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Domingo 19 Agosto del 2018
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Astillero

Mensaje a Trump

• A salvo, contratos de energía
• Ingenieros y NAICM
• Slim, un ejemplo: AMLO

Astillero
Julio Hernández López

Andrés Manuel López Obrador envió mensaje con rumbo al norte. Dijo, en una parte de la amplia exposición oratoria que hizo ante ingenieros en el Palacio de Minería de la capital del país, que busca convertir a México en “una potencia y cambiar la correlación de fuerzas; nadie nos va a amenazar con cerrar o militarizar la frontera o construir un muro”./

Las palabras del Virtual Presidente Electo (VPE) tienen consonancia con la escalada retórica de Donald Trump, quien ha retomado el tema del muro y ha vuelto a colocar a los migrantes, sobre todo los de origen mexicano, en el centro de sus alocuciones de excitación electoral. No es que se esté rompiendo la virtual tregua entre el tabasqueño y el neoyorquino (quienes, en este primer tramo de relaciones formales, han hecho notables esfuerzos de acercamiento e identificación): resulta que la realidad necesariamente irá empujando a ambas partes a pertrecharse más abiertamente en sus trincheras originales./

No ha de preocupar especialmente a los estrategas de Washington la posibilidad de que México se convierta de pronto o a mediano plazo en una potencia mundial y sea capaz de enfrentar exitosamente las presiones estadunidenses en materia militar y de migración, pero sí ha de llamar la atención el giro lopezobradorista que, en tiempos tan difíciles (la Casa Blanca buscando respaldo de otros países a su política de intervencionismo abierto en Venezuela, por ejemplo), reivindica las tesis, tan escondidas bajo la alfombra por la administración entreguista de Enrique Peña Nieto, del nacionalismo y la pujanza de México./

Hubo, por lo demás, noticias que podrían compensar las eventuales agruras pasajeras en la Casa Blanca. Enrique Méndez reportó en La Jornada que AMLO “anunció que no se cancelará ninguno de los contratos otorgados en esta administración en materia energética, pero acotó que se rescatará a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad”. No dijo el VPE si el respeto absoluto a los contratos en materia de energéticos es simplemente una decisión política o proviene de un estudio jurídico y administrativo a fondo (ayer mismo, Rocío Nahle, futura secretaría de energía, anunciaba el inicio de la revisión de 105 contratos, tarea que terminará a finales de noviembre). Esta declaración de AMLO cancela las expectativas de acción firme en contra de los contratos firmados al amparo de la reforma energética. Se verá hacia adelante, no hacia atrás: “no les dio tiempo de entregar todas las áreas petroleras y todavía hay campos de dominio de la nación”./

Otra buena noticia para inversionistas nacionales y extranjeros reside en el método develado ayer para resolver el enredo de la construcción, financiamiento y alternativas al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Habrá colaboración gremial: las agrupaciones de ingenieros conocerán los resultados del grupo de análisis técnico formado por especialistas del próximo gobierno federal y, luego, discutirán y tratarán de llegar a acuerdos. Si se dan éstos, con ellos se avanzará en lo que se haya decidido, en otra fase de consulta, para optar de entre tres posibilidades, una de las cuales propone concesionar todo el asunto del nuevo aeropuerto a la iniciativa privada./

La propuesta de que los ingenieros colegiados asesoren gratuitamente en el tema del NAICM fue sometida a votación a mano alzada, con uno de los presentes particularmente observado, el multimillonario Carlos Slim, quien incluso recibió un especial reconocimiento de López Obrador en una parte del discurso de una hora. El hombre cuya fortuna se disparó luego de la peculiar adquisición de Teléfonos de México, durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, fue calificado como “un ingeniero que con esfuerzo, imaginación y talento es un ejemplo, un empresario exitoso” (https://goo.gl/nGTyNE)./

Alfonso Romo dijo, como era previsible, que sus empresas no serán beneficiarias de contratos con la administración federal de la que será poderoso jefe de la oficina presidencial. Tal como se escribió ayer aquí, para ese tipo de negocios no se necesita la participación de una firma bajo vigilancia o sospecha, pues puede utilizarse “alguna de las muchas variantes que la imaginación empresarial puede habilitar cuando oportunidades de este calibre se presentan”./

El propio Romo podría concurrir como testigo de cargo contra su dualidad de empresario y de político con llave de acceso al virtual presidente electo y, cuando éste tome posesión, a la oficina ejecutiva de éste. El 11 de diciembre del año pasado dijo al diario español El País: “En el Gabinete no voy a estar, puedo tener conflictos de intereses y, aunque sean pocos, no quiero que me los hagan grandes” (https://goo.gl/Ak62kX )./

El punto de conflicto de intereses no reside solo en la posibilidad de una burda asignación directa a las empresas de Romo, sino en la información privilegiada y las posibilidades de aprovechamiento de un altísimo cargo para propiciar contratos y ganancias a grupos empresariales cercanos, los cuales pueden posteriormente hacer repartos de ganancias de mil maneras. La historia mexicana de los entendimientos de políticos y empresarios está repleta de episodios de ese tipo./

El 27 de agosto, bajo la conducción de Esteban Moctezuma Barragán, arrancará el proceso de consultas respecto al nuevo marco normativo en materia educativa que aplicaría el próximo gobierno federal. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) declaró que está “siguiendo con detenimiento el discurso tanto del virtual presidente de México como de su próximo secretario de Educación; podemos observar que en el fondo legitiman la reforma educativa, comprometiéndose únicamente a maquillarla y presentarla como algo diferente ante el magisterio nacional”./

Y mientras, el ex candidato presidencial Ricardo Anaya ha reaparecido, pero en su cuenta de Facebook, mediante una fotografía en compañía de Damián Zepeda, todavía presidente del Comité Nacional panista, ¡hasta mañana!

AMLO elude a Trump

“Necesitábamos” a Bartlett
Accidentes, no solo aéreos
Alfaro rechaza “coordinadores”

En su ya habitual conferencia de prensa, no banquetera pero sí de escalera, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) evitó entrar en conflicto declarativo con Donald Trump, quien ya reintegró a su metralla tuitera el tema del muro fronterizo que insiste en que México debe pagar. Diálogo, diálogo y más diálogo, dijo el tabasqueño que mantendrá como método ante las posturas del rubio magnate que se enorgullece públicamente de sus fórmulas salvajes de doblegamiento y negociación con sus interlocutores. Amor y paz, ha dicho AMLO que será su bandera blanca frente a DT. Y aseguró que en su agenda no tiene la palabra innombrable: “muro”.

Por lo pronto, el político de los 30 millones de votos no ha logrado apaciguar las pasiones y razones enderezadas contra el nombramiento de Manuel Bartlett como futuro director de la Comisión Federal de Electricidad. Llegó a decir que le es necesario un perfil como el del poblano (cuyo padre fue gobernador de Tabasco) para combatir la corrupción en la CFE. En las redes sociales continuaba el bombardeo contra Bartlett. Manuel de Jesús Clouthier, hijo del desaparecido Maquío, dedicó rudos tuits al tema.

El accidente sucedido ayer en el aeropuerto de Durango a un avión de Aeroméxico es una oportuna llamada de atención a lo que resta de la administración federal peñista, y sobre todo a los funcionarios del gabinete venidero, respecto a los peligrosos problemas que se viven en el ámbito del transporte público, tanto en el plano urbano (metro capitalino, líneas de metrobús,
autobuses, microbuses y camionetas, así como taxis y servicios de particulares a particulares, en especial Uber y Cabify) como en el federal (autobuses en carreteras, vuelos comerciales).

A la acumulación de ira popular expresada en votos el pasado primero de julio, que arrasó a un sistema político y de gobierno, contribuyó de manera marcada la indolencia extrema de los principales funcionarios públicos ante las quejas y denuncias de usuarios maltratados, dañados en su peculio y en muchas ocasiones expuestos a peligros físicos que pueden llegar al terreno de las lesiones y la muerte.

Los mexicanos saben en general (con las excepciones derivadas del poderío económico y político) que la prestación de servicios públicos de transporte transcurre en el virtual abandono, entre una altanera operatividad empresarial sin controles ni sanciones reales y un aparato gubernamental omiso por razones que el público consumidor supone relacionadas con untamiento monetario de manos y cuentas bancarias. El secretario federal de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, es un hombre largamente dedicado a los negocios, intocable aunque se abran mil socavones o se denuncien miles de contratos y concesiones oscuras. Las procuradurías de la supuesta defensa de consumidores, contribuyentes y usuarios de servicios varios, suelen ser dirigidas más en función de las recaudaciones personales de los altos mandos que de un verdadero servicio público.

A reserva de conocer los detalles específicos del accidente aéreo duranguense (producido en un marco meteorológico adverso), que reportó heridos pero no muertos, es necesario elevar la voz de protesta ante las condiciones irregulares en que se prestan todos esos servicios y exigir que las empresas cumplan con sus obligaciones. Una cosa es un accidente, como tal, y otra cosa es la acumulación de incumplimientos e irregularidades que podrían causar muertes numerosas.

Bartlett y sus dos CFE

Mano dura en lo eléctrico
Romero, Pemex, la amistad
Rosalinda López, ¿al SAT?
Manuel Bartlett Díaz lleva una marca histórica indeleble: su papel como secretario de gobernación del gabinete de Miguel de la Madrid en las elecciones de 1988, cuando una presunta falla del sistema de cómputo agravó la percepción social de que se había realizado un fraude para despojar a Cuauhtémoc Cárdenas de la presidencia de la República, para favorecer a Carlos Salinas de Gortari./
La famosa “caída del sistema” se sumó a otros episodios oscuros (durante su paso por Bucareli se produjo la ejecución del periodista Manuel Buendía) del político que está anunciado como próximo director de la Comisión Federal de Electricidad (mismas siglas, CFE, de la Comisión Federal Electoral que él presidió, la cual organizaba los comicios en aquellos tiempos). No sólo no se arrepintió de los eventuales pecados políticos y cívicos que hubiera cometido en 1988 sino que fue premiado por Salinas de Gortari con la Secretaría de Educación Pública y luego con la gubernatura de Puebla. Pero en 2006 chocó con el mismo sistema del que había sido parte ejecutante y pasó al lopezobradorismo, convirtiéndose en peculiar crítico del neoliberalismo y los excesos del poder, siempre con la furia del converso./
Con ese talante de mano dura y marrullería, va ahora hacia una batalla del gobierno emanado de 30 millones de votos. La Comisión Federal de Electricidad es una cueva de corrupción institucionalizada (ya se topará Bartlett con los expedientes de Enrique Ochoa Reza), de saqueo permanente de la riqueza de la nación. Además, el sindicato de trabajadores electricistas es, como el de los petroleros, un catálogo de privilegios para sus grupos dirigentes./
Así como Bartlett no tiene ninguna prenda académica, técnica ni profesional que lo avale para ser director de la CFE, tampoco las tiene Octavio Romero Oropeza para ser director de Petróleos Mexicanos. Pero, al igual que el ex gobernador poblano (cuyo padre, Manuel Bartlett Bautista, fue gobernador de Tabasco) el ingeniero agrónomo Oropeza, nacido en Jalapa, Tabasco, 59 años atrás, goza de la más completa de las confianzas de López Obrador, con quien siempre ha cumplido funciones relacionadas con lo administrativo y financiero. Ahora va Romero (ORO, sus iniciales) a la pelea contra los monstruos de corrupción de Pemex, su clase directiva acostumbrada a los grandes negocios y la dirigencia sindical convertida en escandaloso ejemplo de lo que México no quiere más./
En mayo de 2013 se casaron la contadora Rosalinda López Hernández y el abogado Rutilio Cruz Escandón Cadenas. Testigo, por parte de ella, fue el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, del Partido de la Revolución Democrática y, por parte de él, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, del Partido Verde Ecologista de México (https://goo.gl/H8ZLu3 )./
Hoy, Rutilio Escandón, el esposo de Rosalinda, es el virtual gobernador electo de Chiapas, postulado por el partido Morena, luego de ser presidente del tribunal estatal de justicia (de la mano del gobernador “Verde”, Velasco Coello). Un hermano de Rosalinda, Adán Augusto López Hernández, es el virtual gobernador electo de Tabasco, postulado por Morena. Una hermana de Rosalinda, Silvia, está casada con el senador Humberto Mayans Canabal, quien tuvo larga carrera política en el Partido Revolucionario Institucional (los senadores electos en Tabasco en 2012 fueron Humberto Mayans, su hermano Fernando, a nombre del PRD, y su cuñado, el citado Adán Augusto)./
Rosalinda ha sido diputada local en dos ocasiones, diputada federal y senadora, a nombre del partido del sol azteca y candidata a presidenta del municipio de Centro (Villahermosa) por el Verde y Acción Nacional. Ahora se menciona con insistencia como la carta que propondrá Andrés Manuel López Obrador para ser la jefa del Servicio de Administración Tributaria, el órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que se encarga de aplicar las normas relacionadas con lo fiscal y las aduanas./
Entre otros asuntos delicados del SAT está el relacionado con los descuentos especiales, los perdones, las devoluciones y en general el muy privilegiado trato de dicha oficina pública a los grandes empresarios, en especial al puñado de ellos que controla la mayor parte de la economía del país. Las medidas de austeridad, justicia y recomposición que ha propuesto Andrés Manuel López Obrador no tendrán pleno sustento, ni legitimidad, si no se obliga a los grandes capitales a pagar lo que deben o han eludido pagar, con la vista fiscal puesta hacia adelante (del uno de diciembre al futuro) pero también en el pasado, con sus deudas y recargos./
De confirmarse la designación de la contadora López Hernández en el SAT, se estará confirmando el eje Chiapas-Tabasco como principal surtidor de cuadros de confianza del próximo gobierno lopezobradorista (no de manera tan marcada como el Estado de México e Hidalgo lo fueron durante el peñanietismo) y se estará reiterando la preferencia de López Obrador por personajes que le ofrezcan garantía de lealtad personal, familiar o regional, aunque no tengan las características idóneas en materia técnica o profesional para el puesto que les sea encargado./
En todo caso, y ello es una apuesta cuyo saldo se demostrará al paso del tiempo, López Obrador está enviando a dos zonas minadas, CFE y Pemex, con sus respectivos sindicatos, a dos personas de su absoluta confianza. Uno, Bartlett, el poblano-tabasqueño, con antecedentes de mano pesada para enfrentar problemas complicados y con una explicable avidez por compensar su juicio histórico. Otro, el acompañante tabasqueño desde el principio de la aventura lopezobradorista, enviado a limpiar y sanear un cuerpo altamente corrupto y no dejarse envolver por las tentaciones de lo mismo./
Y, mientras la fiscalía especializada en delitos electorales avanza en la indagación del fideicomiso para damnificados, abierto por morenistas, mientras otros expedientes se empolvan durante años, ¡hasta mañana!

Osorio Chong y el miniPRI

 Grupito en el Senado
Médico De la Fuente, a la ONU
Comida con Grupo Monterrey
Una fotografía de la próxima bancada senatorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) vale más que mil explicaciones, artículos o columnas sobre el impacto real de la votación del primer día del mes en curso.
Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo y ex secretario de Gobernación (el político teóricamente con mayor responsabilidad en el gabinete de Enrique Peña Nieto, aunque en la práctica el vicepresidente único fue Luis Videgaray Caso), al frente de un puñado de políticos sin mayor futuro que deambular en el Senado durante seis años, en que Morena tendrá el control verdadero de la cámara que desde siempre había sido orgulloso terreno imperial del priismo.
Trece senadores priistas, de los cuales sólo una fórmula ganó su escaño por mayoría de votos (Jorge Carlos Ramírez Marín y Verónica Camino Farjat, en Yucatán). La propia Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, quien preside el comité nacional priista, aunque pareciera que ella preferiría la silla senatorial y no el fideicomiso de liquidación partidista.
Rubén Moreira Valdés, ex gobernador de Coahuila, ejemplo, como muchos de quienes ahora son sus compañeros de bancada, de los excesos políticos que los ciudadanos castigaron en las urnas. Beatriz Paredes, de un pasado del cual sólo quedan álbumes de nostalgia. Eruviel Ávila, otro ex gobernador al que en estas elecciones los ciudadanos le tundieron duro, pues en el Estado de México el priismo también fue barrido.
Y el nuevo jefe de la chiquibancada del miniPRI: Osorio Chong, quien peleó hasta el final la candidatura presidencial priista frente a Peña Nieto, quien optó por José Antonio Meade Kuribreña y, en los arreglos posteriores a la crisis interna, ofreció al hidalguense la coordinación de los senadores priistas, lo cual el miércoles se cumplió.
El PRI, en su escuálida representación actual (similar desastre ha vivido en cuanto a diputaciones federales), de los 128 senadores (64, de mayoría relativa; 32, de primera minoría y otros 32, de representación proporcional), el Revolucionario Institucional se quedará con 13, apenas por encima de los ocho que podría alcanzar el Partido de la Revolución Democrática y de los ocho que tendría el Partido Encuentro Social, a pesar de que perdió el registro y todo gracias a la magia de su alianza con López Obrador.
El PRI en la tercera división, colindante con el Verde y el Movimiento Ciudadano, cada uno con siete senadores, y el del Trabajo con seis (el Panal, Nueva Alianza, solo una posición, y el registro perdido) todas estas estimaciones sujetas aún a eventuales variaciones derivadas de la asignación de senadurías de representación proporcional, frente al nuevo partido hegemónico, Morena, con 55 de los 128 senadores, y la segunda fuerza opositora, Acción Nacional, con 23 escaños.
En otro terreno, el virtual presidente electo propuso al médico con especialidad en psiquiatría, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, para que sea el siguiente embajador de México ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). No hay en su historial nada que avale experiencia y conocimiento específicos en tareas de diplomacia; aunque cierto es que goza de una buena imagen pública y que ha mantenido una actividad política constante. Por lo cual, su nombre ha sido manejado con frecuencia como posible carta de solución en momentos políticos conflictivos. Fue secretario de salud y rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y su sello grupal es el zedillista.
Comió Andrés Manuel López con los selectos integrantes del Grupo Monterrey. Es de suponerse que en esa reunión política, económica y gastronómica se llegó a puntos de acuerdo que eviten choques entre los representantes máximos del poder empresarial norteño y el nuevo poder político nacional. Algunos de los planes lopezobradoristas generan resistencia entre los grandes capitales regiomontanos.
El propio Andrés Manuel López Obrador dijo a los senadores electos de Morena que él había hecho un acuerdo político con el zacatecano Ricardo Monreal, para proponerlo como coordinador de esa bancada. El acuerdo habría sido para que Monreal no dejara Morena, inconforme por la forma en que se manejó la designación de Claudia Sheinbaum como candidata a gobernar la Ciudad de México.
Pero, a pesar de ese anuncio, o justamente debido a él, comenzó a organizarse una contrapartida interna, que busca instalar a Martí Batres como coordinador de los senadores morenos. Sin embargo, el miércoles, en reunión poco concurrida de estos futuros legisladores, se planteó la posibilidad de que Batres asuma la presidencia del Senado, con Monreal como coordinador de la bancada.
Astillas: El PRI nacional defiende la asignación completa de las partidas presupuestales, en sus términos actuales, para el financiamiento de partidos. No están de acuerdo los dirigentes del partido de tres colores con el proyecto morenista, de reducir a la mitad esos ingresos. Y, en una más de esas escenas que hasta hace semanas parecerían imposibles, el PRI ha dicho que se necesita ese dinero para que en las elecciones haya piso parejo y equidad… Pedro Miguel (@navegaciones , en Twitter) dijo el miércoles, en entrevista con Azucena Uresti, en Radio Fórmula, que la multa impuesta por el Instituto Nacional Electoral a Morena, por presuntas irregularidades en el manejo de un fideicomiso para damnificados, es “una resolución que criminaliza la solidaridad; insinúan que hubo cosas raras, pero lo central es que no nos arrepentimos de ser solidarios”… Por lo pronto, el tribunal electoral federal dio entrada a la impugnación de Morena, en este tema del fideicomiso para damnificados, y asignó el expediente al magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, a quien corresponderá hacer la propuesta de sentencia… Y, mientras Banorte ha despedido a cientos de empleados (luego de que hace dos semanas se fusionó con Interacciones, lo cual le convirtió en el segundo banco más importante del país), y Mattel cierra sus fábricas en México (en este caso, impactada la firma juguetera por el cierre de la cadena internacional Toys’R’Us): ¡Hasta el próximo lunes!

