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Martes 19 Febrero del 2019
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Astillero

AMLO: béisbol y literatura

  • Picheo duro al huachicol
  • Desobedecer al mánager
  • Taibo II: libros a diez pesos

De gira en Sinaloa, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció novedades literarias y deportivas. Metido en esa dinámica, se concedió libertades narrativas y beisboleras para retar a un equipo adversario, Los Huachicoleros, a que soporten su figurado lanzamiento en curso: “A ver si van a batear esa: cien millas por hora, una lisa, una recta con moña”. Con tal picheo, el titular de la novena denominada palacio nacional considera posible “acabar con la corrupción y acabar con la impunidad”.

Las referencias beisboleras y la predilección por el juego de cuatro bases no son nuevas. Como jefe del gobierno del Distrito Federal promovió la actividad profesional de los bates y los guantes. En marzo de 2004, mientras explicaba su intención de ayudar a que empresarios adquirieran una franquicia de las Grandes Ligas estadounidenses para jugar en la Ciudad de México, explicó:

“Me gusta el béisbol y lo practico, con lo que me quito un poco el estrés. Ustedes comprenderán: cada vez que estoy bateando me estoy imaginando quién viene ahí de pelota…”. La entonces directora del Instituto del Deporte del Distrito Federal, Dione Anguiano, quiso ponerle identificación ex presidencial a la bola: “¡Es que la pelota está pelona!”. A lo que AMLO respondió con sentido político-deportivo: “Están tirando moña, scrawball y hasta bola ensalivada. Pero no hay problema; vamos a salir adelante”.

López Obrador ha jugado con frecuencia en el equipo “Amigos”, de la categoría de veteranos de la Liga de Tranviarios; en alguna ocasión, AMLO se tomó una fotografía, con mensaje político, con Miguel Ángel Mancera enfundado en uniforme amistoso.

Héctor García Antonio, entrenador de López Obrador en el terreno beisbolero, aseguró en septiembre del año pasado que el entonces ya presidente electo “es un deportista de excelencia, apasionado del béisbol, lo juega de manera rutinaria y es muy disciplinado en sus entrenamientos (…) cuando entrena, es muy exigente, me dice ‘lánzame más fuerte’ y en un video hizo el comentario de ‘pura moña, Héctor’, es decir pura curva (… ) no le gusta que lo esté consintiendo, a él le gusta que de repente lo sorprenda con una curva, con un cambio de velocidad, luego la recta y movérsela a las esquinas”.

Sin embargo, el entrenador García Antonio narró que en una ocasión, en una séptima entrada con la casa llena y frente a Jesús “Chito” Ríos, el máximo ponchador del béisbol mexicano, ya en retiro, el jugador Andrés Manuel desobedeció las instrucciones de su mánager en el campo, Alfredo Ortiz, el Zurdo, quien había ordenado al tabasqueño que diera un toque de bola, lo cual fue asentido por el bateador, pero “el ‘Chito’ envió su esférica y ¡Oh, sorpresa!, Andrés Manuel no se cuadró, al contrario, hizo el swing, le pegó a la pelota y la mandó a la barda. Todo el mundo a correr. Pudo llegar a home, pero lo frenaron en tercera base”.

Pero no todo fue béisbol en la visita andresina al estado en el que ha defendido el gobernador Quirino Ordaz de las bien ganadas rechiflas que le han lanzado cual bolas rectas y con moña. Anunció, con Paco Ignacio Taibo II, como principal acompañante, una estrategia para promover la lectura en un México situado en penúltimo lugar mundial de esa práctica intelectual.

Taibo II planteó la necesidad de que el precio de los libros sea accesible para los mexicanos y dijo que se va a desbaratar el esquema de encarecimiento editorial. En el Fondo de Cultura Económica, aseguró, vestido con una camiseta negra, “vamos a hacer libros baratísimos, vamos a regalar libros”. Adelantó que se instalarán 130 librerías en el país y que se editará una colección, “Vientos del Pueblo”, con textos cuyo precio al público arrancará desde los diez pesos.

Astillas: Carlos Salinas de Gortari estuvo presente en el pleno del Senado de España durante el acto denominado “Día Oficial de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad”, en el que se recordó y homenajeó la memoria de quienes fueron concentrados, torturados y asesinados por los nazis en Auschwitz.

La invitación al ex presidente mexicano, según se informó, fue hecha por el presidente del senado español a propuesta de Isaac Querub, uno de los oradores en el acto, quien preside la Federación de Comunidades Judías en España… El ex secretario de gobernación y ahora senador priista, Miguel Ángel Osorio Chong, ha dicho que no les hace gracia a sus compañeros de bancada, el dicho de la morenista Yeidckol Polevnsky respecto al “PRIMor” (la alianza política no confesa entre priistas y miembros del actual partido en el poder)…

Además, dijo el ex gobernador de Hidalgo que no hay una “negociación” para que el voto de los senadores del tricolor apoye a Morena y de esa manera palacio nacional consiga la mayoría necesaria en el tema de la creación de la Guardia Nacional.

México: mediación en Venezuela

  • Maduro la acepta
  • Polevnsky y el PRIMor
  • AMLO elogia a Fayad

Cuando la diplomacia mexicana gozaba de consolidado respeto pudo ayudar, mediante labores de mediación, a atemperar o evitar las aristas más explosivas o violentas de conflictos internacionales. El desplome de esa diplomacia, marcadamente durante los gobiernos de mala catadura que encabezaron Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, colocó a México como sirviente de intereses estadounidenses, sin mayor reconocimiento en Latinoamérica y el mundo.

Es ejemplo de esos momentos brillantes de mediación el Grupo Contadora (nombre tomado de la panameña isla Contadora, donde se realizó la primera reunión de trabajo), que fue creado en 1983, con Miguel de la Madrid como presidente de la República y Bernardo Sepúlveda como canciller, para tratar de restablecer la paz en Guatemala, El Salvador y Nicaragua (con impacto nicaragüense en parte de Honduras), mediante una acción concertada de Colombia, Panamá y Venezuela, con México como pivote.

La recuperación de la doctrina Estrada (postulada en 1930 por el mazatleco Genaro Estrada, quien era secretario mexicano de relaciones exteriores durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio, en pleno maximato callista) ha permitido al gobierno de López Obrador (a pesar de la andanada de descalificaciones de sus adversarios políticos, en especial la derecha que está en fase histérica contra Nicolás Maduro) la recuperación de la capacidad de incidir positivamente en coyunturas delicadas como la que hoy se vive en Venezuela.

Las graves consecuencias que podría generar la escalada golpista impulsada desde Washington y secundada por buena parte de los gobernantes sudamericanos, con el brasileño Bolsonaro como entusiasta ariete, podrían frenar provisionalmente o conjurarse si avanza la propuesta de negociaciones políticas que han lanzado México y Uruguay, al formular “un llamado a todas las partes involucradas, tanto al interior del país como al exterior, para reducir las tensiones y evitar una escalada de violencia que pudiera agravar la situación”. La posibilidad de establecer un diálogo con sus opositores, encabezados por el autoproclamado Juan Guaidó, fue aceptada por Nicolás Maduro, quien así respondió a los gobiernos de López Obrador y el médico Tabaré Vázquez: “Les digo públicamente que estoy de acuerdo”.

Ayudar al diálogo y tratar de evitar un conflicto que podría involucrar a fuerzas expansivas de varios continentes es un objetivo más importante que la simple suma de México al conjunto de países latinoamericanos que en consonancia con la Casa Blanca han desconocido al gobierno de Nicolás Maduro, criticable y lesivo en varios aspectos pero no al grado de promover y aplaudir un acto más de intervencionismo estadounidense. Sin embargo, la búsqueda desesperada de banderas políticas por parte de la oposición a López Obrador, hace que ignoren la importancia de esta posibilidad de mediación, en aras de eventuales réditos forzados e inmediatistas.

En la confesa era del Primor (PRI y Morena), que tan dulcemente suena a los oídos de la presidenta formal del actual partido hegemónico, Yeidckol Polevnsky (ella dijo, al explicar el empuje de Morena para que un priista gobierne de manera interina Puebla, que sonaba mejor PRIMor que PRIAN, añadiendo consideraciones muy reivindicativas para el priismo), el presidente López Obrador elogió a un ejemplar prototípico del priismo, el gobernador hidalguense, Omar Fayad, ante los demás gobernadores que se reunieron con el titular del poder ejecutivo federal durante una sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública. Según eso, Fayad habría tenido un comportamiento ejemplar durante la crisis de Tlahuelilpan.

Los acercamientos del morenismo al PRI tienen entre otros objetivos el aislar aún más al Partido Acción Nacional y, en lo legislativo, conseguir votos de tres colores en pro de la Guardia Nacional conforme la desea López Obrador, con todo y el artículo transitorio que tantas objeciones ha generado.
En el discurso que pronunció AMLO ante ese consejo de seguridad, aseguró que mantendrá un diálogo directo y constante con los gobernadores y que no se impondrá absolutamente nada. El mensaje tiene como telón de fondo la creciente oposición de algunos mandatarios estatales, como el peñista-perredista Silvano Aureoles Conejo, de Michoacán, y el aspirante a candidato presidencial 2024 por el Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, de Jalisco. Otro prematuro buscador de postulaciones en 2024, el panista Javier Corral Jurado, mantiene también una postura crítica respecto a varios aspectos operativos del obradorismo. Y, en general, la mayoría de los gobernadores no morenistas mantienen rechazo a la figura virtualmente electoral de los superdelegados de la nueva administración federal.

Astillas: Dentro de seis meses cumplirá Porfirio Muñoz Ledo 86 años de edad. Ha sido de récord Guiness su paso por la política: miembro y dirigente de varios partidos, legislador en varias ocasiones siempre enjundiosas, secretario de estado en diversas oficinas, orador afamado y activo ejemplo de supervivencia entre membretes y grupos diversos y confrontados. Tuvo un desvanecimiento al llegar a una reunión en Palacio Nacional.

Presidente actual de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, es probable que merezca cuidar su salud más que exponerla… En Chihuahua se ha reactivado el caso de Alejandro Gutiérrez, el priista que como miembro de la directiva encabezada por Manlio Fabio Beltrones está acusado de triangulaciones delictivas para hacer llegar dinero federal durante el peñismo para campañas electorales del Revolucionario Institucional… Una comisión panista estudiará el caso de los diputados locales poblanos que votaron a favor del priista Guillermo Pacheco Pulido para que en acuerdo con Morena fuera designado gobernador interino. Hay ánimo de expulsión de esos congresistas estatales…

Tlahuelilpan: tragedia y debate

  • AMLO no dejó ningún vacío
  • La instalación de Gertz
  • Puebla: hoy, interino

La tragedia sucedida en Tlahuelilpan, Hidalgo (hasta el momento), mostró nuevamente la polarización política que vive el país con el cruce de acusaciones respecto a culpas y responsabilidades anteriores o actuales, el perfil real de la cultura del fraude y el robo en la sociedad mexicana en sus diversos estratos, no solo los populares y el constante riesgo de que hechos lamentables puedan desbordarse y ser convertidos intencionalmente o convertirse sin inducción en una crisis mayor.

La dimensión de lo acontecido proviene de una sostenida permisividad del Estado mexicano ante la práctica socializada de robo de combustible, llamada huachicoleo, que el gobierno de López Obrador ha decidido combatir. Es virtualmente unánime el diagnóstico y la condena de ese saqueo asociado a grupos criminales. La discusión se da en el plano de las formas utilizadas para enfrentarlo, que han propiciado desabasto de combustible en varias partes del país, debido al cierre de ductos.

La estrategia del obradorismo, ampliamente seguida y apoyada, según encuestas de opinión pública, fue aprovechada por sus endurecidos adversarios para tratar de responsabilizar a la actual administración federal de muertes como las acontecidas en la región hidalguense: desde la crítica a la inacción de las fuerzas militares y policiacas ante la multitud armada de bidones, hasta la pretensión de correlacionar el desabasto con la ansiedad por hacerse del combustible aunque fuera desde la fuente mortal habilitada en Tlahuelilpan.

Como lo ha hecho apenas pasada la noche electoral de julio pasado, López Obrador no ha dejado resquicio sin ocupar en el plano del control mediático. Viajó por tierra, de noche, de Aguascalientes al lugar de la desgracia, para estar presente. Ofreció conferencias de prensa, hasta dos por día, para informar al detalle de lo que se estaba realizando. En su entorno hubo incluso voces sin cargo en el gobierno que llegaron a caracterizar lo sucedido como un “sabotaje” y como parte de una campaña de “desestabilización” contra el gobierno actual.

Quedó Alejandro Gertz Manero como primer Fiscal General de la República Mexicana. En estricto sentido, el mismo personaje al que el presidente Andrés Manuel López Obrador colocó como encargado del finiquito de la Procuraduría General de la República (PGR) fue designado como fiscal técnicamente autónomo, pero políticamente perteneciente al grupo partidista que al día de hoy es hegemónico.

La instalación de Gertz no fue cuidadosa: aún estaban los senadores “auscultando” a los tres finalistas y ya se estaba proclamando que el voto del partido en el poder sería a favor de Gertz. El mismo presidente López Obrador informó el domingo por la tarde, en una conferencia de prensa sobre Tlahuelilpan, que Gertz ya no estaría más en ese tipo de comparecencias ante reporteros y que daría una conferencia de prensa; anunció que bien pudo haber hecho por sí mismo el nuevo fiscal “autónomo”. Gertz no concita hoy las mejores opiniones. Ya se verá si en la práctica demuestra que su designación fue acertada.

En Puebla inicia el camino rumbo a las elecciones extraordinarias de gobernador, luego de la muerte de la panista Martha Erika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. Ayer, el congreso estatal determinó una tercia de aspirantes a ocupar el interinato correspondiente. Acción Nacional, con el exgobernador Antonio Gali como operador, postula al actual encargado del despacho, Jesús Rodríguez Almeyda. Pero todo apunta a que el ganador sea el priista de viejo cuño Guillermo Pacheco Pulido, a quien podría apoyar la bancada mayoritaria que es la de Morena. El gobernador interino convocará a elecciones extraordinarias.

Astillas: En Monterrey fueron detenidas ocho personas, pertenecientes a la organización Únete Pueblo y a otros colectivos que durante trece días se habían mantenido en plantón al interior del Palacio de Gobierno de Nuevo León, en protesta por los aumentos a derechos vehiculares en el estado y por la pretensión de incrementar las tarifas del transporte público urbano.

La administración del demeritado Jaime Rodríguez Calderón consideró que se alteraba el orden por estar dentro de un edificio gubernamental fuera de los horarios de atención al público con esta manifestación… En Huatabampo, Sonora, se realizó una protesta de ciudadanos por la violencia desatada en esa región y, en particular, en demanda de justicia plena en el caso de tres estudiantes del Instituto Tecnológico de Sonora que desaparecieron el último día del año y el pasado 13 fueron encontrados sus cadáveres. Hay dos detenidos como presuntos responsables de los asesinatos…

El gordillismo busca recuperar la dirección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y, también, la reinstalación de un instrumento de poder a través de un partido político propio.

Este fin de semana se realizó una convención nacional de las Redes Sociales Progresistas, la organización que impulsó Elba Esther Gordillo para promover el voto a favor de Andrés Manuel López Obrador y suministrarle una red de defensa electoral complementaria de Morena. Uno de los acuerdos de esa reunión fue el organizar un partido político, aunque en los actos mantuvieron como distintivo la efigie de López Obrador. La profesora Gordillo ya tuvo su partido propio, Nueva Alianza, llamado “Panal”, que perdió en el contexto de su encarcelamiento.

El periplo de la primera Fiscalía

Bátiz, siempre mencionado
Gertz, ¿el ganador?
De Gyves, carta de desempate

A fin de cuentas y como estaba previsto, el periplo de senadores, especialistas, colectivos de la “sociedad civil” y ciudadanos en consulta llegó al punto de origen: el primer Fiscal General de la Nación será un personaje absolutamente cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador. De los diez nombres enviados por el Senado a Palacio Nacional para que el titular del Ejecutivo desechara siete, se mantuvieron los que todo mundo involucrado en el asunto sabía desde el principio: Bernardo Bátiz, Alejandro Gertz y Eva Verónica de Gyves. De esa terna tan prevista, la cámara de Senadores elegirá al nuevo titular de la fiscalía técnicamente autónoma.

Si los senadores (es decir, Morena y sus aliados) no alcanzaran la mayoría calificada para designar al citado fiscal (dos terceras partes de los votantes), el asunto pasaría a resolución al principal despacho de Palacio Nacional: periplo, según el diccionario de la Real Academia Española, en la primera de sus acepciones, significa “viaje o recorrido, por lo común con regreso al punto de partida”.

En todo caso, la única discusión real ha sido respecto al nombre y apellido de quien vaya a beneficiarse con la predeterminación. Durante toda la circunnavegación ha ido a la cabeza el maestro Bátiz, un jurista respetado, honesto y equilibrado. Fue panista, y dejó esa adscripción en 1992 (en pleno amasiato político de Carlos Salinas de Gortari con dirigentes de Acción Nacional como Diego Fernández de Cevallos y Luis H. Álvarez, este último, entonces, jefe nacional del partido) junto con Pablo Emilio Madero Belden, José González Torres (estos dos, dirigentes nacionales y candidatos presidenciales del blanquiazul), Jesús González Schmal, Jorge Eugenio Ortiz Gallegos y José Ángel Conchello, entre otros. Eran miembros del Foro Democrático, también llamado Doctrinario.

