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Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
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Martes 19 Febrero del 2019
algo de nubes 21°

Letras de cambio

Despeinada, sudada, montada en su propio ser…

En el fondo, muy en el fondo, había un poco, muy poco, de nerviosismo. Frente al micrófono, vestida sin marca, sin hacer concesión a ningún modisto, despeinada, sudada, tal vez sin depilar las axilas, con los lentes colgados, ahí estaba. Con toda su fuerza. Con todo el conocimiento que carga, ¿lápida?, que parece manar de ella como si así hubiese pasado todos los exámenes. Beatriz estaba frente al público de Mocorito, una población que para muchos no tiene traducción, un asentamiento de difícil ubicación en el mapa.

Mientras ella hablaba, la esposa del gobernador se quitaba el saco, llamaba a su ayudante, se movía nerviosa en su silla, acariciaba la pierna de su marido de manera muy íntima, veía al infinito. La pobrecita no entendía ni la “O” por lo redondo. Despatarrado, en camiseta, Paco Ignacio Taibo, en cambio, seguía atento la exposición. Historiador a su vez, parecía el único interlocutor que sabía de la “Revista Moderna” que un médico fundó en esa población, hace más de cien años. Para divulgar la cultura, para que ahí pudiesen publicar escritores como Amado Nervo que, antes, debían enviar por correo su colaboración.

Beatriz Gutiérrez Mueller pudo haber hablado sin seguir las hojas, varias, muchas para el calor, que leía. Los poetas del siglo pasado es uno de los temas que domina. Su marido la escuchaba amoroso. ¿Sabrá de esos escritores?

Fue uno de los primeros actos públicos de la esposa del Presidente. El motivo-pretexto era iniciar un programa para que mayor número de mexicanos lean.

Lo interesante, de mucho interesante que hubo, eran los personajes. Unos buenos, otros traidores que se fueron con Victoriano Huerta, unos más que dieron la vuelta para ser, otra vez, buenos.

¿Qué sentido tiene recuperar la historia, mirar hacía el pasado? Supongo que, para la historiadora, todos, absolutamente todos los sentidos y los valores.

Entre el público, y después al mirar el video por “Youtube”, el morbo. Ese que se detiene en el maquillaje, en el vestuario, en lo superfluo. Y que con ella se estrella, de frente, en mil pedazos porque todo lo que no es, en giro casi mágico, se vuelve lo que es. Lo que hay.

Imposible criticarla, así lo intenten, porque no pretende ser otra que ella misma. No hay modelo con que comprarla. Punto.

Por lo pronto Beatriz no les tiene miedo a las palabras. Tampoco a parecer culta. Menos todavía a que sus protagonistas, que cobran vida a lo largo del relato-discurso, bailen frente a nuestros ojos. Esos hombres de principio del siglo pasado que querían escribir, publicar, ser lo que hoy conocemos como intelectuales. Pero no para ganar dinero ni comprar “trocas” si nos vamos al discurso presidencial, sino por el placer inmenso del texto.

La realidad de Doña Hermelinda Lezama

La señora doña Hermelinda Lezama, presidenta municipal de Benito Juárez, debe estar lo que sigue de preocupada. La manta que le dejaron no es para dormir tranquila.

¿Es posible que esté recibiendo dinero? ¿Puede haber pactado con grupos criminales? Lo cierto es que recibió una amenaza verdaderamente fuerte.

¿Es suficiente rodearse de policías para estar segura? El miedo es muy traicionero; es algo que puede instalarse en tu realidad con mucha facilidad. Por lo pronto, debe estar volteando a ver para todos lados.

Ya pasaron cuatro meses desde que tomó posesión y todo indica que el gobierno que tanto persiguió, ahora por un partido político al que ha negado pertenecer, no es un lecho de rosas. Las quejas en su contra aumentan; no hay sectores sociales satisfechos. Y la inseguridad es una pesadilla sin fin. Con el agravante de asesinatos de jóvenes, como lo sucedido en una casa la semana pasada con ocho víctimas, o en un fraccionamiento esta semana con un joven de 17 años.

A eso debe agregarse la imposible vialidad, que a todos los habitantes de Cancún los tiene de pésimo humor, para decir lo menos. Y el mal tiempo, el frío, los árboles caídos, las inundaciones.

La realidad parece operar en su contra.

Vienen las elecciones. ¿Qué papel jugará? ¿O Morena, simplemente, la ignorará? ¿Le cobrarán si pierden?

Lo cierto es que sus cuates han comenzado a evitar las fotografías con ella, incluyendo al diputado Luis Alegre que en días pasados parecía “cogobernar”.

Y es que el cuerpo descuartizado, con la manta diciendo que la señora presidente municipal “no está cumpliendo con los tratos”, y que la “iban a dejar así”, no es para menos.

Lo malo de lo peor, es que esto apenas comienza…

Las faltas del Niño Verde

Jorge Emilio González cumplirá 47 años y 24 de ser “representante popular” este año. Sin haber sido votado una sola vez.

Son estadísticas para espantar a cualquiera que piense que nuestro país debe ser demócrata.

Como resulta que le gusta Cancún, donde tiene un departamento, varias de esas representaciones en el Congreso han sido por Quintana Roo.

O sea que nos hemos perdido de un espacio para decidir, como ciudadanos que somos, por quien debe ser nuestro diputado o senador.

En esta nueva legislatura, que ha cambiado leyes muy importantes, Jorge Emilio ha estado ausente en 40 de 44 votaciones. Es el diputado federal con mayor número de faltas.

Y uno se pregunta, con ingenuidad, para qué ha querido ser diputado, asambleísta o senador la mitad de su vida. ¿Qué pensará, de verdad, el “Niño Verde” de la política, de su partido? ¿Qué querrá realmente el ya no tan joven ni tan guapo que nació en pañales de seda?

Lo que sí sabemos es que sus amores son muy volátiles, que duran poco. Y no hablamos de su divorcio, pocos meses después de la boda millonaria en Los Cabos, sino de las preferencias políticas de su partido, que es, ha sido como una franquicia familiar.

Ahora le toca a Morena recibir su “apoyo”. Como ya se publicó, en Quintana Roo va a ir en alianza con Morena y con el PT. De donde surge la pregunta sobre las razones, inexplicables, de esta alianza en el seno de un partido que tiene la mayoría, que gobierna.

De no ser que estén, los “verdes”, cobrando los votos en el Congreso, cuando no ha asistido Jorge Emilio, que les han servido para sumar mayoría absoluta.

Con el mucho dinero que tienen, no es que Jorge Emilio lo necesite, como financiamiento del partido, se juega a la política.

Esto en temas más que delicados.

Termino: ¿A que le tira el faltista que ha sido “representante popular” 24 años seguidos, la mitad de su vida? Porque a ser político, a ser diputado, a ser senador, a ser líder de un partido, definitivamente no.

Qué país tan pobre de protagonismos políticos le ha dado espacio…

El asesinato de ocho personas en Cancún

¿No le provoca miedo?

O algo peor. Una sensación de vulnerabilidad. Un horror que crece como deseo de vomitar.

Porque el asesinato, a mansalva, de una fami­lia y unos amigos que estaban tranquilamente de fiesta en su casa tiene que aterrarnos a todos, como sociedad.

Algo debe estar profundamente jodido, en buen español, para que esto pueda suceder. Pa­ra que una “invitada”, como nos hemos enterado, llame a un cuate-novio-amigo para que venga a matar, a asesinar, a quienes discutieron con ella por la música.

El único pecado de las víctimas fue llevar con ellos, desde otra fiesta, a una mujer que no per­tenecía a su círculo privado. Y no permitirle que ella ordenase qué música debía ponerse en el estéreo.

Mal, infinitamente mal, tenemos que estar pa­ra que esto pueda suceder en una población don­de casi todos llegaron de otra parte del país o del mundo en busca de una nueva vida. Que tendría que haberse construido con respeto a las leyes.

El horror. No hay otra manera de confrontar lo que sucedió. Si creemos en las palabras oficia­les que nos cuentan, parece que incluso estaría detenida esta mujer, esta versión de la realidad. De la profunda corrupción mental de muchos jóvenes que creen que matar es un deporte, del mensaje de impunidad que hemos enviado a estos criminales.

Y digo, si creemos, porque tiene que despertar incredibilidad en su máxima expresión que es­to sucediese. Que los sicarios hayan entrado a la casa para matar, además, a los padres.

La pregunta que sigue es qué vamos a hacer frente a este horror, a esta realidad abominable o simplemente vamos a cerrar los ojos…

La consigna: que el Ejército no reprima

El presidente López Obrador repite con gran insistencia una frase: “El Ejército no va a reprimir”.

Que corresponde a sus años como luchador social, a su filiación contestataria, a su vocación rebelde. Y, también, a un tiempo que lo formó. A un tiempo lejano en que las fuerzas armadas eran utilizadas, por los gobernantes en turno, contra grupos sociales, que calificaban como peligro para la “paz social”. Etiqueta que AMLO recibió a lo largo de muchos años.

El país ha cambiado. No es lo mismo un México de unos cuantos millones de mexicanos, con poblaciones dispersas, con instituciones muy nuevas, con mandatarios que tenían un poder infinito, que lo que vivimos hoy, con una sociedad enterada y participativa, que vive mayoritariamente en ciudades.

A imaginar qué apoyo o persecución recibiría el López Obrador que tomaba carreteras, que llevaba a petroleros a vivir al Zócalo. ¿Sería recibido en Palacio Nacional por López Obrador?