Trump: un rapidín telecero

Firmas o me voy
Tratado en discordia
Telenovela bilingüe

 

Sigue la luna de miel. En respuesta a anterior comunicación que había recibido de México, Donald Trump envió una misiva a Andrés Manuel López Obrador que incluye el siguiente párrafo: “Gracias por su amable carta y felicitaciones por su elección; ambos logramos el éxito electoral al proveer una visión clara para hacer a nuestras naciones más fuertes y mejores; tengo gran interés de trabajar de cerca con usted y construir una gran relación entre nuestras dos naciones”.

Una declaración de ese corte no la consiguió ni Luis Videgaray para el desdeñado Enrique de Los Pinos. ¿Cuánto durará el romance binacional y cuáles serán las pruebas de amor político que alguno de ellos pida al otro?

En la misma carta endulzada, que ayer leyó el canciller en proyecto, Marcelo Ebrard, el amoroso Trump muestra una especial urgencia por consumar el trance pendiente, denominado en lenguaje profano como Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El erotismo político busca aplacar sus fuegos internos al urgir a la parte mexicana a una “rápida” renegociación del Tratado en cuestión. Habrá éxito, advierte el galán otoñal desde su Casa Blanca, “solo si lo podemos hacer rápido”, pues “de otra manera tendré que elegir un camino muy distinto al presente”.

¡Oh, no, tan bien que iba el noviazgo: ¿acaso todo ha sido un engaño en busca de un rapidín telecero?! (es decir, relacionado con el TLC, no con las televisoras que cada vez andan más a la baja, ya ven a Televisa buscando la manera de vender su cincuenta por ciento de W Radio).

El pliego de perros amores políticos lleva un triste intento de justificación, por si la relación se trunca. “Lo anterior (es decir, tener que ir él por su lado, olvidando tan tiernas promesas de amor institucional en dos pistas), no es de mi preferencia (‘no soy yo, eres tú’, sería la traducción práctica del florilegio de Donald si es que termina haciéndose pato). Pero sería más redituable para los Estados Unidos y sus contribuyentes (es decir, a fin de cuentas, la aventura amorosa, en caso de no tener una consumación “rápida”, sería hecha a un lado por los compromisos domésticos del pretendiente que, naturalmente, optaría por sus contribuyentes). ¡Oh y más oh!

En estricto sentido, el falso enamorado Trump ni siquiera puede poner plazo a López Obrador para la sublime entrega. Este no tiene aún el poder verdadero, aunque ha asumido un aparente control político de la nación, desplazando al amnistiado Peña Nieto al que el tabasqueño ni siquiera reprocha de forma abierta el tema candente de los diez mil millones de dólares como reestructuración de deuda externa en el tramo final de la actual administración (en todo caso, AMLO sólo habla de que el mexiquense deberá explicar cómo va a utilizar la última piñata presupuestal del sexenio).

Y, en concreto, el tabasqueño no puede responder con propiedad a los requiebros del rubio multimillonario porque las negociaciones del TLCAN las ha conducido el poder languideciente, el de Peña Nieto, entre desdeño, desplantes y abiertas groserías de la parte estadounidense.

El cortejador gringo desea el ayuntamiento de voluntades del saliente Peña y el entrante López Obrador para que pueda firmarse sin objeciones, callando para siempre, el acta de matrimonio comercial renovado al que llaman TLCAN. La bicéfala parte mexicana ni siquiera ha podido ponerse de acuerdo: el celoso Ildefonso Guajardo, secretario ecónomo de la que hasta ahora había sido la casa grande, ha batallado para aceptar y darle su lugar a los comisionados de la casa chica, la lopezobradorista, que dentro de poco será la grande y la única. Pero el ansioso amartelado angloparlante exige rapidez en la consumación del acto comercial, pues de otra manera tendrá que tomar “un camino muy diferente”. No deje de ver el siguiente capítulo de esta telenovela bilingüe. Astillas: Ayer, el Instituto Nacional Electoral abordó, con cierto margen de ambigüedad, la pregunta clave referida a la profundidad y trascendencia que en cuanto a la validez de las elecciones federales pudiera alcanzar el tema del fideicomiso para damnificados que morenistas abrieron y ejercieron… ¿Podrían anularse esas elecciones, y en específico, la presidencial, a partir del expediente del fideicomiso “Por los demás”? El instituto presidido por Lorenzo Córdova constató, según nota de Alonso Urrutia en La Jornada, “que en el fideicomiso no estuvieron involucrados recursos de las prerrogativas de Morena, por lo que se puede concluir que no hay nada que objete el resultado de la elección”… Así pues, una posibilidad va en el sentido de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación deseche la multa y las consideraciones del Instituto Nacional Electoral, disparidad de criterios que ha sucedido con cierta frecuencia entre ambos órganos… La otra posibilidad es que el tribunal confirme la multa y lo considerado por el INE, sin ir más allá en cuanto a la validez de las elecciones… O que ese tribunal, por sí mismo y más allá de lo que haya “constatado” el INE, tome o no en cuenta tales sucesos para “ilustrar” su criterio respecto a la declaración de validez o invalidez de ciertos procesos.

AMLO y Trump, ¡estupendos!

Enigmáticos entendimientos
Clave, el corredor transístmico
“Muro” pagado por México
Hay luna de miel entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump. El presidente de Estados Unidos, que respecto a otros países y políticos se ha comportado enfáticamente de manera necia, ventajosa, grosera e intolerante, se deshace en edulcorados comentarios respecto al tabasqueño que presidirá México.
A su vez, el político de los inusitados treinta millones de votos (30mdv) se esmera en una reciprocidad pública, a tal grado que no se ahorró la declaratoria expresa de afinidades personales e históricas con el rubio multimillonario que hasta hace unas horas era uno de los personajes más repudiados por la opinión pública mexicana. Sin reparos, López Obrador ha equiparado: “En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante” (¿De verdad está desplazado en Estados Unidos “el establishment o régimen predominante”? ¿Cómo tomarán los demócratas estadunidenses este alineamiento de AMLO con Trump? ¿Y, si el magnate pierde su intento de volver a ser electo?)./
Contra lo que se había manejado casi como una verdad histórica, una sentencia geopolítica inapelable, el gobierno de Estados Unidos pareció no tener mayor interés, durante el proceso electoral, en impedir que en México se asentara un gobierno progresista, populista o de centroizquierda, según se le quisiera clasificar. Ahora, a la luz de los hechos políticos, pareciera que la administración Trump vio con simpatía el ascenso electoral del creador del partido Morena./
La burbuja de felicidad binacional ha pasado por una llamada de media hora entre Trump y AMLO, que fue cordial y plena de acuerdos básicos, a diferencia de la sostenida con Enrique Peña Nieto (quien había sacrificado todo en aras de una buena relación con quien más de una vez se portó como patán con el ocupante de Los Pinos). Luego, una visita de alto nivel a la casa de campaña, ahora sede del gobierno federal virtualmente electo, con una condescendencia impensable, hasta en términos de protocolo y seguridad física de los visitantes. Un periodista del país vecino incluso aseguró que, en su círculo íntimo de trabajo, Trump se refería a López Obrador como “Juan Trump”.
Y, ayer, la contundente confirmación lunamielera: ““El nuevo Presidente [Andrés Manuel López Obrador], una persona estupenda. Conversé con él por largo tiempo en una llamada. Hizo un gran trabajo, un voto tremendo. Y tienen mucha confianza en él en México. Y eso es bueno. Estamos hablando de hacer algo muy impresionante, muy positivo para ambos países” (https://goo.gl/TLpTqM ), dijo Trump.
Las palabras del presidente de Estados Unidos, tan rijoso en otras latitudes, se produjo al otro día de que el futuro secretario de relaciones exteriores de México, Marcelo Ebrard, dio lectura a la carta que AMLO envió a Trump por conducto de Mike Pompeo, el secretario de estado que encabezó la comitiva estadunidense recientemente reunida con el tabasqueño y su equipo de trabajo.
En esa carta, López Obrador detalla, entre otros temas de política interior mexicana puestos a consideración del estadunidense, un punto de particular interés estratégico para Trump: la creación del corredor transístmico que dividirá al país desde Salina Cruz, Oaxaca, hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Una especie de muro fronterizo como el que Trump ha prometido a su electorado que México terminará pagando: una barrera de contención del flujo migratorio centroamericano que solo podrá avanzar hasta esa franja de “desarrollo económico” que desde ahora enfrenta críticas y oposición. Rumbo a las elecciones presidenciales de 2020, cuando Trump buscará otros cuatro años de residencia en la Casa Blanca, los planes de AMLO y Alfonso Romo pueden significar un alivio significativo en cuanto a su relación con la base de origen mexicano. Nada en política es gratis, menos en la visión global del país que no tiene amigos, sino intereses.
En particular, conviene releer la parte en que AMLO relata sus planes a Trump: “Toda esa franja del Istmo se convertirá en zona libre o franca. Como es obvio, este proyecto se llevará a cabo sin menoscabo de nuestra soberanía y se promoverá con la participación del sector público, privado y social. En este caso, como en cualquier otro proyecto, se tendrán en cuenta los impactos ambientales y no se pasará por encima de los derechos de los pobladores y de los propietarios de las tierras, por el contrario, serán tomados en cuenta, consultados e incorporados como parte sustantiva del proyecto. En particular, los dueños de las tierras que formarán parte de este corredor serán invitados a participar como accionistas de la empresa que se constituya con este propósito”.
Es probable que con otro proponente, sin el bono democrático de López Obrador, este proyecto generaría una discusión intensa y una oposición activa. El corredor transístmico y las Zonas Económicas Especiales consolidan las políticas neoliberales y abrirán paso a nuevas élites de capital, en una recomposición que significará oportunidades acotadas para los habitantes de esas regiones. El virtual vicepresidente económico, Alfonso Romo, los empresarios que se han aliado al proyecto lopezobradorista y los intereses trasnacionales empujados por Washington, constituirán en el sur del país un nuevo mapa de capitales, con un proyecto político de permanencia en el poder durante varios sexenios.
Y, mientras ha fallado una tarjeta electrónica del palacio flotante en el que viaja Enrique Peña Nieto, avión que hasta ahora no encuentra quién lo compre a partir del próximo diciembre, ¡hasta mañana, con el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, advirtiendo que está en contra de la “consulta popular” sobre la construcción del aeropuerto internacional!

Las “trampas” de la ley

Fideicomiso a litigio
Encono y desconfianza
Odebrecht y otros pendientes 
La trampa, o el retorcimiento, está en el concepto de legalidad: con el caso del morenizado fideicomiso para damnificados por el sismo se va tendiendo un cerco de “legalidad”, selectiva y magnificada, en torno a Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El mismo sistema o aparato de poder que “reconoció” sin chistar el arrasador triunfo electoral del tabasqueño ahora buscará someter al virtual Presidente electo a los términos de esa misma normatividad administrada en primera instancia por el Instituto Nacional Electoral (INE) y, en segunda y definitiva, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), órgano este que en unas semanas deberá declarar válidas o inválidas las recientes elecciones y sus resultados.
En estricto sentido jurídico, y en el plano de “normalidad” legal y electoral que se pretende derivar del extraño primero de julio reciente (“normalidad” asumida con temeridad y desmemoria por parte de algunos de los presuntos beneficiados por este falso milagro), el expediente del fideicomiso denominado “Por los demás” debería transitar, sin mayores sobresaltos ni aspavientos, por las vías institucionales.
La investigación realizada por la Unidad Técnica de Fiscalización del INE contiene suficientes datos e indicios de una actividad de particulares (la creación del mencionado fideicomiso), relacionada con un partido: desde la dirección fiscal, que es la misma de la sede nacional de Morena, hasta la militancia de quienes depositaban y quienes recibían recursos económicos. Si fuera cierto lo que hasta ahora sostiene el INE en este caso, se estaría en presencia de una conducta jurídicamente punible. También, desde luego, existe la posibilidad de que sea falsa o intencionalmente exagerada la narrativa respecto a esos depósitos y retiros, y  que haya sido genuina y demostrable la presunta intencionalidad de asistencialismo postsísmico y no de manipulación económica para fines electorales.
Pero ese paso de superior evaluación judicial, en aras de la “normalidad” y la “legalidad” supuestamente reinstaladas el primer día del mes en curso, corresponde al antes mencionado tribunal electoral federal. Los directivos de Morena, y el virtual Presidente electo, han quedado entrampados en esos senderos de los “nuevos tiempos”: como depositarios de un apabullante poder político en espera de su formal instalación institucional, podrían haberse declarado pulcramente dispuestos a que las instancias adecuadas analicen y valoren los datos del expediente presentado por el INE y la cuantiosa multa impuesta. En lugar de ello, están optando por el adjetivo y la calificación, más lo político que lo jurídico, más el posicionamiento en el campo de batalla postelectoral que el esclarecimiento en el terreno “institucional”.
Suficientes motivos hay, desde luego, para el encono y la desconfianza. El aparato peñista se ha especializado en cometer descomunales atracos a la letra legal para encubrir conductas delictivas que, en otras condiciones, probablemente habrían llevado a la deposición de Enrique Peña Nieto y a la cancelación del registro del Partido Revolucionario Institucional, sólo a causa del caso Odebrecht y el financiamiento con fondos extranjeros para parte de la campaña presidencial de 2012, caso de escándalo internacional que mediante métodos francamente mafiosos se ha impedido investigar y castigar en su vertiente mexicana. Recientes casos de extrema delincuencia electoral impune se vivieron en los comicios de Coahuila y el Estado de México.
Con tales antecedentes y contexto, es natural que el súbito fulgor justiciero del INE sea percibido como parte del entrampamiento al que los poderes subsistentes pretenden someter al tabasqueño. Hoy, la ley electoral; mañana, las leyes laborales respecto a despidos y reajustes en el aparato burocrático federal; más adelante, leyes internacionales para oponerse a cualquier pretensión de ajustes en contratos en materia energética: las trampas de la ley.
No está de más recordar, en este escenario complicado, la relación del principal responsable de la investigación del INE respecto al fideicomiso “Por los demás”. Lizandro Núñez Picazo es el director de la Unidad Técnica de Fiscalización (UTF) del mencionado INE. Licenciado en contaduría por el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, con maestría en derecho fiscal por la Universidad Autónoma de Durango y un doctorado en ciencias de lo fiscal por el Instituto de Especialización para Ejecutivos.
Desde el primer día del presente año, Núñez Picazo funge como director de la UTF y, dado que durante los veinte años anteriores de su carrera profesional había estado en la secretaría federal de hacienda, bajo mandos que incluyeron a Luis Videgaray y a José Antonio Meade, hubo objeciones partidistas a su designación.
Astillas: Mil cuatrocientos altavoces fallaron en la Ciudad de México a la hora de emitir una alarma sísmica. También las cámaras de videograbación suelen estar fuera de servicio cuando se necesitan para esclarecer algún hecho delictivo. Los trenes del Metro se descomponen cada vez con más frecuencia. Simples estampas de la cotidianidad chilanga… Vicente Fox está decidido a no caerse de la cartelera cómica: eludió la revisión aduanal en un aeropuerto guanajuatense y se quiso justificar arguyendo que se brincó los protocolos de seguridad porque quería ir a los servicios sanitarios… Ah, también dijo el mencionado Fox que las pensiones y servicios a los ex presidentes no son un abuso de poder… Y, mientras AMLO ha informado que donó medio millón de pesos, provenientes de las regalías del más reciente de sus libros, al polémico fideicomiso para damnificados.
¡Hasta el próximo lunes, con Porfirio Muñoz Ledo encaminado a ser el coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro y, como presidente de la mesa directiva, será quien coloque a López Obrador la banda presidencial el primero de diciembre!

La lentitud que AMLO requiere

Premuras y errores
Desgaste, exacerbación
Cuidar más los pasos y fases
Andrés Manuel López Obrador ha pasado algunos días de descanso en su finca chiapaneca de altisonante nombre (“la Chingada”: hipotético destino final de su carrera electoral, si su triunfo le hubiera sido robado). No sólo buscaría esta semana, en ese remanso del sureste, el justo y necesario reposo, luego de una larguísima campaña y una trepidante toma virtual del poder presidencial, a cinco meses de rendir la protesta oficial: también le serviría la holganza para reflexionar, según él mismo declaró.
Un cuidadoso estratega político, como es él, debería (a juicio de esta columna calmosa) retornar a la arena política con un reloj táctico de horas más lentas. La velocidad en escena (no en la prosodia), las múltiples pistas, la apropiación vertiginosa del espacio de poder dejado taimadamente por Enrique Peña Nieto, no le están aportando al tabasqueño ni más ni mejores prendas de las que ya obtuvo de manera abrumadora hace menos de tres semanas. En las urnas le dieron casi todo el poder, un control político exagerado y un bono de legitimidad como ningún otro presidente, así que de muy poco le servirá mantener un ritmo de opositor en campaña, el frenesí de quien se cree convocado a “no perder ni un minuto” en la reconstrucción nacional.
Ni remotamente se propone aquí que el futuro jefe máximo de la nación se tire a la hamaca y desatienda sus obligaciones (para eso, y peores cosas, ya están el citado Peña Nieto y muchos políticos “tradicionales”). Lo que, en dado caso, se le sugiere al hiperactivo creador de Morena, es que cuide más sus pasos políticos, que no celebre en borrador los detalles secundarios de sus planes y propósitos más controvertidos sino que espere a tenerlos afinados, bien cocinados, para darlos a conocer cuando hayan adquirido perfiles de realidad inminente.
De otra manera, sin necesidad política de ello, sin ganancia real más que la de la espectacularidad mediática, López Obrador se arriesga a cometer errores que de inmediato están siendo utilizados para desgastar su figura y para exacerbar una percepción precoz (apenas van 19 días de que se conoció el primer apunte creíble del resultado de la elección presidencial) del “peligro” que puede representar para el segmento de ese México que aceptó su victoria electoral pero que está siendo incentivado para que “dude” de la viabilidad de sus políticas.
Sólo por dar dos ejemplos: Nada urgía para que se hablara de una aceptación formal del Papa Francisco para participar (así fuera mediante videoconferencia) en las tareas de pacificación del país; y nada obligaba a violentar las normas de mínima diplomacia con un ejército zapatista de por sí tan reacio a precipitaciones informativas sobre presuntos primeros puntos de diálogo.
Y en esa guerra de desgaste dosificado que le están aplicando al hombre de los 30 millones de votos, entre la preocupación de empleados de confianza por los despidos anunciados y entre la clase política y burocrática por la reducción de sus ingresos, la cantada formalización de una multa (recurrible ante el tribunal electoral) por el manejo de un fideicomiso originalmente anunciado para beneficiar a damnificados del pasado sismo y finalmente utilizado para movimientos bancarios, según afirma el Instituto Nacional Electoral, que habrían tenido destinatarios partidistas.
Despacio, que llevo prisa, dice la conseja popular. Andrés: ¡más despacio, por favor! Solo así se podrá apreciar de mejor manera la textura y profundidad (o la falta de ellas) de lo que hoy está sobre la mesa pública.
En otro tema: el lector Abraham Elías Martínez envía una precisión que esta columna agradece: “Al final de la entrega publicada el miércoles, se comenta que la deuda del gobierno federal subió 14%. Eso es impreciso. Lo correcto sería decir que subió 14 puntos porcentuales. El incremento es del 42%, pues el porcentaje pasó, de acuerdo a sus datos, de 33% del PIB, a 48% del PIB. El incremento porcentual se obtiene de dividir el incremento neto (14) entre el valor original (33), de ahí sale el 42% de incremento”.
La priista que gobierna Sonora, Claudia Pavlovich, no pudo sostener la pretensión de imponer una reforma legislativa que le diera un poder extraordinario, frente a la apabullante irrupción de Morena en ese escenario norteño. Por lo pronto, ha pedido al congreso local, dominado hasta ahora (ya sólo por dos meses) por el PRI y sus multicolores aliados, que no procesen la iniciativa de modificaciones constitucionales y legales que habrían constituido un golpe legislativo a la voluntad popular expresada en urnas el primer día del mes en curso.
La “Ley Veto” que impulsaba la gobernadora Pavlovich generó una protesta creciente, con convocatorias a manifestaciones públicas y atención pública nacional. El primer intento ha sido frenado, pero no necesariamente ha sido el definitivo. Los poderes desplazados electoralmente por el fenómeno López Obrador siguen buscando la manera de mantener a salvo sus intereses.
Astillas: El pasado 29 de junio se habló aquí (https://goo.gl/AdjHY2 ) de los riesgos derivados de la indagación del Instituto Nacional Electoral sobre el fideicomiso originalmente anunciado para beneficiar a damnificados por el sismo del 19 de septiembre del año pasado. En esa entrega se mencionó “la tentación de anular” algunos de los previsibles triunfos de Morena. El INE no logró determinar la relación electoral de ese manejo financiero, pero sí impuso una multa cuantiosa y asentó la versión oficial de que hubo malos manejos en esa cuenta. Ya veremos en qué termina un asunto que puede tener implicaciones judiciales… Y, mientras el tribunal electoral federal ha revocado las risibles multas ínfimas impuestas por el INE a los aspirantes a candidaturas presidenciales sin partido (Margarita Zavala, Armando Ríos Píter y Jaime Rodríguez Calderón) que cometieron actos ilegales en la obtención de firmas, y ha demandado que les apliquen “sanciones ejemplares”. ¡Hasta mañana!

