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Lunes 23 Septiembre del 2019
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Fashion

Prendas para una maleta completa

Las vacaciones de verano tienen pocos inconvenientes, y hacer las maletas es uno de ellos, aunque empaquetar la ropa perfecta para el destino elegido puede llevar unos pocos minutos.

A LA PLAYA CON LO JUSTO

En primer lugar, no hay vacaciones en el mar sin un par de trajes de baño, y el truco para rentabilizar la maleta es invertir en prendas bonitas, de buena calidad, con las que crear “looks”, tanto para dentro como para fuera del agua.

Un bikini con la parte de arriba en forma de “top” o que deje los hombros al aire se puede usar para los paseos diurnos, y un bañador con escote en la espalda y en los laterales del pecho, bautizado como “side boob”, hace las veces de “body” para la noche.

Para un estilismo completo, no hay nada como las faldas y “shorts” vaqueros, de tiro alto, en tonos y hechuras distintas: unos con acabado desflecado, más amplios y con efecto desgastado; y otros ajustados, con el final rematado y algún bordado decorativo.

Como accesorios, en los pies no pueden faltar unas chanclas y un calzado con plataforma lisa; para finalizar, un bolso de mimbre en formato bandolera.

UNA ESCAPADA RURAL MUY LIBERADORA

Desconectar en el campo es una opción que acumula cada vez más adeptos, que aprovechan los días de descanso para desconectar y desintoxicarse del ambiente urbano.

En esta ocasión, los bikinis dejan paso a la ropa de deporte, eso sí, que sea favorecedora, porque verse bien motiva, también a la hora de hacer ejercicio.

Ya que las escapadas rurales suelen combinar naturaleza pura con visitas a pueblos, es recomendable incluir entre el equipaje prendas de inspiración “sporty” deportiva, como un vestido amplio en forma de camiseta de manga corta, o unos pantalones amplios.

Ir lo menos cargado posible es otro de los mayores desafíos de la maleta, y añadir varios pares de zapatos no ayuda, por eso, el modelo más mítico de Nike, Cortez, va como anillo al dedo para las escapadas rurales, al ser un calzado ligero, impermeable y con buena sujeción que, además, es tendencia. (Agencias/Quintana Roo Hoy)

Sheila se viste de “Ángel de Luz”

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Rubén Company
QUINTANA ROO HOY

Recibimos en nuestra sala de redacción a la talentosa cantante, y muy guapa (además) Sheila, que en realidad su nombre se pronuncia “Shyla”.

Al empezar a platicar con ella nos adentramos a un sinfín de historias por las que la vida le ha llevado, entre ellas la muerte prematura de su madre a los 6 meses de vida de la artista, y 10 años después la pérdida de su padre.

Extrayendo el amor por la música de su padre, pues nos cuenta que en sus primero años ella fue testigo su pasión por este arte, conjugándolo con el de su tía abuela, quien la creció como a una hija, y la participación clave de una monjita, Sheila crece dominando el arte de la música, que se deja ver cuando sale su poderosa voz, lo que la lleva a ser parte de una agrupación en donde tuvieron el honor que el grupo Maná, en sus inicios, sean quienes les abrieran los conciertos, para que años después nuestra entrevistada se convirtiera también  en la asediada corista de Maná.

Muchas historias que platicar, pero nadie mejor para contarlo que ella misma…

Mi querida Sheila, veo en tu bio una canción tuya que se llama “Ángel de Luz”, me puedes explicar a quién te refieres?

Ángel de Luz es una canción que yo le compuse a mi mamá. Yo no la conocí porque ella murió cuando yo tenía 6 meses de edad y pues decidimos ponerle ese nombre al disco.

Si no conociste a tu mamá ¿cómo te inspiras para dedicarle una canción? ¿Qué dice la letra?

Justamente habla de ese ser angelical, como lo es una madre, que siempre está protegiéndonos. Porque mira, a muchos nos pasa que se van nuestros seres queridos y pensamos que ya se acabó todo, pero yo en lo personal pienso que trascienden.