Más adelante, Bátiz ligó su vida política a López Obrador, con quien fue procurador de justicia en el entonces Distrito Federal y, posteriormente, le acompañó en los diversos y complicados lances del persistente político tabasqueño.

A las posibilidades de Bátiz (82 años de edad, chilango, cuatro veces diputado federal y diputado constituyente de la Ciudad de México) se ha ido oponiendo la figura creciente de Alejandro Gertz Manero, quien no goza del aprecio a las virtudes del maestro Bátiz pero sí una innegable habilidad para irse colocando en cada vez mejores posiciones del cuadro de trabajo de López Obrador. Comenzó esta etapa como asesor y actualmente está encargado del despacho de la Procuraduría General de la República.

Gertz Manero, por quien muchos apuestan como el ganador final de la carrera por la Fiscalía, nació también en la Ciudad de México hace 79 años y ha sido coordinador de la campaña nacional contra el narcotráfico en 1996, en el contexto de la temida Operación Cóndor; secretario de seguridad pública en la administración capitalina, con Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles, y en la federal, con Vicente Fox Quesada.

Originalmente se hablaba de Gertz Manero como principal aspirante a la coordinación general de la Fiscalía, que según el artículo 14 de la Ley Orgánica de esa institución está en el segundo escalón, apenas por debajo del propio fiscal. Luego de la poderosa coordinación general, están las fiscalías especializadas en Materia de Derechos Humanos, en Delitos Electorales y en Combate a la Corrupción. Además, conforme al artículo 11 de la misma ley, a ese coordinador general correspondería actuar “en sustitución o suplencia del Fiscal General de la República, de conformidad con lo previsto en la presente Ley”.

Si la elección entre Bátiz y Gertz se enconara, podría entrar Eva Verónica de Gyves Zárate, con carrera profesional propia, aunque sus adversarios usan en su contra el hecho de que sea esposa de Rafael Guerra Álvarez, quien fue defensor de AMLO durante el episodio del desafuero de éste en el gobierno capitalino y en noviembre pasado fue electo presidente del tribunal capitalino de justicia. Al Senado llegó el texto de las reformas aprobadas en la Cámara de Diputados para crear la Guardia Nacional. Se suponía que dicho texto habría de aterrizar plácidamente en el Senado para su aprobación sin mayor trámite y su envío a los congresos estatales, donde una vez conseguida la mayoría más uno de ellos, se convertiría en letra legal.

Pero en el camino se atravesó una modificación que fue impugnada por el presidente López Obrador en su conferencia mañanera del propio jueves. Un artículo transitorio fue transformado en San Lázaro y el político tabasqueño se declaró “insatisfecho” con tal situación. Al haber quitado la redacción original se dejaban las cosas casi como si nada hubiera sucedido, pues en esas palabras suprimidas se planteaba la peculiar concesión para que las fuerzas armadas puedan ejercer funciones de seguridad pública (es decir, la Guardia Nacional), en tanto las policías civiles son regeneradas y restituidas en su función primordial.

En el Senado, el jefe de la mayoría, Ricardo Monreal, respondió con rapidez para anunciar que tal objeción del presidente sería atendida y que la minuta de reformas sería devuelta a los diputados con la corrección solicitada por Palacio Nacional. No es un asunto menor. En ese artículo transitorio se resume el significado de la Guardia Nacional: fuerzas militares habilitadas para asumir funciones civiles de seguridad pública durante una temporalidad discrecional.

Y, mientras el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se alista para visitar México a finales de este mes, para conocer cómo van los proyectos productivos y de desarrollo en el sureste mexicano y en Centroamérica.
¡Hasta el próximo lunes, con Héctor Serrano (alfil de Miguel Ángel Mancera) y algunos diputados perredistas más, lamentando que en el Sol Azteca se “atente” contra la libertad de ideas!

Acusaciones recurrentes contra Peña

• No solo desde Brooklyn
• Narco, elecciones y poder
• Menosprecio al Legislativo

Son, desde luego, cartas marcadas. Declaraciones de delincuentes bajo control como testigos protegidos o con promesas de mejoría en su situación si ya están formalmente sentenciados. Por ello, dar como válidos algunos de los señalamientos que hacen esos personajes, porque dañan la reputación de alguno de los villanos favoritos de cada cual, equivaldría a luego tener que aceptar otras postulaciones que afectasen al favorito de cada quien. Sería como el rejuego de las encuestas de opinión: enaltecer las que convienen y repudiar las adversas.

Sin embargo, los señalamientos del narcotraficante colombiano Alex Cifuentes en el prolongado concierto de Los Capos Cantores de Brooklyn, referidos a un pago de cuando menos cien millones de dólares al ex presidente Enrique Peña Nieto, aterrizan en un suelo propicio, largamente abonado por anteriores acusaciones (inclusive del mismo Cifuentes) y de evidencias de protección al extremo, por parte del político mexiquense, de otros señalados como recaudadores de fondos de origen oscuro para la campaña presidencial del citado Peña Nieto y, ya con él en ejercicio del poder, para beneficio directo del grupo que se apropió de Los Pinos (recuérdese el caso Odebrecht y su vertiente mexicana con Emilio Lozoya).

La narrativa desarrollada por el delincuente colombiano ante mencionado toca aristas claras de la operación electoral de 2012: habla del especialista en campañas electorales utilizado con frecuencia por los priistas, J.J. Rendón, ave de permanentes turbulencias. Millones de pesos en maletas para el proceso de virtual compra de la presidencia de México por parte de grupos criminales convertidos en financistas, luego retribuidos con protección específica a los cárteles preferidos de la temporada y en contratos, negocios y todo tipo de enjuagues que convirtieron el sexenio 2012-2018 en el más escandalosamente corrupto de la historia moderna del país.

Las delaciones pronunciadas el martes en Nueva York, algunas de las cuales ya se habían expresado en años anteriores en diligencias judiciales bajo control del gobierno estadounidense, permiten entender el apocamiento y servilismo de Peña Nieto y su camarilla ante los intereses generales y las instrucciones particulares del aparato del poder del país vecino. No sería la primera ocasión en que los servicios de inteligencia y las actas judiciales sirvieran de irresistible mecanismo de convencimiento para políticos mexicanos metidos en esos negocios viscosos.

Cierto es que el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha hablado con insistencia de la necesidad de otorgar una amnistía hacia el pasado corrupto, para no atorarse en ello y menguar las fuerzas para construir el futuro. Pero se privará de una buena dosis de aliento el movimiento denominado Cuarta Transformación si no es capaz de llevar a tribunales casos como el de estos presuntos financiamientos criminales de campañas electorales, el de los Cantores de Brooklyn y también el de Odebrecht, la maquinación delictiva internacional que en México fue sistemáticamente blindada desde Los Pinos, con su último ocupante como esmerado supresor de pruebas, indicios y procesos.

No puede considerar decoroso el poder legislativo federal que otro poder, el ejecutivo federal, haya decidido dejar plantada a la Comisión Permanente, que había citado a cuatro altos funcionarios del obradorismo para que les explicaran lo que está sucediendo y lo que están haciendo en cuanto al combate al huachicol y al desabasto de combustible.

Bajo el argumento de que las graves tareas a revisar justamente no les permitían desatenderlas, los secretarios de Hacienda (Carlos Urzúa), Energía (Rocío Nahle), el director de Petróleos Mexicanos (Octavio Romero) y el procurador para la Defensa del Consumidor (Ricardo Sheffield), faltaron a la cita, lo cual causó enojo en la oposición a Morena y encendidas discusiones en las que hasta Porfirio Muñoz Ledo le entró al jaleo.
Astillas: la periodista Sanjuana Martínez ha sido invitada a dirigir la agencia noticiosa del estado mexicano, Notimex. Así lo puntualizó ella misma, cuando comenzó a correr la versión: “Es una invitación que me hizo el presidente.

Un reto muy interesante que estoy evaluando. No hay nada oficial. El puesto le corresponde al Senado autorizarlo”. Sanjuana ha sido reportera, corresponsal en el extranjero, escritora de libros de investigación y colabora en La Jornada y en el portal Sin Embargo…

La propia empresa Walmart de México hubo de salir al paso, luego que en redes sociales “Vanesa” difundiera una imagen de presunto desabasto en tiendas departamentales de México: “la imagen que circula es falsa. Nuestras tiendas se encuentran abastecidas para que nuestros clientes realicen sus compras de manera regular… La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, recomendó a López Obrador que asista personalmente a la reunión del Foro Económico Mundial de Davos, para que se “posesione rápidamente” en ese escenario. Lo anterior, luego que AMLO anunció que enviará un representante a esa sesión.

No a la “paz” corrupta

• Respaldan combate a huachicol
• Sheinbaum y los engomados
• En Radio Centro, de 1 a 3

Vale preguntarse si el país puede y debe seguir funcionando así, sin sobresaltos ni esfuerzos, en la apariencia de una paz corrupta, en un esquema de complicidades múltiples y variadas, de las cuales uno de los puntos más oscuros y evidentes es el del robo de combustible.

Así ha funcionado México y probablemente así podría seguir funcionando hoy, sin problemas de abasto en las gasolineras pero con la diaria sangría millonaria que beneficia a grupos políticos y a funcionarios de todo nivel en administraciones.

La nueva administración federal ha dado un golpe a esa red mafiosa, la del huachicoleo, y ha generado una serie de complicaciones en la vida cotidiana de muchos mexicanos. Sin embargo, a diferencia de lo sucedido en enero de 2017 con el llamado “gasolinazo”, ahora se ha vivido una mezcla de resignación y solidaridad, esperanzados en que detrás de los problemas vividos haya una estrategia firme y eficaz para reintegrar a la hacienda pública los miles de millones de pesos robados desde los ductos gasolineros.

La actitud ante el combate al huachicol ha sido hasta ahora no socialmente violenta, pues representa una prolongación de la voluntad ciudadana que en julio pasado le entregó a Andrés Manuel López Obrador un enorme poder, no sólo el presidencial, también el del control de las cámaras legislativas y de varios estados de la República para que moviera y removiera lo que le pareciese necesario en aras de, entre otros encargos, disminuir notablemente la corrupción.

Ese enorme bono democrático está en juego actualmente. Requiere, para su buena conservación, de buenos resultados en los planos mediatos e inmediatos. No sólo de declaraciones y buenas intenciones ha de vivir el ser humano que acepta sacrificarse para conseguir un fin noble. En ese sentido, el obradorismo debe esclarecer, con datos y pruebas concretas, los señalamientos de sus adversarios que atribuyen los problemas actuales a improvisaciones y ocurrencias.

En ese ambiente necesitado de menos especulación y más información en firme, la jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, alimentó la hipótesis de que el desabasto de gasolinas habrá de durar más de lo que muchos ciudadanos desearían. Lo ha hecho indirectamente, al proponer la instauración de un calendario semanal de surtido de gasolina conforme al color de los engomados correspondientes al programa Hoy no circula. Inducir el uso de ese sistema de engomados, lo cual fue propuesto originalmente en las redes sociales, significaría que los problemas continuarán cuando menos una semana más, ¿o acaso semanas?

La extendida duración de un conflicto de esta índole conlleva el riesgo de que se produzcan incidentes peligrosos. En un video reciente aparecieron escenas de pobladores cercanos a Acambay, en el Estado de México, dedicados a llenar toda suerte de recipientes con el combustible recién salido de un ducto pinchado. Cualquier chispa involuntaria podría causar una tragedia colectiva. En la comunidad Santa Ana Ahuehuepan, del municipio de Tula, Hidalgo, soldados fueron retenidos durante unas horas por pobladores luego que en un tiroteo quedó muerta una persona la cual, según las primeras versiones, habría sido parte de bandas de huachicoleros.

Inicia un programa en el 97.7 de Radio Centro a cargo de este tecleador astillado. Será de lunes a viernes, de 1 a 3 de la tarde. Se podrá escuchar en las estaciones de esa empresa en Guadalajara y Monterrey y desde www.radiocentro.com; habrá información, análisis y debates para hablar. Gracias de antemano a quienes acompañen este proyecto radiofónico de plena libertad informativa y de aportación de voces y opiniones que ayuden a esclarecer los tiempos de cambio que vive el país.

Como último apunte de esta entrega respecto al tema del huachicol: todo pareciera haberse quedado estacionado: de un lado, quienes apoyan la lucha del gobierno federal contra el robo de combustible y están dispuestos a sobrellevar molestias y tardanzas con la esperanza de que así se inicie un proceso largo y accidentado (pero real) de combate a la corrupción generalizada (de la cualPetróleos Mexicanos es un negro botón de muestra); del otro, los opositores naturales a los planes del obradorismo, cuyo principal argumento hasta ahora es el de los presuntos errores de planeación de la nueva administración federal, sobre todo en cuanto a una supuesta decisión de recién llegados de reducir sustancialmente la importación de combustible desde diciembre del año pasado.

Todo pareciera listo en el Congreso de la Unión para aprobar la creación de la Guardia Nacional que en los hechos ya está más que encarrerada. Los gobernadores de los estados ya han sido atendidos en cuanto a su exigencia de que el mando de la citada guardia sea adscrito al ámbito civil y no al militar. En las bancadas priistas hay una buena disposición a la negociación, para sumar sus votos “institucionales” a la propuesta morenista. Luego de este periodo extraordinario de sesiones del congreso, la iniciativa sería enviada a los congresos estatales en busca de que la mitad más uno de ellos la apruebe y, así, la Guardia Nacional, en los términos propuestos por el obradorismo, será letra constitucional.

¿Sexta transformación de Romero Deschamps?

– Ahora, apoya a AMLO
– 25 años de cacicazgo
– Busca durar 31 en el cargo

En una semana (el próximo 18), Carlos Antonio Romero Deschamps cumplirá 74 años de edad. De ellos, durante 25 ha disfrutado de la virtual condición de faraón chapopotero que la riqueza nacional petrolera ha otorgado a quienes han ocupado el liderazgo del poderoso sindicato nacional de trabajadores petroleros. En ese lapso ha sido partícipe de múltiples escándalos relacionados con corrupción: él, su familia y su camarilla dando constante ejemplo obsceno de despilfarro económico e impunidad ostentosa.

Siempre priista, puntal de campañas a favor de candidatos del partido tricolor (mediante el clásico acarreo de masas, el fraude electoral masivo y, en especial, el apoyo para triangulaciones de fondos como en el conocido caso del Pemexgate, con Francisco Labastida Ochoa como contendiente frente a Vicente Fox Quesada), Romero Deschamps está ahora en pleno proceso de transformación camaleónica: días atrás emitió un comunicado en el que apoya las acciones del presidente López Obrador contra la corrupción y su vertiente del llamado huachicol. El titular del poder ejecutivo, a su vez, agradeció las palabras del impresentable dirigente sindical y el “apoyo” de la base trabajadora.

Es evidente que Romero Deschamps está apostando a que la amnistía obradorista le beneficie, a pesar del entorno de amplia exigencia social de castigo real a los culpables del desastre nacional. Sería su sexta transformación: la primera sucedió cuando traicionó a Joaquín Hernández Galicia (aprehendido y destituido el 10 de enero de 1989, en el episodio conocido como el Quinazo, por el apodo del dirigente sindical); el sustituto inmediato fue Sebastián Guzmán Cabrera (trabajador jubilado) y, en junio de 1993, le relevó Romero Deschamps, quien en su toma de posesión prometió que los petroleros, sus familiares y amigos votarían por el PRI en los siguientes comicios y que nunca harían “ninguna alianza con los enemigos de nuestro partido ni con los adversarios del señor presidente” (nota de Salvador Corro: https://goo.gl/g8u9ZM ).

El tampiqueño Romero Deschamps ha sobrevivido al oleaje político, mediante el correspondiente mimetismo acomodaticio, durante los periodos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña. Previsor, ante la cantada probabilidad de que López Obrador ganara la presidencia de la nación, se hizo elegir para un nuevo periodo sexenal (el cuarto) aunque todavía no terminaba el tercer periodo, lo que sucedería en 2018. De esa manera, “por unanimidad” y con una gran complacencia de la administración peñista, el mencionado dirigente se hizo elegir para un periodo que irá del 1 de enero del presente año al 31 de diciembre de 2024. Si la salud física y política se lo permiten, seguirá como gerente del sindicato petrolero cuando López Obrador haya dejado Palacio Nacional.

En las secciones sindicales del país también ha tenido un trato benevolente el mencionado Romero. A pesar de que se “aplicaron” las nuevas reglas para elecciones “con voto libre y secreto”, el romerismo impuso con malas artes a sus cartas en los comicios realizados durante el periodo de la presidencia electa de AMLO. Dirigentes y legisladores de Morena intentaron levantar frentes de oposición en varios lugares pero, a fin de cuentas, y mediante una probable táctica de posposición, permitieron que los allegados al cacique fueran “electos”. En las Choapas, Veracruz, la junta de conciliación y arbitraje declaró nulas las elecciones sindicales y, en esa tesitura, el morenismo antiromerista confía en que se pueda desmontar por la vía jurídica el andamiaje total del corrupto sindicalismo petrolero.

Necesitado de aliados en la coyuntura delicada del desabasto de combustible en varias ciudades, el obradorismo podría ir al filo del pragmatismo y “perdonar” a uno de los máximos emblemas nacionales de corrupción e impunidad. Al mismo tiempo, someter a proceso judicial a este personaje ayudaría a muchos ciudadanos a considerar que valen la pena los problemas actuales de desabasto de combustible. ¿Qué recibirá de regalo Romero Deschamps al cumplir sus 74?