La Corte y la austeridad

Resistencias institucionales
Alejandro Encinas y los 43
Nombramientos en Cultura
El plan de austeridad de la próxima administración federal va avanzando conforme a lo anunciado en campaña por Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Se ha confirmado que, al iniciar el sexenio moreno, habrá reducción de salarios (comenzando por el del propio tabasqueño), supresión de prebendas y gastos especiales, cancelación de subsecretarías y direcciones generales y ajustes en las áreas de empleados de confianza, entre otras medidas de ahorro.
Ese abatimiento de rangos de salarios y prestaciones puede aplicarse de inmediato en ciertos ámbitos laborales al alcance de López Obrador, pero serán enfrentados, por las vías jurídicas y políticas, por quienes ya tengan derechos adquiridos y consideren que están siendo afectados por las nuevas disposiciones. Para reordenamientos y, desde luego, para la descentralización de secretarías, la nueva administración deberá negociar los términos con las organizaciones sindicales de cada ramo y, en lo global, con la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, históricamente aliada al Partido Revolucionario Institucional.
En los dos poderes restantes, serán sus propios órganos de gobierno los que acepten o rechacen las propuestas lopezobradoristas. En especial, el poder judicial de la federación ha expresado, por voz del ministro Luis María Aguilar, su rechazo a la disminución de sus ingresos y prestaciones, sabidamente muy altas. En pocas palabras, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha manifestado que los altos cargos judiciales necesitan de las actuales condiciones económicas para cumplir con decoro sus encargos y resistir a ciertas tentaciones.
La postura defensiva de ese poder judicial ha producido una inmediata repulsa en el nuevo tribunal público, constituido por las redes sociales, sobre todo en sus vertientes tuitera y feisbuquera. No queda bien colocado ese poder ante la creciente avanzada ciudadana que demanda acompasar todo el aparato público a las necesidades de ahorro y austeridad que ha propuesto el próximo presidente de la República.
 Por otra parte, hay nombramientos, anuncios e indicios que resultan alentadores, en el conjunto de decisiones múltiples que está tomando Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como virtual presidente electo .
Alejandro Encinas Rodríguez será subsecretario de Gobernación, encargado de los asuntos de derechos humanos, población y migración y, en particular, del caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, respecto al cual la sociedad exige conocer la verdad de lo sucedido y que haya castigo contundente para  los autores, físicos e intelectuales, no sólo de los actos delictivos de aquella noche y madrugada sino de la posterior maquinación de Estado para encubrir y mentir (aparte del propio Enrique Peña Nieto, son personajes centrales Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón de Lucio). Hombre de izquierda, con una amplia carrera en cargos legislativos (asambleísta capitalino, diputado y senador), ejecutivos (jefe de gobierno del Distrito Federal, a la salida de AMLO en 2005) y partidistas (en el sol azteca), Alejandro Encinas tiene ahora una responsabilidad histórica.
En la Secretaría Federal de Cultura, a cargo de Alejandra Frausto Guerrero (quien fue directora y luego secretaria de Cultura con Ángel Aguirre Rivero en el gobierno de Guerrero; luego directora general de culturas populares, en la administración de Peña Nieto, y directora ejecutiva del Seminario de Cultura Mexicana), se informó que ocuparán cargos importantes la escritora Laura Esquivel (subsecretaria de diversidad cultural), el poeta y activista Mardonio Carballo (Dirección de Culturas Populares) y la cineasta María Novaro (dirección del Instituto Mexicano de Cinematografía). En los tres casos se ha escogido a personajes conocedores de la materia de la que se encargarán, y cuentan con sensibilidad y compromiso sociales. También se ha anunciado (con protestas inmediatas) la probable confirmación de Diego Prieto al frente del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en cuyos niveles directivos se han enquistado grupos nocivos, especializados en la depredación y la simulación.
El proyectivo secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, ha hecho saber que a partir de lo que hoy es el histórico Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) se creará una Agencia Nacional de Inteligencia (¿a cuyos agentes se denominará popularmente “anicetos”?). Una diferencia, según ha señalado el político sonorense, es que la nueva agencia no se dedicará al espionaje para fines partidistas o políticos. El Estado mexicano y su gobierno requieren, desde luego, un órgano de inteligencia y seguridad nacionales, que cumpla sus tareas con legalidad y legitimidad. El actual Cisen, como la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda, se han convertido, al paso de los años y, en especial durante la administración peñista, en oficinas de espionaje de opositores y de la clase política en general, mecanismos de suministro de material a Los Pinos para emprender campañas de descalificación o de procesamiento legal a los personajes seleccionados por quien ocupa la Presidencia de la República./
Astillas: El Virtual Presidente Electo buscará a sus recientes adversarios electorales, en busca de reconciliación y de conocer sus planes políticos… De José Antonio Meade se ha hablado con insistencia sobre su probable nombramiento como subgobernador del Banco de México. Este organismo autónomo no forma parte del gabinete presidencial, pero la buena voluntad política del próximo presidente de la República podría facilitar la llegada del ex candidato del PRI al Banxico, en un escalón que en corto plazo le permitiría llegar a la gubernatura que en su momento rechazó al preferir la candidatura presidencial… ¡Hasta mañana!

Alto al cártel inmobiliario empresarios y políticos

Gordillo, al ataque
PRI, fantasmal, se “democratiza”
La espectacular caída de una pretenciosa construcción arquitectónica en el sur de la Ciudad de México, a cargo del despacho Sordo Madaleno, ha (re)puesto sobre la mesa de la discusión pública el tema de la corrupción de autoridades, gobiernos y empresarios en el desarrollo de proyectos inmobiliarios.
No es un tema menor ni aislado: es un problema nacional (desde el más modesto de los gobiernos municipales, hasta la cúspide del gobierno federal) y forma parte del método de deformación criminal de las relaciones entre los ciudadanos y los políticos; de acumulación de recursos para bienestar de estos y sus grupos y para el financiamiento de campañas y candidaturas electorales que, de llegar al poder, reproducen los esquemas pactados de corrupción, en un círculo contrario a lo virtuoso.
En el caso de Artz Pedregal está presente además, un rasgo distintivo de la perniciosa política de represión y difamación que han establecido muchos gobernantes en contra de los movimientos ciudadanos que denuncian los arreglos corruptos y se oponen a edificaciones evidentemente lesivas.
A pesar de que ya se habían advertido los riesgos de esa construcción ahora caída, y que grupos de vecinos habían protestado por las diversas irregularidades, la respuesta del gobierno de Miguel Ángel Mancera fue el envío de fuerza pública de disuasión.
También es importante advertir en este episodio capitalino la presencia de un grupo, el Riobóo, encargado de los cálculos de ingeniería estructural de la plaza que parcialmente se desplomó el jueves. Dicho grupo fue mencionado por el entonces candidato presidencial, Ricardo Anaya, como privilegiado en la asignación directa de contratos durante la administración de Andrés Manuel López Obrador en el gobierno del Distrito Federal; lapso durante el cual participó en la construcción del segundo piso vial.
Es de esperarse que en las nuevas circunstancias políticas del país, derivadas del aplastante triunfo de López Obrador y de una gran cantidad de candidatos de Morena a cargos de elección popular, el reclamo general contra la corrupción sea adecuadamente correspondido con la inhibición de prácticas de favoritismo hacia determinadas firmas empresariales. En particular, la nación vive una crisis inmobiliaria, producto de la alta corrupción institucionalizada.
Los constructores y los políticos realizan entendimientos oscuros, de mutua culpabilidad, que permiten la realización de proyectos de mala calidad y violatorios de leyes y disposiciones reglamentarias, con el comprador o el usuario como víctima predeterminada. Todo ello debe ser frenado.
El grupo de Elba Esther Gordillo reanuda su ofensiva contra Juan Díaz de la Torre, el tambaleante directivo oficial del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En un par de videos que ese grupo ha hecho circular, se menciona el contexto político adverso para el citado Díaz de la Torre: perdió el PRI, al que estaba asociado; perdió su registro en el Partido Nueva Alianza y perdió el dirigente su propia candidatura a legislador federal.
En cambio, la corriente gordillista se siente fortalecida por el hecho de que su jefa despacha ya en casa, así sea en reclusión domiciliaria; y que las Redes Sociales Progresistas (dirigidas por Fernando Sánchez, Juan Iván Peña y Rafael Ochoa Guzmán) colaboraron, sobre todo en el terreno de la representación en casillas, en el proyecto amplio de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, el gordillismo busca la reivindicación pública de la profesora chiapaneca, la destitución de Díaz de la Torre y la convocatoria a elecciones en las que participaría dicha corriente.
A destiempo, hundido en su mayor crisis, deseoso de cambiar hasta de nombre, el Partido Revolucionario Institucional (lo que queda de él) ha hecho saber, por voz de René Juárez, que preguntará a sus militantes qué se debe corregir y que elegirá democráticamente a sus dirigentes. ¡Lástima, Margarito!
No es una noticia alentadora la propuesta de Raymundo Collins Flores para que sea el próximo secretario de seguridad pública del gobierno de la Ciudad de México. Sus anteriores encargos importantes le colocaron en ámbitos sumamente propicios para los actos de corrupción: la dirección de la Central de Abasto, con Marcelo Ebrard como jefe de gobierno, y el Instituto de Vivienda, con Miguel Ángel Mancera como titular del poder ejecutivo de la Ciudad de México. Nada relevante o trascendente hizo Collins en esos cargos, en materia de combate real a la corrupción. Lo que sucedía, siguió sucediendo.
Es delicado que no se esté buscando un perfil conforme a los nuevos tiempos políticos. La Ciudad de México vive una espiral delictiva derivada, entre otras causas, del virtual abandono político en que la dejó quien prometió cuidarla durante seis años: Miguel Ángel Mancera, quien botó el timón chilango para irse de candidato a senador ¡por una circunscripción electoral en la que su “domicilio” está en Chiapas!
En su lugar, quedó el abogado hidalguense José Ramón Amieva Gálvez, quien ocupó durante el lapso mancerista los puestos de consejero jurídico, secretario de desarrollo social, fugaz secretario de Gobierno y, finalmente, gobernante sustituto. A la renuncia de Hiram Almeida, en una situación de creciente violencia en calles y domicilios capitalinos, Amieva ha propuesto a Enrique Peña Nieto, conforme a la legislación de la materia, que nombre a Collins como nuevo secretario de seguridad pública, en el peligroso tramo final de gobierno conocido como Año de Hidalgo.
Y mientras un tribunal colegiado en materia penal entregaba figuradamente un pastel de regalo a quienes fueron trabajadores de la Compañía Mexicana de Aviación (que ayer cumplió 97 años de haber sido fundada), al negar el amparo de la justicia federal a Gastón Azcárraga, el empresario que la condujo dolosamente a la quiebra, lo cual podría llevar al cumplimiento de las órdenes de aprehensión contra el mencionado Azcárraga,  ¡hasta el próximo lunes!

AMLO: designaciones polémicas

Toma parcial de poder
De la plaza, a la silla
Mondragón y Kalb: 1D 2012

 

En la relampagueante toma parcial del poder que ha ejecutado en más de una intensa semana (reunión con Enrique Peña Nieto, conferencia telefónica con varios jefes de Estado y en especial con Donald Trump, conferencias de prensa al mayoreo, baños viales de pueblo, cambios y anuncios de su pregabinete, esbozo de políticas prácticas en temas delicados) , Andrés Manuel López Obrador ha ido transitando de la condición de líder opositor en plaza pública (doce años en ese ejercicio) a su nueva realidad, la de factor de equilibrio económico, político y social de un régimen que desde una sala de terapia intensiva le ha entregado un dominio parcial (Peña Nieto convertido desde hace meses en una figura decorativa de aquello que le es gozoso).

Y dentro de pocos meses, el control casi total del aparato de poder (a partir del 1 de septiembre el manejo del poder legislativo federal, con mayoría, en sus alianzas partidistas, en las bancadas del Senado y la cámara de diputados; a partir del 1 de diciembre, la pieza rectora de la vida política nacional, la silla del presidencialismo súperpoderoso).

Convertido en urgente pieza de salvamento (en el Astillero del pasado 3 se escribió: “Dicho con claridad: el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de corrección para no hundirse ni provocar un estallido social” https://goo.gl/A8kHAB), López Obrador ha acelerado su exposición al ácido de la crítica y el desgaste. Aún no toma el poder presidencial, pero ya ejerce una supremacía política diariamente manifiesta. Sus nombramientos, ajustes, declaraciones y consideraciones aún no constituyen hechos políticos en firme, pues la portación de la banda presidencial le queda a menos de cinco meses de distancia; pero, en esa extraña suerte de cogobierno gratamente aceptado por ambas partes, los actos y dichos de AMLO tienen fuerza política (y causan discusión) cual si fueran decretos.

La precoz polémica se ha abierto paso a la hora de anunciar una pieza relativamente secundaria en el esquema de consulta pública sobre la amnistía en materia de delitos menores relacionados con el crimen organizado.

Manuel Mondragón y Kalb, un médico con grado oficial en la Marina, usuario ostentoso de mano dura en los mandos policiacos que le ha tocado ejercer, apareció en el listado de quienes podrían asesorar en la organización de la mencionada consulta; que fue detallada por quienes serán secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero y el político nunca en retiro, Alfonso Durazo Montaño (ambos, a la vez, senadores electos; ella anunció que ocupará su escaño tres meses y pasará a Bucareli, entre versiones de que podría ser instruida para que se enamore más de la vida legislativa que del rudo ejercicio político junto al Reloj Chino).

Mondragón y Kalb simboliza justamente el tipo de comportamiento policiaco que los votantes de izquierda o progresistas no desean más y, por ello, se generó una repulsa en redes sociales que fue reconocida por López Obrador en declaraciones, pero sin el correctivo correspondiente. Bienvenidas las críticas, pero Mondragón sigue adelante, era el mensaje práctico hasta este domingo pasado. A Mondragón y Kalb se le recuerda especialmente por el operativo policiaco del día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, como ocupante de Los Pinos.

Ese uno de diciembre de 2012, aún con Marcelo Ebrard como jefe del gobierno capitalino (dejaría el cargo hasta el 5 de diciembre), el estilo tolerante (hasta excesos, incluso) de la policía capitalina, cambió conforme a las necesidades de la imposición peñista, llegada al poder a billetazos, pero también a garrotazos. Hubo un muerto, el profesor de teatro, Juan Francisco Kuykendall; centenares de golpeados, detenidos y consignados judicialmente, y la instauración formal del método policiaco del “encapsulamiento” de protestas y manifestaciones.

Otra designación peculiar fue la de Germán Martínez Cázares (GMC) para que ocupe la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social a partir del 1 de diciembre próximo. GMC fue parte del primer círculo de Felipe Calderón Hinojosa en la elección presidencial de 2006 y, como representante del Partido Acción Nacional ante el Instituto Federal Electoral; defendió ardorosamente la legalidad y legitimidad del resultado oficial que, con una diferencia porcentual de 0.56 %, adjudicó a Calderón en Los Pinos, entre fuerte y sostenida protesta por lo que se consideró un fraude electoral.

Distanciado luego de Calderón, quien lo hizo presidente del comité nacional panista, y luego secretario de la Función Pública (absolutamente ineficaz en cuanto al combate a la corrupción en el servicio público), Martínez Cázares se dedicó al ejercicio de la abogacía hasta que, este año, López Obrador le ofreció ser el candidato oficial a Fiscal General de la Nación. Declinó tal ofrecimiento, pero luego aceptó ser candidato a senador en una ubicación de privilegio, en la zona de máxima viabilidad.

Es muy probable que con tal premio senatorial hubiera sido suficiente, pero ahora se le ha anunciado para ir a dirigir el IMSS. Se le ha señalado como parte de los panistas que, del “jefe” Diego hasta César Nava, han usado la política para hacerse ricos como abogados (https://goo.gl/N5QnLx ) No es un político con vocación popular sino de élites; su perfil abiertamente derechista favorecerá los planes de privatización en salud pública, y no tiene ninguna experiencia en el puesto que vuelve a ser utilizado como descarada moneda para el pago de favores políticos, privilegiando las negociaciones grupales y no la calidad profesional.

Y, mientras Rafael Moreno Valle se queda en primera instancia con el gobierno de Puebla, aunque resta la resolución judicial respecto a las impugnaciones presentadas por Miguel Barbosa y Morena. ¡Hasta mañana!, con Adolfo Ríos, ex portero profesional, postulado por Morena, PES y PT, impugnando también los resultados en el municipio de Querétaro, donde se declaró una diferencia de 0.34% a favor del PAN gobernante!

