tal vez, habrá que concederle el beneficio de la duda; un hombre, un funcionario, que puede resolver los tremendos problemas de la inseguridad que vivimos…

Vamos a ver qué sigue con él…
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El poder de la droga

En mi libro “Entre Políticos y Rufianes” escribo sobre la forma en que se transportaba la droga en Cancún en tiempos de Mario Villanueva.  Y la fórmula es muy simple: La bajaban en “pistas” muy cerca de lo que ahora son las avenidas principales, rumbo al aeropuerto, y a partir de ahí iba “protegida” por una clave que apuntaban en un papel.

Ésta contraseña era mostrada en todos los retenes, militares, de policías locales y federales.  Y así llegaba tranquilamente a su destino.

Poco ha cambiado.  Los camiones llenos de cigarrillos llegan al resto del país, desde la Zona Libre de Belice, frontera con Chetumal, con una persona que viaja junto al chofer “repartiendo” dinero.

Y, es obvio, que si seguimos encontrando avionetas en la franja fronteriza, que llegaron transportando droga, o vemos todavía recale en nuestras playas, es porque de Quintana Roo hay “vías libres” para el resto del país, supongo rumbo a Estados Unidos.

Cuando el hermano del “Mayo Zambada”, uno de los jefes criminales más inteligentes, que ha sabido mantenerse en un perfil muy discreto, que conoce Quintana Roo como la palma de su mano, declaró en Nueva York que repartían dinero para asegurar el trasiego de droga no hizo sino decir la verdad.  Así es como ha funcionado su actividad criminal en el país.

Esto, vale la pena decirlo, no tiene nada que ver con los sicarios, con los ajustes de cuentas, con los asesinatos, con los jaloneos entre narcomenudistas.  Son temas muy distintos.

¿Este dinero ha llegado más arriba?  Personalmente lo dudo.  No creo que un “Yanqui” de la PGR, que en su momento tuvieron mucho poder, es decir, un jefe policiaco destinado a una delegación estatal, repartiese para arriba.  Lo del dinero tiene, también, sus códigos.  Si Zambada, como testigo protegido de Estados Unidos, declarando en el juicio contra “El Chapo” Guzmán, habla de repartir dinero quiere decir, también, que se quedó ahí.  En las manos a las que llegó.

Es muy distinto decir, como declaró, que él personalmente se lo entregó a un general con nombre y apellido, a funcionarios públicos, políticos, de más alto nivel.  Yo me inclinaría a creerle si afirma a quién, en persona, y dónde lo entregó.

¿Esto significa complicidad de las autoridades que estuvieron, que han estado por encima de quienes fueron o siguen siendo cómplices de los criminales en el trasiego de droga (conste, en esta actividad únicamente)?  No me lo parece.  Es ineficiencia, omisión, ganas de no ver, deseo de no enterarse, decisión política de no meter las manos en el tema.

Esto no quiere decir otra cosa que lo anterior.  Insisto: Omisión.  El trasiego de droga, de Quintana Roo al Norte del país, existe porque hay complicidades de todas las autoridades.  O que alguno me explique cómo pasan todos los retenes los vehículos cargados de droga, por todas las carreteras.  Y, obviamente, esta complicidad también existe en Estados Unidos, o qué algún otro me explique cómo cruzan la frontera…

Lo que está exhibiendo, en una Corte de Estados Unidos, el hermano de Zambada, quién sabe por qué razones, a cambio de qué, no es una verdad nueva.  Lo novedoso será enterarnos de qué sigue, de qué harán las autoridades norteamericanas con esa información, o si en su momento alguna autoridad del nuevo gobierno que comienza en diciembre pondrá interés en estas declaraciones, así sea para “abrir una investigación” a sabiendas de que no habrá quién cierre la puerta…

Los guerrilleros contra los militares…

La modernización del ejército, que en parte de finales de los años setenta, pasó por la sistematización de los ascensos. Y obvio, imponer una edad de retiro obligatorio de acuerdo con el grado máximo alcanzado.

Estas reglas que conmocionaron a los viejos generales que venían de participar en luchas armadas donde el grado se ganaba en batallas, fueron las que aprendieron desde el primer día de clase en el Heroico Colegio Militar los actuales jefes militares.

Es decir, para ascender se va escribiendo una “historia de vida” sobre un expediente. Ahí consta hasta el humor con el que suele levantarse el protagonista. Todo lo que ha hecho en su vida militar, desde el inicio, y también todos los tiempos en que cumplió con los requisitos que le fueron impuestos para ir escalando la pirámide de mando.

Que incluyen tiempos. No antes, no después.

Por lo tanto no hay otra forma, todos los ascensos están documentados ampliamente. Con una hoja de estado de salud, de peso, de condiciones físicas que deben ser óptimas. El ser calificado cada día de su vida impone condiciones de vida muy duras. Que también tienen su recompensa en el ascenso.

Todos los jóvenes que llegan al H. Colegio Militar aspiran a ser generales. Con eso ya podría decirse que se culminó, de sobra, su carrera militar.

Hay generales de una estrella, de dos estrellas, y los jefes máximos que solamente deben obedecer al secretario de la Sedena y al presidente de la República, los generales de división.

Cada año, en la víspera del 20 de noviembre, el alto mando de la Secretaría de la Defensa Nacional envía, después de supuestamente haber sido “palomeados” por el primer mandatario, la lista de ascensos al Senado. La costumbre era que en pocas horas fuesen aceptados y ratificados.

Por primera vez no fue así.

La Comisión de Defensa del Senado, que se dice tiene la participación de ex guerrilleros que encabeza Félix Salgado Macedonio, paró en seco el ascenso de un jefe militar que ya es general. Es decir, que ya había cubierto todos los requisitos para llegar a tener un águila y dos estrellas en su uniforme.

No se pueden imaginar los civiles lo que esto evitó que el general José Luis Sánchez León tuviese su tercera estrella en tiempo y forma, es decir, el día 20 de noviembre, ha conmocionado a las fuerzas armadas.

Y para colmo de males, los diputados los “desinvitaron” a la protesta como presidente de la República de López Obrador, donde siempre han tenido un lugar de honor.

¿Alguno ha imaginado, dentro del equipo del tabasqueño, cómo va a ser la relación entre los militares y su gobierno? ¿Alguno le ha explicado cómo son, qué piensan, qué sienten, qué necesitan los militares? Sobre todo, habría que saber si alguien se ha atrevido a contarle qué quieren los militares de su comandante supremo para seguir siendo, como son, institucionales y leales…

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Carta de cumpleaños

Alguno dirá que me salté las trancas; yo respondería que no conocí otra frontera que mi propio entendimiento de lo que veía. Y vaya que en mi horizonte se sumaron todos los infinitos. ¿Fue valido? Hablar en pasado no ayuda.

Fue, en verdad que fue. A riesgo de parecer cursi, añadiría que no tengo resentimientos, y que las afrentas están tan guardadas en algún cajón de alguna cómoda olvidada que costaría enormidades sacarlas a orear. ¿Eso se llama vivir?

Eso lo entiendo como lo que pude, quise, intenté hacer. La mitad de las veces sin conocimiento de causa, a golpe de audacia y mucha, mucha perseverancia que se confunde con necedad. Son muchos años. Son muchas vidas aupando en mi espalda, con su peso, con su pesar, con su carga permanente.

Son los tiempos de lo que hice, y lo muy poco que dejé de hacer. ¿Contamos hasta 67?… eso de repartir la vida en ciclos de doce en doce es tan poco elegante. No confieso dolor alguno, es decir dolor alguno que no haya merecido, que no haya podido asimilar, que no haya decidido exorcizar a golpe de llanto enloquecido. ¿Había de otra? Entre abandonos y lo que correspondió, perdí. Añoro mi casa, lamento no haber sido una hormiga previsora que tuviese techos a disponibilidad para los años del final. Sin embargo, así lo viví, así lo pagué, así lo decidí porque estuve, estoy convencida que la libertad merece todos los precios.

Llego a la edad del nunca jamás, de ser llamada abuela a perpetuidad, de ser anunciada como una señora mayor, de abandonar la invisibilidad por un sillón cómodo y una sonrisa paciente si me tardo en subir la escalera. ¿Habría querido otra realidad? No está en la discusión porque mis espejos son tan personales que me responden fieles a una que fui, que siempre seré en nuestra compartida memoria.

