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Viernes 22 Junio del 2018
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Astillero

AMLO y empresarios: acuerdos

De la mafia del poder, a la magia del beisbol: Claudio X. González Laporte, contínua y fuertemente denunciado por Andrés Manuel López Obrador como uno de los más malévolos integrantes de las cúpulas conspiratorias, se dio ayer un abrazo con el candidato presidencial tabasqueño, en un cruce de palabras que ya no fueron de reproches o acusaciones, sino referidas al deporte de los guantes y los bates.

Presidente del consejo de administración de Kimberly Clark en México, fundador y expresidente de lo que fue el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, ahora redefinido (en aras del lenguaje políticamente correcto) como Consejo Mexicano de Negocios, González Laporte ha sido mencionado en múltiples ocasiones por el abanderado del partido Morena como parte de la “minoría rapaz”, específicamente como presunto representante y operador de los intereses del expresidente de la República, Carlos Salinas de Gortari. Pero ayer, diplomático, el empresario al que el político acusaba en enero de este año de financiar una guerra propagandística en su contra, con base en la presunta injerencia rusa en asuntos mexicanos, dijo respecto a AMLO que “tiene la idea de un plan, ahora vamos a verlo en la instrumentación si el primero de julio gana; todavía vamos a ver qué sucede”.

De esa reunión, López Obrador aseguró que salió con “acuerdos”, con entendimientos mutuos. Fueron tres horas matutinas de conversación, luego que el día anterior ese mismo club de máxima densidad empresarial había escuchado a José Antonio Meade y a Ricardo Anaya, deseosos tales capitales de avizorar el rumbo que podría tener la navegación gubernamental el próximo sexenio, sobre todo si llegara al timón el marino del trópico, ahora tan amoroso y pacífico.

En el ambiente político sobrevolaba aún, a esas horas tempraneras, la versión divulgada por Bloomberg, la compañía estadunidense especializada en noticias, datos y software financiero, en el sentido de que López Obrador exploraba la posibilidad de incorporar a su equipo a Guillermo Ortiz y a Santiago Levy, con la intención de mejorar su imagen de candidato, y probable presidente de la República, ante el escrutinio y la reticencia de una parte de los grandes empresarios.

La versión prendió con rapidez porque desde meses atrás se ha mencionado que López Obrador deseaba que fuera Levy su propuesta para secretario de hacienda, pero compromisos laborales incompatibles con cualquier manoseo de tipo político le impidieron al mencionado Levy aceptar la cartera hipotética que, en todo caso, fue asignada a Carlos Urzúa, quien fue secretario de finanzas en el gobierno de la Ciudad de México.

Levy y Ortiz han sido compañeros de andanzas en la alta burocracia, como subsecretario y secretario de hacienda, en el tramo que implicó la creación y consolidación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), que ha sido señalado por López Obrador como el mayor robo a la nación.

Además, Levy y Ortiz comparten una etérea afiliación a lo que podría ser llamado zedillismo (en realidad, Ernesto Zedillo elude en cuanto le es posible cualquier acto que pueda parecer grupal en la política mexicana), al igual que Esteban Moctezuma Barragán (quien fue secretario de gobernación durante la administración de Zedillo) y Olga Sánchez Cordero, quien llegó a ser ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación luego que Zedillo realizó una serie de maniobras reformistas en el máximo tribunal del país.

Y, sin embargo, López Obrador declaró ayer que no es cierta la versión difundida por Bloomberg. Reiteró que el propuesto para la secretaría de Hacienda es Urzúa y que él ocupará dicha cartera. Como en otros temas, habrá de verse la evolución respecto a Levy y Ortiz, de quienes en esta ocasión el tabasqueño ha negado que vayan a encargarse de la secretaría mencionada, pero sin rechazar tajantemente que puedan participar en otras áreas de manejo económico y financiero.

Ricardo Anaya Cortés, en tanto, cumplió ayer con una visita a la Universidad Iberoamericana, en su campus Santa Fe. A diferencia de mayo de 2012, cuando Enrique Peña Nieto asistió a esa universidad en momentos de actividades a plenitud, ahora han pasado los exámenes finales y el movimiento estudiantil es menor. Aún así, hubo una asistencia importante a una conferencia en la que el momento más crítico para el panista fue la sesión de preguntas con el periodista Jorge Ramos.

Para efectos de propaganda resultó muy positiva la sesión, pues a la salida del campus hubo grupos que coreaban presidente (sin la intensidad ni numerosidad mostrada a favor de López Obrador semanas atrás, en el campus regiomontano del Tec de Monterrey), e incluso, esta vez, entre gritos adversos contra Anaya, aunque las grabaciones de los “frentistas” privilegiaron las voces a favor del queretano.

José Antonio Meade Kuribreña visitó, a su vez, la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México, con una asistencia menos numerosa pero, hasta la hora de cerrar esta columna, sin mayores incidentes. Un día antes, Meade había tenido auditorio lleno en San Luis Potosí, gobernado por su excompañero en la administración federal, Juan Manuel Carreras, donde lanzó arengas contra los maestros que no trabajan por andar en las protestas.

El tema del tribunal colegiado que ordenó la creación de una comisión de la verdad y la justicia para el caso Iguala-Ayotzinapa, generó una significativa reacción en medios de comunicación, sobre todo electrónicos, en una condena, a veces rayando en la histeria, del resolutivo de los magistrados, arguyendo que se abren las puertas para la liberación de ciertos “delincuentes” (es decir, los presuntos partícipes materiales en la presunta desaparición por vía ígnea de los 43 estudiantes); tal desequilibrio informativo evita mencionar los actos de delincuencia de Estado que se cometieron para fabricar culpables y “verdades históricas”, con funcionarios como Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón, ejecutores de actos infractores de la ley pero aún protegidos por el manto sexenal de impunidad. ¡Hasta mañana!

Morena y las casillas (gulp)

• Gobernadores, asistencialismo
• Nestora y doble nacionalidad
• ¿Bronco? ¡Manco!; Larrea e hipódromo
El talón de Aquiles del lopezobradorismo siempre ha estado en la representación partidista en las mesas receptoras de votación. O, para ser más precisos, en sus estructuras electorales partidistas en general (antes, en el PRD; ahora en Morena, con las alianzas o coaliciones de cada momento). A pesar de la innegable fuerza social que en los actos de campaña tiende a mostrar la opción encabezada por el político de Macuspana, a la hora de las urnas tal vigor y numerosidad no han tenido suficiente representación.
Hay dos factores que ayudan a explicar esa distorsión clave. Por un lado, los pleitos entre los grupos, que se pelean el control del dinero y la representación electorales, suelen obstruir la acreditación de quienes no forman parte de sus facciones e incluso, de una manera irónica, suelen rechazar a quienes de manera honesta y voluntaria, pero sin grupo, desean promover y defender el voto a favor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En esta ocasión, el jefe de Morena ha decidido que dos de sus hijos se encarguen directamente de las tareas de acción electoral; uno, como responsable nacional, y otro en la capital del país, en una estrategia encaminada a una dosificada sucesión familiar en el creciente partido.
Por otra parte, los adversarios del lopezobradorismo que han tenido capacidad de infiltración económica (Fox, en 2006; Calderón en 2012; Peña Nieto en 2018) han hecho y hacen todo para comprar la voluntad omisa o abiertamente complicitaria de cuanto representante ante casillas o representante general han podido. La estrategia, como parece estar sucediendo en esta ocasión, no solamente busca aumentar de manera tan artificial como notable la votación a favor de determinado candidato, o reducirla también de manera significativa. Un manejo “ponderado” de cifras puede llevar a desarrollar una estrategia de fraude electoral mediante el incremento o disminución de los números oficiales de cada mesa de votación en términos aparentemente moderados, “aceptables”, que en un conteo global sí signifiquen una modificación sustancial de las tendencias originales.
Ayer, la comisión de asesoría electoral del partido que lidera todas las encuestas de opinión generalmente aceptadas, hizo saber que tiene ya un ejército electoral de unas 640 mil personas. Dicha comisión se ha integrado de manera peculiar: están los expanistas Germán Martínez (coautor del fraude electoral de 2006, a favor de Felipe Calderón), Gabriela Cuevas (tramposa pagadora de la fianza que evitó a AMLO verse en la cárcel, luego de ser desaforado como jefe del gobierno) capitalino) y José María Martínez (jalisciense de ultraderecha).
También están en esa asesoría algunos partícipes de luchas anteriores del lopezobradorismo: el constitucionalista Jaime Cárdenas Gracia (quien no se ha ahorrado críticas a algunos aspectos polémicos generados en la actual campaña), el también exconsejero ciudadano del Instituto Federal Electoral, Jesús Cantú,  y Horacio Duarte, representante ante el instituto electoral en 2006, al igual que ahora.
A ese mosaico se ha agregado el abogado Santiago Nieto Castillo, quien fue destituido de manera arbitraria e ilegal de la fiscalía para asuntos electorales por la administración peñista, rabiosamente decidida a impedir que se continuara y ahondara en las investigaciones sobre el caso Oderecht y su impacto corruptor en la campaña presidencial priista de 2012 y en la asignación de contratos de compensación durante el paso de Emilio Lozoya por la dirección de Petróleos Mexicanos.
En la conferencia de prensa que ofrecieron algunos de los integrantes de esa comisión electoral se insistió en dos factores preocupantes: el manejo faccioso de los recursos públicos asistenciales, en la línea ya clásica de la conversión de la pobreza en oportunidad de “ayuda” gubernamental canjeable por votos; y la intervención cada vez más abierta de los gobernadores de los estados, controladores y operadores de los programas asistenciales y suministradores de fondos públicos para las campañas de sus preferencias.
El verdadero presidente ejecutivo del Instituto Nacional Electoral, Marco Antonio Baños (consejero electoral negociado en su momento como parte de la “cuota” del PRI), dio a conocer, junto con el también consejero Benito Nacif, que la candidatura de Nestora Salgado al Senado, a nombre del partido Morena, está “firme” en su etapa actual y que, en caso de triunfar, se revisará el punto específico de su nacionalidad estadunidense, que no reportó en su solicitud de inscripción para el proceso electoral.
Un juez federal, por su parte, se declaró incompetente para atender la demanda por daño moral presentada por la misma Nestora contra el candidato del PRI a la presidencia, José Antonio Meade, luego que éste la llamó “secuestradora”. El asunto, indicó el juez de distrito, debe tramitarse en el fuero común y no en el federal.
Astillas: Más que el Bronco (apodo francamente en escandalosa decadencia), Jaime Rodríguez Calderón debería ser llamado el Manco, en justa consonancia con su ocurrencia planteada en el primer debate entre candidatos presidenciales, en el sentido de cortar las manos a quienes cometieran robos y fraudes (en su caso, es acusado de delitos que se habrían realizado en el proceso de recolección de firmas para su postulación “independiente”)… Que dice René Juárez, el guerrerense a cargo del PRI, que José Antonio Meade llegará al tercer debate entre candidatos en segundo lugar de las preferencias electorales. Ya algunas empresas “encuestadoras” caminan en ese sentido… Germán Larrea se ha sumado a las voces que piden a los mexicanos que no se dejen llevar por el enojo (la autoflagelación, diría un clásico) a la hora de votar, y que eviten tender al populismo. El segundo hombre más rico de México, que no destinó recursos a la recuperación de los cuerpos de mineros sepultados en Pasta de Conchos, prefiere el hipismo: le pertenece el 40 por ciento de los caballos pura sangre que corren en el Hipódromo de las Américas (https://goo.gl/AycS5f )… ¡Hasta mañana!

Dos encuestas

• AMLO, ¿ya inalcanzable?
• Di Bella: preposición insidiosa
• Empresarios cierran filas

Según los resultados de la encuesta publicada ayer en el diario Reforma, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha logrado ya que la mitad de los potenciales votantes se estén inclinando a su favor. Más del 50 por ciento de la intención de voto. Más que nunca. Lejos de los pronósticos iniciales que hablaban de una elección “de tercios”. Una inclinación mayoritaria a su favor, cuando falta un mes para la hora de las urnas.

Un ejercicio demoscópico que arroja tales datos indica de manera clara (sobre todo en la percepción pública, siempre moldeada por ese método incomprobable de las encuestas), que es sumamente difícil que en un curso natural de las elecciones presidenciales pueda haber un resultado que no favorezca al tabasqueño. Su más cercano contendiente, el panista Ricardo Anaya, tiene la mitad de la intención de voto que AMLO: 52 por ciento para este; 26 para el queretano. Peor está José Antonio Meade, postulado por el Partido Revolucionario Institucional, con tan solo el 19 por ciento de la intención del voto.

Otras encuestas muestran datos menos distantes entre los candidatos, pero siempre con una notable ventaja para López Obrador. De superar el 50 por ciento de la votación constitucional a su favor, Andrés Manuel sería un presidente de la República con una fuerza enorme, como en los peores momentos del más aplastante presidencialismo mexicano.

Porque también se estima que su personalísimo partido, Morena, conseguirá un buen número de las gubernaturas en juego y una mayoría en las cámaras legislativas, llevando en todos los casos (al gabinete, a los gobiernos estatales, al Senado, a la cámara de diputados y a congresos locales y presidencias municipales) a personajes de una textura política e ideológica variopinta, defectuosa y reprobable en muchos casos, hilados todos esos personajes turbios únicamente por la fidelidad a una figura caudillesca y al más prosaico de los pragmatismos.

Del lado priista, sin embargo, los estrategas de Meade parecen no conformarse e intentan golpes desesperados. Ayer, Julio di Bella, actual “coordinador de redes ciudadanas” de la campaña del candidato postulado por el PRI, quiso atribuir al diario La Jornada la elaboración o pertenencia de una encuesta de opinión en la que el cinco veces secretario de Estado estaría a seis puntos de distancia del abanderado de Morena e incluso, en un peculiar malabarismo solo explicado a base de retórica, “al ponderar las tendencias de los indecisos, se conformaría un empate técnico (entre AMLO y Meade) con 33.1 y 31.3 por ciento, respectivamente”. N’ombre, ¡unos genios!

En realidad, la información publicada como nota sin firma en la página 13 de La Jornada (https://goo.gl/7NVSws ), fue correctamente atribuida en dos ocasiones a su fuente: Pop Group, empresa que habría hecho tanto la mencionada encuesta como el retorcimiento adjunto de que Meade ya estaría en una especie de empate técnico, a punto de rebasar al delantero, pues “dos factores de los que se habla poco, pero que pesarán mucho en los resultados finales han comenzado a demostrar un crecimiento significativo: los electores indecisos y los votantes volátiles, que definirán al triunfador”.

Esa nota informativa (que días antes se había publicado en algún portal informativo adverso a López Obrador) fue abiertamente adjudicada por el mencionado Di Bella al diario que la publicó: “El único voto útil es el que está comprometido con un México mejor. Esa intención de voto es el que ya coloca a @JoseAMeadeK rumbo a la victoria refiere encuesta de La Jornada. El análisis lo explica con detalle”. Pero no fue una “encuesta de La Jornada”, sino una nota publicada en este periódico, mencionando dos veces la autoría adjudicada a Pop Group, que así hizo un extraño debut forzado en las pistas principales de las empresas encuestadoras. El uso tramposo de esa preposición (“de”, en lugar de “en”) no fue reconocido por el citado Di Bella, a pesar de que en Twitter se le hizo ver tal circunstancia.

Di Bella comenzó su carrera como funcionario partidista y gubernamental en asuntos de comunicación social de la mano de Marta Sahagún. Colaboró en las administraciones guanajuatense y federal de Vicente Fox y en la federal de Felipe Calderón y participó en campañas electorales de Josefina Vázquez Mota. Ahora forma parte de las transferencias del panismo a Meade.

Más allá de las formas utilizadas para difundir la “encuesta” de referencia, resulta peculiar la actividad de Pop Group, una empresa multitareas con sede en Huixquilucan, Estado de México. Siendo Twitter el medio por excelencia para la difusión de ideas, propuestas y trabajos relacionados con la política, la cuenta de esa firma tiene poco más de 600 seguidores y su tuit más reciente es de julio de 2014.

Y, según su página de internet, “Pop Group es una empresa con más de 20 años de experiencia desarrollando servicios de investigación de la opinión pública y de mercados, para el sector público y privado. A partir de abril de 2018 Pop Group ha tomado la decisión de participar como actor relevante en la generación de conocimiento a través de la realización y publicación abierta de estudios de opinión en materia electoral. Estos estudios no representan, ni están vinculados con los intereses de ningún instituto político”. Un par de meses, pues, haciendo “estudios de opinión en materia electoral”.

Y, mientras cierran filas las cámaras, confederaciones y agrupaciones patronales, empresariales y conexas, para defender a Alberto Bailleres y similares, dedicados a promover en cartas y pláticas un voto contra el “populismo” y a advertir de los “graves peligros” que conllevaría el que los mexicanos no tomen una “buena decisión” a la hora de elegir al próximo presidente de la República, ¡hasta mañana, mientras continúa la telenovela electoral, con locaciones en Reino Unido y una actriz veracruzana como villana a sacrificar, para bien de los hacendados Yunes!

Peña, factor (aún) determinante

  • Hunde a Meade; riñe con Anaya
  • ¿Negociar con AMLO?
  • Bronco y Ricky, temas penales

Cuando, el año recién pasado, algunos grupos priistas presionaban en busca de precipitar la designación de candidato presidencial (con Miguel Ángel Osorio Chong como aspirante muy debilitado, pero todavía con ciertas esperanzas), había presuntos intérpretes palaciegos que justificaban la retención peñista de la decisión sucesoria bajo el argumento de que el ocupante de Los Pinos deseaba prolongar lo más que le fuera posible dicho “destape”, pues luego de él comenzaría de manera natural su declive político. Enrique Peña Nieto, se decía, buscaba conservar un poco más los hilos del poder, sabedor de que al postular al candidato presidencial por el PRI este iría tomando dichos hilos, hasta dejarlo explicablemente en un segundo plano.

La realidad ha sido diferente. Así como resultó falso que Peña Nieto no fuese a terminar su sexenio, a causa de los múltiples errores cometidos, y acusado de incapacidad política para ejercer el máximo mando del país, ahora tampoco ha resultado cierto que hubiese sido desplazado por el candidato presidencial, que a la sazón resultó ser José Antonio Meade Kuribreña.

Por el contrario, y de manera irónica, el ocupante de Los Pinos con peor valoración demoscópica, el político que mantiene al país en crítica situación general, no ha podido ser desplazado del timón de su partido y de la campaña presidencial, pues sigue controlando a un abanderado no priista, Meade Kuribreña, quien sigue cercado por ese peñismo representado por Aurelio Nuño como coordinador de campaña, por René Juárez como sustituto del fusible quemado Enrique Ochoa Reza, y por todo el lastre de complicidades priistas tras del aspirante “ciudadano” (la más reciente demostración de sometimiento de Meade a todo lo que dice combatir se ha producido en tierras veracruzanas, en una reunión con el venerado Carlos Romero Deschamps y su imperio sindical petrolero).

Aún presente y declarante en actos de primer plano, ampliamente difundidos, defensor explícito y apasionado de su paso por Los Pinos (al que aún le resta un semestre), Peña Nieto está teniendo más peso en los resolutivos finales de lo que inicialmente parecía. El hundimiento o la incapacidad de crecimiento de Meade se debe en muy buena parte al dominio de Peña y a las condiciones que ha impuesto a esa campaña sometida. La guerra mediática y judicial contra el panista Ricardo Anaya ha tenido como fuente propiciadora al mismo peñismo, que acusa de traiciones al candidato cuya acta de nacimiento es de Querétaro.

Entonces, ¿a qué juega Peña? O, dicho de otra manera, ¿cuáles son las cartas reales de Peña y cuál es la ganancia a la que aspira? En un análisis frío, no parece tener muchas opciones. A Meade lo ha mantenido en un bajo perfil, y a casi un mes de las elecciones resultaría muy peligroso, en términos sociales y económicos, el intento de un fraude electoral que trastoque todo e imponga al pentasecretario tridorito. Con Anaya ha sostenido un intenso duelo de descalificaciones, que hace muy difícil una reconciliación de última hora.

¿Negociar, entonces, con el candidato puntero? No es una treta inverosímil, los presidentes mexicanos salientes siempre han negociado su salida y la protección de sus intereses. Los que llegan suelen dar golpes sobre la mesa en sus primeros meses de reinado institucional, pero a fin de cuentas nada grave sucede, luego que el entrante hizo ver al saliente que el poder real había cambiado ya de manos.

En la más reciente sucesión presidencial, la de 2012, Felipe Calderón Hinojosa abandonó a la candidata panista, Josefina Vázquez Mota, luego que no pudo el michoacano instalar como aspirante blanquiazul a Ernesto Cordero. Con insistencia se ha hablado de un pacto secreto entre Calderón Hinojosa y Peña Nieto, para ayudar a éste a hacerse de la banda presidencial y cerrar el paso a López Obrador. ¿Ahora se podría estar ante un escenario parecido, con beneficiario diferente?