Puebla: oportunidad de cambio

Anular elecciones
Ni Martha Erika ni Barbosa
Violencia y fraude, documentados 
Parecería de necesaria salud pública anular las elecciones en Puebla. Ninguno de los dos contendientes principales (, por una coalición encabezada por el Partido Acción Nacional), y Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, por una coalición con Morena al frente, acredita las prendas adecuadas para hacerse con legalidad y legitimidad del mando de la importante entidad federativa que ha desentonado, respecto al más o menos apaciguado panorama electoral que se ha observado en general a lo largo del país.
La panista Alonso Hidalgo ha sido hasta hoy la beneficiaria clara de una elección de estado que operó su principal promotor y evidente jefe político, Rafael Moreno Valle, quien fue gobernador, dejó a un minigobernador de transición (Antonio Gali) y postuló a su esposa como candidata a la sucesión. Moreno Valle pretende instalar un cacicazgo sin atenuantes, él mismo como virtual senador y su esposa ya declarada, en primera instancia, como triunfadora del proceso poblano.
Otros dos experimentos dinásticos a nivel de gubernatura fueron derrotados este uno de julio en las urnas: en Veracruz, el padre Miguel Ángel Yunes con su hijo del mismo nombre; en Morelos, el padre Graco Ramírez con su hijo adoptivo, Rodrigo Gayosso.
Pero en Puebla, la continuidad conyugal del morenismo panista fue confrontada por el peculiar morenismo de otro personaje con malas referencias en ciertos sectores de la entidad: el mencionado Miguel Barbosa, proveniente de la escuela política de Los Chuchos (la corriente creada y dirigida por los jesuses, Ortega y Zambrano, dominante durante mucho tiempo en el partido del Sol Azteca.
Los ciudadanos de Puebla se toparon así, a la hora de las urnas, ante una lamentable ausencia de razones, en positivo, para definir su voto. En todo caso, tuvieron que decidir en función de lo menos peor, de lo menos inaceptable. Moreno Valle, expriista, promovido en su momento por Elba Esther Gordillo, y ahora panista, había construido una falsa aspiración presidencial para canjearla en su momento por la candidatura panista al gobierno de Puebla, para su cónyuge. Barbosa, experredista, brincador de oportunidad hacia la complaciente Morena, había canjeado el capital político que tenía, a nombre del Sol Azteca, para traspasarlo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.
Dado que el morenismo panista tuvo más recursos y fuerza (el aparato del gobierno estatal puesto al servicio de la esposa del aspirante a cacique), los resultados oficiales favorecen ya a Martha Erika. Por su parte, el morenismo barbosista se abalanzó a un salón de un hotel céntrico de la ciudad capital para denunciar una especie de “cueva de mapaches”. El abogado Santiago Nieto Castillo (en su momento, impulsado para ser fiscal federal de delitos electorales justamente por Barbosa, desde el PRD) ha registrado, a nombre de Morena, todos los elementos que podrían sustentar el recuento de votos.
Pero Morena, desde su dirección nacional, ha considerado que, más que defender la probable victoria de Barbosa, lo que procede es la anulación completa de la elección. Es decir, ni Alonso Hidalgo ni Barbosa Huerta. Es probable que esa sea la mejor solución posible, en tanto el cúmulo de irregularidades cometidas por Moreno Valle y su esposa hacen imposible “limpiar” la elección.
Además, y eso podría ser la gran ganancia para Puebla y para los dos principales partidos contendientes, se abriría la oportunidad a un cambio de baraja. El panismo, ya sin la presión chantajista de Moreno Valle ni la necesidad de Ricardo Anaya de ceder Puebla a cambio de eliminar obstáculos a su propia candidatura presidencial, podría presentar una carta sin tufo de continuidad dinástica, caciquil. Morena, por su parte, podría postular a un candidato sin la merma evidente que significa Barbosa, de tal manera que esa candidatura depurada hiciera más congruente la emisión del voto a favor del joven partido y sus aliados.
Para tener claro el contexto en el que Barbosa se hizo de la candidatura poblana, ha de recordarse que el lunes 27 de marzo de 2017 se realizó una peculiar cena en las oficinas de Andrés Manuel López Obrador en la colonia Roma de la Ciudad de México. Once senadores que habían llegado a su escaño bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) anunciaban su decisión de apoyar la candidatura presidencial del político tabasqueño, postulado por un partido adverso al PRD, llamado Morena. El principal organizador de esa transferencia de capital político había sido Miguel Barbosa Huerta, quien coordinaba la bancada senatorial del PRD y, en un pragmático juego de intercambio de servicios con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), había presidido, un año y medio atrás, la mesa directiva de esa cámara impropiamente llamada “alta” (en el sistema legislativo mexicano no hay cámaras altas ni bajas, aunque sí hay algunas facultades exclusivas de cada una).
En otro tema: es necesario dar mucha claridad al anuncio de que la administración lopezobradorista se propone crear una policía fronteriza, que en el sur del país se encargará de contener la migración irregular de centroamericanos en tránsito hacia Estados Unidos (aunque cada vez son más quienes prefieren quedarse en México). El gobierno de Enrique Peña Nieto ha sido vergonzosamente complaciente con planes de Donald Trump como, justamente, la conversión de la frontera sur mexicana en una zona a conveniencia de los intereses políticos y de seguridad nacional de Washington.
El tema tiene especial relevancia a la luz de la visita, este viernes, del secretario de Estado, Mike Pompeo (y otros funcionarios estadunidenses: el secretario del Tesoro, y el yerno y asesor del propio Donald Trump), a Peña Nieto y, también, a López Obrador, a este en sus oficinas de la colonia Roma./
Y, mientras en Acción Nacional sube de tono la pelea por el control del partido, ¡hasta mañana!

Morena (AMLO), a cuatro años

• 30 mdv: vaticinio cumplido
• (Casi) Todo el poder
• Sí es “fenómeno mundial”
Cuatro años atrás, el 9 de julio de 2014, la atención estaba centrada en los pormenores mundialistas de Brasil: en sesión de tiros penales, Argentina vencía a Holanda y pasaba a la final futbolera, que sería contra Alemania. Ese mismo día, el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE), otorgaba registro a tres nuevos partidos: Humanista, Encuentro Social y Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
El último párrafo de la nota, publicada por la reportera Georgina Saldierna en La Jornada, asentaba: “Entre las tareas de Morena se encuentra la creación de una oposición real, pues el Pacto por México sepultó a la que había; que haya una fuerza política que defienda a la gente de medidas que la afectan, como los gasolinazos, y lograr cambios por la vía pacífica y electoral”. A la sesión del INE asistieron Martí Batres y Berta Luján, presidente y secretaria general del nuevo partido, y tres de los principales juristas de esa organización, Bernardo Bátiz, José Agustín Ortiz Pinchetti y Jaime Cárdenas Gracia.
En la misma edición del 10 de julio, en la que se publicó la nota sobre el registro de Morena, se incluyó una entrevista con el creador y dirigente real de ese partido, Andrés Manuel López Obrador. En un párrafo, Alma Muñoz y Roberto Garduño dejaron constancia de un vaticinio, casi increíble en su momento: “Calcula (López Obrador) que en cuatro años de trabajo con el pueblo podrá obtener 30 millones de votos, casi el doble de los conseguidos en las pasadas elecciones presidenciales, en 2012”./
López Obrador excedió por 46 mil votos su profecía electoral: obtuvo 30 millones 46 mil voluntades a favor, lo cual constituyó 53.17% del total de votos emitidos: la más alta votación conseguida por un candidato presidencial en la etapa postrevolucionaria (Francisco I. Madero, en elección extraordinaria, luego de la partida de Porfirio Díaz, obtuvo 99.27% de la votación indirecta entonces vigente, en la que participaron 27 mil electores representativos). El candidato tabasqueño obtuvo más de la mitad de los votos emitidos, sin controversia alguna y dotado de la máxima legitimidad (Carlos Salinas de Gortari, por ejemplo, también obtuvo oficialmente más de la mitad de los votos, gracias a unas décimas de punto, pero envuelto en una evidente crisis de legitimidad).
Pero el triunfo de AMLO no fue único. El primer día del mes en curso cambió de manera escandalosa el mapa del poder político mexicano, en una dimensión que aún no se alcanza a apreciar en su totalidad y profundidad. Salvo Guanajuato, a donde ayer fue de visita el actual ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, casi en confirmación geográfica de su soledad política, el huracán Andrés Manuel barrió con casi todo lo posible, haciéndose, en un giro que en sí mismo entraña el riesgo del caudillismo y el autoritarismo, siempre presentes en la historia nacional, del control del poder legislativo federal, con mayoría en las cámaras de diputados y de senadores; de la mayoría de las gubernaturas en disputa, entre ellas la estratégica de la Ciudad de México (con Claudia Sheinbaum al frente); de la mayoría de los congresos estatales (lo cual significa un trascendente paso hacia la fiscalización de los dineros públicos en las entidades federativas, donde los gobernadores saqueadores han tenido permanente impunidad); y de las principales presidencias municipales del país que estuvieron en juego. Con esa fuerza podrá definir, además, cargos en organismos nacionales autónomos y nuevos ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Hoy celebramos 4 años del registro de Morena como partido político. Dejo que cada quien que haga sus propias reflexiones porque yo, en este caso, no soy objetivo. Sostengo que es un fenómeno mundial”, tuiteó ayer López Obrador. Ciertamente es un fenómeno mundial. Hay que puntualizarlo sin regateos, con la esperanza de que esa concentración de poder produzca los cambios urgentes que México demanda.
Astillas: Ayer, @padresolalinde tuiteó: “Hago un llamado a los asesores ideológicos de los hermanos y hermanas zapatistas para que permitan el encuentro, el diálogo y la construcción del México que queremos. Podemos caminar juntos y unidos”. Es un señalamiento fuerte el considerar que “los asesores ideológicos” de los zapatistas les permiten a estos, o no, asumir determinadas posturas, como si hubiera un paternalismo político en esas comunidades con alta predominancia indígena… Es mucho el poder criminal que ha acumulado el huachicoleo, negocio en el que participan políticos y autoridades. La advertencia de López Obrador, de que enfrentará ese saqueo ya casi normalizado, requiere que el VPE (virtual presidente electo) cuente con una mayor protección profesional… En Acción Nacional, la única fuerza de oposición medianamente en pie, conforme a la nueva realidad partidista, Ricardo Anaya ha confirmado que no regresará a la presidencia del comité nacional; Damián Zepeda, el encargado actual, dice que seguiré en el puesto; y el calderonismo, tan borrado de la escena, trata de hacer alharaca… Manuel Velasco Coello es el personaje del anterior tablero del poder que mejor se ha reacomodado. Hizo alianza con Morena desde muchos meses atrás y desde este partido colocó a un propio como sucesor (Rutilio Escandón) y a algunos de sus más fieles en cargos legislativos (Eduardo Ramírez, senador). Y a última hora logró que en la lista del Verde lo apuntaran como candidato a un escaño, en uno de los lugares más viables de la lista correspondiente. Ahora, el PRD impugna al cuasi senador Velasco… Y, mientras inicia el proceso de liquidación de dos partidos que no alcanzaron la votación mínima para sobrevivir, Nueva Alianza (Panal), creación original de Elba Esther Gordillo, ahora en poder del peñismo esa organización, y Encuentro Social (ironía: pierde el registro pero se queda con un extraordinario número de diputados y senadores, gracias a la portentosa alianza con Morena), ¡hasta mañana!

Trump, Pompeo, AMLO, Ebrard

S) Vasconcelos, al senado
Washington desea “garantías”
Belinda, la “vocera” indiscreta
De cara a la delicada visita que el 13 de este mes hará a México el secretario de Estado de la administración Trump, Mike Pompeo (director de la CIA antes de pasar a la oficina ejecutora de las políticas de Estados Unidos con el mundo), el virtual presidente electo (VPE), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), decidió sustituir a su carta original para la cancillería, el diplomático Héctor Vasconcelos, por una pieza de mayor densidad política y operativa, Marcelo Ebrard (ME). Vasconcelos, asumirá una senaduría y será presidente de la comisión de relaciones exteriores.
Pompeo viene, según informó su vocera, Heather Nauert, a “reafirmar la alianza  “entre Estados Unidos y México para combatir organizaciones criminales transnacionales y también la epidemia de opiáceos. También discutirá esfuerzos para incrementar el comercio, reducir la migración irregular y manejar nuestra frontera compartida”. El secretario de Estado se reunirá con el actual ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, el canciller mexicano Luis Videgaray, el VPE López Obrador y, es de suponerse, Ebrard, no sólo como traductor.
La administración Trump ha mostrado una inusual cara de amabilidad y solidaridad hacia el VPE, mediante una llamada de más de media hora y declaraciones afectuosas del magnate que ahora reside en la Casa Blanca (“sabía que iba -o ibas- a ser presidente de México”).
Pero tal fachada amistosa puede desaparecer de pronto si su enviado cree que no obtiene las adecuadas “garantías”, de parte de López Obrador, o de que las políticas interior, exterior y económica no se manejarán conforme a los parámetros que Washington desea.
La vocera Nauert dijo que, además de dar continuidad a la “cooperación” que se ha tenido durante la administración saliente (“cooperación” que, a juicio de este tecleador, ha sido sometimiento) “Estados Unidos está deseando trabajar más de cerca con López Obrador para seguir fortaleciendo la relación entre EU y México, cuando la nueva Administración tome posesión el 1 de diciembre”.
En el plano del frío pragmatismo que debe mover a López Obrador en temas tan trascendentes, es positiva la incorporación de Ebrard, quien tiene una larga experiencia política, desde su paso por el Partido Revolucionario Institucional de la mano de su mentor y amigo, Manuel Camacho Solís, ya fallecido, hasta la declinación, en marzo del 2000, a su endeble candidatura a jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, para sumarse a la de López Obrador. Ebrard era postulado por el Partido del Centro Democrático y AMLO por una coalición encabezada por el PRD.
En 2011, Ebrard declinó a su pretensión del momento, la de ser candidato presidencial del PRD. Una presunta encuesta (de la que nunca se supo nada real) definió que el tabasqueño sería el aspirante a Palacio Nacional y Ebrard siguió como jefe del gobierno capitalino, en el marco de una negociación que implicó la designación conjunta de Miguel Ángel Mancera como sucesor en el mando chilango. Seis años de trayecto político con espinas para Marcelo, golpeado crecientemente por Mancera y acusado de haber propiciado o permitido una serie de caras irregularidades en la línea del metro que era su orgullo, la 12, la Dorada.
A pesar de ese encono conjunto (Mancera por un lado; Peña Nieto por el otro, envenenado el ambiente pinolero por la versión de que ME habría filtrado datos de la Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec), Ebrard pudo regresar de un largo autoexilio en París y en Estados Unidos; país este donde colaboró con la campaña de Hillary Clinton y donde tiene a un conocido clave, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Guiliani, quien ahora forma parte del equipo de abogados que representan a Donald Trump en el caso de la “trama rusa”.
La inclusión de Ebrard en el gabinete fue anunciada con anticipación por la cantante Belinda, en un twitter “indiscreto”. Además, la misma Belinda había dado las gracias en el Estadio Azteca, al final de su participación en el cierre de campaña de López Obrador, tanto a este como al propio Ebrard.
Proveniente de la coordinación en una circunscripción electoral norteña, y ahora anunciado como futuro canciller, Ebrard necesariamente genera revuelo futurista. Es alguien que ha buscado ser presidente de la República y el VPE, al generar este movimiento del avispero político (pudo haber dejado a Ebrard como uno más del equipo de transición, sin especificar el cargo), ha adelantado la natural especulación que normalmente los presidentes mexicanos retardan hasta el día en que anuncian su gabinete, ya a unas horas o pocos días de la toma de posesión decembrina.
El ajuste hecho en la secretaría de la diplomacia, a partir de que Vasconcelos tiene la oportunidad de ejercer el cargo de senador, abre las puertas a posteriores movimientos en dos cargos clave, la secretaría de Gobernación y la secretaría de Seguridad Pública.
En ambos casos, los titulares propuestos tienen la posibilidad de optar por un escaño. Olga Sánchez Cordero, ministra de la Suprema Corte, en retiro, y Alfonso Durazo, parecieran hasta hoy encaminados a tan importantes cargos administrativos, pero las circunstancias políticas podrían generar más movimientos en el tablero lopezobradorista.
Astillas: Vergonzosas multas ínfimas del INE a quienes recurrieron a fotocopias de credenciales de elector para simular que eran apoyos para candidaturas sin partido: Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón habrán de pagar doce mil pesos en total. Impunidad de cuello “independiente”… Apapacho de Peña Nieto a José Antonio Meade, a quien recibió en Los Pinos para agradecerle que haya colaborado con su administración.
Sonrientes, ambos, en las fotografías oficiales… Y, mientras AMLO ha anunciado que a su toma de posesión invitará a Donald Trump, lo cual es un gesto político obligado, a pesar de la postura del estadunidense hacia México; pero también ha hecho saber un giro de no intervencionismo respecto a Venezuela, ¡Hasta el próximo lunes!

Concordia en Palacio

•  AMLO ocupa vacíos
•  Elogio a Peña Nieto
• Reconocimiento a Videgaray
No parecieran provenir de un escenario previo a las elecciones tan denso y tan cargado de presagios negativos, incluso violentos.
Fueron dos caballeros de la política que a contrapelo de la realidad montada (los preparativos para un fraude nacional de última hora, que no fue activado) e incluso de la realidad actual (antier mismo, problemas graves en Puebla y en algunos lugares de Chiapas), se condujeron por pasillos y salones del Palacio Nacional para dar testimonio público de su voluntad gustosa de escenificar una transición administrativa de terciopelo.
El tabasqueño y el mexiquense en un ejercicio de  máxima distensión política en lo inmediato, al enviar a los mercados y los inversionistas un mensaje de tranquilidad para sus intereses, e incluso, en un lance de máximo acompasamiento con las políticas del saliente Enrique Peña Nieto, de adhesión a temas críticos como la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (dijo AMLO que tenía información de que el equipo negociador peñista había estado haciendo las cosas bien, y citó a las secretarías de Economía y de Relaciones Exteriores, ¡oh, Luis Videgaray de las negociaciones discretas, no sólo en cuanto a política externa: dónde vino a brincarle un reconocimiento a su trabajo!
Sonrientes y bien entendidos los dos personajes en una presentación pública que tuvo como marco de referencia una reunión de hora y media en la que se habló, además del TLCAN, del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; de la reforma energética y sus contratos; del presupuesto de egresos a presentar para 2019, y del futuro arranque de los trabajos de un equipo de transición.
El encuentro, que se dió antes de que el tribunal electoral federal haya validado la elección y haya declarado a determinado candidato como presidente electo, transcurrió conforme al nuevo signo de la política mexicana en tiempos de López Obrador: amor y paz.
La letra legal, la división de poderes y la necesidad de que actos del poder ejecutivo no entrañen para un candidato un reconocimiento de facto que el tribunal electoral debe otorgar con formalidades jurídicas, cedieron ante las necesidades políticas de las dos personalidades concurrentes.
Por lo pronto, Andrés Manuel López Obrador avanzó de manera notable en la captura amable (tal vez sería más propio usar el vocablo “cesión”) de una porción del ejercicio presidencial que Peña Nieto tiene abandonado o subejercido, sumido el mexiquense en preocupantes tramos de evaporación de responsabilidades. El martes, en Palacio Nacional, hubo un político en ejercicio y con poder, y un acompañante amable y decorativo. Sin embargo, el protocolario Peña Nieto también tuvo importantes beneficios.
Es probable que en los años recientes no haya recibido el ocupante de Los Pinos una oxigenación política como la que le brindó el tabasqueño institucionalizado. De entrada, describió el encuentro como “cordial, amistoso, importante”, y elogió con primor la conducta del mexiquense ante el proceso electoral concluido en su fase de las urnas: “Yo he padecido de ese intervencionismo faccioso que no corresponde a sistemas políticos democráticos y ahora debo reconocer que el presidente Enrique Peña Nieto actuó con respeto y las elecciones fueron, en lo general, libres y limpias”.
Imparable en su ruta electoral, también lo es ya López Obrador en su trayecto rumbo a la silla presidencial: dialogará próximamente, en México, con Mike Pompeo, quien era director de la CIA en la administración Trump y de ahí pasó a ser secretario de Estado.
Asistirá a una reunión de presidentes en Puerto Vallarta a fines de este mes y el martes mismo se reunió con los miembros de su gabinete para darles tareas a cumplir. Los próximos dos meses y medio se dedicará a planear y supervisar su programa de gobierno, y a mediados de septiembre reanudará su trote viajero,“hasta finales de noviembre para presentar en cada región de México el plan de desarrollo integral”.
Por cierto, la oficina de Peña Nieto, ante la peculiar reunión de advenimiento en Palacio Nacional, con un candidato que aún no es declarado presidente electo, se sintió necesitada de puntualizar mediante boletín de prensa que “de conformidad con el régimen electoral vigente, se deberán realizar los cómputos distritales y, posteriormente, la calificación de la elección por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, antes de que este último pueda emitir la constancia de mayoría del Presidente electo. A partir de ese momento, dará inicio el proceso formal de transición previsto por nuestro marco jurídico”.
Rebeca Xicohténcatl Corona, magistrada del Supremo Tribunal de Justicia de Tlaxcala, publicó en su cuenta de Facebook: “dice el dicho que el agua siempre busca su nivel… y el uno de julio, la mayoría de los mexicanos que votaron a favor de López Obrador son gente mediocre (…)  No lo digo de forma despectiva, sino en la real acepción de la palabra”, pues son “gentes (sic) que buscan sin el mínimo esfuerzo obtener grandes beneficios” (El sol de Tlaxcala: https://goo.gl/mcGskq).
Astillas: Cuauhtémoc Cárdenas y sus hijos,  Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas Batel, estuvieron el martes en la casa de campaña de López Obrador, antes de la reunión con Peña Nieto en Palacio Nacional. Ya está acompañándonos, como siempre, adelantó el tabasqueño; sin precisar si el fundador del PRD o alguno de sus hijos tendrán algún cargo en el próximo gobierno federal. En 2012, según lo declarado a un diario nacional por el ingeniero Cárdenas, AMLO le habría ofrecido dirigir Petróleos Mexicanos…