Amorosa me dispongo al trabajo de madrugada, sin preguntarme si ésta debe ser la hora del retiro, porque no existe esa posibilidad. Menos dispuesta, me dispongo a llegar a fin de mes como si tuviese treinta años y la vida sin resolver.

Así toca. Así es. No hay queja porque tampoco hay para dónde hacerse. Tengo las manos, el corazón, lo que corresponde, plenos con mis nietos. Una en el umbral de su propia historia, fuerte, decidida, bella, inteligente. Otro que sonríe desde el primero de los inicios. Tengo la mente, el alma, lo que debe ser a tope, porque mi hijo ha sido, porque vive con honestidad, valor y permanente ganas de cambiar la realidad.

Porque está bien en brazos de su crecida mujer que sabe arroparlo, que manda en su mundo con paciencia inmensa. ¿Puedo irme? Cada día estoy cierta que puedo irme sin mayor dolor que el hecho en sí, en paz.

Ser o no ser en Cancún, con el apellido Torruco

La esposa de Javier Duarte, Karime Macías, afirmaba sin pudor alguno que al DIF había que “exprimirlo”, pese a la flojera que le daba.

Esto es lo que han hecho muchas “primeras damas”. Porque al no ser funcionarias públicas, no entran en ningún esquema legal de limitación.  Y sí, en cambio, tienen el control, el mando, así sea una posición que se quiere “honoraria”.

¿O es que alguno puede imaginar que una orden dada por cualquier “primera dama” dentro del DIF, lo que incluye recomendaciones para proveedores, pueda ser desobedecida?  ¿Quién maneja realmente el presupuesto?

Se trata de una posición que, tradicionalmente, se le otorga a la esposa del mandatario, estatal o federal, para que se “entretenga” haciendo “labor social”.  Lo que le permite, también, lucimiento en páginas sociales o, en su caso, un espacio político de conocimiento popular.

La esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez, ha declarado que no tendrá ninguna función pública, que no aceptará ningún cargo en el DIF, así sea “honorario”.
Por eso sorprende tanto el “acuerdo” en Cancún con la hija de Miguel Torruco, próximo titular de Turismo.
Gloria Torruco es la “presidenta honoraria” del DIF municipal.  Sin tener ningún parentesco con la presidenta municipal, Mara Lezama, que ganó bajo las siglas de MORENA.
Es decir, tiene todo el poder, todas las prerrogativas y ninguna obligación legal.
Me parece muy respetable que la señora Torruco quiera hacer “labor social”.  Lo que no entiendo es ¿Por qué a través de un cargo honorario? , haciendo las veces de “primera dama”, cuando nacionalmente se ha fustigado esta figura. Es tan sencillo aceptar un puesto público, si esto es lo que se busca.

Se trata, además, de la hija del próximo titular de Turismo federal, lo que en Cancún es doblemente importante porque todo depende de la actividad turística.

Debajo de ella, como suele suceder con las “primeras damas” había una directora del DIF.  Que no aguantó la presión.  Y poco tiempo después de haber iniciado su trabajo, renunció.  Erika Camacho no explicó los motivos de esto, pero, como sucede en todos los pueblos chicos, era notorio que resentía las “órdenes” de la señora Torruco.

En su lugar, se envió, supongo que previo acuerdo, a la titular de Desarrollo Social con el alcalde Remberto Estrada, del Partido Verde, y tan ingrato recuerdo, Jimena Lasa Aguilar.
El tema es ¿Por qué hay una “primera dama” en funciones de “presidenta honoraria” del DIF que ordena sin firmar? … o sea, para que nos entendamos, como hizo Rosario Robles en su paso por SEDESOL, o como Karime Macías, o como tantas otras esposas del poder que han resultado sospechosamente beneficiadas por éste, que no son objeto de auditorías ni sanción alguna.  Impunidad que garantiza el DIF…

¿Cómo era que se dice, congruencia?…

Mara se lava las manos…

En los hechos no se había hecho responsable de la seguridad, así que doña Mara Hermelinda Lezama simplemente formalizó una realidad: Capella será quien mande en Cancún.

Lo que no es, de entrada, malo. No hay forma en que se empeore lo que está catastrófico.

El secretario de Seguridad Pública del Estado, Alberto Capella, ya había anunciado su intención de instaurar el “mando único” en el Estado. Nuestra Constitución lo tiene previsto puesto que le otorga facultades al gobernador en turno para tomar el mando de todas las policías en automático.

¿Qué sigue? Se antoja un trabajo tremendo, casi imposible, la transformación de la policía municipal de Cancún. Que será, definitivo, el primer paso para encontrar el camino a la seguridad.

Romper cualquier tipo de complicidad u omisión que pudiese haber entre criminales y policías municipales, que son los primeros “respondientes”, resulta esencial.

¿Se puede hacer?

Esa es la gran pregunta. Por mucho tiempo los jefes policiacos de Cancún no quisieron o no pudieron hacerlo. Se trata de convicción, pero también de dinero. De romper círculos viciosos y tener con qué sustituir lo que está mal. No es fácil.

Lo señora Lezama, por lo pronto, consiguió estar fuera de las recriminaciones diarias por los muertos, por la violencia, por la inseguridad. Se convierte en un ciudadano más. ¿Eso es lo que querían quienes votaron por ella? O mejor preguntamos si había de otra…

Por su parte Capella se compra, una más, la “rifa del tigre”. Y tiene que atender dos vertientes complicadas, la multicitada incidencia criminal en aumento, con total impunidad, frente a autoridades federales que son omisas o por lo menos no han tenido resultados que valgan la pena, y por la otra los policías.

Ya dijo que en la policía de Cancún hay una “especie de autogobierno” como en las cárceles. ¿De qué manera podrá solucionar esto? Porque no parece que los policías, debe haber intereses grandes de por medio, estén dispuestos a disciplinarse en automático.

¿Se trata de comenzar con una verdadera limpia? Porque entonces tal vez habría que echar a la calle a la mitad de los elementos de la policía municipal. ¿Esto, que dejasen de ser policías, ayudaría a disminuir la criminalidad o la aumentaría?
¿Es posible limpiar, transformar a fondo la policía de Cancún? Por lo pronto hay un nuevo responsable a quien reclamarle todo lo que suceda: Alberto Capella.

Y si hace bien las cosas, también tendremos a quien reconocer…

Que mejor le pregunten antes al peje…

Se les construyó una “ciudad militar”.
¿Y luego, qué sigue? Porque los tres mil policías militares que llegaron para dar seguridad a Cancún y que comenzarán su “trabajo” hasta el jueves, precisamente después de publicar en este espacio mi columna demandando qué hacían, vienen con familias.

Lo que obliga a servicios que no estaban contemplados. Como escuelas para los 2,700 hijos de estos policías militares a los que trajimos a vivir a Cancún. Surgen infinidad de preguntas. Primera de ellas, ¿por cuánto tiempo van a permanecer aquí? ¿De quién depende esto? Porque su llegada tiene que haber sido producto de un acuerdo con el general Salvador Cienfuegos, con la aprobación del Peña Nieto.
A partir del primero de diciembre ellos serán un recuerdo poco agradable en la memoria de los mexicanos.

Por lo tanto, habrá nuevas órdenes.

El proyecto de Seguridad de Andrés Manuel López Obrador implica movilizar 30 mil elementos, entre militares, marinos y policías federales, a todo el país dividido en regiones. No habla, en ningún momento de tener a 3 mil efectivos militares “comisionados” en Cancún.

¿Habrá orden superior de “retirarlos”?

Porque de ser así tendremos una “ciudad militar” desierta. O la podríamos hacer una unidad habitacional popular.

Otra pregunta: ¿Estará informado López Obrador de la presencia de estos militares en Cancún? Y seguimos con las interrogantes: ¿Qué podría justificar que sigan aquí si lo que tenemos son asesinatos a todas horas, con los cambios en las policías locales, con la presencia de policías federales, con sus rondines y demás acciones? Asesinatos tan terribles como el del piloto aviador de Volaris al salir de un supermercado, la semana pasada.

Crímenes que están permeando a todos los niveles de la sociedad.

¿Ha habido, realmente, una diferencia con la llegada de la policía militar? Lo cierto es que se tardaron en salir a las calles. Y que les queda, únicamente, noviembre para demostrar que son útiles.

