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Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
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Entre Números

Hacia la bancarrota

A partir de que el gobierno electo anunció el futuro del NAIM, las consecuencias económicas ya están a la vista de todos: se vivió la depreciación más fuerte de nuestra moneda desde 2016, el dólar superó los 20 pesos.

También vimos un desplome de la Bolsa Mexicana de Valores equivalente a más de 18 mil millones de dólares en valor de capitalización bursátil y, lo que es irónico, uno de los argumentos a favor de Santa Lucía es que reduciría los costos de inversión; sin embargo, esta caída representó 32% más de los 13 mil 300 millones de dólares que hubiera costado el NAIM.

López Obrador señaló enérgicamente que llegó la hora de que la democracia someta a los mercados financieros. Desafortunadamente, la economía internacional no funciona así; Morgan Stanley redujo el grado de inversión sobre activos mexicanos, Moody’s respondió a los resultados de la consulta bajando la calificación de los bonos de carbono a una perspectiva negativa, ya que el proyecto alternativo no puede asegurar la fuente de ingresos pronosticada.

Además, el banco de inversión suizo UBS advirtió que el gobierno entrante podría utilizar este tipo de ejercicios como una práctica común para la toma de decisiones tan relevantes como la extensión de facultades de Banxico y el uso de las reservas internacionales para saldar la deuda, hasta la prolongación de su mandato por más de seis años.

Yo quisiera insistir, una vez más, en la importancia de la consulta popular, pero siempre y cuando se siga el procedimiento establecido en nuestra constitución.

Recientemente, los legisladores de Morena aprobaron un dictamen en sentido negativo de la Cuenta Pública 2016; de nuevo, ven un juego político en los asuntos técnicos y económicos del país. Quieren ocultar tras un dictamen que solo es un copy-paste de las fichas de la Auditoría, decisiones tan preocupantes como las de la cancelación del NAIM.

La estabilidad económica de este país no es un juego y se ha construido a lo largo de décadas, pero destruirla será más rápido de lo que imaginamos, quizás será la primera vez en la historia que veamos un presidente que pudo recibir un país con crecimiento e inversiones y, ahora sí, lo recibirá en bancarrota.

Repercusiones económicas de las malas decisiones

Las malas decisiones de política pública pueden desencadenar una serie de acciones que afectan la estabilidad económica nacional.

Tener un México competitivo se alcanza necesariamente bajo la senda del crecimiento económico, y para ello, el profesionalismo del gobierno electo jugará un papel fundamental.

Contradictoriamente a este objetivo, hemos visto acciones de la coalición electa que se han transformado en enormes amenazas a la estabilidad económica: 1) incrementar las facultades de Banxico para que no se ocupe exclusivamente de la inflación; 2) la futura estrategia para el sector energético, que ha ocasionado una caída en la calificación crediticia de Pemex; y 3) el someter a consulta el proyecto del NAICM.

Desde ambas cámaras se suscribieron iniciativas para reformar la Ley de Banxico, enfatizando la necesidad de que éste use parte de las reservas internacionales para financiar el crecimiento y liquidar la deuda. Las reservas no son una fuente de riqueza neta; sin embargo, el tenerlas estables se traduce en señales positivas para los mercados financieros en términos de inversión y planeación.

En materia energética, es importante notar que el pasado viernes, la calificadora Fitch Ratings bajó la perspectiva crediticia de Pemex, de “estable” a “negativa”, señalando que podría seguir deteriorándose gracias al cambio de estrategia. Adicionalmente, Moody’s apuntó que si se aprueba que la CNH y la CRE dejarán su autonomía para subordinarse a una secretaría, sería algo que dañaría aún más la confianza de los inversionistas.

Finalmente, la consulta de la construcción del NAICM. ¿Por qué pedir consejo a la población de una obra que tiene como base estudios muy especializados? ¿Por qué la consulta es tan sesgada hacia entidades con preferencia hacia Morena? Y reitero, que no estoy en contra de las consultas populares pero sí sobre temas técnicos.

El ejercicio del poder, nos guste o no, entraña el acto de tomar decisiones a nombre de los representados. Y delegar esa responsabilidad es un contrasentido. Frente a un México de enormes desigualdades y una ciudadanía con tantas esperanzas, tomar las decisiones correctas, por encima de la demagogia política, es elemental.

Economía incluyente, al servicio de todos

Una de las principales demandas de los ciudadanos, es que las instituciones estén al servicio de la sociedad; y desde hace muchos años, durante mis intervenciones en diversos foros, he insistido en la inclusión como pilar fundamental para una sociedad más participativa, representativa e igualitaria.

México está en la región más desigual del mundo: Latinoamérica; y según la OCDE, somos el penúltimo lugar en desigualdad, sólo después de Chile. Por ello, la búsqueda de la inclusión social y económica es un tema esencial para la consolidación de una nación con un crecimiento sostenido y sostenible para todos.

Según el Índice de Desarrollo Incluyente del World Economic Forum, México ocupa la posición número 29 de 78 en naciones emergentes; sin embargo, si la medición fuera mundial, ocuparíamos el lugar 56 de 107 países.

Considerando la importancia del tema, en 2016 iniciamos una aventura denominada: “Acciones para una economía incluyente”, movimiento que buscaba recoger los testimonios de líderes políticos, económicos y sociales del país.

Dicho esfuerzo, se vio consolidado en la creación de “Valor México: Por una Nación Incluyente A.C.”, que funge como un generador de ideas para colocar a las personas y su nivel de vida en el centro de la política económica nacional, y con el esfuerzo y la participación de todos los sectores, presentamos este 18 de octubre, el “Índice Nacional de Inclusión Económica 2018”, que engloba ocho pilares: Educación, Empresas, Infraestructura, Empleo, Incentivos Fiscales, Ética y Política, Inclusión Financiera y Certeza de la Propiedad, que estoy segura será un referente para creación de políticas.

Un paso más hacia el México competitivo

El efecto acumulativo de rigurosas regulaciones en trámites gubernamentales, tiene un impacto directo en la competitividad que presenta un determinado país a nivel internacional. Ésta problemática es un obstáculo para muchas naciones, incluyendo México.

Quiero reconocer que hemos avanzado significativamente en la generación de normas claras, trámites y servicios simplificados.

Desde 2009, la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), ha realizado ejercicios para medir el costo económico que representan los trámites y servicios del gobierno federal como proporción del PIB.