Astillas: Cuando el PRI tenía el control de las cámaras legislativas, preparaba con todo cuidado las comparecencias de secretarios de estado y directores de organismos públicos para que no sufrieran el embate de la oposición.

Ahora, Morena tiene una aritmética apabullante en San Lázaro y en el Senado y será interesante ver el comportamiento de este partido, y sus aliados, ante los próximos visitantes, los secretarios de Energía, Rocío Nahle y de Hacienda, Carlos Urzúa, y a los directores de Pemex, Octavio Romero, y de la Profeco, el reciente expanista Ricardo Sheffield, para que expliquen todo lo relacionado con el desabasto de combustible y el combate al huachicol… A diferencia de otros importantes proyectos del obradorismo, cuya viabilidad y éxito tardarán años en confirmarse o ser desmentidos por la realidad, la guerra contra el huachicol está en una fase que requiere de una rápida demostración de que la estrategia contra el saqueo de combustible ha sido eficaz y que tendrán resultados palpables, demostrables más allá de las declaraciones mañaneras…

Huachicol y escasez: batallas múltiples

  • Resistencia y miedos
  • Plan de AMLO, a prueba
  • Opositores, aprovechan

En pocas horas, una parte de la zona metropolitana de la capital del país fue tomada por los acechantes ejércitos de resistencia postelectoral y por las súbitas filas automotoras de miedo inducido ante el plan obradorista contra el huachicoleo.

Las insatisfactorias noticias provenientes de cuando menos seis estados sin el suficiente abasto de gasolina tomaron forma en la mancha urbana de la Ciudad de México y sus estados colindantes de una manera tan presurosa que movieron a los dos bandos en conflicto a trazar sin mayor demora sus pancartas explicativas: una reacción conspirativa de los intereses afectados por el plan del nuevo gobierno federal, creyeron ver los seguidores de la administración andresina, convencidos de que el agravamiento del conflicto fue una maniobra taimada; los adversarios del morenismo hecho poder se solazaron en la denuncia de la impericia y la incapacidad de los recién llegados a Palacio Nacional y sus extensiones operativas, convencidos a su vez de que el manejo del tema huachicolero es una más de las pifias ocurrentes del tabasqueño presidente.

Cierto es que López Obrador ha declarado la guerra al huachicol con un fervor de sanación institucional: colocó a uno de sus alfiles de toda la vida, Octavio Romero, en la dirección de Petróleos Mexicanos y desde ahí cierra y abre válvulas y ductos y contrata empresas privadas para el traslado por tierra del cargamento combustible, tardío en llegar mediante ese método de las pipas. En su conferencia matutina de prensa, correspondiente al martes, el presidente mostró confianza en su proyecto y aseguró que sí hay líquido para las gasolineras, aunque el método de distribución ha cambiado e implicará problemas.

El fondo de la batalla contra el robo de gasolinas no merece regateos: la riqueza nacional ha sido sustraída de manera sistemática por criminales disfrazados de líderes sindicales, directivos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y sus filiales, y políticos investidos de presidentes municipales, legisladores, gobernadores y seudopresidentes de la República (Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, en este apartado, aunque no los únicos). El expresidente Carlos Salinas de Gortari buscó asentar su poder mediante la aprehensión del líder caciquil del sindicato petrolero, Joaquín Hernández Galicia, apodado la Quina (en aquella época también cayó el “dirigente vitalicio” del magisterio, Carlos Jonguitud Barrios, relevado por Elba Esther Gordillo), y Felipe Calderón trató de hacer lo propio al desatar en México el horror de la “guerra contra el narcotráfico”.

Andrés Manuel López Obrador, sin necesidad de legitimar su elección, ha ido abriendo frentes de batalla con mucha rapidez y en varios campos. Algunos de los más notables se refieren a la supresión del proyecto de nuevo aeropuerto internacional (que lo contrapunteó con grandes capitales), al rediseño presupuestario (que le ha enfrentado con varios gobernadores, el estado de Jalisco, por ejemplo, quien ha anunciado que ha ordenado un estudio para valorar el costo de zafarse del pacto fiscal nacional) y a la austeridad económica en la estructura del gobierno federal, en los demás poderes y en organismos autónomos (el Instituto Nacional Electoral, por ejemplo, estudia la posibilidad de desentenderse de los comicios locales que se realizarán este año, dejando todo el paquete a las instancias de cada estado).

En ese entorno de batallas múltiples ha llegado la hora del huachicol. López Obrador ha enviado al ejército a tomar el control de las principales instalaciones petroleras y asegura que en pocos días se ha reducido el robo a la nación y se han ahorrado importantes cantidades de dinero. Pero sus adversarios están aprovechando las circunstancias para generar alarma y enojo en segmentos sociales que de manera genuina se han preocupado por el desabasto de combustible y en otros que de manera intencionada pretenden encontrar en este tema otra oportunidad de confeccionar y enarbolar alguna bandera opositora viable ante un obradorismo cuyo bono democrático aún se mantiene en niveles altos.

Astillas: No se ha transformado tanto la percepción social respecto a las declaraciones de sus autoridades en momentos de crisis como para que no tenga un resultado inverso el llamado de Petróleos Mexicanos a no realizar compras de pánico.

En un ambiente provisionalmente dominado por el rumor y los resortes defensivos resulta contraproducente lo meramente retórico… Los ministros de la Suprema Corte aceptaron reducirse en un 25% sus percepciones salariales. Seguirán ganando más que el presidente de la República y mantendrán algunas prestaciones especiales, pero ya dieron “muestra de buena voluntad” ante la política presidencial de aminoramiento de sueldos y honorarios… Aunque otro ministro de esa Corte autorizó a directivos del Banco de México a cobrar hasta cincuenta por ciento más que el propio López Obrador, en cuanto Banxico es un organismo autónomo…

El ex ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, no dejó pasar la oportunidad de dar recomendaciones al gobierno obradorista: “el gobierno debe reconocer con toda humildad que su estrategia no funciona”, dijo quien aún se niega a reconocer que su estrategia “contra el narcotráfico” no funcionó y, en cambio, sumió al país en una espiral de violencia salvaje que continúa…

Ayer comenzaron en la cámara de diputados las audiencias públicas, con gobernadores de estados y estudiosos del tema, sobre la Guardia Nacional que en los hechos ya está operando en varios lugares, como lo han dicho con todas sus letras algunos jefes militares. Las audiencias tendrán como destino la aplanadora de Morena y sus aliados, que ya tienen todo listo en el congreso federal para aprobar lo que actualmente se “analiza” y “discute”… Gobernadores priistas han pedido que cuando menos se ponga como jefe de esa Guardia Nacional a un civil y no a un militar, como si ese simple detalle pudiera cambiar la esencia del proyecto real, aplastantemente militarizado… ¡Hasta mañana!

Trump, entrampado con el muro

• ¿Arremeterá contra México?
• Buena relación con AMLO
• El Chapo: radiografía nacional

Empecinado en que México pague un muro fronterizo, Donald Trump es quien está cubriendo altos costos políticos. Una parte de la administración estadounidense está en cierre debido a la negativa presupuestal que al proyecto del muro ha impuesto la nueva conformación legislativa del país vecino, en específico los demócratas que controlan la cámara federal de representantes.

Entrampado en su propio capricho, en una crisis política multifactorial y con la vista puesta en su eventual reelección, Trump hablará la noche de este miércoles en un mensaje para cuya difusión se pretende el tiempo preferencial de la programación de televisoras.

El tema será el muro con México y el peligro que los migrantes significan para la seguridad nacional gringa; Al siguiente día, el escandaloso multimillonario estará en la frontera con México, para insistir en la importancia de la barrera (ya no de cemento sino de acero, ha aceptado Donald, obligado a negociar a la baja) y en la “emergencia nacional” que representa para Estados Unidos el flujo migratorio proveniente del sur.

Los enredos, cada vez mayores, del accidente de la política estadounidense apellidado Trump, pueden tener consecuencias para un México al que el nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador, busca dar equilibrio y orden.

A diferencia del continuo maltrato que recibió el antecesor, Enrique Peña Nieto (a pesar de la subordinación ejecutada y garantizada por el entonces canciller, Luis Videgaray), la postura de Trump ha sido insólitamente amable, respetuosa y colaborativa con el tabasqueño que, a su vez, se ha esforzado en evitar roces y situaciones de
conflicto.

En los hechos, la administración López Obrador está concediendo importantesganancias al presidente vecino. Los proyectos de desarrollo económico en las zonas norte y sur del país (en especial el paquete sureño que incluye el Tren Maya, el corredor transístmico, las Zonas Económicas Especiales y la siembra de árboles) han sido definidos abiertamente como “cortinas” para ayudar al frenado de las corrientes migratorias que desean llegar a Estados Unidos; Además, México ha aceptado, sin reconocer que haya un pacto de trasfondo (luego del extraño episodio de las incursiones y la caravana de centroamericanos desde Tapachula), que Estados Unidos deposite acá a los migrantes que soliciten asilo en el país de las barras y las estrellas, con lo cual México se convierte en una especie de estación de paso, un patio trasero de acomodo de material humano de destino que habrá de definirse en algunos años, previsiblemente de manera negativa en la mayoría de los casos.

La firma del nuevo tratado comercial norteamericano contó con un acompañamiento de los equipos de Peña Nieto y de López Obrador que habría sido impensable en otros momentos.

Al final, Trump se declaró máximo ganador político en lo general y, para tratar de salvar la cara respecto al tema del muro (su gran promesa electoral de exacerbación de ánimos nativistas), llegó a pergeñar la peregrina tesis de que México acabaría pagando la polémica construcción limítrofe mediante las ganancias que EE UU alcanzaría mediante las reconversiones del tratado en mención.

Una lectura política sin desquiciamientodebería llevar a Trump a mantener su especial
relación con López Obrador. Pero el rubio magnate, un personaje políticamente en jaque, urgido de generar controversias externas que amainen las tormentas internas, necesita reinstalar temas de combate. Esperemos que no sea México el destinatario de sus próximos disparates.

Por lo pronto, las sesiones judiciales de Nueva York, relacionadas con Joaquín Guzmán Loera, han proveído de suficiente material para confirmar a propios y extraños la existencia de un narcosistema mexicano que ha alcanzado todos los niveles. La radiografía de México, a partir de aquellas diligencias sobre el “Chapo”, muestra un país plenamente invadido de corrupción criminal, aunque, desde luego, en correspondiente interacción con el vecino que es el gran consumidor de drogas, como lo reveló el narcotraficante Vicente Zambada al mencionar que en 2012, bajo monitoreo de la DEA,  sostuvo dos telefonemas con su padre, Ismael Zambada, el mayo.

Astillas: En Michoacán se ha llegado a la violencia entre buscadores de gasolina en estaciones desabastecidas. En otras ciudades continúan las largas filas de automovilistas.

El gobierno federal ha decidido abrir ductos, con cuidado de que tales maniobras no restituya prácticas criminales de robo del combustible; pero, al mismo tiempo, según lo ha declarado al menos el gobernador panista de Guanajuato, se han producido fallas técnicas que han agravado el problema… México envía como representante a la nueva toma de posesión de Nicolás Maduro al encargado de la embajada en Venezuela, Juan Manuel Nungaray.

En el zigzag diplomático, la administración obradorista ha invitado a Maduro a la ceremonia de investidura del tabasqueño y se ha negado a acompañar la embestida del Grupo de Lima, pero al mismo tiempo envía una señal de poco aprecio, al no enviar a Caracas a un secretario de estado o a un subsecretario… A pesar del cuadro de descomposición que se vive en el país, pleno de episodios de barbarie que parecieran ya no generar tanto azoro, ha causado gran enojo nacional la agresión con arma blanca contra un perro que realizó una persona en Piedras Negras, Coahuila, presuntamente trabajador de la Comisión Federal de Electricidad. ;La violencia contra los animales es otra de las formas de deshumanización que se vive actualmente… Aún cuando la decisión puede ser impugnada por el Ministerio Público, ayer un juez decidió que el ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, pase a su domicilio a continuar con el proceso que se le sigue por defraudación fiscal equiparada.

El beneficio legal puede ser cor recto en términos técnicos, pero ese tipo de liberaciones produce enorme enojo en quienes ven a políticos y ex funcionarios disfrutar en libertad el saqueo de la riqueza pública.

¡Hasta mañana!

Jueces, insólita protesta

• Sánchez Cordero, ¿pro Corte?
• AMLO: Padecer viejo régimen
• Barbosa, chamba federal

En la nueva iconografía política habrá que destacar la insólita protesta de altos funcionarios del poder judicial en protesta pública por la reducción de sus remuneraciones. Nunca antes, en la historia política moderna del país, jueces, magistrados y personal de juzgados y tribunales se sintió en necesidad de manifestar de manera organizada, nacional y pública, su oposición a determinadas medidas de la punta de la pirámide de los poderes mexicanos, el Ejecutivo federal. Por el contrario, históricamente el aparato judicial del país había vivido en una connivencia en ambos sentidos, con los dos ámbitos, el ejecutivo y el judicial, en amasiato de intereses sabidos.

El diferendo entre la presidencia de la República, más la mayoría dominante de las cámaras legislativas, contra la élite del Poder Judicial, llegó la semana pasada a la discusión sobre el monto de las percepciones de ciertos funcionarios, los cuales, según declaró Andrés Manuel López Obrador, alcanzarían hasta seiscientos mil pesos mensuales, a lo cual la Suprema Corte de Justicia de la Nación respondió mediante un desmentido.

El litigio en curso alienta las objeciones al obradorismo por parte de los segmentos que consideran que se está fracturando un sistema jurisdiccional que, según ese punto de vista, habría funcionado con cierta eficacia. Del lado obradorista, la resistencia del aparato judicial confirma la necesidad de avanzar en el abatimiento de los altos niveles de ingreso de esas élites opuestas a los cambios derivables de las pasadas elecciones.

Una de las pecularidades de esta confrontación es el papel de la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien fue beneficiaria del “golpe” del entonces presidente Ernesto Zedillo para “renovar” la Corte e incluir a personajes cercanos a él.

Con una formación en el servicio público concentrada en el ámbito del Poder Judicial federal, Sánchez Cordero, senadora con licencia, mantiene una postura desde Bucareli que revolotea de distintas maneras en favor de sus propios ex compañeros. Por ejemplo, declaró que “el tema es un poco complicado porque tenemos una norma constitucional que protege a los ministros y a los jueces, entonces no es tan fácil decir que se los bajen”.

Su tono es distinto al de su actual jefe político, López Obrador, quien mantiene una postura plenamente combativa. Incluso la secretaria de gobernación ha llamado al diálogo, como si ella en lo personal pudiera ser un punto neutral o una especie de tercera en discordia.

En todo caso, ese diálogo debería conjurar con rapidez la posibilidad de una crisis política y jurídica en caso de que el congreso federal apruebe en los hechos una forma de desobediencia al mandato judicial de frenar la ley de remuneraciones. El coordinador de la mayoría morenista, Mario Delgado, sostiene la postura de aprobar en el próximo presupuesto federal de egresos las partidas salariales reducidas, conforme a la letra de un artículo constitucional pero no de la decisión de un ministro de la Corte que ha ordenado frenar esos ajustes.

La crispación del caso ha sido abordada por el propio López Obrador, quien ha dicho que, aunque sean “equivocadas”, respetará las resoluciones de la Corte, en el caso de las remuneraciones, y del tribunal electoral, en el caso poblano. En el caso Puebla destaca el anuncio obradorista de que incorporará a su administración a Miguel Barbosa, el ex perredista que a nombre de Morena compitió contra Martha Érika Alonso. Por las mismas razones que impidieron a Barbosa arrasar en una elección de gobernador (el controvertido historial político de ese “opositor”), debería anularse la pretensión de usar el aparato del gobierno federal para el pago político a personajes en infortunio electoral.-

La presentación del plan formal para el Tren Maya, y los varios y públicos arreglos con gobernadores de la zona para echar a caminar ese proyecto, contrasta de manera incongruente con la promesa obradorista de llevar a consulta ciudadana, bajo estipulaciones del Instituto Nacional Electoral, varios temas entre los cuales se incluye lo del tendido ferroviario del sur. Sonaría kafkiano preguntar a los ciudadanos si están de acuerdo o no con un proyecto que ya estuviera en curso. Misterios de lo que llaman la Cuarta Transformación.

De manera peculiar ha vuelto a producirse un episodio de provocación en Ciudad Universitaria, donde ya se había registrado un ataque de grupos violentos contra estudiantes, en el tramo de la presidencia electa de López Obrador.

El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, hizo serias advertencias, ante el presidente de la República, respecto al funcionamiento de la Guardia Nacional, por “los riesgos implícitos en privilegiar las acciones de carácter reactivo”, dijo.

Payán y Scherer, más allá de las preseas

  • Reivindicación del (buen) periodismo
  • Medalla antes devaluada
  • Vacaciones astilladas

Por unanimidad, el comité senatorial encargado de asignar la medalla Belisario Domínguez determinó que este año le fuera entregada a dos periodistas de enorme relevancia, Carlos Payán Velver y Julio Scherer Ibarra, aunque la familia de éste declinó la distinción postmortem. Más allá de esta incidencia, el hecho concreto permite confirmar que las nuevas circunstancias políticas han permitido la reivindicación del buen periodismo, aquel que mantiene un compromiso con la verdad y con las causas sociales.