Una de las propuestas más polémicas del tabasqueño ayuda a la especulación. Una amnistía general ha propuesto, no solo a nivel de narcotraficantes o practicantes de crímenes organizados, sino también en el plano de políticos y funcionarios. Ha dicho, a diferencia de Ricardo Anaya, que no habría persecución a Peña Nieto. La idea es ver “hacia adelante” a partir del 1 de diciembre de este año, si es que llega a Palacio Nacional.

Cierto es que el aparato tradicional de defraudación electoral ya está actuando, pero no se sabe si la instrucción final será de ir con todo en favor de un eventual candidato principal antipejista (Anaya o Meade), o simplemente se está buscando preservar aceitadas las bases priistas para que este partido no desaparezca, ante la oleada lopezobradorista, que podría ganar la mayoría en el congreso federal, la gran mayoría de las gubernaturas en contienda y, desde luego, la banda presidencial.

En abono de una alternancia partidista relativamente pacífica, pero sólidamente pactada, podría hablarse respecto al inusual funcionamiento de los sistemas tradicionales de construcción de las percepciones electorales, como han sido las casas encuestadoras de opinión y los medios tradicionales de comunicación, sobre todo los televisivos. Un gobierno, el peñista, siempre acusado de ejercer un férreo control en esos terrenos, ahora los ha dejado fluir libremente, cuando sabido es que llamadas oportunas y enérgicas, y negociaciones comerciales adecuadas, habrían desviado el rumbo de esos resultados demoscópicos (siempre manipulables, a gusto del cliente) y mediáticos.

Y, mientras sigue afilada la guillotina judicial contra Anaya, de la que tanto se ha hablado en esta columna, pues un juez federal decidió ayer que debe seguir adelante la consignación de las carpetas relacionadas con el empresario Manuel Barreiro, en el caso de la nave industrial queretana y las ganancias multimillonarias para el ahora candidato panista, ¡hasta mañana, con el Bronco también pasando aceite, pues las evidencias de sus trampas para ser “independiente” han sido consignadas a instancias penales!

Quitar la candidatura al Bronco

  • Por delitos y lavado de dinero
  • Cerrar elección a dos polos
  • Venezuela, Edomex, Chihuahua

 

Samuel Alejandro García Sepúlveda, un abogado fiscalista de 30 años de edad, ha hecho saber que el Instituto Nacional Electoral (INE) analiza con firmeza la posibilidad de sacar de la carrera presidencial al de por sí muy rezagado Jaime Rodríguez Calderón, tragicómicamente autodenominado “El Bronco”.

El abogado García es el representante del Movimiento Ciudadano (MC) ante el Instituto Nacional Electoral y preside ese partido en Nuevo León, además de ser diputado local con licencia y candidato a senador por el partido que regentea Dante Delgado y que, en alianza con PAN y PRD, apoya a Ricardo Anaya Cortés en la búsqueda de llegar a Los Pinos.

Promotor, junto con la también diputada local del MC, Mariela Saldívar Villalobos, de una denuncia ante el INE por presuntos hechos delictivos cometidos por Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León con licencia, el mencionado García Sepúlveda asegura que todo está puesto en el instituto electoral para retirar la postulación al “El Bronco”: “prácticamente el INE ya convalidó que hay ilícitos suficientes para demostrar inequidad de la contienda y quitarle el registro a Jaime Rodríguez, el ilícito más contundente es que los servidores públicos en días y horas hábiles le juntaron 19 mil firmas a Jaime Rodríguez, eso es delito, es un delito que va de los tres a los siete años de prisión, llevan aparejados multas y destituciones y, en caso de que seas candidato, la pérdida del registro”.

Además, siempre según García, “agregamos de manera paralela 111 formatos que constituyen las facturas o  recibos de neoleoneses que aportaron a la campaña de Jaime, presumimos lavado de dinero o desvío de recursos del Estado… es ilógico que una casita, un tejabán, ahí se encuentre un neoleonés que le ponga 230 mil a Jaime el mismo día, creemos que se trató de una operación de compraventa de facturas donde o lavaron dinero ilegal o usaron dinero del Estado vía estos personajes y con eso Jaime Rodríguez tuvo 17 millones de pesos para juntar firmas; por todos lados hay ilegalidades” (https://goo.gl/xmHW5B).

De confirmarse la versión del citado representante del Movimiento Ciudadano en el INE, se debería retirar la candidatura a Rodríguez Calderón, quitarle el fuero, consignarlo judicialmente, evitar su regreso a la gubernatura del estado norteño y convocar a nuevas elecciones.

En términos reales, la candidatura presidencial del “El Bronco” es poco menos que una mala caricatura. Se mantiene en el rango más bajo de presunta intención de voto y sus propuestas de gobierno y sus participaciones en los debates oficiales entre candidatos han sido meramente anecdóticas, con ocurrencias irresponsables como el cortar las manos a los ladrones.

Botando a Rodríguez Calderón, y abriendo procesos a través de la fiscalía especializada en delitos electorales, el INE podría intentar la limpia de algún milímetro cuadrado de su enorme faz tan ensuciada. El consejero electoral José Roberto Ruiz Saldaña ha dicho que los expedientes del citado Rodríguez Calderón y de Margarita Zavala Gómez del Campo están en una ruta de análisis en cuanto a la comisión de delitos a la hora de hacerse de firmas de apoyo a sus candidaturas sin partido. Responsabilidad por la vía penal, si las leyes se cumplieran y respetaran en México.

Una eventual salida de cuadro de “El Bronco” terminaría por sepultar las expectativas de apertura y cambio democrático a través de las candidaturas sin partido, cuando menos a nivel presidencial (en otros ámbitos, de aspiraciones a senadurías y diputaciones, los resultados son disímbolos, pero mayoritariamente fallidos y tramposos). Armando Ríos Piter, quien fue perredista durante largos años, cometió cuanta treta se le ocurrió y, luego de “declinar” a su aspiración, para apoyar a José Antonio Meade en el PRI, su expediente de irregularidades y presuntos delitos quedó en el limbo (ya declarado inexistente por El Vaticano). Margarita Zavala optó también por una salida marinada en patriotismo y ética de mera retórica, con una perspectiva clarísima de negociaciones pragmáticas que están en curso.

La reducción del espectro electoral presidencial es una necesidad de quienes hoy controlan el sistema político. Margarita era inviable e innecesaria. “El Bronco” también es inviable e innecesario. Ambos pueden satisfacer sus necesidades políticas en alianzas que les lleven a apoyar al principal opositor a López Obrador. O, al único, si es que en ese proceso de consolidación de bloques se llega al esquema binario: un solo candidato a nombre del polo social y electoral que se opone al tabasqueño, y este con su sabido capital electoral.

A fin de cuentas, la realidad está llevando a aceptar esa división clara en solamente dos opciones. El problema, desde luego, es definir el nombre del candidato único, del futuro promotor y beneficiario de un “voto útil” antipejista. Todo debería apuntar a que Ricardo Anaya fuera ese abanderado unitario, pero Los Pinos está empeñado en que todo el apoyo económico, empresarial, mediático, policiaco y militar, más los factores de financiamiento oscuro y de violencia criminal sobre pedido, se concentren en apoyo de José Antonio Meade.

Astillas: Más que irónico es que la administración peñista, responsable en términos políticos de constantes fraudes electorales, los más recientes de ellos, en Coahuila y el Estado de México, se haya convertido en épica denunciante de los recientes comicios venezolanos. A fin de cuentas, en plena consonancia con los deseos de Washington, faro imperial al que se encomiendan las tricolores almas en pena de la próxima elección mexicana… Y, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dado tres días de plazo para que el gobierno de Chihuahua, a cargo del panista Javier Corral, entregue a la justicia federal, en la Ciudad de México, a Alejandro Gutiérrez, peleada pieza clave en el expediente de transferencia delictiva de fondos federales a campañas electorales priistas en 2016, ¡hasta mañana!

 

Anaya, provocador

  • Meade, novedad escénica
  • AMLO, en el centro
  • Jalisco, violencia creciente

Los momentos más inquietantes del segundo debate entre candidatos a la Presidencia de la República se produjeron cuando el panista Ricardo Anaya Cortés se acercó de manera provocadora al morenista Andrés Manuel López Obrador. Un desplazamiento del abanderado del frente PAN-PRD-MC que buscaba sacar al tabasqueño de su anunciado pacifismo de puntero. Momentos que pudieron desenvolverse de una forma distinta a la finalmente vista, acaso con algún roce físico o alguna expresión altisonante. Todo quedó en la sonrisa plastificada del joven retador y programadamente imprudente y en la resolución teatral de López Obrador, quien disolvió la tensión con el recurso sencillito de la cartera bajo necesaria protección en caso de cercanías partidistas indeseadas.

El debate del hombre del costal (Anaya, pretendiendo dar fuerza a su argumento en turno); del muy peligroso señalamiento difamatorio de Meade hacia una candidata morena al Senado, Nestora Salgado; del histrionismo cada vez más grotesco del candidato que ni es independiente ni es bronco, de la aparición de un público bajo control, en cuanto a su selección y sus preguntas, como ejemplo de una “democracia” tripulada y de los memes justicieros como intento de recuperación de algo de esperanza y buen humor.

Este, el debate de los moderadores convertidos en protagonistas sin mesura (León Krauze y Yuriria Sierra embelesados en la largura de sus preguntas y en el añadido a discreción de sus puntos de vista y consideraciones), ha sido también el debate de la vacuidad consolidada: poco o nada nuevo o destacado aportaron los señores candidatos (ya no hubo señora candidata ni habrá señora presidenta más que en la cartelera teatral, con el personaje que tantos años interpretó Gonzalo Vega y ahora desarrolla Héctor Suárez). El chiste, la ocurrencia, los apodos y los juegos de palabras, la rutina, la mentira abierta y la evasión de lo concreto fueron elementos distintivos de este segundo debate que resultó peor que el primero y que debería llevar a declarar de inutilidad pública al tercero.

A fin de cuentas, lo que se debería saber de cada uno de los candidatos ya es más o menos conocido (digan lo que digan en los debates, hagan lo que hagan ahí) y los segmentos de voto duro de cada cual habrán de mantenerse fijos, como corresponde por definición a esos bloques de votantes ya definidos. La batalla, en todo caso, se dirige al sector de los indecisos, ese gran bocadillo impreciso al cual apuestan los jugadores, sobre todo los rezagados y, en la especie, el escénicamente renovado “Pepe Mid” (ahora bajo la tutoría propagandística de Carlos Alazraki, a quien algunos de sus amigos han dicho que el pentasecretario Meade se vio mejor en esta ocasión) y Ricky Canaya, el gladiador grotescamente desesperado por despegarse de Meade y acercarse a Andrés (esta, la palabra más presente a lo largo del debate que tuvo a Manuel, el segundo de los nombres del candidato, como eje central, referencia obligada, punto de arranque y destino, faro de luz, estrella de la mañana…).

Y sin embargo, más allá de la paradoja de que el debate supuestamente más abierto y elástico haya resultado intelectual y programáticamente casi soporífero y estreñido, las estrategias que van más allá de los foros siguen campantes su ruta: López Obrador dijo ayer en tierras jaliscienses que se les está acabando el tiempo a sus adversarios, los cuales ya deben decidir si van con Meade o con Anaya como candidato único, pues él, el tabasqueño, ya les lleva más de 25 puntos porcentuales de diferencia en las (por ahora) sacralizadas encuestas de opinión.

En ese tenor, tal como se adelantaba en el Astillero publicado este lunes (Postales antes del debate), es notable el liberado esfuerzo por posicionar a Meade como una carta de probable éxito sembrado. Desde los primeros minutos después del encuentro de candidatos en Tijuana, se desató la maquinaria propagandística que pretende adjudicar a Meade el triunfo en ese debate y promoverlo como la única carta con lucidez intelectual y capacidad ejecutiva como para enfrentar al “villano” López Obrador y sus “maléficos” planes de hacerse del timón de México para hundirlo entre adoraciones al chavismo y videograbables problemas de salud mental y física. ¡Oh: salvad a México del peje amenazante!

Ante miembros de la comunidad del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Peña Nieto refutó a quienes  hablan de “lo mal que estamos en México”. “Falta mucho por hacer, pero no pongamos todo en la canasta de que estamos mal. Sepamos reconocer los avances”, pidió-demandó-proclamó. Las cuentas de Los Pinos le pintan bien al ocupante de esa magna casa y, como tal, en esta etapa de turbulencias electorales le parece bien ensalzar los presuntos logros, lo cual es una forma, en estas fechas y circunstancias, de usar la tribuna gubernamental para promover continuidades.

El 9 de marzo de 2013 fue asesinado Jesús Gallegos Álvarez, quien apenas iba en su noveno día como secretario de turismo del gobierno encabezado por el priista Aristóteles Sandoval. El fiscal general del estado, Luis Carlos Nájera, herencia de la administración del panista Emilio González Márquez y pieza clave para mantener la paz negociada en la entidad, indagó los detalles del crimen cometido en calles de la exclusiva colonia Colinas de San Javier, en la parte zapopana de la zona metropolitana de Guadalajara. Nájera duró poco más de dos años como poderoso fiscal general del Estado con el gobernador Sandoval, pero el 13 de febrero del presente año fue reciclado al designarlo secretario del trabajo, aunque era nula la experiencia del nuevo funcionario sobre temas laborales. Ayer, en una zona céntrica y concurrida de Guadalajara, un comando intentó asesinar al secretario Nájera, con un saldo de civiles y guardaespaldas heridos. Jalisco se complica, cada vez más retador el crimen organizado. ¡Hasta mañana!

Zavala: impío cálculo conyugal

  • Blofear para negociar
  • Felipe deshoja la margarita
  • Meade (y Anaya), a la espera

La renuncia de Margarita Zavala a su insostenible candidatura presidencial sin partido significa el inicio de los reacomodos, a título de subasta, que buscarán aglutinar fuerzas en un polo pleno, contrario a Andrés Manuel López Obrador y a Morena.

Nunca tuvo Zavala una viabilidad electoral verdadera. La construcción de su candidatura provino de un impío cálculo conyugal que así pretendió dar empaque y capacidad de negociación a un calderonismo que perdió todo poder real al interior del Partido Acción Nacional en diciembre de 2010 (aún con Felipe Calderón en Los Pinos), cuando un grupo con Gustavo Madero a la cabeza (y un desconocido Ricardo Anaya como uno de los coadyuvantes) le impidió instalar a un tercer presidente partidista al hilo (lo habían sido el ahora converso al morenismo, Germán Martínez, y el negociante en petróleos,  César Nava Vázquez).

Calderón, con el poder presidencial en las manos, no pudo imponer a Roberto Gil Zuarth, ni pudo hacer candidato a la presidencia de la República a su delfín, Ernesto Cordero. En 2015, ese grupo tampoco pudo conseguir para la esposa del jefe una candidatura a diputada federal (plurinominal, obviamente, como las obtenidas en dos ocasiones anteriores).

Sin nada en las manos, más que la ansiedad por seguir en el reparto de rebanadas del poder, el calderonismo pretendió concitar apoyo popular para Margarita Zavala posicionándola como mujer (manipulación de género, a fin de cuentas), como imitación de Hillary Clinton (oportunismo agringado y fallido) y como candidata “independiente” (siendo absolutamente dependiente del felipismo). A todo ello, Zavala contribuyó con su propia participación desangelada y verbalmente desafinada: no logró mostrar un fervor social a su favor; al contrario, su candidatura “independiente” fue un himno a la marrullería, con un alto porcentaje de irregularidades y la fotocopia de credenciales de elector como recurso desesperado e indicativo.

El fracaso de la figura de Margarita Zavala no significa el fracaso del proyecto político mercantil del calderonismo. Así como los partidos “Verde”, Nueva Alianza, del Trabajo, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social han sobrevivido con grandes ganancias, al prestarse a sumar sus cuentas exiguas a proyectos mayores que así buscan “legitimarse”, ahora el calderonismo pone a remate sus haberes inflados.

Un día antes de la renuncia de Zavala, el panista Ricardo Anaya habló de la posibilidad de una alianza con ella, con reconocimientos y elogios que contrastan con el duro intercambio verbal que ambas partes han sostenido. En realidad, ambos personajes habían cruzado ciertos guiños amables, hablando de votar cada cual por el otro si es que ellos mismos no hubiesen sido candidatos. A pesar del enorme encono, y de las profundas heridas que se infligieron en el curso de su pelea por la candidatura panista, al igual que en el tramo formal de aspiraciones presidenciales que está en curso, hay voces presuntamente conocedoras de las entrañas del calderonismo que consideran viable el terminar apoyando a Anaya, “al panismo”, lo cual significaría una gran ayuda para el queretano.

La opción “ciudadana” y “apartidista” de José Antonio Meade también sería muy redituable para el calderonismo. El actual candidato “externo” del PRI fue secretario de Estado durante el paso de Felipe Calderón por Los Pinos, y hay lazos familiares, amistosos y grupales entre ellos. Javier Lozano Alarcón, quien fue secretario del trabajo con Calderón, es ahora uno de los voceros de Meade, y Ernesto Cordero, a quien deseaba Felipe como sucesor, preside el Senado gracias a maniobras apadrinadas por el PRI, y se muestra solidario con la candidatura de Meade.

A fin de cuentas, Felipe deshoja la margarita, en busca de la opción más rentable. Todo lo que caiga será bueno: candidaturas de última hora, cargos en la campaña del candidato a apoyar, promesas de puestos en el gabinete si se llega al triunfo, garantía de indemnidad e influencia en un eventual sexenio “amigo”. Más interesante que el futuro laboral de este grupo, será el conocer al destinatario de la apuesta calderonista posterior a Margarita: aparentemente natural sería que apoyaran a Anaya, a fin de cuentas panista; muy sugerente será si el beneficiado es Meade, pues eso le sumaría puntos en las encuestas de ficción, para acercarse a Anaya y, si se le aplica a este la guillotina judicial, con el caso de la nave industrial queretana, quedar como segundo lugar y desde ahí construir los escenarios forzados de una unidad antipejista dispuesta a pelear con todo contra la “amenaza populista”.

Por lo pronto, Zavala (cuyo nombre habrá de estar en la boleta electoral, pues días atrás el consejero presidente del INE aseguró que no habría modificaciones de los nombres disponibles a esa fecha) ha dicho que deja a sus seguidores en libertad de apoyar a quienes deseen. El anuncio de su renuncia, realizado en el curso de la grabación del programa Tercer Grado, de Televisa, impactará de inmediato a quien peor que ella ha estado en las encuestas, Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, quien tiene más afinidad con Meade que con Anaya.

Empujada a la renuncia femenina por empresarios que buscan una candidatura única contra López Obrador, la dupla FelYMar podría revivir al mencionado Meade, al amparo de un discurso “ciudadano” y “no priista”. Ayer mismo, a las 14.11 horas, Meade, que fue secretario de energía y de hacienda en la administración de Felipe Calderón (y quien horas antes se había reunido con otro “ideólogo” antipejista, Vicente Fox Quesada, el cual le reiteró apoyo) tuiteó: “Mi mayor respeto y admiración a @Mzavalagc, mujer honesta, inteligente y congruente. Siempre contará con mi amistad y reconocimiento. Nuestra democracia se fortalece con su participación y valentía”. Y, mientras una empresa de Carlos Slim blinda cibernéticamente las próximas elecciones, ¡Hasta mañana!