Lo que no tenemos, ni hemos tenido en mucho tiempo, es una policía investigadora que se dedique, justamente a detener a los asesinos, que con su entrega a los jueces respectivos rompa el círculo de impunidad vigente. Y con esto, vaya que sucedería, se puede poner un alto a los crímenes.

Por lo pronto el gobierno del Estado tiene una demanda real, supongo que fuerte, para crear 2 700 puestos en las escuelas públicas, que no es fácil. Lugares que van desde educación preescolar hasta superior y que únicamente si hablamos de Primaria, equivale a 14 turnos matutinos y 14 turnos vespertinos en una escuela…
A mediados del curso escolar, además.

Por lo tanto, simple consejo producto del sentido común, qué tal si mejor primero le preguntan a López Obrador qué piensa hacer, cuál será su decisión respecto a la permanencia de los policías militares en Cancún…

Yo creí, por mucho tiempo, que Laura Beristain vivía en Playa

Es decir, que entendía el “modo de vida” ahí vigente. Que desde su cargo público estaría dispuesta a defenderlo.

Y resulta que no. Totalmente al contario.  Que sus más recientes declaraciones demuestran que entiende las razones por las que Playa se fundó, por las que sus pobladores decidieron serlo, por las que los viajeros la eligen para sus vacaciones.

Porque Playa del Carmen, Quintana Roo, es una población muy joven fundada justamente en la libertad, en el uso y dominio de sus calles por el hombre, en una escala humana. Porque se pretendió, desde el inicio, que fuese una ciudad habitable, que se pudiese caminar, que se pudiese disfrutar en igualdad de condiciones para todos.  Con acceso a la playa desde sus mismas calles.
Una ciudad democrática, además.

La inseguridad, que también guarda relación con la omisión y la incapacidad de sus autoridades, vino a dañar esto.  Los primeros crímenes asustaron a todos.  Las muertes irrumpieron con una violencia, valga la redundancia, tremenda.  Sin embargo, la vocación libertaria de sus habitantes se había mantenido.

Luchando, exacto, por conservar su “modo de vida”

Llegó la señora Beristain al Ayuntamiento, dizque a gobernar, y lo único que ha demostrado es una ignorancia e incapacidad supinas.  Porque sus declaraciones llamando a quedarse en casa después de las 19 horas, son criminales en todo sentido.  Además de estúpidas para decir lo menos.

¿Cómo se le ocurre a una mujer que llegó a gobernar el municipio por un partido de izquierda, moderno, declarar tal sarta de tonterías?
Se interpretó, obvio, como un “toque de queda”.  Lo sea o no, es igual de grave su llamado.  Porque en Playa se vive en sus calles.  Se camina en sus calles.  Se come en sus calles.  Se canta y se bebe en sus calles.  De eso, de que la gente salga a sus calles, viven sus habitantes.  De eso ganan dinero.  De eso llevan el pan a sus casas.

Por lo tanto, la Beristain está llamando a que sus habitantes se queden sin ingresos.  Y que al ver las calles desiertas, los visitantes decidan no regresar, decir en sus países que no vengan.

¿Es que no tiene tres dedos de frente, de prudencia, de entendimiento la señora?

En verdad, supongo que a muchos otros les pasa lo mismo, no encuentro calificativo para lo que hizo Laura Beristain…

Hablando de aeropuertos…

Hablando de aeropuertos, alguno tendrá que recordar cuánto se manoseó la opción de construir un nuevo aeropuerto en Tulum, o cerca. ¿Para? Supongo que hay mucho dinero de por medio.

Lo cierto es que el aeropuerto internacional de Cancún es el que más tráfico de personas tiene en el país. Y, también, el más subutilizado. El que menos servicios ofrece al turista. Y hablo, también, de la Terminal 4.

Quienes decidieron que era necesaria una nueva terminal supongo que hicieron bien sus cálculos, para ganar dinero. La Terminal 4 es un “Elefante Blanco”, sobre todo por las noches. Si uno llega a esa terminal debe tener mucha suerte para no hacerlo a una posición remota, y si así es, tiene que caminar kilómetros desiertos. Los baños, por la noche, están sucios. El equipaje tarda enormidades. Y las puertas las cierran para el negocio de los “taxis”.

En el día, las filas para obtener el pase de abordar son inmensas porque no hay personal suficiente de aerolíneas. Las distancias inmensas.

¿Qué ventaja tiene para el pasajero una terminal aeroportuaria que está, permanentemente, subutilizada y abandonada? Sin tomar en cuenta el costo de taxi. Que es, desde ya, superior al que costará viajar de la Ciudad de México a la terminal de Santa Lucía. Lo que faltan son servicios adecuados, accesibles, justos, prácticos, para los pasajeros que son quienes pagan por ellos. Los grandes aeropuertos del mundo, como Dubái, Shanghái u Hong Kong los tienen durante todo el día y toda la noche. Se trata de pagar salarios al personal porque las pistas están, día y noche, en su sitio.

El aeropuerto de Chetumal, en cambio, es un desastre. Se quedó en “pueblito” cuando los vuelos salen, todos, completamente llenos. No tiene ningún servicio. Los baños son un desastre, no hay cafeterías, no hay tiendas, no hay personal para seguridad.

¿Y la policía militar?

Vinieron. Desfilaron. Punto.

Ni siquiera sabemos si los 3 mil policías militares habitan con sus familias, en la “Ciudad Militar” que se les construyó en la parte continental de Isla Mujeres.

La única información que tenemos, después de los desfiles en que participaron, es que varios de sus jefes fueron detenidos en la zona hotelera de Cancún por “orinar” en la vía pública.

¿No van a participar en el proyecto de “combate conjunto a la inseguridad”, que tanto se presume en Cancún?

La más reciente detención, que publicitó sin respeto a los términos legales Jorge Aguilar, el secretario del ayuntamiento que ganó Morena, el perredista no olvida, la hicieron otros militares con otros policías.

Y lo que tenemos son cadáveres.

¿Venía la policía militar, tantos elementos, para participar en el combate a la inseguridad en Cancún o en todo Quintana Roo?

Porque también tenemos cadáveres en Playa del Carmen, que ya son responsabilidad de las autoridades de Morena, de la presidenta municipal, Laura Beristain que tampoco parece enterarse del tema.

¿Con quiénes contamos los ciudadanos? ¿Solamente con policías municipales, con estatales o federales? No lo sabemos. Como tampoco conocemos qué hacen específicamente los militares o los marinos que de vez en vez aparecen como “patrullando” colonias donde, por casualidad, alguien les dispara y tienen que responder.

Pero sobre todo no sabemos si es que los policías militares, 3 mil nos dijeron, que ya llegaron al estado, van a participar en temas de seguridad o simplemente vienen de vacaciones. Se dan casos…

¿Qué se cree Mara Hermelinda Lezama?

La señora Mara Hermelinda Lezama en lugar de ponerse a contar los muertos de su administración, bajo su responsabilidad, se hace la “chistosa” para arreglar el agravio de comparar con una perra a Leslie Hendricks, por haber tenido trillizos.

Porque una cosa es que su marido, el padre de los trillizos, trabaje en el Ayuntamiento de Benito Juárez y otra muy diferente es que crea que puede hacer escarnio, sea su esposa o su ex esposa, da igual.

Y todo por poner ejemplos, tan desafortunados como su comprensión de la realidad, en el anuncio de una campaña para esterilizar perros.

Lo peor es que ni siquiera entendió la gravedad de sus dichos. De la misma forma en que no termina de asimilar cómo es gobernar.

Además de hacer “grilla” poniendo, por ejemplo, a la hija del próximo titular federal de Turismo en la extraña posición de “presidenta honoraria del DIF”; o sea, que ni siquiera es una funcionaria, sino que se sacó de la manga otorgarle todo el peso de esa institución sin ninguna responsabilidad legal.

Y me pregunto si doña Gloria Torruco maneja el presupuesto del DIF. O, en su lugar, cómo le hace para estar a cargo de todos los programas…

Esto de trabajar de esposa de quién sabe quién, por razones que ninguno entiende…

Y el tema de seguridad que cada día se enrarece más. Porque haber rescatado a una joven que había sido secuestrada no quiere decir, precisamente, que no hubo un secuestro. Por dinero.