Payán y Scherer han sido dos figuras esenciales, las cuales en su momento impulsaron sendas expresiones periodísticas que desde sus espacios y con sus características propias impulsaron el proceso de cambio que hoy vive México, como directores fundadores y ejes de confluencia de talento y vigor en el diario La Jornada y en la revista Proceso, respectivamente.

Ambos periodistas dieron forma, desde la trinchera impresa, a la defensa de la libertad de expresión ante el golpe del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez contra el diario Excélsior, que dirigía Scherer. Este optó por la vía del semanario que es Proceso y Payán participó en otro ramal de aquella batalla, en el diario Unomasuno, del que luego se desprendería, junto con un notable grupo de periodistas, para fundar La Jornada, donde sería director fundador, con su nombre inscrito de manera permanente en la portada, junto al de su sucesora, la actual directora general, Carmen Lira Saade.

El reconocimiento a las trayectorias de Payán y el ya fallecido Scherer tiene un gran valor, a la luz de acontecimientos recientes. Por principio de cuentas, representa (por encima del acto protocolario de la asignación, que se hará el próximo 19) una reivindicación brillante del sentido original de la citada presea, tan devaluada durante la administración de Enrique Peña Nieto a causa de su aberrante asignación (por decisión de un Senado bajo dominio priista, pero acostumbrada al reparto de esa medalla mediante cuotas partidistas anuales) a personajes como el empresario Alberto Bailleres, cuyos métodos de concentración de riqueza en nada se compaginan con los valores a exaltar en recuerdo del senador chiapaneco asesinado por su oposición al poder dictatorial. Tal medalla también fue entregada, en otra ocasión, con una fundamentación engañosa y en un contexto de revanchismo propiciado por grupos de intelectuales cercanos a los poderes políticos ahora desplazados, con propósitos de descalificar la lucha social desarrollada por los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

La exaltación de valores como los sostenidos durante décadas por La Jornada y Proceso podría asumirse también como un mensaje de respeto a un ejercicio periodístico crítico, justamente en momentos en que hay una intensa movilidad laboral y de objetivos en varios medios de comunicación, tanto impresos como electrónicos, a causa de los nuevos criterios restrictivos que se aplicarán en el manejo del presupuesto público para publicidad en esos medios y, también, en cuanto a los enfoques editoriales que algunas de esas empresas están definiendo de cara a los nuevos tiempos obradoristas.

Al presentar su informe de labores, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ministro Luis María Aguilar, aprovechó la presencia del presidente de la República para fijar posturas en demanda de respeto a la función de los juzgadores. El ministro Aguilar llamó a mantener armonía, articulación y concordancia.

En razón de unas necesarias vacaciones del autor de estas líneas, la columna Astillero dejará de publicarse desde el próximo lunes 17 y volverá a la carga el lunes 7 de enero. Gracias a quienes han acompañado el ejercicio periodístico de un tecleador y voceador astillado, tanto en esta sección impresa como en espacios electrónicos y de internet. Mis mejores deseos para los lectores, en lo individual y, para el país en general, de que la fuerte batalla política y económica que continuará el año entrante habrá de representar formas de mejoría colectiva.

Luego del polémico espectáculo presentado en la Plaza de la Constitución el día en que recibió el “bastón de mando” de parte de grupos de presunta representación indígena con alto contenido original priista, el presidente Andrés Manuel López Obrador presenciará este domingo un ritual con el que, según la información dada a conocer por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo los “pueblos originarios” pedirán “anuencia a la Madre Tierra” para iniciar los trabajos del Tren Maya.

Triunfos de la resistencia social

  • Derriban “reforma educativa”
  • Secretaria ganará más que AMLO
  • Malestar por despidos

Los dos movimientos de resistencia social que con más fuerza se manifestaron durante el peñismo (al menos, los de más difusión mediática) crearon las condiciones para que el triunfo electoral de una opción de cambio les permitiera echar abajo el entramado institucional que les era adverso: los familiares de los 43 lograron que se establezca una comisión buscadora de verdad y justicia y recibieron del presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, un compromiso inequívoco de voluntad política para esclarecer lo sucedido con los estudiantes de Ayotzinapa y procurar castigo a los responsables; los profesores nucleados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación consiguieron el derribe de la llamada “Reforma Educativa”, en la que Enrique Peña Nieto y sus operadores, sobre todo Aurelio Nuño (quien fue secretario de educación pública), invirtieron decenas de millones de pesos en propaganda y en maniobras de fallidas negociaciones, además de haber creado una sostenida tensión social que llegó a tener momentos de violencia política (un ejemplo grave en Nochixtlán, Oaxaca).

Conviene tener presente el carácter específico de ambos movimientos para valorar el cumplimiento de las primeras expectativas por parte del presidente López Obrador, pero, también, para no suponer que tales avances provienen de una voluntad individual salvífica o redentora o que dichos avances están garantizadamente exentos de maniobras o ajustes gubernamentales que pudiesen reactivar las protestas y la lucha de agrupaciones que han sobrevivido a los torrentes de declaraciones y buenas intenciones que no siempre llegan a los términos anunciados.

El anuncio hecho ayer por el presidente López Obrador cumple en lo básico lo convenido con ese magisterio disidente. En lo inmediato se desarma el llamado Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en una decisión que de inmediato provocó declaraciones de la consejera presidenta de ese organismo, en el sentido de que AMLO atenta contra las instituciones “autónomas”.

El tema de la “evaluación” pasa a una fase formativa y ya no punitiva, según lo dicho ayer, pero en ese, como en otros puntos, la afinación de los detalles puede provocar diferendos. En otra arista del mismo problema, se informó de la liberación de activistas considerados presos políticos, mediante amnistía gubernamental.

Resulta extraña la decisión de la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, de no acompañar a plenitud la cruzada de su jefe político, el presidente López Obrador, contra los altos sueldos de la élite judicial. Beneficiaria de esos mismos salarios elevados que AMLO denuncia, la ministra en retiro ha decidido conservarlos y, dado que ahora tendría un doble sueldo, ya como titular de Bucareli, donará este ingreso a una casa-hogar para niños, en Querétaro.

Es decir, donará los 107 mil pesos que le corresponden como secretaria de gobernación, pero mantendrá los más de 258 mil que provienen de su plaza como ministra en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Además, es titular de una notaría pública en la que está de licencia. En los hechos políticos, la secretaria Sánchez Cordero ganará más del doble que el presidente de la República y, de esa manera, se mantiene en el flanco de los poderosos miembros de la élite judicial que ayer convinieron con los diputados de Morena mantener su facultad de asignarse los sueldos que consideren convenientes, y que las medidas de austeridad deseadas por AMLO se apliquen solamente a los futuros integrantes de esa cúpula del poder judicial federal.

En varios ámbitos del servicio público federal hay una mezcla de desconcierto y enojo por las medidas a rajatabla que ha aplicado la nueva administración gubernamental contra empleados que durante años cobraron mediante el régimen de honorarios y, ahora, han sido botados sin mayor consideración. Despidos por sistema, en algunos casos; indemnizaciones que deben ser devueltas si son recontratados en el plazo de un año, en otros casos, y tardanza en los pagos e incertidumbre en cuanto a continuidad, entre quienes aún continúan, son algunas de las circunstancias por las que atraviesan esos burócratas afectados por las medidas forzosas y forzadas de austeridad y ahorro que ha establecido el obradorismo.

Por ejemplo, Adriana Solórzano, presidenta de la Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias, publicó en su cuenta de Facebook: “Me entero ahora mismo que dejarán de transmitirse una gran cantidad de programas en el IMER debido a la disposición gubernamental de cancelar los contratos por honorarios. En la radio pública es usual y lógica esa forma de contrato con personas que no trabajan tiempo completo en las estaciones pero tienen a su cargo programas. ¿La radio pública se convertirá en una sinfonola? No se puede tratar a todas las instituciones con el mismo rasero. Hoy me voy a dormir con un amargo sabor de boca”.

Astillas: El gobernador de Morelos también hace política con la imagen de la Morena: ayer participó en una misa en honor de la Virgen de Guadalupe. La sesión religiosa se realizó en pleno palacio de gobierno. Según la versión oficial, los trabajadores sindicalizados organizaron el acto y, gustoso, Cuauhtémoc Blanco le hizo la cuauhtemiña a cualquier objeción de tipo laico y se mostró devotamente guadalupano…

En la serie de Los capos cantores de Brooklyn, que se realiza en el contexto del juicio estadunidense a Joaquín Guzmán Loera, un testigo relató que en 2007, durante el calderonismo, se reunieron varios jefes del narcotráfico con funcionarios de Petróleos Mexicanos para explorar la posibilidad de usar barcos de esta empresa, de retorno de Sudamérica a México, para transportar cocaína al norte. El plan no se puso en práctica… ¡Hasta mañana!

Al banquillo, el Poder Judicial

-Litigio (social) por remuneraciones
-Austeridad contra legalidad
-Tribunal avala fraude poblano

Una de las propuestas centrales del obradorismo ha entrado en un conflicto de definiciones con el aparato tradicional de justicia. El litigio no es menor ni secundario y va más allá del tema específico de las remuneraciones a servidores públicos: es la reivindicación que el Poder Judicial federal pretende hacer, a favor de sí mismo, ante la abrumadora concentración de poder en el Ejecutivo (el presidente Andrés Manuel López Obrador) y el Legislativo (bajo control, en los hechos, del mismo titular del Poder Ejecutivo federal), más los venideros nombramientos que en instituciones como la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación habrá de impulsar el combo Palacio Nacional-San Lázaro y Senado.

La contienda judicial podría resultar interesante si se desenvolviera en un escenario de normalidad jurídica y política. Recurrir a las instancias de justicia para impugnar un acto de poder que se considere lesivo es uno de los derechos indiscutibles de los ciudadanos y de las instancias de organización social, como son los partidos políticos. Ninguna mayoría electoral, solo por su fuerza numérica, debería pretender frenar o satanizar la recurrencia de particulares e instituciones ante la potestad del Poder Judicial.

Sin embargo, el escenario político y social es particularmente adverso para el ejercicio judicial de escrutinios y eventuales sentencias a favor de causas en las que se incluye ese mismo poder. Así sea un exceso el estribillo propagandístico que propone al sexenio obradorista como proceso de una “cuarta transformación” del país y así sea insostenible la hipótesis de un “cambio de régimen”, lo cierto es que los poderes judiciales, el federal y los estatales, requieren una profunda transformación y un cambio verdadero, pues hasta ahora han sido, en lo general, parte del conjunto de complicidades y retorcimientos que provocaron la crisis de un sistema que ahora tiene en López Obrador, y sus propuestas correctivas, una oportunidad de saneamiento desde lo electoral (Morena) y lo institucional (la presidencia de la república y el control del congreso) sin estallidos violentos.

El choque en curso (con movilizaciones populares contra el freno a los sueldos excesivos) es, a fin de cuentas, entre una legalidad en bastante entredicho (la de los poderes judiciales) y una legitimidad de índole política y social (la exigencia de austeridad en cuanto a sueldos y prestaciones de una élite abusiva y despilfarradora). La suspensión de la aplicación de la ley sobre remuneraciones ha sido abiertamente rebatida por López Obrador, en un tono sin consideraciones, y por los conductores morenistas de las cámaras, Ricardo Monreal y Mario Delgado, quienes han hecho pronunciamientos secos, de absoluta descalificación, hacia esa decisión judicial y han advertido una virtual desobediencia legislativa, pues han asegurado que el próximo presupuesto federal no considerará la resolución imperativa emitida preventivamente por un ministro de la Corte.

La controversia en curso está exhibiendo penosamente la situación interna de ese Poder Judicial en el que jueces, magistrados y ministros (entre estos, Olga Sánchez Cordero, ministra en retiro, senadora con licencia y ahora secretaria de gobernación, pensionada con los mismos montos que ahora tanta irritación producen) han permitido que se les identifique ampliamente con los fenómenos de dispendio, corrupción e impunidad que el nuevo gobierno federal pretende erradicar.

Un ejemplo de esa disparidad, entre lo que el Poder Judicial pretende ser y lo que parte de los ciudadanos percibe, se acaba de producir en Puebla, donde el tribunal electoral, integrante del Poder Judicial de la Federación, ha confirmado la asignación de la gubernatura de esa entidad a la esposa del senador Rafael Moreno Valle, quien ya fue gobernador del mismo estado), a pesar de las múltiples pruebas de que en los comicios de referencia hubo un escandaloso fraude electoral.-

Mediante una votación dividida (cuatro votos contra tres) se impuso una visión complaciente con las gravísimas irregularidades y maquinaciones cometidas durante una elección en la que el aparato gubernamental estatal fue puesto al servicio de Moreno Valle y su esposa, Martha Erika Alonso, aunque el titular del momento sea Antonio Gali, gobernador por veinte meses, impuesto por el propio Moreno Valle, actual coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional.

Más allá de la encendida palabrería del momento, convendrá estar atento a las eventuales consecuencias de esta especie de cesión de plaza que Morena podría estar realizando en favor del citado Moreno Valle, quien podría estar canjeando (tales trueques son una especie de sello distintivo de ese personaje) la aceptación del “triunfo” conyugal por votos o actitudes panistas a favor de ciertos temas de interés morenista. A fin de cuentas, en el ánimo superior morenista no hay un compromiso profundo con el candidato derrotado, Miguel Barbosa, un perredista tradicional que fue miembro del grupo de los Chuchos hasta que decidió ejercer ese estilo chuchista por cuenta propia, lo que incluyó un salto “oportuno” a Morena./

La presidenta del tribunal electoral federal, Janine Madeline Otálora Malassis ha quedado en una situación complicada a raíz del proceso poblano, pues su voto fue uno de los que hicieron la diferencia de cuatro a tres en la resolución de referencia. En términos generales, ese tribunal ha mantenido una actitud de superficialidad e inocuidad respecto al fenómeno persistente de la defraudación en urnas y en las fases previa y posterior de los comicios. En ese sentido, la vertiente electoral del Poder Judicial federal también necesita transformaciones y cambios a fondo.

Y, mientras se reprograma la elección extraordinaria en el municipio oaxaqueño de San Dionisio del Mar, luego que actos de violencia llevaron este domingo a su cancelación, ¡hasta mañana!

¿Y qué tal una guardia chilanga?

Maestro, Sheinbaum anunció la desaparición del cuerpo de granaderos.

-Le hace justicia a una de las demandas del movimiento estudiantil de 1968, pero ya que los actuales no son tan represores como aquellos, ¿qué tal si los integran a una guardia chilanga, para emular a la nacional?

Por orden de doña Claudia, el Área de Atención Ciudadana de la CDMX ya asesora el caso de la Cooperativa Excélsior.

-Sólo con un gobierno progresista y democrático podía suceder: se tocaron las puertas de Los Pinos de 2006 a 2018 y nunca se abrieron, solapando un fraude en el que se vio inmiscuida hasta la ex vicepresidenta Marta Sahagún.

Un juez amparó a Emilio Lozoya y solicitó a la Fepade determinar si habrá acción penal en su contra.

-¿Qué prisa hay si el 21 de marzo será la tercera consulta y ahí se decidirá su futuro, que lo más seguro es la cárcel?

AMLO desclasificará información reservada por PGR en el caso Odebrecht.
-Eso: que se sepa cuánto recibió don Emilio y a quiénes compartió y protegió.

Miguel Torruco anunció que el Aeropuerto de Santa Lucía será para vuelos internacionales y el AICM para nacionales.

-Que entonces se llame ACM: Aeropuerto de la Ciudad de México (la I sobraría).

Salinas fue al funeral de George Bush y se sentó juntó a Angela Merkel y adelante del príncipe Carlos.

-¡A ver si no les abrió la bolsa y la cartera!

Reeligieron a Gustavo de Hoyos en Coparmex para un cuarto periodo: 2019.

-¡Otro año para descalificar a AMLO hasta por estornudar! Nada le parece al tipo.

Arrancan, rumbo a 2024

Claudia, Ebrard, Monreal
Descartes y encartes en 2021
Corral, Alfaro, Osorio, Ruiz Massieu

Con la toma de posesión de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México ha quedado instalado el equipo político de primer nivel del presidente Andrés Manuel López Obrador y, al mismo tiempo, arranca en forma la natural competencia por la candidatura presidencial de 2024 (en previsión de que a algunos cuidadores de las formas les parezca adelantada la mención futurista, valga recordar que en un sistema presidencialista, ahora con un AMLO tan superpresidencialista, la preparación del relevo suele iniciar el mismo día en que al dedo decisor le es colocada la banda tricolor).

Por razones de gran edad o de insuficiente carrera política (varios secretarios de estado llegaron al gabinete desde posiciones menores o ninguna), en esta primera promoción de figuras políticas solo destacan, en cuanto a posibilidades de la candidatura presidencial siguiente, tres personajes: la citada Sheinbaum, quien a estas alturas goza del aprecio e impulso del círculo central y familiar de López Obrador; el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard (a cuya cuenta política hay que sumar a Mario Delgado, el coordinador de los diputados de Morena, además de otros cargos medianos en distintos puntos de la estructura federal de segundo nivel) y el coordinador de los senadores del partido dominante, Ricardo Monreal Ávila, tal vez el más rezagado en cuanto a afectos y confianza en el ánimo del primer círculo obradorista pero siempre abierto a negociaciones y entendimientos con fuerzas partidistas aparte de la propia.

Faltan algunas decisiones importantes, ya prefiguradas, en materia de fiscalías general, anticorrupción y electoral, pero difícilmente sus titulares habrán de aspirar a la próxima candidatura presidencial por parte de Morena.