El enigma de las encuestas

¿Validadas, para validar giros?
Bancos, hackers, incertidumbre
Sedena: obviedades y circunstancias
A diferencia de otras elecciones presidenciales recientes, el flujo de las encuestas de opinión ha sido generalmente aceptado, hasta ahora, por todos los sometidos a esos ejercicios numéricos. El impugnador histórico de tales procesos demoscópicos, Andrés Manuel López Obrador, no ha hablado de “cuchareo” ni de otras formas de adulteración, lo cual habría ido contra sus intereses, pues se ha mantenido como el delantero en la competencia, con márgenes de distancia notablemente altos en relación con su principal perseguidor.
Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade, casi siempre colocados respectivamente en el segundo y el tercer lugar de esas encuestas, tampoco las han desacreditado y, de una manera que parece extrañamente civilizada, en el fragor de una batalla electoral muy pesada, han asumido sin chistar la supremacía del tabasqueño en esas estimaciones que en otras circunstancias podrían haber sido señaladas por el panista o el cuasipriista como tramposas, mal hechas o puestas al servicio de quien las ordena.
El imperio de las presuntas encuestas (“presuntas”, en función de que no hay ningún sistema de verificación social de que realmente se realizan y que los datos consignados son reales) ha consolidado en la percepción colectiva la imagen de un López Obrador arrollador, imbatible. ¿Por qué “el sistema” ha permitido que las empresas de demoscopía hayan realizado hasta ahora una serie de presuntos estudios en los que invariablemente aparece López Obrador como puntero casi inalcanzable? En el manual del cinismo del “sistema” bien consignado está que, en política, siempre será barato todo aquello que se pueda comprar con dinero. Y a ese “sistema” le habría resultado muy barato orquestar desde hace meses una operación fraudulenta en el terreno de las encuestas, para dar paso a embestidas mayores contra el nativo de Macuspana.
En ese escenario, antaño impensado, de “respetabilidad” de las encuestas de opinión, han comenzado a generarse cambios. El panista inmobiliario, Ricardo Anaya, se va moviendo al alza, aún en términos modestos en comparación con la gran ventaja que conserva el expriista, experredista y ahora máximo jefe de Morena. Meade se mantiene en un lejano tercer lugar, explicablemente incapaz de emerger, pues el peso negativo de Enrique Peña Nieto y del PRI lo hunden.
Pero la suma de los activos demoscópicos de Anaya y Meade suelen equivaler al monto total de López Obrador. Nunca podrá darse una transferencia automática y neta de las tendencias electorales de dos personajes que acaban fundiéndose en una sola candidatura pero, en el papel, y conforme a algunas de las encuestas realizadas recientemente, el panista y el cuasipriista, unidos, empatarían al morenista.
Si a ese licuado prianista se añadieran los exiguos números de Margarita Zavala (la realidad acabó colocando en su lugar político al calderonismo, con todo y proyecto conyugal), y los todavía menores del grotesco Jaime Rodríguez Calderón, la candidatura única del sistema, la que apelara al voto útil contra el lopezobradorismo, tendría mayor probabilidad de votos a favor que el actual rey de las plazas públicas. A una voltereta así, mucho ayudaría el juego de cifras que aportan las citadas firmas encuestadoras, hasta ahora validadas por la propia Morena, en cuanto le han favorecido.
Son varias las explicaciones técnicas extraoficiales respecto a las fallas bancarias relacionadas con el suministro, disponibilidad y manejo de fondos monetarios. El dato más preocupante se relaciona con el saqueo de entre 300 y 400 millones de pesos en abril, mediante un ataque cibernético que un banco ha reconocido y los demás no aceptan ni niegan. Además, se han reportado molestas trabas y largas tardanzas de usuarios de servicios bancarios para mover su dinero.
Aún cuando los primeros indicios apuntan hacia hackers interesados en la sustracción de dinero, ese tipo de problemas abonan el terreno de las especulaciones y las preocupaciones relacionadas con el difícil momento que vive el país en el terreno interno y en sus negociaciones internacionales y, desde luego, aunque no haya un solo asidero demostrado en ese sentido, con la circunstancia electoral.
El secretario de la defensa nacional, general Salvador Cienfuegos, ha dicho que toda transición democrática debe tener como objetivo supremo el progreso y el bienestar del pueblo de México. Sus palabras son irreprochables, imposible estar en contra de ellas, si se analizan con un sentido político general, histórico, más allá de las circunstancias de un momento específico.
Pero, en la coyuntura actual, las palabras del jefe operativo de las fuerzas armadas pueden tener más connotaciones de las que parecería en una primera lectura. En particular, si la luz que sobre ellas se arroje es la de la incomodidad acrecentada de una parte de la élite castrense respecto a Andrés Manuel López Obrador, el personaje que podría encabezar una alternancia de partidos y, eventualmente, una transición política.
Decir lo obvio, que una transición de ese tipo debería ser para bien, deja de ser una simple obviedad cuando las palabras se leen a la luz de los conflictos y querellas actuales. Más complicado resulta el escenario discursivo si el mencionado jefe militar defiende con especial denuedo la funcionalidad de la base aérea de Santa Lucía, a donde ese candidato de posible transición, AMLO, pretende trasladar el proyecto aeronáutico internacional hasta ahora desarrollado en Texcoco. En realidad, el general secretario le haría mucho bien a las instituciones, y al proceso electoral en curso, si sus discursos fueran cuidadosamente ajenos a interpretaciones coyunturales.
Y, mientras Nestora Salgado ha denunciado amenazas en su contra, en el contexto de su campaña por una senaduría a nombre de Morena, ¡hasta mañana, lamentando el fallecimiento de la doctora María Elena Meneses, especialista en medios de comunicación y comunicación digital, profesora de varias generaciones, analista honesta y bien fundamentada!

A escena: encuestas “cuchareadas”

• El PRI, ¿aprieta?
•Napito: dinero y ciudadanía
•Mancera: candidatura en riesgo
Podría decirse que están apretando (aunque ya ha sido moderado el ánimo protagónico de Enrique Ochoa Reza, el creador de la frase de la “prieta que no aprieta”, quien sigue como presidente formal del PRI), apretando en contra de quien hasta ahora ha jugado con entera libertad a lo largo de toda la cancha electoral, el tabasqueño zigzagueante./
Véase, por ejemplo, la acometida contra uno de los personajes más vulnerables de la plantilla de candidatos a legisladores federales que Andrés Manuel López Obrador ha presentado, el sumamente polémico Napoleón Gómez Urrutia, dirigente sindical minero a quien una autoridad laboral del fuero federal ha ordenado la devolución de 54 millones de dólares, que han constituido la sustancia del largo litigio que llevó al heredero del negocio sindical minero (originalmente administrado por su padre, Napoleón Gómez Sada) a un autoexilio en Canadá./
Además del golpe dado por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje respecto a esos 54 millones de dólares (laudo que será llevado a la instancia judicial superior, para que revise el caso y confirme o rechace los términos dados a conocer por la JFCA), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación analiza si es procedente la postulación del mencionado Gómez Urrutia, en función de la ciudadanía canadiense que poseía el dirigente sindical (que nunca trabajó en una mina) y a la cual renunció, aunque la máxima autoridad jurisdiccional electoral (dominada por los intereses de Los Pinos, el PRI y el PAN), parece oportunamente indecisa en cuanto a los alcances y efectividad de esa renuncia./
De ser confirmadas las hipótesis contrarias a Gómez Urrutia (la obligación de que el sindicato desembolse 54 millones de dólares y la negativa a otorgarle registro como candidato a senador), el ex director de la Casa de Moneda no podrá regresar al país con fuero legislativo y estará sujeto a maniobras empresariales (saludos, Grupo México y Germán Larrea) que podrían generar las condiciones para apresarlo y someterlo a un largo proceso./
Miguel Ángel Mancera está también en enredos relacionados con las interpretaciones judiciales. Su candidatura a senador ha rozado lo grotesco en términos políticos: no fue capaz de postularse por la entidad que gobernaba, la Ciudad de México, pues sus posibilidades de triunfo habrían sido remotas: muy mal calificado en la capital del país, se habilitó un piso electoral remoto, en Chiapas./
¿Chiapas? Pues sí. Propuesto por el consejo del Partido Acción Nacional de Chiapas. ¿El PAN? Pues sí: llegó al poder en la Ciudad de México a nombre del Partido de la Revolución Democrática y aseguró tener pensamiento de izquierda en razón de que alguna vez había viajado en Metro y por tanto había conocido el sentimiento popular aunque fuera como pasajero. Y controla hasta ahora buena parte de lo que queda del sol azteca, a través de Manuel Granados, “presidente” nacional del PRD; de Alejandra Barrales, su amistosa carta a sucederlo, y de Héctor Serrano, el turbio operador electoral y mediático que será legislador federal./
Pero a la hora de la candidatura propia va como externo, a nombre de Chiapas y del PAN, lo cual en su momento generó una dura y prolongada discusión (unas cuatro horas) en el seno de la Comisión Permanente de Acción Nacional, donde los arreglos cupulares vencieron a las voces opuestas a dar a Mancera el segundo lugar de las listas de aspirantes al senado por la vía plurinominal. Ahora, el extraño caso del ex jefe del gobierno capitalino es analizado por el tribunal electoral federal, donde se habla de la posibilidad de una decisión que afecte tanto a Morena, en el caso de Gómez Urrutia, como al PAN y al PRD, en el caso de Mancera./
En el escenario del PRI que aprieta o, más propiamente, que pretende apretar, debe anotarse también el asomo de una peregrina encuesta de opinión, elaborada por la firma GEA-ISA (GEA: Grupo de Economistas y Asociados, e ISA: Investigaciones Sociales Aplicadas S.C.), que pretende mostrar un cierto avance de Ricardo Anaya en cuanto a la persecución electoral de Andrés Manuel López Obrador, con el pentasecretario tridorito, José Antonio Meade (Míster Pérate, esto por las veces en que dijo “pérate” a sus excitados entrevistadores de Milenio TV), no tan hundido./
La guerra de las encuestas no se había dado, hasta ahora. De una manera peculiar, la inmensa mayoría de las empresas a las que generosa e ingenuamente se puede calificar como “confiables” han reportado una delantera enorme de AMLO. Ayer, sin embargo, GEA-ISA, de comprobada vocación asociativa con el poder, pareció haber dado el banderazo de salida a la temporada de las recomposturas estadísticas./
Tomando ya como referencia el primer debate entre candidatos presidenciales, GEA-ISA reincide en colocarse en el espinoso sendero de los vaticinios electorales, que en otras ocasiones le han resultado tan escandalosamente equivocados que su credibilidad es baja: según el nuevo “estudio”, AMLO tendría el 29 por ciento de las preferencias electorales; Ricardo Anaya Cortés, el 24%, y José Antonio Meade el 20%. Planteado así, el tabasqueño estaría a una distancia nada definitiva respecto al queretano (apenas 5% de intención de voto, como diferencia entre ambos) e incluso con una separación de nueve puntos respecto al cuasi priista, muy pocos conforme a la percepción popular./
No está de más recordar lo que aquí se ha planteado con insistencia: las encuestas de opinión pública no tienen ningún rango de confiabilidad comprobable; las realizan determinadas empresas conforme a las instrucciones y necesidades de sus clientes (“la encuesta es de quien la paga”, suele decirse). Sin embargo, el lopezobradorismo las ha convalidado gustosamente cuando le han favorecido.

Anaya: la triangulación maestra

  • Subsiste amago judicial
  • Los Pinos se aferra a Meade
  • ¿Quién, el candidato único antipeje?

Al candidato presidencial Ricardo Anaya le revivieron ayer el tema del presunto lavado de dinero con cargo a una nave industrial queretana. Sucedió en un diario digital poco conocido fuera de España, Ok diario, y no en alguna de las publicaciones de más reconocimiento periodístico en aquella nación. Es el segundo golpe internacional en ese sentido (el anterior, a cargo de El Español, otro diario digital, fundado y dirigido por el polémico Pedro J. Ramírez, quien había sido icónica figura directiva de El Mundo, diario este del que también fue directivo Eduardo Inda, ahora máximo ejecutivo de Ok Diario).

Para efectos políticos mexicanos, la colocación de una nota sobre Anaya la noche hispana del lunes, en la citada publicación internética, significa la persistencia de una posibilidad de descarrilamiento judicial del panista-frentista al que Los Pinos nomás no acepta como forzado beneficiario de una eventual declinación del cuasipriista José Antonio Meade, en busca de mejores condiciones para enfrentar con una sola carta al candidato de Morena y anexos, Andrés Manuel López Obrador, que a estas alturas del proceso electoral parece no tener contrincante viable al frente.

La nota en mención, firmada por Borja Jiménez, señala: “El candidato presidencial mexicano Ricardo Anaya será investigado junto con algunos asociados y testaferros por el Banco de España y el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC, España) por un presunto esquema de lavado de dinero, a los efectos de financiar la campaña de Anaya de cara a las próximas elecciones en julio de este año, tal y como ha podido confirmar OKDIARIO”.

El reporte menciona: “Nuevos datos aportados en la denuncia ante el SEPBLAC sugieren que el dinero utilizado para efectuar la compra proviene de orígenes dudosos provenientes de España, en donde (el mexicano (Manuel) Barreiro y (un socio español, llamado Juan Pablo Olea) Villanueva tienen negocios que presentan ciertas incongruencias, incluyendo declaraciones financieras vagas o ambivalentes, en donde figuran importantes montos en calidad de inversiones y deudas sin especificar la procedencia del dinero, o las partes involucradas”.

Adjudicando el dato a “fuentes conocedoras” que habrían aportado la información a OK Diario,  “además de las investigaciones efectuadas por el SEPBLAC, también se ha presentado denuncia en el Juzgado Decano de Instrucción de Madrid donde es posible que sean llamados a declarar Barreiro y Olea Villanueva y tampoco se descarta la posibilidad de eventualmente convocar al propio Ricardo Anaya. Según la denuncia presentada ante el SEPBLAC y el Banco de España, se mantiene la hipótesis de que Barreiro y Olea Villanueva efectivamente montaron un esquema de lavado de dinero para beneficiar a Anaya y es posible que después de presentar la denuncia el SEPBLAC comience a investigar a las empresas cuestionadas, empezando por recolectar la documentación financiera pertinente, en colaboración con los órganos judiciales españoles” (https://goo.gl/XVF1Lj ).

Llamar a declaraciones judiciales a España a Ricardo Anaya, bajo cargos relacionados con lavado de dinero, parecería una circunstancia sumamente desfavorable para el panista. De confirmarse lo difundido por el mencionado diario digital, podría ser un golpe letal para su candidatura, hasta ahora más exitosa que la del pentasecretario tridorito, Meade. En la lógica complotista, podría parecer que la nota de marras ha sido filtrada y promovida desde influyentes áreas políticas mexicanas para dar anuncio a Anaya de que su situación legal se complica, y que a la hora de la disyuntiva le quedará declinar o enfrentar el expediente judicial de la famosa nave industrial queretana generadora de ganancias por decenas de millones de pesos para el candidato presidencial inmobiliario.

Uno de los enigmas profundos de temporada descansa en el hecho de que, a pesar de la fuerte y creciente ventaja que lleva López Obrador en las encuestas de opinión, el sistema, o el PRIAN (como suele llamarse a este binomio partidista), no ha podido ponerse de acuerdo para obligar a un candidato a declinar, para que funcione el “voto útil” contrario al máximo jefe de Morena. Una lectura práctica habría forzado desde semanas atrás la salida de escena de Meade (aunque fuera en términos factuales, no jurídicos), para concentrar todos los esfuerzos antipeje en Anaya, mejor posicionado en casi todos los ejercicios demoscópicos.

Pero, hasta ahora, los intentos de forjar esa candidatura única se han topado con una cerrada negativa del verdadero jefe de la campaña priista, Enrique Peña Nieto, quien estaría ejerciendo un veto absoluto al joven queretano, Anaya, al que tacha de traidor y a quien no perdonaría, entre otras cosas, sus promesas de campaña de que podría llevar a la cárcel al exgobernador del Estado de México. En el círculo central de Meade se asegura además, de manera tajante, que no habrá de declinar el hombre que no recuerda el nombre del libro que están por publicarle, y que, en realidad, quien acabará saliendo de escena es el panista Anaya.

El problema de fondo para Los Pinos, el PRI y la campaña de Meade, es que el candidato presidencial se ha rezagado demasiado, que su discurso no levanta entusiasmo y que se le ha sometido a una despiadada embarnizadura de priismo jurásico, que le ha tumbado cualquier indicio ciudadano que hubiese tenido. Ante ello, de poco serviría tirar por la vía judicial al panista Anaya, pero, por lo que se ve, en las cúpulas pinoleras subsiste la tentación del golpe que haga a Anaya retirarse y a Meade apoderarse de la etiqueta única del antipejismo supuestamente viable.

Y, mientras AMLO abre más la puerta a la posibilidad de que el nuevo aeropuerto internacional de la zona metropolitana capitalina (de importancia estratégica para los intereses nacionales) sea concesionado a capitales privados, ¡hasta mañana!

El petate (empresarial) del muerto (electoral)

La confrontación de las cúpulas empresariales con el candidato puntero en las encuestas se instala puntualmente en el guión táctico que busca causar miedo entre votantes y ciudadanos mexicanos en general. No solo el crimen organizado y la consiguiente violencia desbordada en todo el país amenazan con obstruir o descarrilar el proceso electoral, cuando menos en determinadas regiones: el oportuno clima de temor que beneficiaría al partido en el poder, o a la alianza final que llegara a hacer con el anayismo (PAN-PRD-MC), también pasa por la agudización de los problemas económicos, para impulsar la tesis conservadora de que sería mejor conservar las cosas como están, en lugar de experimentar con una opción que podría causar depreciación del peso, cancelación y retraimiento de la inversión, sobre todo la extranjera, pérdida de empleos e inflación. El petate del muerto, en versión de cuello blanco, adecuadamente utilizado en tiempos electorales.
A pesar de los esfuerzos de López Obrador por mostrarse conciliador e incluso en reversa en ciertos temas controversiales, en el choque con la élite empresarial ha sostenido tesis primarias de la izquierda, en cuanto a la adecuada repartición social de la riqueza producida y al papel vigilante y protector que el Estado debería asumir ante desajustes o abusos en contra de las clases populares. El ala más derechista de la amalgama formada por López Obrador (Alfonso Romo, en particular) ha parecido descolocada ante el énfasis del tabasqueño en sostenerse en sus dichos contra la “mafia del poder” y, específicamente, contra ciertos personajes del más alto nivel económico del país, usualmente relacionados con Carlos Salinas de Gortari, como si éste fuera su santo protector o su ideólogo y gestor favorito.
El gobierno federal pretende desacreditar el informe del representante en México de las Naciones Unidas para asuntos de derechos humanos, en el que se confirma que hubo tortura contra detenidos en relación con la desaparición de 43 estudiantes en Iguala. El 3 de mayo de 2016, esta columna inició con el siguiente párrafo: “Diecisiete testigos claves en el armado de la hipótesis de la incineración de normalistas en Cocula sufrieron lesiones de diversa gravedad, indicativas de tortura, cuando ya estaban bajo custodia plena de las autoridades. En términos generales, los médicos de la Marina y de la Procuraduría General de la República (PGR), y los sicólogos de ésta, desatendieron las consecuencias de esas evidencias físicas y de señalamientos verbales de tortura por parte de los presuntos miembros del crimen organizado y de los policías de Iguala y Cocula a los que detuvieron como presuntas piezas centrales en el tejido de la versión ígnea coculense”.
La noche de este lunes se estrenó la versión escénica del libro Encabronados, que la Editorial Planeta publicó el año pasado. A partir de una serie de relatos de ficción (reconstrucciones, sin citar la fuente, de pláticas o hechos conocidos por el tecleador astillado), que fueron incluidos entre los capítulos de análisis y crónicas políticas del mencionado libro, los integrantes de Telón de Boca, un grupo de amantes del teatro que generosamente impulsan los proyectos que les parecen interesantes, se dieron a la tarea de ir montando la obra que estará en cartelera, en el remodelado foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico, los lunes y martes (a las 8.30 de la noche) de lo que resta de mayo y en junio, hasta el 19 incluido.
La dirección de la versión escénica, realizada por Lenin Calderón, está a cargo de la prestigiada Marta Luna, figura muy reconocida en el ambiente teatral. En el elenco participan Roberto Sosa, Miriam Calderón, Javier Escobar, Ernesto Coronel y Alejandro Cuétara, con Nacho Tapia y Laura Preisser como asistentes, de dirección y de producción, respectivamente. El director del Helénico es Álvaro Hegewisch Díaz Infante.
La conducción del hilo teatral está a cargo de Roberto Sosa, en papel de un cholo, y con su voz y actuación se van planteando, al estilo de cabaret político seleccionado por la directora Marta Luna, datos e información sobre la descomposición que vive el país. Los diecinueve cuadros de relatos específicos abordan temas que van desde la tortura policiaca a un joven idealista hasta el llanto de una madre de desaparecidos o el revanchismo de alguien que pasó de ser un humillado limpiador de parabrisas automovilísticos a temido narcotraficante. A pesar de que sería legítimo el cobro de regalías, el autor de Encabronados no llevará ningún beneficio económico, e invita a los lectores de estas líneas a apoyar un esfuerzo de gran calidad teatral.
Miguel Torruco Márquez, propuesto por Andrés Manuel López Obrador para ser secretario de turismo si Morena gana la elección presidencial, advirtió ayer que pese al manejo optimista de datos de la actual administración federal sobre el ramo, México está perdiendo posicionamiento en las mediciones mundiales. “La potencialidad turística de un país no debe medirse con el ingreso de turistas internacionales, sino por las divisas captadas”, e incluso pronto se dará a conocer que México cayó del lugar 14 al 15 en captación de divisas por turismo, señaló el exsecretario de turismo de la Ciudad de México, según nota de Julio Reyna en La Jornada.
Las observaciones de Torruco Márquez tienen como telón de fondo la preocupación entre especialistas del lopezobradorismo, eventuales funcionarios públicos de primer nivel, respecto a las cifras alegres que los peñistas desean dejar instaladas en diversas áreas de la administración pública (no solo en Turismo) para luego, si Morena ganara el poder federal, “anunciar” taimada y mendazmente que los “logros” de este sexenio habrían sido perdidos a partir de la llegada de Morena a Palacio Nacional. Y, mientras el presidente del Instituto Nacional Electoral ha declarado que “no se puede buscar eliminar a los opositores”, ¡hasta mañana!

Empresarios al ataque

  • Cinco “conjurados”, según AMLO
  • “Desconfianza e incertidumbre”
  • La estrategia electoral del miedo

En el contexto de una (previsible, incluso tardía) arremetida concertada contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la cúpula empresarial se ha puesto al frente. El pasado 16 de abril, el máximo multimillonario, Carlos Slim Helú, dio el banderazo de salida al colocarse en una conferencia de prensa como opositor abierto a las políticas y declaraciones del candidato presidencial tabasqueño, específicamente en el tema de la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la zona metropolitana, negocio en el cual tiene fuertes intereses el mencionado magnate.