Detrás de todos los delitos, lo hemos repetido hasta el mayor de los cansancios, está la impunidad consentida. Ahora tenemos policías militares, además de los federales, los estatales, los municipales… y cada día sube el número de víctimas. La más reciente en las puertas del ADO, casi frente a palacio de gobierno.
¿Por qué? ¿Qué es lo Mara Hermelinda Lezama no ha sabido o querido cambiar?

Ser presidenta municipal tiene que ir mucho más allá de las fotografías, pagadas o no, en los medios, de hacer chistecitos, de aparecer en selfies al lado de los diputados. De muchas formas la fuerza de Andrés Manuel López Obrador le “regaló” el triunfo, pero la responsabilidad es únicamente de ella. Y si sigue cómo va, vaya que puede ser peor que Remberto Estrada, lo que ya son palabras mayores.

Por lo pronto esperemos unos días o unas horas para contabilizar el próximo desvarío verbal de doña Mara Hermelinda. Mientras seguimos contando los muertos que ninguna autoridad asume…

La libertad de prensa, en tiempos de cólera

Con los niños no hay que meterse. Punto. Menos, todavía, en las formas tan virulentas en que han hecho mención, medios de comunicación y redes sociales, del hijo más pequeño del presidente electo.

No solamente está fuera del ámbito político, así como del periodístico, sino que no se llega a ningún sitio. No se consigue el fin, supongo que de eso trata, de criticar al padre.

La respuesta de Beatriz Gutiérrez, su madre, fue precisa. Y obtuvo, de inmediato, la mejor respuesta, incluso de los críticos.
Frente a eso se decidió la salida del periodista que había subido la fotografía a un diario de circulación nacional. No obstante, su trabajo ahí durante 20 años. Sin queja alguna.

A continuación, se desató un operativo político-periodístico en redes sociales. Aprovechando este hecho para responsabilizar a López Obrador de la “renuncia” del periodista. Como si viviésemos el México de hace 30 años donde ese era el modus operandi, o se intentase repetir el tema de la salida de Carmen Aristegui de la radio comercial.

Vaya que hemos recorrido camino. Lo sabemos quienes, tengo 42 años en el oficio, tenemos tiempo sobreviviendo a los enojos del poder, pagando exilio, cárcel o perdiendo el techo. Los hombres de poder en nuestro país han ejercido éste contra los periodistas incómodos con una saña inmoral.

¿Era el caso del periodista despedido por una fotografía de un niño?

Para documentar el asombro de millones, el presidente electo rompió todos los esquemas para hacer declaraciones que, extrañamente, no fueron reproducidas de forma masiva. Donde salió a defender al periodista. Diciendo, además, que no importaba que fuese su hijo, que su despido no era justo.

Lo que provocó, aunque el silencio compartido no lo haya magnificado lo suficiente, un rostro muy diferente de la relación entre el hombre más poderoso, que eso ha comenzado a ser ya López Obrador, y los periodistas.

A sus expresiones, hay que sumar la petición directa que hizo para que la empresa periodística recapacitara en el despido. Lo que no fue escuchado, pero eso es otra historia. Los dueños de los medios de comunicación tienen, y tendrán siempre, razones distintas a las que muchos periodistas podemos imaginar. Las excepciones, como la de la infinita libertad que cada columna reconozco y agradezco a Paquita Vázquez Raña, en que coincidimos son pocas.

Lo más interesante, signo de la libertad de expresión en estos tiempos de cólera, de virulenta crítica, de agravios continuados en redes sociales, es que López Obrador salió en defensa del periodista. Y asumió, dijo, con toda la fuerza de su palabra, que su despido no era justo.

A partir de ahí, muchos ya saben de qué lado estará la libertad, luego de que el próximo mandatario dijo lo que es justo.
Bienvenidas, con gratitud, sus palabras. Siempre es bueno tener a un defensor…

Dice Chapur que libramos una “tormenta perfecta” …

José Chapur habla por sus intereses, por sus hoteles, su dinero, su futuro. Y lo hace con total conciencia de lo que dice. Sin embargo, habrá que preguntarse si está mintiendo cuando afirma que están librando “la tormenta perfecta”. Que, según él, se conforma por el sargazo, “la publicidad de inseguridad”, y la temporada de huracanes.

Es obvio que el arribazón del sargazo y la posible llegada de huracanes están en decisión de la naturaleza, que se pueden tomar acciones para retirarlo de las playas, y en el caso de huracanes, para sobrevivir a estos de la mejor manera. Sin embargo, cuando Chapur habla de la “publicidad de violencia” hay que analizar.

Porque no se trata de esto, de una simple magnificación interesada en medios de algo que podría ser o no ser, sino de la comunicación con veracidad de una realidad.
Tenemos más de 600 muertos en Cancún. ¿Cómo los escondemos debajo de montañas de arena?
Imposible negar esta realidad. Que, además, tiene como elementos significativos la omisión de las autoridades en resolver los crímenes. Que solamente puede darse con la presentación ante el juez de los presuntos responsables, con las medidas de prevención para evitarlos.

Y las autoridades, todas, no están haciendo su trabajo.

De donde resulta muy poco creíble que los turistas se vayan del estado con la tranquilidad de que no tenemos problemas de seguridad, como asegura el empresario Chapur.
¿Se elimina la realidad, si cerramos los ojos?

Con la llegada de los policías militares el único resultado que hemos tenido es la detención de varios de ellos por escandalizar y orinar en la Zona Hotelera de Cancún. Con la llegada de nuevos responsables de las autoridades estatales y municipales seguimos teniendo asesinatos todos los días, y no han sido detenidos los responsables.

Los marinos siguen en las balaceras que permiten la detención de quién sabe quién y por qué razón, porque como sabemos no son Ministerio Público ni ejercen órdenes de aprehensión; menos cuentan con órdenes de cateo para irrumpir en casas-habitación, como sucedió en la madrugada del domingo pasado.

¿Entonces, de qué “tormenta perfecta” estará hablando Chapur?

¿Cómo aceptar que la “vamos librando” cuando lo que cada día aumenta es el número de víctimas? ¿O será que, para el empresario, como para muchos otros prominentes quintanarroenses estas víctimas no tienen valor alguno?

¿Qué pasa con Mara?

Comienza la cuenta de Mara Hermelinda Lezama, la alcaldesa que dice no pertenecer al partido que la postuló, al tiempo que viaja a la Ciudad de México para hacer grilla con los diputados y senadores de Morena. El juego de pertenencia, a conveniencia propia.

Mientras publica sus fotografías, que por cierto la hacen ver como si se estuviese quedando calva, los muertos se van sumando. Como si nada hubiese cambiado.

Difícil responsabilizar al nuevo secretario de seguridad pública de Benito Juárez, porque de entrada no cumple con los requisitos legales para serlo. Y ni siquiera se tuvo la “delicadeza” de nombrarlo “encargado de despacho”.

Este señor, que viene de Morelos obvio, declaró que no hay patrullas para hacer su trabajo. Y se quedó cruzado de brazos.

El “levantón” más reciente fue al dueño de una cadena de barberías, que llevan su apellido. ¿Dirá Mara Hermelinda o sus colaboradores que fue porque era un criminal, un vendedor de droga, disculpando con esto su suerte? Porque ese ha sido el argumento para no atender las más de 400 ejecuciones que lleva Cancún en este año.

Lo que ha provocado que sea una de las ciudades con mayor percepción ciudadana de inseguridad, según el INEGI.

¿Qué hace Mara Hermelinda Lezama al respecto? Supongo que nada. Tal vez se sume a las declaraciones de su secretario, Jorge Aguilar, que asumió que: “no somos magos”.

O sea, que los ciudadanos afligidos por la inseguridad, las víctimas de la violencia, les pidieron un acto de magia que no pueden realizar…

Entonces, sería mejor que nos digan que sí pueden conseguir, qué metas sí pueden cumplir.

O, en su caso, cuántos muertos más, cuántos secuestrados más, cuántos asaltos más, tendremos que padecer para que alguien le diga a doña Mara Hermelinda Lezama que la eligieron para trabajar. Para hacerse cargo de los problemas. Para enfrentar y solucionar la inseguridad.

No vaya a creer que el puesto era para sacarse unas selfies con el pelo restirado y el collarcito de perlas falsas…

Al pan, pan… y a los pobres

Uno de los hombres inteligentes, que se ha caracterizado por su seriedad, Idelfonso Guajardo, demostró que siempre gana el origen. Es decir, la clase social. O sea, el dinero.
De otra manera no se puede entender que haya dicho, ante el Congreso, que el aumento de la gasolina no impactó en la economía popular porque, textual, “los pobres no comen gasolina, comen tortillas, huevo, pollo”.