Las elecciones intermedias, de 2021, cambiarán el panorama actual, pues es previsible que haya descartes e inclusiones. De los gobernadores morenistas, hay quienes creen que Cuitláhuac García, de Veracruz, pudiera crecer como para aspirar a más. La presidenta del partido, Yeidckol Polevnsky, ha llevado la carga de un desgaste que debería llevarla más adelante a una posición de descanso y respiro, sin aspiraciones electorales de primer nivel en 2024. La diputada Tatiana Clouthier, la mayor revelación en la reciente campaña electoral, pareciera encaminada a buscar la gubernatura de Nuevo León, al igual que el poderoso secretario de seguridad pública, Alfonso Durazo, podría buscar la gubernatura de Sonora.

Aun cuando los partidos opositores aparecen desfondados, incapaces de armar una estrategia efectiva que les permita levantarse, desde hoy aparecen personajes que podrían avanzar en la búsqueda de la candidatura presidencial de 2024. Dos de ellos son gobernadores y tal plataforma les da especial visibilidad: Javier Corral Jurado, panista de Chihuahua, y Enrique Alfaro, jalisciense arropado por el Movimiento Ciudadano. Ambos han pretendido armar una bandera de oposiciones a puntos programáticos de López Obrador, en particular en cuanto a los superdelegados que, aun cuando fueron despojados de la pretensión de coordinar acciones estatales de seguridad, seguirán dando materia para el litigio mediático con los gobernadores.

Del lado priista no aparece una figura que pudiera intentar el regreso del dinosaurio de tres colores (en caso de que subsista el PRI con tal nombre y con tal distinción cromática). Hasta ahora, el mayor balbuceo antiobradorista proviene de Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de gobernación de Enrique Peña Nieto que fue hecho a un lado para postular al tecnócrata José Antonio Meade Kuribreña. Otra voz con algunas posibilidades de desarrollo sería la de Claudia Ruiz Massieu, sobrina de Carlos Salinas de Gortari, quien podría quedar como el último político con poder que deseara apostar a la eventual resurrección del PRI, con ese o con otro nombre.

La búsqueda de opciones en otros partidos parece infructuosa. El Partido de la Revolución Democrática aspira a sobrevivir, con el riesgo de desaparecer en las próximas elecciones, ya sin figuras relevantes y con intereses mezquinos e incluso oscuros que buscan quedarse con el membrete y la franquicia. Aun cuando mantiene una bancada legislativa, gracias a maniobras agradecidas de Morena, el Partido Encuentro Social, sin registro a nivel nacional, tiene una carta interesante a jugar, la del ex futbolista profesional Cuauhtémoc Blanco, cuyo talante desenfadado y populachero puede ir ganando presencia si los políticos profesionales, incluso López Obrador, fueran perdiendo fuelle o los problemas no resueltos les fueran desacreditando.

Quedan dos opciones por construir. Felipe Calderón Hinojosa y Margarita Zavala intentarán la constitución de un partido propio, que pretendería captar a militantes descontentos con el rumbo de Acción Nacional.

Y, mientras el ambiente ya huele a ponche y a descanso de temporada, con la política rodando más o menos bajo control, pero los focos parpadeantes en materia económica, sobre todo por cuanto a la negociación de los bonos del aeropuerto proyectado en Texcoco.

Científica Sheinbaum contra ruda realidad

El principal reto de Claudia Sheinbaum consistirá en hacer un buen gobierno sin que se note demasiado, sin levantar tolvaneras internas en un partido y en un liderazgo presidencial en el que no aceptan más que una figura fuerte.

De entrada, la científica metida a la política tiene bastantes fichas a su favor: es la primera mujer en llegar a la máxima responsabilidad ejecutiva en la capital del país, goza del aprecio y la confianza plena del jefe político, AMLO, y del círculo más cercano a este, y podrá aplicar y potenciar algunos postulados de avanzada contenidos en la primera constitución de México.

Su punto de referencia debe ser la gestión realizada por el propio López Obrador durante cinco años en que se sentaron las bases del crecimiento político y social, que llevó al tabasqueño al Palacio Nacional, con signos característicos de honestidad en el manejo del dinero público y un marcado sentido social.

El sucesor de AMLO, Marcelo Ebrard, cumplió en general (afectado por el caso de la línea 12 del Metro) y dio pasos fuertes en terrenos donde Andrés Manuel se había mostrado conservador, como la aprobación legal del matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a adoptar hijos. Ebrard mantuvo una confrontación, incluso en el terreno judicial, con el máximo jefe de la ultraderecha mexicana, el cardenal jalisciense Juan Sandoval Íñiguez.

Antes, en 2007, al firmar la ley expedida por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para despenalizar la suspensión voluntaria del embarazo, Ebrard fue atacado por la jerarquía católica. El arzobispado primero de México, a cargo del cardenal, Norberto Rivera, lo declaró “fuera de la iglesia”, en una forma verbal con pretensiones de etiquetarlo como virtualmente ex comulgado. “Político que juega a ser dictadorzuelo” y que ha puesto “en riesgo su alma y salvación eterna”, le dijo ese arzobispado a Ebrard.
Pero, ahora, la científica Sheinbaum recibe una administración y una realidad degradada.

Por una decisión cupular de López Obrador y Ebrard, en 2012 fue designado Miguel Mancera como candidato de la “izquierda” a la sucesión.

Con un comportamiento social esperanzado y con mínima crítica izquierdista, igual que sucede actualmente con algunas decisiones de esa misma izquierda partidista llegada al poder presidencial, Mancera fue instalado como gobernante.

La administración de MAM fue pésima. Se mantuvo en constante entrega con Peña Nieto. Sus referentes fueron las élites económicas y políticas, dejando el manejo político de lo cotidiano a una camarilla en la que destacó un personaje tenebroso, Héctor Serrano, quien fue secretario de gobierno y secretario de movilidad, truculento encargado de “construir” en efectivo la presunta candidatura presidencial de Mancera.

Ante el cúmulo de problemas graves que hereda de la administración de Mancera y del tramo final, ejercido por José Amieva, y de la insuficiencia presupuestal para resolverlos de fondo, Sheinbaum tendrá que desplegar artes políticas de las que no ha dado una magistral muestra hasta ahora, caminante exitosa porque una mano superior la ha ido guiando.

Medidas, como la supresión del cuerpo de granaderos y de las fotomultas, generan una primera impresión positiva para la nueva gobernadora. Pero el cambio de fondo habrá de demostrarse, por dar dos ejemplos, en terrenos como la honestidad en la relación con las inmobiliarias y el castigo a corruptos.

A propósito de la desaparición de la figura de los granaderos será interesante si el gobierno capitalino va a prescindir de alguna forma de contención de movilizaciones públicas críticas o adversas a los poderes asentados en la capital del país. Es emotivo dedicar tal desaparición a las exigencias estudiantiles de 1968 y, desde luego, de entonces a la fecha tal corporación de granaderos ha tenido suficientes actos negativos para invocar el adiós a tal agrupación.

Pero la realidad política de nuestro país hace necesarias las fórmulas policiacas de control de multitudes, a menos que Sheinbaum crea que de pronto van a desaparecer las causas que motivan marchas, protestas y desbordamientos de violencia política. Ojalá no se esté en presencia de un mero cambio de etiquetas, como ha sucedido con la “desaparición” del Cisen, para convertirlo en una nueva agencia, bajo el mando del general Audomaro Martínez. ¡Hasta mañana!

AMLO: Presidente en campaña

En sendos discursos, Andrés Manuel López Obrador descalificó abiertamente a sus antípodas (en San Lázaro, con Enrique Peña Nieto como desencajado testigo y destinatario) y refrendó su credo transformador (en el zócalo capitalino, en medio de un ceremonial cargado de simbolismo popular).

En su discurso de toma de posesión soltó una descarnada crítica a la administración que le precedió y al neoliberalismo de tres décadas (con una significativa nostalgia por la etapa del priismo de buenos resultados en las pizarras económicas).  Y en su discurso ante una Plaza de la Constitución rebosante, recurrió de manera abierta a su base popular de apoyo, como sustento necesario para una travesía plena de riesgos.

Riesgos presentes desde los primeros momentos de la presidencia de la república con mayor respaldo popular de la historia moderna, un respaldo manifestado vivamente por la gente que al paso del ya famoso Jetta blanco le vitoreó y en algunos casos se arriesgó, en bicicletas o motocicletas, con tal de acercarse al tabasqueño de muy frágil burbuja de protección formal.

Riesgos relacionados con la capacidad presupuestal para cumplir en tiempo y forma la amplia lista de compromisos, con el sistemático amago de “los mercados” y con las dificultades propias de la integración de un variopinto equipo de trabajo que en algunos casos parece desfigurarse conforme va llenando los huecos inferiores del primer y segundo niveles del organigrama codiciado.

El simbolismo, en esta primera etapa, puede darse por bien servido. La apertura de Los Pinos al público en general; el recorrido automovilístico rumbo al Palacio Legislativo y a Palacio Nacional, entre vallas y euforia populares; el discurso de congruencia ante Peña Nieto; el manejo sin incidentes de los actos protocolarios, con Ivanka Trump y Mike Pence presentes en San Lázaro, pero no en la comida de Palacio Nacional a la que sí asistió Nicolás Maduro; el hincarse durante la ceremonia en la que le entregó un símbolo de mando un presunto gobernador indígena (Hipólito Arriaga, ex militante de la Confederación Nacional Campesina y promovido por grupos priistas del Estado de México.

Discursos, promesas en curso y simbolismos van destinados a la consolidación de la base popular de apoyo de AMLO. Los ocupantes de Los Pinos apelaron siempre a las élites, pues de esa fuente de poder provenían y de su respaldo necesitaban. AMLO, en cambio, requiere mantenerse como líder virtualmente en campaña, excitando a la porción social (mayoritaria) que le apoya, en preparación de eventuales choques u obstáculos mayores en el cumplimiento de una serie de programas de gobierno que necesitan ser “sentidos” y asumidos por esas bases populares para defenderlos en caso necesario.

En esta fase de consolidación política, mientras el amago de acciones legales de los acreedores de los bonos de financiamiento del aeropuerto que se proyectaba construir en Texcoco lleva al nuevo gobierno a prolongar los trabajos en ese lugar y a proponer la recompra de esos bonos, López Obrador busca establecer una relación estrecha con las fuerzas armadas, cuyo secretario de la defensa nacional, el general Luis Cresencio Sandoval, incluyó en su discurso el lema de la coalición partidista encabezada por Morena en las pasadas elecciones, “Juntos haremos historia”.

El presidente, está acelerando un proceso de internación en las fuerzas armadas para asegurar lealtad no solo declarativa o fundada en la relación con los altos mandos y, por otra parte, avanza en la confirmación práctica de la Guardia Nacional.

En el tema del aeropuerto, cuya construcción continuará en Texcoco se busca un arreglo específico con los principales inversionistas, vale recordar que sus directivos aseguraron semanas atrás que habría entendimientos, pero sin entrar a los detalles monetarios en los que suele estar el diablo. El riesgo de un oneroso y prolongado conflicto legal, bajo la jurisdicción de un tribunal neoyorquino, llevó a la nueva administración del aeropuerto de la Ciudad de México a hacer pública una estrategia de recompra de bonos que, obviamente, puede ser aceptada o rechazada por los afectados por la cancelación del mencionado proyecto al que algunos empresarios aún consideran susceptible de recuperación.

Y, mientras la primera visita de López Obrador a una entidad federativa ha sido a Veracruz, ya con el morenista Cuitláhuac García como gobernador y, obviamente, sin la presencia repudiada de Miguel Ángel Yunes, ¡hasta mañana, luego que este domingo se realizó la primera manifestación de adversarios de las políticas obradoristas, con pocos participantes y entre acusaciones de fifís y chairos que se lanzaron algunos de los protestantes y otros ciudadanos!

Ya casi: ¡adiós, Peña!

En bronce estatuario, con 2.20 metros de altura, Enrique Peña Nieto quedará a disposición no solo de la historia (que desde ahora le adelanta pésimas calificaciones, las peores entre el catálogo de los peores después de la Revolución Mexicana) sino, de manera que podría ser literalmente contundente, de la opinión y acción de los viandantes que ahora podrán recorrer los arbolados caminos de la que a partir de este sábado dejará de ser la residencia oficial del presidente de los Estados Unidos Mexicanos./

Peña Nieto aprovechó su último día efectivo todavía al mando (es un decir) de la nación, para despedir y despedirse del Estado Mayor, que ahora se reintegra a las filas de la Secretaría de la Defensa Nacional. Fue el adiós a Los Pinos. El último acto con las características pretorianas que dominaron el ceremonial presidencial durante décadas. Más tarde, sin tanto boato, inauguró el Centro Médico Naval./

Hoy, Peña Nieto saldrá a Argentina, para participar el viernes en la reunión del G-20, atestiguar la firma del nuevo tratado comercial trumpista y entregar la condecoración de la Orden del Águila Azteca al yerno Jared Kushner. Luego, regresará a México para asistir el sábado al Palacio Legislativo de San Lázaro a la ceremonia de transmisión de poderes (aunque, en los hechos, López Obrador habrá asumido el control oficial del país desde el primer minuto del sábado, así como asumió paulatinamente el control extraoficial del país al segundo día después de las elecciones del pasado julio)./

En las premuras de cierre del ciclo peñista, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, presidida por Luis Raúl González Pérez, se atrevió a última hora a dar a conocer su recomendación sobre el caso Iguala-Ayotzinapa. En esencia, señala las diversas facetas de irresponsabilidad, distorsión y encubrimiento en que incurrieron personajes de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal), sobre todo en cuanto a la Procuraduría General de la República./

El valor de una postura así queda opacado por el evidente acomodo a las horas finales del peñismo para lanzar, desde la onerosa y, en general, ineficaz instancia oficial de defensa de los derechos humanos, señalamientos que desacreditan totalmente la “verdad histórica” y abundan en lo que instancias independientes ya han señalado respecto al caso./

La recomendación de la citada comisión recibió una respuesta a la altura de las circunstancias cronológicas. Peña Nieto ayer cerró virtualmente su ejercicio como ocupante de la silla presidencial, pero aún así, con solemnidad tragicómica, el todavía secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, dijo que el gobierno federal “acepta” la recomendación, estudia su contenido y verá si con ello se trastoca la tal “verdad histórica”./

La maniobra buscará “limpiar” al peñismo de última hora de la mancha dejada por Jesús Murillo Karam y habilitar al obradorismo para nuevas indagaciones. En su postrimería, Peña Nieto “entraría en razón” e, imbuido de espíritu justiciero, podría declararse “engañado” por el malévolo fabulador Murillo Karam. Y López Obrador, viendo hacia adelante, podría retomar la recomendación de la CNDH y avanzar e indagar, hasta donde le sea posible./

El presidente que está por tomar posesión se fue a Palenque, Chiapas, (donde tiene una finca familiar, La Chingada) en compañía del compositor y cantante cubano Silvio Rodríguez y de Miguel Ángel Revilla, presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, cuya capital es Santander, donde está la sede del grupo bancario del mismo nombre (cuya presidenta, Ana Botín, visitó semanas atrás a López Obrador en su casa de la Ciudad de México, durante una visita en la que el tabasqueño ofreció garantías de respeto a la operación bancaria )./

Descansará estos días AMLO en aquellas tierras, dispuesto a cargar energías antes de la toma formal del poder mexicano, luego de un intenso e inusitado ejercicio como presidente electo que le ha llevado a bromear en el sentido de que rendirá protesta y, al mismo tiempo, dará su primer “informe de gobierno”.-

Gran ruido generó la declaración de Paco Ignacio Taibo II en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, luego que uno de los asistentes le preguntó por su destino como director del Fondo de Cultura Económica, propuesto por López Obrador pero entrampado debido a una disposición legal que exige ser mexicano por nacimiento para ocupar ese cargo.

Ya casi: ¡adiós, Peña!

En bronce estatuario, con 2.20 metros de altura, Enrique Peña Nieto quedará a disposición no solo de la historia (que desde ahora le adelanta pésimas calificaciones, las peores entre el catálogo de los peores después de la Revolución Mexicana) sino, de manera que podría ser literalmente contundente, de la opinión y acción de los viandantes que ahora podrán recorrer los arbolados caminos de la que a partir de este sábado dejará de ser la residencia oficial del presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Peña Nieto aprovechó su último día efectivo todavía al mando (es un decir) de la nación, para despedir y despedirse del Estado Mayor, que ahora se reintegra a las filas de la Secretaría de la Defensa Nacional. Fue el adiós a Los Pinos. El último acto con las características pretorianas que dominaron el ceremonial presidencial durante décadas. Más tarde, sin tanto boato, inauguró el Centro Médico Naval.

Hoy, Peña Nieto saldrá a Argentina, para participar el viernes en la reunión del G-20, atestiguar la firma del nuevo tratado comercial trumpista y entregar la condecoración de la Orden del Águila Azteca al yerno Jared Kushner. Luego, regresará a México para asistir el sábado al Palacio Legislativo de San Lázaro a la ceremonia de transmisión de poderes (aunque, en los hechos, López Obrador habrá asumido el control oficial del país desde el primer minuto del sábado, así como asumió paulatinamente el control extraoficial del país al segundo día después de las elecciones del pasado julio).