Ahora han sido los empresarios plus, agrupados en un Consejo Mexicano de Negocios (CMN), quienes han enfrentado al nacido en Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco. No es un tema menor, pues se inscribe en la estrategia general de ir “bajando” al aspirante puntero mediante una serie de ataques desde flancos diversos, aprovechando declaraciones o actitudes de López Obrador que sean polémicas o abiertamente manipulables para fines de distorsión mediática.

El punto central del litigio en curso radica en el señalamiento de AMLO, sin aportar pruebas de sus dichos, de que hubo una reunión de cinco empresarios de primer nivel con el panista Ricardo Anaya para tratar de allanar una eventual candidatura única contraria a López Obrador. No es la primera vez que el tricandidato presidencial (ha buscado llegar a Palacio Nacional en 2006, 2012, y ahora) recurre a la fórmula simple de asegurar que se han realizado determinadas reuniones secretas o que están en proceso determinados planes en su contra.

Ese tipo de imputaciones “a la palabra” no es un sistema ortodoxo, pero en varias ocasiones ha resultado certero, como en el caso del compló de los videos dados a conocer en 2004 para tratar de frenar (desde entonces) a López Obrador: el propio Carlos Ahumada, el empresario de origen argentino que aportó tales grabaciones, aseguró en su libro Derecho de Réplica que en la conjura contra el tabasqueño tuvieron un rol central el expresidente Carlos Salinas de Gortari y su adjunto panista, Diego Fernández de Cevallos. Según Ahumada, le prometieron 400 millones por las cintas, pero Salinas solamente le envió 35 de ellos, aunque ese material quemante fue utilizado para que el exmandatario negociara con Vicente Fox, a través de Santiago Creel (entonces secretario de Gobernación; ahora uno de los principales operadores de la campaña postsalinista de Ricardo Anaya), la liberación de Raúl Salinas de Gortari.

En un sentido estricto de lo que es la política, los empresarios, no solo los que manejan la más alta cuota porcentual de los negocios del país, tienen pleno derecho a defender sus intereses, a organizarse para este fin y a expresar públicamente sus preferencias y animadversiones. En realidad, las cúpulas del dinero siempre han sido un factor político determinante, pero refugiadas en las sombras, silenciosas, sinuosas, apostando a veces a dos y hasta tres cartas de las colocadas sobre la mesa, para asegurarse de ganar siempre, con el candidato que sea.

Los señalados por el moreno dedo flamígero como conspiradores en su contra son Alberto Bailleres González (El Palacio de Hierro, Grupo Peñoles, Grupo Nacional Provincial, entre otros negocios), Germán Larrea Mota de Velasco (continuamente mencionado como el segundo hombre más rico de México, dueño del Grupo Peñoles, la minera más grande del país, ferozmente confrontado con el dirigente sindical Napoleón Gómez Urrutia), Claudio X. González (accionista principal de Kimberly Clark de México, una de las figuras empresariales más atacadas por AMLO, siempre relacionado con Carlos Salinas), Alejandro Ramírez (principal accionista de la cadena Cinépolis) y Eduardo Tricio (presidente del consejo de administración de Lala y accionista en Aeroméxico).

Con esa quinteta como bandera a defender están actuando los miembros del CMN, un consejo nada transparente en cuanto a su membresía: el reportero Arturo Rodríguez, @arturo_rdgz, ha tuiteado, luego de solicitar información sobre esa organización, y confirmar que nunca ha hecho públicos los nombres de sus integrantes, que “sin filias ni fobias, desde la neutralidad con perspectiva democrática, un desplegado como el del Consejo Mexicano de Negocios (el publicado este jueves, bajo el título “Así no”: nota de Astillero) es un anónimo, tan poco fiable, como una narcomanta”.

Desde ese posicionamiento, el CMN (al que obviamente se ha sumado ya la Confederación Patronal de la República Mexicana, la famosa Coparmex, y el Consejo Coordinador Empresarial) está suministrando un parque ideológico y político de suma valía en la temporada de caza (política y electoral) del Peje. No son tan relevantes las referencias personales al candidato de una izquierda desdibujada, pero aún amenazante para esos intereses, a quien acusan de recurrir a ataques personales, denostaciones y descalificaciones infundadas. Lo sustancial está en el señalamiento de AMLO como responsable de sembrar desconfianza e incertidumbre, lo cual se reflejaría en términos económicos y jurídicos en poco menos que una catástrofe, que afectaría la paridad cambiaria, la inversión, el empleo y el crecimiento económico.

A fin de cuentas, los grandes empresarios suman su cuota al proyecto general de exacerbación de miedos y confusión entre el electorado. “las expresiones y descalificaciones infundadas no ayudan a generar confianza y, por otro lado, cancelar el aeropuerto. Todo eso genera incertidumbre: el tema de cómo van a revisar la reforma energética, cómo van a cancelar la reforma educativa, la amnistía para criminales”, dijo ayer el presidente del CMN, Alejandro Ramírez.

Y, mientras Enrique Peña Nieto sigue montado en el tren de la oportunidad electoral, ayer mediante la declaración de que lo único que en política no se puede tolerar es la intolerancia, ¡hasta el próximo lunes!

René Juárez: mensaje avieso

  • Operador electoral de emergencia
  • Meade, atado a dinosaurismo
  • Las encuestas se “mueven”

A 59 días de unos comicios rumbo a los cuales tan rezagado va, José Antonio Meade Kuribreña ha desperdiciado cualquier resquicio que hubiera tenido para una eventual redención electoral en buena lid, al aceptar que lo lanzaran en brazos del dinosaurismo priista clásico.

Sale de escena Enrique Ochoa Reza, el rey de las jugosas liquidaciones (así sucedió en la Comisión Federal de Electricidad, que dirigía antes de ser colocado como paracaidista de lujo en los terrenos espinosos de la “militancia” priista) y entra al relevo el exgobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, priista del tan mal visto modelo antiguo, para tratar de revitalizar la maltrecha relación del tecnopriismo peñista (el propio Ochoa Reza; el coordinador de campaña presidencial, Aurelio Nuño, y el candidato a gobernar la Ciudad de México, Mikel Arriola) con las “bases” del partido tricolor.

Más hundimiento es lo que ofrece y garantiza Juárez Cisneros, si de lo que se trata es de pelear la presidencia de la República en términos más o menos legales; experiencia y ejercicio de los peores métodos, si de otro plan se hablara. Por ejemplo, de un fraude electoral. Porque, a fin de cuentas, es oscuro e inquietante el mensaje que se envía con el personaje que creció políticamente en alianza con José Francisco Ruiz Massieu y Rubén Figueroa Alcocer: optar por Juárez Cisneros significa prescindir de las expectativas de pelear en buena lid (las tres palabras utilizadas en el primer párrafo de esta columna) y, en consecuencia, significa apostar abiertamente a las artes electorales ocultas o semiocultas.

El nuevo dirigente formal del PRI llega como operador electoral de emergencia, a tratar de conjuntar al priismo tenebroso que ya no soportaba a Ochoa Reza (ni a Nuño ni a Arriola), a ejecutar los planes de repetición magnificada del modelo del Estado de México y a simular que puede montarse el espectáculo de un fingido repunte de Meade gracias a la fuerza priista, según eso hasta ahora agazapada en silenciosa protesta contra Ochoa Reza.

Meade necesitaba a estas alturas de la competencia algún giro espectacular, que le permitiera restablecer su etiqueta original de “candidato ciudadano” y le distanciara de la marca “PRI”, tan repudiada en el actual mercado electoral. Además, necesitaría pintar una raya enérgica respecto a Enrique Peña Nieto, el Rey Midas electoral al revés. Pero ha optado el pentasecretario tridorito por todo lo contrario: se ha hecho de los servicios de un priista colocado ahí para satisfacer los intereses y expectativas del priismo más negativo y, al mismo tiempo, ha vuelto a confirmar el dominio de Los Pinos sobre su campaña, su condición de instrumento de Peña al que se le puede imponer como presidente del comité nacional priista al mismo personaje que EPN escogió en octubre de 2016 para relevar al Primer Compadre, el turbio Luis Enrique Miranda, en una subsecretaría de Gobernación.

Tan peculiares movimientos en las entrañas priistas tienen como inevitable punto de referencia la presión que busca empujar a Meade a una declinación de su candidatura, para crear un polo único contra López Obrador, encabezado por el panista Anaya, quien ha estado en mejor colocación que Meade en las encuestas de opinión. El propio ocupante del tercer lugar en preferencias había hecho saber que realizaría cambios en su equipo y estrategia.

La propuesta de un “voto útil”, para frenar el “peligro” tabasqueño, es impulsada desde poderosas instancias empresariales, y el mismo Anaya la proclama, aunque negándose (luego de su pifia de sinceramiento ante ejecutivos de Citibanamex, la semana pasada) a la posibilidad de entablar negociaciones con Enrique Peña Nieto (a quien se entiende como el verdadero jefe, en activo, de la campaña priista). Claro está que la candidatura de Ricardo Anaya se ha nutrido de la ingestión de sus propias palabras y promesas incumplidas, así que, en su momento, podría encontrarse alguna fórmula para negociar lo que ahora se dice que no se negociará. Por lo pronto, Juárez Cisneros queda en la punta de la pirámide priista, como una pieza dispuesta a desplegar los métodos más siniestros para potenciar artificialmente a Meade o, si los designios así lo requirieran, para “operar” declinaciones o alianzas, así fueran de facto.

Por último, respecto a este tema, se reproduce lo escrito en el Astillero del 7 de octubre de 2016, cuando Juárez Cisneros pasó de una senaduría a una subsecretaría de Gobernación, con Miguel Ángel Osorio Chong como secretario: “Es un mal signo político que Enrique Peña Nieto haya designado subsecretario de Gobernación a un ex gobernador de Guerrero que por historia, práctica y relaciones atenderá los asuntos delicados del país desde una visión anquilosada y complicitaria. Para sustituir a su amigo y compadre Luis Miranda Nava, a quien envió a la Secretaría de Desarrollo Social, el titular de Los Pinos designó a René Juárez Cisneros, un representante del priísmo clásico que será garante de que sean intocados los intereses de Ángel Aguirre Rivero y de Rubén Figueroa Alcocer, justamente cuando crece la exigencia de que la investigación sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos llegue al municipio de Huitzuco de Figueroa” (https://goo.gl/HeJYbo).

Astillas: Habrá que hablar del tema con más amplitud, pero al regreso del puente del Día del Trabajo se activó la novedad demoscópica de un supuesto crecimiento del panista Ricardo Anaya en la persecución electoral del morenista en fuga, López Obrador. Luego de meses de apacible aceptación, de candidatos y partidos, respecto a esos movimientos en las encuestas de opinión (siempre señaladas en esta columna, por probable manipulación, al gusto del cliente), comenzará la descalificación de los nuevos “resultados”… Y, mientras María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, ha dicho que el proceso electoral en curso es “un gran cochinero”, ¡hasta mañana!

Medios y poderes: mismo esquema

• #LeyChayote, control político
• Protestas por los 43 y los 3
• Videgaray, TLC y elecciones

 

La madrugada de este jueves, de una manera relativamente silenciosa o silenciada, la cámara de senadores aprobó una Ley General de Comunicación Social que, en términos generales, mantiene el mismo esquema histórico de entendimientos corruptos entre las administraciones gubernamentales en turno y una gran mayoría de las empresas periodísticas.

La reiteración de esas complicidades largamente labradas tiene un significado que añade peligro al proceso electoral en curso: en esencia, mediante votaciones mayoritarias encabezadas por el Partido Revolucionario Institucional, el poder legislativo federal ha simulado el cumplimiento de la esencia de una histórica resolución de la Suprema Corte. Ese virtual desacato debería colocar a los integrantes de las cámaras de diputados y de senadores en un riesgo de consecuente castigo judicial y en una nueva instrucción para emitir una regulación que evite la discrecionalidad desde la Presidencia de la República y sus secretarías y órganos adjuntos, y desde los gobiernos estatales, en el uso del presupuesto público en materia de comunicación social.

Por lo pronto, gracias a un taimado manejo de los tiempos, que dejó casi hasta el final (30 de abril) la aprobación de la minuta correspondiente, y a una redacción gatopardista, sigue intocado el patrón de conducta que ha permitido a las administraciones gubernamentales priistas y panistas, en el caso federal, controlar los flujos informativos y acomodar a sus intereses el manejo de los medios de comunicación, a veces para exaltar presuntos logros y, en otras, para arremeter contra los opositores.

En momentos de mayor fuerza política de los sistemas de televisión abierta de alcance nacional, se les consideraba factores no decisorios en cuanto a la determinación de un candidato, pero sí auxiliares y complementarios. Televisa, en sus momentos de mayor influencia, pareció en determinados momentos una instancia constructora de figuras manejables en términos mediáticos, como Enrique Peña Nieto, en particular.

Hoy, a causa del internet y las redes sociales, ese peso de las televisoras ha disminuido, pero el conjunto de medios alineados con los poderes suministradores de convenios de publicidad sigue siendo importante en la construcción de las percepciones sociales. Mucho más cuando se desatan campañas de “contraste” o guerra sucia, en los que un presunto ejercicio de libertad de expresión lleva a empresas de periodismo a volcar sus artículos de opinión, columnas, información y editoriales a favor de determinadas tendencias y candidatos.

En noviembre de 2017, el pleno de la primera sala de la Suprema Corte había ordenado que el poder legislativo cumpliera con lo establecido en una reforma constitucional que establecía como plazo el 30 de abril de 2014 para que se estableciera una ley general de comunicación social. La violación a esa orden fue señalada por la organización no gubernamental Artículo 19, mediante una solicitud de amparo ante la Corte para que se reparara la violación al mandato constitucional referido a 2014.

Por primera vez en la historia de las relaciones entre los poderes legislativo y judicial, éste ordenó a aquel que se diera a la tarea de cumplir con la obligación constitucional. No se buscaba solamente la enmienda de un error cronológico sino de otro de mayor profundidad: “la omisión de expedir la ley señalada viola la libertad de expresión, de prensa y de información. Este derecho requiere de medios de comunicación libres, que transmitan a los ciudadanos opiniones de todo tipo (…) la ausencia de regulación de la publicidad oficial propicia un ejercicio arbitrario del presupuesto en comunicación social, con lo que indirectamente se restringe la libertad de expresión” (nota de Notimex).

Sin embargo, bautizada en esas mismas redes sociales como #LeyChayote, una resolución casi de reloj checador fue aprobada por 60 votos de la alianza PRI, Verde y Nueva Alianza, contra 46 votos y una abstención. No hay cambios reales ni se intenta siquiera modificar la relación perversa entre medios y poderes públicos a través del presupuesto de comunicación social. Simplemente se confirmó ese amasiato histórico y se dejó el camino libre para que los beneficiarios sigan atendiendo las indicaciones y exigencias de los suministradores de dinero público a contentillo, circunstancia esta muy benéfica para quienes pretenden mantenerse en el poder al costo que sea.

Ayer se cumplió otro mes de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Al enojo y la desazón ante aquellos hechos de Iguala, Guerrero, se han sumado los de la zona metropolitana de Guadalajara, donde tres estudiantes de cine fueron secuestrados, asesinados y disueltos en ácido. En varias ciudades del país hubo protestas por los 43 meses de los 43 y por otra de las tragedias acumuladas, la de los tres. En el caso guerrerense, como en el jalisciense, las autoridades se han movido, con diversas tácticas y formulaciones, en espera de que el tiempo disuelva la indignación.

Astillas: Ha puesto de relieve Luis Videgaray Caso, embajador de Estados Unidos en México, que no hay intención electoral alguna en el hecho de que sea muy viable el pronto cierre de negociaciones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte. Ya se verá si el candidato del PRI blande como virtuales promesas de campaña los pocos logros derivables del nuevo articulado… Ricardo Anaya abre las puertas a una reconciliación con el calderonismo ahora tan desfondado: ha dicho que si él no hubiera ganado la candidatura presidencial del PAN lo habría hecho Margarita Zavala, a quien él estaría apoyando ahora. También dijo que, de llegar a Los Pinos, consideraría la posibilidad de “integrar” a su equipo de trabajo a quienes actualmente son sus adversarios… “A mi juicio, sí”, respondió José Antonio Meade cuando le preguntaron si hay que temer a López Obrador… ¡Hasta el próximo lunes!

AMLO y los debates

  • Krauze y Yuriria, confirmados
  • No renunciaré: Meade
  • Indagan en Europa a Anaya

El 20 de mayo, en Tijuana, Andrés Manuel López Obrador tendrá una segunda aduana importante en su búsqueda de llegar a Palacio Nacional.

En el primer debate, una combinación de factores sirvió a sus adversarios para aminorar el paso electoral del tabasqueño. Ricardo Anaya Cortés, su más cercano seguidor en las encuestas de opinión (tan infundadamente sacralizadas), aprovechó el primer debate entre candidatos para instalar una batería de señalamientos controversiales que, aun cuando varios de ellos luego serían probados como falsos, permitieron al panista un concertado relanzamiento en medios masivos de comunicación y un promovido posicionamiento como aparente única alternativa viable contra el auge del candidato al que tachan de populista. En especial, el político de las naves industriales tan redituables ha insistido en el tema de la amnistía lopezobradorista como una forma de virtual asociación delictuosa con la delincuencia organizada.

José Antonio Meade, caído en un tercer lugar demoscópico, aprovechó el tema de los departamentos de AMLO para desarrollar una campaña mediática que ha escalado hasta la suposición de que podría haber irregularidades graves en el manejo patrimonial y fiscal del tabasqueño. En Ramos Arizpe, Coahuila, el candidato del PRI planteó: “Hay un tema de evasión de impuestos, de falta de transparencia, de confusión entre su patrimonio, el de sus hijos y el del partido, tal y como hemos visto semana tras semana; en la última, los departamentos; en la penúltima, el avión, un avión privado que estaba impedido de ser utilizado como taxi, una empresa que le da una factura que no era propietaria del avión que utilizó. Esto es, hay una clara falta de respeto por la ley, falta de compromiso con la sociedad y clara vocación hacia la mentira”.

Se han reproducido estas palabras (conforme a lo reportado a La Jornada por el corresponsal Leopoldo Ramos) porque, a pesar de lo sinuoso o pretendidamente ambiguo, los señalamientos de Meade encajan en una tipología delictiva: quien ha sido dos veces secretario de hacienda ha deslizado que AMLO podría estar cometiendo delitos relacionados con la evasión fiscal, el mal uso de recursos públicos destinados a los partidos y la facturación engañosa. ¿Pretenderá Meade que AMLO sea sujeto a proceso penal o administrativo por estos hechos que denuncia?).

Lo cierto es que la situación política y electoral de López Obrador no ha sido la misma después del primer debate. Ha tenido que detenerse a responder señalamientos que le fueron hechos en el Palacio de Minería y que en ese momento prefirió no enfrentar, atenido a su política de temporada, de amor y paz. Ha requerido dedicar tiempo y esfuerzo, en mayores proporciones, a responder a Anaya y a Meade. Y a partir de ese domingo polémico han quedado sembrados los guiones de descalificación política y de distorsión y confusión en las percepciones sociales.

El siguiente debate entre candidatos tendrá un formato diferente al primero. Habrá público presente (no sólo los tradicionales invitados personales de los aspirantes a la presidencia) y esos “representantes de la sociedad civil” podrán participar con ciertas modalidades en la elaboración de preguntas, todo bajo la conducción de dos moderadores, León Krauze, actual conductor de programas noticiosos de Univisión, con sede en Los Ángeles, California, además de columnista en El Universal, y Yuriria Sierra, conductora también de informativos en radio y televisión del Grupo Imagen y columnista en Excélsior./

Aun cuando en redes sociales hubo seguidores de López Obrador que expresaron objeciones a Krauze y Sierra, al señalar que ambos han publicado textos de fuerte crítica al abanderado de Morena, ningún partido impugnó su designación. El partido de la regeneración nacional, en todo caso, propuso que en lugar de dos fueran tres los moderadores, y que uno de ellos fuera Jorge Ramos, también conductor de noticieros en Univisión. Finalmente, quedan solamente Krauze y Sierra.

Por su parte, López Obrador señaló desde Durango el incremento de la guerra propagandística sucia en su contra. Aun cuando aseguró que ha medido el impacto negativo que esas maniobras podrían acarrearle, y que no le afectarán electoralmente, habló de recurrir a las autoridades electorales para evitar que se siga gastando el dinero público en tales maniobras. Respecto al documental sobre el populismo en América, con un capítulo dedicado a México y a AMLO, este dijo que costó 100 millones de pesos y que fue financiado por los empresarios Claudio X. González y Roberto Hernández y el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Ese documental será exhibido en algunas salas cinematográficas, según aseguró el líder morenista. Por lo pronto, en autobuses públicos se exhibe propaganda de esa producción (lo cual es en los hechos una propaganda contra AMLO) que tiene cinco capítulos, uno en general y los demás relacionados con el argentino Juan Domingo Perón, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el venezolano Hugo Chávez y el mexicano López Obrador.

