Web Analytics
Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
periodico basta
Somos parte de:
Lunes 22 Abril del 2019
nubes rotas 21°

Letras de cambio

¿POR QUÉ NO LLEVARON AL TIANGUIS A PÉREZ ZAFRA?

Cuando vi a Haide Serrano caminar por el pasillo del vuelo de Interjet a Acapulco, ocho de la mañana del sábado, pensé por qué no traerían a Carlos Pérez Zafra al Tianguis Turístico.

Chetumal abandonado durante años, durante gobiernos, ha comenzado a resurgir de sus cenizas gracias a la voluntad del gobernador que reconstruye calles y hospitales, a que López Obrador volteó su mirada al Sureste, al “Tren Maya”, a la mudanza de la Secretaría de Turismo. Y Pérez Zafra que como pescador conoce la zona perfectamente, le dijo en días pasados a Miguel Torruco de un puente…

Para comunicar Ixcalak con San Pedro, Belice.

Lo que me parece la idea más inteligente que he escuchado en años sobre el desarrollo del Sur del Estado. Si pudiésemos traer el tipo de turismo que tiene San Pedro, Cayo Caulker y toda esa zona de Belice, Chetumal, el Sur, cambiarían espectacularmente.

Porque la gente de dinero, de todas partes del mundo, está encontrando en Belice pequeñas poblaciones donde se puede convivir con la naturaleza, con el mar, con sus habitantes, en una perfección muy alejada de los grandes centros turísticos. Para eso viajan, para eso gastan dinero.

La propuesta de Pérez Zafra está llena de lógica y sentido común. Es viable, es barata con relación a otros proyectos de este tipo, y el titular de Turismo lo escuchó con atención.

Pero, me queda claro, no es, no somos diría, santos de la devoción de doña Haide que, en un desplante, grosero, la última vez que me la encontré en Chetumal prefirió ir a sentarse con Pedro Canché, tal vez a hablar de convenios.

El Tianguis es un sitio perfecto para que Pérez Zafra hablase, con la gente del dinero, del turismo, con los empresarios, de su idea. Si hubiese un poco de apoyo.

Por cierto, nunca, en 43 años de desempeño profesional, me había tocado viajar junto a un jefe de prensa, Haide, que ni siquiera tuviese la atención de preguntar si se me ofrecía un taxi, ya no otra cosa, una pregunta educada, como hacen los jefes de prensa siempre.
Arrieros somos y en el camino andamos dicen en mi pueblo…

El sargazo, la gran batalla

El tema, como tantos otros, es nacional.

Lo que olvida, como tantos otros temas, el gobierno federal.

Porque Quintana Roo contribuye con un inmenso porcentaje a los ingresos del país por turismo. Y si el sargazo no se combate efectivamente, con mucho dinero, con mucha imaginación, con mayor interés federal, todos absolutamente todos vamos a perder.

Las algas que destruyen nuestras playas se originan en Brasil, en un mar que se llama, precisamente, “mar de los sargazos”.

O sea, es un problema inmenso que nos llega de lejos. De otro país. Por eso la iniciativa del gobernador para que intervenga la Secretaría de Relaciones Exteriores en gestiones con ese país, y otros de Sudamérica, para detener el alga ahí.

La solución debe darse desde su origen.

El coordinador de asesores del gobernador, Felipe Ornelas, que encabezó los trabajos de 71 investigadores, aseveró que todo lo que se ha hecho hasta ahora “han sido experimentos”. Ellos creen que la mejor solución, la más barata es detener el sargazo en mares internacionales, antes de que lleguen a Quintana Roo.

Por su parte, el gobernador del estado afirma que este problema debe ser incluido en el Fondo de Desastres Naturales. Ninguno podemos objetar esto, es el mayor desastre que podemos vivir, incluso mayor que la violencia.

Si perdemos turistas, todos pierden en el país. Con sargazo tapizando nuestras playas no vamos a tener el mismo número de visitantes, pese a los esfuerzos, inmensos, de Carlos Joaquín.

Se necesitan entre 800 y 1 000 millones de pesos para combatir el sargazo. Que se juntarán con participación del gobierno estatal, federal y la iniciativa privada. Y trabajar con marchas forzadas.

Ante escándalo mediático, Armando Vega Gil se suicidó

¡Cuánta amargura! Qué terrible confusión, qué inmensa pesadumbre, padecen tantas mujeres que buscan protagonismo o venganza por medio de un seudo movimiento, amparado en una supuesta libertad de género, copiado de Estados Unidos, llamado “MeToo”.

En México, este instrumento para denigrar a complacencia, sin ningún límite, ya cobró una víctima: Armando Vega Gil.

Un músico, un artista, escritor, guionista de prestigio que fue acusado, anónimamente, de pederastia. Acusación que redes sociales, medios de comunicación magnificaron en cuestión de minutos sin siquiera conocer el texto completo.

Porque, como sucede con otras acusaciones, en el mayor destiempo una mujer, enferma de frustraciones y soledad, “recuerda” que cuando tenía 13 años el músico la invitó a su casa, con amigas, entabló una plática por mensajería y, dice: “yo no tenía las herramientas para entender que esas miradas lascivas tenían una carga sexual… y si hubiera ido a su casa sola, estoy segura de que ese viejo hubiera abusado de mí”.

Parece un mal texto de una pésima escena de una telenovela barata. Sin embargo, su sobredimensión adquirió un peso infinito para el escritor que, según su testimonio: “tras la denuncia perderé mis trabajos, pues todos se construyen sobre mi credibilidad pública”.
Por eso se suicidó.

Este movimiento, copiado de Hollywood, se ha expresado en nuestro país con denuncias que bordan el ridículo. A periodistas como Pascal Beltrán del Río lo acusan de preguntar a una mujer si lo va a besar. A Pablo Hiriart de enviar un corazón en un mensaje. Lo grave, tanto así como ha quedado establecido con el suicidio de Armando Vega, es que la sociedad, moña, les otorga a estos supuestos una categoría de acoso. Es decir, de agresión contra una mujer para obtener un favor sexual. Y no es así.

Quienes vivieron relaciones tóxicas están utilizando este “MeToo” para vengarse, porque está de moda fustigar a los hombres.

El acoso, las violaciones, la utilización del poder en contra de una mujer existen. Pero no en los términos, de risa, inocentes, estúpidos, corruptos, enfermos en que se manifiestan hoy. Que grave para nuestras niñas saber que sus madres están tan podridas emocionalmente.

¿Cómo puede justificarse una acusación de pederastía en “miradas lascivas” o en el “hubiera abusado de mí”? ¿Quién es responsable de esta ignominia, las mujeres que vomitan sus frustraciones, que acusan sin justificación, el medio para hacerlo “Me Too” igual de podrido? ¿O la sociedad que no analiza, que no lee siquiera un texto completo antes de juzgar, antes de destruir una historia personal?

Armando Vega Gil tenía razón en temer que toda su vida profesional, su trayectoria como escritor de libros infantiles, se destruyese por la magnificación mediática de esta injustificada, inmoral acusación. El suicidio fue su decisión personal. Pero detrás de su muerte, como también detrás de despidos y lapidaciones de prestigios públicos, está una sociedad iletrada manipulada por un grupo de mujeres enfermas.

La Mañanera

La entrada es por la calle de Moneda. Por donde se forman los turistas. Por donde no entran los empresarios “Fifí”. Y la fila se hace desde muy temprano, apenas pasadas las seis de la mañana. Luego un muchacho, joven e indocumentado, poco amable, pasa “lista”. La “talis”, como se le conocía hace muchos años.

Una lista que no permite pasar a quienes tenemos 40 o más años de ejercer el periodismo, que abre la puerta a cualquier otro que lleve un “gafete”, así sea hechizo.

A mí, me repito, me detienen. No valen mis argumentos. Marco el celular de Jesús Ramírez, no contesta, envió mensaje… pasan los minutos, todos se atropellan al pasar, es un decir, la seguridad. Yo debo esperar hasta que mágicos teléfonos den su permiso.

Dentro ya están ocupadas las tres primeras filas. Después descubriría mi pesar, porque el presidente no llega hasta la cuarta fila, no ve las manos que insisten alzarse para preguntar. No existimos.

En cambio, delante de mí hay un señor, voz engolada, que comienza su pregunta trayendo saludos de otros periodistas que están perseguidos pero atendidos. Así dice. Es de un “portal” inexistente.

No fue el primero en poder “cuestionar” al primer mandatario. Antes, un periodista de edad, pero poco experimentado en estas conferencias, tuvo la palabra para perderse en el infinito.

Y antes de esto, antes de que llegase López Obrador, una señora muy amable da instrucciones. La más importante, que no se le entreguen papeles ni peticiones al primer mandatario, que solamente se tienen dos preguntas por turno.