En las premuras de cierre del ciclo peñista, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, presidida por Luis Raúl González Pérez, se atrevió a última hora a dar a conocer su recomendación sobre el caso Iguala-Ayotzinapa. En esencia, señala las diversas facetas de irresponsabilidad, distorsión y encubrimiento en que incurrieron personajes de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal), sobre todo en cuanto a la Procuraduría General de la República.

El valor de una postura así queda opacado por el evidente acomodo a las horas finales del peñismo para lanzar, desde la onerosa y, en general, ineficaz instancia oficial de defensa de los derechos humanos, señalamientos que desacreditan totalmente la “verdad histórica” y abundan en lo que instancias independientes ya han señalado respecto al caso.

La recomendación de la citada comisión recibió una respuesta a la altura de las circunstancias cronológicas. Peña Nieto ayer cerró virtualmente su ejercicio como ocupante de la silla presidencial, pero aún así, con solemnidad tragicómica, el todavía secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, dijo que el gobierno federal “acepta” la recomendación, estudia su contenido y verá si con ello se trastoca la tal “verdad histórica”.

La maniobra buscará “limpiar” al peñismo de última hora de la mancha dejada por Jesús Murillo Karam y habilitar al obradorismo para nuevas indagaciones. En su postrimería, Peña Nieto “entraría en razón” e, imbuido de espíritu justiciero, podría declararse “engañado” por el malévolo fabulador Murillo Karam. Y López Obrador, viendo hacia adelante, podría retomar la recomendación de la CNDH y avanzar e indagar, hasta donde le sea posible.

El presidente que está por tomar posesión se fue a Palenque, Chiapas, (donde tiene una finca familiar, La Chingada) en compañía del compositor y cantante cubano Silvio Rodríguez y de Miguel Ángel Revilla, presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, cuya capital es Santander, donde está la sede del grupo bancario del mismo nombre (cuya presidenta, Ana Botín, visitó semanas atrás a López Obrador en su casa de la Ciudad de México, durante una visita en la que el tabasqueño ofreció garantías de respeto a la operación bancaria ).

Descansará estos días AMLO en aquellas tierras, dispuesto a cargar energías antes de la toma formal del poder mexicano, luego de un intenso e inusitado ejercicio como presidente electo que le ha llevado a bromear en el sentido de que rendirá protesta y, al mismo tiempo, dará su primer “informe de gobierno”.-

Gran ruido generó la declaración de Paco Ignacio Taibo II en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, luego que uno de los asistentes le preguntó por su destino como director del Fondo de Cultura Económica, propuesto por López Obrador pero entrampado debido a una disposición legal que exige ser mexicano por nacimiento para ocupar ese cargo.

AMLO avanza en Banxico

• Esquivel y las turbulencias
• “Democracia deliberada”
• En enero, elección en SNTE

En medio de las turbulencias relacionadas con las operaciones bursátiles y la paridad cambiaria, el inminente presidente, Andrés Manuel López Obrador, da un paso en el rediseño de la Meca del economicismo neoliberal mexicano, el Banco de México, al proponer para subgobernador de esa institución “autónoma” a Gerardo Esquivel Hernández, el hombre del primer círculo económico de AMLO más cargado a la izquierda institucional (fue coordinador de investigación del Instituto Belisario Domínguez, del Senado, a la llegada del entonces perredista Miguel Barbosa a la presidencia de ese instituto).

Esquivel ha fungido hasta ahora como anunciado subsecretario de ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde Carlos Urzúa ha batallado para tratar de conjurar la incertidumbre y enojo de grandes empresarios e inversores a quienes asustan el estilo y varias de las propuestas de quien será a partir de este sábado el presidente de la República. La distribución de los ingresos fiscales durante el obradorismo, bajo una concepción de equilibrio macroeconómico y sentido social, había sido el encargo central de Esquivel.

Ahora, de avanzar esta propuesta (lo cual parece automático, pues el obradorismo tiene también el control del Poder Legislativo federal), el licenciado en economía por la UNAM, con maestría del Colegio de México y doctorado en la Universidad de Harvard, suplirá a Roberto del Cueto Legaspi en la Junta de Gobierno del citado Banco de México, integrada por el gobernador de esta institución, Alejandro Díaz de León Carrillo (quien llegó al cargo ante la postulación de José Antonio Meade Kuribreña como candidato presidencial priista), y cuatro subgobernadores.

Declarada su autonomía durante la presidencia de Ernesto Zedillo Ponce de León, el Banco de México ha sido gobernado desde entonces por inequívocos representantes de la escuela económica neoliberal: Miguel Mancera Aguayo (1994-1997), Guillermo Ortiz Martínez (1998-2009), Agustín Carstens Carstens (2010-2017) y el actual, Díaz de León Carrillo.

Esquivel Hernández forma parte de la corriente “Democracia Deliberada” (@ddeliberada, en Twitter), que se autodefine como “Corriente política en búsqueda de la izquierda perdida”. La esposa de Esquivel, Graciela Márquez Colín, propuesta para la Secretaría de Economía, ha sido miembro de este grupo, aunque su nombre aparece en la página oficial sin referencia hipertextual. Además, participan entre otros, Adrián Lajous, del equipo de Claudia Sheinbaum y Hernán Gómez, articulista en “El Universal” y activo participante en mesas de debate en Televisa, como “La hora de opinar”, con Leo Suckermann, donde también ha sido opinante el citado Esquivel.

Durante unos 45 minutos se reunieron representantes de la corriente sindical de Elba Esther Gordillo con el presidente electo. Estos visitantes de la casa de transición se retiraron con la convicción de que en enero habrá un congreso nacional democrático para elegir al nuevo dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Dominga Escobar, profesora de la sección 22, de Oaxaca, planteó que debe haber piso parejo en esa elección interna y que ésta debe realizarse en el primer mes del próximo año.

Más tarde, López Obrador recibió a la directiva en funciones, encabezada por el coahuilense Alfonso Cepeda (del grupo de los Moreira), quien sustituyó al jalisciense Juan Díaz de la Torre, quien recientemente, entre impugnaciones, se había hecho elegir por seis años y, ante la presión del grupo elbista, renunció al cargo para dejar a Cepeda, con la intención de que este cubra el largo periodo pendiente.

López Obrador encomendó a las futuras secretarias de gobernación y del trabajo, Olga Sánchez y Luisa María Alcalde, respectivamente, que den continuidad al tema de la elección, con voto libre, directo y secreto, y que busquen impedir que se use el aparato de la Secretaría de Educación Pública en algunos estados (se dio como ejemplo Nayarit) para presionar a los profesores en determinado sentido sindical.

El gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, llegado al cargo a nombre del Partido de la Revolución Democrática pero empujado por Enrique Peña Nieto, ha anunciado que “devuelve” al gobierno federal, es decir, a López Obrador, aunque este todavía no tome posesión de la silla presidencial, el manejo del sistema educativo estatal en sus ramas de instrucción básica y de normales.

Con ese movimiento, Aureoles Conejo busca trasladar al gobierno obradorista la carga presupuestal y los problemas derivados de incumplimientos e insuficiencias. Ha dicho que, en esencia, la educación es un asunto federal, y los gobiernos estatales y municipales son concurrentes. La medida tiene como contexto general la oposición de gobernadores panistas, priistas, perredista y del Movimiento Ciudadano, a diversas políticas del gobierno por entrar, en particular respecto a los superdelegados y a las funciones de éstos como eje convocante y decisorio de acciones de la futura Guardia Nacional.

No hubo sorpresa en cuanto al ejercicio de “reafirmación” (el término fue usado por AMLO en alguna entrevista periodística para precisar el sentido de lo que se llama “consultas ciudadanas”). Ni siquiera el apabullante porcentaje de apoyo (más del 90 por ciento) a las 10 propuestas de trabajo de López Obrador. Pero no serán suficientes el ejercicio de votación ni el altísimo apoyo reportado en temas como el Tren Maya, las Zonas Económicas Especiales y el corredor transístmico ante la necesidad de realizar verdaderas consultas a las comunidades que podrían ser afectadas o beneficiadas por tales planes.

El periodista Jenaro Villamil estará de lunes a viernes en el 620 de amplitud modulada en radio comercial, frecuencia perteneciente a la cadena “Rasa”. De una a dos de la tarde, acompañado de Lourdes Piña Soria, Villamil dará noticias y opiniones, en un ejercicio de plausible apertura a nuevas voces y enfoques, que podrá ser escuchado en la radio comercial y en www.villamilinforma.com
¡Hasta mañana!

Migrantes CA, problema de México

• Estación de espera
• Velasco Coello, adiós violento
• Güero Consentido de la 4T

La administración Trump ha decidido que los migrantes centroamericanos en ruta hacia Estados Unidos deben ser contenidos desde el sur de México, como este país pueda, ya sea mediante el uso de la fuerza pública o mediante barreras económicas o laborales como el Tren Maya, el corredor transístmico y la siembra masiva de árboles. México, pues, como el verdadero muro de Trump.

En el caso de los migrantes en caravana, que a fin de cuentas le proporcionaron un buen servicio (aunque no suficiente) en las pasadas elecciones intermedias, Trump ha militarizado su frontera para impedir que un pie sin documento legal que lo avale pueda pisar territorio gringo. Ayer, luego de rebasar las prevenciones de la Policía Federal, un grupo de esos migrantes realizó un intempestivo intento de salto de muro, que fue contenido desde el lado estadounidense mediante el uso de gases lacrimógenos.

El volátil ambiente de esa caravana migrante centroamericana, con presencia de informantes, infiltrados y provocadores, queda ahora a disposición de las autoridades mexicanas salientes, cuyo secretario de gobernación, Alfonso Navarrete Prida, ha anunciado que el Instituto Nacional de Migración va a deportar a cuando menos medio millar de centroamericanos que participaron en el intento de ingreso violento a Estados Unidos. “La actuación será con firmeza”, dijo Navarrete, a quien queda menos de una semana en el cargo.

Luego tocará el turno a la administración obradorista que, según lo publicado por The Washington Post, habría llegado a un acuerdo para que los migrantes en solicitud de asilo estadounidense se mantengan en México, como si este país fuera una especie de estación de espera. El presunto acuerdo fue negado, con prosa confusa que ya le va siendo característica, por la futura secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Manuel Velasco Coello rindió su último informe como gobernador del estado de Chiapas. Hubo una abierta represión a trabajadores del sector salud y a desplazados de comunidades rurales que protestaron en el contexto del peculiar informe. El cierre violento de la administración del joven político conocido como “El Güero” fue congruente con las hechuras políticas de los seis años recientes: una administración pública caracterizada por el desdén hacia las demandas populares, la utilización de la pobreza como mecanismo de control electoral y la politiquería como método de subsistencia y ascenso en las cúpulas.

Las prácticas de Velasco Coello bien podrían ser inscritas en la muy precisa lista de lo que se supone que debería estar en proceso de extinción conforme a lo que se ha llamado “La cuarta transformación del país”. Miembro del deplorable Partido Verde Ecologista de México, peñista no solo por circunstancias sino por afinidad esencial, usuario del priismo y sus siglas para imponer en Chiapas una especie de bipartidismo de rienda única, acusado de corrupción y despilfarro, frívolo y clasista (llegó a permitir que pobladores de comunidades indígenas lo transportaran en andas), Velasco Coello ha gozado tempranamente de una excepcional benevolencia por parte de Andrés Manuel López Obrador y el partido Morena.

Quien está llamado a ser “El Güero” Consentido del Sexenio comparte la siguiente gubernatura chianapeca con el obradorismo, en la persona de Rutilio Escandón, y colocó en senadurías y diputaciones a miembros de su grupo. De escándalo fue la maroma del obradorismo senatorial a la hora de negarle permiso para dejar el Senado y luego, en segunda votación, restituirle tal vía que le permitió retomar el gobierno chiapaneco, con la posibilidad de regresar luego a tal escaño o ejercer abiertamente alguna función pública, tal vez relacionada con el proyecto del Tren Maya. En tales circunstancias, resulta que las protestas populares en su contra, la represión a esos protestantes y el saldo negativo de su gestión, son incidentes menores, ante la protección y promoción que le brinda el inminente presidente de la República.

López Obrador se reunió ayer con treinta y dos mil elementos de las fuerzas armadas mexicanas. Es inusual que se produzca un encuentro de esa magnitud con quien es presidente electo y, por tanto, aún no es el comandante formal del Ejército y la Marina. La visita al Campo Militar número uno ha tenido como referente discursivo el tema de la Guardia Nacional, que es uno de los varios puntos que han causado desconcierto en esos cuerpos castrenses.

El próximo presidente de la República pidió apoyo a quienes le escuchaban y les dijo que la creación de la citada Guardia es una necesidad, ante el desbordamiento de la violencia: propongo la Guardia “porque le tengo confianza al Ejército y a la Marina, porque el Ejército es el pueblo uniformado”. Acompañaron a AMLO quienes serán los secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina del próximo gabinete, Luis Sandoval y José Ojeda, respectivamente, así como los titulares que van de salida, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón. Además, los futuros secretarios de gobernación y de seguridad pública, Olga Sánchez y Alfonso Durazo, y la próxima gobernadora capitalina, Claudia Sheinbaum. ¿Por qué hacer esta reunión masiva antes de la toma de posesión y no días o incluso horas después de esta?

Astillas: Se rebela Damián Zepeda a la colocación de Rafael Moreno Valle como coordinador de los senadores panistas, cargo que ocupaba Zepeda merced al mismo método discrecional que ahora impugna. Pleitos internos del partido blanquiazul que se agudizan, entre palabrería supuestamente virtuosa, que no alcanzan a esconder el drama de la seca reyerta por puestos y privilegios…

En el pelotón de opositores a los superdelegados obradoristas, que presentará objeciones constitucionales ante la Suprema Corte, destacan dos figuras que suman puntos con la vista puesta en la elección presidencial de 2024: el jalisciense Enrique Alfaro, a nombre del cuasi regional Movimiento Ciudadano, y el chihuahuense Javier Corral, a nombre de Acción Nacional o lo que de éste quede… ¡Hasta mañana!

¿No se preocupen, ex presidentes?

Deseoso de promover su próxima consulta de reafirmación (ahora con diez puntos, entre ellos el Tren Maya), Andrés Manuel López Obrador ha recorrido en días recientes los estudios de Televisión Azteca, Televisa, Imagen TV y Aristegui Noticias. Ha sido natural que el interés periodístico haya abordado otro tipo de temas (con una notable disposición de AMLO a contestar todo), en especial lo relacionado con la creación de una Guardia Nacional y con el perdón a los políticos corruptos.

La entrevista de ayer, con Carmen Aristegui, fue particularmente ilustrativa. A diez días de que le sea colocada la banda de tres colores en el pecho, el tabasqueño ofreció, durante más de dos horas, la mayor y mejor exposición pública de su visión y razonamientos en la parte final de su largo recorrido como político opositor, ya en la antesala de la toma de un poder que necesariamente ajustará o modificará las posturas propias de la recolecta electoral.

Triunfante en julio pasado merced a una profusión de votos deseosos, sobre todo, de poner fin a la terrible etapa de saqueo de la riqueza pública que encabezó Enrique Peña Nieto (pero que han practicado, en diversa medida, casi todos los anteriores ocupantes de Los Pinos) , López Obrador ha mantenido su postura original de perdonar a los causantes de la crisis nacional y ver hacia adelante a partir del próximo primero de diciembre, en un lance sintetizado en la frase popular de “borrón y cuenta nueva”.

Ayer, sin embargo, en la entrevista difundida a través de Radio Centro y del portal Aristegui Noticias, AMLO se comprometió a que, organizadas por el Instituto Nacional Electoral y con una normatividad modificada, se realizarán consultas sobre tres temas: el consejo asesor empresarial que recientemente fue anunciado, la mencionada Guardia Nacional y un eventual enjuiciamiento a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y el siguiente “ex”, Peña Nieto.

López Obrador advirtió: “Desatamos… (¿A los demonios, habría sido la frase que el presidente electo no completó?: astillado breviario preguntón), nos empantanamos, se suelta la confrontación entre los mexicanos, porque tendríamos que enjuiciar a Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, y habría demasiado escándalo, y no podría hacer lo que quiero hacer para acabar con la corrupción (…) “Le haríamos más daño al país que beneficios si desatamos una cacería de corruptos”.

Una primera reacción a estas palabras puede ir del desconsuelo a la ira. Todo el poder derivado de las urnas (treinta millones de votos, Presidencia de la República, mayoría dominante en el congreso federal, gubernaturas y congresos locales) resulta impotente ante “los mercados” (que dieron muestra de su fuerza ante el intento de corregir el sistema de comisiones bancarias) y la necesaria “estabilidad política”. Todo se puede mover y remover, menos lo sustancial del sistema.

En ese contexto de crudo pragmatismo es explicable la injustificada insistencia de AMLO en proclamar “respeto” a Peña Nieto, convencido de que este propició o permitió las condiciones electorales adversas a un nuevo fraude electoral. Por ello, EPN se encamina al tranquilo disfrute de su retiro, al igual que la mayoría de sus compinches. La estabilidad política del sistema no acepta conspiraciones justicieras.

La ruta inmediata de reinstalación de Elba Esther Gordillo en el poder sindical pasará por la realización de un consejo nacional del SNTE (que se tiene programado para hoy), la renuncia de Juan Díaz de la Torre (el personaje impuesto por el peñismo para sustituir a Elba Esther) y la convocatoria a un congreso nacional en el que podría “devolverse” a la profesora el puesto directivo o, bien, instalar a alguno de sus subordinados políticos, para quedar ella como poder tras el trono.