A Meade lo sigue acosando el fantasma de la declinación, ante el estancamiento de su candidatura. El ascenso de Anaya a partir del primer debate se ha traducido en una presión para que el cuasipriista se haga a un lado, para promover un voto útil a favor del panista. Frente a ello, ayer declaró “Meade no declina a su aspiración a ganar la elección”, y su equipo ha lanzado la versión del dilema de fin del mundo: “Miedo o Meade”.

Además, en el flanco PRI-peñista se mantiene la postura de que será Anaya quien deberá dejar el escenario, pues se mantiene viva la indagación de la Procuraduría General de la República respecto a la operación inmobiliaria, con tufo a lavado de dinero, que le reportó a Anaya una ganancia de decenas de millones de pesos. La revelación en un diario español de que se investigan en Europa los nexos del mexicano Anaya con un empresario hispanomexicano, en el contexto de la famosa nave industrial queretana, mantiene en el equipo de Meade la convicción de que su jefe seguirá adelante. ¡Hasta mañana!

Anaya, “elevación” bajo reserva

• Inflado, con defecto
• Meade insiste en inhabilitación
• Desapariciones, día tras día
La derivación más inmediatamente observable del primer debate entre candidatos presidenciales ha sido la habilitación del panista Ricardo Anaya Cortés (RAC) como presunto ganador y, en esa secuencia, como principal tirador electoral en contra del delantero Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Con un discurso estructurado, buena oratoria y una bien estudiada capacidad para atacar a los adversarios en sus puntos débiles (en específico al tabasqueño, pero también a José Antonio Meade Kuribreña), Anaya Cortés parecería haber llegado al punto de constituirse inequívocamente en el verdadero y único retador real y viable de AMLO.
Varios medios de comunicación y mesas de analistas políticos comenzaron a tallar ayer la figura en madera queretana de quien habría de encarnar unitariamente la rebelión (hasta ahora silenciosa, o cuando menos, poco eficaz) de los antipejistas. La planicie discursiva del abanderado priista, José Antonio Meade, y su recurrencia al método de la ecuanimidad y la ortodoxia (la complicidad, dicen sus adversarios), estarían condenándolo a un tercer lugar en riesgo de bajar aún más, según los emocionados cálculos de los anayistas o, para abrir más el abanico, de los frentistas.
Sin embargo, en la política, y más en la mexicana, no todo lo que brilla es oro, de la misma manera que no todo lo que no brilla y debería estar bajo investigación judicial (como es el caso del neoleonés apodado “El Bronco”) puede ser desechado: el súbito fulgor hechizo de Anaya Cortés como primer actor posdebate debe ser visto con reservas, sin perder de vista el amplio y sorprendente catálogo de marrullerías que aún pueden ser usadas para intentar la resurrección del pentasecretario de Estado, ahora identificado con un emblema tridorito.
Anaya, tan brioso como mentiroso (ayer mismo se confirmaron como falsas algunas de las aseveraciones que a sangre fría soltó el panista durante el debate), mantiene en la mirilla política no solo a Meade y al sistema priista sino al actual jefe máximo del PRI y de la candidatura de José Antonio, el viajero pero no distante EPN. “Con toda claridad te pregunto, ¿tu jefe, Enrique Peña Nieto, ha gobernado con honestidad?”, planteó este domingo Anaya a Meade, sin que este se animara a esbozar una respuesta al respecto.
Ayer mismo, el mencionado Meade insistió en que el expediente judicial del terreno en una zona industrial de Querétaro debe tener como consecuencia la inhabilitación moral, política y jurídica de Anaya. Hasta ahora, la procuraduría federal de justicia no ha señalado formalmente al panista como partícipe de ese entramado con evidencias de lavado de dinero. Al contrario, la PGR ha recibido la propiedad a discusión como una especie de desagravio, y ha dejado fuera de la acción penal a un chofer utilizado como prestanombres para crear y manejar la empresa involucrada en el caso Anaya (se dice que esos pasos de distensión provienen de gestiones de avenimiento realizadas por personajes de alto poder que buscan que Meade y Anaya terminen en una sola candidatura antipejista).
Planteado de otra manera: el encono entre Peña/Meade y Anaya continúa y la guillotina del expediente judicial queretano está siempre dispuesta a caer más allá de los expiatorios límites hasta ahora tocados. La adhesión, aparentemente contra todo sentido lógico, del gobernador michoacano Silvano Aureoles a Meade, y el coqueteo para que otros mandatarios estatales, perredistas y panistas, hagan lo mismo, sugiere que algo en las alturas del poder se cocina y se ofrece para seguir todos a la mesa del mismo banquete. A fin de cuentas, a Anaya se le está dejando fuera de las sanciones judiciales por el caso de la nave industrial queretana y eso, más la intocabilidad de sus familiares directos y políticos, podría ser la moneda final de ajustes, que permitiera una sola candidatura de facto, contra López Obrador, pero no necesariamente contra el hoy aparentemente tan triunfador Anaya.
Por otra parte, cabe destacar el proceso de borrado de la etiqueta de inalcanzable que se le adjudicaba a López Obrador hasta antes del mencionado debate. Aprovechando el error táctico del tabasqueño, de eludir la contestación directa y específica de las múltiples acusaciones que se le hicieron (medio centenar), sus adversarios pretenden darlas por válidas (el que no las contesta, otorga, sería la paráfrasis). Ese proceso trata de crear el ambiente mediático y social que “justifique” eventuales cambios en las tendencias demoscópicas, tal como se ha hecho (con distintos motivos), en anteriores comicios en los que López Obrador llevaba una delantera consolidada. El candidato de Morena tiene aún debates por venir y le convendría prepararse para ellos, sin renunciar a su “autenticidad”.
Astillas: Los cadáveres de tres estudiantes secuestrados hace más de un mes en la zona metropolitana de Guadalajara habrían sido disueltos en ácido, según las indagaciones dadas a conocer ayer por la fiscalía general de Jalisco. Día tras día desaparecen personas en México, sin que haya autoridad de algún nivel que haga algo eficaz para encontrarlas y para castigar a los causantes de esos delitos. Lo peor es el acomodo de la flácida conciencia social, que conforme se multiplican esos hechos terribles los va procesando hasta asumirlos casi como normales, como parte de una cotidianidad repugnante pero finalmente aceptada… A las 18.45 horas, la cuenta de Instagram de @EPN, verificada, mostraba 674 comentarios (una porción de ellos, sumamente crítica e incluso insultante) y 15, 708 “me gusta”, luego que el ocupante de Los Pinos había puesto una fotografía de su llegada, acompañado de su esposa, a Hannover, Alemania, en el fastuoso avión presidencial. “Cuidado @epn que el AMLO ya anda ofreciendo su nave”, le escribió un usuario de esa red, ante lo cual Peña inusualmente respondió: “no es suyo ni mío”… ¡Hasta mañana!

Domingo: la cacería del peje

• ¿Debate, celada, reacomodos?
• Meade, tal vez última llamada
• Fuero: apariencias y riesgos

Más que un debate, será un momento de definición. Este domingo, cuatro candidatos presidenciales de variopinta suerte tratarán de propiciar tropiezos del hasta ahora muy adelantado Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con la esperanza de crear las condiciones que permitan el armado de una campaña mediática y política de feroz desacreditación del aspirante tabasqueño, cuya enorme ventaja en intención de voto (según las encuestas de opinión, que obviamente pueden comenzar a ser cambiadas a partir de este debate-cacería) no permite medias tintas a sus adversarios, para quienes el reloj político corre en contra./

Hasta ahora, los opositores a AMLO no han encontrado el punto de despegue para una campaña unificada de ataque contra el adversario que les causa pesadillas, desvelos, preocupación y miedo. Los intentos de debilitar al peje creciente han topado con un alto blindaje social y han derivado en francos pitorreos en memes, redes sociales y comentarios populares./

La aparición declarativa de Carlos Slim ha sido hasta ahora el intento más serio de darle cohesión a la corriente que desea frenar a como dé lugar a López Obrador. Luego de la conferencia de prensa del magnate se produjo el deslinde del Consejo Coordinador Empresarial, al cancelar una mesa de análisis que había convenido voluntariamente con el aspirante presidencial de Morena. Esa definición en las alturas empresariales pretende otorgar bandera a los antipejistas y hacer acopio de recursos para una cruzada contra el indeseado./

El debate de este domingo podría suministrar el parque adecuado para soltar metralla política contra el máximo jefe de Morena. Al dúo original de persecutores, Meade y Anaya, el tribunal electoral federal agregó a un par de condenados a la derrota electoral que, sin embargo, pueden prestar especiales servicios de provocación. Margarita Zavala y, en especial Jaime Rodríguez Calderón, obtuvieron candidaturas enlodadas por el conjunto de trampas que practicaron en la recolección de firmas de apoyo a sus postulaciones presidenciales. No tienen probabilidades de triunfo, con intenciones de voto reducidas a un dígito, pero podrán aportar dosis de enredo y desaseo para complicar el camino de AMLO./

Para José Antonio Meade no parece haber mucho tiempo político disponible más allá del citado debate. Está anclado en un tercer lugar, con riesgo de ir más a la baja, lastrado por el PRI y por Enrique Peña Nieto, de cuyas pésimas calificaciones sociales no ha podido deshacerse el tecnócrata, sino todo lo contrario. Si no logra un golpe espectacular este domingo, exhibiendo la superioridad técnica y expositiva que sus cercanos le adjudican, Meade tendrá que valorar que su candidatura inhibe la posibilidad de presentar un solo frente contra López Obrador, y que el panista Ricardo Anaya podría ser la figura a apoyar por el conjunto de intereses del sistema, en un ejercicio de desesperado voto útil./

A Ricardo Anaya, significativamente, lo ha dejado en paz el gobierno que le detonó el escándalo de la nave industrial queretana y los indicios de lavado de dinero. Su distanciamiento de Los Pinos se manifestó en el curso de la elección del Estado de México (luego que fueron dados a conocer expedientes contra la entonces candidata, Josefina Vázquez Mota, contra sus familiares, en un caso y, en otro, relacionados con dinero federal otorgado a la panista para “atención a migrantes”) y se agravó con la develación en Chihuahua de la triangulación delictiva de recursos federales para campañas priistas, denuncia a cargo del gobernador Javier Corral, antes opositor y ahora aliado de Anaya, a quien los priistas reprochan el haber apoyado las posturas de Corral./

En tanto, se ha aprobado en San Lázaro el retiro del fuero a legisladores y al futuro presidente de la República, con los priistas como taimados impulsores (“Ley Meade”, le dicen ellos, pues fue propuesta por el candidato tridorito, llamado así en esta sección por los tres triángulos de su propaganda, parecidos a los utilizados por Doritos, la marca de los totopos agringados, producidos por la firma estadunidense Frito-Lay, subsidiaria de PepsiCo). La paternidad de esa abolición del fuero es peleada también por los panistas, quienes aseguran que Ricardo Anaya fue el proponente. En realidad, la decisión de una de las dos cámaras del poder legislativo federal atendió a las más de 30 iniciativas sobre el tema, presentadas en diversas fechas. /

Como si fuese una herencia envenenada, el priismo avanza a marchas forzadas en busca de agilizar los trámites para poder sujetar a procesos penales a diputados y senadores de las próximas cámaras e incluso para enderezar juicios contra el presidente de la República (el venidero, no el actual ni los anteriores a este: la ley no permite retroactividad en perjuicio de alguien). Falta que esa “Ley Meade” sea aprobada en el Senado y, luego, por cuando menos la mitad más uno de los congresos estatales./

El sentido original del fuero buscaba impedir que la libre expresión de los legisladores pudiera ser coartada mediante chicanas, como la presentación de fabricadas acusaciones de índole penal contra los adversarios del régimen. Ese sentido fue escandalosamente distorsionado por una clase política que utilizó el fuero como un mecanismo de influyentismo y virtual impunidad. Pero, en el contexto actual, permitir que una mayoría legislativa pueda abrir las puertas de un proceso penal contra el Presidente de la República, puede servir para venganzas y desestabilización si el ocupante de esa silla de poder afecta intereses de otros poderes./

Y, mientras José Antonio Meade y Ernesto Cordero comían este jueves en un restaurante de Polanco, en una reunión sugerente de entendimientos del aspirante tridorito con el ala calderonista tan dispuesta a decantarse en favor del candidato pripanista, ¡hasta el próximo lunes, con una inseguridad pública galopante en Jalisco, donde los secuestros y asesinatos se multiplican!

CdMx: tendencias matan debate

  • Luces y sombras de candidatas
  • Sheinbaum, delantera; Barrales, pelea
  • CCE recula sobre mesa técnica

La pelea por la Ciudad de México parece encaminada a un triunfo de Claudia Sheinbaum, en función del arrastre electoral que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) está mostrando en toda la nación pero, además, por la específica influencia social que el tabasqueño mantiene en la capital del país.

Como en los tiempos del priismo más acendrado, la mayor competencia se dio en lo interno, a la hora en que Morena, es decir, AMLO, decidió quién se quedaría con esa candidatura que, en los hechos, significaba un virtual triunfo anunciado. La contienda se centró en Claudia Sheinbaum, la carta postulada por la “nomenklatura”, según la definición del “opositor” Ricardo Monreal, quien se decía marginado y golpeado por la nueva clase dirigente del joven partido, el grupo familiar y operativo más cercano al jefe máximo.

Sheinbaum no ha sido una mala candidata. No vibra especialmente por la política (como Monreal o Martí Batres, dos de los aspirantes originales a la postulación) y suele emocionarse más por los tópicos científicos y prácticos, relacionados con los problemas de la capital. Pero, con sus luces y sombras (entre estas, las impericias y omisiones en el caso de las muertes infantiles en el colegio Enrique Rébsamen, atribuibles no solamente a las autoridades de Tlalpan, y la larga relación de la científica con grupos constructores privilegiados), Sheinbaum está bajo el manto electoral de AMLO y parece muy difícil que Morena pudiera perder en esta demarcación emblemática.

Alejandra Barrales se ha mantenido en la pelea, a pesar de que su condición es desventajosa. Su partido, el de la Revolución Democrática, al que presidió, está en aguas bajas, y el grupo al que pertenece (entre vaivenes que a veces rozan los linderos personales) también está en declive: Miguel Ángel Mancera cumple discretamente un papel decorativo en el “frente” que dirigen el Partido Acción Nacional y, en concreto, el candidato presidencial Ricardo Anaya.

Carga Barrales con acusaciones de enriquecimiento explicable a la luz de su prosperidad política: un departamento de lujo en Miami y otras propiedades caras en la Ciudad de México. Aun cuando esos expedientes merecerían estar en el centro de la discusión pública, han sido relegados, como otros tantos, en ese remolino de información política escandalosa que va removiendo los incidentes del día anterior con los de la nueva producción.

Sin embargo, Barrales se mantiene como la única retadora real del hipotético trono por venir para Sheinbaum. La apuesta del mancerismo y del perredismo superviviente consiste en no dejarse aplastar, en mantener presencia y aspirar a triunfos al costo que sea en alcaldías, diputaciones y senadurías con asiento en la capital del país. Para ello cuentan con mucho dinero, una predisposición a la violencia en “sus” principales plazas y la esperanza de que el sistema logre encontrar las fórmulas de unificación de fuerzas, en torno a Anaya y el “frente”, para frenar a López Obrador y, en particular, a Marcelo Ebrard, de quien Mancera teme venganza implacable si aquel vuelve a tener suficiente poder.

Mikel Arriola ha tratado de sobrellevar con decoro el difícil papel de ser candidato a nombre de un partido siempre rechazado en la Ciudad de México, desde que se ha elegido por voto popular al jefe de gobierno. Tecnócrata, al igual que José Antonio Meade, y ejemplos, ambos, del virtual entierro político del Partido Revolucionario Institucional, corren suertes negativas parecidas.

Arriola ha buscado apoyarse en los presuntos logros formales que obtuvo en el Instituto Mexicano del Seguro Social cuando fue director de este organismo, pero la diaria realidad lacerante, angustiada, desesperada, de miles de derechohabientes en todo el país, reduce el optimismo del jugador de pelota vasca a una caricatura grotesca. Sin base social posible, se ha manifestado en pro de posiciones de derecha, bajo la suposición de que ese segmento de votantes no encuentra vías de expresión a través del actual panismo.

Como en otras partes del país, la oportunidad de las candidaturas independientes no sirvió para mayor cosa. Hay una aspirante de este tipo y otras postulaciones a nombre de partidos pequeños. En ese contexto, el debate realizado anoche en las instalaciones del Canal Once parecería destinado a ofrecer pocas novedades, sin mover el tablero de posiciones previamente establecido. Por razones de horario de entrega de esta columna no fue posible consignar aquí las impresiones sobre ese encuentro de candidatos.

Tal como se escribió aquí en la entrega titulada “Slim, la carta pesada”, la aparición en escena “permitió al gran multimillonario rescatar al presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, del embrollo en que se metió al pactar con López Obrador una mesa de análisis técnico en la que participarían representantes de la actual administración federal, del CCE y de Morena o el lopezobradorismo, como si éste ya hubiera ganado las elecciones presidenciales”.

Ya con Slim en el control de daños, el citado Castañón ha anunciado la decisión unilateral de cancelar una mesa de análisis técnico sobre el proyecto del aeropuerto internacional. Se argumenta que la postura de AMLO es de absoluto rechazo a esa obra y, por ello, resulta improductivo un ejercicio colectivo de análisis. En todo caso, el gerente del CCE ha dado como ganador, por adelantado y sin mayor contraste, al jefe Slim, al considerar que él y otros técnicos ya han aportado suficientes elementos de juicio sobre el tema. Una respuesta de este corte aumentará la percepción de que el negocio del aeropuerto está inmerso en aguas de corrupción y opacidad (ah, y para incentivar las sospechas: la Suprema Corte de Justicia de la Nación anunció ayer que Slim podrá cobrar tarifas de interconexión a sus competidores a partir de 2019: vuelos judiciales sincronizados). ¡Hasta mañana!

Frenar a López Obrador

• Meade incita, ante antorchistas
• Tribunal electoral que cae
• “Revisiones de rutina” en CdMx
El candidato de la coalición de partidos que parece desesperada ante el riesgo creciente de perder el poder, se permitió ayer una licencia de lenguaje político que resulta peligrosamente desafortunada en un ambiente político y social que se va complicando.
Animado por la recepción multitudinaria (en el contexto numérico de otros actos de José Antonio Meade) que le ofreció el Movimiento Antorchista Nacional (MAN), el tecnócrata de discursos usualmente desvaídos creyó oportuno convocar al frenado de quien le lleva una amplia delantera, según diversas encuestas de opinión (que hasta ahora no han sido conminadas a variar drásticamente sus “resultados”). Así dijo, poniendo como referencia la propuesta de suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: “Sólo a Andrés Manuel López Obrador puede ocurrírsele su cancelación.
Su propuesta de frenarlo es clara: frenar las oportunidades de miles de familias, mejor frenémoslo a él”.
Hablar así ante un mitin del antorchismo resultaría una incitación casi delictiva, pues dicho movimiento ha sido acusado de manera constante de participar en actos de violencia. Antorcha Campesina (luego convertida en el citado MAN, para abarcar las expresiones urbanas de esa agrupación) fue fundada en el municipio poblano de Tecomatlán en 1974 por un grupo de estudiantes y campesinos dirigidos por Aquiles Córdova Morán, ingeniero agrónomo que se mantiene férreamente a la cabeza de la organización.
Bajo el lema “La organización de los pobres de México” y con un rígido orden interno, el antorchismo cuenta con decenas de miles de miembros y se ha sumado de manera sistemática a candidaturas y campañas priistas. Sus conflictos con otras organizaciones y la pelea por territorios han dado material para la nota roja política. La agrupación atribuye los señalamientos de violencia política a infundios y provocaciones.
La excitación a frenar a López Obrador se produjo en Ixtapaluca, Estado de México, uno de los municipios gobernados por militantes del antorchismo (en este caso, por Carlos Enríquez Santos). No está de más recordar que el convocante a frenar, enfrenar o refrenar a AMLO ha establecido el modelo del Estado de México como su musa electoral. Ahí, en esa entidad, el PRI aumentó el grado de fraudulencia a niveles nunca vistos, sobre todo en términos de violencia contra opositores, incluso regando cabezas de cerdos a las afueras de domicilios de activistas y de oficinas electorales o partidistas.
La realidad supera a la imaginación en el choque entre el tribunal electoral federal y el Instituto Nacional Electoral, luego del escandaloso registro de Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, como candidato a la Presidencia de la República. Nunca antes se había producido tal exhibición-confesión de la trampería practicada en esas instituciones ahora enviadas mutuamente al diablo.
El mayor daño visible está en la estructura del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, dividido ya entre los cuatro magistrados abiertamente progubernamentales, que retorcieron vergonzosamente el derecho para darle la candidatura a las trácalas falsamente broncas, y tres magistrados con mayor prudencia, entre ellos la presidenta de dicho órgano. Ayer, ante el silencio delator de los tres “derrotados”, los cuatro magistrados proclives al neoleonés Jaime Heliodoro tuvieron que aceptar que su resolución fue bajo la suposición de que Rodríguez Calderón habría obtenido el número suficiente de firmas “limpias” si se hubiese continuado con su revisión.
Un lector escribe, desde la cotidianidad que vive en su colonia de una ciudad con gobiernos panistas: “Conforme han pasado los últimos siete meses me he dado cuenta al cien por ciento que ‘el tigre’ creció década tras década hasta que es imposible controlarlo, no se le ve fin a tanta maldad, violencia. En este tipo de vecindarios es más fácil señalar a quien no es delincuente, casi todos están interrelacionados con la narco-política criminal.
Este tipo de población es binacional con o sin papeles. En recientes conversaciones con uno de mis vecinos, este se reveló como un experto en lides no permitidas. Habló de autodefensas, y entonces me pregunto: ¿quién o quiénes quieren organizar autodefensas?, ¿el PAN, la iglesia, el gobierno estadounidense, el Mossad, los masones, la narcopolítica criminal? ¿Es plan por si gana Amlo? En estos vecindarios todos tienen sus armas, nuestro pueblo se mata entre sí, además ya existen las condiciones para que con la menor chispa explote una bomba social”.
Astillas: El contador público Mario Sumuano (@MsumuanoZ) tuiteó ayer:  “Policía me retuvo, cateó, metió sus manos en mis bolsas de pantalón, saco, etc!! ya es legal esto? será parte del “tengo miedo”?”. Lo peor, escribió, fue que le dijeron que fue “una revisión de rutina” por parte de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (foto de la patrulla, y de uno de los policías, E. Zavala G.: https://goo.gl/XeYF8J )… El tuitero Rafael Solís, @falelo1 , comentó en el mismo microblogging del pajarito azul: “eso nos espera cuando se aplique la ley de seguridad interior? esa es la norma q van a seguir? q poca madre!! nos vamos ir despidiendo de nuestros derechos fundamentales? eso sí es para dar miedo!!!”… Juan Pérez N. comparte una imagen que Google envía a sus clientes: “Publique anuncios con Google a través de intermediarios. Recordatorio: Google no puede celebrar contratos con partidos políticos ni otras entidades obligadas (según lo definido por las regulaciones de auditoría del INE) en México, así como tampoco aceptar pagos directos de ellos. Si usted es una entidad obligada, utilice un intermediario, como una agencia de publicidad, para hacer sus compras”. El lector de esta columna pregunta: “¿ Es legal sugerir como sacarle la vuelta a las regulaciones de auditoría del INE?”… ¡Hasta el próximo lunes!