El segundo en preguntar venía de Campeche, de un oscurísimo “portal” de Internet, y preguntó qué opinaba de que los hombres mayores de 40 años no consiguiesen trabajo fácilmente. De entre 40 y 60 años, para ser exacto. Tardó cuatro minutos en esta “pregunta”. Como López Obrador es buen comunicador aprovechó para hablar de la corrupción, tema favorito.

Además de ser buen comunicador, Andrés Manuel es un seductor. Domina la escena de una manera asombrosa. Siempre gana, siempre tiene algo que decir. Está muy cómodo.

El día anterior, Mario Vargas Llosa había hecho declaraciones muy duras, ofensivas, contra su persona, por lo de la carta al rey de España. Su esposa, Beatriz Gutiérrez, había declarado, lapidaria: “Qué vergüenza”. Yo, ingenuamente, mientras esperaba una oportunidad que no llegó, estaba cierta que su opinión era la pregunta obligada.

No fue así. Uno de los “preguntones”, todos fueron “rolleros” excepto dos o tres reporteras, quería saber su opinión del discurso de Salvador Allende en la ONU…
La lección de comunicación presidencial, de profunda incapacidad por parte de los periodistas, duró hora y media. Sin un gesto de fastidio del presidente.

Yo salí sintiendo que era un desperdicio brutal, de pena ajena, que quienes van a estas conferencias no tenga la más remota idea de la realidad, no se preparen, excepto las reporteras a las que conoce por su nombre, no cuestionen, no vuelvan a preguntar, en pocas palabras: no hagan su trabajo.

Porque vaya que Andrés Manuel hace su chamba de comunicador con excelencia…

Los “indios” de Mario Vargas Llosa

Habrá que coincidir, ampliamente, con Beatriz Gutiérrez respecto a los comentarios de Mario Vargas Llosa: “!Qué vergüenza¡”

Es lo menos que puede decirse al escuchar, lacayo en extremo, que el escritor peruano, en un ataque de senilidad, espetó que López Obrador es quien tiene que ofrecer una disculpa por el trato que reciben “los indios”.

Y eso que, vuelvo a referirme al acto de total servidumbre, estaba frente al rey Felipe de España. ¿Cómo se atreve a cometer tal equivocación? Porque desde la secundaria, la mía en la misma escuela federal en que estudió el primer mandatario, aprendimos que se llamó “indios” a los indígenas, a los locales, porque los conquistadores pensaron que habían llegado a India.

¿Así que nosotros tratamos mal a los “indios”? Vargas Llosa con su afición a las revistas del corazón, con su noviazgo de vejez que publicita cada semana, se olvidó de que viene de un país latinoamericano, donde los “indios” han sufrido ancestralmente de discriminación.

Nuestros países, sobre todo en los tiempos de la colonia, padecieron costumbres sociales que colocaban a los indígenas o descendientes de los primeros habitantes en situación de servidumbre. Costumbres atávicas, deleznables que siguieron vigentes por siglos.

Basta leer a Rosario Castellanos para viajar al Chiapas donde las indígenas eran vendidas al mejor postor, donde debían limpiar las casas de los “pudientes” y cuidar a sus hijos desde una edad en que deberían haber estado jugando.

Esa sí que era, mucho permanece en comunidades indígenas de esa entidad, violencia cotidiana, consentida, aplaudida contra las mujeres.

A propósito de nada, por quedar bien con el Rey, por ganar unas páginas de publicidad, Mario Vargas recuerda que en México hay pobres. ¿De verdad, seriamente se vino a percatar hasta hoy? Pobres y explotados que no tienen ninguna relación con la petición de que el rey de España ofreciese una disculpa a nuestro país por los hechos de la conquista.

¿O, es que también Vargas Llosa se llena la boca de piedras para decir, sin vergüenza alguna que estamos, como mexicanos, como país, ofendiendo la alta investidura de su majestad…?

¿Es que de rodillas debemos agradecer a su majestad que hace 500 años nos incorporaron, como dice el escritor peruano, nos incorporaron a la civilización occidental?
¿Qué eran nuestros ancestros, los que daban cátedra de matemáticas, de astronomía, los que construyeron ciudades extraordinarias, burros, animales, una raza inferior?

¿Cómo se atreve a decir que nuestras civilizaciones, que se estudian en todo el mundo, de las que Bernal Díaz del Castillo escribió maravillas, eran una “Torre de Babel bañada en sangre”?

Todo esto motivado por la petición de López Obrador al rey de España, no al gobierno sino al rey, de una disculpa por los hechos violentos, diría que violentísimos, que vivimos durante la conquista. Sí, hace 500 años.

No se pueden contestar agravios del escritor. Simplemente hay que coincidir con Beatriz y decir, con honestidad, con pesar: “Qué vergüenza” …

¿Y Ernesto Zedillo?

¿Por qué el responsable de la campaña de Luis Donaldo estaba en la Ciudad de México? ¿Por qué no había un corresponsal de Televisa? ¿Quiénes estuvieron en Lomas Taurinas y por qué? Entre más rebuscamos entre las memorias, los testimonios, los videos de ese 23 de marzo de 1994, más aumentan las dudas.

Si no fue un complot, si no había mayor número de personas participantes en el atentado, parecía.

Y parecer es tan grave, en estos temas, como ser.

¿Cuántos “culpables” ha encontrado el imaginario colectivo?

En los hechos, otra vez la estructura de cualquier historia policiaca con un crimen solamente hubo dos beneficiarios: Ernesto Zedillo y el general Roberto Miranda. A la vez que hubo cientos de perjudicados por su muerte, encabezando la lista Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho Solís. Y otro que quedó “tablas”: Liébano Sáenz.

Los organizadores del evento asombrosamente no rindieron declaración. No lo hizo José Murat. En cambio, Marcelo Ebrard, que no tenía vela en el entierro, ni con la guerra de Chiapas ni con los temas políticos electorales, sí declaró ante la autoridad.

Y hablando de declaraciones, hay que repasar lo que dijo, volvió a decir Mario Aburto. Lo más importante, lo que ratifica la teoría de que pudo haber sido un “autoatentado” que salió mal, es su declaración de que no tenía intención de matarlo: “… no tenía ninguna intención de hacerle daño al candidato, grave no, sólo herirlo… sólo quería herirlo para que la prensa me filmara”.

Vuelvo a insistir, porque es un testimonio que no debe descuidarse, José Murat fue a ver al candidato presidencial priista Francisco Labastida Ochoa para “ofrecerle” un “autoatentado” que subiera su popularidad… Obvio que el sinaloense lo mando muy lejos.

¿Qué tal, una teoría más que no ha sido analizada ni investigada legalmente, si Murat con algunos de sus “operadores”, recordemos Oaxaca, organizó un atentado que salió mal, que terminó con la muerte de Colosio en lugar de una herida leve, en el pie como inicialmente quería dispararle Aburto según sus declaraciones?

¿Hay un misterio sin descubrir en el atentado contra Luis Donaldo? No, lo que hay son muchas coincidencias, muchas obviedades, muchas confrontaciones por el poder entre los protagonistas.

Y, también, no puede evadirse esta realidad, un infinito descuido en la seguridad. Así como en la “inteligencia” para saber, con anticipación, qué podía pasar en un evento de la gira proselitista. Qué podía esperarse en Tijuana.

Lo hemos publicado en libros, en otros espacios: el general Domiro García era, en el momento de la gira, un experto en seguridad en manejo de multitudes. Que no fue escuchado por Colosio, al que no le permitieron siquiera exponer las razones de seguridad.

Un militar, un hombre que perdió la batalla por Lomas Taurinas con José Murat, que no logró evitar que hubiese ahí, en el peor lugar desde el ámbito de logística y seguridad, un mitin político que ni siquiera hubiese podido tener dividendos electorales…

El cuento de la Beristain, o hasta dónde llegará su incapacidad

La señora Beristain, presidenta municipal por azares de Morena, protagonizó la semana pasada un sainete que viene a establecer, una vez más, su incapacidad política. A la vez que define los pésimos asesores que tiene, que ni siquiera saben consultar Internet para enterarse.

Imposible siquiera imaginar que nombrase como jefe de Seguridad Pública a un policía con tan malos antecedentes, con tan pésima fama pública, pero sobre todo que había trabajado muy de cerca con el grupo de “policías” que participaron en el asesinato del general Tello Quiñones.

¿O es que era tan difícil ubicar, por descolocada que esté la señora, quién es, qué hizo “El Vikingo”? Francisco Delgado, ex jefe de la policía de Cancún, alías “el Vikingo”, fue sentenciado a 10 años de cárcel, en un penal de alta seguridad. Su brazo derecho…

El general Tello Quiñones, hay que recordarlo, fue torturado antes de ser asesinado en Cancún.

¿De todos los policías que hay en el estado, en el país, por qué Laura Beristain nombró a Sidley Loeza? ¿Cuál es su compromiso, con quién?