En el primer mandatario sigue vivo, vigente, aquel López Obrador desafiante de lo establecido, para muchos fuera de la Ley. Y, también, sigue vigente su antigua “relación” con el gobierno federal, con las fuerzas armadas.

Hoy tiene obligaciones como gobernante que necesita conciliar con su visión cosmogónica de entonces.

Por eso su aferramiento a no utilizar las fuerzas del orden para lo que él visualiza, entiende como “reprimir”.

Días antes de la tragedia de Tlahuelilpan, hubo una confrontación entre militares y ladrones de gasolina, a pocos kilómetros. Que terminó con el secuestro, los golpearon brutalmente, de varios militares, de esos que López Obrador sabe, entiende que son también “pueblo”. Tuvo que haber una negociación, digamos que poco ortodoxa, para que los dejaran en libertad.

Estos hechos influyeron para la actuación del Ejército la tarde de la tragedia, antes del incendio. Una y otra vez se ha repetido que eran apenas 25 soldados los que tuvieron que confrontar a más de 800 habitantes de esa localidad que robaban gasolina. Como sabemos, estos hicieron lo que tenían que hacer: retirarse. Actuación ha merecido, el apoyo incondicional del primer mandatario, incluso frente a la CNDH.

¿Pudo haber habido una orden presidencial para que llegasen dos o tres mil militares, número que hubiese podido controlar a una población exaltada y actuando fuera de la Ley? Sí, pudo haberla habido. No la habrá porque, insisto, López Obrador no enviará a militares a una situación donde necesariamente deben actuar con la fuerza. Es decir, de acuerdo con los pensamientos de la generación de López Obrador, “reprimiendo al pueblo”.

Por eso la necesidad de contar con una Guardia Nacional. Que, de existir, seguramente pudo haber hecho presencia con esos dos o tres mil efectivos y confrontar a los pobladores que robaban gasolina. Lo que hubiese sucedido, entre la gente y los “guardias”, no tiene la connotación de “represión militar”.

Para entender las razones y las acciones del presidente López Obrador hay que voltear la mirada hacía el rebelde, el líder social que tomaba instalaciones, que encabezaba marchas, que actuaba para muchos “al margen de la Ley” …

Aumentan los viajeros a Chetumal

Cancún, ahora Playa del Carmen, son localidades ampliamente conocidas en todo el mundo, referenciales de vacaciones, de playas, de diversión. En cambio, Chetumal hasta hace pocos años era totalmente desconocido. Siendo la capital del estado. Incluso muchos habitantes de Cancún, que han llegado a vivir procedentes de otras partes del país o del extranjero, no conocen la capital de Quintana Roo.

El sur olvidado por todos ha sido el reto de todos los gobiernos. Desde que Jesús Martínez Ross veía con angustia que Cancún comenzaba a tener más que los 40 mil habitantes de Chetumal. A esto hay que sumarle presidentes municipales más ocupados en sus cuentas bancarias o en su futuro político que en trabajar para cambiar a la ciudad.

Hoy Chetumal tiene dos o tres vuelos diarios, según el día de la semana, a la capital del país. Y los pasajeros que viajan en estos han aumentado un 16.8 por ciento el año pasado. Una cifra impresionante si recordamos que hace pocos años había, tal vez un vuelo dos veces a la semana.

Esto se traduce en 46 mil viajeros más.

La pregunta es cuánto tiempo se quedan en Chetumal. ¿Qué se necesita para que los que viajan a Bacalar, a Mahahual, a Belice, se queden una noche o dos en la capital del estado?

El gobernador Carlos Joaquín ha trabajo mucho para incorporar a Chetumal al desarrollo, impresionante, avasallador, pese a todos los pronósticos, del norte de la entidad. Estas cifras le dan la razón a su esfuerzo.

Lo que se requiere ahora es trabajo de todos, de la iniciativa privada, de las organizaciones de la sociedad civil, del presidente municipal, el que está mientras o el que debería regresar, para que este esfuerzo se derrame en puestos de trabajo.

En la reunión popular, recibió a 600 chetumaleños, que tuvo el gobernador Carlos Joaquín en Chetumal, en un domo, la semana pasada, había un fenómeno distinto a lo que he visto en otras audiencias. La gente que iba a hablar con el gobernador no se veía angustiada, ni con grandes carencias. Hay una bondad en la vida de provincia que tiene Chetumal que ayuda a que las carencias, la pobreza sea mucho más llevadera que en otras partes del estado y del país.

Esa calidad de vida hay que cuidarla. Es responsabilidad de todos hacerlo. Como todos debemos comenzar a voltear a mirar a Chetumal.

El gober en Interjet

El gobernador Carlos Joaquín iba sentado en el asiento 3C, atrás de los lugares VIP, donde suele viajar el ex líder priista local, Raymundo King.  Tuvimos que tomar un autobús para llegar al avión que, como es costumbre, estaba retrasado.

Saludó a quienes se acercaron, un poco tímidos, con asombro.  De manera absolutamente accesible platicó con algunos. Venían locales pero también muchos turistas, el vuelo sin embargo no estaba lleno.  Junto a él, en el asiento 3A una persona, desconocida para mí, le hacía plática.

Pidió un refresco.  Se puso sus audífonos para escuchar música y revisó al celular apenas aterrizamos.  Mal aterrizaje por cierto.

O sea, un pasajero más.
Bromeó que va a volver a juntar puntos, como tenía en su tarjeta de Aeroméxico cuando era subsecretario de Turismo.  El buen humor.  Cargando su maletín pasadas las doce de la noche en que llegamos.

Venía de estar en la Ciudad de México en reuniones con funcionarios públicos del nuevo gobierno.  Al día siguiente tuvo un maratónico evento donde escuchó las peticiones más absurdas y las quejas más repetidas, en un domo de la Ciudad de Chetumal.  Horas y horas mostrando una paciencia extrema.

¿Se puede?  El punto de partida inicial para poder ser un ciudadano más es no haberte montado en un ladrillo de poder.  De otra forma resultaría imposible.

¿Se vale?  Enormidades.  Se vale y es válido hacerlo.  El tema no es, no únicamente, el dinero o la austeridad, sino el contacto humano.  Lo que puedes medir al estar en un ambiente no controlado, en un escenario donde cualquier enojo o rechazo puede manifestarse libremente.  Es decir, un viaje en avión pone a prueba si la gente te quiere o te abomina. Es una buena encuesta.

Carlos Joaquín aprobó.  Y, por cierto, llevaba llenos de polvo los mocasines que le criticaron en días pasados.  Cuestión de autenticidad.  Que mucho se puede agradecer…

Eso de jugar a la víctima… 

Algunas mujeres aprendimos a no llorar en público cuando escuchamos, de pequeñas, que a nuestros hermanos les decían: “No llores, pareces niña”.

Y nosotras, mi generación que tanto luchó por sus libertades individuales, no queríamos parecer “niñas lloronas”, sino ser tomadas en serio. Por lo que éramos, por lo que hacíamos.

De ahí mi aversión a la victimización.  Yo, primera persona del singular, no quiero ser reconocida como víctima sino, por encima de todo, por mi trabajo.  Y si mi trabajo me llevó a la cárcel dos veces, en condiciones realmente peligrosas, de extrema vulnerabilidad, nunca busqué ser reconocida como “víctima”.

Por mi trabajo también perdí mi casa, por tres juicios espurios donde, contra la verdad comprobada de lo que escribí, se impuso el poder de un ex presidente.

Mi trabajo es ser periodista.  No soy, nunca he pretendido ser, activista social.  Mis libros, veinte publicados hasta hoy, no son famosos, pero ahí están, existen.  Desde hace 42 años soy periodista, soy reportera, y como tal publico cotidianamente en distintos medios de comunicación masiva.

Soy periodista.  Me he ganado el título de verdad.
¿Me debe una disculpa el Estado Mexicano?  O, mejor dicho, deberíamos preguntarnos cuándo y por qué debe disculparse el Estado.  Que, hay que entenderlo, significa la conjunción de autoridades, gobierno y sociedad.  O sea, usted que me está leyendo también “se disculpó” sin que le pidieran su punto de vista.

¿Qué significa tortura en una detención?  En los cursos que he dado en las cárceles estatales y federales he escuchado mucho de tortura, que se infringe para causar daño físico, sobre todo, que incluye incluso violación.  Mucho tendría que castigarse si escuchásemos, en Quintana Roo y en el resto del país, testimonios de mujeres encarceladas.

A mí me detuvieron, la primera vez, en Chihuahua, en marzo de 2003 y me llevaron al Cereso sin permitirme hacer una llamada, sin mostrarme una orden de aprehensión, sin tener siquiera papel de baño.  Porque yo sí pasé la noche en una celda.  Hay una diferencia.   La multa que me pusieron para dejarme en libertad condicional fue cinco veces la impuesta a un homicidio imprudencial: Cien mil pesos.

La segunda vez volvieron a detenerme, por idénticos  delitos de calumnia y difamación, que en ese tiempo se perseguían por la vía penal.  Se trataba del mismo escrito publicado en Milenio y que estaba “vigente” en mi página de internet: isabelarvide.com.  Otra vez estuve dos días detenida y tuve que pagar el doble de fianza.  Cada semana por dos años tuve que viajar, rodeada de policías federales, a firmar en ambos casos. Con mucho miedo. Quien me acusaba era, además, el Fiscal del Estado.

¿Requiero que el Estado Mexicano me ofrezca una disculpa por esto?  Lo importante es que se logró que se derogase la penalización del delito.  Lo que hubo en mi contra fue una brutal injusticia, con apoyo de las leyes, con complicidad del juez, ordenada por autoridades estatales corruptas que yo desenmascaré.