Peña y Salinas: mensaje inquietante 

• Cierre de filas, planes comunes
• Corral, escoltas, caso 250 mdp
• Ricardo Anaya, “perdonado”
Al acompañar a Carlos Salinas de Gortari en su fiesta de cumpleaños, Enrique Peña Nieto no le hizo bien al PRI, ni al candidato presidencial José Antonio Meade, ni al de por sí rarificado ambiente electoral. La élite del poder priista, reunida en una celebración por motivos de calendario, no aporta ingredientes de sosiego a un escenario político que parece irse ensombreciendo.
Por el contrario, la reunión gozosa (por los 70 años de vida de Salinas) de dos grupos circunstancial y cíclicamente distantes (el de Peña y el del expresidente), pero confluentes en los proyectos estratégicos, abona la percepción de que hay un seco cierre de filas en las alturas políticas y económicas para tratar de impedir que siga avanzando la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y, específicamente, para crear las condiciones extremas que le nieguen definitivamente llegar a Palacio Nacional.
La relación política de Peña y Salinas ha sido oscilante. Quien ocupó Los Pinos de 1988 a 1994 apoyó abiertamente en 2012 la candidatura de quien había dejado el gobierno del Estado de México. Fue la oportunidad de Salinas de Gortari para reinsertarse plenamente en la política nacional y cerrar expedientes como el de su hermano, Raúl Salinas de Gortari, quien obtuvo la máxima benevolencia judicial en 2014, cuando fue declarado inocente del último de los cargos que le quedaban en su prolongado proceso.
Durante el peñismo, ciertos cargos administrativos y políticos de primer nivel fueron adjudicados a miembros del grupo de Salinas de Gortari. De manera destacada, a su sobrina Claudia Ruiz Massieu, hija del asesinado José Francisco Ruiz Massieu. Otro personaje de moda sexenal ha sido el concuño de Carlos Salinas, José Antonio González Anaya, quien ha ocupado las suculentas direcciones generales del Instituto Mexicano del Seguro Social y de Petróleos Mexicanos y, a la fecha, la estratégica secretaría de hacienda.
Se han producido, desde luego, momentos envenenados en esta relación. Peña Nieto pareció sentirse necesitado de demostrar que solo él ejerce el poder presidencial y ello provocó alejamiento y enojos en relación con el expresidente de vocación injerencista. Versiones provenientes de priistas de renombre aseguran que un punto de encono ha sido el tratamiento dado al caso de Emiliano Salinas Occelli, involucrado desde años atrás en el delicado tema del grupo denominado NXIVM, del cual el citado Emiliano ha sido discípulo, promotor y representante en México.
El asunto cobró proporciones mayores cuando un diario estadunidense dio a conocer las acusaciones de actos delictivos cometidos contra mujeres por el líder de ese grupo, Keith Raniere. Este personaje fue detenido en Semana Santa en Puerto Vallarta, luego de haber pasado una larga estancia en la zona conurbada de Monterrey, Nuevo León. En las primeras informaciones del caso se aseguró que Raniere se había escondido en México desde que estalló el escándalo de las mujeres marcadas con identificaciones de NXIVM y agredidas sexualmente por el propio “líder”. Se habló, en ese primer momento, de que alguien había dado una protección poderosa a Raniere en México. Luego, de ese asunto tan delicado, poco se ha vuelto a hablar. Un imperioso manto de silencio se ha extendido sobre un caso que en otras circunstancias merecería una implacable atención mediática.
Aun cuando no necesitan mostrarse en público ni en festejos cumpleañeros para tejer acuerdos políticos, el reencuentro grupal entre Peña y Salinas, publicado por el diario Reforma en su edición dominical, da cuerpo a la sensación extendida de que “el sistema” prepara una acometida feroz contra el delantero en la contienda por la Presidencia 2018-2024. Salinas fue, junto con Diego Fernández de Cevallos, el artífice del plan contra AMLO derivado de unos videos grabados por el argentino-mexicano Carlos Ahumada.
Recientemente, el tabasqueño ha dicho que solo si aconteciera “algo muy grave” podría suceder que él no ganara las elecciones presidenciales. Pero, dijo, “toco madera, toco madera”.
El tenso ambiente político del que se habla tuvo este domingo un episodio preocupante en Chihuahua, donde fueron agredidos con disparos de arma de fuego tres policías, miembros del equipo general de seguridad del gobernador Javier Corral, mientras éste jugaba golf. En el descompuesto mapa político del panista está, junto a muchos puntos oscuros (revestidos de una altisonancia demagógica con la que suele pretender Corral una fuga “heroica” de la realidad), el expediente judicial de la confabulación de funcionarios federales de Hacienda (Luis Videgaray, en su momento), dirigentes nacionales priistas (Manlio Fabio Beltrones, en aquellas fechas) y el entonces gobernador priista, César Duarte, para triangular cuando menos 250 millones de dinero público a campañas priistas.
Horas antes de la agresión a los tres miembros de su equipo de seguridad, Corral había denunciado el mensaje de impunidad que se deriva del hecho de que la justicia federal hubiese asumido el control del proceso de los 250 millones de pesos. Pero ese traspaso del expediente quemante, para que sea la “justicia” federal la que archive el caso o exonere a los presuntos responsables, sería una consecuencia natural de los arreglos entre el secretario de gobernación, Alfonso Navarrete, y el gobernador Corral, para liberar más de 900 millones de pesos de participaciones hasta entonces retenidas.
En el rodaje de escenas mafiosas podría inscribirse también el episodio de la autoexoneración que se ha aplicado Ricardo Anaya, como si ya se hubiera llegado a un arreglo para que el gobierno federal “olvide” el expediente de la nave industrial queretana y otros negocios inmobiliarios del panista. Por sí mismo, Anaya ha dicho que es inocente, sin que haya revire alguno de la procuraduría federal de justicia. Y ha arreciado su metralla declarativa contra la pieza de cacería de temporada, AMLO. ¡Hasta mañana!

Peña, insuficiente y a destiempo

Trump, más allá de la retórica
¿”Unidad nacional”? ¿desahogos locales?
Caída en Atlacomulco

Enrique Peña Nieto despachó ayer 713 palabras hacia la Casa Blanca (formalmente, el mensaje fue dirigido a “mexicanas y mexicanos”), mientras en Washington se anunciaba la intención de enviar unos cuatro mil elementos de la Guardia Nacional hacia la frontera con México (aunque Trump dijo, en un vuelo, que consideraba que serían entre dos mil y cuatro mil). La proporción de este intercambio resulta sumamente dispareja: 5.6 miembros de esa Guardia, en caso de materializarse al extremo la pretensión trumpista, frente a cada palabra pronunciada desde Los Pinos en esta ocasión./

El mexicano se refirió a “un asunto de gran importancia”, a “acontecimientos recientes”, a “desafíos” que “nunca justificarán actitudes amenazantes o faltas de respeto” y a “últimos acontecimientos”. Sus palabras de mayor tono se apoyaron en un acuerdo del Senado, contra “las expresiones ofensivas e infundadas sobre los mexicanos”, y en frases pronunciadas por los tres candidatos presidenciales confirmados, Anaya, López Obrador y Meade (en orden alfabético) y la aspirante bajo investigación, Zavala. “Como Presidente de todos los mexicanos -puntualizó- coincido con estas expresiones”./

La parte de mayor combatividad peñista quedó de manifiesto en este párrafo dirigido a Trump: “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”. La mira enriquista fue dirigida específicamente a las “recientes declaraciones” del presidente estadunidense, sin mencionar la realidad concreta de una orden dada desde la Oficina Oval para el despliegue de esas fuerzas de reserva militar y a los preparativos para su entrada en acción (ya está funcionando un grupo operativo con calendario inmediato, la Célula de Apoyo a la Seguridad Fronteriza, montado por la secretaría estadunidense de defensa). El párrafo final de la alocución peñista concitó la atención de muchos medios mexicanos de comunicación: “Hay algo que a todos, absolutamente a todos los mexicanos nos une y nos convoca: la certeza de que nada, ni nadie está por encima de la dignidad de México”./

El texto leído por Peña Nieto pareciera pronunciado a destiempo (gran sentido de la oportunidad hubiera tenido en fechas anteriores a la etapa de gringo militarismo fronterizo) y, en ese sentido, es insuficiente y solamente retórico. Hay, desde luego, una frustración doméstica de Trump, con coletazos hacia México por su incapacidad para conseguir que este país pague por el muro fronterizo y con una desesperación ante futuros resultados electorales adversos al mencionado Donald. The New York Times ya había publicado un editorial sobre el punto, antes que Peña se refiriera a los móviles internos./

Pero el proyecto expansivo estadunidense, más allá de los zigzagueos emocionales de Trump, busca doblegar a México en la renegociación del tratado subcontinental de comercio, convertirlo en policía de la puerta trasera en materia de migración mexicana y centroamericana, seguir manejando el mercado de las drogas, con México como brazo instrumental, e influir para que se mantenga el esquema político y económico hasta ahora tan beneficioso para las élites./

El llamado peñista a la unidad nacional, y su sintomática reproducción en el aparato mediático controlado, buscan poner sordina a la crítica del mal gobierno, que ha llevado al país a la trágica situación actual, tanto en el plano interno como en su relación con el vecino país. Las palabras de Peña Nieto, pronunciadas ayer, incluyen una serie de referencias complacientes al ejercicio gubernamental realizado durante este sexenio. En el curso de una contienda electoral tan difícil para el PRI y Los Pinos, ese posicionamiento de “unidad patriótica” resulta de gran utilidad táctica./

No se trata, desde luego, de aspirar a que Peña Nieto anunciara medidas agresivas frente a una potencia hoy dirigida por una voluntad veleidosa. Pero la política y la diplomacia siempre han encontrado formas para que las naciones en desventaja puedan asumir posiciones inteligentes de dignidad, que permitan exhibir los abusos sin que en consecuencia haya mayores daños para los países lesionados por poderes imperiales. Hasta en el propio terreno de la retórica pudo haber mostrado el ocupante de Los Pinos mejores formas de responder al tamaño de los agravios recibidos. Pero Peña Nieto prefirió refugiarse en la prudencia, solamente, y emitió un pronunciamiento que podría quedar nada más en el terreno de los desahogos verbales para consumo interno, con gran colaboración de exaltadores mediáticos locales y, a final de cuentas, una aceptación, con falsos retobos menores, de la realidad impositiva del trumpismo, en espera de favores o apoyos electorales a corto plazo./

El simbolismo no es solamente en el terreno de las obras públicas, en desastre por la corrupción política y empresarial: la caída del techo de un lienzo charro en Atlacomulco, Estado de México, lleva a reflexiones sobre el sistema político mexicano y el grupo hoy dominante, asentado en Los Pinos. Cayó ese techo el mismo día en que la obra había sido formalmente entregada (bajo el entendimiento de que el proceso de construcción había sido satisfactoriamente cumplido), y un día antes de que se inaugurara una competencia charra por la cual se esperaba un cupo lleno en el lugar. La competencia iba a llevar originalmente el nombre de la presidenta municipal pero, ante las protestas por ese acto egocéntrico, se cambió por el del icono local, Isidro Fabela. La corrupción, la ineficacia y el peligro también alcanzan al emblemático Atlacomulco./

Y, mientras Rafael Adrián Avante Juárez, subsecretario de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación, ha informado que en el país hay unos 35 mil cadáveres sin identificar, y unas 30 mil denuncias de personas desaparecidas, ¡hasta el próximo lunes!

P&V: tibieza ante Trump

• Ayuda electoral deseada
• Premio al derrotado Hinojosa
• Rechazan al Bronco en NL
La administración P&V (Peña y Videgaray) está en una desigual encrucijada. La creciente animadversión de Donald Trump contra México habría demandado de los habitantes de Los Pinos una respuesta a la altura de los agravios recibidos y de la Guardia Nacional por emplazar. Pero, al mismo tiempo, las expectativas de continuidad política del grupo P,V & M (Peña, Videgaray y Meade) dependen del apoyo que brinde el descocado multimillonario vecino, sobre todo si los resultados electorales deseados por ese conglomerado de intereses provocan en el país protestas y movilizaciones.
Peña tiene frente a sí una extraordinaria oportunidad de mostrarse como defensor de última hora de los intereses nacionales, pues el nivel de provocación de Trump ha llegado ya a extremos premilitares, con la Guardia Nacional (una fuerza de reserva, conformada por voluntarios) como avanzada declarativa en vías de precisiones que el multimillonario rubio no ha hecho de propia voz (fiel a su estilo de negociar con la guillotina lista para entrar en acción), lo cual el entrampado Peña Nieto utiliza como coartada, incapaz de romper lanzas contra aquel a quien pretende solicitar protección en caso de incendios en la pradera mexicana, atado a la esperanza tejida por el habilidoso Videgaray de que la incógnita electoral mexicana sea resuelta a manotazos por el presunto aliado en Washington.
La oportunidad de ondear una bandera patria, con sus tres colores asociados a los del partido en el poder, es tentadora en tiempos electorales tan difíciles para ese partido y su candidato, el tecnopriistapanista José Antonio Meade. Ayer mismo, el Senado aprobó por unanimidad (es decir, con la aprobación de la bancada priista y sus aliados; es decir, con la autorización de Los Pinos) una serie de puntos que encaran declarativamente a Trump y sus amagos de militarización fronteriza. La resolución senatorial pincha los puntos delicados de la relación que interesa a la Casa Blanca y el Pentágono: enfriar la “cooperación” en materia de migración y de combate al narcotráfico, han propuesto los senadores súbitamente unánimes en su patriotismo de final de temporada legislativa.
La altisonancia antidiplomática de Trump y los llamados del Senado mexicano pueden quedar en la nada, en ese batidillo de fintas, serpenteos y reculadas que tienen como telón de fondo la renegociación del tratado subcontinental de libre comercio y la exigencia gringa de convertir a México en un instrumento dócil de su maquinaria de control y seguridad. Ayer mismo, la secretaria de seguridad interior de Estados Unidos dijo al embajador de Estados Unidos en México, Luis Videgaray, que el despliegue de la Guardia Nacional se hará en términos complementarios de lo que ya realiza el Departamento de Seguridad Interior en la frontera con México. Y que no habrá acciones de corte migratorio o aduanero. Desde luego, esas palabras son suficientes para que P&V se den por satisfechos y se reconcentren en su objetivo original: aguantar lo que sea necesario, con la esperanza de que el disparatado Trump ayude a la continuidad del grupo peñista en Los Pinos.
Astillas: Enrique Peña Nieto premia con la secretaría de agricultura (y conexos) al primer priista en perder una gubernatura en Tamaulipas: Baltazar Hinojosa Ochoa, nacido en Brownsville, Texas, ocupó dos secretarías en el gabinete del gobernador Tomás Yarrington, fue presidente municipal de Matamoros y, a la fecha, diputado federal. En junio de 2006 perdió la gubernatura del estado norteño por amplia diferencia frente al panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca… No fueron 50 sino 87 millones de usuarios, la mayoría residentes en Estados Unidos, los que sufrieron las maniobras de Cambridge Analytica para hacerse de datos personales que luego fueron usados con fines electorales. A pesar del escándalo que crece en el país vecino, en México el Instituto Nacional Electoral se mantiene inamovible en cuanto al convenio que firmó con Facebook para “cooperar” en ciertos aspectos de la complicada elección en puerta… Andrés Manuel López Obrador no encontró censurable el diálogo de un obispo guerrerense con un “alto capo de la droga” y, con esa declaración como plataforma, se multiplicaron las voces y comentarios, en varios medios de comunicación, tratando de “ligar” al tabasqueño con intereses del crimen organizado… El tribunal electoral federal rechazó una de las impugnaciones de Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, respecto a la decisión vigente de no hacerlo candidato presidencial “independiente”. Todo apunta a que no le restará a tal personaje sino emprender el camino de regreso a Nuevo León. El problema es que allá se multiplican las voces que también lo rechazan, bajo el argumento de que NL no se merece un gobernador tachado a nivel nacional de tramposo… En el escenario del terror mexicano ha aparecido una variedad igualmente monstruosa: el asesinato de mujeres embarazadas y la extracción violenta del bebé. Así sucedió en Tampico, Tamaulipas y, según se dio a conocer ayer, en Alvarado, Veracruz (en este caso fue recuperado el bebé, a salvo)… El pasado 25 de febrero, Ricardo Anaya pretendió explicar con sentido pedagógico el asunto de la nave industrial queretana que le produjo ganancias por decenas de millones de pesos; para ello utilizó fotografías y un pizarrón. En la misma línea aleccionadora, también con un pizarrón al que asestó tipografía y dibujos, Miguel Ángel Mancera trató ayer de explicar otro negocio político en curso, el de los gobiernos de coalición… A la hora de cerrar esta columna eran dos los candidatos presidenciales que habían rechazado la oferta gubernamental de ser cuidados por elementos del Estado Mayor Presidencial. López Obrador y Ricardo Anaya dijeron no.
Margarita Zavala aún no es una candidata formal, pues su pretensión está sujeta a una revisión sobre el financiamiento y la manera como se hizo de firmas de apoyo. Además, como esposa de Felipe Calderón, cuenta con protección del cuerpo militar de élite… ¡Hasta mañana!