Dichos estudios demostraron que al inicio de la presente administración el costo económico de los trámites y servicios federales representaba el 4.3% del PIB nacional. Sin embargo, como resultado de las acciones implementadas, se logró reducir el costo de la regulación federal en tan solo 18 meses en más de 265 mil millones de pesos, y hoy los costos representan el 2.5% del PIB nacional.

Según la OCDE, de los 39 países que han mostrado avances en materia de mejora regulatoria, México se ha destacado por ser uno de los líderes del grupo. Adicionalmente, instituciones como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han reconocido nuestras prácticas y programas como los mejores del mundo.

Hemos prosperado, según el Observatorio Nacional de Mejora Regulatoria; el avance promedio de la política de mejora regulatoria a nivel nacional es de 35.3% y hay estados que se encuentran por encima de este promedio, sin embargo, aún existen 14 entidades federativas que se encuentran por debajo del mismo.

Recientemente, tuve el honor de ser designada como secretaria de las Comisiones de Economía, Comercio y Competitividad, así como la de Economía Social y Fomento del Cooperativismo en la Cámara de Diputados, lo que estoy segura me ayudará a impulsar las metas que deben ser alcanzadas para perfeccionar nuestro marco regulatorio.

Dado que ambas comisiones tratan este tema, considero que es responsabilidad de todos los que la conformamos, indistintamente de nuestras trincheras políticas, el consolidar la implementación del Sistema Nacional de Mejora Regulatoria, y continuar promoviendo acciones que beneficien a todos los ciudadanos.

Altas tarifas eléctricas, ¿tienen solución?

Durante la temporada de calor, en diversas regiones del país aumenta el consumo de energía eléctrica, incrementando los costos de facturación. Esto se ha vuelto un problema para ciertas entidades, particularmente, Tabasco. Desde hace décadas los tabasqueños hemos sido víctimas de tarifas eléctricas impagables, lo que ha conllevado a un adeudo histórico que incrementa exponencialmente sin solución real.

Por ser un tema urgente, presenté una iniciativa ante la Cámara de Diputados con el objetivo de establecer una tasa reducida del IVA en la facturación del consumo doméstico de electricidad, para los meses determinados como los más calientes por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Dicha regulación sólo aplicaría en municipios donde la temperatura haya alcanzado los 33 grados centígrados, conforme al reporte de temperatura que publique la Conagua.

Tabasco figura entre las 10 entidades que más gastan en energía eléctrica y la razón es porque la CFE aplica las tarifas 1C y 1D, que “teóricamente” deberían aplicarse a estados con temperaturas máximas en los meses de verano de 30 y 31°C. Al estar sujetos a esta tarifa, los tabasqueños que rebasan el consumo permitido por la CFE tienen que pagar una tarifa de castigo, algo que ha resultado en facturas muy elevadas.

El artículo 1º de la Ley del Impuesto al Valor Agregado establece una tasa general de 16% para todos los contribuyentes que enajenen bienes o presten servicios independientes, pero dicho impuesto es trasladado a las personas que adquieran los bienes o reciban estos servicios. Mi propuesta es aplicar un IVA con tasa 0% en la facturación que realice la CFE a las tarifas de consumo doméstico autorizadas durante los meses de abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre de cada año.

Medidas similares se han aplicado en Europa. En Reino Unido, los ciudadanos tienen acceso a créditos fiscales en algunos meses. En España, se inició una campaña exponiendo que la luz no es un lujo sino una necesidad y a su vez exigiendo que el IVA sea reducido del 21% al 4%.

Sí hay soluciones y medidas eficientes para esta problemática a la que nuestros ciudadanos exigen una respuesta clara, y sobre todo para apoyar la economía familiar de millones de hogares.

¡La luz no es un lujo!, es un servicio necesario para alcanzar el derecho fundamental a una vivienda digna y decorosa.

Necesitamos seguir avanzando

El México de hoy sin duda es significativamente mejor que el de hace seis años: con menor pobreza extrema, control en la rectoría de la educación, con proyectos de infraestructura relevantes para la competitividad y la conectividad del país y con una mayor estabilidad macroeconómica.

Según el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), entre 2012 y 2016, más de dos millones de personas dejaron de vivir en la pobreza extrema.

Asimismo, se logró que millones de personas más contaran con servicios básicos en sus hogares, con calidad y espacios en la vivienda, con un mayor acceso a los servicios de salud y seguridad social.

El estado mexicano tuvo la capacidad de recuperar el control del sistema educativo y logró poner en el centro a los propios alumnos mexicanos. La reforma educativa ha permitido que 11 entidades federativas muestren mejores índices en su calidad educativa, con profesores más capacitados y mejor evaluados que responden a estímulos de desempeño basados en las mejores prácticas internacionales.

En competitividad, se requería una mayor infraestructura de comunicaciones: de ahí la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, el tren rápido México–Toluca y el tren eléctrico de Guadalajara que aprovechan derechos de vías históricos, 35 mil km de caminos rurales, más del doble de capacidad portuaria y la modernización de 28 aeropuertos.
Gracias a las reformas estructurales, contamos con nuevos motores económicos en el sector energético y de telecomunicaciones, con inversiones esperadas de alrededor de 250 mil millones de dólares; lo que ha permitido que en un contexto internacional de bajo crecimiento y disminución de precios de petróleo, nuestra economía se haya mantenido resiliente y estable.

Sin finanzas sanas y responsabilidad en el manejo presupuestal, no podrían haber inversiones y empleo y en esta administración se alcanzaron cuatro millones de empleos formales; cifra mayor a los últimos dos sexenios.

Por supuesto que queda mucho por hacer, pero lo logrado debe ser protegido en los próximos años.

Por eso, hago votos por un gobierno fuerte, sereno y constructor de un México moderno, y también para que el Congreso de la Unión funja como un contrapeso serio, cuya fuerza no esté en los números sino en la razón, en los argumentos y en las ideas.

Fortalezcamos nuestro federalismo

El federalismo mexicano constituye el pilar sobre el que se ha constituido la soberanía nacional. Por ello, nuestro grupo parlamentario incluyó dentro de la agenda legislativa, y a petición de un grupo de legisladores en el cual me incluyo, fortalecer y defender fuertemente el federalismo. Recientemente, el presidente electo de México se reunió con la Conago para discutir su propuesta de presupuesto para las entidades federativas y su Plan de Austeridad, y específicamente la eliminación de los delegados federales para sustituirlos por un coordinador estatal. Esta propuesta ha generado una gran polémica entre los gobernadores, algunos argumentando que la instauración de esta figura representaría un riesgo para la soberanía de las entidades federativas.