De esta injusticia jamás hubo una expresión de solidaridad por parte de Lydia Cacho.

Las declaraciones del general Sandoval

El general Luis Cresencio Sandoval se convirtió en el primer titular de la Defensa Nacional en acudir a la Cámara de Diputados, para escuchar a los legisladores.

Y vaya que demostró tener una paciencia extrema, porque las expresiones de varios legisladores fueron, francamente, ofensivas.

A todas respondió, horas después, cuando terminaron de hablar.

Vale la pena recuperar parte de lo que dijo, por su trascendencia, porque incide en la historia moderna del país.

Lo que los legisladores quieren es un absurdo inmenso. Que los militares participen en el combate a criminales pero que no lo hagan, así de claro. Sí pero no. Existe un temor irracional en varios de ellos que se ha manifestado por el tema del mando militar en la Guardia Nacional.

Que, por cierto, aunque ésta tenga un mando civil, como se anunció, su operación será totalmente militar. O al menos eso es lo que indican las declaraciones oficiales.

El general Sandoval recordó, el viernes pasado en la Cámara de Diputados, que hace años los civiles separaron la “Secretaría de Guerra” en lo que ahora son SEMAR y SEDENA. Y ellos obedecieron. Insistió en que en las Fuerzas Armadas siempre ha habido obediencia y respeto al pueblo, que siempre han cumplido con disciplina, honor, lealtad todas las órdenes civiles.

Una de las críticas que escuchó fue sobre la gran letalidad que han demostrado los militares en el combate a criminales, que han hecho por orden presidencial, por cierto. Y respondió con cifras. Dijo que el año pasado, 2018, hubo más de 18 mil homicidios dolosos en el país. Frente a 700 que murieron en enfrentamientos con las fuerzas armadas. Ellos, insistió, cumplen órdenes, aunque se ponga en riesgo sus propias vidas.

Aseguró que tienen programas para protección de Derechos Humanos desde el año 2000, y que cuando se detecta una falta en ese sentido, de inmediato se procede a su sanción.

Sobre la actuación de la Guardia Civil afirmó que en los estados se van a coordinar esfuerzos, con el gobernador, con las policías locales.

Y que los soldados se van a adiestrar, al pertenecer a la Guardia Civil, para funciones de seguridad pública, que son muy distintas a las castrenses.

Por su parte, para que todo quedase claro, el almirante Rafael Ojeda, secretario de Marina, aseguró que la militarización es “lo más falso que he podido escuchar”.
Así o más claro…

Politizan a Capella

Supongo que el carácter no ayuda. Menos, todavía, cuando Rodolfo del Ángel nos tenía acostumbrados a un trato extremadamente gentil. A eso debe agregarse su condición de fuereño, acostumbrado a otra sociedad, a otra manera de relacionarse.

Y, no olvidar, los medios de comunicación que no son precisamente amables con un buen número de funcionarios. Su gente. La que tiene trato directo cotidianamente, tampoco hace un esfuerzo para entender la idiosincrasia local. Total, objetivamente hay factores, totalmente ajenos a su desempeño profesional, que operan en contra del señor Alberto Capella. Lo cierto es que, a estos factores, que insisto pueden ser poco objetivos, se han encimado declaraciones muy fuertes en su contra. ¿Con intención política? Tendremos elecciones locales en poco tiempo.

Los del PRD, que suponíamos era el partido afín al gobernador, bajo cuyas siglas llegó al poder, se lanzaron hasta con la cubeta en contra de Capella. Y Laura Beristain aprovechó que fue invitada por la Cámara de Diputados para hablar sobre el tema de la Guardia Nacional, para despotricar, fuerte, muy fuerte contra el secretario de seguridad pública del estado.

¿Está acostumbrado a las críticas Capella? No lo creo. No al menos en su modalidad local. Lo que pone un elemento negativo, uno más, en todo este ruido que habrá de seguir en aumento. Porque suele bloquear a periodistas locales de sus cuentas en redes sociales o salirse de los “chats” que él mismo convocó cuando no le agrada lo que se dice de él. Y si te lo encuentras en la calle, ni te saluda. ¿Lo que digan en su contra va a ser importante para su permanencia o su salida? No sabría decirlo. El gobernador ha expresado su total apoyo frente a críticas del gobernador de Morelos. ¿Será lo mismo si se suman más negativos políticos en este año electoral? ¿Estará dispuesto, el gobernador, a pagar los precios por el factor Capella, sumado a los temas de inseguridad?

Por lo pronto, Capella parece resolver sus temas en los medios nacionales, como se quejó con extrema dureza de la presidenta municipal de Solidaridad. Y si los periodistas de la Ciudad de México le expresan simpatía, no le fue muy bien en la Cámara de Diputados el primer día de la discusión sobre la Guardia Nacional, donde lo bajaron del escenario con su papel en la mano.

¿Qué es lo que importa? Obviamente los resultados. ¿Hay resultados positivos en el combate a los criminales? Quiero suponer que sí, que esto, los resultados, es uno de los factores para que el gobernador lo defienda. El problema es encontrar la forma, con el carácter de Capella, para que estos resultados, y los que vengan, puedan permear en la percepción social negativa.

Si no se consigue, habrá muchos votos contra Capella en las boletas electorales, no solamente de los perredistas…

La Secretaría de Turismo va a Chetumal

El presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció, desde su campaña política, que la Secretaría de Turismo (Sectur) se trasladaría a Chetumal.

Y así será. Contra las versiones interesadas que han circulado en días pasados, asegurando que irá a Cancún porque no hay suficientes condiciones en la capital del estado.

La controversia de si en Chetumal contamos con viviendas, escuelas y condiciones de vida para el traslado de los empleados de esa secretaría es totalmente inválida. Simplemente porque lo que no hay se construirá, exactamente para esos fines.

De eso tratan los cambios de sede de las dependencias oficiales. De dar impulso al desarrollo regional.

Chetumal es, no olvidar, la capital del estado.

Miguel Torruco conoce perfectamente las características de Quintana Roo. Entiende que muchas actividades se tendrán que llevar a cabo en Cancún, sobre todo internacionales ya convenidos; pero sabe que la intención presidencial es que el sur se desarrolle a la par que el norte del estado. Que tengamos mayor número de vuelos, que haya más restaurantes, mejores condiciones para abrir negocios, que se abran oportunidades de empleo.

Y que todo esto permita cambiar la tendencia decreciente de crecimiento que existe.
¿Se acomodarán los empleados de Sectur a vivir en Chetumal? Seguramente. Sobre todo, quienes quieren una mejor calidad de vida, contar con mayor tiempo para la familia, tener mayor seguridad para sus hijos. Chetumal tiene muchas ventajas que a veces se nos olvidan a los quintanarroenses.

Todas las versiones que circularon, en medios locales, sobre que se había cambiado la decisión para llevar la Secretaría de Turismo a Cancún, son falsas y han sido desmentidas oficialmente.

El Tren Maya tiene a Bacalar como una de sus estaciones precisamente por su cercanía con Chetumal, que, además, es puerta de entrada al turismo beliceño y extranjero que visita el país vecino. Ahí, definitivo, comienza México. Por lo tanto, ahí también debe iniciarse el cambio que busca el actual gobierno federal.

Así que todos tranquilos, Sectur viene a Chetumal… Con todos los beneficios que esto implica. Cancún tiene a doña Hermelinda Mara Lezama y camarilla, con eso tiene bastante.

El sur tan olvidado

El sur del estado tan olvidado, va repuntando. La actividad turística cerró el año 2018 con cifras a la alta, con mayor ocupación hotelera y con un promedio de costo por noche de hotel más alto que en años anteriores.

Es decir, tuvimos mayor número de turistas. Que se quedaron, mayoritariamente, en Majahual y Bacalar.

¿Qué pasa con Chetumal?, es decir, con la capital del estado.

En espera de que Miguel Torruco se trague sus palabras respecto a que las oficinas de la Secretaría de Turismo federal podrían localizarse en Cancún, cuando la promesa de López Obrador fue que estarían en Chetumal; y de que con la llegada del Tren Maya, es obvio que necesitamos, todos los quintanarroenses deberemos voltear a ver al sur. A Chetumal.

Con el encanto de la provincia, con sus costumbres ancestrales, Chetumal es una opción para los beliceños que cada día se fortalece sin que las autoridades municipales hagan algo.

Si los turistas que recibe el sur del estado son mayormente locales, de otras partes del país, los que llegan a Belice son extranjeros. Son, precisamente, los que no se quedan ni una noche en Chetumal.

Es con ellos con los que debemos promocionar a la capital del estado.

El turismo que va a Belice viaja desde Estados Unidos, Canadá y Europa con muchos dólares en los bolsillos. Va en busca de un producto de viaje, de esparcimiento, muy diferente al que puede encontrar en Cancún. Y, también, muy parecido a lo que puede ofrecerles Chetumal, con la ventaja de sus comercios, de sus hoteles, de sus restaurantes y de sus zonas arqueológicas.

Para quienes no son lugareños, resulta muy difícil entender por qué las autoridades chetumaleñas han olvidado a sus vecinos. Por qué no hay promociones especiales para los beliceños que todas las semanas cruzan la frontera para hacer sus compras, para ir al cine, para divertirse.

Es nuestro principal mercado y la falta de visión de los presidentes municipales lo ha ignorado desde hace muchos años.