Y una vez nombrado, frente a la crítica feroz de muchos, yo misma publiqué que estaba instalada en el miasma criminal, decide quitarlo. Le pide su renuncia a cuatro días del nombramiento. Después de su muy torpe defensa, diciendo que 30% de los funcionarios públicos del estado tienen “demandas” como Sidley Loeza.

Lo que no quería aceptar era su inhabilitación, su cercanísima relación con “El Vikingo”, su peor fama pública. ¿Había necesidad? ¿Qué consiguió en esos cuatro días de tener al señor Loeza en la policía? ¿Se detuvieron los asesinatos, dejó de haber violencia en Playa del Carmen?

Lo cierto, incuestionable, es que la señora Beristain no entiende. Y no entiende que no entiende. No se mira a sí misma en el espejo de su incapacidad, de sus “palos de ciego”, no tiene la capacidad de examinar objetivamente sus errores. Por lo que podemos esperar cualquier cosa, cualquier jalada, cualquier nombramiento de un criminal …

¿La policía detrás del atentado contra Rubén Vizcaíno?

Rubén Vizcaíno es un periodista que hace muchos años decidió vivir en Chetumal, miembro de una respetada familia de periodistas reconocida en el ámbito nacional. Como es obvio, naturaleza de reportero, no se caracteriza por la “suavidad” de sus comentarios o sus notas.

En días pasados escribió, con justificada dureza, sobre los resultados que ha tenido Alberto Capella en el tiempo que lleva como secretario de Seguridad Pública estatal. Que están marcados por las ejecuciones, algunas de ellas en una población, capital de la entidad, tan tranquila como solía ser Chetumal.

El mismo policía que ha trabajado en Tijuana y Morelos, que trajo a un equipo muy grande de profesionales de la seguridad, acaba de admitir que no se le pueden pedir resultados en los meses que lleva en Quintana Roo. Que la realidad no se puede cambiar en tan poco tiempo.

Vizcaíno vive en una zona, como la mayoría en Chetumal, de clase media, con comercios cerca, con buenas relaciones con sus vecinos. Cabe mencionar que es muy fácil saber dónde vive cualquier persona, con mayor sencillez si se trata de alguien con perfil público.

Con los aires acondicionados prendidos, el periodista no escuchó el momento en que su casa fue balaceada. Sin embargo, al día siguiente tuvo los testimonios de sus vecinos, y pudo constatar los daños de los balazos.

Para su tranquilidad, como muchos en Chetumal, Vizcaíno tiene cámaras de seguridad en su casa. Una de ellas grabó el momento de los disparos, realizados por un hombre que iba a pie, que sale corriendo después. Lo que resulta doblemente preocupante, vaya que asusta que atenten contra un compañero, es que minutos, muy pocos minutos después de los disparos, la cámara capta un “convoy” de la policía estatal pasar por el portón de su casa.

¿Coincidencia? Corresponderá al fiscal Oscar Montes de Oca, que como Capella viene de fuera, investigar. Lo cierto es que no puede esperarse mucho de esto porque ha declarado que apenas el 10% de las investigaciones se han resuelto.

O sea que Rubén Vizcaíno no tiene muchas posibilidades de que encuentren a quién disparó contra su casa.

¿Fue un aviso? ¿Se trata de una intimidación? ¿Podemos imaginar que alguno de los jefes policiacos que Capella trajo con él, acostumbrado a otra realidad, pudiese haber enviado a alguno a disparar? ¿Es una represalia? Lo cierto es que lo único que tenemos, muchos periodistas, muchos ciudadanos, es preguntas. Y mucho, justificado, temor…

Se instala Laura Beristain en la miasma

A la señora Laura Beristain le gusta el olor de la mierda.

Y se rodea de corruptos para disfrutarlo.

Como no era suficiente con la incapacidad de su secretario de seguridad pública, decidió nombrar al peor de los personajes corruptos en las policías de Quintana Roo, a Sidlley Javier Loeza; inhabilitado por fraude en 2009, corrido de la policía de Lázaro Cárdenas y ligado al “Vikingo”, Francisco Velasco Delgado, que fue procesado por el asesinato del general Tello Quiñones.

Solamente tenía, a la mano, en todo sentido “a la mano”, al director de la cárcel de Solidaridad, que ni siquiera utiliza su nombre verdadero, que debería estar en otra cárcel: José Delgado.

¿Se trata de dinero?, ¿o se trata de entregar el control del municipio a la delincuencia organizada…?

Andrés Manuel vomitaría de enterarse que bajo las siglas de Morena los criminales ganan en Solidaridad.

¿Es incapacidad? No lo creo. Algo peor.

En ese municipio había habido, hasta el 18 de marzo de 2019, 58 ejecuciones. Habrá que sumar las dos de ayer, martes 19. Y lo que se acumule en las próximas horas.

¿No había otro policía con mejor perfil? Otro que no estuviese identificado con la delincuencia organizada, que no hubiese protagonizado los peores escándalos… Tal vez sí, pero no servían, por lo visto, para los intereses de la familia Beristain.

Seguramente la señora que se identificó como familiar de la presidenta municipal al ser detenida, contaba con que el nuevo secretario de seguridad pública estaría dispuesto a “desaparecer” al policía, como amenazó.

¿Había necesidad de nombrar a este personaje nefasto? Supongo que sí, para actividades criminales, para la impunidad, para que siga imperando la violencia. ¿O qué no es para esto que Laura Beristain es presidenta municipal?

Cada quien con su cada cual. Por algo llegó Sidlley Javier Loeza…

La sentencia a Mimenza

Muchos, con su soberbia a cuestas, piensan que amenazar a un periodista es un chiste. Por eso la lección dada, por un juez, a Carlos Mimenza es tan importante. Que lo hayan encontrado “culpable” de ataques a la libertad de expresión sienta un precedente inmensamente sano.

Que va a cubrirnos a todos, periodistas y sociedad.

Además, el juez halló culpable a Mimenza del delito de “amenazas”.

Hay que festejar. Hay que reconocer la voluntad, el valor de Amir Ibrahim Mohamed para denunciarlo, para acudir a todas las instancias, para contratar a un abogado, para asistir a todas las citas con la autoridad. Hay que reconocerle que se comportó como decían las clases de civismo que los ciudadanos debían hacerlo.

Y por eso consiguió que se rompiese el círculo vicioso de impunidad.

A partir de esta decisión del juez, sin importar cuál sea la pena que le impongan, no será tan fácil amenazar a un periodista, y por lo tanto tampoco será simple atacar contra su integridad. Insisto en que esto es una lección.

Mimenza es muy payaso; ni siquiera meditó en el alcance de los mensajes por celular que envió a Ibrahim para amenazarlo. Por eso insistió: “Primera advertencia, guarda la pantalla para que guardes las pruebas de mi promesa”. Y debe haber pensado que con estas amenazas iba a callar las críticas.

Sin la mínima conciencia sobre lo que hacía o decía, sin reconocer que cualquier ciudadano que tenga actividades públicas y/o políticas está sujeto al escrutinio público, debe haber imaginado que con estas amenazas callaba a Amir. Y lo que consiguió fue una sentencia en su contra.

El juicio no fue sencillo. No suelen serlo cuando intervienen celulares o redes sociales. El abogado de Mimenza objetó 23 pruebas y 17 testimonios que presentó el ofendido. Intervinieron peritos de todo tipo.

El esfuerzo que realizó Amir Ibrahim para documentar la acusación no fue en vano. La jueza condenó a Mimenza por “su plena responsabilidad penal en el delito de amenazas, agravado por tratarse de ataques a la Libertad de Expresión, lo cual está probado más allá de toda duda razonable”.

No queda sino congratularnos. Todos. En Plural.

La señorita Villegas

Intencionalmente había evitado escribir sobre la senadora Marybel Villegas. Cuando hay una confrontación pública debe tenerse especial cuidado en ponderar cualquier argumento. El papel del periodista, del analista político no es tomar partido a favor de ninguno.

Sin embargo, la señora ha comenzado a perder sus facultades mentales. Ha renunciado al sentido común. Ha comenzado a tirar miasma sin medir las consecuencias. Primero fue la acusación de que el gobernador Carlos Joaquín gastaba “millones de pesos” en atacarla en los diarios de Quintana Roo.

Cuando es bien sabido que no gasta ni diez pesos en hacer “política” con los medios.

En Quintana Roo los medios de comunicación se las “ven negras” para conseguir publicidad oficial. Conseguir “hablar” con la señora de la “comunicación”, Haide Serrano, es una odisea y en su “criterio” no está la interlocución con medios y periodistas, antes al contrario.

Supongo que habrá excepciones, pero para quienes son, somos voces respetables, no hay un trato de respeto por parte de Haide. Ni siquiera hay un espacio para exponer motivos, y no porque haya tenido un problema de salud, sino de mucho antes. Con ella no se cuenta para nada. Ni siquiera para dar el mínimo seguimiento a una orden del gobernador.