Restauración del sistema

AMLO, superpoderoso
Votación popular crítica 
Morenismo variopinto
El tamaño de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en los planos federal, estatales y municipales, concentra en unas pocas manos (dos, para ser exactos) una exagerada (tal vez impensada) fuerza política que facultará a ese presidente de la República de una indudable capacidad de transformación (lo cual acrecienta la responsabilidad respecto a los resultados, pues no se podrá alegar que hubo frenos o insuficiencias institucionales) pero, al mismo tiempo, multiplicará los riesgos que entraña toda acumulación exagerada de poder en una sola persona, sobre todo en un sistema tan presidencialista como el mexicano.
La devastación del añoso follaje del árbol de las complicidades (que han dominado al país en el esquema anterior al López Obrador triunfante) está entronizando, al mismo tiempo, a una nueva clase política, la del morenismo variopinto (cargado ya de una densa lista de seguros gobernadores, senadores, diputados federales y locales, y presidentes municipales), algunos de cuyos integrantes victoriosos pareciera que aún no asumen la dimensión del reto que han adquirido, merced a una generosa, desbordada e insólita votación que quiso poner punto final a un destartalado y corrupto régimen de partidos tradicionales (una condena aplastante a Peña Nieto, el PRI, el PAN y el PRD, más sus partidos satélites, y a los poderes fácticos siempre alineados a ese juego político de décadas) pero que, además, y aquí está el punto fino que deberán leer con cuidado los nuevos empoderados, es una concesión social y un mandato electoral que requiere prontas y precisas respuestas: no rollo ni justificaciones, no politiquería ni ensoñaciones. AMLO y Morena deben cumplir razonablemente con las promesas que los llevaron a adquirir la mayor cuota de poder que haya tenido político y partido alguno en México, en condiciones aceptables de competencia electoral.
Las demandas y las exigencias no son, por lo demás, desproporcionadas ni radicales, aunque, en el contexto del desastre causado por Peña Nieto y el actual sistema de partidos, su cumplimiento requiera de habilidad, contundencia y autenticidad. Dicho con claridad: el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de corrección para no hundirse ni provocar un estallido social.
A fin de cuentas, por ello hay una rápida aceptación de los resultados electorales por parte de las piezas fundamentales de ese sistema en riesgo: el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, que ofreció a los mexicanos una organización electoral sumamente deficitaria (muchas casillas no se instalaron a tiempo; muchos funcionarios electorales y representantes partidistas fueron sustituidos a última hora, habilitando como relevos a personas sin la debida capacitación); el ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, que sin ningún pudor conectó su discurso al de Córdova para hablar, en emisión grabada, de los resultados y datos que el presidente del INE decía que apenas estaba dando a conocer en cadena nacional; y otros representantes de los poderes acechantes pero en retirada táctica: Vicente Fox, Felipe Calderón y líderes empresariales.
La llegada de una fórmula de restauración sistémica, con un López Obrador más cargado a la derecha que a la izquierda, en un centrismo de toques místicos, tiene entendimientos explícitos con la administración desfalleciente de Peña Nieto, a quien el tabasqueño agradeció su postura institucional (recurso retórico que va más allá del convencionalismo: la amnistía política como puente de plata al jefe de la máxima corrupción nacional) y, de manera sugerente, ha contado con el inmediato visto bueno de Donald Trump, cuya administración intervencionista, normalmente expresada a trompicones, jamás elaboró ni ejecutó ninguna estrategia de rechazo al tabasqueño.
En ese contexto accidentado (muchos de los triunfos de Morena en estados y regiones han sido verdaderos accidentes de temporada: personajes que de otra manera jamás habrían tenido tal volumen de votos, ahora son depositarios de una gran fuerza electoral delegada) y condicionado (lo que está en curso es una propuesta de reformismo que no rompa, sino mejore, las condiciones del esquema político llevado por Peña a terapia intensiva), la luna de miel del electorado con el nuevo jefe máximo será intensa, pero más allá de esa acaramelada duración habrá de llegar la confrontación con la realidad, más allá de cambios escénicos y retórica promisoria.
Sería desproporcionado e injusto exigirle a López Obrador que cambie con rapidez y fuerza el desbarajuste acumulado en décadas, pero también deben estar conscientes, los depositarios de este nuevo poder nacional desbordado, que serán garantes de sus propias promesas y a ellas estarán atados políticamente. En ese mismo esquema, será muy importante la participación ciudadana en términos de cooperación para las tareas de cambio que sean propuestas, y de vigilancia y exigencia en cuanto a lo que se espera de esta resurrección de una esperanza cívica y política.
Astillas: Habrá que analizarlo con puntualidad en posterior entrega, ero de entre el nuevo mapa político nacional que se está escribiendo hay que recuperar las claves de la recomposición partidista en curso… A Ricardo Anaya, sus adversarios le prometen una larga noche de cuchillos largos, para arrebatarle el control del Partido Acción Nacional que él usó para construirse su candidatura presidencial… Del Partido de la Revolución Democrática quedan restos que aún tratan de pelear algunos cuantos. Los Chuchos son ya una derrota política caminante. Y el grupo de Mancera, Barrales y Héctor Serrano ha quedado a la deriva… En la ironía, el ultraderechista Partido Encuentro Social está en riesgo de perder su registro, pero gracias a la alianza con López Obrador tendría decenas de diputados federales y un puñado de senadores… ¡Hasta mañana, mientras Los Pinos pelea Yucatán como único triunfo, tal estado como eventual residencia posterior de Peña Nieto!

El tigre, el diablo y los empresarios

Yeidckol advierte
Capitales con Meade
Slim, Servitje, Banamex
La presidenta formal del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, le dio ayer forma luciferina al tigre del descontento social que podría desatarse ante un eventual fraude electoral, según la primera elaboración del tema, que había hecho Andrés Manuel López Obrador en marzo del presente año ante banqueros reunidos en convención en Acapulco.
La briosa dirigente partió, para sus profecías del averno postelectoral, de su convicción de que el arroz marca Tabasco ya está más que bien cocido: “Esta elección está definida, está decidida, no queremos que con manejos y manipulaciones quieran hacer otra cosa, la única manera de remontar la ventaja de Andrés Manuel López Obrador es con fraude, y no se los vamos a permitir”. En ese contexto fue que soltó la advertencia de tiempos mefistofélicos si el mapache electoral aparece. Así, a diferencia del candidato presidencial de Morena, quien ha adelantado que en caso de adversidad (genuina o tramposa) ya no se metería en el tema y se iría a La Chingada, su finca de Palenque, Chiapas, la expresidenta nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), dijo: “Yo sí me voy a meter y se van a encontrar con el diablo, no les vamos a permitir ningún fraude” (nota de Víctor Ballinas, en La Jornada, https://goo.gl/kNuZf3).
La conversión del felino mayor en un Belcebú se ha producido en un escenario cargado de evidencias de que a nivel nacional se ha montado un aparato encaminado al fraude electoral contra López Obrador. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidato “externo”, José Antonio Meade Kuribreña, han apostado al funcionamiento de su “estructura” electoral, un “ejército” de operadores que tienen como “inspiración” (este término lo ha usado Meade) lo hecho el año pasado en el Estado de México, donde el grado de fraudulencia comicial arribó a sus máximos niveles. Para honrar tales faros, Meade ha decidido cerrar su campaña en el emblemático territorio mexiquense y en Coahuila, donde se han cometido barbaridades electorales similares.
Frente a esa realidad, Polevnsky ha hecho saber, con una referencia diabólica poco afortunada, que ella y el partido Morena están dispuestos a pelear con una energía descomunal contra los resultados electorales dominicales si estos no favorecen oficialmente a López Obrador, mientras que éste, en ese supuesto, se retiraría a su heredada propiedad chiapaneca, distante sólo en lo físico: virtual en las calles presencial en su finca, decidido, como dijo ante los banqueros en la reunión del puerto guerrerense, a que amarre al “tigre” quien lo hubiera soltado. “Yo no voy a estar deteniendo a la gente después de un fraude electoral”, precisó.
Otros tigres, empresariales estos, se reunieron el domingo con el candidato presidencial del PRI, el mencionado Meade, para ofrecerle apoyo (a pesar de que va en el tercer lugar de la mayoría de las encuestas, incapaz de alcanzar al panista Ricardo Anaya en el segundo sitio). Los personajes más notables fueron Arturo Elías Ayub (quien es más que yerno de Carlos Slim, pues aparte de ocupar cargos directivos en empresas del consorcio es una especie de representante mediático y político de ese grupo) y Marinela Servitje (quien recibió en herencia la propiedad del grupo Bimbo).
Otros de los “Empresarios por Meade”: Ernesto Torres Cantú, director general del Grupo Financiero Banamex; Fernando Chico Pardo, presidente de ASUR; Edilberto Huesca, presidente de NRM Comunicaciones; Juan Gallardo, de Cultiba; Lino de Prado, de Zara México; Enrique Norten, de Ten Arquitectos y José Chedraui; en total, unos 300 empresarios.
Grupo disparejo, pero significativo por cuanto todos ellos hayan estado dispuestos a apostar públicamente por el candidato que según todos los estudios de opinión está casi desahuciado. Eso refleja el ánimo de grandes capitales contra el tabasqueño, a pesar de tigres y diablos.
Astillas: La comisión de quejas y denuncias del Instituto Nacional Electoral avaló el populismo de derecha del panista Ricardo Anaya, quien ofrece asignar mil quinientos pesos de por vida a cada mexicano. Tales promesas, en forma de tarjetas sugerentes de compra de voto, son válidas, según el citado instituto, aunque remitiendo la responsabilidad al tribunal electoral federal, que ha aprobado ese tipo de promociones… Alfonso Romo, el virtual comisionado de López Obrador para tranquilizar a empresarios, ha dicho que se siente “tranquilo” después de revisar contratos y otros materiales relacionados con la reforma energética peñista. Dijo, según nota de Reuters, que en una administración de López Obrador podría haber más subastas petroleras. “Ahorita nosotros estamos diciendo vamos a revisar y todo lo bueno se queda. Todo lo bueno se queda y adelante. Se lo ha dicho a muchos inversionistas (en Nueva York)”… Aurelio Nuño, coordinador de la campaña de Meade, tuiteó: “Cuando pierda @lopezobrador_, ojalá tenga la madurez y el compromiso con la democracia para reconocer el resultado y construir el día después”… Continúa la campaña de llamadas telefónicas contra el candidato nacido en Tabasco. Diariamente en las redes sociales se difunden los números telefónicos desde los cuales se marca, sin que haya mecanismo legal o institucional que pueda frenar tales maniobras… En Veracruz está volcado el aparato estatal en apoyo del hijo del actual gobernador. Los Yunes panistas pretenden mantener el poder, pasando la estafeta de padre a hijo, en abierto proyecto dinástico. Los Moreira, en Coahuila, cuando menos acomodaron a un propio como interino (Jorge Torres), para que no fuera de hermano a hermano el traspaso de poder; lo mismo ha planeado Rafael Moreno Valle en Puebla, con un intermedio (Tony Gali), para que, en caso de ganar, la esposa no reciba directamente de su cónyuge el mando… ¡Hasta mañana!

EPN: privatización del agua

• “Libera” 55% de aguas superficiales
• Restos humanos en Insurgentes
• Violencia, miedo, votos

El pasado 5, en el ex convento del Desierto de los Leones, el ocupante del poder ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto, “firmó diez decretos de reserva de agua para las regiones de los ríos Santiago, Ameca, Pánuco, Papaloapan, Actopan y Antigua, y Grijalva-Usumacinta, así como para la costa de Jalisco y las costas Grande y Chica de Guerrero” (nota de Rosa Elvira Vargas, en La Jornada).
La atención pública estaba concentrada en esa fecha en la resolución judicial federal que echó abajo la “verdad histórica” y en las consecuencias jurídicas y políticas de la creación de una comisión de la verdad respecto al caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala. También era destacada la información referida al diferendo entre grandes empresarios y Andrés Manuel López Obrador, ya “limadas las asperezas” en ese día, según declaraba el tabasqueño. Peña Nieto, por su parte, concentró su discurso en la defensa de los marinos atacados en Ciudad Guzmán, Jalisco, por manifestantes que demandaban la aparición con vida de una persona.
Lo anunciado en esa ocasión por Peña Nieto, respecto a los decretos de reserva de agua, es una puñalada al interés público, pues bajo el disfraz de buenas intenciones entraña la cesión de la disponibilidad de agua a entidades privadas, con grandes empresas mineras, energéticas, inmobiliarias, agropecuarias y de otra índole, ávidas de recibir los beneficios de las aguas nacionales.
El periodista Rubén Martín ha escrito que, con ese anuncio, Peña Nieto modificó “un estatus de veda que existía sobre 300 cuencas hidrológicas de las 756 que existen en el país. En ese 40 por ciento de las cuencas escurre el 55% de las aguas superficiales del país”.
Son escenas recurrentes en muchas partes de la república, donde unas y otras bandas criminales aplican fórmulas eficaces para amedrentar a los adversarios específicos y a la sociedad en general. Pero, ahora, en espiral creciente, esos métodos de salvajismo ejemplarizante han llegado a la capital del país, con una frecuencia y una insistencia que reflejan, en primera instancia, la profunda descomposición del aparato de gobierno que encabezó el ahora fugitivo electoral, Miguel Ángel Mancera, huido de su responsabilidad capitalina en pos de una senaduría de dedazo, tramposamente aposentada en una circunscripción que incluye a Chiapas.
Pero, además de esa primera lectura sobre el arribo de la violencia al estilo narco a la Ciudad de México, que en los peores momentos nacionales de ese tipo de explosión criminal se mantuvo inalcanzada, ha de anotarse como una perspectiva a confirmar el hecho de que el desbordamiento de la criminalidad organizada podría tener referentes o consecuencias políticas y electorales, vinculados como están ciertos grupos con determinadas autoridades y partidos.
No es poca cosa el atrevimiento de desperdigar restos humanos (presumiblemente, de dos personas) en una vialidad tan importante de la capital del país (la avenida Insurgentes, en su tramo norteño, haciendo esquina con la Ricardo Flores Magón, en los límites de la colonia Santa María la Ribera y el conjunto habitacional Nonoalco Tlatelolco). Enmarcado en el pleito entre facciones criminales con sede en Tepito, por el control de las zonas de distribución de drogas, el tirar cuerpos desmembrados fue acompañado de la instalación de una narcomanta amenazante.
El episodio narrado tiene como referencia una inusitada elevación de los índices criminales en el país. Una administración federal rapaz, y las estatales que también serán renovadas, han soltado ya cualquier asomo de responsabilidad republicana y sus cuadros altos y medios se han volcado en la más cruda acumulación de riqueza, con la tropa burocrática en similar ejercicio de voracidad. Por otra parte, la imposición de la violencia descarnada ayuda a inhibir el ejercicio del voto, a condicionarlo y, eventualmente, a descarrilarlo.
Militantes de Morena en Nuevo León, reportan: “Este 16, la Sala Regional 4 del tribunal electoral federal decidió quitar a los candidatos a diputados locales plurinominales ya registrados de Morena en el estado: Juan Carlos Aguilar y Sandra Moreno García. Fue un proceso ultrarrápido, acordado a las 2:14 de la madrugada, con transgresiones al debido proceso, sin comprobar personería jurídica los demandantes: Claudia Tapia y Bonifacio de la Garza, ya que no son militantes del partido Morena, ni se registraron para participar en el proceso de elección para la insaculación.
“Por otra parte, en relación a la temporalidad, resulta que impusieron el criterio de que los partidos pueden hacer cambios hasta el día de la elección, el 1 de julio. Curiosamente, el magistrado encargado fue Jorge Emilio Sánchez Cordero, hermano de Olga Sánchez Cordero, la ex ministra propuesta para ser secretaria de gobernación en el gabinete de AMLO, muy amiga de Yeidckol Polevnsky (interesada en hacer esas sustituciones de candidatos); si tuvieran algo de decoro, debió haberse exentado de participar, por el conflicto de intereses. Acudiremos a la Sala Superior, a ver si ahí sí se nos hace justicia”.
Un lector, parapetado bajo el nombre de Generoso Garza Cano (gatillero norteño, asesinado en 1962 en Río Bravo, Tamaulipas) comenta: “No concuerdo con AMLO. ¿Consulta sobre el NAIM? ¿El pueblo qué sabemos de ingeniería, impacto social, ecológico, etcétera? ¡No¡ Aquí debe reunir a ingenieros civiles, arquitectos, ingenieros ambientales, ingenieros en aeronáutica, a favor y en contra, y sobre ello tomar una decisión. Qué va a saber la viejita que vende en la esquina quesadillas, el peluquero, herreros, burócratas, soldados, bomberos, todos nosotros bien intencionados, pero ignorantes en la materia. De aquí al primero de diciembre hay tiempo para invitar a los expertos”.
Raúl G. Enríquez propone: “En lugar de adjudicarse el PRIANRD la lección del equipo mexicano, diciendo que vinieron desde atrás y ganaron a pesar de las ‘encuestas’ en contra, debe anotarse que los mexicanos, que siempre perdían con los poderosos, finalmente ahora les ganaron”. ¡Hasta mañana!

Otras patadas

A quince días de las elecciones, otras patadas aparecen en el escenario. Son las mundialistas, cuyas hazañas y detalles van ganando una atención pública saturada de política, campañas, candidatos, proclamas y “debates” entre los propios abanderados y entre sus representantes enviados a las múltiples mesas de análisis en medios de comunicación que dan tribuna a esos partidistas, para que, maquinalmente, defiendan a sus jefes políticos y ataquen a sus adversarios, en un ejercicio de algarabía de contenidos previsibles.

La “fiebre” mundialista, por sí misma y, sobre todo, en los exaltados tonos mercantilizados de las principales televisoras de difusión abierta en el país, ha llevado a algunos voceros electrónicos a proclamar el fin de las campañas o algo parecido, como si las dos semanas finales de la ruta rumbo a las urnas no estuviera cargada de riesgos procesales (el enorme y abierto tendido de una red de compra de votos, la campaña telefónica nacional de difamación y la propaganda sucia en general) y de hechos violentos continuos, con candidatos y políticos asesinados en distintos lugares de la república.