Este miércoles los integrantes del gabinete de Enrique Peña Nieto,conocieron la vida sin vigilancia y ayudantía de militares pertenecientes al Estado Mayor.

Narcos: Casos de la vida real

-Cantantes en Brooklyn
-Muerte de funcionarios
-Actores en Netflix

El juicio a Joaquín Guzmán Loera, en Brooklyn, es en realidad un juicio al sistema político mexicano, no solo a sus ramificaciones policiacas, militares o judiciales. Pero justamente cuando la “Guerra contra el narcotráfico” entra a su segunda transformación (Felipe Calderón planteó el modelo original y Enrique Peña Nieto realizó la primera transformación, que en realidad fue continuidad), ahora con el ropaje de una Guardia Nacional de origen militar, bajo mano militar y con militares aún más intrusivos (de aprobarse el correspondiente proyecto de ley, en sus términos, podrían ser “auxiliares” de las agencias del Ministerio Público), las revelaciones provenientes de Nueva York muestran sin atenuantes el nivel de control del aparato estatal que han llegado a adquirir los grupos ejecutivos del crimen organizado, los llamados cárteles, más allá de planes ingeniosos, declaraciones enjundiosas y buenas intenciones de reformismo compaginado.

Todas las declaraciones y acusaciones surgidas del jurado de New York han de tomarse con las reservas del caso, pues obedecen a estrategias de defensa o ataque por voz de apoderados legales o partícipes y testigos que suelen tener beneficios y si se conducen en la línea deseada por los controladores del proceso. Sin embargo, señalamientos crudos, en particular contra personajes de primer nivel, como los citados Calderón y Peña, como presuntos receptores de sobornos provenientes de determinados cárteles, embonan con precisión y los antecedentes de corrupción y abuso que caracterizaron a sus reprobadas administraciones.

En el coro de delaciones que se desarrolla en Nueva York ha tenido un papel destacado Jesús Zambada, apodado “El Rey”, hermano del discreto “Mayo”, reputado como el máximo jefe real del Cártel de Sinaloa. Ayer, “El Rey” relató que en 2005 se urdió un plan para asesinar a José Luis Santiago Vasconcelos, quien era titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO, que en 2012 se convirtió en SIEDO, Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada; meros cambios de fachada).

La orden de ejecución contra Santiago Vasconcelos tuvo como sustento su grave pecado operativo, según lo dicho por “El Rey” Zambada: dicho subprocurador “no agarraba dinero… de parte del narcotráfico” y, en ese sentido, “no cooperaba con nadie”. Los jefes del Cártel de Sinaloa desistieron de la intención exterminadora y desactivaron a los verdugos, según el citado “Rey”. Pero ese subprocurador murió en otro de los extraños accidentes aéreos que caracterizaron las etapas de Vicente Fox y de Calderón como ocupantes del poder presidencial.

En la tarde del 4 de noviembre de 2008, en viaje de San Luis Potosí a la Ciudad de México, se desplomó el avión cuyos pasajeros más conocidos eran el propio Santiago Vasconcelos y, sobre todo, Juan Camilo Mouriño Terrazo, el joven economista nacido en Madrid al que Felipe Calderón hizo todopoderoso secretario de Gobernación y virtual precandidato explícito a la sucesión en 2012. El mayor golpe político e íntimo que recibió Calderón durante su paso por Los Pinos fue la muerte de su gran amigo y principal proyecto político a futuro.

En 2005, el mismo año en que los mafiosos sinaloenses tramaban el asesinato del fiscal antidroga; Santiago Vasconcelos, murió en accidente aéreo el secretario federal de seguridad pública, Ramón Martín Huerta, quien había suplido a Vicente Fox cuando éste dejó la gubernatura de Guanajuato para buscar Los Pinos. Y en noviembre de 2011, al caer el helicóptero en el que se transportaba, murió quien entonces era secretario de Gobernación con Calderón, el tijuanense José Francisco Blake Mora.

Con esos y muchos episodios más (la muerte de Héctor Beltrán Leyva, por ejemplo, que pareciera mensaje con rumbo al norte), pareciera informe oficial de labores lo que la serie de Netflix, Narcos, muestra en su cuarta temporada, con Diego Luna, Tenoch Huerta, Joaquín Cosío, José María Yazpik y Michael Peña en los papeles principales.-

El futuro secretario de hacienda, Carlos Urzúa, sigue realizando filtraciones, imprecisiones y errores de su propio equipo (tal vez la primera pregunta debería ser si de verdad tiene “su” equipo de trabajo).

El episodio más reciente se produjo ayer, al publicarse que el presupuesto para las universidades públicas sería 32.5% menor a lo correspondiente al año en curso. Tal versión provocó reacciones inmediatas, pues el presidente electo había prometido a rectores de esas casas de estudios que se mantendrían las asignaciones monetarias en términos similares a las actuales e incluso se estudiaría la posibilidad de un pequeño incremento.

Ayer mismo salió al quite el propio Urzúa, para informar que un “error de cálculo” hizo aparecer el citado porcentaje tan negativo para las universidades públicas. Sin embargo, al estilo en curso, de dar golpes mediáticos o políticos para luego suavizar o negociar, no se ha precisado si habrá reducción a esos presupuestos, así fuera en proporción menor a la que al ser develada provocó escándalo.

Tomó posesión el michoacano Marko Cortés de la presidencia del comité directivo del Partido Acción Nacional. Lo hace en los peores momentos para su organización y él mismo no muestra el empaque que algunos de sus antecesores llegaron a ofrecer.
Y, mientras el nuevo logotipo de la Ciudad de México entra al terreno de la polémica, por el presunto plagio contra una banda metalera de Monterrey.

AMLO tendrá fiscal carnal

No habrá un fiscal general con sana distancia respecto al poder presidencial (la “sana distancia” fue un término que usó el entonces presidente Ernesto Zedillo para expresar su declinación a seguir ejerciendo funciones de impositivo jefe político del Partido Revolucionario Institucional; dicha “sana distancia” permitió el fin del predominio priista en la Cámara de Diputados, la llegada del Partido de la Revolución Democrática y Cuauhtémoc Cárdenas a la jefatura del gobierno capitalino y la alternancia de siglas en Los Pinos, con Vicente Fox como experimento fallido).

Así fue como este miércoles el coordinador de Morena en San Lázaro dijo a Andrés Manuel López Obrador que “sus diputados” (valga precisar, aunque parezca reiterativo: el adjetivo adjudicaba la posesión al político tabasqueño) habían trabajado hasta la madrugada para entregarle los cambios legales suficientes en materia administrativa para avanzar en la Cuarta Transformación del país, ayer el Senado aprobó la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la Nación que, en los hechos, deposita en las manos del propio López Obrador la designación de quien cumplirá tareas similares a las de la actual Procuraduría General de la República, pero con aspiraciones (solo teóricas) de autonomía real respecto a otros poderes o factores de poder real.

Con esa decisión senatorial se abaten los márgenes de eventual independencia del futuro fiscal general quien, como ha sucedido en las administraciones presidenciales anteriores, tendrá un compromiso político y laboral con aquel que lo colocó en tan alto puesto. Ese enlazamiento de voluntades partidistas o grupales con la asignación de cargos presuntamente independientes está en la raíz de buena parte de los problemas de funcionamiento institucional de órganos “autónomos” (casos conocidos, los consejeros de diversos institutos, como el Nacional Electoral, o comisiones, como la Nacional de Derechos Humanos, e incluso tribunales y la misma Suprema Corte).

En el caso de la fiscalía general hay un recorrido político de oposición a lo que se ha denominado un “fiscal carnal”. Enrique Peña Nieto pretendió imponer a uno de sus cercanos, Raúl Cervantes Andrade, como sucesor en automático de sí mismo, pues ya era titular de la Procuraduría General de la República (como premio de consolación porque EPN había buscado originalmente hacerlo ministro de la Corte) y, conforme a un artículo legal transitorio, pasaría a ser el nuevo fiscal, por nueve años, sin mayor discusión.

En la Suprema Corte de Justicia de la Nación se completó el proceso ya prefigurado: con nueve votos a favor se declaró la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior, que no cumplió el año de aprobada y que, a pesar de haber estado vigente desde diciembre del año pasado, no fue aplicada en ninguna ocasión debido a un compromiso de Peña Nieto de no utilizar tales recursos mientras la citada Corte no decidiera si sus términos eran constitucionales o no.

En tanto, el inminente gobierno obradorista anunció ayer que contará con un consejo de asesores empresariales de primer nivel, con varios de los apellidos más significativos del mundo mexicano de los negocios aunque sin la presencia de Carlos Slim. Parece surrealista que algunos de esos personajes estén pasando de la lista negra llamada “La Mafia del Poder” a una consejería de buena voluntad que, según lo informado, fue solicitada por ellos mismos y aceptada por la futura Presidencia de la República. Significativo es el gesto si se recuerdan los clarines de guerra que sonaron durante el proceso de cancelación del proyecto aeroportuario de Texcoco y que fueron silenciados luego de la comida conocida como El Pacto de la Alcachofa.

Por cierto, el sepultamiento de la Ley de Seguridad Interior se produce mientras en el país se multiplica la polémica respecto al Plan de Paz y Seguridad del próximo gobierno, que implica de facto situaciones similares e incluso peores a las pretendidas por la citada LSI. El próximo secretario de seguridad pública y protección ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, así como otros destacados morenistas, hacen esfuerzos para tratar de que se entienda que no es militarización el darle más espacios, fuerza y facultades legales a los militares que ahora utilizarán el nuevo ropaje denominado Guardia Nacional.

En Brooklyn sigue siendo despedazado el sistema político mexicano y sus vertientes policiacas y militares. Las dos partes concurrentes en el escandaloso juicio que se realiza a Joaquín Guzmán Loera han coincidido en que los sobornos a políticos y fuerzas armadas han sido una práctica constante. La parte acusadora y la parte acusada hacen relatos que dejan a las series de relatos delincuenciales que están de moda como pálidos reflejos de una realidad apabullante, la del narco político dominante en nuestro sistema.

Narcopinos, según El Chapo

Son dos golpes: el más escandaloso es el que involucra, cuando menos en términos de proceso judicial en Estados Unidos, a los dos tenebrosos ocupantes recientes de Los Pinos: al funerario Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), que redibujó a balazos el mapa gerencial del narcotráfico, y el siempre implacable Enrique Peña Nieto (2012-2018), palurdo en muchas cosas pero doctoral en el manejo de negocios redituables, ambos muy especializados en el uso de recursos, tan abundantes como oscuros, para efectos de campañas, elecciones y “gobierno”.

Cierto: es la palabra de un procesado. Del delincuente más famoso de México y tal vez del mundo. Y los señalamientos contra Calderón y Peña han de entenderse en el contexto de la estrategia de su abogado, Jeffrey Lichtman, quien busca diluir el perfil de máximo jefe que siempre ha acompañado al personaje nacido en el poblado La Tuna, municipio de Badiraguato, estado de Sinaloa.

Pero hay una abundancia de hechos, evidencias y acusaciones que muestran a la política mexicana, y sus principales administradores recientes, con Calderón y Peña a la cabeza, en condición de personajes de serie del crimen organizado en producciones para televisoras o distribuidoras por internet.

La política mexicana, es decir, el sistema, han sido largamente infiltrados y, a estas alturas (al menos hasta el final del ciclo que pretende ser roto por el obradorismo), dominados, por el crimen organizado que no deja de ser una construcción de alteridad encubridora que el propio sistema se ha habilitado para simular que el crimen explícito y el crimen institucional son cosas distintas, siendo que son a la fecha lo mismo.

Por lo pronto, la estrategia del abogado de “El Chapo” coloca al sistema político mexicano en el sitio ideal para las presiones políticas estadunidenses y el revuelo mediático internacional.

No deja de ser una especie de delación involuntaria el hecho de que las acusaciones de Guzmán Loera no afectan a Vicente Fox Quesada, al inicio de cuya administración se fugó el sinaloense de una forma que generó la extendida especulación de que había sido una especie de liberación arreglada para que el legendario capo se reinstalara como gerente nacional de preferencia sexenal.

Y ahí viene el otro golpe: la fisura explícita entre Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada, alias “El Mayo”, verdadero capo mayor, según la declaración del representante legal de “El Chapo”. Zambada se había mantenido en un plano de discreción, roto en abril de 2010 con la entrevista que dio a Julio Scherer para la revista Proceso, que publicó en portada la fotografía del encuentro.

Al dirigir los reflectores hacia Zambada, señalándolo como el jefe real del Cártel de Sinaloa, “El Chapo” está abriendo el camino para profundizar las batallas entre los bandos que convergen en ese cártel, el más “institucional” hasta ahora, el más predispuesto a combinar el “negocio” con la paz social, sin involucrar a civiles ajenos al narcotráfico.

Contra la insistencia del saliente Peña Nieto y sus jefes militares, el general Salvador Cienfuegos y el almirante Vidal Francisco Soberón, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación se perfila el rechazo a la constitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior que fue aprobada en el poder legislativo anterior, dominado por el priismo y sus aliados explícitos o implícitos. Seis ministros, entre ellos el camaleónico Eduardo Medina-Mora, se han manifestado en contra de esa ley.

Faltan dos votos para que se cierre la posibilidad de esa legalización del militarismo que, sin embargo, puede ser retomada en la práctica en el plan obradorista de seguridad pública, con mandos centralizados en manos castrenses.

No es la primera ocasión en que se enredan los cables de la comunicación interna en el primer nivel de Morena y la presidencia electa. Ayer, Yeidckol Polevnsky anunció, con aire informal, que el presidente de Estados Unidos había confirmado su visita a México para presenciar la toma de protesta de López Obrador. Hubo de salir el vocero, Jesús Ramírez Cuevas, a precisar que el único confirmado por parte del país vecino era el vicepresidente Mike Pence. Ante ello, la dirigente formal del partido dominante dijo que a ella no le correspondía confirmar visitas oficiales, aceptando, sin aceptar, su error y acogiéndose a la versión oficial relativa a Pence y no a Donald Trump.

Ya antes se han producido pifias notables, como la “confirmación” de que el Papa Francisco participaría en el esquema de consultas sobre pacificación y amnistía. Recientemente, la embajada de Francia en México tuvo que salir a precisar el muy circunstancial papel de aquel país en cuanto a la obtención de dictámenes sobre operación aeroportuaria.

Así debió salir FCH en 2006

Maestro, Osorio Chong dijo que legalizar la mariguana no acabará con la delincuencia.
-Pero acabará con gestiones de funcionarios incapaces de detener la violencia.

Marko Cortés ganó la dirigencia panista y Calderón renunció porque “está cancelada la democracia interna”.

-Así debió renunciar en 2006, cuando Fox y el IFE avalaron su fraude electoral…
Marcelo Torres, líder del PAN, entregó una carta a AMLO pidiéndole que no invite a Maduro a su toma de posesión.

-A la misiva le fue aplicado el artículo cesto… de la basura. La amistad es con todos y cada pueblo verá lo suyo.

Gómez Sada acordó con viudas y familiares de las víctimas de Pasta de Concho que hay que rescatar los restos.

-La Peste de Conchudos (Fox, Calderón y Javier Lozano) impidió su rescate.
Slim afirmó que ningún país tiene una visión de largo plazo para impulsar el desarrollo económico.

-Y menos si el desarrollo es para impulsar nada más la economía de voraces empresaurios.Don Carlos agregó que el desempleo se puede reducir con elevar la jubilación a 75 años de edad.

-O sea que quiere seguir explotando a las meseras de sus restaurantes, hasta que les tiemblen las manos a la hora de servir el café…

La Conagua culpó al Organismo de Cuenca del “error garrafal” de la K invertida. -La Konagua kontrató a Kuenka desde 2013, por lo kual ambas son kulpables.

Más que fifí, fue fofa

La marcha había perdido su bandera original desde que en un lugar de la capitalina colonia Polanco se acordó, a la palabra, sin firma alguna, el Pacto de la Alcachofa (se usa el nombre de la apreciada hortaliza dado que la sesión político-económica de referencia se realizó en el elegante restaurante Corazón de Alcachofa).

¿Qué se podría alegar en defensa de Texcoco, cuánta enjundia manifestante se podría detonar, cuál camino de reivindicación se podría exigir, si los principales presuntos ofendidos, los grandes inversores del proyecto caído ya habían expresado su aprobación al golpe recibido, su gustosa disposición a recibir finiquitos, futuros contratos y eventuales compensaciones extra?

En ese contexto de orfandad, la Marcha pro-Texcoco no tuvo capacidad de convocatoria ni presentó alguna elaboración seria para organizar posteriores acciones políticas. Cinco mil quinientas personas, según el cálculo oficial de la policía capitalina: ninguna figura destacada, pues los adalides de la derecha prefirieron seguir refugiados en planas de prensa o tertulias de radio y televisión, los grandes empresarios ni siquiera enviaron a sus empleados que se hacen llamar dirigentes de cámaras patronales e industriales y los intelectuales que en otras faenas peleaban por ir a la fotografiable vanguardia ahora no aparecieron.

Pero ya salió a la calle la amalgama de antiobradorismo apenas disfrazado (en un manifiesto, le expresan reconocimiento básico, aunque censuran el tipo de consulta realizada y el anuncio de que habrá más, parecidas, y se oponen a todo el proceso técnico y político utilizado para justificar el cambio hacia Santa Lucía).