Un cero a la izquierda no orquesta una campaña política en medios.

A eso hay que sumarle el tema presupuestal.

Por lo tanto, es de locos, de ignorantes supinos imaginar a Carlos Joaquín ordenando “golpes” pagados en la prensa, cuando no tiene, en su gobierno, un operador eficiente para tratar a periodistas y medios.

El problema es que la señora Marybel Villegas piensa que estamos en los tiempos de su “chompiritas” Roberto Borge. Que, él sí, se dedicaba a dar línea, a pagar a seudo periodistas, a “controlar” personalmente los medios mediante dinero. Nada más alejado del carácter de Carlos Joaquín, que, además cuida cada centavo.

Ahora la señorita se fue contra las “redes sociales” por el mismo motivo. Acusó a los portales de Internet, entre ellos “CambioQRR” de mi hijo Bruno Cárcamo, en el ámbito local, de atacarla por dinero que viene de las manos del gobernador.
Miente. Miente con todos sus dientes.

Lo que sucede es que Marybel Villegas va dando tropezones políticos muy graves. El más reciente presentarse borracha o drogada en la Tribuna de los Senadores. Hacer el ridículo sin poder pronunciar palabras, titubeando, tirando los papeles que leía. Y esto quedó grabado en un vídeo que circuló ampliamente en las redes sociales, que reprodujeron todos los portales noticiosos de Internet. Lo que es lícito desde todos los puntos de vista.

Que una senadora de Quintana Roo haga el ridículo es noticia, y las “benditas redes sociales” como las ha llamado López Obrador tienen toda la razón en reproducir sus imágenes. No se necesita, siquiera, comentarios al respecto. Es suficiente con verla borracha o drogada.

La señora Serrano no supervisa siquiera la Ortografía o la redacción de los comunicados de prensa bajo su responsabilidad. Imposible imaginar que tenga la capacidad de orquestar una campaña, pagada, además, contra una mujer, hoy morenista, que se ha caracterizado por su verborrea contra el gobierno.

Carlos Joaquín, ya van más de dos años de su gobierno, jamás toma el celular o te manda llamar para “darte línea”, para pedirte que escribas a favor o en contra de alguien. Ni siquiera para quejarse de un comentario crítico. Él fue víctima de estos usos, corruptos, del poder que lo antecedió, y estoy cierta que los repudia.

Bien haría la señorita Villegas en tragarse sus palabras. O demostrar lo que dice. Mejor haría en dejar de pagar tuits publicitados para acusar. Y, todavía mucho mejor haría en dejar de beber o drogarse o tomar pastillas o lo que sea que haya provocado su bufonesco paso por la Tribuna de Senadores, que seguirá en redes sociales, magnificando su incapacidad supina.

¿Qué hizo en 100 días López Obrador?

Si bien la cuenta debe ser en contrario, una enumeración de todas las trampas en las que no ha caído Andrés Manuel López Obrador, lo más importante es que tomó posesión como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Que se puso a chambear como lo que es, el primer mandatario.

¿No sería lo natural? El tema es que venimos de mandatarios que no entendieron bien esto, o en su caso no quisieron asumirlo con la intensidad brutal que ha mostrado López Obrador.

Son muy pocos días para exigir resultados. Como bien define la excepcional portada del Sol de México del domingo 10 de marzo, el presidente no tiene contrapesos.

Tampoco tiene horario. Tampoco juega golf. Tampoco deja de trabajar al medio día.

Tampoco se ha encerrado en su oficina. Tampoco se ha creído que es el gerente general de una empresa.

Andrés Manuel ha cambiado, con inmensa fuerza, el paradigma del poder presidencial. Le bastó su decisión, unos pocos días, su terquedad, unos cuantos viajes en avión de línea, unos cuantos discursos, detenerse en la carretera, unos cuantos mítines a reventar, apapachar a todo aquel que se le acerca.

Tenemos, a cien días del cambio de gobierno, una nueva interpretación del poder presidencial. Infinitamente accesible, desperdiciado por los periodistas que lo entrevistan cada mañana, apreciado por la gente, fiel a lo que nos contó en campaña que iba a hacer.

Un poder presidencial que no conocíamos. Que únicamente conocíamos en libros de historia.

A su lado hay un grupo de colaboradores que se desdibujan, que llegan a la exageración de Marcelo Ebrard de desaparecer completamente, o la incoherencia de Olga Sánchez Cordero como rutina. Imposible, además, comunicarse con ninguno de ellos, ni siquiera con el “Jefe de Prensa” de la Presidencia, Jesús Ramírez. Ninguno está disponible nunca.

Ninguno responde a ninguna llamada, incluido Alejandro Gertz, pasando por Julio Scherer, llegando a Lázaro Cárdenas.

Parecería que en la medida en que Andrés Manuel se acerca a la gente, se convierte en el mandatario más accesible del planeta; sus colaboradores, excepción de Irma Eréndira, excepción doblemente excepcional del general Luis Cresencio Sandoval, se subieron a un ladrillo de poder.

Junto a ellos, primer círculo de un nuevo poder, los gobernadores abucheados que todavía no entienden de qué lado masca la iguana, los opositores que no se ven, menos se sienten en la realidad nacional.

¿Qué hemos vivido en estos 100 días primeros del sexenio? Contestaría que lo más importante es la asunción al poder de un mandatario. Que tenemos presidente. Que tenemos un presidente que ha roto todos los esquemas con éxito. Que se atreve a responder preguntas cada mañana. Que viaja por todo el país para escuchar. Que sigue respondiendo a quien le habla, en la calle, en una gasolinera, en una fonda, en una fila de aeropuerto.

Que por primera vez tenemos un poderoso sin círculos de poder, sin vestiduras de poder, sin protocolos de poder.

De lo demás, apenas estamos en el comienzo…

Solamente los buenos son felices

La visita de Andrés Manuel a Colima, el martes pasado, permitió una confrontación interesante con un priista inteligente, tal vez el último que queda, y con una multitud orquestada en el “abucheo”. Ahí, en el viaje para entregar apoyos a los más necesitados, el presidente dijo que ya no estamos en campaña. Y no se mordió la lengua. Porque si bien sus eventos parecen de campaña, el primer mandatario tiene muy esclarecido que debe gobernar para todos. Y así se los dijo a quienes, a gritos, intentaron callar minutos antes al gobernador Nacho Peralta. Quien, con gran control, decidió guardar silencio, y calificó las protestas en su contra como “un punto en el orden del día” al que debía darse salida.Con lo que anuló el poder crítico de estas “protestas”. López Obrador ya había negado que hubiese una intencionalidad de Morena o de cualquier otra persona, en dar directrices para que los gobernadores, presentes en sus eventos, fuesen abucheados. En Chihuahua, ante lo que ha venido sucediendo, Javier Corral decidió no hablar. Lo cierto es que la fuerza de la figura presidencial es muy grande, que quienes acuden a estos eventos son, casi siempre, beneficiarios de sus políticas sociales. Por lo que parecería “natural” que se expresen, con gritos, contra la otra figura de poder presente, como si de esta manera manifestasen su favoritismo por López Obrador, justo como si fuese un evento para conseguir votos. Después de la intervención del gobernador Peralta, que se destaca por el manejo frente a los abucheos, por la pericia con la que logró terminar su discurso, López Obrador tuvo un diálogo muy interesante con los ahí presentes. Que inició con su petición para trabajar juntos, para no rechazar al gobernador, continuó con la aceptación pública de que las “campañas” ya terminaron, y finalizó con una especie de sermón contra los peleoneros, y su reiteración de que únicamente los buenos pueden ser felices. ¿Lo entendieron? Lo atendieron y entendieron. Andrés Manuel es un excelente comunicador que sabe “conectar” con su audiencia. ¿Cuál es la relación del primer mandatario con los gobernadores? De cara a una presidencia que controla todo, que se erige como dadora de programas sociales, con un liderazgo magnificado todos los días, una popularidad abrumadora, es difícil tener una relación en condiciones de igualdad. El reto es que los gobernadores sepan jugar con las cartas que están sobre la mesa, partida muy distinta a la vigente cuando ganaron, cuando comenzaron sus mandatos. Y creo que este reto, esta dificultad grande, es común para los gobernadores de todos los partidos, incluyendo los de Morena, todos tendrán que acomodarse al segundo plano.Bien harían los organizadores de estos eventos masivos, donde están presentes el primer mandatario y el gobernador, en dar instrucciones a sus “invitados” para evitar abucheos. Por la salud de la República, para no echar más sal sobre la herida.

¿Vemos el espejo de Guanajuato?

Todo inicia por la impunidad. Esa impunidad que quiere ocultar, disfrazar, el fiscal Oscar de León con sus atropelladas, infames declaraciones en las que se apresura a dar razones, culpables sobre todos los hechos violentos, en lugar de investigar y detener.