Que las cifras optimistas de ocupación hotelera, de presencia de viajeros durante el año pasado en el sur del estado, que las recientes publicaciones norteamericanas, nos hagan ver que tenemos una capital digna de visitar. Y que a partir de este convencimiento las autoridades, incluyendo el sustituto de Hernán Pastrana, hagan su chamba.

La entrega de la medalla Belisario Domínguez

La joven senadora de Chiapas, doña priista-verdista Sasil de León, que estuvo tan consentida por el entonces gobernador Manuel Velasco, ahora disfrazada de “izquierdista”, equivocó todo. El vestuario. El peinado. El tono chillante de voz.  Pero sobre todo erró en el discurso.  Desde el inicio en que llamó “presidente institucional” a López Obrador. Sin respetar, elemental, el protocolo de las presentaciones oficiales.

Una vergüenza para las mujeres. De pena ajena sus ofensas. Sus disparates sin lógica, sin sintaxis, que querían ser “denuncia”. Un tristísimo prologo para una ceremonia tan impactante como la imposición de la medalla Belisario Domínguez, sesión solemne del Senado de la República.

Carlos Payán, en contraste gratísimo, comenzó su discurso hablando de su edad, de esa sensación de estar despidiéndose de personas, cosas, libros que ha amado.  De un final que imagina cerca. La gente del diario La Jornada, “los jornaleros”, estaban de fiesta, escuchando emocionados.  El primer mandatario también.  Diría que estaba amoroso, enternecido, deslumbrado.

Mientras Porfirio Muñoz Ledo intentaba no quedarse dormido en el presídium.

En la segunda fila una senadora, del PAN, seguía cubriendo a un bebé, quiero creer que lo era porque ninguno lo vio, con una cobija y otra cobija y otra cobija. Un misterio si le daba de comer o simplemente lo presumía. Extraña forma de querer llamar la atención. Como la señora del PRI, la Salinas, que venía sin medias y con unos tacones tan altos que podía tropezar en ese traje tan formal, hecho por la modista de la esquina.
En el recinto oficial, tan renovado, tan antiguo, la grata presencia de Cristina Gallardo, impecable como siempre, eficiente como siempre.

Mientras que Xóchitl Gálvez adornaba con collares baratos un vestido de terciopelo de una marca  poco conocida en México: Johnny Was. Que se vende en Estados Unidos, con gran influencia china, blusas con bordados, espacios amplios para tallas doble equis, muchos dólares en la etiqueta. La mejor vestida.

Porque era una fiesta, y así los maquillajes y así los vestuarios.

Payán seguía apabullando con su increíble manejo del idioma español. Con su advertencia contra el fascismo, hablando de la humanidad entera que se encamina a la catástrofe, en contra de Donald Trump, del desastre del planeta porque no hemos cuidado la naturaleza.
Y, también, para agradecerle, de una publicidad oficial que debe llegar a todos, debe ser bien repartida.

En primera fila Beatriz Gutiérrez, que no perdió palabra del excepcional discurso, conmovida, en un papel que ejerce con excelencia: independencia y sencillez. El tono discreto, la más discreta seguridad, la ropa todavía más correcta, más en ella misma, sin concesiones.

Carlos Payan recordó que vive en Cataluña, de donde regresó para atestiguar el inicio del gobierno de López Obrador, a cuyo gobierno le deseó “buen viento y buena mar”. Dijo compartir la esperanza…

Y, momento más que conmovedor, dedicó su premio a los periodistas que han sido asesinados.

¿Hay un cambio? Definitivo. Hay un cambio. De tesitura, de fondo, de forma, de expresión.  Hay un cambio.

La necia realidad

Cuando esta noche prendamos todas las luces, pongamos la cena a calentar, pongamos los mejores platos y el ánimo más conciliador, qué haremos con la necia realidad. ¿La dejamos entrar a nuestro mundo tan arreglado, tan elegante? ¿Le cerramos la puerta con malos modos?

De cualquier forma, no vamos a sentirnos a salvo. Porque esa malvada, esa realidad que no podemos negar, se va a instalar en cada uno de nuestros pensamientos, va a invadir nuestras conversaciones y nos quitará de varias maneras el buen humor.

La realidad de la “patria deshilachada”, de la esperanza que no termina de acomodarse en todas las declaraciones oficiales, de los muertos sin fin, de las historias de terror. La realidad del mal que nos acecha en todas las esquinas. Una realidad que hemos venido cargando como lápida tremenda que dobla todas las espaldas.

¿Qué hacemos con la realidad? ¿Cómo va a cambiar?

Primero queríamos que los que nos gobernaban se fueran. Después nos hemos venido quejando, de manera lastimera, cada hora de los primeros días del nuevo gobierno porque el cambio no es lo que imaginamos, no ha llegado para avasallarnos como torbellino. Porque la gasolina no ha bajado de precio, porque no se ha montado la guillotina en el Zócalo de Ciudad de México.

No hallamos sosiego. Ni antes ni después. Ni cuando eran otros ni hoy que es López Obrador. Nuestro encuadre de vida no corresponde a la necia realidad, no camina paralela, no se detiene a tomar aire cuando corresponde.

Por eso, insisto, habrá que pensar, un momento, esta noche de festejos familiares qué podemos, qué debemos hacer con la realidad.

Y me quedo con una respuesta que, por tonta, por infantil, por elemental ha sido objeto de total desprecio mediático. Cuando, al contrario, es un punto de importancia brutal. La casa. La familia. El papel de la madre.

Dice López Obrador que la transformación social de la que tanto hablamos debe comenzar con las madres, con las madres regañando a los hijos para que no se conviertan en criminales.

¿Cuántas madres no se enteran de qué hacen sus hijos? ¿Cuántas madres han guardado sus regaños, se han quedado calladas, han mirado hacia otro lado? Las cárceles están llenas de mujeres mayores, madres, que están en las prisiones porque sus hijos las volvieron cómplices de sus crímenes. Y, también, están a reventar de hombres y mujeres que nunca recibieron un castigo, un límite, un regaño de su madre. No se diga ya de su padre casi siempre ausente.

Por eso, esta noche en que vamos a lidiar con una realidad que no nos gusta, que no nos satisface, digamos una oración para que todas las madres hablen con sus hijos, para que los eduquen en principios de legalidad, de lealtad a la sociedad. Compartamos con todas las familias una petición para que nuestra “revolución” comience con madres que abren los ojos, que escuchan, que hablan, que educan…

Feliz Navidad.

El principio de la incomunicación

¿Qué se hace cuando el jefe es un excepcional comunicador?

Cuando está difícil seguir las formas que ha adquirido a través de muchos años puebleando, echando discursos, consiguiendo un espacio político con palabras.
El reto es inmenso.

Sin embargo, es obvio que el fracaso también lo será.

Basta la comparación. Y ninguno de los colaboradores de Andrés Manuel López Obrador tiene su capacidad para comunicarse, provocando empatía. Para decir lo que quiere decir de muchas formas. Todas eficientes.

En sí, el primer mandatario es un comunicador nato. Con el encanto de su desparpajo tabasqueño, que sigue sin perder. Con una gran naturalidad.

Durante los primeros días de su gobierno , hemos visto fracasar en esto de la comunicación a casi todos sus colaboradores. Excepto, diríase, a Marcelo Ebrard cuando no le gana su autosuficiencia académica que suele acartonarlo, o agregarle un tono de soberbia.

Marcelo habla bien. Ha conseguido elegir sus temas, en los que no hay resbalones. Y se salva del caos de las “Fake News” doblemente falsas. De las graves torpezas de comunicación de sus compañeros. Como la señora Olga Sánchez Cordero, presumiendo que el problema de los migrantes centroamericanos en la frontera se había solucionado.

O la señora Irma Sandoval que quiso enderezar un entuerto, un guiño al socialismo que le ganó, una definición de vida, gritando que los periodistas habían inventado la nota.

Lo cierto es que declaró, palabras más o palabras menos, que el tema no era subir salarios, sino que la iniciativa privada, el “mercado” asumió, bajarse los suyos, o en sus palabras que se “adecuasen” a la nueva moral y austeridad vigentes.
Más claro ni el agua.

Sin embargo, en sus “aclaraciones” hizo exactamente lo que cualquier experto en comunicación le habría aconsejado no hacer. Cometió todos los errores de un principiante. Y creó más confusión sobre lo que está confuso, sobre lo que muchos tienen temores: que el actual gobierno vaya caminando hacia el socialismo.

Si bien es cierto que la secretaria viene de una familia de activistas sociales, no había necesidad de echar agua a la inundación.

¿Habrá jefes de prensa, asesores, responsables de imagen? ¿Qué ayuda van a tener los colaboradores de López Obrador? ¿Quién va a dar la línea oficial de comunicación sin que se filtre a los medios, sin obviedades? ¿Cómo se va a ejercer la transparencia de este gobierno? ¿Quién va a garantizar el acceso de los periodistas a información y, sobre todo, funcionarios? Porque se trata de esto, de tener el mismo trato que tiene la fuente presidencial. De poder hablar con los responsables de todas las áreas oficiales y tener respuestas.

Hoy por hoy vivimos en los tiempos de poco entendimiento entre periodistas, analistas políticos y funcionarios públicos de primer nivel. De uno que comunica mucho. De muchos que comunican poco.

A ver cómo se ponen las cosas en enero…

En Tuiter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx Página: isabelarvide.com

Los salarios militares, ¿un mito?

El general secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, es un hombre prudente que no saldrá a la calle a manifestarse, ni hará discursos incendiarios, pero el tema de la reducción de sueldos militares afecta inmensamente a la institución, a los hombres y mujeres que la conforman.