Según la explicación de la administración entrante, los 32 coordinadores estatales ayudarían en el ejercicio de los recursos federales y vigilarían que éstos sean destinados para lo que fueron comprometidos, sin intervención de la administración pública estatal o municipal; y es que muchos programas y proyectos federales requieren la participación de estos órdenes de gobierno, ya sea para canalizar los recursos o para integrar los padrones de beneficiarios.

Es decir, de llevarse a cabo esta iniciativa, cada coordinador se convertiría en la máxima autoridad a nivel estatal sobre la aplicación de recursos federales y fungiría como único enlace para los estados con el gobierno central. Ahora quisiera aclarar que la figura de un coordinador estatal no tendría impedimentos jurídicos, pero sí implicaría reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, ya que ésta en su artículo 17 sólo refiere a que las dependencias y entidades federales pueden contar con las delegaciones necesarias para asegurar que los procedimientos que les competen se lleven a cabo en los estados.

Así que la propuesta de contar con una sola figura de contacto, supondría una “desconcentración” de las funciones de cada secretaría u organismo, y al mismo tiempo de “concentración” de todos los programas en este súper delegado estatal. De no hacer los cambios orgánicos legales, podríamos imaginar a este súper delegado priorizaría el presupuesto que se bajará a los gobiernos estatales y determinar qué programas deben o no seguir, e inmediatamente después, viajar por toda la República en busca de las autorizaciones correspondientes con cada secretario, subsecretario o titular de oficina; lo cual a todas luces parece una pérdida de eficiencia del Estado. Y por el otro lado, se le quitaría una participación importante a los órdenes subnacionales frente a la federación, y restaría participación a quienes están más cercanos a las problemáticas locales, lo cual también pareciera una medida de austeridad poco inteligente.

Desde su adopción en 1824, el federalismo en México reconoce la existencia de fuerzas políticas distintas al poder central.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!
Twitter @PerezSoraya

Nuevo modelo energético ¿está en peligro?

Como he señalado en reiteradas ocasiones, el servicio público es una vocación, y debe ejercerse con gente preparada y especializada en el área que se requiera. Si bien uno esperaría que la “Cuarta transformación” viniera acompañada de cambios reales, con los recientes nombramientos para CFE y Pemex por parte del presidente virtual electo, parece que lo que en realidad nos espera es una buena dosis de presidencialismo y verticalidad en la toma de decisiones; que pondrían poner en peligro, en este caso, los avances obtenidos en el nuevo modelo energético de México.

Tanto CFE como Pemex cuentan con graves problemas de administración interna y pérdidas financieras asociadas con problemas añejos y no recientes: décadas de falta de inversión, por no haber contado con un marco normativo adecuado para generar alianzas que nos provean de tecnología y capital. De acuerdo con los estados financieros de ambas empresas, en conjunto representaron una pérdida total de más de 84 mil millones de pesos en el primer trimestre de este año, y operar semejantes condiciones no es ni será tarea sencilla.

A la Reforma Energética, como menciona Lourdes Melgar, ex subsecretaria de Hidrocarburos y académica del MIT, se le ha pedido lo que no puede dar: resultados inmediatos. Y por tanto se le ha responsabilizado de todo, especialmente de las ineficiencias de Pemex, cuando en realidad había sido por un esquema donde los ingresos que se generaron durante décadas fueron a parar en subsidios que beneficiaron sólo al 20% más rico de la población, y no a un necesario programa de modernización del transporte urbano para darle opciones de movilidad a los ciudadanos.

Sin duda hay desafíos importantes en la implementación del nuevo modelo energético en México, que deben generar las certidumbres necesarias para que las inversiones derivadas sigan fluyendo; y para que sigan participando empresas privadas generadoras de energía más limpia, eficiente, y por ende, más barata.

Necesitamos además atender nuevos retos, como el cambio climático y el declive en el uso de energías fósiles a nivel mundial. Estas tendencias internacionales exigen que nuestro país se una a la corriente global por el uso eficiente de energéticos.

Por ejemplo, Japón anunció que su meta para 2050 será fabricar solamente vehículos eléctricos; y Francia, Noruega y la India se han puesto como objetivo acabar con la venta de automóviles que usan combustibles fósiles.

Si queremos lograr el México posible, con una economía incluyente para todos, debemos de elegir ver hacia el futuro, estar a la altura de los países que han visto en la energía una enorme fuente de riqueza pero al mismo tiempo de responsabilidad social con el medio ambiente, el fomento industrial y las nuevas generaciones.

Si queremos una transformación verdadera, reconozcamos en dónde estaríamos sin reforma y la urgencia de continuar dando pasos sólidos para la atracción de inversiones y empleo; porque el progreso y la modernidad son los únicos caminos para alcanzarla.
¡Hasta nuestro próximo encuentro!
Twitter @PerezSoraya

Descentralización y fuga de talentos

 La noticia que ha prevalecido en las últimas semanas, es sobre la discusión de las propuestas de austeridad y contra la corrupción del presidente electo López Obrador. Si bien me parece muy importante poner estos temas sobre la mesa, reconozco que el enfoque de algunas políticas también me generan incertidumbre.

Hasta principios de este año, tuve el honor de servir a mi país como presidenta del Instituto de Administración y Avalúos de los Bienes Nacionales (INDAABIN); y desde mi experiencia, debo señalar que tanto la descentralización o pulverización del ejercicio de la función pública, como el desmedido recorte de salarios a servidores públicos son las propuestas que me preocupan.

Si bien, al día de hoy, el gobierno cuenta con 116 inmuebles distribuidos en 25 estados de la República, esto no significa que sean idóneos para cada dependencia que se descentraliza; justamente la razón por la cual forman parte de este inventario, es que no fueron considerados útiles para el servicio público.

Por ello, el papel del INDAABIN será trascendental en la implementación de esta política, pues es necesario que avale la cantidad de personas que estarán en cada inmueble, autorice los arrendamientos correspondientes y los proyectos de obra pública.
Dentro de este punto, es importante señalar que el argumento del nuevo gabinete se ha centrado exclusivamente en la necesidad de promover el desarrollo económico regional, y se ha pasado por alto el aspecto más importante de esta propuesta y del servicio público: su capital humano.