Es decir, en lugar de hacer su trabajo, de cumplir con su obligación.

Así comenzó todo en Guanajuato. Cuando se les otorgó impunidad a los criminales.

Cuando se ignoraron los asesinatos, las ejecuciones, cuando se intentó negar la realidad declarando que “eran enfrentamientos entre bandas rivales”.

Guanajuato vive hoy una realidad de violencia más allá de cualquier descripción. En cifras, esto se traduce en 160 asesinatos, ejecuciones violentas, en el mes de febrero pasado. Lo que ha instalado el miedo en la rutina de sus habitantes.

Se incendian coches, se paraliza la circulación, se escuchan balazos a todas horas, se repiten los nombres de los líderes; y los militares y los marinos intentan detenerlos.
En Cancún, hasta en Chetumal, vivimos una realidad de violencia y miedo. Igual por asaltos en nuestras casas que por los crímenes mañaneros en las arterias más concurridas, en los centros comerciales. Tan sólo en Cancún, en el mismo mes de febrero, tuvimos 50 asesinatos violentos.

Tal vez todavía sea tiempo de vernos en otros espejos, de mirar lo que sucede en Guanajuato, en Veracruz, en Tamaulipas. Todo depende de que las autoridades, todas, hagan su trabajo. Y si no pueden, que se vayan, que vengan otros que sí tengan la capacidad, el valor de cambiar nuestra realidad, de combatir a los criminales.

No más. Tampoco menos.

Y sin declaraciones estúpidas por favor.

Los muertos que no entiende el fiscal

El fiscal Oscar Montes de Oca no entiende la realidad. Menos todavía su obligación primera: investigar.

Frente a los muertos, asesinados, del sábado 2 de marzo, declara impunemente, con cinismo incluido, que se trató “de un ataque directo entre dos grupos delictivos antagónicos”.

Primera pregunta, de muchas, ¿qué quiere decir “grupos delictivos”? ¿Se dedicaban al crimen organizado, al narcotráfico, al narcomenudeo, a la piratería, al secuestro?
Segunda pregunta, si el fiscal, tan eficiente, sabía de su existencia, de su actividad criminal, qué hizo al respecto… eso sí sabía. Porque también nos tiene que explicar de dónde viene su información. Y por qué les otorgó total impunidad, libertad para seguir delinquiendo a sabiendas.

Tener identificados a criminales, de esa manera tan eficiente, sin hacer nada, comunicar su información a otras autoridades, también es omisión y tiene penalización.

Porque todo indica que tenemos a un fiscal omiso. Tal vez, incluso, más omiso que Pech.
¿A qué vino Montes de Oca a Quintana Roo? Debe creer que puede vernos la cara con impunidad, que puede burlarse de nosotros.

Lo que verdaderamente debe declarar el fiscal es por qué pudieron huir los homicidas, por qué no se detonó el “botón rojo” ante disparos en el inicio de la zona hotelera de Cancún al medio día. ¿Quién protege a los sicarios? ¿Qué hizo o dejó de hacer la policía municipal de Cancún?

Cada día aumenta el número de crímenes en el estado, en Cancún. Por qué el fiscal no hace nada, absolutamente nada para detener a los criminales; porque lo que vivimos es un estado de impunidad donde asesinar es gratis.

¿Qué hacemos con las inteligentes declaraciones del fiscal Montes de Oca?

¿Qué estamos haciendo mal?

Edgar Méndez Montoya era, esperaría que siga siendo, el mejor amigo del ex gobernador Roberto Borge. También su socio en muchos negocios. Uno de ellos el hotel Fiesta Inn de Chetumal, tan favorecido por presidencia y la Secretaría de Turismo.

Ellos, los dos, se encargaron de hacer saber su cercanía. Por lo que no hubo ninguna sorpresa cuando la Fiscalía General del estado decidió acusarlo. Lo que sí nos deja estupefactos, lo que le sigue de mudos, es que la acusación se haya hecho con las patas.
Alguno diría que con patas muy sucias. Porque se le acusa de “peculado”, un delito que no pudo haber realizado, según las leyes respectivas, porque nunca fue funcionario público.

Entonces, podemos imaginar siquiera que tenemos autoridades, o como quieran llamarlas, que no conocen las leyes. Para ser más exacta, el Artículo 256 del Código Penal de Quintana Roo.

Si hubiese maldad de pensamiento, habría que creer que fue intencional para que el juez le otorgase un amparo.

Mismo que, vaya usted a entender, no fue objeto de ninguna objeción por parte de la Fiscalía. No pidió la revisión del amparo. Punto.

Nosotros, usted y muchos más, le pagamos su sueldo a estas autoridades que mínimo debían conocer las leyes que nos rigen.

Edgar Méndez es uno más de los supuestos culpables que no han resultado tales. O que, como en el caso de Paula González Cetina, fueron sentenciados, pero no están en la cárcel. Total impunidad. Pero impunidad esta vez que viene de las propias autoridades.

Porque una ha sido la voluntad política del gobernador Carlos Joaquín, absolutamente impoluta, perfecta en su expresión, y otra muy distinta es la interpretación que se le ha dado en las entrañas de la Fiscalía.

Si esto, tantas pifias, es responsabilidad de una persona, harían bien no solamente en correrla sino en fincarle responsabilidades legales, que las hay. Si se trata simplemente de una incapacidad colectiva, mejor que ni le busquen, mejor que ni sigan insistiendo en “fincarle responsabilidades” a ninguno. Mejor que no hagan pasar pena ajena al gobernador. Mejor que no sigan haciendo el ridículo.

¿Qué hay detrás de los abucheos?

Durante la ceremonia del Día de la Bandera, al hablar Carlos Joaquín, se escucharon gritos, abucheos en su contra. ¿Es normal? Diría que fueron menos fuertes que contra otros gobernadores frente a López Obrador.

En otras entidades federativas no han permitido que se escuche una palabra del discurso oficial. En Chetumal, además, los gritos fueron eso, simples gritos. Sin insultos. De acuerdo con algunas versiones, habría intereses políticos detrás de estas expresiones. No lo creo. Lo que existen son dos factores totalmente nuevos para Quintana Roo.

Por una parte, tal como expresó Carlos Joaquín, hay libertad de expresión. En gobiernos anteriores no se hubiesen dado estas manifestaciones contra el gobernador, menos delante del primer mandatario. Y, por otra parte, el punto de comparación con un mandatario de inmensa popularidad que se comporta de una manera abierta. Que establece diálogo, cercanía con la población en todo momento. Que, además, “echa relajo” a la menor provocación. Que gusta, que fomenta esto.

López Obrador es un líder social. Es un comuni cador excepcional. Y cualquier comparación es irreal. Simplemente es un estilo nuevo, avasallador, al que la gente no estaba acostumbrada. Carlos Joaquín es, como muchos otros gobernantes, más serio. ¿Deberá cambiar? Supongo que el estilo de gobernar de López Obrador va a obligar a que todos los políticos y los funcionarios públicos tengan expresiones distintas en su relación con la gente.

Lo cierto, lo que debe importarnos es que a Carlos Joaquín no lo abuchean cotidianamente. No es un gobernante rechazado a priori por la gente. ¿Se enojó el gobernador al escuchar estos gritos? Me imagino que sí. Pero en sus declaraciones posteriores no mostró ningún enfado; habló de la libertad de expresión. Quienes gritaron en su contra estaban, también, muy hartos del calor y del sol.

Le comienzan a llamar Viejón

Venía en una camioneta. Grande. Aparentemente sin blindar. Con la ventanilla abierta. Apenas lo vislumbraron un grupo de campesinos. O pueblerinos si se prefiere. Se apuraron a cruzar la carretera. Como quien escucha una llamada distinta. Sin orden. Libres de cualquier esquema.

Que van y cruzan la carretera. En bola. Y se le atraviesan. Agitan las manos. Le hacen señas para que pare.

No es una estrella de cine. No canta rancheras. Ni siquiera llega a actor de telenovelas pasadas de moda. Quien viene ahí, al lado del chofer, tiene el pelo blanco y huele a sudor.

A mucho sudor. A sudor que lo empapó horas antes. Todo se detiene mientras todos corren. Con el celular en la mano. Gritando: “Ahí está el viejón”. Porque así le han comenzado a llamar, de manera admirativa: “viejón”, sinónimo de chingón.

Una joven, pelo largo, tipo indígena sin fotoshopear, se mete, literalmente se mete, a la camioneta desde la ventanilla. Quiere que su selfi sea la mejor. Que se vea bien “chulo”. López Obrador se deja. Otros. Niños. Abuelos. Corren. Se empujan. Quieren llegarle. Parecen querer una bendición.

¿Va en campaña? Va subido a su propia ola. Va caminando los caminos como quien patea el bote del pasado. Va. Simplemente va.