Ningún militar porta el uniforme por amiguismo. Ninguno llega a un puesto de responsabilidad, de mando en el lenguaje castrense, por recomendación. Ningún militar gana un sueldo porque alguien se lo adjudicó arbitrariamente.

Los militares nunca dejan de ser militares, incluso en situación de retiro. Por lo tanto, su único ingreso está en el tabulador correspondiente, en lo que dicen las leyes militares al respecto. No tienen pago por horas extras, no tienen horario de trabajo, no descansan en días festivos.

Y, sobre todo, arriesgan su vida para que podamos vivir en paz.

Su salario, que no corresponde a esta forma de vida, que es menor a lo que merecen ganar, no debe ser tocado por “reformas” que no se relacionan con su estructura institucional, menos todavía con lo que les estamos exigiendo como gobierno y como sociedad.

Porque quiere el gobierno, quieren millones de mexicanos que realicen labores de seguridad, además de sus obligaciones. Y no estamos hablando de la Guardia Nacional que es un tema aparte, sino de los militares.

En el escalafón militar todos, absolutamente todos, comienzan desde la parte más baja de la pirámide. Todos, absolutamente todos, van ascendiendo según sus conocimientos; tienen que ir a diversas escuelas y entrenamientos, su estado de salud físico, sus expedientes que no deben llevar señalamiento negativo alguno. No es un proceso sencillo.

Cuando llegan a convertirse en generales, que es el grado al que más pretenden reducirle el salario, han pasado más de 40 años en cuarteles, sin tiempo para sus familias, para el descanso, para vacaciones, para ir al cine o cualquier otra diversión. Se han levantado a las cuatro o a las cinco de la mañana todos los días. Han dormido en el suelo. Han comido lo que buenamente les han servido en comedores militares, o donde caiga. Han caminado infinidad de kilómetros, han obedecido miles y miles de órdenes superiores sin pestañear.
No es una posición gratuita.

Para ellos no hay excepción válida. No faltan nunca a sus responsabilidades. No tienen espacio para los pretextos. Y todos portan las mismas botas, jefes y tropa, que no siempre son cómodas.

Alguien, muchos, tendrían que explicarle la realidad de la vida militar a quienes pretenden bajar su salario. No hay un solo peso de sus haberes que no merezcan ganar. En todas las posiciones, en todos los grados de su vida militar. Y si queremos su respeto, su apoyo, su ayuda incondicional en todos los aspectos de nuestra realidad, habrá que comenzar por respetarlos.

Y respetarlos significa, también, respetar sus bien ganados salarios. Que habría que aumentar, nunca reducir por el bien de la República como se decía antes…

Los jaguares, el “Subcomandante” y el Tren Maya…

Para nosotros, sobre todo para el sur del estado, la llegada del “Tren Maya” es una bendición.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha demostrado que sigue siendo un hombre del sureste en estos primeros días de su gobierno.

Y que, como tal, respeta los usos y costumbres locales. Que tienen un origen ligado a la cultura Maya. Por eso el ritual de “pedir permiso” a la Madre Tierra para iniciar su construcción. Que se hizo en Palenque, pero también en Tulum, de manera simultánea.
Las nuevas vías del tren pasarán por regiones olvidadas ancestralmente, como es Chiapas, parte de Tabasco, Campeche y el sur de Quintana Roo.

Quienes ni siquiera conocen esta región, sus selvas, o cómo viven quienes ahí están desde hace cientos de años, aferrados a su espacio, han comenzado campañas en contra. Que son, para nosotros que vivimos aquí, absolutamente injustificadas.

Una de ellas gira alrededor del jaguar. Y uno se pregunta en qué va a dañar el hábitat de este animal que pase un tren. Supongo que durante la construcción habrá que tener precauciones, cuidar el medio ambiente, pero la operación no es destructiva a priori.
El mayor depredador del jaguar es el hombre. Los cazadores, que los hay en el estado, que sin ninguna conciencia los han matado. Sobran testimonios en este sentido. Y los habitantes de las zonas donde abundan que, por miedo, por protegerse, también los matan.

En eso es en lo que hay que trabajar, gobierno y sociedad, para proteger a estos maravillosos animales. Que, además, esperemos que no se conviertan en nuevas mascotas de criminales, como ha sucedido con tigres y con ocelotes.

La otra consigna contra el Tren Maya es absolutamente interesada. Es un intento de control del “Subcomandante Marcos”, de los mal llamados “zapatistas” que están haciendo ruido con el tema “indígena”. Como llevan haciéndolo dieciocho años.

Y lo que no quieren es perder el control que tienen sobre parte del territorio chiapaneco, sobre algunas regiones donde incluso es obligatorio “pagar peaje” para pasar, en otras ni siquiera, no hay libre tránsito.

La llegada del Tren Maya en Chiapas hará el “milagro” de quitarle este control a la gente del EZLN que llevan años lucrando, con la tolerancia cómplice de muchos gobiernos.
Por eso, porque traerá abundancia, demos la bienvenida al Tren Maya …

¿Quién es el nuevo fiscal?

Que difícil la tiene el nuevo fiscal.

Primero porque deberá, a toda prisa, conocer el estado de Quintana Roo; donde, tal vez, habrá venido de vacaciones.

Después, tendrá que adentrarse en la realidad de la dependencia que encabeza. Totalmente distinta a la procuraduría de justicia de la Ciudad de México, de donde proviene Oscar Montes de Oca Rosales.

Y, también, tendrá que confrontar la opinión pública en su contra. No solamente por venir de fuera, sino por tener un historial complicado, con averiguaciones previas en su contra por “abuso de autoridad”.

A todo esto, deberá agregarse el tema del presupuesto.

Porque, recordemos, el fiscal Miguel Ángel Pech se quejó amargamente de la falta de dinero, de personal, de armamento, de todo en esa fiscalía.

El cambio de residencia de la Ciudad de México a Chetumal, que es donde supongo deberá vivir los próximos años, no va a ser fácil. Y obligadamente le significa un gasto muy elevado. Una mudanza foránea de casa debe andar arriba de los 150 mil pesos.

Y no tenemos muchas casas en renta, menos cuando tantos ciudadanos morelenses han llegado a vivir a la capital del estado.

¿Viene por recomendación de Alberto Capella, secretario de seguridad pública? Si, así es; sube todavía más la apuesta.

Las expectativas no serán fáciles de satisfacer.

¿Cuántos muertos, asesinados, incluso familias ejecutadas, llevamos en Cancún?
La relación con los abogados de la entidad que se sienten relegados por su llegada, no será fácil. Los fiscales que ya anunció que se quedarán, los colaboradores que dijo que sostendrá en sus cargos, vienen de la administración de Pech Cen. Cuidado con el estilo.
Todos los ojos estarán puestos en su desempeño. Con, ya lo dijimos, una expectativa muy alta, imposible de satisfacer.

En pocos días, cuando sigamos viviendo la misma realidad, cuando don Oscar conozca cómo es su fiscalía, cómo es su policía, cómo es su presupuesto, cómo son los problemas de rezago, cómo son los ministerios públicos, cómo son los quintanarroenses, quién sabe si estará tan convencido de haber venido al estado.

Mientras tanto, habrá que reclamarle a Miguel Ángel Pech. Si hubiese hecho las cosas de otra manera, entendido su papel de forma distinta…

Los no tan “super” delegados…

¿Los gobernadores necesitan “vigilantes”?

Cuando López Obrador presentó la figura de un delegado estatal, con funciones equivalentes a las que realizaban hasta veinte “enviados” de la federación, pareció muy adecuado que se contara con una especie de “supervisor” que evitaría los excesos que algunos gobernadores, valga la referencia a Javier Duarte, cometieron en el pasado inmediato.

Que éstos tuvieran acceso directo al primer mandatario, que fuesen gente cercana a él, de toda su confianza, parecía totalmente lógico.

A lo que se agregó un protagonismo político, como en el caso del Estado de México al nombrar delegada a la que fue candidata de Morena a gobernador, que comenzó a provocar reacciones no tan positivas de los gobernadores.

En cada entidad hubo una realidad distinta, de acuerdo en gran parte a la propia personalidad del “super delegado”.

Ningún mandatario pudo objetar, sin embargo, que hubiese una “supervisión” sobre el gasto, el destino de los recursos federales. No obstante que esto, en muchos estados, son usados para otros temas, muchos de estos políticos.

Aunque de ninguna forma había contento por estas designaciones, lo que vino a derramar el vaso fue la cita que estos, “super delegados”, hicieron a los gobernadores para “asistir” a una primera reunión sobre seguridad que ellos supervisarían.

Es decir, en el segundo día de gobierno de AMLO, los “super delegados” demostraron tener la “fuerza” para convocar, sin previo anuncio, por carta, a los gobernadores, autoridad electa, para darles instrucciones sobre temas de seguridad.

Ahí saltaron muchos en silencio y otros, pocos, con mucho ruido.

En la primera reunión que tuvieron los gobernadores, esa misma semana, con el primer mandatario, expresaron su negativa a esta realidad. Con varios tonos e intensidades, pero negativa.

Y para asombro de muchos, López Obrador reculó. Lo que no ha hecho en otros temas muy sensibles para la opinión pública. Ahí mismo declaró que no serían “super delegados” en temas de seguridad. Las declaraciones de Enrique Alfaro, que encabezaba esta oposición, fueron totalmente amables.