Desplazar al personal porla república es algo sumamente complejo que requiere de una adecuada planeación estratégica. Durante muchos años, se ha satanizado a los funcionarios públicos; y en ese sentido, habría que reconocer que sus condiciones laborales han ido disminuyendo y los centros de trabajo demeritándose. Ni que decir de un sistema de evaluación que premie la productividad o que facilite la separación a quien no cumpla adecuadamente con los objetivos de sus plazas.Señalar a los miles de servidores públicos como corresponsables de los complejos problemas que tenemos, solamente me parece una válvula de escape que redirige el resentimiento social a quienes menos la deben.

Una transformación responsable

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recientemente publicó su pronóstico sobre el crecimiento de la economía mundial, alertándonos, y haciendo un enérgico llamado a evitar el proteccionismo radical y a promover el crecimiento a favor de la expansión a nivel global.

Para México, las expectativas de crecimiento se redujeron de 3% a 2.7%, debido a la incertidumbre de las medidas anunciadas en la próxima transición gubernamental, y por la renegociación del TLC.

Esta situación nos invita a reflexionar, pues México debe buscar una transformación responsable; a través de políticas públicas ajustadas a la realidad de un mundo abierto al intercambio comercial y, sobre todo, que contribuyan a encender los motores del crecimiento.

La relevancia de la advertencia del FMI en este sentido, se ejemplifica con la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, pues dicha medida ha desequilibrado a la economía mundial y comienza a afectar a países que una vez confiaron en su mercado, como el caso México.

El proteccionismo estadounidense no beneficia ni siquiera a dicho país; crea desequilibrios, ineficiencia, y, además, afecta la competencia y la producción local. México debe verse en este espejo; si una lección nos deja tener de vecino a Trump, es que las políticas económicas deben ser responsables y racionales, dejando la demagogia para otra ocasión.

Si el nuevo gobierno define un modelo basado en los subsidios y un comercio cerrado, implicaría la necesidad de más ingresos, y estos sólo se generan con más impuestos, con incremento de la base gravable, aumentando la deuda, o con impresión de papel moneda. No hay duda de que en México tenemos grandes retos.

Si queremos iniciar la transformación del país, tenemos que hacerlo con responsabilidad. Estoy convencida que, desde el Congreso, ayudaremos a construir un mejor país para todos; sin embargo, tenemos que hacerlo asumiendo el compromiso de lograr el México incluyente y con crecimiento que merecemos.

La tarea es de todos

En Tabasco, y el resto del país, nos enfrentamos a una realidad desafiante.

En medio de este contexto, me encuentro sumamente comprometida con el honor y la oportunidad que me brinda mi instituto político para ser la voz de los tabasqueños a partir del primero de septiembre desde el Congreso de la Unión.

Una gran parte de la población votó por un cambio en el modelo económico y por la esperanza de alcanzar un mejor nivel de vida. La pregunta inmediata es, ¿esto es trabajo exclusivo del Presidente? Yo estoy convencida que la tarea es de todos.
El ciudadano debe exigir tener las oportunidades suficientes, para que, a partir de su trabajo, pueda salir adelante; pero debe hacerlo de forma participativa.

Un mexicano responsable también demandará al Presidente electo, a los nuevos gobernadores y a quienes formen parte de este nuevo gobierno, pongan su trabajo al servicio de México; no es tiempo de intereses particulares, y la mejor vía para hacerlo es justamente a través del Congreso de la Unión.

El Congreso es el contrapeso del Ejecutivo. Los diputados debemos vigilar que el Presidente, que los gobernadores y cada uno de los funcionarios, demos un uso adecuado a los recursos públicos que los ciudadanos aportan.

El trabajo para la próxima Legislatura será arduo, pues la percepción del desempeño del Congreso de la Unión es mala. Los diputados, junto con los partidos políticos y los sindicatos, son las instituciones en las que menos confían los ciudadanos.

En esta nueva etapa de México, hago un llamado al Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a todos los integrantes de su gabinete, a quienes formaremos parte del Congreso de la Unión, y a todos los ciudadanos responsables a que participemos activamente en la construcción del México que merecemos.

La discusión ya no trata de partidos políticos, ahora versa en las ganas y el entusiasmo de lograr un país más equitativo, con más oportunidades, moderno y con crecimiento; un México más incluyente, con un gobierno al servicio de los mexicanos, y no al servicio de unos cuantos.

La agenda pendiente de México

En esta participación quiero destacar que nuestro país se encuentra en un momento que marcará la vida política de las futuras generaciones. El primero de julio, México eligió el camino a seguir en los próximos seis años; pero nuestra responsabilidad ciudadana no termina con el voto.

Fue muy grato observar un ejercicio democrático transparente y eficiente, en el que nuevamente fuimos testigos de instituciones electorales a la altura que se esperaba en esta trascendental elección.

Con este giro de timón, no se debe perder de vista que México ha logrado una estabilidad económica importante; aunque también persisten grandes problemas que no podemos dejar de lado: pobreza, corrupción e inseguridad.

Atender la pobreza y la desigualdad es urgente. De modo que una economía regionalizada como la nuestra condena a millones de mexicanos del sur a no poder aspirar a mejores oportunidades. Por ello, se deben generar las condiciones de inclusión, al tiempo de atraer inversión y desarrollo.

La corrupción ha generado a nuestro país altos costos económicos, políticos y sociales. Ante este reto el camino es, y seguirá siendo, el fortalecimiento de las instituciones; tenemos que mejorar los mecanismos de detección, imponer castigos firmes y reforzar los pasos que ya se han dado, como la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción.

Además, tenemos el tema de la inseguridad; ese cáncer merma el desarrollo económico y castiga en mayor medida a las personas en situación de pobreza. Estamos en deuda con un país que nos exige las condiciones mínimas para desarrollar nuestra vida en armonía.
Es momento de cerrar filas, de trabajar unidos por el país que anhelamos. Lo que sigue es exigir un firme compromiso de nuestros gobernantes; un Congreso que piense en la gente y la mejor actitud de los ciudadanos.

En este momento, reafirmemos nuestro compromiso con el país desde el lugar donde nos encontremos, demostrando que juntos, todos los mexicanos, podemos consolidar el México que sí es posible.