Tengo entendido que traes por ahí en tu sangre una mezcla de culturas que también supiste trasladar hacia la música, ya que tu madre es Irlandesa y tu padre mexicano…

Mira, mi papá murió cuando yo tenía a penas 10 años, él era médico, pero era súper melómano, entonces creo que yo también por ahí agarre el amor por la música.

¿Y en tu familia hay músicos? O ¿en qué momento sabes que quieres dedicarte a la música y cuándo descubres tu voz?

Toda la vida. Desde que me acuerdo canto. Recuerdo una vez que una monjita, en la escuela, me escuchó cantar y me llamó y se puso en el piano, me pedía que yo la siguiera, entonces yo la seguía cantando y me enseñó muchas canciones yucatecas. Mi papá era amante de la trova yucateca, entonces aprendí mucho de él y de la monjita que siempre me enseñó la música clásica yucateca. Después yo aprendí a tocar la guitarra, me metí a jazz y aprendí más cosas.

¿Quién se encarga de tu educación después de que papá y mamá no están contigo?

Nosotros nos quedamos con una tía abuela, política. Ella nos dio todo, y lo más importante, amor, y sumado a eso ella era una fanática de la música, así que ahí también traigo la enseñanza.

Cambiando un poco el tema, sé que estuviste en un grupo musical que se llamó “Carmín” y trae una onda bastante divertida y sorprendente, que luego de alguna forma se liga con tu futuro ¿quieres contarme?

Claro, era una agrupación con la que grabamos dos discos. Un cuate de México, que por cierto él (Memo Gil) fue el primer productor de Maná, pero antes de ser productor de Maná, fue productor de nosotros y “Carmín” fue la primera producción en su vida. Entonces Memo lanza este proyecto  y nos escuchan en Los Ángeles, y empezamos a tocar y a presentarnos, nos fue muy bien y empezamos a vender discos. Claro, en ese entonces eran de acetatos.

Te hablaba de que esta historia de alguna forma se liga con tu futuro porque, 20 años dedicaste a ser corista del grupo Maná y de alguna forma tuviste un nexo, queremos pensar, por Memo Gil. Mi pregunta es ¿cómo llegas a Maná?, ¿Memo Gil te ayudó?

No. Resulta que con la banda, ya nos conocíamos de muchos años atrás y por medio de la música nos reencontrábamos seguido. Por la escuela también porque yo me metí a estudiar una carrera y ellos estudiaron conmigo, etcétera.

Ellos se llamaban “Sombrero Verde” en aquel entonces, y recuerdo que Fernando me dijo: “Oye, llévale este casete a Pepe Quintana”, quien era el encargado de la sección latina de la productora y fue cuando cambiaron su nombre de “Sombrero Verde” a “Maná”.

¿Y tú ya estabas con ellos cuando Sombrero Verde?

Si grabé algunas cosas, pero yo no figure con ellos como corista hasta Maná. Después Memo Gil graba a Maná, pero recuerda que también nos grababa a nosotras como “Carmín” y en realidad “Sombrero Verde o Maná” nos abrían los conciertos a nosotros, y era divertido porque viajábamos juntos por que hicimos gira por toda la república. 

¡Qué interesante historia!… Entonces después de tantos años de carrera tú decides regresar al escenario, pero ¿ahora por tu cuenta?

Yo nunca he dejado de hacer cosas por mi cuenta. Este es mi cuarto disco, y yo también me he enfocado mucho con el cantautor, y estaba muy padre trabajar con Maná, pero ese era su rollo, no el mío, y con eso no quiero decir que no lo disfruté.

¿Qué sigue con Sheila?

Sigue seguir haciendo música por todos lados.

Lady Gaga modela para Marc Jacobs

 

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Agencias

Los reyes de la moda Calvin Klein y Ralph Lauren cerraron triunfalmente este jueves la Semana de la Moda de Nueva York, con un poco de dandi inglés y un look urbano cool, antes de que Marc Jacobs culmine con su invitada Lady Gaga.

Jacobs dio fin con broche de oro a la temporada de la moda neoyorquina y trajo como invitada sorpresa a la cantante y actriz Lady Gaga.

Con un peinado de los años 20, Gaga vistió un abrigo gris inmenso – en un cuerpo bastante más pequeño que el resto de las modelos – con pieles en las mangas, sobre una blusa verde pastel con un lazo atado en el cuello y enormes tacones en los pies.