Las instrucciones del presidente fueron que los “super delegados” solamente asistieran a las reuniones de seguridad como “invitados”, lo que también debe haberse recibido con gran alegría entre ellos, porque vaya que la responsabilidad en el tema es grande.

Y las autoridades militares tienen que haber sido las más satisfechas, porque aceptar órdenes de tantos civiles, comenzando por el secretario de Seguridad, era muy complicado. Zapatero a tus zapatos, los “super delegados” dejaron de serlo en alguna medida para beneplácito de todos.

Incluso el tema de “presupuesto” se decidió que fuese tratado directamente entre los gobernadores y los titulares de las secretarías, lo que se traduce entre ellos y el mismo primer mandatario.

Lo que falta es una prohibición tácita o legal para que los señores y las señoras “super delegados” se conviertan en candidatos en las entidades federativas, lo que vendría a ser una garantía de que no habrá afán protagonista ni conllevará intención política su trabajo…

¿Qué pasa, realmente, con Hernán Pastrana?

La petición de “licencia” por dos meses que hizo el presidente municipal de Othón P. Blanco despertó muchas interrogantes.  Y mayor número de sospechas.

De entrada, porque  es totalmente arbitrario fijar un tema médico, de análisis, de estudios, en ese tiempo.  ¿Por qué no una semana?  Porque si se trata de tener un diagnóstico, a su edad, tiene que ser relativamente sencillo.  No se necesita tanto tiempo.
¿Qué se gana o se pierde con esto?

¿Por qué tuvo que llegar la líder de MORENA, Yeidckol Polevnsky, a declarar que Pastrana sigue siendo el edil?

¿O sea, no era tal?

¿El problema es la edad de Pastrana o la falta de presupuesto en el municipio?
Hace algunas semanas se desmayó, y dijeron que había sido por el calor. ¿Estará agobiado por la realidad?  ¿Gobernar un municipio sin dinero resultó demasiado pesado?

La crisis de carencias y problemas de la capital del Estado obligó al gobernador Carlos Joaquín a hacerse cargo de lo más urgente, como la pavimentación de las calles. ¿Es que Pastrana vio que no había salida?

La líder de MORENA declaró que se trata de una “gente muy valiosa” que además es “muy querido” por López Obrador… ¿De parte de quién?

Su sucesor será, previa aprobación de doña Yeidckol, el primer regidor José Luis Murrieta Bautista.

Por su parte, Pastrana declaró, entre contradicciones, que “se siente bien” pero quiere averiguar “qué le pasa, qué tiene”.  O sea…

Lo más interesante es el termino de la licencia, los dos meses, por qué establecerla en esta duración precisamente.

Por lo pronto, no se trata únicamente de ganar una elección.  Gobernar requiere cualidades, capacidades, que definitivamente no se discutieron durante las campañas políticas.  Ahí están los errores de Mara Lezama, los tropezones de Laura, y lo que se acumule en estos días…

La irresponsabilidad federal

Imposible admitir que un reo pueda fugarse a través de un cuartel militar.
Como tampoco podemos imaginar que un avión cargado de droga, una y media toneladas de cocaína, pueda aterrizar impunemente en el aeropuerto de Chetumal y sus ocupantes salir por la puerta.

Estos hechos, recientes, son de irresponsabilidad federal. Es decir, corresponde a la autoridad federal, a los militares, a los marinos, a la PGR y a la Policía Federal.
En el caso del reo que se fugó de la cárcel de Cancún, casi colindante con una instalación militar, es la segunda vez que sucede. ¿No lo vieron? ¿Cualquiera puede, impunemente, sin extrañamiento alguno, entrar a sus terrenos? ¿No tomaron precauciones después de la anterior fuga?

El nuevo subsecretario responsable de los penales, de todo el tema carcelario en Quintana Roo, Lucio Hernández, es un profesional del tema, con mucha experiencia, pero no es mago. Y vaya que se necesitaría magia para enderezar el tema de las cárceles, que no es de ahora, que ha padecido un inmenso abandono por parte del gobierno federal.

Se necesita presupuesto, se necesitan nuevas instalaciones carcelarias, se requiere que se lleven a los reos federales a cárceles federales. Hace falta, con urgencia, que los jueces se pongan a trabajar y dictaminen sobre la presunta responsabilidad de internos que llevan hasta siete años en espera de una sentencia.

Las cárceles de Quintana Roo no fueron construidas para tal efecto. No tienen instalaciones adecuadas para albergar a los reos, no hay espacio para separar a reos sentenciados de quienes, como ya dijimos, llevan años esperando ser encontrados “inocentes” o “culpables”.

Hay un olvido de la federación en todo sentido. Que comienza con el presupuesto federal.
Lucio Hernández sabe mucho de lo que acontece en las cárceles. Tiene la disposición para cambiar todo lo que tiene que cambiarse, pero hay que insistir, no es mago. Que los militares nos expliquen por qué motivo pudo un reo fugarse a través de uno de sus cuarteles.

Y, también, junto con la Policía Federal, con los marinos que tienen instalaciones a un lado, nos digan de qué forma pudieron los pilotos, el supuesto pasajero que iba a bordo, salir caminando del aeropuerto de Chetumal cuando aterrizaron llevando una tonelada y media de cocaína dentro del jet donde viajaban.
¿A esto se le llama impunidad consentida?

López, el del Zócalo… Sin gafete

Llenó el Zócalo. Como lo hizo otras veces a través de los años. Lo llenó con su gente. Con ese México que tanto se negaron a ver sus antecesores, con los desarrapados, con los marginados, con los educados en el cambio, con los esperanzados, con los que votaron por él. Con un México que fue postergado intencionalmente.

A ellos les habló. Como acostumbra, pausado, lento, platicado. Con ellos se comunicó. Les informó. Les prometió una vez más.

Es con ellos que López se entiende a las mil maravillas. Con ellos, no con otros millones de mexicanos que se vieron rebasados por el cambio, por la expresión reiterada de cien compromisos que parecía no tener fin, por la presencia de Nicolás Maduro, por el bastón de mando entregado entre incienso humeante.

La ceremonia en el Zócalo de la Ciudad de México marcó la inmensa distancia entre sectores sociales a los que va a gobernar. Y reiteró que primero estarán los que fueron a escucharlo, los mismos que cruzaron las boletas a su favor, los que recorrieron esa mañana Los Pinos como si hubiesen ganado un trofeo. “Primero los pobres” volvió a decirles, a todos, a los que estuvieron en la cita y a los demás, López Obrador.

Y esta ceremonia agravó los sentimientos de duda, de resquemor, de miedo de otros millones de mexicanos.

¿Estamos hablando de los “conservadores” como ahora se refiere el primer mandatario a quienes no forman parte de su proyecto de Nación?

Lo cierto es que la ceremonia ¿política? en el Zócalo incidió todavía más en una confrontación que tendría que comenzar a ceder por el bien de la República.

Quienes votaron, votamos, por López Obrador hacen bien en celebrar. Es un triunfo de la voluntad de cambio, del hartazgo ante la corrupción, del dolor frente a la invisibilidad permanente que otorgaron otros gobiernos a la realidad. La pregunta es qué deben, que pueden, que harán quienes están aterrados por la llegada al poder de López Obrador.

¿Qué sienten, qué piensan, qué planean quienes esperaron, aunque la evidencia fuese en contrario, que el día primero de diciembre verían a un López Obrador diferente?

El país vuelve a ser, ahora en sentido invertido, el de las realidades irreconciliables. ¿Qué sigue? ¿Quién sabe qué sigue?

Surgen muchas interrogantes. Que no corresponden a los temores de millones, ni a la avasalladora alegría de otros millones de mexicanos. Interrogantes que tienen relación con lo inmediato, pero también con el largo plazo. Qué miedo la ratificación de la derogación del mandato presidencial en menos de tres años, porque podría darse, porque también implica una inmensa seguridad que tal vez no permita ver que no todo es como se dice.

Por lo pronto, para documentar el primer día del futuro, López Obrador dijo en el Zócalo que, sin el apoyo de su gente, de esos que estaban ahí, los “conservadores” lo avasallarían… ¿Fue sinónimo de destrucción? ¿Quiénes son, quiénes pueden llegar a ser identificados como “conservadores”?

Necesitamos promotores

Si algo caracteriza a Andrés Manuel López Obrador es su aferramiento a lo dicho.  Que para muchos es una cualidad.  Lo que, además, lo hace predecible en grado máximo.

De tal forma que el Tren Maya se construirá.  Y para ello se utilizará dinero del Consejo de Promoción Turística, que desaparecerá.  Lo que ha parado los pelos de más de uno.  Sobre todo de quienes no gastan mucho en el tema, aunque reciben los beneficios de esta “promoción”.

Ante esto, el gobernador Carlos Joaquín ha dicho que es un reto, que obliga a Quintana Roo a gastar más dinero en el tema.

Y, no lo dijo pero está explicito, a trabajar mucho en el extranjero.

Todos tendrán que dedicarse a promover a Quintana Roo, desde los dueños de los hoteles hasta quienes trabajan en la Secretaría de Turismo.  Y para ello se tendrá que hacer a un lado el prejuicio sobre el gobierno anterior y su exagerado gasto en todas las ferias internacionales de Turismo.

Se necesita salir.  Se necesitan mecanismos con mucha imaginación.  Se necesita convencer a los mayoristas, a quienes mueven los grandes flujos de viajeros de nuestras ventajas.  El dinero está de por medio, pero es indispensable hacerlo si no queremos ver el principio del final del auge turístico del Estado.