Es el momento de México

Los retos de nuestro país son evidentes, no podemos cegarnos a la realidad; hoy en día la corrupción, la inseguridad y la creciente desigualdad, están a la vista de todos. Yo, al igual que muchísimos mexicanos, estoy indignada con nuestra situación; necesitamos un cambio, y lo necesitamos ya.

Por eso, he decidido depositar mi confianza en la única persona capaz de guiar a México a la estabilidad y al crecimiento. Conozco a Pepe Meade desde hace más de 10 años, coincidí con él en el entonces Colegio Nacional de Economistas, entregando un valioso documento económico a Enrique Peña Nieto, quien era el candidato ganador en ese momento. Pepe se desempeñaba como Subsecretario de Ingresos, y desde el principio noté que era una persona totalmente comprometida con su trabajo.

Desde INDAABIN, pude dar cuenta de su gran visión y probada capacidad, pues durante su segunda designación como Secretario de Hacienda conté con su respaldo en proyectos como la red compartida de telecomunicaciones, demostrando una vez más su liderazgo y colocando a México a la altura de las naciones más avanzadas.

No me sorprende que su impecable trayectoria lo haya traído hasta aquí; después de mostrar una y otra vez ser un gran conciliador, constructor de puentes, y un experto en políticas públicas, lo natural sería dirigir esta Nación.

Estos meses de campaña refuerzan en mí lo que conozco de Pepe: que es una persona con un profundo amor por su tierra, cuya aspiración es poner su capacidad al servicio de los mexicanos. Pude corroborar que no es un político tradicional, su fuerza está en su congruencia, en su experiencia, y en la gran calidad moral que inspiran él y su familia.

Me siento muy honrada por formar parte de esta aventura y profundamente comprometida a seguir su ejemplo desde la Cámara de Diputados. Hoy, más que nunca, les pido que pensemos en el país que merecemos, porque un voto por Meade es un voto por México, y éste, es el momento del México que soñamos.

México: ¿Women Power?

A pesar de que las mujeres representamos más del 50% de la población, aún no existen las condiciones económicas, sociales y políticas que nos permitan acceder a una vida de igualdad en todos los sentidos; en pleno siglo XXI el tema de equidad de género ya no debe ser visto como un asunto de justicia social, sino como un tema de eficiencia, de rentabilidad y de economía, que de no atenderse seguirá frenando fuertemente el desarrollo económico.

De acuerdo al Foro Económico Mundial, el mundo tardará más de 100 años en cerrar la brecha de género. Además, en este reporte México tiene una de las más bajas calificaciones con respecto al resto del mundo, pues ocupamos el lugar 66 de 144 países.

En nuestro país hay más de 13 millones de mexicanas que nunca han trabajado. Esto se debe a la dificultad implícita que tienen las mujeres para obtener un trabajo, lo que se traduce en informalidad o en trabajos con una remuneración baja, lo que causa que en promedio ganemos 30% menos que los varones.

Sin embargo también hay cosas buenas, pues gracias a la Reforma Política, impulsada por el Presidente Peña Nieto, la participación de las mujeres en el Congreso de la Unión se ha incrementado de manera importante, aunque aún queda mucho por hacer. Es por esto que incluir a la mujer en la vida económica y asegurarle espacios de liderazgo debe ser una tarea prioritaria en la agenda política y social de nuestro país; de hecho, está comprobado que eso nos permitiría crecer de 3 a 5 puntos de nuestro PIB.

Seamos claros, la brecha entre hombres y mujeres, es un problema estructural, inmerso en la cultura y en el accionar de México; es trabajo de las instituciones, de los legisladores y de los gobiernos trabajar por revertir esta situación. Es por esto que aplaudo a las mujeres empoderadas y talentosas que trabajan día con día para construir un futuro más justo para todas; hoy más que nunca, nuestro país necesita mujeres líderes construyendo el México que nos merecemos.

México de frente al reto global

El escenario internacional se encuentra en una situación delicada. La estabilidad económica global y el orden mundial se han visto sacudidos por el temperamento y arranques del presidente Trump.

 

Durante la cumbre del G7, a la que acuden las economías más desarrolladas del mundo, vimos como el mandatario estadounidense rechazó el acuerdo por un “comercio libre, justo y mutuamente beneficioso”.

 

Recordemos que a principios de este mes sufrimos la misma situación, cuando Estados Unidos decidió imponer tarifas y aranceles que desataron una guerra comercial en contra de México y Canadá, dos de sus principales aliados y con los que mantiene sus más importantes relaciones económicas y políticas.
Mientras que el consenso mundial es tener un sistema comercial a favor de un mercado libre, sin barreras ni subsidios, el resultado de la cumbre del G7 tiene muy nerviosos a los mercados mundiales.

 

Todos los países que crecen a ritmo sostenido tienen una economía fuertemente ligada a las exportaciones; es por esto que debemos analizar si el modelo económico de quienes pretenden gobernarnos está dirigido al proteccionismo y subsidios, o hacia la competencia y el comercio exterior.

 

México debe mantener las condiciones de seguridad, combatir la corrupción, promover y asegurar el acceso al financiamiento para la inversión, además de poner a trabajar todos los motores económicos en cada uno de los sectores estratégicos que hoy tiene nuestra nación, todo con el objetivo de continuar aumentando las exportaciones y el comercio internacional.

 

Debemos reflexionar que los países con menor paz social, menor desarrollo y con los mayores niveles de desigualdad, son justamente aquellos que se han tardado más en abrir sus fronteras al mercado global, a la tecnología y al comercio; y eso no es lo que necesita México.

 

Mi llamado es a no retroceder, avancemos decididamente en la ruta económica que ya iniciamos, de frente al reto global.

La nueva energía: El México sostenible

Hace un par de días tuve la oportunidad de estar en Paraíso, Tabasco, y moderaba un foro que trató entre otros temas, el energético. Llegué a la conclusión de que justamente esta discusión no ha sido de peso en las campañas, a pesar de que México debería ser ejemplo en desarrollo sostenible.

La energía es el pilar en el desarrollo de los procesos productivos y la problemática radica en las fuentes para obtenerla; esto se agudiza cuando el mundo entero enfrenta la compleja situación del cambio climático. A nivel global, las fuentes primarias de energía están encabezadas por los hidrocarburos. En México, de acuerdo a la Secretaría de Energía, dicha proporción es todavía mayor y, sólo un 8% proviene de fuentes renovables; sin olvidar que la meta de generación de energías limpias es de 35% para 2024.