Los suyos, los que comen pollo, no pertenecen a los 53.4 millones de mexicanos en situación de pobreza, ni al 25% de hogares donde sus integrantes no comen tres veces al día.

En la Ciudad de México, comprando en los mercados populares, un kilo de pollo costaba al día 10 de octubre del 2018, entre 67 y 69 pesos. Pollo entero, con huesos. ¿Cuántos pobres pueden gastar dos terceras partes del salario mínimo en comprar un pollo?
Ni en las cárceles dan de comer pollo por su precio.

No se diga el huevo, que es un artículo de lujo en muchos hogares.

En nuestro país, la mitad de los niños están en situación de pobreza. ¿Quién le habrá dicho al señor Guajardo que comen tortillas, huevo, pollo?

Sus palabras siguen sonando a ofensa, pero sobre todo a una defensa estúpida de las medidas del gobierno que termina que más afectan la economía familiar, como es el aumento a la gasolina, a la luz, al gas. A las tasas de interés, también, para los mexicanos de clase media baja que vivían completando el gasto a base de tarjetas de crédito.

La gasolina aumentó los precios de todo, incluyendo el transporte. Pretender borrar esta realidad es de un absurdo infinito. Y demuestra que los funcionarios públicos cercanos a Peña Nieta, nombrados por él, viven en otro planeta, muy lejano de la realidad. ¿Había mejores argumentos para defender las reformas de este sexenio? No los hay. Inventarlos fue peor.

A esta realidad, donde los secretarios de Peña creen que los pobres comen pollo, hay que agregar el tema de la corrupción. Ese aumento desmedido de todo contrato que se firmó, incluyendo el de la construcción del aeropuerto. Y los señalamientos a última hora, como el que ha hecho el doctor José Narro, pretendiendo “lavarse las manos” sobre los más de mil millones de pesos que se han “perdido” en la Secretaría de Salud.

Visita de reloj…

Como dijo López Obrador, llegó con un aguacero de “esos que se quitan para que salga el sol”, en un vuelo lo que le sigue de barato, acompañado de los mismos de siempre y de la inefable senadora Marybel Villegas, que sigue bordeando escándalos como es su costumbre.

La recepción fue, también, lo que le sigue de institucional. El gobernador Carlos Joaquín fue extremadamente correcto y amable. La reunión posterior, a diferencia de lo que ha sucedido en otras entidades, fue con todos sus colaboradores, con los diputados y hasta se hizo presente el famoso “Niño Verde”; que ahora se convirtió al “morenismo” con excelente tino y, como le podemos creer, verdadera vocación de servicio público.
Nada de oportunismo, pues.

En Cancún se convocaron, también, a los presidentes municipales. Que todos parecían “morenistas”, incluido el joven Joaquín. Ahí se convocó a la prensa y se dijo lo pertinente. Que será motivo de varios análisis.

¿Vendrá la Secretaría de Turismo a Chetumal? ¿Se le habrá preguntado? Todo lo publicado de la reunión no toca este tema.

El mitin en el parque de las Palapas fue escenario propicio para responder a los Villanueva, que el todavía diputado Carlos Mario Villanueva Tenorio le había llevado la petición para que su padre, el ex gobernador, quede en libertad; es decir, mayor libertad de la que tiene actualmente en su “cuarto de hospital”.

Y si bien López Obrador se pronunció contra los “presos políticos” y se volvió a comprometer a ponerlos en libertad, también dijo que el tema de Mario Villanueva pertenece al poder judicial. O sea, que quedó exactamente en el mismo lugar en que actualmente se encuentra, en espera de que un juez se conmisere del pobrecito para enviarlo a su casa…

Lo más importante fue el reiterado compromiso del Tren Maya que, textualmente, dijo que se hará. Lo que, al día siguiente, en Campeche, volvería a ratificar, pese a quienes se oponen a esto, que asumió son el 20%. También insistió en que no se dañará la selva.
Y dio fecha: El Tren Maya estará listo en cuatro años.

Para Quintana Roo, sobre todo para el sur del estado, hubo buenas noticias; pese a que no se mencionó la llegada de la Secretaría de Turismo, ya que se comprometió a bajar el IVA y crear una zona libre en Chetumal.

En lo político habrá que señalar, aparte de la buena relación con Carlos Joaquín, la desesperación de Laura Beristain para aparecer en la foto, tratando de quitarse los golpes recibidos por su inexperiencia; y la habilidad del diputado Luis Alegre para presentarse como “ahijado político” del tabasqueño, para que no digan que no comenzó ya el futurismo.

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¿Y la Policía Militar, a dónde irá?

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció en Toluca que habrá “coordinaciones” estatales de seguridad, sobre las que tendrá directamente el mando.

En éstas participarán todas las policías, así como las fuerzas armadas.
O sea que habrá, obviamente, coordinadores en todas las entidades federativas. Tan sólo en el Estado de México, de acuerdo con sus palabras, habrá 32 coordinaciones. Y parecería que igual número de responsables.
¿Qué quiere decir esto? Que habrá un mando único distinto del “mando único estatal” que quiere imponer Alberto Capella en Quintana Roo. Que, seguramente, tendrá control superior porque dependerá directamente el propio primer mandatario.

¿Cómo podrán organizarse así todas las fuerzas del orden? Se antoja, de entrada, muy complicado. Y si tomamos en cuenta las deficiencias en las policías municipales de nuestro estado, todavía más. Imaginar que policías municipales de Carrillo Puerto, por dar un ejemplo, puedan trabajar de la mano de marinos, militares, policías federales, policías estatales y obedecer a un coordinador que quién sabe si será militar o civil, es más que complicado.

En Cancún, la llegada de las autoridades provenientes de Morelos, tanto Capella como su “ayudante” convertido en secretario de seguridad pública de Cancún sin cumplir los mínimos requisitos legales, no ha significado ningún cambio. Seguimos con los crímenes, con las ejecuciones, seguimos con la realidad.

Ahora presenciamos un impresionante desfile de la policía militar que ya tiene cuartel.

¿Qué papel va a jugar estas semanas que quedan del actual sexenio, bajo el mando del general Cienfuegos y, supongo, de las autoridades militares presentes en el estado? ¿Qué mando tendrá sobre ellas Capella o, por lo menos, le avisarán de sus operativos si es que los hacen? Ni siquiera sabemos si van a actuar en la Zona Hotelera de Cancún o en las colonias, si harán funciones de vigilancia o de investigación, si van a estar uniformados, en vehículos militares, preocupando a muchos con una posible “militarización”.

López Obrador habló, también en Toluca, de incorporar a 50 mil jóvenes a las policías naval, militar y federal para “serenar” el país. ¿Cómo se interpreta esto con los más de tres mil policías militares que vivirán en Quintana Roo? ¿Ellos también dejarán la función policial para dedicarse a “serenar”?

Lo que tenemos es un jefe policiaco, Capella, que habla de mando único, un presidente electo que dice que tendrá el mando único, y un desfile de militares que dicen ser policías… ¿Qué haremos con todo esto mientras los crímenes y la impunidad continúan?

La cultura de la previsión

Nos perdonó el huracán “Michael”; solamente nos dejó agua en las festividades del 44 Aniversario del Estado. El fenómeno meteorológico nos tuvo con las pestañas de punta por muchas horas. A todos. Comenzando por el gobernador Carlos Joaquín.

Como hacemos cada vez que un “huracán” se asoma en la lejanía de nuestras costas, o una tormenta tropical que pueade convertirse en éste, nos preparamos para lo peor, en espera que pasara lo mejor.

Y así fue. “Michael” se fortaleció, al mismo tiempo que se alejaba. Los niños no fueron a clases el lunes, los avisos de Protección Civil comenzaron el domingo por la tarde, las calles se limpiaron para evitar que la basura viniese a empeorar cualquier escenario.

En lo personal, me gusta mucho una petición de Carlos Joaquín, horas antes, cuando solicitó que la gente se quedase en sus casas la tarde-noche del lunes 8 de octubre. En Quintana Roo sabemos, todos, autoridades y sociedad, que el daño que puede causar un huracán es inmenso. Y por eso los vemos con mucho respeto. Nos excedemos en las precauciones que, todo el tiempo, desde hace muchos años, nos han conducido a un saldo blanco. Por eso, cuando vemos los noticieros de televisión norteamericanos que intentan concientizar a la población, sin éxito, de la importancia de un huracán, nos sentimos muy orgullosos de ir más, mucho más adelante que ellos. Si nuestras casas se inundan, que no hemos tenido que lamentarlo, nuestra gente no va a estar dentro.