Según el sitio especializado Women’s Wear Daily, Gaga, conocida por su look extravagante, insistió en preparase en las mismas condiciones que las demás modelos.

La colección de Jacobs, oscura con predominio de gris y negro, explora múltiples estilos: desde una chaqueta de jean, bien masculina, a un vestido muy femenino con blanco y negro y lunares.

Poco antes, Ralph Lauren fue quien dio el inicio al último día de desfiles de la temporada otoño/invierno 2016 mostrando que sabe vestir a las mujeres: un look dandi inglés para el día y otro, muy glamoroso y femenino con faldas que parecen de oro líquido, para la noche.

La actriz Sienna Miller, vestida de negro, fue la invitada de honor. Se sentó junto a la sacerdotisa de la moda, la editora de Vogue Anna Wintour, y la familia Lauren en lo que tradicionalmente es el desfile más popular de la Semana de la Moda.

El diseñador autodidacta de 76 años, que en tanto ha contribuido a definir el estilo chic moderno estadounidense, eligió un look varonil para sus prendas de día. La pasarela se llenó de tonos otoñales: grises, marrones, verdes y burdeos.

En su colección otoño/invierno 2016 hace amplio uso del tweed, escocesas y sus clásicas telas de traje, para crear pantalones amplios, blazers y gabardinas, acompañados por el adorno de una corbata masculina al cuello.

Para endulzar el formalismo de las telas de traje, los diseños incluían delicados tejidos de cachemira, pantalones plisados de seda y camisas de seda.

Oro líquido

Ralph Lauren completó el look campestre de dandi inglés con detalles de estilo intrínsecamente estadounidense como cinturones, botas y jeans con aires de cowboy.

Sus prendas para la noche son de una elegancia con influencias victorianas -cuellos altos, de encaje, de terciopelo negro o plisados- y prusianas, por ejemplo con un abrigo que parece un batín de la era romántica.

En la pasarela resaltó un impresionante vestido largo de terciopelo negro, presentado por la súpermodelo estadounidense Karlie Kloss, con acabados blancos: puños y un escote de una amplia tela plisada.

Otra creación igual de exquisita fue un vestido de cóctel negro decorado con puños de volantes de cuero plisado y un cuello que desafiaba la gravedad, dándole un aspecto escultural.

La novedad del desfile fue una serie de faldas amplias, tan típicas del diseñador, y un vestido mikado, de una tela dorada resplandeciente que daba la impresión de estar hecha de oro líquido.

Ralph Lifshitz, su verdadero nombre, nació en el barrio Bronx en Nueva York de padres inmigrantes judíos pobres y empezó su carrera como diseñador autodidacta de corbatas. Nunca se formó en una escuela de moda.

Logró popularidad gracias a su típica camiseta de tipo polo que llevan la insignia del jugador de polo a caballo, uniforme oficioso e informal de las clases pudientes en muchos países.

Las colecciones de pasarela de Raph Lauren encarnan un look pulido con aspiraciones de aristocracia europea pero que, con su elegancia simple, ha creado un look único estadounidense.

Magia animal

Francisco Costa, el director creativo brasileño de Calvin Klein, organizó su desfile en un soleado loft de Tribeca para mostrar el Nueva York “cool”: el estilo que define la marca y a los pioneros de la modernidad, es decir la moda urbana.

Sumándose al omnipresente negro, cuadros blancos, azules y negros se fusionaba un tono rosa viejo. Sus elegantes trajes iban acompañados de blusas de seda con arriesgados escotes en V y, en sus accesorios, se sumó a una tendencia que también se vio en la pasarela de Vera Want y Alexander Wang.

También se vieron grandes cuellos de piel, otra clave de esta temporada, y faldas creadas con paneles de cuero cortado para darles movimiento. Los cuadros escoceses se mezclaban con diferentes estampados en las dos mangas de un vestido.

Desfilaron también un “animal print” en blanco y amarillo, un efecto de tigre, y un vestido con estampado estilo leopardo o dálmata acompañado de una chaqueta blanca y negra también de “animal print”.

La temporada de la moda neoyorquina viaja ahora a Europa con paradas en Londres, París y Milán.