Aunque en nuestro país el compromiso por la generación de fuentes de energía alternas ha avanzado, la velocidad de este proceso no es suficiente. Nuestro México requiere seguir transformando el marco legal para alcanzar este nuevo modelo, acompañado de incentivos económicos, financiamiento para investigación y desarrollo, además del valioso aporte de capital humano. Respecto a este tema es que cuestiono seriamente la propuesta que hace Andrés Manuel de construir dos refinerías; de lograrse, sería en tiempos en que el mundo avanza a la sustitución del petróleo por energías amigables con el medio ambiente.

Insisto en hacer un diagnóstico real y aterrizado a las exigencias actuales, pues requerimos una visión seria, que apueste por el uso de biocombustibles, como biodiésel o bioetanol; así como energía solar, eólica e hidráulica. Hablar de desarrollo sostenible es tener puesta la mirada en el país que le heredaremos a las nuevas generaciones, y de esa manera debemos afrontar la decisión que tomaremos en las próximas elecciones; encaremos los retos ambientales con seriedad para seguir consolidando el México moderno e incluyente que tanto anhelamos.

¿Varita mágica para acabar con la pobreza en México?

Estoy consciente que ganar 90 pesos diarios es insuficiente para tener una vida digna, dado que con salario mínimo no alcanza para adquirir una canasta básica, por tanto, uno de los más grandes retos de nuestro país es mejorar los salarios, pero ¿Cómo abordar este complejo fenómeno? ¿Incrementar los salarios mínimos por decreto es realmente la solución a la pobreza?
En el último debate presidencial pudimos escuchar a los candidatos exponer sus propuestas en torno al tema, que en lo particular me resultaron insuficientes y demagógicas. Todos los candidatos, salvo José Antonio Meade, se pronunciaron por incrementarlo, pero esto es inviable.

El aumento del salario no se da por decreto presidencial, sino que debe ser aprobado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, misma que debe asegurar que las condiciones económicas justifiquen un incremento. Es un deber de todos analizar la viabilidad de este tipo de propuestas, pues temas como la informalidad no garantizan un beneficio para todas las familias por igual.

Según la OCDE, México tiene las jornadas laborales más extensas y uno de los niveles más bajos de productividad.

El costo real de implementar esta medida sin mejorar la productividad e inversión sería absorbido por las empresas actualmente establecidas, quienes tendrían que elegir entre aumentar sus precios o despedir personal para ser rentables. Incrementar los salarios de los sectores más vulnerables debe ser una prioridad de política pública; implementarlo por decreto sería irresponsable y traería más consecuencias negativas que beneficios.

Hemos tenido un avance importante con la desindexación del salario, pero lo que más necesitamos es escuchar propuestas concretas, no para incrementar un referente de salarios, sino para incrementar la inversión, la productividad y el empleo.

Corrupción: No la causan los empresarios

La corrupción es, sin lugar a dudas, una de las mayores preocupaciones de los mexicanos y el mayor reto que tenemos por delante. Nos impide consolidarnos como un país justo e incluyente y, por supuesto, frena el desarrollo. Es un cáncer que no distingue nivel social, económico o político.

Además, la corrupción tiene un precio muy alto. De acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad, las estimaciones de los costos económicos derivados de la corrupción oscilan entre los 400 mil millones y los 2 billones de pesos. Estas cifras son indignantes, por lo tanto, como sociedad deben convocarnos a promover acciones que lleguen hasta nuestro sistema político, repercutan en el presente, pero, sobre todo, en el futuro de México.

Nos encontramos en tiempos electorales y tal parece que la mejor estrategia para incidir en la decisión de los votantes es adjudicar las causas de este fenómeno a ciertos sectores de la sociedad.

Afirmar que quienes generan 9 de cada 10 empleos son los responsables de este cáncer es una declaración irresponsable y que polariza a la sociedad. Es cierto que la voluntad política del Ejecutivo Federal es imprescindible para combatir la corrupción, pero la realidad es que este hecho no es la única solución. La respuesta está en el marco institucional y en la formulación de políticas públicas modernas y eficientes.

Lo que de verdad no abona al diálogo, ni ayudará a impulsar el desarrollo que necesitamos es achacarle los males de México a quienes promueven el dinamismo de nuestra economía: los empresarios. Si de verdad queremos soluciones, tenemos que comenzar por trabajar unidos como sociedad, no dividiendo, polarizando y enfrentando a la población entre sí.

“México, décadas en crecimiento”

En estos últimos días, el tema de conversación se ha centrado en la idea de que México no ha crecido en los últimos 30 años, algo que me parece inaceptable ya que en realidad nuestro país lleva décadas en constante crecimiento.

 

Considero que lo que realmente debemos cuestionarnos es saber si hemos crecido lo suficiente, si la riqueza generada nos ha permitido mejorar el nivel de vida, y por qué no, saber si vamos por el camino correcto.

 

Según cifras del Banco Mundial, el PIB en México ha crecido por encima del promedio del mundo, teniendo mejores resultados que países desarrollados como es el caso de Estados Unidos, Japón, e incluso algunos países de la Eurozona.

 

México ha progresado a lo largo de los años y hay múltiples variables que respaldan esta afirmación; si hablamos de pobreza, en los años 70 más de la mitad de la población se encontraba en situación de pobreza extrema, cifra que hoy en día se ha reducido a 7.6%.

 

Sin embargo, México sufre de disparidades regionales muy marcadas que debemos de solucionar, si bien las cifras mencionadas demuestran una tendencia positiva, la realidad es que los estados del Sur-Sureste sufren un rezago muy diferente al de otros; casi el 60% de la población de esta región carece de seguridad social, certidumbre patrimonial, y es aún más vulnerable a la inseguridad.

 

Aún hay mucho por hacer; negarlo sería un error. Estoy convencida de que, para trabajar a favor de un México incluyente y con crecimiento económico acelerado, tenemos la enorme responsabilidad de generar propuestas factibles y bien sustentadas, sin caer en remedios hechos a base de espejismos y populismos baratos. No destruyamos lo mucho que hemos avanzado, vamos por buen camino. Un solo mensaje final: ¡Razonen su voto! ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Trump y el peligro del populismo

En días recientes Donald Trump anunció que movilizaría a la Guardia Nacional para proteger la frontera con México.