Y no serán, en ninguna circunstancia, víctimas del agua como hemos visto imágenes que se repiten en todas partes del mundo.

No podemos evitar tener huracanes, pero en cambio sí hemos conseguido una cultura de previsión que es ejemplar. Y esto es lo que se manifestó el lunes pasado frente a “Michael”. No nos queda sino voltear a ver, con cada noticia de que tenemos tormenta tropical o hauracán probable, a los destrozos del huracán “Janet” hace ya tantos años. Para no olvidar. Para no pensar, asumir nunca que nos excedemos en las precauciones. Y, sobre todo, seguir enseñando a nuestros hijos y a sus hijos esta “cultura de prevención” que tanto nos ha costado hacerla rutinaria.

También, es buena la reflexión, si gobierno y sociedad, si todos juntos pusiéramos tanto de nuestra parte en otros temas… mucho de la realidad podría cambiarse. Por lo pronto celebremos 44 años de ser un estado Libre y Soberano que, además, sabe cuidarse de la naturaleza.

Del centro vinieron a decir del gobernador…

Es Carlos Joaquín un mal gobernador?

¿Es Carlos Joaquín un gobernador que ha decepcionado a sus electores?

¿Es Carlos Joaquín un gobernador que se ha equivocado en la forma de gobernar?

Hay muchos convencidos de que, por el contrario, Carlos Joaquín está haciendo bien su trabajo. Sin embargo, después de su segundo informe lo que ha prevalecido es el silencio.

Ni los señores del dinero, ni las organizaciones sindicales ni los sectores sociales importantes expresaron aprobación o ponderaron su trabajo. En pocas palabras, ha habido pichicatería en las manifestaciones públicas a su favor.

No es que sean necesarias.
Del “centro”, de un gobierno federal que pertenece a un partido político distinto a los que postularon al actual gobernador, tuvo que venir un “enviado” a felicitarlo. A decirnos que es uno de los mejores gobernadores del país, a ponderar lo que hace.

El titular de la Sedesol, Eviel Pérez Magaña, afirmó que en Quintana Roo hay “un ejemplo sin precedentes” en la utilización de recursos federales, que Carlos Joaquín lleva al estado a una “nueva etapa de prosperidad y equidad social”. Dijo que, intencionalmente, quiso venir a Quintana Roo a hacer un reconocimiento al gobernador.
También habló del papel de Carlos Joaquín en la Conago, con el relanzamiento de la Comisión Nacional de Desarrollo Social y Pueblos Indígenas.

E hizo hincapié en que la administración actual ha dignificado el ejercicio de gobernar.
¿Así, o más claro?

¿Por qué puede decir estos elogios de Carlos Joaquín el gobierno federal? Supongo que, además de los ingresos que entran al país a través del turismo que llega al estado, por la creación de empleos. Según el titular de la Sedesol, Quintana Roo es el líder nacional en la generación de empleos formales, con más de 34 mil en lo que va de 2018. Lo que representa la quinta parte de los 180 mil empleos que se han generado en la entidad durante el sexenio del presidente Peña Nieto.

¿Esto se traduce en crecimiento económico, en igualdad de oportunidades, en beneficio para grupos vulnerables? Es obvio que sí. Pero lo que tenemos es silencio de los grandes beneficiados… no que Carlos Joaquín necesite felicitaciones, pero este silencio no es sino soberbia que empobrece a sus protagonistas…

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Mara Hermelinda Lezama y las monjas…

Quienes estudiaron en un colegio de monjas tienen, definitivo, una concepción de la historia de México completamente distinta a la del resto de los ciudadanos. Incluso, de quienes estudiaron en escuelas públicas, con todas sus carencias.

En las escuelas religiosas se estudia a Benito Juárez con un desprecio inmenso, parte de su estructura de pensamiento donde la separación de la Iglesia y el Estado, que fue tan saludable, se convierte en pecado mortal, en un agravio que sigue vigente.

Tal vez esa sea la formación, en la escuela y/o en la casa, de Mara Lezama, la formalmente elegida para ser presidenta municipal de Benito Juárez. Que por cierto legalmente no se llama así, sino María Elena Hermelinda. Todo contra ese indígena que vino a quitarnos poder y dinero piensan, todavía, algunos sectores de la población muy influenciados por la Iglesia Católica.

Esta sería la única explicación lógica para su “jalada”, porque eso es, de cambiarle el nombre al municipio que ha comenzado a “gobernar”.

Lo que ha echado un montón de humo sobre la designación o, si se prefiere, imposición de su secretario de seguridad pública, que ni siquiera había pisado Cancún antes de ser nombrado. Que fuese despedido por sus “policías” en Cuernavaca, donde era secretario de seguridad pública municipal, entre las peores expresiones de rechazo.

Obviamente nombrado por el señor Alberto Capella, que no podía padecer más del mal de la soberbia, en su afán de establecer el “mando único” en el estado.

Mara con total desparpajo “aceptó” la imposición del señor Jesús Pérez Abarca, sin ninguna credencial que avale su desempeño en Cuernavaca, cuando Cancún se desbarata en la violencia rutinaria y hace mucho se dejaron de contar los crímenes violentos.
Este nombramiento no le interesó en lo mínimo.

¿Por qué cambiar el nombre a Benito Juárez es tan insensible y erróneo? Digo, además de la historia. Porque, simplemente es irrelevante para lo que importa a quienes viven en Cancún. El rechazo a esto se ha expresado en todos los ámbitos, comenzando por legisladores de su partido, Morena, donde es público que López Obrador venera al político oaxaqueño.

¿El cambio de nombre vendría a solucionar los gravísimos problemas de seguridad? Obviamente no. Pero tal parece que a la señorita Mara Hermelinda Lezama no le interesa esto, sino la negación, la simulación, las cortinas de humo. Bien haría en enterarse de quién es su titular de seguridad pública y la corresponsabilidad vigente con este nombramiento… para empezar.
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¿Qué le pasó a Laura Beristain?

Vaya ridículo que hizo la nueva presidenta municipal de Solidaridad. Como de primero de primaria. Con una demostración inmensa de su falta de experiencia. Y lo que es peor, de su incapacidad para sacar adelante la primera reunión de su cabildo.

Inverosímil que la señora Beristain haya decidido acusar al esposo de Samaria Angulo, que es funcionario del gobierno estatal, de “amenazas de muerte”.

Suena como a un intento de arreglar las cosas tirando el miasma al ventilador.

Ninguno va a creerle lo de las amenazas, que son totalmente absurdas, porque en su momento no denunció a Gerardo Ortega Otero, que no tendría ningún motivo para esto.
Las amenazas de muerte no funcionan así, tendría que saberlo quien se ha convertido en presidenta municipal de una población tan importante.

¿Por qué no pudo permanecer y dar salida a la primera reunión con sus “colaboradores”? Lo primero que viene a la mente, es que no tuvo el cuidado de amarrar y/o negociar con ellos lo que ahí iba a decidirse. Y no estamos en una dictadura.

Salir corriendo, diciendo después que fue porque estaba asustada, le quitó toda la fuerza moral con la que, quiero suponer, había entrado.

Para colmo de males, al responsabilizar a un colaborador del gobernador Carlos Joaquín se buscó un justificado descolón. Porque el gobernador no tuvo empacho en declarar, a pregunta expresa, que los problemas de Laura con sus colaboradores son responsabilidad suya. Y de pasadita, le dijo que cualquier acusación es falsa, porque lo que él quiere es “colaborar y hacer las cosas bien”.

Las declaraciones de Laura Beristain, por lo pronto, son para la posteridad: “se acercó un flaco con barba, a amenazar a mi gente”.

Lo peor es que en lugar de solucionarse, o por lo menos encontrarse una vía de calma, lo que siguió fue una guerra de demandas por “amenazas”. Y la gobernabilidad… pena y ridículo sin necesidad…

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Dice Pech que su salida fue por las redes sociales…

Si para el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, las redes sociales son “una bendición”, para el ex fiscal Miguel Ángel Pech han sido la peor maldición. Y, piensa, responsables de su fracaso.