Meade lisonjea (y exculpa) a los Calderón

• Cercanías con tufo a alianzas
• Obispo, capo y Segob
• Sheinbaum y Barrales se enzarzan
Ha lanzado José Antonio Meade el primer requiebro político a su hipotética aliada a futuro, Margarita Zavala Gómez del Campo. Luego que el candidato priista retara a debate público a Andrés Manuel López Obrador y a Ricardo Anaya, para hablar sobre la situación inmobiliaria y patrimonial de cada uno, fue la expanista, ahora “independiente”, quien encaró el desafío (que, como queda dicho, no era dirigido a ella, sino específicamente al tabasqueño y al queretano), urgida como está de treparse al escaparate presidencial, hasta ahora dominado por los tres candidatos varones.
La respuesta de Meade, una expedita exculpación ni siquiera pedida por Margarita y Felipe Calderón, aporta indicios tempranos de una tersura política que a muchos lleva a especular sobre el papel que finalmente asumirá dicha candidatura conyugal, pues así respondió en Twitter el esposo de Juana Cuevas: “Bienvenida al debate, @Mzavalagc. En honor a la verdad, jamas (sic) he dudado de que tú y tu familia viven de acuerdo con su ingreso bien habido. Lamentablemente, no veo lo mismo en el caso de @lopezobrador_ y @RicardoAnayaC”.
Dicho tuit no es un acto de galantería política sino una precoz demostración de posicionamientos compartidos: la presidenta del DIF nacional de 2006 a 2012 como “opositora” complementaria, adjunta, sumable en el momento adecuado. Ruedas que hoy parecen ir por caminos distintos, distanciados, pero que tienen antecedentes de viajes compartidos y, hoy, de adversarios también compartidos: Margarita y Felipe buscan restarle puntos a su repudiado Anaya y, con ello, si llegan a desbancarlo del provisional segundo lugar en las encuestas de opinión, ayudarían al posicionamiento de Meade en el subliderato, endeble en términos reales pero suficiente para intentar desde ahí el rebase forzado del Peje correcaminos, al merito estilo (tan conocido por ese amasijo prianista, tecnocrático y político) del “haiga sido como haiga sido”.
Por otra parte, los dardos selectos de Meade buscan agravar la herida abierta con datos de la inteligencia federal financiera al revelar los pormenores de una de las operaciones de enriquecimiento, explicable a la luz de las influencias políticas, del panista Anaya en Querétaro, en específico con una nave industrial productora de ganancias desorbitadas.
Y, por otra parte, se busca ir centrando el debate en las circunstancias específicas del insólito modo de vida de López Obrador, quien ha mostrado tal desapego de las cuestiones monetarias que (según la insistencia de los señalamientos del priismo, hasta ahora no tan precisos) probablemente habría infringido algunas disposiciones fiscales al no hacer reportes específicos del monto de los ingresos recibidos anualmente y del correspondiente pago de impuestos.
Parecería una estrategia diseñada por sus peores enemigos, pero hay priistas entusiasmados con la posibilidad de “exhibir” a AMLO en términos de una supuesta irregularidad respecto a sus obligaciones con Hacienda, lo cual, en el contexto de lo que hoy se vive en México, sería una infracción tan artificialmente explotable que, como en el desafuero previo a la campaña de 2006, podría terminar por afianzar las expectativas de triunfo del tabasqueño.
Alfonso Navarrete Prida no quiso sentirse rebasado por un obispo, el de Chilpancingo, Guerrero, quien reveló que el viernes recién pasado se reunió con un “alto capo de la droga” para gestionar y agradecer obras y servicios otorgados por un cártel del narcotráfico a una población de esa entidad y, de pasada, para abogar en contra de los asesinatos de políticos que buscan ocupar cargos de representación popular.
El obispo Salvador Rangel comentó, con toda tranquilidad, que pidió a ese capo que se frenaran los crímenes políticos, a lo que el poderoso interlocutor respondió positivamente, pero estableciendo dos condiciones que, en todo caso, son netamente políticas, frente a la criminalidad de los políticos: por principio de cuentas, “evitar que se compre el voto”, y, en segundo lugar, que “los candidatos cumplan lo que prometen, porque cuando llegan al poder se olvidan de la gente”. ¡Vaya que salió politizado el tal “alto capo de la droga”¡
Ante el pragmatismo político del obispo y el capo, el secretario de gobernación saltó en busca de reivindicar su oficio casi inútil: soltó algunas de esas frases que tanto complacen a los políticos castigados por la obsolescencia:  el gobierno mexicano, dijo Navarrete, “no negocia la aplicación de la ley y no hay posibilidad alguna de que eso ocurra; no es un tema dubitativo, las leyes se acatan y se cumplen”. Mientras tanto, en Guerrero, como en buena parte del país, la violencia criminal sube de nivel y arrolla a políticos, funcionarios y retórica que solo sirven para rellenar boletines de prensa.
La contienda por la Ciudad de México va subiendo de tono, con la morenista Claudia Sheinbaum a la delantera, la perredista Alejandra Barrales como segundo lugar retador y el priista Mikel Arriola haciendo esfuerzos para no verse hundido. La próspera compradora de bienes inmuebles de lujo, Barrales, ha retomado, como era de esperarse, el tema de las muertes de niños en el colegio Enrique Rébsamen, durante el pasado sismo magno de septiembre, y las irregularidades administrativas cometidas por autoridades de la delegación Tlalpan, con dedicatoria de la exdirigente de una asociación de sobrecargos de aviación contra la mencionada Sheinbaum.
Convertido en una pálida añadidura al tren de blanco y azul que encabeza Ricardo Anaya a nivel nacional, el perredismo pretende librar en la capital del país una pelea cerrada con Morena, sobre todo ante el riesgo, que prevé el mancerismo, de una venganza política contra la actual administración capitalina, muy acusada de negocios y enriquecimientos.
Y, mientras Donald Trump insiste en agarrar de “piñata” a México, ¡hasta mañana!

¿Cómo llegan (o no llegan) los “independientes”?

  • Margarita y Cocoa, anomalías
  • Mercado negro electoral
  • Oportunismo de cambalache

 

Hoy, el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE) decidirá la suerte de tres presuntos finalistas en la búsqueda de una candidatura presidencial “independiente”. Uno de ellos, el senador guerrerense con licencia, Armando Ríos Píter, autodenominado el Jaguar, se ha allanado a las evidencias de que su recolección de firmas de apoyo fue altamente irregular (para usar un eufemismo) y ya ni siquiera ha presentado pelea; otro, el gobernador con licencia de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, apodado el Bronco, ha sido tachado por similares “irregularidades”, más las evidencias de uso ilegal de dinero para financiar su adquisición de firmas, ante lo cual sostiene alegatos con altisonancia, con el propósito de victimizarse; y Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa del exocupante de Los Pinos, Felipe Calderón, con 45 por ciento de “irregularidades”, pretende asumirse como la única aspirante “independiente” que estará en la boleta presidencial el próximo uno de julio.

Zavala Gómez del Campo y su cuñada, Luisa María Calderón Hinojosa, a quien llaman “Cocoa” y busca ser diputada federal por la misma vía “independiente” (luego de décadas de militancia panista), ocupan el último y el penúltimo lugar, respectivamente, en cuanto a la limpieza en la obtención de firmas de apoyo, según una gráfica elaborada por el politólogo Sebastián Garrido (@segasi, en Twitter) a partir de los datos oficiales del citado INE. Esa misma gráfica tiene en primer lugar de limpieza al joven jalisciense Pedro Kumamoto Aguilar, aspirante al Senado; en segundo lugar a Julio Hugo Sánchez Quiroz, quien busca ser diputado por Ixmiquilpan, Hidalgo; luego, José Terencio Valenzuela Gallegos, aspirante a diputado por Cajeme, Sonora; en seguida, María Graciela Parra López, quien busca una curul por un distrito de Tabasco y, en quinto lugar, el sinaloense Manuel J. Clouthier, aspirante al Senado.

Otra aspirante a la candidatura presidencial independiente, María de Jesús Patricio Martínez, jalisciense postulada por el Congreso Nacional Indígena y por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, no pudo recabar el suficiente número de firmas de apoyo, pero dejó una contundente marca de honestidad, con 94% de datos sin impugnación alguna, contrastando con el 55% de firmas válidas en el caso de Margarita Zavala.

Pedro Ferriz de Con, un conductor de programas periodísticos en radio y televisión durante décadas, ha denunciado con insistencia las malas artes practicadas por los aspirantes a la candidatura presidencial que entregaron un batidillo de firmas válidas con otras cuya tesitura va de lo anómalo a lo francamente delictivo. Ferriz de Con, quien no logró la adecuada cantidad de apoyos para pretender la silla presidencial, ha hablado de un mercado negro de datos electorales, manejado por grupos mafiosos, abiertamente criminales, a los que se habrían acogido quienes dicen haber cubierto los requisitos fijados por el INE.

Cierto es que los procedimientos operativos establecidos por las autoridades electorales fueron señalados, desde el inicio, como ineficaces y obstructivos. Pero hay un gran contraste entre las cifras aportadas por varios de los participantes “limpios”, en un rango del 90 por ciento de normalidad de sus datos, con el cúmulo de suciedad reportado por quienes, en el caso sintomático de Zavala Gómez del Campo, tratan de asumir tales anormalidades como una especie de incidencias naturales, salvables a fin de cuentas porque hizo mayoría el porcentaje “positivo” (55% contra 45%).

Es probable que la peor puñalada al proceso actual de los “independientes” lo llegue a constituir el aval del INE a esa candidatura zavala-calderonista sustentada en trampas y “fallas”. Como sintomática reivindicación del “haiga sido como haiga sido” (frase coloquial con la que Felipe Calderón quiso diluir las críticas a la forma como se hizo de la Presidencia de la República en 2006), la expresidenta del DIF en el sexenio calderonista rebasó “de panzazo” el mínimo de firmas requerida

 

¿Cómo llega Meade a la campaña?

• Sin identidad; continuista
• Invocante del modelo Edomex
• Cerrar los ojos; dejar pasar
Un problema evidente de José Antonio Meade Kuribreña es su aparente falta de identidad (lo cual, para fines prácticos, es su verdadera identidad a conveniencia). No tiene credencial de priista pero se ha esmerado, a niveles tragicómicos, en identificarse con los modelos más depurados del peor priismo (“¡háganme suyo¡”, la frase dicha ante la cúpula cetemista, es una de sus cumbres definitorias); no es un político sino un tecnócrata, pero se ha aplicado a practicar las suertes más deplorables del priista clásico; no ejerce ya ningún cargo en el gabinete presidencial pero se ha mantenido como fiel defensor del ocupante de Los Pinos, garante de continuismo y aspirante a ser el sujeto pasivo de un proyecto de minimato peñista.
“Pepe Toño”, como le dicen sus cercanos, no ha atinado a precisar la propuesta de cambio o mejoría que podría ofrecer a los votantes: justifica y apoya lo hecho en las nefastas administraciones federales de las que ha formado parte (con Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña como jefes); alega una honestidad personal que no se tradujo en celo para impedir que los bienes nacionales fueran dilapidados o saqueados por pillos con cargos de gobierno, y proclama características personales (su experiencia como funcionario, su dominio del inglés, manejar personalmente sus automóviles, jugar dominó con su familia) como complemento de una propuesta de gobierno que a nivel popular suele denominarse “más de lo mismo”.
En términos netamente políticos, Meade es percibido como un rehén de turbias pero vigorosas fuerzas de poder que le han impuesto a los coordinadores de su entorno político (sobre todo, a Aurelio Nuño y a Enrique Ochoa Reza), que han definido la mayor parte de las listas de candidaturas al congreso federal y que suministrarán los capitales económico y de tecnología mapache para tratar de imponer un “triunfo” fabricado a favor del PRI, “haiga de ser como haiga de ser”.
A contrapelo de las prendas de decencia, honorabilidad, prudencia y benevolencia religiosa que sus cercanos le adjudican, Meade ha colocado en el centro de su estrategia de campaña el modelo de defraudación electoral escandalosamente practicado en el Estado de México. Ese modelo se significa por el uso desbordado y descarado de recursos públicos, con los secretarios de estado y los directores generales de la administración federal convertidos en responsables operativos de la compra de un volumen determinado de votos y de la movilización adecuada de esos votantes comprometidos. Además del uso del erario para el cumplimiento de esas metas, sobre todo mediante los programas asistenciales, el modelo del Estado de México ha elevado el nivel de peligrosidad delictiva, con bandas del crimen organizado dedicadas a amedrentar a opositores y a influir, en términos positivos o negativos, en la movilización electoral.
Por sí mismo y en circunstancias como las actuales, Meade podría ser considerado un candidato virtualmente derrotado, sin una expectativa natural de alcanzar y rebasar a un delantero, Andrés Manuel López Obrador, e incluso sin haber rebasado al opositor circunstancial, Ricardo Anaya Cortés. Pero es probable que se cometa un error de cálculo si se considera tempranamente doblegado al aparato PRI-Gobierno y si se considera que no podrá modificar, a la fuerza y a su conveniencia, muchos de los escenarios vigentes.
En realidad, los tres meses de la campaña formal por iniciar serán de una intensidad inusual. Muchos de los rasgos están a la vista: guerra propagandística sucia y preparativos para el fraude electoral. Pero, además, la maquinaria tricolor de compra del voto está incentivada, más que nunca, por las carretadas de dinero sustraído de las arcas públicas, y varios de los personajes clave de las manipulaciones por venir son políticos o funcionarios con temor de ser desposeídos de sus fortunas mal habidas o de caer en procesos judiciales adversos. En peligro ante un López Obrador que ofrece amnistías pero no todos se lo creen, o de un Ricardo Anaya vengativo, al que han golpeado secamente con buenas y malas artes, hoy el Meade aparentemente bonachón tiene entre sus fuerzas de apoyo a una legión de generales con mucho dinero, mucha experiencia maligna y muchos deseos de impedir, al costo que sea, un mínimo cambio que les pueda afectar.
En todo caso, y haciendo a un lado el expediente extremo del fraude electoral, José Antonio Meade requeriría tomar decisiones y mostrar definiciones. Hay un segmento de votantes, entre conservadores y pragmáticos, que no confían en López Obrador y tampoco en Anaya, por lo cual no les quedaría más que la opción del pentasecretario de Estado. Con todo y los horrores del peñismo, hay quienes encuentran un aire aceptable en el tecnócrata que dice que sí sabe cómo hacer las cosas. Esa franja de probables adherentes a Meade podrá incrementarse en estos noventa días de fragor en que la figura de AMLO será pasada por hornos de “contraste”: los propagandistas del candidato del régimen intentarán convencer a los sectores ciudadanos menos ideologizados del “peligro” que representa el tabasqueño, con la cantaleta venezolana como himno de batalla.
En todo caso, y llevando este análisis a un terreno propositivo, Meade tendría que deslindarse drásticamente de Peña Nieto (y del tutor Luis Videgaray) y plantear con claridad sus propuestas diferentes. Debería despojarse de los ropajes de dinosaurio de tres colores que le han impuesto sus captores de Palacio y tendría que asumir un lenguaje directo y confiable. Con la absoluta seguridad de ganar el envite, se podría apostar a que eso no sucederá. Es más probable que Meade continúe en el papel de la cara sonriente y amable que diga no enterarse de lo que hacen y harán los operadores políticos y electorales que Los Pinos ya ha instalado. Esa es la definición e identidad reales de Meade, aunque él siga jugando a parecer indefinido. ¡Hasta mañana!

Caída en Perú, ¿y en México?

Odebrecht: control e impunidad
AMLO, funámbulo ante reformas
INE: no temer por Facebook

La caída del presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczyinski Godard, en el contexto de las historias de corrupción política y electoral relacionadas con la empresa Odebrecht, subraya la virtual inacción a fondo en la vertiente mexicana y el poderoso manto de impunidad que, desde la máxima altura del poder ejecutivo federal, se ha tendido sobre el caso, trastocando y arrollando la normalidad institucional del país y exhibiendo a nivel internacional a México como el único lugar donde las complicidades mafiosas siguen triunfantes.

Cierto es que la rivalidad entre dos hijos del expresidente Alberto Fujimori crearon las condiciones en Perú para darle allá mayor fuerza al escándalo Odebrecht y para orillar al hijo de un médico alemán a dejar la presidencia de la República. Keiko y Kenji Fujimori, feroces contrincantes políticos, han participado en una guerra de videos delatores que enloda a la clase política y en particular a quien fue presidente hasta hoy.

En México, en cambio, la nota dominante ha sido el prolongado esfuerzo hecho desde Los Pinos para ocultar el tema, disolverlo mediáticamente y poner a salvo a los principales partícipes, principalmente a Emilio Lozoya, personaje clave en la recepción de sobornos de la firma con sede en Brasil que entregó millones de dólares a quien era coordinador de relaciones internacionales de la campaña del entonces candidato priista a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto, y que luego, ya como director de Petróleos Mexicanos, devolvió favores al autorizar contratos muy ventajosos para la mencionada Odebrecht.

El principal problema para Peña Nieto y  el PRI no es la realización y denuncia de actos corruptos en sí. Día tras día los mexicanos van sabiendo del metódico saqueo de recursos públicos que practica una clase política criminalmente rapaz. El robo de los fondos del presupuesto público a manos llenas es tan evidente, y resulta tan cotidiano, que la difusión y exhibición de sus detalles impacta cada vez menos a una ciudadanía en extrema condición de valemadrismo, si acaso desahogada mediante burlas, críticas en redes sociales y la minusválida esperanza de que, un venturoso día, un buen golpe de suerte en las urnas comience a remover milagrosamente la acumulación de podredumbre y delictividad en el sistema político mexicano.

Pero el caso Odebrecht parece rebasar las penosas marcas de anestesia cívica de los mexicanos. No solo no se ha intentado hacer algo parecido a la justicia sino que de manera sistemática se han realizado graves hechos jurídicos e institucionales contra esa idea de justicia. Las bajas en el camino son impresionantes: el fiscal federal para delitos electorales, Santiago Nieto, fue tumbado del cargo mediante presiones, amenazas y tretas sucias, según él ha hecho saber ahora, para impedir que avanzara en la investigación de los nexos Odebrecht-campaña presidencial de 2012. El procurador general de la República, Raúl Cervantes Andrade, dejó su oficina el 16 de octubre del año pasado, luego de anunciar que el expediente Odebrecht, en su parte relacionada con México, estaba plenamente integrado, “cerrado”, y que en “unos días” habría las consecuentes acciones judiciales, mismas que seis meses después no han asomado ni milimétricamente.

La magna confabulación que ha estancado el caso Odebrecht en México tiene como referencia las elecciones de julio próximo, sumamente peligrosas para Los Pinos y el PRI. De haberse permitido que avanzara una investigación judicial medianamente respetable, se habrían conocido entretelones muy indicativos de un financiamiento con fondos extranjeros para la campaña presidencial priista de 2012. De consolidarse jurídicamente la hipótesis, el registro del partido de tres colores estaría en riesgo, así como la postulación de sus candidatos a puestos de elección popular en 2018, entre ellos el propio José Antonio Meade Kuribreña.

Funámbulo en el asunto de los contratos petroleros y la reforma energética (se denomina así al “acróbata que realiza ejercicios sobre la cuerda floja o el alambre”, según el diccionario de la RAE), Andrés Manuel López Obrador ha dejado sueltos algunos hilos discursivos que ahora sus adversarios tratan de jalar, tratando de quitarle su red electoral de protección. Contrastadas las posturas suavizantes del empresario Alfonso Romo (quien busca “tranquilizar” a los hombres del gran capital) y de impulsores de Morena como el escritor Paco Ignacio Taibo II (quien ha recordado los compromisos programáticos del joven partido, en cuanto a revertir dicha reforma), el candidato tabasqueño ha pronunciado palabras de congruencia con la esencia de ese partido que, a la vez, han inquietado a grandes negociantes.

Ese tema, y el del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, están siendo entretejidos en una prenda para consumo propagandístico que retoma el postulado de que AMLO es un peligro. Ayer, Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, llamó a López Obrador a dialogar sobre ese tema: “Queremos discutirlo a profundidad, técnicamente, pero no desde el punto de vista de Estado de Derecho, porque ese está claro: los contratos se deben de honrar (…) Y los demás temas también, porque tanto el aeropuerto como la reforma educativa, la energética, tienen beneficios importantes y además retos que hay que afrontar”.

Astillas: Luego del mal ejemplo de Miguel Ángel Mancera, haciendo chicanas para brincar del gobierno de la Ciudad de México a una candidatura a senador por el PAN, utilizando a Chiapas como plataforma, ahora el gobernador de esta entidad, Manuel Velasco, aprovecha para postularse como candidato a senador por el partido Verde… Dice el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, que no hay que temer: el convenio con Facebook, asegura, no implica que esta empresa se vaya a apropiar de datos electorales, como hizo en otros países Cambridge Analytica, firma que ya está presente en el escenario mexicano, esperando que los funcionarios locales le den permiso o no de hacer lo que ha hecho en otros países… ¡hasta mañana!

Fake INEws

Facebook, convenio bajo recelo
Cambridge Analytica, en México
Robo de datos, influjo sucio

El pasado 6 de febrero, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, dio a conocer la firma de un convenio con Facebook para impulsar la participación ciudadana en los próximos comicios y frenar la circulación de noticias falsas. Sumamente motivado, Córdova Vianello afirmó que ese convenio, al que seguirían otros de similar índole, con Twitter y Google, permitiría convertir las elecciones de julio en un “venturoso (…) laboratorio en el que distintos esfuerzos desde la sociedad, desde la industria y las autoridades se conjugan para generar un contexto de robustecimiento de la democracia” (el 7 de febrero, esta columna habló del asunto: “México: laboratorio electoral en redes” (https://goo.gl/g1hzWj ).

La visión optimista del presidente del INE topó de inmediato con fundadas reticencias y aventuradas especulaciones. Depositar en esa red social, líder en México, la llave para calificar informaciones como falsas y cancelar su difusión al menos en esa plataforma, pareció a muchos una medida demasiado arriesgada, y susceptible de maquinaciones varias.

Diego Bassante, gerente de Facebok para asuntos de Política y Gobierno en América Latina, había comentado desde noviembre de 2017, en el foro “#Voces HuffPost: las otras voces que sonarán en 2018”, que su empresa podría activar un Megáfono Electoral, para invitar a los feisbuqueros mexicanos a salir a votar, y un botón de Elector Informado, para dar noticias y datos a los interesados en los comicios (https://goo.gl/3wFQFr ). Además, habría capacitación para periodistas y ciudadanos y se ayudaría a la difusión de los debates entre candidatos presidenciales a través de Facebook en vivo (transmisiones que, en circunstancias normales, cualquier usuario de esa red puede hacer por sí mismo).