Este domingo, el menú disponible no les permitió un guiso atractivo y es probable que los dueños de las despensas no hubiesen proporcionado los ingredientes mínimos para armar algo presentable (esos dueños de despensas se mantienen a la espera de que les sean restituidos los haberes esperados por el caso Texcoco y, mientras no quede resuelto ese punto, no les convendrá apoyar movilizaciones contra el inminente presidente).

En el revoltillo testimonial de ayer fueron expuestos algunos de los puntos susceptibles de explotación propagandística contra el obradorismo. Desde el rechazo clasista a los migrantes hasta la histeria contra la presencia del venezolano Nicolás Maduro el próximo uno de diciembre. También estuvo uno de los jefes operativos de la ultraderecha, el decimonónico Juan Dabdoub, expresidente del Frente Nacional por la Familia, pieza del Yunque en nuestro país.

E incluso estuvo la mano patrocinadora de David Sánchez Guevara, quien aportó contingentes nada fifís, pancartas bien impresas y largas mantas verdes para identificar a su grupo político, “Kairos, tiempo del bienestar mexiquense”.

Sánchez Guevara, como priista, fue diputado local y presidente municipal de Naucalpan, preso durante más de dos años por acusaciones de corrupción que subsanó mediante la opción “reparatoria” del daño.

A Felipe Calderón Hinojosa lo marcharon. No renunció ayer a Acción Nacional sino que este partido lo había despojado de poder y relevancia desde diciembre de 2010, cuando Gustavo Madero le ganó la presidencia del comité nacional panista. Desde entonces, el michoacano funerario ha perdido casi todo: la candidatura a su sucesión presidencial y, de una forma tragicómica, el intento de continuidad familiar por la vía de su esposa, Margarita, con la que ahora pretende formar un partido político.

La falta (actual, no definitiva) de banderas atractivas y de proyecto viable en la derecha neta y sus aliados oportunistas está de manifiesto en la marcha, que no fue fifí sino fofa; en el desdibujamiento de Acción Nacional, ahora con un líder poco relevante, el michoacano Marko Cortés, originalmente del grupo de Ricardo Anaya aunque tácticamente distanciado, y en la intrascendente renuncia de Calderón y su proyecto de crear un partido de esencia familiar (sus hermanos, Cocoa y Juan Ignacio, ya habían renunciado al PAN, al igual que su esposa, Margarita).

Luego del ruidoso episodio de las comisiones bancarias y el amago morenista de reducirlas y, en algunos casos, suprimirlas, con el correspondiente golpe reactivo en la Bolsa de Valores y en la valoración accionaria de varios grupos empresariales, las ventanas más visibles del edificio de mando del partido dominante, Morena, muestran distintos escenarios.

El Jefe Máximo, López Obrador, salió a desautorizar todo proceso legislativo que en los próximos tres años pretenda modificar el andamiaje económico, financiero y fiscal de siempre. No es tal la estrategia, se ha dicho.

El compromiso es mantener todo como hasta ahora, cuando menos hasta la mitad del gobierno obradorista. A esa postura se adhirió la dirigente formal de Morena, Yeidckol Polevnski, cuya conducta política en temas cruciales no se desapega un milímetro de las instrucciones de su superior. Llegó, la exdirigente empresarial, a señalar que no es de Morena la iniciativa presentada por una senadora de Morena, Bertha Caraveo, y por el coordinador de la bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal.

Como nunca en un tema importante, la postura del líder y futuro presidente de la República no ha contado con una aprobación mayoritaria y automática de sus seguidores. Muchos de ellos consideran que no puede haber una auténtica transformación del país si no se tocan, para corregirlos, puntos clave del sostenimiento del actual sistema, como el funcionamiento bancario

Por lo pronto, el tema ha sido puesto sobre la mesa. Hay quienes consideran que esa es la primera ganancia de una estrategia de mediano plazo, impulsada por AMLO en un juego de ambivalencias: asustar a los banqueros, para negociar sin imponer cambios por la vía legal. Lo cierto es que ese sistema de cobros elevados en México, mientras en los países sede esos bancos no se atreven a tanto, debe ser transformado, en primera o cuarta jugada.

Corregir y atemperar a bancos

Segundo “estremecimiento”
Ineficacia y despotismo
“Nacionales” y extranjeros

De poco habrá servido el enorme peso electoral del pasado primero de julio si no es capaz de sostener e impulsar medidas de justicia operativa, meramente correctivas, relativa y proporcionalmente menores, pero social y éticamente necesarias, como las propuestas ayer en el congreso, bajo control de Morena, que de inmediato suscitaron el segundo estremecimiento de capitales, y de grupos capitalistas, del sexenio que aún no inicia

La Bolsa Mexicana de Valores “se hundió”, al igual que las acciones de las firmas bancarias, luego que el coordinador de la bancada del partido mayoritario en el Senado, virtual jefe político de esta cámara, Ricardo Monreal, anunciara la presentación de una iniciativa de reformas legales que prohibiría prácticas abusivas de ese sistema bancario.

No se trata de medidas revolucionarias, socialistas o expropiatorias. Simplemente se busca que el mal funcionamiento de ese sistema bancario deje de ser cobrado, mediante diversas e implacables comisiones y argucias, al propio cliente que, además, recibe de manera institucionalizada un trato ineficaz y despótico en casos críticos o problemáticos.

Sin embargo, estas medidas de reordenamiento de mercado provocan reacciones magnificadas. El amago financiero y cambiario es un resorte presto a saltar ante cada movimiento obradorista que ponga nerviosos a los dueños de los tableros del dinero. A poco más de tres semanas de la toma de posesión del político tabasqueño se multiplican los “temores” de las élites.

En realidad, el paraíso bancario domiciliado en México debe bastantes compensaciones. Salvado por Ernesto Zedillo Ponce de León mediante las maniobras conocidas como Fobaproa (la transferencia de las pérdidas privadas de los bancos quebrados -con banqueros siempre boyantes- a las finanzas públicas), ese sistema bancario es ahora dominado por firmas transnacionales que en algunos casos, como el de BBVA Bancomer, reportan a su matriz extranjera más ganancias que la operación en otros países, incluyendo la sede.

La senadora chihuahuense Bertha Alicia Caraveo, morenista que presentó la propuesta para eliminar o atenuar cierto tipo de cobros, aseguró que la banca mexicana ocupa el tercer lugar en Latinoamérica en cuanto a la obtención de ganancias por el cobro de comisiones a sus clientes. La banca “nacional” también es dominada por grupos que históricamente se han servido de relaciones políticas para hacer “negocios” lesivos al interés popular.

Un político pobre será un ex político sin posterior banco, podrían ser las enseñanzas de un profesor mexiquense afamado por el amasamiento de fortuna, al igual que un emblemático regiomontano también amasador, ambos ya difuntos, pero vigentes y prósperos los negocios heredados.

Morena y López Obrador deben sostener las reformas anunciadas, a pesar de las presiones y las “caídas”. No sería positivo recurrir a malabarismos terapéuticos al estilo del Pacto de la Alcachofa (por el nombre del restaurante donde comieron con AMLO los representantes de los contratistas de Texcoco y llegaron a acuerdos satisfactorios para ambas partes). De poco habrá servido el extraordinario caudal de votos a favor de Morena si no es justamente para corregir y atemperar sistemas como el bancario.

La cámara de diputados fue impactada ayer por el asesinato, en Ciudad Mendoza, Veracruz, de Valeria Cruz Medel, estudiante de contaduría de la Universidad Veracruzana e hija de una diputada de Morena, la médica Carmen Medel, quien fue informada de los hechos durante la sesión legislativa, que hubo de entrar en receso ante el drama.

La ejecución de la estudiante, realizada en un gimnasio de Ciudad Mendoza, forma parte del conjunto violento que el gobernador saliente, Miguel Ángel Yunes Linares, se empeña en negar, al extremo de declarar avances y saldos positivos en la lucha contra el conjunto de complicidades diversas al que se denomina “crimen organizado”.

Salinas: Chupacabras que maquiavela

Es probable que justamente por carecer, como nunca, de la fuerza política suficiente para influir en el (re)diseño nacional, Carlos Salinas de Gortari haya aceptado dar una conferencia en la que apareció soltando frases que, en el escenario movedizo de la transición del peñismo al obradorismo, sonaron a advertencia, incluso a amenaza.

Invitado como ponente por el Instituto Mexicano para la Justicia, una asociación civil que busca “llevar a cabo investigaciones y estudios científicos para apoyar y lograr una mejor procuración e impartición de justicia y solución de conflictos” (www.imjus.org.mx ), Salinas de Gortari hizo planteamientos que en otros momentos y circunstancias podrían resultar perturbadores: México, dijo, vive momentos maquiavélicos, cuyo desenlace puede ser el renacimiento o la desaparición de la república.

Presentado como un maquiavelista, Salinas de Gortari no ahorró frases que tal vez no pronunciaría si estuviera en condiciones de tramar y ejecutar algo emparentado con tales palabras: “quien se prepara para gobernar tiene que prepararse para el golpe inesperado, para el cambio inesperado”.

Envuelto en el manto de la conmemoración de los quinientos años de la primera publicación de El Príncipe, Salinas de Gortari (presentado como un maquiavélico, lector de un texto denominado “Realismo e Idealismo en (Nicolás) Maquiavelo”) advirtió que “el riesgo es alto para la República si las circunstancias cambian y el gobernante no cambia su forma de proceder, porque las Repúblicas también perecen” y
“lo más difícil para un gobernante es cambiar su actuar ante un fenómeno inesperado”.

En términos teóricos y sin destinatario específico, tales reflexiones son enteramente atendibles. Pero, en el terreno concreto de la política en curso, suenan sombrías y desafiantes si son puestas en labios del personaje que a lo largo de décadas ha sido el “villano favorito” del movimiento obradorista, justamente el representante del conjunto de intereses hasta ahora opuestos al proyecto triunfador del pasado primero de julio.

Sin embargo, Salinas de Gortari ha ido convirtiéndose en una suerte de Chupacabras político. Es decir, en un personaje con más carga de fábula conspiratoria que de realidad ejecutante, gestor de una clase empresarial que le fue fiel en la medida en que le pudo propiciar ganancias y protección pero que ahora busca otras coberturas, sobre todo en las nuevas puertas de entendimiento que el obradorismo ha colocado con ofertas de temporada (véase el avenimiento de los empresarios de Texcoco a los arreglos propuestos por ese obradorismo que abonará a los grandes capitales lo que sea necesario, a cambio de que lean el denotativo texto de nueva pedagogía sexenal, “¿Quién manda aquí?”).

Hoy, Salinas de Gortari no tiene suficiente fuerza política más que para balandronadas con fachada académica. Su proyecto político más reciente, su sobrina Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, sobrelleva la ingrata tarea de administrar el fideicomiso de liquidación de lo que fue el partido dominante, aplastante, durante largas décadas. En lo económico ha tenido concesiones importantes: su concuño, José Antonio González Anaya, ha sido durante el peñismo el director del gran negocio de Pemex y el secretario de hacienda. Su cuñado, Hipólito Gerard, ha prosperado en el mundo de los negocios de altura y este lunes incluso se sentó en un restaurante de Polanco con López Obrador, junto a otros empresarios beneficiados con la cancelación del proyecto aeroportuario de Texcoco. Pero Salinas no pudo cogobernar con Peña, como pretendía. Ni pudo impedir el impactante triunfo de AMLO.

En tanto, ha sido nuevamente pospuesta la presentación del plan obradorista de seguridad. Pareciera que a las largas discordancias entre Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo se sumaron las observaciones prácticas e imperativas de los futuros mandos del Ejército y la Marina. No son alentadoras tantas posposiciones, marañas y apariencias de improvisación o desconcierto. Total, el programa será dado a conocer la semana próxima.
Enrique Peña Nieto insistió en que México estará en deuda con las fuerzas armadas si no se aplica la Ley de Seguridad Institucional, que actualmente revisa la Suprema Corte de Justicia de la Nación para determinar su constitucionalidad o la carencia de este atributo. La insistencia de Peña forma parte de una suerte de retórica acordada. Los jefes del Ejército y de la Marina insistieron, con inusual perseverancia y fuerza.

Fiscalía, ¿solidaria o distante?

-Riesgos y tentaciones
-AMLO: obras, no polémica
-Renuevan concesiones a TV

 

Con la vista puesta en lo que ha sucedido en otros países (Brasil, con Lula, para no ir tan lejos), el obradorismo busca eludir en lo inmediato, y evitar a largo plazo, la entrega de la próxima fiscalía general de la nación a un personaje ajeno a la visión política de la Presidencia de la República por entrar.

Sería un error histórico, alegan en ámbitos morenistas de primer nivel, apostar por un perfil de “pureza” apartidista (si lo hubiera), para dejar la procuración de la justicia en alguien distante, o incluso adverso, al proyecto obradorista avalado de manera impresionante en las urnas. Abrir las puertas a un “externo” significaría abrir las puertas a la tentación de instaurar procesos judiciales instigados por los intereses que afectara lo que se ha llamado La cuarta transformación del país.

Tentación empujable por factores internos y, sobre todo, externos.

Tal proteccionismo está chocando con el activismo de grupos que impugnaron la “fiscalía carnal” que Peña Nieto pretendía imponer, con el priista y enriquista Raúl Cervantes Andrade como aspirante a una facciosa fiscalía transexenal. En ese activismo, el anterior y el actual, han destacado las representaciones empresariales y de algunos membretes y ciudadanos largamente especializados en “representar” a la “sociedad civil”.

Luego de una negociación extensa con representantes legislativos del morenismo, esos grupos formalmente no partidistas han señalado que está en curso una propuesta de reformas legales que no satisface los acuerdos a que habían llegado. Es decir, que busca tener un fiscal a modo de Palacio Nacional.

La pelea de fondo será, en realidad, entre grupos cargados a la derecha, esencialmente proclives al antiobradorismo, que proclaman la necesidad de una autonomía real entre la nueva fiscalía y el gobierno que entrará en funciones el primero de diciembre, y el nuevo poder moreno que no desea correr ningún riesgo de golpes judiciales o maniobras de desestabilización (como ha sucedido en otros países) provenientes de entidades e intereses afectados por los nuevos poderes políticos.

En mañana de lunes, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) colocó una videograbación en las redes sociales para declararse, como suele hacerlo, “bien y de buenas”. Aprovechó la ocasión para responderle a la revista Proceso por la polémica portada en que se habla, a partir de una entrevista con el académico y ex servidor público, Diego Valadés, del fantasma del fracaso que estaría rondando al gobierno federal por entrar. López Obrador consideró tal publicación como “muy amarillista, sensacionalista”.

Más allá del diferendo específico entre AMLO y Proceso, es de gran interés la reiteración, como política presidencial, de los rasgos de confrontación con periodistas que han caracterizado al tabasqueño durante su largo camino como opositor (con frecuencia atacado y calumniado) e incluso durante su intenso periodo como presidente electo.

Dijo el próximo jefe virtual del Estado mexicano: “Quisieran estarnos cuestionando y nos quedáramos callados. Tenemos que debatir de manera respetuosa, pero tiene que haber diálogo circular, libertades plenas para todos. Para el que critica en los medios y el que es criticado tenga el derecho a la réplica. Lo voy a ejercer siempre y que nadie se sienta ofendido”.

A juicio de quien estas letras escriben, sería plenamente justificada esa visión desde el flanco del opositor siempre perseguido e incluso, con menor fundamento, desde la postura del presidente electo, sujeto a presiones como nadie antes en esa tesitura. Pero tal argumentación no puede aplicarse en automático cuando se ejerce la Presidencia de México, el puesto de mayor poder por sí mismo e incluso, ahora, incrementado como nunca, merced a una extraordinaria votación a su favor que está concentrando en sus manos, en Palacio Nacional, el máximo control de las actividades públicas.

No debería montarse el presidente López Obrador el traje de guerrero en combate personal (para eso está su oficina de prensa) contra ciertas expresiones de periodismo que pudiesen ser o parecer excedidas, imprecisas o incluso tendenciosas. Hay una enorme desproporción entre el poder de las palabras de un presidente, más de este en particular, y las de una publicación, por equivocada o sesgada que fuera. Los personajes públicos están obligados a aceptar que su umbral de resistencia a la crítica debe ser más alto y amplio, en razón consustancial de su cargo, y que las reacciones sociales o partidizadas ante señalamientos descalificatorios de un presidente de la República pueden tener consecuencias estigmatizantes y violentas (más en una sociedad tan polarizada, como es la actual), más allá de las nobles intenciones de esclarecer o debatir.

En todo caso, lo que le corresponderá será demostrar con hechos, no con palabrería polemista, la profundidad y autenticidad de los cambios propuestos e informar con pulcritud sobre ellos, al igual que respecto a los obstáculos y frenos que fuera encontrando en el camino. Más que pelear con periodistas y por coberturas periodísticas, es de desear que AMLO sea capaz de desmontar el aparato de complicidades históricas entre los poderes político y periodístico, específicamente en cuanto a propietarios de medios de comunicación y negocios colaterales.

Una buena oportunidad de mostrar una legítima espada flamígera contra las meras cúpulas del poder periodístico está a la vista, por ejemplo, en el caso de la renovación de las concesiones de Televisa y Televisión Azteca, otorgadas virtualmente a última hora del sexenio que fenece, ¿acaso en una acción concertada con el próximo gobierno? López Obrador podrá ir más allá de las polémicas circunstanciales si con hechos políticos se muestra distante y justiciero de intereses televisivos criticados durante décadas, pero ahora, en campaña y en momentos de triunfo, convertidos en buenos aliados. Obras (desde la Presidencia) son amores, y no buenas polémicas.