Ante estos hechos, el Presidente Peña ha respondido como hombre de Estado, situando el interés nacional por encima de cualquier otro, dejando claro que la dignidad de nuestra patria no se negocia.

Ahora bien, las declaraciones de Trump se inscriben a lo que podríamos llamar “el manual del populista”. Me refiero a un líder que utiliza el descontento político para ganar adeptos, a partir de un discurso que polariza y busca dividir a la sociedad entre buenos y malos.

Trump ha hecho de México uno de sus principales chivos expiatorios, y en su ánimo de ganar adeptos, ha ido lastimando una de las relaciones bilaterales más prosperas e intensas que hay en el mundo.

Basta decir que en 2017 el comercio bilateral ascendió a 557 mil millones de dólares, que la frontera es la más transitada del y que más allá de límites territoriales, hoy existe una vibrante comunidad binacional México-americana que genera miles de empleos. Se trata de un intercambio comercial, político y cultural que ha beneficiado a ambos países, y que no obstante, Trump ha denostado con base en mentiras, promoviendo un discurso de odio.

¿Por qué es importante lo anterior? ¿Por qué debe preocuparnos más allá de la relación bilateral?

Pues bien, porque un riesgo similar se cierne sobre nuestro país, donde un líder populista lleva años promoviendo la división de la sociedad y engañando a los necesitados con ocurrencias que difícilmente podrían tener viabilidad financiera.

Hoy México tiene dos alternativas: optar por el trabajo en equipo como sociedad, u optar por quien promete lo que no puede cumplir. La situación en Estados Unidos constituye un serio llamado de atención, y es un espejo donde mirar lo que podría suceder en nuestro país. En otras palabras, Trump, es también un claro ejemplo del peligro que representa el populismo en México.

El papel del Congreso en México

México es un gran país. Somos herederos de una cultura milenaria y una diversidad inigualable.

Nuestro país tiene todas las características de un paraíso; desde las playas y los manglares, hasta la gastronomía y la creación artesanal. Y lo más importante: México cuenta con su sociedad.

Porque somos gente de trabajo. En este bello país, lo que encontramos es esfuerzo, emprendedurismo, ganas de salir adelante y una gran solidaridad.

Al mismo tiempo, tenemos desafíos estructurales. Cinco siglos de historia, de desigualdades que se han ido atemperando, pero que permanecen. Se trata de revertir tendencias injustas.

Se trata de construir un Estado eficaz que pueda mediar entre los diferentes intereses, articulando esfuerzos a favor del bien común. Necesitamos privilegiar la creación de empleo y el poder adquisitivo de las y los mexicanos, con competitividad y productividad.

Para que todo lo anterior suceda, para que México despliegue el máximo de su potencial, es necesario que el Legislativo haga su parte como fuente de soluciones.
Necesitamos un Congreso que ejerza su poder de supervisión y rendición de cuentas. Que contribuya a tener un país más equitativo. Un Congreso que promueva la innovación tecnológica y una economía más incluyente.

Que asuma su corresponsabilidad, y sepa decidir en favor de las mayorías, sin vulnerar los derechos de las minorías. Que asigne y fiscalice recursos de manera transparente y responsable.

Y algo de la mayor importancia: que pueda tender puentes de colaboración con el Ejecutivo Federal y los gobiernos locales, para traducir las demandas sociales en soluciones.

Como Poder representante de la pluralidad mexicana, el Congreso tiene el deber de articular e implementar una visión amplia sobre el desarrollo del país.

De ese tamaño es el papel del Congreso. Por eso es tan importante que en las siguientes elecciones, las y los mexicanos voten de manera informada, contrastando plataformas políticas y distinguiendo entre ocurrencias y propuestas.

Propuestas de un candidato incluyente

México vive un proceso electoral. Se trata de un momento donde el contraste, la libertad de expresión y la participación ciudadana se conjugan para definir los destinos del país.

Como mujer, me llama la atención que en sus discursos, todos los candidatos hablan de la democracia como un valor, pero en sus propuestas, solo uno se ocupa de un sector de la población fundamental para la transformación del país: nosotras las mujeres.

Esa es la visión que expresa José Antonio Meade, quien con sensibilidad social ha delineado una visión concreta, que se acompaña de medidas puntuales en favor de las mexicanas. Y me refiero a ejemplos concretos de lo que propone.

Primero, los créditos a la palabra, que facilitarán que más mujeres arranquemos nuestro negocio y seamos emprendedoras.

Segundo: el otorgamiento de becas con perspectiva de género, para que niñas mujeres continúen con sus estudios y tengan mayor igualdad de oportunidades.
Tercero, la ampliación de los horarios de guarderías, preescolar y primaria, y la mejora en la alimentación y cuidados que se brindan.

Cuarto: impulsar que las trabajadoras del hogar tengan seguridad social.

En suma: me alegro de que haya un candidato que está proponiendo cómo lograr un México más incluyente, donde existan programas y políticas concretas que faciliten que nosotras, las mujeres, podamos desarrollar todo nuestro potencial, y con ello, contribuir a la prosperidad y el crecimiento económico de México.