El 13 de febrero, Misael Zavala, reportero de El Universal, dio a conocer que el “acuerdo confidencial” entre el INE y Facebook no tenía ninguna cláusula o señalamiento específico para combatir las noticias falsas. El acuerdo fue firmado, a nombre del INE, por el secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo, y el director jurídico, Gabriel Mendoza Elvira y, a nombre de Facebook Ireland Limited, por Shane Crehan. Ahí se puntualizó que “Durante el periodo de Elecciones, Facebook tiene la intención [pero no la obligación] de hacer que algunos de sus productos de participación ciudadana estén disponibles en su plataforma para México”.

A cambio de esa intención, “el día de las Elecciones el INE proporcionará a Facebook información en tiempo real sobre los resultados del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) en la forma y manera acordada por las partes”.  Además, Facebook contará con “un espacio físico” en las oficinas del INE el primero de julio, “donde la empresa podrá realizar actividades relacionadas con las elecciones, como publicar en sus plataformas videos en vivo de las actividades del día de las elecciones por Facebook o sus aliados” (https://goo.gl/R52k45 ).

Alejandro Cárdenas López, profesor de la Universidad Iberoamericana y de la UNAM, publicó en febrero, en dos partes, un análisis sobre el tema (“El INE y el convenio con Facebook, ¿pacto con el diablo”?, https://goo.gl/iJF3P1 y https://goo.gl/yXKTLh ).  Ahí, entre otros puntos, se plantea que cuando INE y Facebook “señalan productos ‘de participación ciudadana’, sabemos que son herramientas que van acompañadas de la penetración en el mercado electoral con acuerdos de publicidad; además de (hacerlo con) los partidos y gobiernos, (Facebook) le vende servicios de publicidad al mismo INE. Recientemente The Economist informó que tras la elección de Estados Unidos y las granjas de ‘trolls’ rusas, los gigantes tecnológicos dañan a la democracia y son laxos en su rigor con las cuentas falsas, dado que les generan vastos ingresos publicitarios (El Mercurio, 2018). Es decir, Facebook es juez y parte y su carácter de empresa extranjera podría complicar más la fiscalización”. También se anota que, con este convenio,  “el INE pretende comunicarse ‘directamente’ con los usuarios, suplir con Facebook al periodismo”.

Cárdenas López advierte que hay una preocupación más: “en diciembre de 2017 el INE realizó un foro sobre ‘Dinero y Elecciones’, como parte de su interés por debatir y hablar sobre los riesgos de la elección de 2018, pero no tuvieron una sola mesa sobre fiscalización en internet y redes sociales. Dicho evento se realizó a unos días de la calificación de la elección de Coahuila, en la cual INE elaboró dictámenes consolidados deficientes, y numerosos especialistas denunciaron que las deliberaciones del Tribunal, en dicho caso, fueron casi absurdas y le dieron el triunfo en la corte, y no en las urnas, al candidato priista Miguel Riquelme, en una elección plagada de irregularidades. El caso Coahuila en 2017 es paradigmático porque el TEPJF eliminó varios millones de pesos de gasto en videos y publicidad ya informado, justo en Facebook, con lo cual no se anuló la elección a gobernador”.

A todo lo anterior se suma la crisis de Facebook en las horas recientes, cuando se ha precisado que Cambridge Analytica (CA) dispuso de manera ilegal de datos de unos 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos. CA es una empresa especializada en la segmentación de usuarios de redes sociales, para enviarles mensajes positivos o negativos que impacten el sentido de su sufragio. A esa firma se atribuyen distorsiones perniciosas en los comicios que dieron por triunfador a Donald Trump. CA ha reconocido en un video tomado en secreto por la televisora de Reino Unido, Channel 4, que ha influido en elecciones en varios países, entre ellos México. CA está ya activa para participar con su tecnología de manipulaciones en los próximos comicios mexicanos, reclutando especialistas y tejiendo planes (https://goo.gl/urkqyv ). ¿Debería Lorenzo Córdova deshacer el “acuerdo” con Facebook, que ha sido plataforma de datos para la defraudadora electoral denominada Cambridge Analytica? ¡Hasta mañana!

Sismo exhibe a gobernantes

• ¿Reconstrucción, donativos?
• Ligerezas de Vargas Llosa
• Ferriz, Yunes, Gamboa, felinos
Seis meses después, el venturoso estallido de solidaridad ciudadana ha ido escabulléndose entre los vericuetos burocráticos, la sabida habilidad trampeadora de políticos y empresarios y la mitología desvirtuada y expropiada por muchos medios de comunicación; es decir, por el peso aplastante de un sistema que se montó en el episodio del sismo del pasado 19 de septiembre para reinstalar sus estructuras de demagogia, simulación e ineficacia.
Ayer, diversas expresiones ciudadanas recordaron en la Ciudad de México lo vivido medio año atrás e hicieron recuentos crudos de los fatigosos recorridos que han debido hacer en busca de atención y ayuda de parte de órganos gubernamentales cuyos titulares han estado más preocupados por los avatares electorales que por el drama citadino.
Profundamente carcomidas por los afanes de la ganancia personal o grupal, malabaristas de fondos públicos y privados, las instituciones federales, de gobiernos de entidades federativas afectadas, y de la Ciudad de México, no han actuado como se hubiese esperado luego de dicho sismo y de la generosa respuesta ciudadana que provocó.
Gobiernos que no han estado a la altura de sus pueblos.
En particular, el proceso de reconstrucción ha sido lento y torpe en la Ciudad de México, donde el grupo de Miguel Ángel Mancera ha repartido su atención y capacidad entre el tema del Frente partidista, formado por PAN, PRD y MC, y los zigzagueos del citado jefe de gobierno que finalmente está en proceso de dejar el cargo a fines de este mes, para colocarse como candidato privilegiado de la lista de Acción Nacional para ser senador por una circunscripción ajena a la capitalina.
Otro tema que da cuenta de la profunda descomposición (corrupción) del aparato institucional, en sus planos federal y de las entidades federativas, es el relacionado con el monto de los donativos recibidos del extranjero y de particulares. No es desconocido que políticos y gobernantes suelen apropiarse de esas donaciones que son motivadas por la solidaridad inmediata e incentivadas por bombardeos mediáticos dramatizados. En el caso del principal sismo del año pasado, la vocación rapaz de políticos y funcionarios ha sido más evidente y ha agudizado el creciente rechazo a gobiernos y gobernantes.
El escritor Mario Vargas Llosa suele generar controversia a partir de sus opiniones políticas, sin demérito de su reconocida calidad literaria. Ayer, entrevistado en el noticiero radiofónico de Carmen Aristegui, soltó la siguiente frase, que enseguida le acarreó críticas y denostaciones: “El que haya más de cien periodistas asesinados es, en gran parte, culpa de la libertad de prensa que hoy permite a los periodistas decir cosas que antes no se permitía en México”.
El autor de la famosa descripción de México como el país de la “dictadura perfecta” ha ido mostrando en ocasiones recientes un claro desconocimiento de lo que sucede en nuestro país y una proclividad temeraria por la declaración aventurera. Adjudicar los asesinatos de periodistas mexicanos a una “libertad de prensa”, que “hoy” permite decir lo que antes se prohibía, es una especie de homenaje indirecto al sistema político mexicano y a sus gobernantes, quienes habrían propiciado históricos márgenes de liberación periodística, luego vueltos en contra de sus entusiastas practicantes. Sería un disparate pretender que el peruano, con ciudadanía española, se concentrase en el fino hilado de sus letras de ficción y dejase la opinión política. Pero sí es posible el animarlo a que se informe bien y analice con cuidado, antes de soltar parrafadas que lo exhiben como declarante mendaz y a destajo.
Astillas: Este miércoles 21 será el día mundial de las personas con síndrome de Down y, como una costumbre que expresa afecto y solidaridad, suelen colocarse en redes las fotografías de quienes, para la ocasión, usan calcetines coloridos. Todo esto se agrupa en el mundo de internet bajo la etiqueta #DMSD18… Más allá del destino específico de su aspiración de ser candidato presidencial por la vía independiente, es atendible la demanda del periodista Pedro Ferriz de Con, presentada ante las autoridades electorales, para castigar los actos irregulares y delictivos que habrían cometido los tres finalistas (Jaime Rodríguez Calderón, Armando Ríos Píter y Margarita Zavala Gómez del Campo) en su proceso de adquisición de firmas de apoyo… No deja de resultar tragicómico que Ricardo Anaya Cortés se queje de que ciertos políticos sean “muy tramposos”. Con fundamento histórico, el panista endilgó la acusación a los priistas, pero el propio candidato presidencial de derecha, y su equipo, tienen suficiente material para ser víctimas de un bumerán… Encarrerado como anda Donald Trump, considera viable impulsar que en Estados Unidos se imponga la pena de muerte a narcotraficantes. De aplicarse tal medida, el censo estadunidense tendría notables bajas, pues el mercado de drogas cuenta con legiones de operadores nativos en aquel país. Por otra parte, llegar a la máxima sanción implicaría cancelar los procesos de extradición de mexicanos a Estados Unidos, pues las normas jurídicas de México prohíben enviar a un delincuente a un país donde le dicten sanciones que no existan acá… Miguel Ángel Yunes Márquez, al registrarse como candidato de la coalición PAN-PRD-MC al gobierno de Veracruz, que actualmente ejerce su papá, exhortó a no ver la situación de esa entidad con pesimismo sino “con optimismo, con ganas”. También negó que haya un acuerdo político para “entregar” ese gobierno estatal a otra formación política. Papá Yunes, mientras tanto, batalla a base de retórica contra la inseguridad y la corrupción que parecen ir en aumento proporcional a la necesidad de fondear campañas electorales familiares… Y, mientras Emilio Gamboa Patrón (papá del futuro senador Pablo Gamboa Miner) advierte que los actuales no son tiempos para polarizaciones ni para que “se suelten los felinos”, pero sí para “diálogo y estabilidad” que permitan al Senado avanzar en el nombramiento, pendiente, de fiscales y comisionados… ¡hasta mañana!

Anaya: la guillotina judicial

Meade: el lastre de Los Pinos
AMLO: plácido navegar
Margarita: candidatura “apenitas”

Hoy, Andrés Manuel López Obrador solicitará su registro como candidato presidencial ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y, el domingo, hará lo propio José Antonio Meade. El panista Ricardo Anaya había cumplido con ese ritual el pasado domingo.

Los trámites se realizan ante la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE, para que el consejo general de este instituto determine, en sesión a realizarse el 29 del presente mes, la procedencia o improcedencia de esas solicitudes de registro. Aún cuando deberían ser pasos procesales sin mayor significado político, en cuanto pareciera definido que estos tres personajes cumplen con los requisitos formales, en esta ocasión hay detalles y mensajes que van más allá del protocolo burocrático.

Por primera vez en la historia política de las décadas recientes, un aspirante firme a la Presidencia de la República está bajo el riesgo de ser impedido de participar, a causa del expediente judicial relacionado con la venta de una nave industrial en Querétaro y con las triangulaciones y maniobras financieras que terminaron dándole una ganancia de decenas de millones de pesos al panista Anaya.

Priistas con poder, en Los Pinos, en la Procuraduría General de la República y en el comité nacional del partido de tres colores, aseguran con firmeza que Anaya no tiene salida jurídica, a menos que se llegue a negociaciones políticas inscritas en planes conjuntos contra el puntero, López Obrador. Anaya, quien pareció un exterminador implacable de enemigos internos en  Acción Nacional (Madero, Calderón, Margarita Zavala y Moreno Valle, entre otras de sus víctimas), no ha podido remontar las trampas que le han sido colocadas a partir de su prosperidad inmobiliaria y su alto tren de vida.

José Antonio Meade Kuribreña ha cumplido con una etapa de inusual zozobra respecto a su postulación presidencial. Aún cuando Enrique Peña Nieto forzó las condiciones para que un ciudadano sin militancia en el PRI pudiera ser su candidato a vivir en Los Pinos, y aún cuando esa distancia respecto al dinosaurismo de tres colores parecía de inicio una jugada de necesaria supervivencia, en cuanto el pentasecretario asumió su postulación fue empujado a una desastrosa y grotesca campaña de degradación de esa característica “ciudadana” o “apartidista”, para vestirlo retórica y gráficamente de priista tradicional.

Lo que ha vivido Meade, ya como candidato priista, necesariamente hizo recordar los infortunios de Luis Donaldo Colosio Murrieta, a quien las maquinaciones de Carlos Salinas de Gortari colocaron como candidato presidencial, pero condicionado e inclusive opacado por los juegos de poder que practicaba el entonces presidente de la República, alentando las posibilidades alternas de Manuel Camacho. Meade ha tenido que cruzar a tientas, respecto a Los Pinos, el camino que ha ido desde su destape como candidato hasta este domingo en que ¿al fin? ya habrá de quedar como candidato en firme, irrevocable salvo por causas de fuerza mayor.

Habrá de verse si Meade, ya jurídicamente posesionado de su candidatura presidencial, logrará irse desmarcando de Peña Nieto, Los Pinos y el PRI, para tratar de ofrecer algo distinto, aunque sea en términos de propaganda. Pero no parece “Pepe Toño” en condiciones de simular que busca independizarse: necesita el dinero, el aparato y la mano dura que solo le puede suministrar el actual mando desde Los Pinos. Y tendrá que hacer campaña junto a la herencia envenenada del peñismo en las candidaturas preferentes a cargos legislativos, con personajes nefastos en busca de fuero, entre ellos, algunos de sus anteriores compañeros de gabinete.

Las vicisitudes del panista y el priista contrastan con el plácido navegar del expresidente nacional de Morena, quien mantuvo el control de la agenda pública durante el primer tercio, el de las precampañas, y en lo que va de este segundo tramo, el denominado “intercampañas”. López Obrador se ha dedicado a tratar de transmitir a los ciudadanos la impresión de que la elección está decidida a su favor y que la ventaja demoscópica que le adjudican, respecto a sus dos adversarios, es ya irreversible. Pero las campañas, en sí, apenas están por comenzar. Ya se irá viendo el fragor de ellas, el tamaño y contundencia de la artillería política y propagandística contra el delantero, y las posibles alianzas o pactos que podrían tejerse en esos tres meses de fuego abierto.

El mismo 29 del mes en curso, cuando el consejo general del INE decidirá sobre las candidaturas de López Obrador, Anaya y Meade, habrá de resolverse la suerte de los aspirantes a una candidatura presidencial independiente. Conforme a lo que se ha visto y sabido, ninguno de los tres finalistas debería obtener esa postulación, pues en todos los casos recurrieron a fórmulas irregulares o abiertamente delictivas para simular que habían obtenido carretadas de firmas de apoyo.

Pero al sistema le conviene, particularmente, mantener en escena a Margarita Zavala, para dividir más el voto panista y seguir desgastando a Ricardo Anaya y para sostener esa voz “ciudadana”, que se autodenomina “la candidata del pueblo”, confrontada con López Obrador. Hasta ayer persistía la versión de que en el consejo general del INE podría darse una benevolencia, proveniente de instrucciones superiores, para aprobar la postulación de Margarita, en un “apenitas” numérico. Los casos de Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, y de Armando Ríos Píter parecerían absolutamente indefendibles.

Y, mientras ayer renunciaba al PRI un beltronista de primera línea, el hidalguense Canek Vázquez Góngora (38 años de edad, 24 en el PRI; fue líder juvenil nacional, diputado federal y secretario particular de Manlio Fabio Beltrones cuando este manejaba el Senado), entre versiones de que pasaría a Morena, donde le ofrecerían la candidatura a diputado federal que esta vez el tricolor le negó, ¡hasta el próximo lunes!

¿Anaya Productions?

  • “Protestas” bajo sospecha
  • Presiones al exfiscal Nieto
  • El banquero César Duarte

A las seis de la mañana con cuarenta y nueve minutos de este martes, Ricardo Anaya Cortés puso un video, ya editado, respecto a algo que había sucedido tres horas y unos minutos antes. El virtual candidato presidencial panista (falta la aprobación del Instituto Nacional Electoral), denunciaba en Twitter: “Este es el nuevo capítulo de la guerra sucia del PRI. A las 3:30 am, regresando de la gira de Alemania, me estaba esperando un grupo de choque para agredirme en el aeropuerto. Le exijo al PRI que juegue limpio y a la PGR y al Presidente que saquen las manos del proceso electoral” (https://goo.gl/fhViqt ).

En la correspondiente grabación se puede ver, durante quince segundos, a un reducido grupo de personas, principalmente mujeres, que muestran pancartas de protesta contra el político de derecha señalado, sin acusación formal de las autoridades federales, de lavado de dinero en una operación de venta de una nave industrial en Querétaro. El muy pequeño grupo muestra un desgano que no parecería proporcional respecto a las acusaciones anayistas de que detrás de esa madrugadora escena estarían el PRI, la PGR y Enrique Peña Nieto. Con una osadía que no le permitirían las bravas mujeres de los comités priistas o provocadores bien pagados, Anaya manoteó sobre sus pancartas, ante lo cual se mostraron huidizas, como si solamente estuvieran cumpliendo por compromiso algun montaje de comedia mal pagada.

El episodio permitió al viajero Anaya insistir en su posicionamiento como víctima del sistema, como perseguido político: “Por algo nos tienen miedo, no quieren que lleguemos”, dijo el habilidoso negociante de bienes inmobiliarios, a quien otro habilidoso manejador de dineros, el senador ebrardista, ahora en Morena, Mario Delgado, ha asestado otro golpe mediático al mostrar la residencia en que vivió la familia de Anaya en Atlanta, Estados Unidos.

Menor suavidad hubo en el trato que el gobierno federal habría dado al abogado Santiago Nieto Castillo, según éste ha relatado al Wall Street Journal. Nieto era titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) y el 20 de octubre del año pasado fue removido del cargo por instrucciones de Alberto Elías Beltrán, ocupante interino (que sigue en ese puesto) de la Procuraduría General de la República que, a su vez, había visto renunciar a Raúl Cervantes Andrade.

No se necesita un detective de novela para encontrar un hilo conductor en estos acontecimientos: el 16 de octubre de 2017, Cervantes Andrade dejó la PGR luego de anunciar que había concluido las diligencias relacionadas con las acusaciones de que la multinacional Odebrecht habría sobornado a políticos mexicanos, entre ellos al exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, quien había sido coordinador de relaciones internacionales en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. El renunciante Cervantes Andrade, al precisar que las indagaciones sobre el caso estaban concluidas, aseguró que en próximos días se harían las imputaciones correspondientes (lo que, a cinco meses, no ha sucedido).

El sucesor, a título interino, de Cervantes Andrade, apenas comenzaba a acostumbrarse a su nuevo escritorio cuando hizo cesar al fiscal de asuntos electorales, Santiago Nieto, quien insistía en ahondar en las acusaciones de que parte de los sobornos de Odebrecht habrían llegado a las finanzas de la campaña presidencial del priista Enrique Peña Nieto. De un manotazo fue botado de esa fiscalía.

Ahora, Santiago Nieto (sin relación familiar con el ocupante de Los Pinos) ha revelado que un enviado de la secretaría de Gobernación de México (Jorge Márquez, quien ya no trabaja en Bucareli, como tampoco su entonces jefe, Miguel Ángel Osorio Chong) le ofreció dinero para que guardara silencio y se alejara del conflicto derivado de su expulsión de la Fepade. El exfiscal Nieto asegura que rechazó ese ofrecimiento económico. Luego, a su esposa le llegaron fotografías del exfuncionario con otra mujer y testimonios de correos electrónicos con textos de “coquetería” con otras mujeres. Hubo divorcio. También le enviaron mensajes con amenazas de muerte.

El exgobernador priista de Chihuahua, César Duarte, ha recibido similar trato amable, parecido al dado por el peñismo al expediente Odebrecht, que en otros países ha provocado renuncias y cárcel a encumbrados funcionarios y exfuncionarios. La PGR ha sido benevolente con el otro Duarte, a pesar de las pruebas de que, siendo gobernador, creó un fideicomiso de más de 60 millones de pesos para capitalizar a Unión Progreso, una institución financiera, luego convertida en banco regional, donde el gobierno federal llegó a depositar más de 86 mil millones de pesos. Tan favorecida empresa particular terminó como propiedad del propio mandatario estatal tan generoso con ella. Ahora, la PGR ha solicitado no ejercer acción penal contra César Duarte ni su entonces secretario de hacienda, Jaime Ramón Herrera Corral.

La secretaría de Marina ha puntualizado, con todas sus letras, el proceso de dominación de la vida electoral y política por parte del crimen organizado. Durante un foro organizado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, el contralmirante Martín Barney Montalvo, director del Instituto de Investigaciones Estratégicas de esa secretaría, declaró que “los capos se convierten en algunos lugares en actores políticos de facto, con capacidad de influir en el sector económico y social; a veces, el capo llega a usar su influencia para apoyar alguna campaña política de algún candidato, de quien se espera alguna subordinación; en este caso, el capo socava la legitimidad del Estado, al mismo tiempo que gana impunidad para imponer su autoridad e influir en la vida de los ciudadanos, quienes ven debilitado al gobierno”. ¿Es necesario agregar algo a lo señalado por el contralmirante Barney?  Y, mientras en días pasados Nayid Bukele, aspirante a presidir El Salvador, se refería de ruda manera a Enrique Peña Nieto, como hechura mediática y fracaso político, ¡hasta mañana!