Hasta la fecha no ha habido bajas importantes en las reservaciones.  No como podían haberse dado ante el aumento de la violencia exponencial, sobre todo en Cancún.  Lo que quiere decir que Carlos Joaquín ha hecho bien su trabajo, y que existe una gran fortaleza de la entidad en el extranjero.

Sin embargo, se requiere, con urgencia encontrar salidas al tema de la inseguridad.  Sin la promoción nacional, sin dinero suficiente para la promoción local, sin una participación más decidida de los señores dueños de los hoteles.

Necesitamos promotores

Si algo caracteriza a Andrés Manuel López Obrador es su aferramiento a lo dicho.  Que para muchos es una cualidad.  Lo que, además, lo hace predecible en grado máximo.

De tal forma que el Tren Maya se construirá.  Y para ello se utilizará dinero del Consejo de Promoción Turística, que desaparecerá.  Lo que ha parado los pelos de más de uno.  Sobre todo de quienes no gastan mucho en el tema, aunque reciben los beneficios de esta “promoción”.

Ante esto, el gobernador Carlos Joaquín ha dicho que es un reto, que obliga a Quintana Roo a gastar más dinero en el tema.

Y, no lo dijo pero está explicito, a trabajar mucho en el extranjero.

Todos tendrán que dedicarse a promover a Quintana Roo, desde los dueños de los hoteles hasta quienes trabajan en la Secretaría de Turismo.  Y para ello se tendrá que hacer a un lado el prejuicio sobre el gobierno anterior y su exagerado gasto en todas las ferias internacionales de Turismo.

Se necesita salir.  Se necesitan mecanismos con mucha imaginación.  Se necesita convencer a los mayoristas, a quienes mueven los grandes flujos de viajeros de nuestras ventajas.  El dinero está de por medio, pero es indispensable hacerlo si no queremos ver el principio del final del auge turístico del Estado.

Hasta la fecha no ha habido bajas importantes en las reservaciones.  No como podían haberse dado ante el aumento de la violencia exponencial, sobre todo en Cancún.  Lo que quiere decir que Carlos Joaquín ha hecho bien su trabajo, y que existe una gran fortaleza de la entidad en el extranjero.

Sin embargo, se requiere, con urgencia encontrar salidas al tema de la inseguridad.  Sin la promoción nacional, sin dinero suficiente para la promoción local, sin una participación más decidida de los señores dueños de los hoteles.

Ahí va Gaby…

Dicen las mujeres que han parido que pueden volver a hacerlo porque la memoria les hace trampa, porque olvidan los dolores del parto y todas las incomodidades del embarazo.  Sin embargo, en política deberíamos tener recordatorios precisamente de todo lo malo que hemos vivido, para que no se repita.  Deberíamos hurgar y volver a hurgar en la herida abierta para que duela, para que la tengamos presente y no se convierta en nuevo “dolor”.

Porque tal parece, que el olvido se ha convertido en aliado de los protagonistas del pasado.  Sobre todo en Quintana Roo.

¿O es que alguien se acuerda del gasto millonario, más de trescientos mil pesos mensuales sin contar la época de Carnaval, pagado a un modista yucateco para vestir a la primera dama siempre en competencia con la amante que viajaba en primera clase y compraba zapatos de mil dólares?

En contraste inmenso, tenemos a Gabriela Rejón.  Es decir, la discreción.  Y el trabajo.  Así, como se escucha, discreción y trabajo.  Punto.

Y vaya que se puede hacer mucho en Quintana Roo trabajando por los sectores más vulnerables.  ¿En que se ha enfocado Gabriela Rejón de Joaquín?  Me parece que dos de sus prioridades lo merecen: La mujer y la familia.

Mujeres de todo el país han llegado a nuestro estado a comenzar de cero, a iniciar una nueva historia.  Y obviamente vienen con las manos vacías, muchas de ellas huyendo de maltrato.  De ahí que requieran siempre apoyo oficial.  Lo que se hace en el DIF para apoyar a las mujeres se magnifica porque, casi todas, son quienes mantienen la casa. Y son, también, quienes tienen doble jornada laboral, la del hogar y la de fuera.

Esta misma realidad, la de quienes llegan con un pasado a cuestas a convertirse en locales, tiene mucho importancia en el tema de las familias disfuncionales o que no existen más que en el nombre.  Con los horarios de trabajo extendidos de los padres, son los niños y los jóvenes quienes están más expuestos.

Quienes hayan trabajado con menores delincuentes saben que todo comenzó con el abandono familiar.

Gabriela Rejón, ha entendido que la función del DIF es servir.  Sin pretensiones de aparecer en las páginas de sociales, sin protagonismos vacíos, sin escaparates para vestidos y zapatos de lujo.  Se trata, simplemente, de ayudar a los más necesitados.  Y trabaja, como hormiguita, con ganas de hacerlo, con una sonrisa, con la mano extendida para todos.

Su discreción apoya, definitivo, a la imagen del gobernador Joaquín.  Son puntos a tomar en cuenta.  Son acciones que parecen no existir pero que en la contabilidad política definen la realidad.

Carlos Joaquín, sin pleito con AMLO

Asegura el presidente electo, a pocos días de tomar posesión, que los gobernadores se molestan porque va a terminar con la corrupción.

Agregaría que, sobre todo, con el desorden en el manejo de los recursos federales; Que en Quintana Roo sirvieron para todo menos para los fines para los que venían etiquetados.

La figura de un “delegado” del gobierno federal que tenga fuerza, que pueda realmente “supervisar” el destino de estos recursos y de muchas otras cosas, es decir de un verdadero enviado de la presidencia de la República ha iniciado una supuesta “rebeldía” de gobernadores.

Que, obviamente, es causa perdida.  Porque el presupuesto, en nuestro sistema político vigente, está en manos del gobierno federal.  Y pelearse con el dinero es perder de antemano cualquier litigio.  El poder es, ha sido siempre, el poder.

¿Por qué no se une a este “pleito” el gobernador Carlos Joaquín?

La respuesta es muy simple: Ya puso en orden la casa.  Ya consiguió, después de muchos esfuerzos, que los recursos públicos sean manejados con verdadera transparencia.  Entonces, así de fácil, no tiene esqueleto alguno en el closet.  No hay “transa” que venga a estorbar o desbaratar la presencia del gobierno federal.

De eso trata todo, detransparencia.

El problema es que los recursos que reciben las entidades federativas, es el caso de Quintana Roo, por cierto, no corresponden ni a sus necesidades ni al dinero que ingresan a la federación.  Y los recursos etiquetados suelen ser utilizados como “dinero de emergencia”, que tapa “hoyos” que sirve sobre todo para temas políticos.  Que prefieren los gobernadores cambiarle el destino.

No es el caso de Quintana Roo, que debería recibir mayores recursos económicos por los ingresos del turismo y porque tiene que proporcionar servicios a cientos de miles de visitantes.

Fue el caso de Quintana Roo.

Por su parte, que no es sorpresa, López Obrador ya dijo que no va a ser “rehén” de ninguno, que no va a dejarse “chantajear”.  Así que lo que veremos en las próximas semanas es un estilo muy diferente de gobernar, y un estira y afloja con ciertos gobernadores que están dando patadas de ahogados…

Mientras tanto Carlos Joaquín puede, fácilmente, ver la función desde un palco de primera fila…

“No saben con quién están tratando”: Capella

El secretario de Seguridad Pública definió en un desayuno con periodistas un estilo de “comunicar” al que no están acostumbrados en Quintana Roo. No solamente por lo abierto, duro incluso, de sus planteamientos sino por la gran cantidad de información que divulgó, incluso antes de las preguntas.

Que difícilmente será digerida por los ahí presentes.

Entre los conceptos más importantes estaría que los policías municipales de Cancún, en su “rebeldía” iban un paso detrás, que Capella siempre estuvo informado de sus movimientos, y que los dejó hacer porque con su conducta contribuyeron al camino del “Mando Único”. Vaya, que hasta los aventones contra el director, fueron conocidos de antemano por él.

Sentenció: “Es que no saben con quién están tratando”.

Obviamente quienes fuimos invitados a lo reunión, salimos con una idea más definida de quién es Capella y cuáles son sus alcances, sus planes, su visión de seguridad en la entidad. Y, también, quedó establecido el gran apoyo que tiene del gobernador.

Lenguaje coloquial, el titular de la SSP afirmó que lo que “recibió” no es algo que le agrada. Y entre lo negativo mencionó que los policías tienen un seguro de vida muy limitado, de 100 mil pesos. Que lo va a aumentar hasta tres millones de pesos. También aseveró que su intención es “que la maquinita se aceite”, lo que llevará tiempo aunque va muy adelantado en sus planes.

Dijo tener muy clara la estrategia a seguir, ya que no suele dar “palos de ciego”. Que para lograrlo vinieron con él 50 personas y vendrán todavía más.

¿Cómo logrará convencer a un sector social importante de esto? Porque deben ganar mucho más que la nómina establecida para aceptar venir, dejar a sus familias, poner casa, todos los gastos. Y en una entidad donde hay déficit de empleo en el sector público digamos que es complicada la traducción.

¿Había de otra? No lo creo. En Seguridad necesitas a tu gente de confianza, con la que has trabajado con otro ritmo.

También se quejó de que la mayoría de los policías son de Chetumal, 95% dijo. Sin saber que antes eran 100%. Lo que dificulta que quieran trabajar en Cancún, y supongo que en otras partes de la entidad. Y se fue contra la presidenta municipal de Solidaridad, Laura Beristain, por no aceptar el “Mando Único”, aunque en lo privado, afirmó, ya había dicho que sí.