Es decir, va con la gente. Está con la gente. Corresponde a lo que la gente quiere ver, quiere escuchar, quiere creer. Es un fenómeno que ya rebasa lo político, porque a final de cuentas Andrés Manuel solamente es el presidente de los Estados Unidos Mexicanos. No más. No menos.

El tabasqueño viaja por carretera. Con la ventanilla abierta. Con la mirada atenta al camino.

Gira de fin de semana. Gira por el sureste que tanto le gusta. Regresa a Macuspana, se baña literalmente de sudor, empapa la guayabera, el sombrero no lo cubre del sol, hace un calor encabronado que le es familiar. La gente lo escucha, paciente, con esperanza, con ganas de escucharlo.

Lo escucha. Primer milagro del político. López Obrador los engatusa de todas las formas posibles, hasta con la verdad. Les habla de un futuro mejor donde los jodidos van a estar menos jodidos, donde va a haber préstamos a la palabra, de poquito dinero porque es lo que hay. Son campesinos del Sureste, de Tabasco, campesinos que no siembran la tierra. Que hablan con igual acento, con idéntico lenguaje pleno de dicharejos.

López Obrador va de Tabasco a Chiapas, luego a Campeche y más luego a Chetumal. A la capital de Quintana Roo donde van poco, muy poco, casi nada los mandatarios. Donde llegan, como López Portillo, el último día de su mandato para palomear la forma. Viaja por carretera, se baja al baño en las gasolineras, se detiene a saludar, se deja cachondear, y escucha, primera de muchas veces: “Ahí viene el viejón”,

Eso tenemos. Tenemos un “viejón” de presidente. Para documentar el asombro.

¿Mil familias a Chetumal?

No entiendo qué puede opinar Luis Alegre, el primer aspirante a gobernar Quintana Roo, si no conoce Chetumal. Si no ha pasado una semana completa en la capital del estado.
No es el único que opina, sin que le pregunten, sobre el posible traslado de mil 54 familias, igual número de empleados tiene la Secretaría de Turismo, a Chetumal.

La verdadera pregunta se la tienen que hacer a quienes sí vivimos en Chetumal. ¿De cuántas maneras nos afectaría la llegada de cinco mil o más personas? ¿Podemos, queremos recibirlas?

El líder sindical de los trabajadores se niega a esta opción también sin conocer la calidad de vida de Chetumal. Lo importante es si existe la infraestructura para recibir a estas familias. Y francamente no parece tan complicado como lo hacen ver. Hay espacio suficiente en una ciudad donde viven más-menos 200 mil personas. Seguramente la economía local crecería.

Independientemente de que estas familias quieran o no venir a vivir a Chetumal, quienes van a trabajar en el proyecto del Tren Maya lo harán. La capital del estado tiene que crecer, debe hacerlo. El sur del estado, todo el sur, tiene que incorporarse a la dinámica de desarrollo del norte de Quintana Roo.

El reto será, definitivo, crecer sin perder identidad.

Lo cierto es que las autoridades municipales están muy lejos de entender este reto. Que no saben, siquiera, imaginar cómo debe ser el futuro de Chetumal. Un futuro que habrá de construirse contra los prejuicios y los intereses políticos de muchos.

Apenas 600 internos en Islas Marías

Llegaron a haber ocho mil internos, separados según su grado de peligrosidad, algunos viviendo con sus familias. Huracanes, decisiones políticas, motines, la falta de condiciones mínimas de respeto a los derechos humanos, redujeron la población penitenciaria de Islas Marías a 600 presos. Hubo mujeres que vivían con mucha libertad, reos recluidos en un penal que se suponía de “altísima seguridad”.

Y en su momento llegaron presos políticos que se pretendió alejar del resto del país. Para las autoridades penitenciarias, para los marinos y militares que vigilan la seguridad, vivir en Islas Marías era muy difícil, situación que se fue convirtiendo en una pesadilla. Un barco llega una vez a la semana, y por avión únicamente autoridades del centro del país.

Es una isla con gran riqueza de flora y fauna que se ha respetado. Es también el peor lugar de castigo que quedaba en el país. Baste citar que los familiares de los internos muy difícilmente podían cumplir los requisitos para visitarlos, tanto legales como económicos, lo que ocasionaba su aislamiento.

O que el agua es mala y escasa. Que la calidad de la comida, pese a su elevado costo, no es buena. Y que los internos estaban a la “buena de Dios”, en manos de los custodios, de sus castigos, sin posibilidad de quejarse ante ninguna otra autoridad. Agréguese la falta de atención médica. Y el acceso a sólo dos cubetas de agua por día para todo lo relacionado con el aseo físico, en un lugar con temperaturas muy elevadas. Es decir, ni siquiera podían bañarse

Sobre todo, Islas Marías era un símbolo de la corrupción del poder público, que podía enviar a esta “prisión” a cualquiera que no estuviese de acuerdo con sus políticas, como hizo con José Revueltas.

Muchos niños que no conocen el mar, adolescentes interesados en la naturaleza podrán viajar a esta isla que se convertirá en un centro de conocimiento ambiental. Esta prisión era, también, negocio de unos cuantos; se gastaban 700 millones de pesos.

Las estampitas milagrosas de López Obrador

El primer mandatario mostró a los periodistas, en el aeropuerto, a punto de viajar a Sinaloa, sus “protecciones”. Que son la razón o una de las razones por las que no tiene miedo: dos estampitas religiosas que llevan una leyenda para “detener” al enemigo.

Esta semana que viaja al estado, a Chetumal la capital, bien haría en repartir unas cuantas, como un millón para ser exacta, de éstas. Tal vez sea la única forma práctica para detener la violencia.

A cien días, los compañeros de Noticaribe hicieron la suma, de la llegada del secretario Alberto Capella; tenemos, solamente en Cancún, 125 ejecuciones. Crímenes violentos.
Eso sin contar los que han sucedido en otras partes de la entidad.

Y sin mencionar, sobre todo, preocupante en extremo, los hechos de Chetumal, donde este domingo amaneció un automóvil quemado. Lo que nos habla de la presencia de grupos criminales, o mugrosos criminales como se prefiera, que están cobrando “derecho de piso”.

También pueden ser estas bandas colombianas que prestan dinero con intereses impagables y después te persiguen hasta matarte si no les pagas.

Esto en una ciudad de provincia que tiene, obvio, costumbres de provincia como estacionar los vehículos en la calle.

López Obrador no viene a hablar de seguridad sino de Turismo. Sin embargo, la actividad turística es vulnerable a la violencia. Frente a este número inmenso de asesinatos violentos, uno se pregunta si la policía municipal no estará coludida. Porque los asesinos siempre pueden huir con total impunidad, porque tal parece que no hubiese ninguna vigilancia en las zonas donde han sucedido estos crímenes.

En días pasados se hicieron públicas fotografías, tomadas por cámaras de seguridad, de asaltantes de un comercio. ¿Por qué no tenemos estas imágenes de asesinos? Es una de las muchas preguntas que surgen en esta contabilidad.

¿Y qué hace doña Hermelinda Mara Lezama ante esta realidad? Pues se pone la faja, muy apretada, una camiseta blanca y encabeza algún evento a favor de lo que sea, de cualquier causa que conlleve reflectores.

Una pregunta, ingenua que es, si estará presente en la gira del presidente López Obrador y si, también, le pedirá una estampita para detener a los enemigos de Cancún que, por el momento, van ganando.

Dinero para Cancún

Benito Juárez será el municipio que recibirá este año mayor cantidad de dinero federal por concepto del Fortaseg (Fortalecimiento para la Seguridad).

Más del doble, 39 millones 258 mil pesos, de lo que recibirá Solidaridad, que será de 14 millones 126 mil pesos.

Este dinero, más el presupuesto que tiene asignado en la materia, muchos millones, es la razón de que todavía no se firme el convenio de “Mando Único”; aunque en los hechos esto es lo que opera en Cancún.

¿Quién debe manejar el dinero?, ¿quién debe mandar realmente a la policía de Cancún? En estos dos renglones está la discusión sobre la seguridad municipal.

Mientras que la presidenta municipal redobla y vuelve a redoblar su propia seguridad. Pensando que tal vez así siga “a salvo”.

Dicen en mi pueblo que el que nada debe, nada teme. También, en mi pueblo dicen que para qué te metes si no tienes con qué.

Lo cierto es que tenemos, todos, un grave problema de seguridad.

El gobernador declaró en días pasados lo que todos sabemos: que cuando llegó al gobierno encontró al estado en crisis y que hoy vivimos una “situación complicada”. Al anunciar un plan para enfrentar la inseguridad hizo un señalamiento muy importante, tal vez el más importante.

El primero de los 10 puntos de su plan persigue: “Articulación institucional sin precedente, buscando que cada una de las corporaciones que forman parte de la cadena sofisticada de prevención del delito y justicia penal cumplan con su parte y aprendan a rendir cuentas”.
Más claro ni el agua.