El modelo económico que México necesita

Los tiempos electorales generalmente nos llevan a escuchar más de lo mismo. Los ciudadanos conocemos los problemas que aquejan a nuestro país y somos conscientes de que necesitamos soluciones, no sólo promesas. Uno de los temas recurrentes ha sido cuestionar si debemos cambiar de modelo económico o conservarlo como ahora; lo que quisiera recalcar enérgicamente es que el modelo actual nos ha permitido mantener la estabilidad económica y generar confianza en los mercados, aunque admito que requiere ajustes para atraer más inversión, y alcanzar el crecimiento económico, sostenido e incluyente que tanto anhelamos.
Los mecanismos para crecer son muy sencillos: es a través de gasto, inversión y del sector externo. En el primer punto, el gobierno debe asegurar que el gasto gubernamental privilegie aquellos programas que permitan una disminución sustantiva del rezago social o la desigualdad, y lo que hemos visto durante esta administración es que se ha destinado preferentemente en desarrollo social, en seguridad social y en educación. Uno de los principales objetivos del gasto social es abatir los niveles de pobreza. Coincido en que aún falta mucho por hacer en el tema, pero habrá que reconocer que en 2014 México tenía 46% de la población en esta situación, y para 2016 ya se había disminuido a 44%, es decir, más de dos millones de mexicanos ya no son pobres.
Respecto al siguiente rubro, efectivamente la inversión pública es una de las menores en la historia de México, pero también hay que decir que como nunca antes el gobierno ha favorecido un entorno propicio para la inversión privada y es ésta es la que verdaderamente genera riqueza. Los proyectos de telecomunicaciones con la red compartida, las empresas que ya están explorando y explotando en busca de yacimientos de hidrocarburos o generando energías limpias, el compromiso para desarrollar las Zonas Económicas Especiales, además de las decenas de proyectos público privados como carreteras, hospitales, cárceles y oficinas, son un ejemplo de que el gobierno federal está resuelto en generar entornos propicios para que haya más inversión, más empleos formales, y por tanto más crecimiento económico.
El último rubro es el sector externo. Aunque mediáticamente la depreciación del peso se ha vuelto un estandarte de los antisistema, la realidad es que la mayoría de los mexicanos no los utilizan. Estas fluctuaciones mantienen competitivas nuestras exportaciones, y sólo afecta al sector del país que consume productos importados, o que produce y da servicios con un alto contenido de importación.
La teoría económica no falla, porque justamente la mezcla de un gasto más efectivo de Hacienda, un entorno con mayor inversión privada y un sector de exportaciones más competitivo, es lo que ha permitido que desde 2010, el crecimiento del PIB nacional sea en promedio de 3.2% anual, mayor al mundial (2.9%) y muy por encima del que tuvo Estados Unidos (2.1%), lo que contrasta con algunos países en franca recesión, justamente por su dependencia a los ingresos petroleros.
Finalizo alertando sobre las recurrentes propuestas de campaña donde los recursos solo cambian de una mano a otra, como bajar salarios o privatizar bienes que hoy son públicos, porque vender el avión presidencial es eso justamente. Necesitamos propuestas enfocadas a generar riqueza y empleos, pero que éstos se repartan equitativamente para disminuir la enorme desigualdad que impera en miles de comunidades. No necesitamos un nuevo modelo económico, necesitamos ajustarlo, redirigirlo, redimensionarlo, para que los objetivos del sistema nos permitan alcanzar el México incluyente que sí es posible.
¡Hasta nuestro próximo encuentro!
*Expresidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, A.C. Sígueme en Twitter @PerezSoraya

¿Por qué es importante que haya mujeres legislando?

Ésta es una ocasión especial porque a partir del día de hoy “Entre números” podrá ser leída en todos los medios de Grupo Cantón en el sureste y centro del país, por lo que quiero iniciar mi columna haciendo un cálido y profundo agradecimiento a Don Miguel Cantón Zetina, Director de este gran equipo por brindarme este espacio. Estimado Miguel, tu amiga y paisana se siente muy honrada y arropada, estoy convencida de que juntos continuaremos incidiendo para bien de los lectores de nuestro país, compartiendo ideas, información crítica y de alto nivel, pero sobretodo y lo más importante, muy cercana a la gente y con ello, motivaremos a nuestras amigas y amigos a seguir consolidando el México que sí es posible, un México incluyente y bien informado.

Ahora bien, el Congreso es, por excelencia, el espacio donde está representada la pluralidad de visiones y puntos de vista que habitan y conviven en nuestro país. Es, o debería ser, la casa de los acuerdos, donde se privilegian las coincidencias por encima de las diferencias. Lo anterior, con el fin de contribuir a generar soluciones incluyentes y de largo alcance a los problemas que aquejan a nuestro país.

El Poder Legislativo no es sólo un órgano de deliberación; también es un espacio en el cual, mediante la creación de leyes, se toman decisiones y se diseñan políticas públicas, sin dejar de mencionar que también es donde se define el presupuesto, que es lo que fija rumbo y prioridades de un gobierno.

En suma, lo que sucede o deja de suceder en el Congreso, tiene grandes implicaciones de cara a los desafíos nacionales, muchos de los cuales, están relacionados con los derechos de nosotras, las mujeres.

Me refiero a obstáculos que enfrentamos en el día a día y que van desde la violencia de género (el 66% de las mujeres de 15 años ha sufrido al menos un incidente de violencia en su vida) o la injusta brecha salarial (una mexicana suele ganar 30% menos que un mexicano por el mismo trabajo), hasta la enorme desigualdad en el acceso a oportunidades (¿en cuántas familias no persiste la idea de que sólo el niño siga estudiando, porque la niña se va a casar y atender el hogar?), y en las organizaciones, las mujeres están predestinadas a puestos de nivel medio o secretariales, o las limitaciones a su participación en la vida pública.

En este último punto, hay que reconocer que, gracias a la reforma político-electoral impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto, hoy a nivel federal hay más mujeres legisladoras que nunca antes, lo cierto es que esta transformación aún debe llegar a cada rincón del territorio.

No se debe perder de vista que las limitaciones al desarrollo de las mujeres, son limitaciones al desarrollo del país, y que México solo puede desplegar todo su potencial económico, en la medida en que lo pueda hacer el 52% de la población, conformado por nosotras, las mexicanas. Las mujeres somos, en muchísimos casos, el sostén de nuestras familias, comunidades y espacios de trabajo, aportamos parte de una visión que enriquece, y por tanto, necesitamos que nuestra voz y experiencia se refleje en los distintos ámbitos económicos, y sobre todo políticos.

Al respecto, la evidencia a nivel nacional e internacional es muy clara: cuando podemos actuar con libertad, ejercer nuestros derechos, emprender, opinar y participar en la toma de decisiones, entonces se genera mayor prosperidad en la sociedad.

Pero para que ello sea posible, hay que vencer muchos obstáculos que en México aún tenemos. Concretamente, hay que vencer prácticas y estigmas que limitan nuestra contribución al bienestar social. Se trata de una tarea de Estado, que no acepta demagogias, voluntarismos, ni decisiones unipersonales. Y en la que, por sobre todo, el Poder Legislativo está llamado a jugar un papel clave.

Por eso el Congreso debe estar integrado por más mujeres preparadas, que hayamos vivido en carne propia la desigualdad, y que tengamos la claridad conceptual, la capacidad técnica y la voluntad política para convocar a la suma de esfuerzos y el diseño de políticas y programas incluyentes que contribuyan a vencer las barreras de género, que no son otra cosa sino barreras al progreso de México.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

*Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, A.C. Sígueme en Twitter @PerezSoraya