Asume, así lo declaró, que su salida fue por “el desgaste” que se originó en redes sociales que, “aunado a la presión social” generan “detonantes muy importantes en cuestión de percepción”.

O sea, si entendemos bien, que no fueron errores u omisiones los que terminaron con su tiempo en la Fiscalía, sino una mala percepción social que es “responsabilidad” de las críticas que recibió en redes sociales.

Y conste que no se refiere a los medios de comunicación convencionales que, habría que puntualizar, no fueron generosos con su gestión.

La salida de Pech era “bola cantada”. Para algunos se tardó mucho tiempo en tomar la decisión. Sin embargo, así lo indican sus declaraciones, el único que no veía la realidad era él. Afirma Pech que estableció una gran cercanía con la ciudadanía… ¿Entonces, habrá que preguntarnos, quiénes “detonaron” su mala imagen en redes sociales y provocaron esa “percepción” equivocada?

Tal vez Pech quiere referirse a los periodistas que incursionan en redes sociales, a los portales que ahí tienen muchos más seguidores que lectores los diarios. No lo sé. Parecería que, también en esta materia, Pech tiene muchas confusiones.
Puede ser que se pregunte si debió haber cambiado esto. Que pudo hacerlo. Pero para cambiar se necesita dejar a un lado la soberbia.

Asegura Pech que trabajó 19 horas diarias, que entregó su alma a la Fiscalía, que se agotó haciendo su trabajo y durmiendo 4 o 5 horas diarias. ¿Sirvió de algo? Su salida quiere decir que no. Que el tema no es, no puede ser, el horario de trabajo. Que la gente quiere resultados.

Olvida el ex fiscal que ahora podrá descansar, que las redes sociales son una expresión del pensar, del sentir de los ciudadanos. ¿La expresión pública es un detonante? Qué bueno que así lo sea.

Lo cierto es que seguimos teniendo centenas de crímenes violentos, de ejecuciones, que no han sido resueltas. Lo infinitamente cierto es que en todas sus manifestaciones públicas, entrevistas, conferencias de prensa, declaraciones banqueteras, Miguel Ángel Pech demostró un gran desprecio por su obligación, que eso es, de informar de forma correcta.

Tal vez ahora, que tiene tiempo para meditar, pueda repasar dónde estuvieron los errores de comunicación que, junto con la realidad que no pudo resolver, fueron ese “detonante” para que renunciase…

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Se fue Del Ángel, llegó Capella… ¿algo cambiará?

El gobernador Carlos Joaquín agradeció el esfuerzo, la lealtad y el amor por Quintana Roo a Rodolfo del Ángel. Habló, también, de una etapa que termina, una durísima primera etapa en la transformación de la policía, de la misma Secretaría de Seguridad Pública que su gobierno recibió hecha pedazos. Con una policía que estaba muy lejos de cumplir con las expectativas, que básicamente existía en Chetumal.

A ese desastre que recibieron, habrá que sumar el incremento en la violencia. Desmesurado. Tremendo. Destructor en todo sentido.

Sale Del Ángel, en este sentido de haber cumplido con una primera parte del trabajo, y viene Alberto Capella. Viene es, justamente la forma de decirlo, porque no es local. Lo que no quiere decir algo a favor o en contra, simple realidad.

¿Será un impedimento el desconocimiento de la realidad quintanarroenses? Habrá que desear que no sea así. Que la descubra, la domine muy pronto. Que entienda los usos y costumbres que tenemos tan arraigados, así sean distintos en la zona norte que en la zona sur. Son nuestras formas ancestrales de relacionarnos, de entender y confrontar al poder, al gobierno.

También son formas muy particulares de exigir a las autoridades.

¿Habrá un cambio con la llegada de Alberto Capella? Difícilmente. Porque los problemas son inmensos. Porque la corrupción vigente en policías municipales no va a cambiar de la noche a la mañana. Porque estamos viviendo, además, un cambio sexenal. Cambio en Los Pinos, cambio en los ayuntamientos, cambio en la manera en que estamos acostumbrados a ver la realidad.

Y tenemos, todos nosotros, el tema pendiente de la Fiscalía. Una autoridad impartidora de justicia que ha sido omisa, para decir lo menos. ¿Puede la policía preventiva cambiar la realidad frente a una autoridad, una policía investigadora, que no hace su trabajo? Porque seguimos teniendo asesinatos, ejecuciones violentas, así como seguimos sin tener a los responsables en la cárcel.

¿Son suficientes los policías de la Fiscalía, están suficientemente equipados, tienen con qué hacer su trabajo? ¿Va a seguir siendo fiscal Miguel Ángel Pech?

A esa realidad violenta, tremenda, que hemos padecido de la que nos tendrá que salvaguardar el nuevo titular de la SSP, hay que sumar el tema interno de los policías. Que no se parecen a los de Morelos. Que trabajosamente están aprendiendo a desplazarse de Chetumal, dónde están sus familias, sus costumbres, sus arraigos, a otras partes del estado.

Quintana Roo se parece, dicen los fuereños porque nosotros ya no nos damos cuenta, a Macondo. ¿Lo entenderá Capella?…

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Del Ángel se queda …

Fuentes bien enteradas aseguran que Rodolfo del Ángel seguirá siendo el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado.

Lo que es muy saludable aclarar, de cara a los rumores, a las “filtraciones”, que ha hecho Alberto Capella con ganas de venir a vivir a Quintana Roo.

Pequeño problema, lo sabemos quienes los padecimos, que los “expertos en seguridad” que vienen de otras partes del país resultan ser los más chafas del mundo.
Rodolfo del Ángel tiene a su favor un atentado. Esto que puede escucharse muy crudo, es también una certificación de su combate al crimen organizado. Lo que, a como están las cosas, es un valor de cambio inmenso. Ningún otro puede presentar estas credenciales, a punta de bala.

También se demostró en los últimos días, está el manejo impecable en el traslado de los presos de alta peligrosidad que dominaban las cárceles. Lo que se dice fácil, pero en otras entidades ha tenido que hacerse, justamente, a balazos.

En la cárcel de Chihuahua las autoridades muestran, como trofeo, las paredes agujereadas que son testimonio del precio que se tuvo que pagar para controlar esa prisión, que hoy es modelo en todo el país. En otros traslados de este tipo de internos, que son criminales que pierden mucho, que están dispuestos a todo, que tienen cómplices, se tuvo que lamentar la muerte de varios policías.

El saldo blanco de este traslado opera, definitivo, a favor de Del Ángel.

Se trata, esto es importantísimo, de un policía de carrera que ha ido ascendiendo, con mucho tiempo, en el escalafón de la policía estatal. Por tanto, tiene el respeto de sus compañeros. La transformación de la policía, que era propiamente una autoridad exclusiva para Chetumal, ha llevado mucho tiempo y esfuerzo. Cualquiera que llegase a esa secretaría iba a echar a perder el camino andado. Sería un inmenso retroceso.

El gobernador conoce de verdad a Del Ángel. Estuvo con él en Playa del Carmen cuando fue alcalde. Sobre todo, el gobernador conoce de qué tamaño es el problema de la violencia y la inseguridad. Lo importante que es contar con alguien en quien se puede confiar en ese puesto.

Que el señor Capella, que en Morelos hizo un buen trabajo… con los medios de comunicación, guarde sus maletas. En Quintana Roo ya pagamos una cuota altísima cuando trajeron al general Bibiano Villa a esa secretaría… no hay espacio para repetir errores del pasado.

Eso no quiere decir que no deba haber cambios en otras áreas del gobierno, los que seguramente se darán a conocer en pocos días. Por lo pronto, es buena apuesta Rodolfo del Ángel… En Tuiter: @isabelarvide Blog: CambioQRR.com

¿Y nuestros cadáveres?

Alguna vez, en una declaración perdida entre tantas, el todavía fiscal Miguel Ángel Pech, dijo que estábamos muy mal en el tema forense, que incluso no existía como tal en algunas partes del estado.

La pregunta que tendríamos que hacernos, a tiempo, para que no nos pase lo que en Jalisco, es dónde se han depositado los cadáveres que no han sido identificados y/o reclamados por sus familiares.

Porque si en Quintana Roo, sobre todo en Cancún, tenemos tantos muertos por ejecución o violencia, en algún sitio habrá que colocar sus cuerpos.
¿Importa? Obviamente sí. Es, además, parte de las obligaciones de las autoridades disponer de los cuerpos con respeto.