No tenemos rendición de cuentas, las instituciones de aplicación de justicia no cumplen, como tampoco las policías.

Frente a este diagnóstico qué puede decir, hacer la señorita doña Hermelinda Lezama. Ese es el reto.

Y no es la única que se advierte, por el tiempo que lleva gobernando y sus pifias, discapacitada para responder a esto; pero bajo su mando Benito Juárez es el municipio que recibe mayor cantidad de dinero para el rubro de seguridad.

Los aviones militares, a remate

Estaba leyendo, preguntando, escribiendo sobre hojas de papel cuando varios generales dejaron de desayunar y salieron corriendo. En la mesa donde estábamos nos intrigó qué podía querer el presidente López Obrador fuera de programa.

Sobre todo, en un acto tan castrense, donde los tiempos están medidos hasta para servir un café. Desayuno para conmemorar el Día de la Fuerza Aérea en las instalaciones militares de Santa Lucía.

Donde la igualdad femenina es tan exacta que el baño de mujeres tiene mingitorios. Ignoro, obvio, cuál será su uso o si es un principio para que los baños sean “mixtos”.

Al terminar su discurso, que provocó la mejor aceptación entre los asistentes porque prometió que no se afectaría la zona habitacional militar con la construcción del nuevo aeropuerto en estas instalaciones, López Obrador se fue a dar un baño de pueblo militar, como en campaña, al saludar a las familias de militares que lo esperaban en la avenida.

Y, también, fue a poner en venta los aviones militares. O, por lo menos, algunos de éstos. Los que costaron millones de dólares el sexenio pasado y eran utilizados por familiares del anterior secretario de la Defensa Nacional; “transporte VIP” se llamaban. Varios jets, uno de ellos nuevecito, el más moderno del mercado.

También incluyó en este remate de aviones a las otros aeronaves presidenciales, a la flota área que estaba al servicio del presidente en turno, y que cada fin de semana transportaba a Peña Nieto a jugar golf.

A esta publicitación de la venta, de cara a los mismos aviones, le acompañaba, muy contento el secretario de la Defensa Nacional.

Esto porque minutos antes había anunciado que el dinero que se gane en la nueva terminal aeroportuaria de Santa Lucía, que por cierto se llamará “General Felipe Ángeles”, se entregará íntegro a la Secretaría de la Defensa Nacional para fortalecer su presupuesto.

En el desayuno recibieron un homenaje los tres militares sobrevivientes del Escuadrón 201, que son en verdad héroes de guerra.

Durante el desayuno, basto, se exhibió un video sobre la Fuerza Aérea y sus aviones. Varios militares, algunos invitados, dijeron en voz baja que había sido un error porque le iban a dar la idea de venderlos… Y así fue. Que venga el dinero para lo que se necesita en la Sedena: vivienda, hospitales, medicinas… Y que se vayan muy lejos los aviones de lujo.

Otra vez las cajas de seguridad

Hace poco más de un año, diciembre de 2017, que la Seido terminó de llevarse todo lo que había en las cajas de seguridad que habían “asegurado”. Y siguen vigentes las interrogantes.

Primero porque están a punto de cerrar el caso, les urge aparentemente, echando toda la responsabilidad encima de la empresa First National Security. Cuando lo importante sigue siendo qué había realmente en esas cajas de seguridad.

El pretexto para “abrirlas” fue que alguna de ellas contenía dinero y/o información de “Doña Lety”, a quien ya habían capturado para esas fechas del 2017. Lo cierto es que contra todas las garantías individuales confiscaron contenido de la mayoría de las cajas de seguridad, que como su nombre lo dice, estaban alquiladas precisamente para conservar valores de las personas.

Nada justifica lo que hicieron, y las quejas siguen vigentes ante la CNDH. Por eso tienen prisa de darle “carpetazo” al tema. ¿Qué sigue? En el expediente 839/2018 se pretende responsabilizar a la empresa de delincuencia organizada.

Queda la pregunta sobre el contenido de mil 500 cajas de seguridad.

Si estamos en un país de respeto a las garantías individuales, donde todos somos inocentes hasta el momento en que un juez dictamine en contra, no hay cómo explicar siquiera que se hayan apropiado del contenido de esas cajas de seguridad.

¿A quién se le ocurrió el sainete?

Parece un chiste malo. La pregunta obligada es a quién se le ocurrió el numerito en Playa del Carmen. Esa conferencia de prensa para solicitar un referéndum, que no existe como tal, para que Laura Beristain deje de ser presidenta municipal de Solidaridad.

Da risa loca.  Mayor cantidad de risas que las que debe haber provocado su protagonista como mago. Porque eso es, debe seguir siendo en el fondo, Jordi Gerard Martí Morales, quien, junto a una señorita rusa de apellido impronunciable, llamó a una conferencia de prensa para anunciar que solicitará la “destitución” de la presidenta municipal.

Conferencia que fue un sainete donde terminó insultando a periodistas.

El señor no conoce nuestro sistema político. Y si bien, el presidente López Obrador ha hablado de referéndum, que es una figura que no existe todavía y que por lo tanto no puede ser aplicada a un gobierno municipal; que no es legal.

¿De qué trató todo?

O los protagonistas de esta historia no se aprendieron su papel y echaron a perder una puesta en escena que debió haber sido diferente, o quienes pudiesen estar detrás son retrasados mentales.

De cualquier forma, es un sainete; una mala actuación de unos tipos sin ninguna calidad moral, que simplemente vienen a poner los ojos sobre Solidaridad y la señora Beristain, que nos refleja que hay intereses políticos que no alcanzo a comprender.

¿Qué sucedió realmente?  ¿Qué se les dio a los periodistas, que permitió que se subiese una nota chusca a los medios?  Lo interesante será imaginar qué puede seguir a esto.  ¿Habrá otras personas, más inteligentes, con mayor conocimiento de nuestras leyes, que vengan a querer quitar a Laura Beristain de una forma más estructurada?

¿O simplemente fue una estupidez de un grupito de personas que no tienen idea de por dónde sale el sol?

Despeinada, sudada, montada en su propio ser…

En el fondo, muy en el fondo, había un poco, muy poco, de nerviosismo. Frente al micrófono, vestida sin marca, sin hacer concesión a ningún modisto, despeinada, sudada, tal vez sin depilar las axilas, con los lentes colgados, ahí estaba. Con toda su fuerza. Con todo el conocimiento que carga, ¿lápida?, que parece manar de ella como si así hubiese pasado todos los exámenes. Beatriz estaba frente al público de Mocorito, una población que para muchos no tiene traducción, un asentamiento de difícil ubicación en el mapa.

Mientras ella hablaba, la esposa del gobernador se quitaba el saco, llamaba a su ayudante, se movía nerviosa en su silla, acariciaba la pierna de su marido de manera muy íntima, veía al infinito. La pobrecita no entendía ni la “O” por lo redondo. Despatarrado, en camiseta, Paco Ignacio Taibo, en cambio, seguía atento la exposición. Historiador a su vez, parecía el único interlocutor que sabía de la “Revista Moderna” que un médico fundó en esa población, hace más de cien años. Para divulgar la cultura, para que ahí pudiesen publicar escritores como Amado Nervo que, antes, debían enviar por correo su colaboración.

Beatriz Gutiérrez Mueller pudo haber hablado sin seguir las hojas, varias, muchas para el calor, que leía. Los poetas del siglo pasado es uno de los temas que domina. Su marido la escuchaba amoroso. ¿Sabrá de esos escritores?

Fue uno de los primeros actos públicos de la esposa del Presidente. El motivo-pretexto era iniciar un programa para que mayor número de mexicanos lean.

Lo interesante, de mucho interesante que hubo, eran los personajes. Unos buenos, otros traidores que se fueron con Victoriano Huerta, unos más que dieron la vuelta para ser, otra vez, buenos.

¿Qué sentido tiene recuperar la historia, mirar hacía el pasado? Supongo que, para la historiadora, todos, absolutamente todos los sentidos y los valores.

Entre el público, y después al mirar el video por “Youtube”, el morbo. Ese que se detiene en el maquillaje, en el vestuario, en lo superfluo. Y que con ella se estrella, de frente, en mil pedazos porque todo lo que no es, en giro casi mágico, se vuelve lo que es. Lo que hay.

Imposible criticarla, así lo intenten, porque no pretende ser otra que ella misma. No hay modelo con que comprarla. Punto.

Por lo pronto Beatriz no les tiene miedo a las palabras. Tampoco a parecer culta. Menos todavía a que sus protagonistas, que cobran vida a lo largo del relato-discurso, bailen frente a nuestros ojos. Esos hombres de principio del siglo pasado que querían escribir, publicar, ser lo que hoy conocemos como intelectuales. Pero no para ganar dinero ni comprar “trocas” si nos vamos al discurso presidencial, sino por el placer inmenso del texto.