A las especulaciones respecto al destino de la selección mexicana de futbol profesional (que iniciará el torneo enfrentando ni más ni menos que a la poderosa Alemania, campeona de la Copa Mundial Brasil 2014), se ha sumado el anuncio de la asignación del espectáculo deportivo de 2026 a las tres naciones de Norteamérica que pelean en cuanto a la renegociación o finiquito de un tratado de libre comercio en esta porción continental pero ahora se muestran unidas en un proyecto que busca activar el potencial comercial estadunidense en este deporte que aún no prende en el país de las barras y las estrellas: de ochenta partidos mundialistas de 2026, sesenta se jugarán en territorio gringo, incluyendo la final, mientras Canadá y México se quedarán con diez partidos cada cual. El negocio esperado ascenderá a unos once mil millones de dólares de ganancias, en un esquema en el que ha participado especialmente Emilio Azcárraga Jean, quien dejó la presidencia ejecutiva de Televisa para concentrarse en Estados Unidos en planes de negocios como el ahora anunciado.

La abundancia informativa mundialista coloca en circunstancias peculiares al hasta ahora tenso proceso electoral e incluso podría tener efectos sociales sedantes en la noche del primero de julio, día de las votaciones, pues en esa fecha se definirá si la selección de futbol profesional de México pasa al siempre anhelado quinto partido, lo cual, de lograrse, generaría la vehemencia patriotera impulsada desde los medios electrónicos y ayudaría a las tentaciones de defraudación electoral tal vez no en la suerte mayor del torneo político, que es la lucha por la Presidencia de la República, pero sí en la integración de las cámaras de diputados y de senadores y en algunas gubernaturas respecto a las cuales el partido Morena no tenga una ventaja excesiva desde ahora (esa amplia ventaja ya es de percibirse en Tabasco y Chiapas, sobre todo; tierra natal de AMLO, la primera entidad mencionada, y laboratorio de entendimientos entre el Verde y Morena, es decir, entre el gobernador Manuel Velasco y López Obrador, la segunda).

Otro punto negativo para la salud política y electoral consiste en que la fijación de noticias falsas, calumnias y exageraciones, tendrá poco espacio disponible para el procesamiento público y la corrección adecuada, pues el relajamiento crítico respecto a la política cederá terreno a las jugadas sucias y las trampas por sistema. En este aspecto, Morena será el partido más perjudicado, pues antes de la entrada en pleno de la efervescencia futbolera fueron plantadas varias versiones polémicas que ya no tendrán las mejores condiciones para desmentirlas en cuanto fueran falsas o forzadas.

En un virtual allanamiento ante las tendencias que dan a Andrés Manuel López Obrador como virtual ganador de la próxima elección presidencial, el historiador y escritor Enrique Krauze ha llamado a ejercer un voto dividido, para que las cámaras del congreso federal (diputados y senadores) no estén dominadas por el mismo partido o la misma coalición de partidos que llegue a la silla presidencial.

Sin mencionar a Andrés Manuel López Obrador ni a partido alguno, Krauze exhortó, en un video de tres minutos de duración, a que “cuidemos que el próximo presidente no tenga la mayoría del Congreso. El Congreso es el principal dique de contención para limitar el poder absoluto de un presidente”. Considerado como uno de los ideólogos de un segmento ciudadano y empresarial fluctuante entre el centro y la derecha, conforme a la geometría política tradicional, Krauze exhortó en su alocución grabada: “México no debe volver a ser el país de un solo hombre. A México, lo construimos todos. Dividamos nuestro voto”.

La proclama del director de la Editorial Clío y la revista Letras Libres es una reacción inequívoca a la propuesta de fin de campaña de Andrés Manuel López Obrador, quien ya no está demasiado insistente en solicitar el voto para él (muy aventajado delantero que es en todas las encuestas de opinión consideradas como “serias”; bueno, hasta en las de Pop Group) pero sí para los candidatos a las gubernaturas y, sobre todo, a las cámaras federales, bajo la consigna del “voto parejo” que buscaría darle al tabasqueño una mayoría en el poder legislativo que, a su vez, le permitiría que sus iniciativas de ley fueran aprobadas sin necesidad de arreglos y concesiones a negociar con los demás partidos.

El efecto López Obrador ya ha llevado en 2006 y 2012 a personajes indeseables a las curules y los escaños y, en esta ocasión, es mayor el número de candidaturas con prendas muy distantes u opuestas a las del candidato presidencial, ante lo cual hay seguidores del cuasi ocupante de la silla presidencial que consideran la posibilidad de sufragar a favor de AMLO pero en sentido distinto en algunas de las demás postulaciones. ¡Hasta el próximo lunes!

Anaya, súbita colocación

Luego del insustancial remedo de debate que los candidatos a la presidencia de la República sostuvieron el martes por la noche ha sido notable la súbita colocación del panista-frentista Ricardo Anaya Cortés en el centro del interés periodístico.
Ganaron titulares sus denuncias respecto a José María Rioboó, el constructor favorito del paso del tabasqueño por el gobierno capitalino.

Rioboó, por cierto, no es el único gran empresario de la construcción favorecido desde el flanco lopezobradorista: el 29 de marzo de 2016 en esta columna se habló del “Empresariado constituyente” (https://goo.gl/dbxhNN ), al referirse a las postulaciones para ser diputados constituyentes en la Ciudad de México, a nombre de Morena, de personajes como Moisés Araf Hop, alto ejecutivo del Grupo Ideurban, que construye el desarrollo inmobiliario Mitikah, justamente en el sur de la ciudad, en la colonia Xoco, entre sostenidas impugnaciones vecinales, además de Elvira Daniel Kabbaz Zaga, quien es hija del dueño de Danhos, empresa constructora ampliamente favorecida por las administraciones capitalinas desde la correspondiente a Andrés Manuel López Obrador (durante la gestión de éste, Kabbaz Zaga fue directora de transportes eléctricos).

La construcción acelerada de un falso perfil de víctima del sistema ha permitido a Anaya mantenerse como la última posibilidad arriesgada de intentar un golpe electoral relativamente incruento contra López Obrador (la otra posibilidad, cruenta, correría con cargo a Meade). A pesar de lo explotables que pudieron ser en el debate dos hechos detonados justamente a horas o minutos del inicio de ese encuentro en Mérida, el sacrificable José Antonio Meade Kuribreña no los aprovechó: ni la programada excitación del presidente de la directiva del Senado, Ernesto Cordero, para que la procuraduría federal de justicia actúe “ya” contra Anaya, ni los nuevos videos, con base en el dicho de un hermano del empresario Manuel Barreiro, que fueron difundidos media hora antes de que iniciara el tal debate.

FelYMarCo: trabajo sucio

Ernesto Javier Cordero Arroyo se hizo de la presidencia del senado el 1 de septiembre del año pasado, merced a una infame alianza práctica del calderonismo (que aún se aferraba a la aventura, luego naufragante, de Margarita Zavala Gómez del Campo) con el priismo peñista.

La imposición de Cordero no fue apoyada por 33 de los 38 senadores del partido de blanco y azul. A favor del golpe corderista estuvieron, desde luego, Javier Lozano Alarcón (quien luego brincaría a la vocería de José Antonio Meade), Roberto Gil Zuarth (quien después obtendría licencia para dejar la senaduría), Jorge Luis Lavalle y Salvador Vega (https://goo.gl/ZoiJpE ). El calderonismo, sin atenuantes.

Ayer siguió el juego de entendidos entre ese grupo sin futuro en Acción Nacional, cuando acudió a la Procuraduría General de la República el mismo Cordero a denunciar a su presunto compañero de partido, Ricardo Anaya Cortés, (a propósito de esas candidaturas, Felipe Calderón no pudo habilitar a Cordero para la sucesión presidencial, pues en las elecciones internas del PAN el “delfín” ovejuno, que había dejado la secretaría de hacienda, fue derrotado por Josefina Vázquez Mota).

Es una auténtica jugada sucia la maquinación de Enrique (Peña Nieto), Felipe y Margarita, ejecutada por Cordero, actuario del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), nacido cincuenta años atrás en la Ciudad de México. A un día del debate, ya en la definitoria hora política del “vulgar ladrón” (como calificó a Ricardo Anaya el abanderado del PRI, José Antonio Meade, clasificado a la vez por Anaya como “mosquita muerta”), Cordero (es decir, FelYMarCo) se presta para ser el instrumento de denuncia contra el panista al que pretenderán desbarrancar esta noche de martes en Mérida, acaso con algún tipo de citatorio o implicación judicial respecto al caso de la nave industrial queretana y las decenas de millones de lavados pesos que le significaron al entrampado Anaya.

En realidad, la alianza Peña-FelYMarCo ni siquiera presentó novedades en la PGR: Cordero reconoció que su excitación a la PGR para que actúe contra Anaya y conexos se sustenta en que “hay evidencia periodística de que hay una discrepancia muy importante entre los ingresos reportados y el patrimonio de Ricardo Anaya y su familia. Creo que ya hay demasiada evidencia que no se puede soslayar.

A partir de esa denuncia aventurera, Meade y el PRI tendrán en la capital de Yucatán la oportunidad de restregar en la cara al robótico Anaya los señalamientos de uno de sus presuntos correligionarios “en una red y en un esquema de lavado de dinero y de tráfico de influencias”. En esta columna se ha sostenido que hay suficientes indicios de comportamiento delictivo en las andanzas inmobiliarias del empresario Manuel Barreiro y el ahora candidato Anaya, pero no son vocaciones quijotescas de justicia las que animan a Cordero y compañía, sino una estratagema de Estado que busca desbancar a Anaya del segundo lugar de la contienda presidencial, para aupar al tecnócrata cuasi priista, Meade, en ese segundo escalón para desde ahí intentar el golpe final, fraudulento, contra López Obrador.

Y, rayando en la desesperación, el rey del tráfico de influencias judiciales, Diego Fernández de Cevallos, dijo ayer en entrevista de radio con Fernanda Familiar: “Lo cierto es que, para nosotros, cualquier opción será mejor, o menos mala, que entregar el país a un orate, a un enfermo, a un psicópata, a un iluminado, a alguien que se le tiene que tratar como dios porque los demás son súbditos”. Además, el colérico asociado político a Carlos Salinas de Gortari aceptó que no descarta ningún tipo de acuerdo (con otro candidato, que no podría ser sino José Antonio Meade: acotación metiche de Astillero), para evitar que al multiadjetival López Obrador se le “entregue” el país. Así lo dijo: “Si esto es pactar con el PRI, o con el gobierno, para que no llegue López Obrador, habrá que ver”.

Cabe una valoración mercantil más en este asunto de Cordero y Anaya. Esta definición judicial propiciará la más rápida transferencia de los pocos activos del calderonismo hacia la candidatura peñista de José Antonio Meade. Como ha sido costumbre en ese equipo calderonista y zavalista, los malabares electorales requieren acuerdos para pagos con cargos (o candidaturas, pero ya no es el caso), por los cuales pelearán con enjundia los aspirantes a beneficiarios.

En otro asunto: en la política mexicana suele descreerse de las declaraciones de los funcionarios públicos y, con frecuencia, la insistencia de estos en fijar determinadas posturas arroja justamente los resultados contrarios, pues la parte más desconfiada de la población “lee” los mensajes en sentido adverso al deseado por los declarantes. Ahora, Enrique Peña Nieto y Alfonso Navarrete Prida se esmeran en negar que hubiera un pacto oculto con Morena y su adelantado candidato presidencial. Ayer, el secretario de Gobernación insistió, con dedicatoria al panista Ricardo Anaya: “Ojalá que los que difaman eleven el nivel del debate político. El único acuerdo que tiene el Presidente es con los mexicanos”.

Astillas: De lunes a viernes, desde ayer, el payaso de los verdes pelos, Brozo, ofrece información, análisis y chacota a los “chamacos de las tierras de Trump”, pues su Informe Brozo comenzó a transmitirse a través de Azteca América, filial del Grupo Azteca, cuyas oficinas están en Glendale, California… Y, mientras en Reynosa, Tamaulipas, un día ha muerto un bebé de un mes de nacido, luego que policías a toda velocidad chocaron con el vehículo en que llevaban al niño, y ayer murió un estudiante de secundaria a causa de una bala perdida. ¡Hasta mañana, con el exfutbolista profesional Cuauhtémoc Blanco (Morena y PES) y Rodrigo Gayosso (PRD y su padre adoptivo, Graco Ramírez) en feroz contienda verbal durante un debate entre candidatos a gobernar Morelos!

El Estadio Azteca como signo

El impresionante avance de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la carrera presidencial (que aún no termina), ha tenido como factores determinantes el buen manejo de las imágenes y el sostenido rechazo de lo sistémico.

Las plazas públicas desbordadas de seguidores, los viajes aéreos en tarifa comercial y casi en solitario, así como la protección de la cartera propia ante el acoso de su adversario panista, son algunas de las estampas que han ido construyendo la imagen de un político diferente, confiable para soportar las embestidas y las tentaciones de los grupos de poder que se podrían sentir afectados por las propuestas o declaraciones (siempre zigzagueantes, ajustables) del tabasqueño que parece encaminado a llegar en diciembre próximo a Palacio Nacional.

El trote con aire triunfal del político tabasqueño se ha visto entrampado desde que Carlos Slim, el hombre más rico de México y uno de los mayores del mundo, apareció en escena para confrontar la postura de AMLO, entonces cerradamente contraria a la construcción del nuevo aeropuerto internacional, en el lago de Texcoco.

En ese contexto, luego de una reunión clave de las cuatro decenas de hombres más ricos de México con López Obrador este martes recién pasado, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial aseguró que el candidato puntero en las encuestas dijo encontrar “viable y conveniente” la construcción del aeropuerto antes tan impugnado, insistiendo en la propuesta de que con capital privado se pueda continuar con esos trabajos. De ser cierto lo que ha dicho Castañón, ahora para AMLO es “viable” lo que antes le parecía inviable y condenable; “conveniente” lo que antes le parecía una aberración y un negocio corrupto.

AMLO y empresarios: acuerdos

De la mafia del poder, a la magia del beisbol: Claudio X. González Laporte, contínua y fuertemente denunciado por Andrés Manuel López Obrador como uno de los más malévolos integrantes de las cúpulas conspiratorias, se dio ayer un abrazo con el candidato presidencial tabasqueño, en un cruce de palabras que ya no fueron de reproches o acusaciones, sino referidas al deporte de los guantes y los bates.

Presidente del consejo de administración de Kimberly Clark en México, fundador y expresidente de lo que fue el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, ahora redefinido (en aras del lenguaje políticamente correcto) como Consejo Mexicano de Negocios, González Laporte ha sido mencionado en múltiples ocasiones por el abanderado del partido Morena como parte de la “minoría rapaz”, específicamente como presunto representante y operador de los intereses del expresidente de la República, Carlos Salinas de Gortari. Pero ayer, diplomático, el empresario al que el político acusaba en enero de este año de financiar una guerra propagandística en su contra, con base en la presunta injerencia rusa en asuntos mexicanos, dijo respecto a AMLO que “tiene la idea de un plan, ahora vamos a verlo en la instrumentación si el primero de julio gana; todavía vamos a ver qué sucede”.

De esa reunión, López Obrador aseguró que salió con “acuerdos”, con entendimientos mutuos. Fueron tres horas matutinas de conversación, luego que el día anterior ese mismo club de máxima densidad empresarial había escuchado a José Antonio Meade y a Ricardo Anaya, deseosos tales capitales de avizorar el rumbo que podría tener la navegación gubernamental el próximo sexenio, sobre todo si llegara al timón el marino del trópico, ahora tan amoroso y pacífico.

En el ambiente político sobrevolaba aún, a esas horas tempraneras, la versión divulgada por Bloomberg, la compañía estadunidense especializada en noticias, datos y software financiero, en el sentido de que López Obrador exploraba la posibilidad de incorporar a su equipo a Guillermo Ortiz y a Santiago Levy, con la intención de mejorar su imagen de candidato, y probable presidente de la República, ante el escrutinio y la reticencia de una parte de los grandes empresarios.

La versión prendió con rapidez porque desde meses atrás se ha mencionado que López Obrador deseaba que fuera Levy su propuesta para secretario de hacienda, pero compromisos laborales incompatibles con cualquier manoseo de tipo político le impidieron al mencionado Levy aceptar la cartera hipotética que, en todo caso, fue asignada a Carlos Urzúa, quien fue secretario de finanzas en el gobierno de la Ciudad de México.

Levy y Ortiz han sido compañeros de andanzas en la alta burocracia, como subsecretario y secretario de hacienda, en el tramo que implicó la creación y consolidación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), que ha sido señalado por López Obrador como el mayor robo a la nación.

Además, Levy y Ortiz comparten una etérea afiliación a lo que podría ser llamado zedillismo (en realidad, Ernesto Zedillo elude en cuanto le es posible cualquier acto que pueda parecer grupal en la política mexicana), al igual que Esteban Moctezuma Barragán (quien fue secretario de gobernación durante la administración de Zedillo) y Olga Sánchez Cordero, quien llegó a ser ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación luego que Zedillo realizó una serie de maniobras reformistas en el máximo tribunal del país.

Y, sin embargo, López Obrador declaró ayer que no es cierta la versión difundida por Bloomberg. Reiteró que el propuesto para la secretaría de Hacienda es Urzúa y que él ocupará dicha cartera. Como en otros temas, habrá de verse la evolución respecto a Levy y Ortiz, de quienes en esta ocasión el tabasqueño ha negado que vayan a encargarse de la secretaría mencionada, pero sin rechazar tajantemente que puedan participar en otras áreas de manejo económico y financiero.

Ricardo Anaya Cortés, en tanto, cumplió ayer con una visita a la Universidad Iberoamericana, en su campus Santa Fe. A diferencia de mayo de 2012, cuando Enrique Peña Nieto asistió a esa universidad en momentos de actividades a plenitud, ahora han pasado los exámenes finales y el movimiento estudiantil es menor. Aún así, hubo una asistencia importante a una conferencia en la que el momento más crítico para el panista fue la sesión de preguntas con el periodista Jorge Ramos.

Para efectos de propaganda resultó muy positiva la sesión, pues a la salida del campus hubo grupos que coreaban presidente (sin la intensidad ni numerosidad mostrada a favor de López Obrador semanas atrás, en el campus regiomontano del Tec de Monterrey), e incluso, esta vez, entre gritos adversos contra Anaya, aunque las grabaciones de los “frentistas” privilegiaron las voces a favor del queretano.

José Antonio Meade Kuribreña visitó, a su vez, la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México, con una asistencia menos numerosa pero, hasta la hora de cerrar esta columna, sin mayores incidentes. Un día antes, Meade había tenido auditorio lleno en San Luis Potosí, gobernado por su excompañero en la administración federal, Juan Manuel Carreras, donde lanzó arengas contra los maestros que no trabajan por andar en las protestas.

El tema del tribunal colegiado que ordenó la creación de una comisión de la verdad y la justicia para el caso Iguala-Ayotzinapa, generó una significativa reacción en medios de comunicación, sobre todo electrónicos, en una condena, a veces rayando en la histeria, del resolutivo de los magistrados, arguyendo que se abren las puertas para la liberación de ciertos “delincuentes” (es decir, los presuntos partícipes materiales en la presunta desaparición por vía ígnea de los 43 estudiantes); tal desequilibrio informativo evita mencionar los actos de delincuencia de Estado que se cometieron para fabricar culpables y “verdades históricas”, con funcionarios como Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón, ejecutores de actos infractores de la ley pero aún protegidos por el manto sexenal de impunidad. ¡Hasta mañana!