¿Qué sucede en nuestro estado, como en el resto del país, con este problema de cadáveres cuyo número rebasa toda capacidad instalada? ¿Sabemos quiénes son los responsables del Servicio Forense, cuáles son sus cualidades profesionales, si son suficientes para la demanda?

A todo lo anterior habrá que agregar el factor del clima, el intenso calor que descompone todo mucho antes que en cualquier otra entidad.

Por sexenios, muchos años, se dejó crecer el problema de las cárceles porque no era “redituable” políticamente, porque no había listones de inauguración, y también, por qué no decirlo, porque no había comisiones de por medio. Hoy estamos en riesgo que el tema de los muertos, del Servicio Forense, pase por el mismo olvido.

¿De quién es responsabilidad? Obvio que de Pech. Pero ya sabemos que, en esto de asumir responsabilidades, de responder a las exigencias de la sociedad no ha sido precisamente eficiente.

¿Lo del Servicio Forense, que desconocemos que tan mal pueda estar, será también otra “papa caliente” que tendrá que “resolver” quien venga, cuando sustituya a Pech?
Es pregunta.

Liberar la cárcel de Chetumal…

Fuimos, por mucho tiempo, el hazmerreír en las reuniones de política carcelaria nacional. Ejemplo incuestionable de la corrupción. Y, sobre todo, de la infinita complicidad de las autoridades con los delincuentes.

Esto porque cuando, en el sexenio pasado, se había conseguido trasladar de la cárcel de Chetumal al “líder” del mal llamado “autocontrol”, es decir, al prisionero que dominaba todos los negocios ilícitos, que imponía castigos a otros presos, que “daba órdenes” a los policías. Fue el propio secretario de Seguridad Pública del estado, el general Bibiano Villa quien intentó, desesperadamente, “rescatarlo”.

Gracias al piloto del avión, de Interjet, que al llegar el general Villa se negó a que fuese bajado el prisionero, que viajaba con el entonces subsecretario Ricardo Tejeda, es que se logró su traslado a una cárcel federal.

Para que fuese el mismo Villa, asombro de asombros, quien firmase su regreso a Chetumal.

Junto con las historias de peleas de gallos, lagartos como mascotas, y total falta de reglamentos, esto significaba, al decir de las autoridades federales, el colmo de la vileza.
Y así anduvimos de boca en boca.

De ahí que resulte tan gratificante el operativo, obviamente ordenado por el gobernador Carlos Joaquín, que encabezó Rodolfo del Ángel para el traslado de quienes seguían “controlando” la cárcel de Chetumal. Una mafia que prostituía a las internas, vendía droga, celulares, instalaba restaurantes.

No fue fácil este traslado. Sin embargo, hay que reconocer que, con todo y los heridos, policías e internos, hubo un saldo blanco. Que hubo inteligencia y secrecía. Que se impuso la autoridad. Que se oye sencillo, pero no lo es.

Lo cierto es que el líder, bien apodado “el diablo”, estará ya instalado en una cárcel federal. Donde se habrá convertido, junto con sus secuaces, en un número vestido de beige, que no tendrá dinero, ni droga, ni mujeres, ni ningún control sobre los guardias.
Es decir, será lo que siempre debió ser: un preso más.

La seguridad de las cárceles federales es infinitamente superior a la que existe en cualquiera de Quintana Roo. Los reglamentos son tan severos que mejor no los enumeramos. De eso tratan las cárceles, o al menos en teoría así deberían ser, sitios de castigo y no lugares propicios para delinquir.

Celebremos que la cárcel de Chetumal ha sido liberada. Es un paso grande para el cambio.

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¿Qué espera el fiscal?

Hay que irse a tiempo

Para irse a tiempo, obvio, hay que saber irse. Punto.

Tal vez Miguel Ángel Pech debió “renunciar” a ser fiscal en el momento en que comprobó que no contaba con policías, ni presupuesto, ni equipo suficientes para hacer su trabajo. O, había espacio, cuando se le vinieron encima los asesinatos y la agresión a la sede de la Fiscalía en Cancún.

Era tiempo propicio para medirle el agua a la violencia. Para percatarse de que no tenía con qué o cómo confrontarla.

En estos dos años, lo que podemos sumar, aparte del supino manejo de prensa, es una larga lista de pendientes. De lo que no se hizo, de lo que no se ha podido hacer, de lo que la sociedad le demanda cada día con mayor fuerza que haga.

¿Cualquier otro hubiese podido con las broncas, los asesinatos, las demandas sociales contra los protagonistas del pasado? No lo sabemos, lo cierto es que Pech no pudo.

Y de alguna manera sus credenciales parecían ir sacándolo a flote en cada crisis, pese, insisto, a la torpeza inmensa de sus responsables de prensa, a los cambios en la policía… Hasta que llegamos al “chivo expiatorio” del presunto asesino del periodista de Canal 10.
Porque ahí lo que se vino abajo, estrepitosamente, fue el haber jurídico, el conocimiento de las leyes que tanto presumió Pech. Y que quiero creer, tiene. Porque lo que vimos en la detención de un policía, que sacó su arma de cargo y llegó minutos después a la escena del crimen, fue una falta inmensa de pulcritud en la investigación.

Es más, no se investigó. No se hicieron las mínimas entrevistas, no se valoraron pruebas grabadas, no se acudió a los testigos. A lo que debe agregarse, la patinada de declarar que iba a ser “chivo expiatorio”. Como de kínder, de principiante, de alguien que no conoce los protocolos legales, la investigación. Y Pech no puede escudarse en ignorancia de esto, menos habiendo sido juez.

¿Qué sucedió? En las próximas semanas habrá muchas versiones al respecto. Lo cierto es que junto con las voces de la sociedad que piden que se vaya Pech, ya habló el gobernador Carlos Joaquín. Ya dijo que está estudiando pedir al Congreso su salida.
Es decir, a buen entendedor, ya está echada su suerte.

Queda una pregunta: ¿Para qué esperar tanto? Ya le abrieron la puerta…

¿Vamos a perder la tranquilidad de Chetumal?

El nudo ciego, verdadera razón de toda la violencia que padecemos en el estado, es el mensaje de impunidad que envía a los criminales, a todos aquellos que pretendan actuar fuera de la ley, la omisión y/o incapacidad de las autoridades. Que se traduce en impunidad.

Si no detienen a los sicarios, criminales, asesinos responsables de todas las ejecuciones que hemos vivido, qué podemos esperar cuando hablemos de otro tipo de delito.
El problema grave es que esta impunidad parece ir creciendo cada día, de manera paralela a la parálisis de la fiscalía. Y de todas las policías.

En días pasados, en Chetumal, lo que lo hace gravísimo, balacearon la casa de Pedro Flota.

Surgen las interrogantes sin respuesta. Porque si bien Flota ha sido funcionario público y legislador por muchos años, también es verdad que ha estado alejado de cualquier aparición, incluso social. Está recluido en sus actividades privadas, con su familia.

No estamos hablando de una figura controversial en cuanto a dinero, a ser socio de negocios ilícitos. Flota Alcocer fue secretario de Gobierno, secretario de Seguridad Pública, diputado, responsable del tema del agua… ha sido funcionario público, punto. Y también es un chetumaleño con infinito arraigo, a quien no sacan de su entorno.

Si a una persona que no está metida en ningún escándalo o ilícito pueden atacar de esta manera, con total impunidad, qué podemos esperar todos los demás, los que viven en Chetumal, los que viven en otras partes del estado.

En la Ciudad de México, vaya que es grande, con llamar al 911 está garantizado que en tres minutos llega la policía. En cualquier parte de la ciudad. ¿Por qué en Chetumal, donde todas las distancias son cercanas, donde podrían estar presentes en un minuto, no sucede esto? ¿Por qué no contamos con policías preventivas eficientes?

En Chetumal la gente ha vivido con total seguridad, incluso con las puertas de sus casas abiertas, por muchos años. ¿Qué está pasando para que puedan suceder eventos como el ataque a la casa de Pedro Flota, estando su mujer y su hija ahí? Se metieron hasta la cocina… es obvio que querían enviar un mensaje.

Sí, un mensaje. Muy eficiente. Pero que no tiene como destinataria a la familia Flota Alcocer, sino a todos los chetumaleños.