Capella, quedó establecido, es un personaje. Un gran comunicador. Un hombre que entiende la Seguridad a su manera. Y tal vez, habrá que concederle el beneficio de la duda; un hombre, un funcionario, que puede resolver los tremendos problemas de la inseguridad que vivimos…

Vamos a ver qué sigue con él…
En Twitter: @isabelarvide Blog: CambioQRR.com

El poder de la droga

En mi libro “Entre Políticos y Rufianes” escribo sobre la forma en que se transportaba la droga en Cancún en tiempos de Mario Villanueva.  Y la fórmula es muy simple: La bajaban en “pistas” muy cerca de lo que ahora son las avenidas principales, rumbo al aeropuerto, y a partir de ahí iba “protegida” por una clave que apuntaban en un papel.

Ésta contraseña era mostrada en todos los retenes, militares, de policías locales y federales.  Y así llegaba tranquilamente a su destino.

Poco ha cambiado.  Los camiones llenos de cigarrillos llegan al resto del país, desde la Zona Libre de Belice, frontera con Chetumal, con una persona que viaja junto al chofer “repartiendo” dinero.

Y, es obvio, que si seguimos encontrando avionetas en la franja fronteriza, que llegaron transportando droga, o vemos todavía recale en nuestras playas, es porque de Quintana Roo hay “vías libres” para el resto del país, supongo rumbo a Estados Unidos.

Cuando el hermano del “Mayo Zambada”, uno de los jefes criminales más inteligentes, que ha sabido mantenerse en un perfil muy discreto, que conoce Quintana Roo como la palma de su mano, declaró en Nueva York que repartían dinero para asegurar el trasiego de droga no hizo sino decir la verdad.  Así es como ha funcionado su actividad criminal en el país.

Esto, vale la pena decirlo, no tiene nada que ver con los sicarios, con los ajustes de cuentas, con los asesinatos, con los jaloneos entre narcomenudistas.  Son temas muy distintos.

¿Este dinero ha llegado más arriba?  Personalmente lo dudo.  No creo que un “Yanqui” de la PGR, que en su momento tuvieron mucho poder, es decir, un jefe policiaco destinado a una delegación estatal, repartiese para arriba.  Lo del dinero tiene, también, sus códigos.  Si Zambada, como testigo protegido de Estados Unidos, declarando en el juicio contra “El Chapo” Guzmán, habla de repartir dinero quiere decir, también, que se quedó ahí.  En las manos a las que llegó.

Es muy distinto decir, como declaró, que él personalmente se lo entregó a un general con nombre y apellido, a funcionarios públicos, políticos, de más alto nivel.  Yo me inclinaría a creerle si afirma a quién, en persona, y dónde lo entregó.

¿Esto significa complicidad de las autoridades que estuvieron, que han estado por encima de quienes fueron o siguen siendo cómplices de los criminales en el trasiego de droga (conste, en esta actividad únicamente)?  No me lo parece.  Es ineficiencia, omisión, ganas de no ver, deseo de no enterarse, decisión política de no meter las manos en el tema.

Esto no quiere decir otra cosa que lo anterior.  Insisto: Omisión.  El trasiego de droga, de Quintana Roo al Norte del país, existe porque hay complicidades de todas las autoridades.  O que alguno me explique cómo pasan todos los retenes los vehículos cargados de droga, por todas las carreteras.  Y, obviamente, esta complicidad también existe en Estados Unidos, o qué algún otro me explique cómo cruzan la frontera…

Lo que está exhibiendo, en una Corte de Estados Unidos, el hermano de Zambada, quién sabe por qué razones, a cambio de qué, no es una verdad nueva.  Lo novedoso será enterarnos de qué sigue, de qué harán las autoridades norteamericanas con esa información, o si en su momento alguna autoridad del nuevo gobierno que comienza en diciembre pondrá interés en estas declaraciones, así sea para “abrir una investigación” a sabiendas de que no habrá quién cierre la puerta…

Los guerrilleros contra los militares…

La modernización del ejército, que en parte de finales de los años setenta, pasó por la sistematización de los ascensos. Y obvio, imponer una edad de retiro obligatorio de acuerdo con el grado máximo alcanzado.

Estas reglas que conmocionaron a los viejos generales que venían de participar en luchas armadas donde el grado se ganaba en batallas, fueron las que aprendieron desde el primer día de clase en el Heroico Colegio Militar los actuales jefes militares.

Es decir, para ascender se va escribiendo una “historia de vida” sobre un expediente. Ahí consta hasta el humor con el que suele levantarse el protagonista. Todo lo que ha hecho en su vida militar, desde el inicio, y también todos los tiempos en que cumplió con los requisitos que le fueron impuestos para ir escalando la pirámide de mando.

Que incluyen tiempos. No antes, no después.

Por lo tanto no hay otra forma, todos los ascensos están documentados ampliamente. Con una hoja de estado de salud, de peso, de condiciones físicas que deben ser óptimas. El ser calificado cada día de su vida impone condiciones de vida muy duras. Que también tienen su recompensa en el ascenso.

Todos los jóvenes que llegan al H. Colegio Militar aspiran a ser generales. Con eso ya podría decirse que se culminó, de sobra, su carrera militar.

Hay generales de una estrella, de dos estrellas, y los jefes máximos que solamente deben obedecer al secretario de la Sedena y al presidente de la República, los generales de división.

Cada año, en la víspera del 20 de noviembre, el alto mando de la Secretaría de la Defensa Nacional envía, después de supuestamente haber sido “palomeados” por el primer mandatario, la lista de ascensos al Senado. La costumbre era que en pocas horas fuesen aceptados y ratificados.

Por primera vez no fue así.

La Comisión de Defensa del Senado, que se dice tiene la participación de ex guerrilleros que encabeza Félix Salgado Macedonio, paró en seco el ascenso de un jefe militar que ya es general. Es decir, que ya había cubierto todos los requisitos para llegar a tener un águila y dos estrellas en su uniforme.

No se pueden imaginar los civiles lo que esto evitó que el general José Luis Sánchez León tuviese su tercera estrella en tiempo y forma, es decir, el día 20 de noviembre, ha conmocionado a las fuerzas armadas.

Y para colmo de males, los diputados los “desinvitaron” a la protesta como presidente de la República de López Obrador, donde siempre han tenido un lugar de honor.

¿Alguno ha imaginado, dentro del equipo del tabasqueño, cómo va a ser la relación entre los militares y su gobierno? ¿Alguno le ha explicado cómo son, qué piensan, qué sienten, qué necesitan los militares? Sobre todo, habría que saber si alguien se ha atrevido a contarle qué quieren los militares de su comandante supremo para seguir siendo, como son, institucionales y leales…

En Twitter: @isabelarvide
Blog: CambioQRR.com

Carta de cumpleaños

Alguno dirá que me salté las trancas; yo respondería que no conocí otra frontera que mi propio entendimiento de lo que veía. Y vaya que en mi horizonte se sumaron todos los infinitos. ¿Fue valido? Hablar en pasado no ayuda.

Fue, en verdad que fue. A riesgo de parecer cursi, añadiría que no tengo resentimientos, y que las afrentas están tan guardadas en algún cajón de alguna cómoda olvidada que costaría enormidades sacarlas a orear. ¿Eso se llama vivir?

Eso lo entiendo como lo que pude, quise, intenté hacer. La mitad de las veces sin conocimiento de causa, a golpe de audacia y mucha, mucha perseverancia que se confunde con necedad. Son muchos años. Son muchas vidas aupando en mi espalda, con su peso, con su pesar, con su carga permanente.

Son los tiempos de lo que hice, y lo muy poco que dejé de hacer. ¿Contamos hasta 67?… eso de repartir la vida en ciclos de doce en doce es tan poco elegante. No confieso dolor alguno, es decir dolor alguno que no haya merecido, que no haya podido asimilar, que no haya decidido exorcizar a golpe de llanto enloquecido. ¿Había de otra? Entre abandonos y lo que correspondió, perdí. Añoro mi casa, lamento no haber sido una hormiga previsora que tuviese techos a disponibilidad para los años del final. Sin embargo, así lo viví, así lo pagué, así lo decidí porque estuve, estoy convencida que la libertad merece todos los precios.

Llego a la edad del nunca jamás, de ser llamada abuela a perpetuidad, de ser anunciada como una señora mayor, de abandonar la invisibilidad por un sillón cómodo y una sonrisa paciente si me tardo en subir la escalera. ¿Habría querido otra realidad? No está en la discusión porque mis espejos son tan personales que me responden fieles a una que fui, que siempre seré en nuestra compartida memoria.

Amorosa me dispongo al trabajo de madrugada, sin preguntarme si ésta debe ser la hora del retiro, porque no existe esa posibilidad. Menos dispuesta, me dispongo a llegar a fin de mes como si tuviese treinta años y la vida sin resolver.

Así toca. Así es. No hay queja porque tampoco hay para dónde hacerse. Tengo las manos, el corazón, lo que corresponde, plenos con mis nietos. Una en el umbral de su propia historia, fuerte, decidida, bella, inteligente. Otro que sonríe desde el primero de los inicios. Tengo la mente, el alma, lo que debe ser a tope, porque mi hijo ha sido, porque vive con honestidad, valor y permanente ganas de cambiar la realidad.

Porque está bien en brazos de su crecida mujer que sabe arroparlo, que manda en su mundo con paciencia inmensa. ¿Puedo irme? Cada día estoy cierta que puedo irme sin mayor dolor que el hecho en sí, en paz.