Morena y las casillas (gulp)

• Gobernadores, asistencialismo
• Nestora y doble nacionalidad
• ¿Bronco? ¡Manco!; Larrea e hipódromo
El talón de Aquiles del lopezobradorismo siempre ha estado en la representación partidista en las mesas receptoras de votación. O, para ser más precisos, en sus estructuras electorales partidistas en general (antes, en el PRD; ahora en Morena, con las alianzas o coaliciones de cada momento). A pesar de la innegable fuerza social que en los actos de campaña tiende a mostrar la opción encabezada por el político de Macuspana, a la hora de las urnas tal vigor y numerosidad no han tenido suficiente representación.
Hay dos factores que ayudan a explicar esa distorsión clave. Por un lado, los pleitos entre los grupos, que se pelean el control del dinero y la representación electorales, suelen obstruir la acreditación de quienes no forman parte de sus facciones e incluso, de una manera irónica, suelen rechazar a quienes de manera honesta y voluntaria, pero sin grupo, desean promover y defender el voto a favor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En esta ocasión, el jefe de Morena ha decidido que dos de sus hijos se encarguen directamente de las tareas de acción electoral; uno, como responsable nacional, y otro en la capital del país, en una estrategia encaminada a una dosificada sucesión familiar en el creciente partido.
Por otra parte, los adversarios del lopezobradorismo que han tenido capacidad de infiltración económica (Fox, en 2006; Calderón en 2012; Peña Nieto en 2018) han hecho y hacen todo para comprar la voluntad omisa o abiertamente complicitaria de cuanto representante ante casillas o representante general han podido. La estrategia, como parece estar sucediendo en esta ocasión, no solamente busca aumentar de manera tan artificial como notable la votación a favor de determinado candidato, o reducirla también de manera significativa. Un manejo “ponderado” de cifras puede llevar a desarrollar una estrategia de fraude electoral mediante el incremento o disminución de los números oficiales de cada mesa de votación en términos aparentemente moderados, “aceptables”, que en un conteo global sí signifiquen una modificación sustancial de las tendencias originales.
Ayer, la comisión de asesoría electoral del partido que lidera todas las encuestas de opinión generalmente aceptadas, hizo saber que tiene ya un ejército electoral de unas 640 mil personas. Dicha comisión se ha integrado de manera peculiar: están los expanistas Germán Martínez (coautor del fraude electoral de 2006, a favor de Felipe Calderón), Gabriela Cuevas (tramposa pagadora de la fianza que evitó a AMLO verse en la cárcel, luego de ser desaforado como jefe del gobierno) capitalino) y José María Martínez (jalisciense de ultraderecha).
También están en esa asesoría algunos partícipes de luchas anteriores del lopezobradorismo: el constitucionalista Jaime Cárdenas Gracia (quien no se ha ahorrado críticas a algunos aspectos polémicos generados en la actual campaña), el también exconsejero ciudadano del Instituto Federal Electoral, Jesús Cantú,  y Horacio Duarte, representante ante el instituto electoral en 2006, al igual que ahora.
A ese mosaico se ha agregado el abogado Santiago Nieto Castillo, quien fue destituido de manera arbitraria e ilegal de la fiscalía para asuntos electorales por la administración peñista, rabiosamente decidida a impedir que se continuara y ahondara en las investigaciones sobre el caso Oderecht y su impacto corruptor en la campaña presidencial priista de 2012 y en la asignación de contratos de compensación durante el paso de Emilio Lozoya por la dirección de Petróleos Mexicanos.
En la conferencia de prensa que ofrecieron algunos de los integrantes de esa comisión electoral se insistió en dos factores preocupantes: el manejo faccioso de los recursos públicos asistenciales, en la línea ya clásica de la conversión de la pobreza en oportunidad de “ayuda” gubernamental canjeable por votos; y la intervención cada vez más abierta de los gobernadores de los estados, controladores y operadores de los programas asistenciales y suministradores de fondos públicos para las campañas de sus preferencias.
El verdadero presidente ejecutivo del Instituto Nacional Electoral, Marco Antonio Baños (consejero electoral negociado en su momento como parte de la “cuota” del PRI), dio a conocer, junto con el también consejero Benito Nacif, que la candidatura de Nestora Salgado al Senado, a nombre del partido Morena, está “firme” en su etapa actual y que, en caso de triunfar, se revisará el punto específico de su nacionalidad estadunidense, que no reportó en su solicitud de inscripción para el proceso electoral.
Un juez federal, por su parte, se declaró incompetente para atender la demanda por daño moral presentada por la misma Nestora contra el candidato del PRI a la presidencia, José Antonio Meade, luego que éste la llamó “secuestradora”. El asunto, indicó el juez de distrito, debe tramitarse en el fuero común y no en el federal.
Astillas: Más que el Bronco (apodo francamente en escandalosa decadencia), Jaime Rodríguez Calderón debería ser llamado el Manco, en justa consonancia con su ocurrencia planteada en el primer debate entre candidatos presidenciales, en el sentido de cortar las manos a quienes cometieran robos y fraudes (en su caso, es acusado de delitos que se habrían realizado en el proceso de recolección de firmas para su postulación “independiente”)… Que dice René Juárez, el guerrerense a cargo del PRI, que José Antonio Meade llegará al tercer debate entre candidatos en segundo lugar de las preferencias electorales. Ya algunas empresas “encuestadoras” caminan en ese sentido… Germán Larrea se ha sumado a las voces que piden a los mexicanos que no se dejen llevar por el enojo (la autoflagelación, diría un clásico) a la hora de votar, y que eviten tender al populismo. El segundo hombre más rico de México, que no destinó recursos a la recuperación de los cuerpos de mineros sepultados en Pasta de Conchos, prefiere el hipismo: le pertenece el 40 por ciento de los caballos pura sangre que corren en el Hipódromo de las Américas (https://goo.gl/AycS5f )… ¡Hasta mañana!

Dos encuestas

• AMLO, ¿ya inalcanzable?
• Di Bella: preposición insidiosa
• Empresarios cierran filas

Según los resultados de la encuesta publicada ayer en el diario Reforma, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha logrado ya que la mitad de los potenciales votantes se estén inclinando a su favor. Más del 50 por ciento de la intención de voto. Más que nunca. Lejos de los pronósticos iniciales que hablaban de una elección “de tercios”. Una inclinación mayoritaria a su favor, cuando falta un mes para la hora de las urnas.

Un ejercicio demoscópico que arroja tales datos indica de manera clara (sobre todo en la percepción pública, siempre moldeada por ese método incomprobable de las encuestas), que es sumamente difícil que en un curso natural de las elecciones presidenciales pueda haber un resultado que no favorezca al tabasqueño. Su más cercano contendiente, el panista Ricardo Anaya, tiene la mitad de la intención de voto que AMLO: 52 por ciento para este; 26 para el queretano. Peor está José Antonio Meade, postulado por el Partido Revolucionario Institucional, con tan solo el 19 por ciento de la intención del voto.

Otras encuestas muestran datos menos distantes entre los candidatos, pero siempre con una notable ventaja para López Obrador. De superar el 50 por ciento de la votación constitucional a su favor, Andrés Manuel sería un presidente de la República con una fuerza enorme, como en los peores momentos del más aplastante presidencialismo mexicano.

Porque también se estima que su personalísimo partido, Morena, conseguirá un buen número de las gubernaturas en juego y una mayoría en las cámaras legislativas, llevando en todos los casos (al gabinete, a los gobiernos estatales, al Senado, a la cámara de diputados y a congresos locales y presidencias municipales) a personajes de una textura política e ideológica variopinta, defectuosa y reprobable en muchos casos, hilados todos esos personajes turbios únicamente por la fidelidad a una figura caudillesca y al más prosaico de los pragmatismos.

Del lado priista, sin embargo, los estrategas de Meade parecen no conformarse e intentan golpes desesperados. Ayer, Julio di Bella, actual “coordinador de redes ciudadanas” de la campaña del candidato postulado por el PRI, quiso atribuir al diario La Jornada la elaboración o pertenencia de una encuesta de opinión en la que el cinco veces secretario de Estado estaría a seis puntos de distancia del abanderado de Morena e incluso, en un peculiar malabarismo solo explicado a base de retórica, “al ponderar las tendencias de los indecisos, se conformaría un empate técnico (entre AMLO y Meade) con 33.1 y 31.3 por ciento, respectivamente”. N’ombre, ¡unos genios!

En realidad, la información publicada como nota sin firma en la página 13 de La Jornada (https://goo.gl/7NVSws ), fue correctamente atribuida en dos ocasiones a su fuente: Pop Group, empresa que habría hecho tanto la mencionada encuesta como el retorcimiento adjunto de que Meade ya estaría en una especie de empate técnico, a punto de rebasar al delantero, pues “dos factores de los que se habla poco, pero que pesarán mucho en los resultados finales han comenzado a demostrar un crecimiento significativo: los electores indecisos y los votantes volátiles, que definirán al triunfador”.

Esa nota informativa (que días antes se había publicado en algún portal informativo adverso a López Obrador) fue abiertamente adjudicada por el mencionado Di Bella al diario que la publicó: “El único voto útil es el que está comprometido con un México mejor. Esa intención de voto es el que ya coloca a @JoseAMeadeK rumbo a la victoria refiere encuesta de La Jornada. El análisis lo explica con detalle”. Pero no fue una “encuesta de La Jornada”, sino una nota publicada en este periódico, mencionando dos veces la autoría adjudicada a Pop Group, que así hizo un extraño debut forzado en las pistas principales de las empresas encuestadoras. El uso tramposo de esa preposición (“de”, en lugar de “en”) no fue reconocido por el citado Di Bella, a pesar de que en Twitter se le hizo ver tal circunstancia.

Di Bella comenzó su carrera como funcionario partidista y gubernamental en asuntos de comunicación social de la mano de Marta Sahagún. Colaboró en las administraciones guanajuatense y federal de Vicente Fox y en la federal de Felipe Calderón y participó en campañas electorales de Josefina Vázquez Mota. Ahora forma parte de las transferencias del panismo a Meade.

Más allá de las formas utilizadas para difundir la “encuesta” de referencia, resulta peculiar la actividad de Pop Group, una empresa multitareas con sede en Huixquilucan, Estado de México. Siendo Twitter el medio por excelencia para la difusión de ideas, propuestas y trabajos relacionados con la política, la cuenta de esa firma tiene poco más de 600 seguidores y su tuit más reciente es de julio de 2014.

Y, según su página de internet, “Pop Group es una empresa con más de 20 años de experiencia desarrollando servicios de investigación de la opinión pública y de mercados, para el sector público y privado. A partir de abril de 2018 Pop Group ha tomado la decisión de participar como actor relevante en la generación de conocimiento a través de la realización y publicación abierta de estudios de opinión en materia electoral. Estos estudios no representan, ni están vinculados con los intereses de ningún instituto político”. Un par de meses, pues, haciendo “estudios de opinión en materia electoral”.

Y, mientras cierran filas las cámaras, confederaciones y agrupaciones patronales, empresariales y conexas, para defender a Alberto Bailleres y similares, dedicados a promover en cartas y pláticas un voto contra el “populismo” y a advertir de los “graves peligros” que conllevaría el que los mexicanos no tomen una “buena decisión” a la hora de elegir al próximo presidente de la República, ¡hasta mañana, mientras continúa la telenovela electoral, con locaciones en Reino Unido y una actriz veracruzana como villana a sacrificar, para bien de los hacendados Yunes!

Peña, factor (aún) determinante

  • Hunde a Meade; riñe con Anaya
  • ¿Negociar con AMLO?
  • Bronco y Ricky, temas penales

Cuando, el año recién pasado, algunos grupos priistas presionaban en busca de precipitar la designación de candidato presidencial (con Miguel Ángel Osorio Chong como aspirante muy debilitado, pero todavía con ciertas esperanzas), había presuntos intérpretes palaciegos que justificaban la retención peñista de la decisión sucesoria bajo el argumento de que el ocupante de Los Pinos deseaba prolongar lo más que le fuera posible dicho “destape”, pues luego de él comenzaría de manera natural su declive político. Enrique Peña Nieto, se decía, buscaba conservar un poco más los hilos del poder, sabedor de que al postular al candidato presidencial por el PRI este iría tomando dichos hilos, hasta dejarlo explicablemente en un segundo plano.

La realidad ha sido diferente. Así como resultó falso que Peña Nieto no fuese a terminar su sexenio, a causa de los múltiples errores cometidos, y acusado de incapacidad política para ejercer el máximo mando del país, ahora tampoco ha resultado cierto que hubiese sido desplazado por el candidato presidencial, que a la sazón resultó ser José Antonio Meade Kuribreña.

Por el contrario, y de manera irónica, el ocupante de Los Pinos con peor valoración demoscópica, el político que mantiene al país en crítica situación general, no ha podido ser desplazado del timón de su partido y de la campaña presidencial, pues sigue controlando a un abanderado no priista, Meade Kuribreña, quien sigue cercado por ese peñismo representado por Aurelio Nuño como coordinador de campaña, por René Juárez como sustituto del fusible quemado Enrique Ochoa Reza, y por todo el lastre de complicidades priistas tras del aspirante “ciudadano” (la más reciente demostración de sometimiento de Meade a todo lo que dice combatir se ha producido en tierras veracruzanas, en una reunión con el venerado Carlos Romero Deschamps y su imperio sindical petrolero).

Aún presente y declarante en actos de primer plano, ampliamente difundidos, defensor explícito y apasionado de su paso por Los Pinos (al que aún le resta un semestre), Peña Nieto está teniendo más peso en los resolutivos finales de lo que inicialmente parecía. El hundimiento o la incapacidad de crecimiento de Meade se debe en muy buena parte al dominio de Peña y a las condiciones que ha impuesto a esa campaña sometida. La guerra mediática y judicial contra el panista Ricardo Anaya ha tenido como fuente propiciadora al mismo peñismo, que acusa de traiciones al candidato cuya acta de nacimiento es de Querétaro.

Entonces, ¿a qué juega Peña? O, dicho de otra manera, ¿cuáles son las cartas reales de Peña y cuál es la ganancia a la que aspira? En un análisis frío, no parece tener muchas opciones. A Meade lo ha mantenido en un bajo perfil, y a casi un mes de las elecciones resultaría muy peligroso, en términos sociales y económicos, el intento de un fraude electoral que trastoque todo e imponga al pentasecretario tridorito. Con Anaya ha sostenido un intenso duelo de descalificaciones, que hace muy difícil una reconciliación de última hora.

¿Negociar, entonces, con el candidato puntero? No es una treta inverosímil, los presidentes mexicanos salientes siempre han negociado su salida y la protección de sus intereses. Los que llegan suelen dar golpes sobre la mesa en sus primeros meses de reinado institucional, pero a fin de cuentas nada grave sucede, luego que el entrante hizo ver al saliente que el poder real había cambiado ya de manos.

En la más reciente sucesión presidencial, la de 2012, Felipe Calderón Hinojosa abandonó a la candidata panista, Josefina Vázquez Mota, luego que no pudo el michoacano instalar como aspirante blanquiazul a Ernesto Cordero. Con insistencia se ha hablado de un pacto secreto entre Calderón Hinojosa y Peña Nieto, para ayudar a éste a hacerse de la banda presidencial y cerrar el paso a López Obrador. ¿Ahora se podría estar ante un escenario parecido, con beneficiario diferente?

Una de las propuestas más polémicas del tabasqueño ayuda a la especulación. Una amnistía general ha propuesto, no solo a nivel de narcotraficantes o practicantes de crímenes organizados, sino también en el plano de políticos y funcionarios. Ha dicho, a diferencia de Ricardo Anaya, que no habría persecución a Peña Nieto. La idea es ver “hacia adelante” a partir del 1 de diciembre de este año, si es que llega a Palacio Nacional.

Cierto es que el aparato tradicional de defraudación electoral ya está actuando, pero no se sabe si la instrucción final será de ir con todo en favor de un eventual candidato principal antipejista (Anaya o Meade), o simplemente se está buscando preservar aceitadas las bases priistas para que este partido no desaparezca, ante la oleada lopezobradorista, que podría ganar la mayoría en el congreso federal, la gran mayoría de las gubernaturas en contienda y, desde luego, la banda presidencial.

En abono de una alternancia partidista relativamente pacífica, pero sólidamente pactada, podría hablarse respecto al inusual funcionamiento de los sistemas tradicionales de construcción de las percepciones electorales, como han sido las casas encuestadoras de opinión y los medios tradicionales de comunicación, sobre todo los televisivos. Un gobierno, el peñista, siempre acusado de ejercer un férreo control en esos terrenos, ahora los ha dejado fluir libremente, cuando sabido es que llamadas oportunas y enérgicas, y negociaciones comerciales adecuadas, habrían desviado el rumbo de esos resultados demoscópicos (siempre manipulables, a gusto del cliente) y mediáticos.

Y, mientras sigue afilada la guillotina judicial contra Anaya, de la que tanto se ha hablado en esta columna, pues un juez federal decidió ayer que debe seguir adelante la consignación de las carpetas relacionadas con el empresario Manuel Barreiro, en el caso de la nave industrial queretana y las ganancias multimillonarias para el ahora candidato panista, ¡hasta mañana, con el Bronco también pasando aceite, pues las evidencias de sus trampas para ser “independiente” han sido consignadas a instancias penales!

Quitar la candidatura al Bronco

  • Por delitos y lavado de dinero
  • Cerrar elección a dos polos
  • Venezuela, Edomex, Chihuahua

 

Samuel Alejandro García Sepúlveda, un abogado fiscalista de 30 años de edad, ha hecho saber que el Instituto Nacional Electoral (INE) analiza con firmeza la posibilidad de sacar de la carrera presidencial al de por sí muy rezagado Jaime Rodríguez Calderón, tragicómicamente autodenominado “El Bronco”.

El abogado García es el representante del Movimiento Ciudadano (MC) ante el Instituto Nacional Electoral y preside ese partido en Nuevo León, además de ser diputado local con licencia y candidato a senador por el partido que regentea Dante Delgado y que, en alianza con PAN y PRD, apoya a Ricardo Anaya Cortés en la búsqueda de llegar a Los Pinos.

Promotor, junto con la también diputada local del MC, Mariela Saldívar Villalobos, de una denuncia ante el INE por presuntos hechos delictivos cometidos por Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León con licencia, el mencionado García Sepúlveda asegura que todo está puesto en el instituto electoral para retirar la postulación al “El Bronco”: “prácticamente el INE ya convalidó que hay ilícitos suficientes para demostrar inequidad de la contienda y quitarle el registro a Jaime Rodríguez, el ilícito más contundente es que los servidores públicos en días y horas hábiles le juntaron 19 mil firmas a Jaime Rodríguez, eso es delito, es un delito que va de los tres a los siete años de prisión, llevan aparejados multas y destituciones y, en caso de que seas candidato, la pérdida del registro”.

Además, siempre según García, “agregamos de manera paralela 111 formatos que constituyen las facturas o  recibos de neoleoneses que aportaron a la campaña de Jaime, presumimos lavado de dinero o desvío de recursos del Estado… es ilógico que una casita, un tejabán, ahí se encuentre un neoleonés que le ponga 230 mil a Jaime el mismo día, creemos que se trató de una operación de compraventa de facturas donde o lavaron dinero ilegal o usaron dinero del Estado vía estos personajes y con eso Jaime Rodríguez tuvo 17 millones de pesos para juntar firmas; por todos lados hay ilegalidades” (https://goo.gl/xmHW5B).

De confirmarse la versión del citado representante del Movimiento Ciudadano en el INE, se debería retirar la candidatura a Rodríguez Calderón, quitarle el fuero, consignarlo judicialmente, evitar su regreso a la gubernatura del estado norteño y convocar a nuevas elecciones.

En términos reales, la candidatura presidencial del “El Bronco” es poco menos que una mala caricatura. Se mantiene en el rango más bajo de presunta intención de voto y sus propuestas de gobierno y sus participaciones en los debates oficiales entre candidatos han sido meramente anecdóticas, con ocurrencias irresponsables como el cortar las manos a los ladrones.

Botando a Rodríguez Calderón, y abriendo procesos a través de la fiscalía especializada en delitos electorales, el INE podría intentar la limpia de algún milímetro cuadrado de su enorme faz tan ensuciada. El consejero electoral José Roberto Ruiz Saldaña ha dicho que los expedientes del citado Rodríguez Calderón y de Margarita Zavala Gómez del Campo están en una ruta de análisis en cuanto a la comisión de delitos a la hora de hacerse de firmas de apoyo a sus candidaturas sin partido. Responsabilidad por la vía penal, si las leyes se cumplieran y respetaran en México.