La realidad de Doña Hermelinda Lezama

La señora doña Hermelinda Lezama, presidenta municipal de Benito Juárez, debe estar lo que sigue de preocupada. La manta que le dejaron no es para dormir tranquila.

¿Es posible que esté recibiendo dinero? ¿Puede haber pactado con grupos criminales? Lo cierto es que recibió una amenaza verdaderamente fuerte.

¿Es suficiente rodearse de policías para estar segura? El miedo es muy traicionero; es algo que puede instalarse en tu realidad con mucha facilidad. Por lo pronto, debe estar volteando a ver para todos lados.

Ya pasaron cuatro meses desde que tomó posesión y todo indica que el gobierno que tanto persiguió, ahora por un partido político al que ha negado pertenecer, no es un lecho de rosas. Las quejas en su contra aumentan; no hay sectores sociales satisfechos. Y la inseguridad es una pesadilla sin fin. Con el agravante de asesinatos de jóvenes, como lo sucedido en una casa la semana pasada con ocho víctimas, o en un fraccionamiento esta semana con un joven de 17 años.

A eso debe agregarse la imposible vialidad, que a todos los habitantes de Cancún los tiene de pésimo humor, para decir lo menos. Y el mal tiempo, el frío, los árboles caídos, las inundaciones.

La realidad parece operar en su contra.

Vienen las elecciones. ¿Qué papel jugará? ¿O Morena, simplemente, la ignorará? ¿Le cobrarán si pierden?

Lo cierto es que sus cuates han comenzado a evitar las fotografías con ella, incluyendo al diputado Luis Alegre que en días pasados parecía “cogobernar”.

Y es que el cuerpo descuartizado, con la manta diciendo que la señora presidente municipal “no está cumpliendo con los tratos”, y que la “iban a dejar así”, no es para menos.

Lo malo de lo peor, es que esto apenas comienza…

Las faltas del Niño Verde

Jorge Emilio González cumplirá 47 años y 24 de ser “representante popular” este año. Sin haber sido votado una sola vez.

Son estadísticas para espantar a cualquiera que piense que nuestro país debe ser demócrata.

Como resulta que le gusta Cancún, donde tiene un departamento, varias de esas representaciones en el Congreso han sido por Quintana Roo.

O sea que nos hemos perdido de un espacio para decidir, como ciudadanos que somos, por quien debe ser nuestro diputado o senador.

En esta nueva legislatura, que ha cambiado leyes muy importantes, Jorge Emilio ha estado ausente en 40 de 44 votaciones. Es el diputado federal con mayor número de faltas.

Y uno se pregunta, con ingenuidad, para qué ha querido ser diputado, asambleísta o senador la mitad de su vida. ¿Qué pensará, de verdad, el “Niño Verde” de la política, de su partido? ¿Qué querrá realmente el ya no tan joven ni tan guapo que nació en pañales de seda?

Lo que sí sabemos es que sus amores son muy volátiles, que duran poco. Y no hablamos de su divorcio, pocos meses después de la boda millonaria en Los Cabos, sino de las preferencias políticas de su partido, que es, ha sido como una franquicia familiar.

Ahora le toca a Morena recibir su “apoyo”. Como ya se publicó, en Quintana Roo va a ir en alianza con Morena y con el PT. De donde surge la pregunta sobre las razones, inexplicables, de esta alianza en el seno de un partido que tiene la mayoría, que gobierna.

De no ser que estén, los “verdes”, cobrando los votos en el Congreso, cuando no ha asistido Jorge Emilio, que les han servido para sumar mayoría absoluta.

Con el mucho dinero que tienen, no es que Jorge Emilio lo necesite, como financiamiento del partido, se juega a la política.

Esto en temas más que delicados.

Termino: ¿A que le tira el faltista que ha sido “representante popular” 24 años seguidos, la mitad de su vida? Porque a ser político, a ser diputado, a ser senador, a ser líder de un partido, definitivamente no.

Qué país tan pobre de protagonismos políticos le ha dado espacio…

El asesinato de ocho personas en Cancún

¿No le provoca miedo?

O algo peor. Una sensación de vulnerabilidad. Un horror que crece como deseo de vomitar.

Porque el asesinato, a mansalva, de una fami­lia y unos amigos que estaban tranquilamente de fiesta en su casa tiene que aterrarnos a todos, como sociedad.

Algo debe estar profundamente jodido, en buen español, para que esto pueda suceder. Pa­ra que una “invitada”, como nos hemos enterado, llame a un cuate-novio-amigo para que venga a matar, a asesinar, a quienes discutieron con ella por la música.

El único pecado de las víctimas fue llevar con ellos, desde otra fiesta, a una mujer que no per­tenecía a su círculo privado. Y no permitirle que ella ordenase qué música debía ponerse en el estéreo.

Mal, infinitamente mal, tenemos que estar pa­ra que esto pueda suceder en una población don­de casi todos llegaron de otra parte del país o del mundo en busca de una nueva vida. Que tendría que haberse construido con respeto a las leyes.

El horror. No hay otra manera de confrontar lo que sucedió. Si creemos en las palabras oficia­les que nos cuentan, parece que incluso estaría detenida esta mujer, esta versión de la realidad. De la profunda corrupción mental de muchos jóvenes que creen que matar es un deporte, del mensaje de impunidad que hemos enviado a estos criminales.

Y digo, si creemos, porque tiene que despertar incredibilidad en su máxima expresión que es­to sucediese. Que los sicarios hayan entrado a la casa para matar, además, a los padres.

La pregunta que sigue es qué vamos a hacer frente a este horror, a esta realidad abominable o simplemente vamos a cerrar los ojos…

La consigna: que el Ejército no reprima

El presidente López Obrador repite con gran insistencia una frase: “El Ejército no va a reprimir”.

Que corresponde a sus años como luchador social, a su filiación contestataria, a su vocación rebelde. Y, también, a un tiempo que lo formó. A un tiempo lejano en que las fuerzas armadas eran utilizadas, por los gobernantes en turno, contra grupos sociales, que calificaban como peligro para la “paz social”. Etiqueta que AMLO recibió a lo largo de muchos años.

El país ha cambiado. No es lo mismo un México de unos cuantos millones de mexicanos, con poblaciones dispersas, con instituciones muy nuevas, con mandatarios que tenían un poder infinito, que lo que vivimos hoy, con una sociedad enterada y participativa, que vive mayoritariamente en ciudades.

A imaginar qué apoyo o persecución recibiría el López Obrador que tomaba carreteras, que llevaba a petroleros a vivir al Zócalo. ¿Sería recibido en Palacio Nacional por López Obrador?

En el primer mandatario sigue vivo, vigente, aquel López Obrador desafiante de lo establecido, para muchos fuera de la Ley. Y, también, sigue vigente su antigua “relación” con el gobierno federal, con las fuerzas armadas.

Hoy tiene obligaciones como gobernante que necesita conciliar con su visión cosmogónica de entonces.

Por eso su aferramiento a no utilizar las fuerzas del orden para lo que él visualiza, entiende como “reprimir”.

Días antes de la tragedia de Tlahuelilpan, hubo una confrontación entre militares y ladrones de gasolina, a pocos kilómetros. Que terminó con el secuestro, los golpearon brutalmente, de varios militares, de esos que López Obrador sabe, entiende que son también “pueblo”. Tuvo que haber una negociación, digamos que poco ortodoxa, para que los dejaran en libertad.

Estos hechos influyeron para la actuación del Ejército la tarde de la tragedia, antes del incendio. Una y otra vez se ha repetido que eran apenas 25 soldados los que tuvieron que confrontar a más de 800 habitantes de esa localidad que robaban gasolina. Como sabemos, estos hicieron lo que tenían que hacer: retirarse. Actuación ha merecido, el apoyo incondicional del primer mandatario, incluso frente a la CNDH.

¿Pudo haber habido una orden presidencial para que llegasen dos o tres mil militares, número que hubiese podido controlar a una población exaltada y actuando fuera de la Ley? Sí, pudo haberla habido. No la habrá porque, insisto, López Obrador no enviará a militares a una situación donde necesariamente deben actuar con la fuerza. Es decir, de acuerdo con los pensamientos de la generación de López Obrador, “reprimiendo al pueblo”.

Por eso la necesidad de contar con una Guardia Nacional. Que, de existir, seguramente pudo haber hecho presencia con esos dos o tres mil efectivos y confrontar a los pobladores que robaban gasolina. Lo que hubiese sucedido, entre la gente y los “guardias”, no tiene la connotación de “represión militar”.

Para entender las razones y las acciones del presidente López Obrador hay que voltear la mirada hacía el rebelde, el líder social que tomaba instalaciones, que encabezaba marchas, que actuaba para muchos “al margen de la Ley” …