Una eventual salida de cuadro de “El Bronco” terminaría por sepultar las expectativas de apertura y cambio democrático a través de las candidaturas sin partido, cuando menos a nivel presidencial (en otros ámbitos, de aspiraciones a senadurías y diputaciones, los resultados son disímbolos, pero mayoritariamente fallidos y tramposos). Armando Ríos Piter, quien fue perredista durante largos años, cometió cuanta treta se le ocurrió y, luego de “declinar” a su aspiración, para apoyar a José Antonio Meade en el PRI, su expediente de irregularidades y presuntos delitos quedó en el limbo (ya declarado inexistente por El Vaticano). Margarita Zavala optó también por una salida marinada en patriotismo y ética de mera retórica, con una perspectiva clarísima de negociaciones pragmáticas que están en curso.

La reducción del espectro electoral presidencial es una necesidad de quienes hoy controlan el sistema político. Margarita era inviable e innecesaria. “El Bronco” también es inviable e innecesario. Ambos pueden satisfacer sus necesidades políticas en alianzas que les lleven a apoyar al principal opositor a López Obrador. O, al único, si es que en ese proceso de consolidación de bloques se llega al esquema binario: un solo candidato a nombre del polo social y electoral que se opone al tabasqueño, y este con su sabido capital electoral.

A fin de cuentas, la realidad está llevando a aceptar esa división clara en solamente dos opciones. El problema, desde luego, es definir el nombre del candidato único, del futuro promotor y beneficiario de un “voto útil” antipejista. Todo debería apuntar a que Ricardo Anaya fuera ese abanderado unitario, pero Los Pinos está empeñado en que todo el apoyo económico, empresarial, mediático, policiaco y militar, más los factores de financiamiento oscuro y de violencia criminal sobre pedido, se concentren en apoyo de José Antonio Meade.

Astillas: Más que irónico es que la administración peñista, responsable en términos políticos de constantes fraudes electorales, los más recientes de ellos, en Coahuila y el Estado de México, se haya convertido en épica denunciante de los recientes comicios venezolanos. A fin de cuentas, en plena consonancia con los deseos de Washington, faro imperial al que se encomiendan las tricolores almas en pena de la próxima elección mexicana… Y, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dado tres días de plazo para que el gobierno de Chihuahua, a cargo del panista Javier Corral, entregue a la justicia federal, en la Ciudad de México, a Alejandro Gutiérrez, peleada pieza clave en el expediente de transferencia delictiva de fondos federales a campañas electorales priistas en 2016, ¡hasta mañana!

 

Anaya, provocador

  • Meade, novedad escénica
  • AMLO, en el centro
  • Jalisco, violencia creciente

Los momentos más inquietantes del segundo debate entre candidatos a la Presidencia de la República se produjeron cuando el panista Ricardo Anaya Cortés se acercó de manera provocadora al morenista Andrés Manuel López Obrador. Un desplazamiento del abanderado del frente PAN-PRD-MC que buscaba sacar al tabasqueño de su anunciado pacifismo de puntero. Momentos que pudieron desenvolverse de una forma distinta a la finalmente vista, acaso con algún roce físico o alguna expresión altisonante. Todo quedó en la sonrisa plastificada del joven retador y programadamente imprudente y en la resolución teatral de López Obrador, quien disolvió la tensión con el recurso sencillito de la cartera bajo necesaria protección en caso de cercanías partidistas indeseadas.

El debate del hombre del costal (Anaya, pretendiendo dar fuerza a su argumento en turno); del muy peligroso señalamiento difamatorio de Meade hacia una candidata morena al Senado, Nestora Salgado; del histrionismo cada vez más grotesco del candidato que ni es independiente ni es bronco, de la aparición de un público bajo control, en cuanto a su selección y sus preguntas, como ejemplo de una “democracia” tripulada y de los memes justicieros como intento de recuperación de algo de esperanza y buen humor.

Este, el debate de los moderadores convertidos en protagonistas sin mesura (León Krauze y Yuriria Sierra embelesados en la largura de sus preguntas y en el añadido a discreción de sus puntos de vista y consideraciones), ha sido también el debate de la vacuidad consolidada: poco o nada nuevo o destacado aportaron los señores candidatos (ya no hubo señora candidata ni habrá señora presidenta más que en la cartelera teatral, con el personaje que tantos años interpretó Gonzalo Vega y ahora desarrolla Héctor Suárez). El chiste, la ocurrencia, los apodos y los juegos de palabras, la rutina, la mentira abierta y la evasión de lo concreto fueron elementos distintivos de este segundo debate que resultó peor que el primero y que debería llevar a declarar de inutilidad pública al tercero.

A fin de cuentas, lo que se debería saber de cada uno de los candidatos ya es más o menos conocido (digan lo que digan en los debates, hagan lo que hagan ahí) y los segmentos de voto duro de cada cual habrán de mantenerse fijos, como corresponde por definición a esos bloques de votantes ya definidos. La batalla, en todo caso, se dirige al sector de los indecisos, ese gran bocadillo impreciso al cual apuestan los jugadores, sobre todo los rezagados y, en la especie, el escénicamente renovado “Pepe Mid” (ahora bajo la tutoría propagandística de Carlos Alazraki, a quien algunos de sus amigos han dicho que el pentasecretario Meade se vio mejor en esta ocasión) y Ricky Canaya, el gladiador grotescamente desesperado por despegarse de Meade y acercarse a Andrés (esta, la palabra más presente a lo largo del debate que tuvo a Manuel, el segundo de los nombres del candidato, como eje central, referencia obligada, punto de arranque y destino, faro de luz, estrella de la mañana…).

Y sin embargo, más allá de la paradoja de que el debate supuestamente más abierto y elástico haya resultado intelectual y programáticamente casi soporífero y estreñido, las estrategias que van más allá de los foros siguen campantes su ruta: López Obrador dijo ayer en tierras jaliscienses que se les está acabando el tiempo a sus adversarios, los cuales ya deben decidir si van con Meade o con Anaya como candidato único, pues él, el tabasqueño, ya les lleva más de 25 puntos porcentuales de diferencia en las (por ahora) sacralizadas encuestas de opinión.

En ese tenor, tal como se adelantaba en el Astillero publicado este lunes (Postales antes del debate), es notable el liberado esfuerzo por posicionar a Meade como una carta de probable éxito sembrado. Desde los primeros minutos después del encuentro de candidatos en Tijuana, se desató la maquinaria propagandística que pretende adjudicar a Meade el triunfo en ese debate y promoverlo como la única carta con lucidez intelectual y capacidad ejecutiva como para enfrentar al “villano” López Obrador y sus “maléficos” planes de hacerse del timón de México para hundirlo entre adoraciones al chavismo y videograbables problemas de salud mental y física. ¡Oh: salvad a México del peje amenazante!

Ante miembros de la comunidad del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Peña Nieto refutó a quienes  hablan de “lo mal que estamos en México”. “Falta mucho por hacer, pero no pongamos todo en la canasta de que estamos mal. Sepamos reconocer los avances”, pidió-demandó-proclamó. Las cuentas de Los Pinos le pintan bien al ocupante de esa magna casa y, como tal, en esta etapa de turbulencias electorales le parece bien ensalzar los presuntos logros, lo cual es una forma, en estas fechas y circunstancias, de usar la tribuna gubernamental para promover continuidades.

El 9 de marzo de 2013 fue asesinado Jesús Gallegos Álvarez, quien apenas iba en su noveno día como secretario de turismo del gobierno encabezado por el priista Aristóteles Sandoval. El fiscal general del estado, Luis Carlos Nájera, herencia de la administración del panista Emilio González Márquez y pieza clave para mantener la paz negociada en la entidad, indagó los detalles del crimen cometido en calles de la exclusiva colonia Colinas de San Javier, en la parte zapopana de la zona metropolitana de Guadalajara. Nájera duró poco más de dos años como poderoso fiscal general del Estado con el gobernador Sandoval, pero el 13 de febrero del presente año fue reciclado al designarlo secretario del trabajo, aunque era nula la experiencia del nuevo funcionario sobre temas laborales. Ayer, en una zona céntrica y concurrida de Guadalajara, un comando intentó asesinar al secretario Nájera, con un saldo de civiles y guardaespaldas heridos. Jalisco se complica, cada vez más retador el crimen organizado. ¡Hasta mañana!

Zavala: impío cálculo conyugal

  • Blofear para negociar
  • Felipe deshoja la margarita
  • Meade (y Anaya), a la espera

La renuncia de Margarita Zavala a su insostenible candidatura presidencial sin partido significa el inicio de los reacomodos, a título de subasta, que buscarán aglutinar fuerzas en un polo pleno, contrario a Andrés Manuel López Obrador y a Morena.

Nunca tuvo Zavala una viabilidad electoral verdadera. La construcción de su candidatura provino de un impío cálculo conyugal que así pretendió dar empaque y capacidad de negociación a un calderonismo que perdió todo poder real al interior del Partido Acción Nacional en diciembre de 2010 (aún con Felipe Calderón en Los Pinos), cuando un grupo con Gustavo Madero a la cabeza (y un desconocido Ricardo Anaya como uno de los coadyuvantes) le impidió instalar a un tercer presidente partidista al hilo (lo habían sido el ahora converso al morenismo, Germán Martínez, y el negociante en petróleos,  César Nava Vázquez).

Calderón, con el poder presidencial en las manos, no pudo imponer a Roberto Gil Zuarth, ni pudo hacer candidato a la presidencia de la República a su delfín, Ernesto Cordero. En 2015, ese grupo tampoco pudo conseguir para la esposa del jefe una candidatura a diputada federal (plurinominal, obviamente, como las obtenidas en dos ocasiones anteriores).

Sin nada en las manos, más que la ansiedad por seguir en el reparto de rebanadas del poder, el calderonismo pretendió concitar apoyo popular para Margarita Zavala posicionándola como mujer (manipulación de género, a fin de cuentas), como imitación de Hillary Clinton (oportunismo agringado y fallido) y como candidata “independiente” (siendo absolutamente dependiente del felipismo). A todo ello, Zavala contribuyó con su propia participación desangelada y verbalmente desafinada: no logró mostrar un fervor social a su favor; al contrario, su candidatura “independiente” fue un himno a la marrullería, con un alto porcentaje de irregularidades y la fotocopia de credenciales de elector como recurso desesperado e indicativo.

El fracaso de la figura de Margarita Zavala no significa el fracaso del proyecto político mercantil del calderonismo. Así como los partidos “Verde”, Nueva Alianza, del Trabajo, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social han sobrevivido con grandes ganancias, al prestarse a sumar sus cuentas exiguas a proyectos mayores que así buscan “legitimarse”, ahora el calderonismo pone a remate sus haberes inflados.

Un día antes de la renuncia de Zavala, el panista Ricardo Anaya habló de la posibilidad de una alianza con ella, con reconocimientos y elogios que contrastan con el duro intercambio verbal que ambas partes han sostenido. En realidad, ambos personajes habían cruzado ciertos guiños amables, hablando de votar cada cual por el otro si es que ellos mismos no hubiesen sido candidatos. A pesar del enorme encono, y de las profundas heridas que se infligieron en el curso de su pelea por la candidatura panista, al igual que en el tramo formal de aspiraciones presidenciales que está en curso, hay voces presuntamente conocedoras de las entrañas del calderonismo que consideran viable el terminar apoyando a Anaya, “al panismo”, lo cual significaría una gran ayuda para el queretano.

La opción “ciudadana” y “apartidista” de José Antonio Meade también sería muy redituable para el calderonismo. El actual candidato “externo” del PRI fue secretario de Estado durante el paso de Felipe Calderón por Los Pinos, y hay lazos familiares, amistosos y grupales entre ellos. Javier Lozano Alarcón, quien fue secretario del trabajo con Calderón, es ahora uno de los voceros de Meade, y Ernesto Cordero, a quien deseaba Felipe como sucesor, preside el Senado gracias a maniobras apadrinadas por el PRI, y se muestra solidario con la candidatura de Meade.

A fin de cuentas, Felipe deshoja la margarita, en busca de la opción más rentable. Todo lo que caiga será bueno: candidaturas de última hora, cargos en la campaña del candidato a apoyar, promesas de puestos en el gabinete si se llega al triunfo, garantía de indemnidad e influencia en un eventual sexenio “amigo”. Más interesante que el futuro laboral de este grupo, será el conocer al destinatario de la apuesta calderonista posterior a Margarita: aparentemente natural sería que apoyaran a Anaya, a fin de cuentas panista; muy sugerente será si el beneficiado es Meade, pues eso le sumaría puntos en las encuestas de ficción, para acercarse a Anaya y, si se le aplica a este la guillotina judicial, con el caso de la nave industrial queretana, quedar como segundo lugar y desde ahí construir los escenarios forzados de una unidad antipejista dispuesta a pelear con todo contra la “amenaza populista”.

Por lo pronto, Zavala (cuyo nombre habrá de estar en la boleta electoral, pues días atrás el consejero presidente del INE aseguró que no habría modificaciones de los nombres disponibles a esa fecha) ha dicho que deja a sus seguidores en libertad de apoyar a quienes deseen. El anuncio de su renuncia, realizado en el curso de la grabación del programa Tercer Grado, de Televisa, impactará de inmediato a quien peor que ella ha estado en las encuestas, Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, quien tiene más afinidad con Meade que con Anaya.

Empujada a la renuncia femenina por empresarios que buscan una candidatura única contra López Obrador, la dupla FelYMar podría revivir al mencionado Meade, al amparo de un discurso “ciudadano” y “no priista”. Ayer mismo, a las 14.11 horas, Meade, que fue secretario de energía y de hacienda en la administración de Felipe Calderón (y quien horas antes se había reunido con otro “ideólogo” antipejista, Vicente Fox Quesada, el cual le reiteró apoyo) tuiteó: “Mi mayor respeto y admiración a @Mzavalagc, mujer honesta, inteligente y congruente. Siempre contará con mi amistad y reconocimiento. Nuestra democracia se fortalece con su participación y valentía”. Y, mientras una empresa de Carlos Slim blinda cibernéticamente las próximas elecciones, ¡Hasta mañana!

El enigma de las encuestas

¿Validadas, para validar giros?
Bancos, hackers, incertidumbre
Sedena: obviedades y circunstancias
A diferencia de otras elecciones presidenciales recientes, el flujo de las encuestas de opinión ha sido generalmente aceptado, hasta ahora, por todos los sometidos a esos ejercicios numéricos. El impugnador histórico de tales procesos demoscópicos, Andrés Manuel López Obrador, no ha hablado de “cuchareo” ni de otras formas de adulteración, lo cual habría ido contra sus intereses, pues se ha mantenido como el delantero en la competencia, con márgenes de distancia notablemente altos en relación con su principal perseguidor.
Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade, casi siempre colocados respectivamente en el segundo y el tercer lugar de esas encuestas, tampoco las han desacreditado y, de una manera que parece extrañamente civilizada, en el fragor de una batalla electoral muy pesada, han asumido sin chistar la supremacía del tabasqueño en esas estimaciones que en otras circunstancias podrían haber sido señaladas por el panista o el cuasipriista como tramposas, mal hechas o puestas al servicio de quien las ordena.
El imperio de las presuntas encuestas (“presuntas”, en función de que no hay ningún sistema de verificación social de que realmente se realizan y que los datos consignados son reales) ha consolidado en la percepción colectiva la imagen de un López Obrador arrollador, imbatible. ¿Por qué “el sistema” ha permitido que las empresas de demoscopía hayan realizado hasta ahora una serie de presuntos estudios en los que invariablemente aparece López Obrador como puntero casi inalcanzable? En el manual del cinismo del “sistema” bien consignado está que, en política, siempre será barato todo aquello que se pueda comprar con dinero. Y a ese “sistema” le habría resultado muy barato orquestar desde hace meses una operación fraudulenta en el terreno de las encuestas, para dar paso a embestidas mayores contra el nativo de Macuspana.
En ese escenario, antaño impensado, de “respetabilidad” de las encuestas de opinión, han comenzado a generarse cambios. El panista inmobiliario, Ricardo Anaya, se va moviendo al alza, aún en términos modestos en comparación con la gran ventaja que conserva el expriista, experredista y ahora máximo jefe de Morena. Meade se mantiene en un lejano tercer lugar, explicablemente incapaz de emerger, pues el peso negativo de Enrique Peña Nieto y del PRI lo hunden.
Pero la suma de los activos demoscópicos de Anaya y Meade suelen equivaler al monto total de López Obrador. Nunca podrá darse una transferencia automática y neta de las tendencias electorales de dos personajes que acaban fundiéndose en una sola candidatura pero, en el papel, y conforme a algunas de las encuestas realizadas recientemente, el panista y el cuasipriista, unidos, empatarían al morenista.
Si a ese licuado prianista se añadieran los exiguos números de Margarita Zavala (la realidad acabó colocando en su lugar político al calderonismo, con todo y proyecto conyugal), y los todavía menores del grotesco Jaime Rodríguez Calderón, la candidatura única del sistema, la que apelara al voto útil contra el lopezobradorismo, tendría mayor probabilidad de votos a favor que el actual rey de las plazas públicas. A una voltereta así, mucho ayudaría el juego de cifras que aportan las citadas firmas encuestadoras, hasta ahora validadas por la propia Morena, en cuanto le han favorecido.
Son varias las explicaciones técnicas extraoficiales respecto a las fallas bancarias relacionadas con el suministro, disponibilidad y manejo de fondos monetarios. El dato más preocupante se relaciona con el saqueo de entre 300 y 400 millones de pesos en abril, mediante un ataque cibernético que un banco ha reconocido y los demás no aceptan ni niegan. Además, se han reportado molestas trabas y largas tardanzas de usuarios de servicios bancarios para mover su dinero.
Aún cuando los primeros indicios apuntan hacia hackers interesados en la sustracción de dinero, ese tipo de problemas abonan el terreno de las especulaciones y las preocupaciones relacionadas con el difícil momento que vive el país en el terreno interno y en sus negociaciones internacionales y, desde luego, aunque no haya un solo asidero demostrado en ese sentido, con la circunstancia electoral.
El secretario de la defensa nacional, general Salvador Cienfuegos, ha dicho que toda transición democrática debe tener como objetivo supremo el progreso y el bienestar del pueblo de México. Sus palabras son irreprochables, imposible estar en contra de ellas, si se analizan con un sentido político general, histórico, más allá de las circunstancias de un momento específico.
Pero, en la coyuntura actual, las palabras del jefe operativo de las fuerzas armadas pueden tener más connotaciones de las que parecería en una primera lectura. En particular, si la luz que sobre ellas se arroje es la de la incomodidad acrecentada de una parte de la élite castrense respecto a Andrés Manuel López Obrador, el personaje que podría encabezar una alternancia de partidos y, eventualmente, una transición política.
Decir lo obvio, que una transición de ese tipo debería ser para bien, deja de ser una simple obviedad cuando las palabras se leen a la luz de los conflictos y querellas actuales. Más complicado resulta el escenario discursivo si el mencionado jefe militar defiende con especial denuedo la funcionalidad de la base aérea de Santa Lucía, a donde ese candidato de posible transición, AMLO, pretende trasladar el proyecto aeronáutico internacional hasta ahora desarrollado en Texcoco. En realidad, el general secretario le haría mucho bien a las instituciones, y al proceso electoral en curso, si sus discursos fueran cuidadosamente ajenos a interpretaciones coyunturales.
Y, mientras Nestora Salgado ha denunciado amenazas en su contra, en el contexto de su campaña por una senaduría a nombre de Morena, ¡hasta mañana, lamentando el fallecimiento de la doctora María Elena Meneses, especialista en medios de comunicación y comunicación digital, profesora de varias generaciones, analista honesta y bien fundamentada!