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Sábado 22 Septiembre del 2018
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Astillero

Morena, al rescate del PVEM

– “Logros”, para propaganda
– El “converso” Elizondo Garrido
– La mafia del poder Verde

El diputado federal Francisco Elizondo Garrido, llegado a la curul por la vía del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), pero luego transferido a la bancada del partido Morena, develó el monto de las ganancias políticas que para el Verde significa ese trato: “Parte de la negociación fue que Morena tuviera cinco diputados más y, con ello, poder lograr la mayoría en la Cámara de Diputados y mantener la Junta de Coordinación Política en los próximos tres años que va a durar la Legislatura.

A cambio, ellos se comprometen en tres temas básicos: el primero, que se creen por cada año 100 plazas para médicos especialistas en oncología infantil, además de construir cinco hospitales especializados en el tema, y que se haga una campaña mediática importante para que la gente pueda detectar a tiempo este cáncer” (entrevista con Alejandra Canchola).

Una ganancia enorme (¡hasta con “campaña mediática” que les servirá para presumir electoralmente los logros!) para un partido que llegó a San Lázaro solo con 16 diputaciones y, por tanto, quedó en el último lugar de la tabla numérica de las bancadas.

Pero que ahora, en una transacción que el coordinador de los diputados verdes, Arturo Escobar y Vega, dijo que les había salido “baratísima”, es aliado relevante por tres años de la aplanadora obradorista, solo por haber cedido cinco curules y haberse quedado con once: “16 u 11 diputaciones no representan nada”, dijo el propio Escobar y Vega, con escalofriante sinceridad.

El caso del propio diputado Elizondo Garrido, el develador de los entretelones de la negociación Verde-Morena, es un ejemplo del tipo de política y políticos que ahora rescata el partido mayoritario y les da viabilidad: Elizondo fue designado en 2013 como director del centro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en Quintana Roo. Es decir, representante del secretario Gerardo Ruiz Esparza, llegado con el beneplácito del gobernador priista, Roberto Borge, y con el apoyo de su concuño, Arturo Escobar y Vega.

En un portal internético del Grupo Editorial Olmeca, bajo la firma de José Antenor Ancona Rodríguez, se publicó el 16 de julio pasado, apenas a medio mes de las elecciones históricas: “Francisco Elizondo Garrido llegó a la SCT Quintana Roo como un pago de favor o tráfico de influencias de su padrino político, concuño, socio en varias empresas y proyectos, el ex dirigente del Partido Verde Ecologista de México : Arturo Escobar y Vega.

Ambos políticos (Arturo Escobar y Vega-Francisco Elizondo Garrido) mantienen una estrecha relación familiar y de negocios. Escobar y Vega está casado con María de Lourdes Domínguez Rius, y Elizondo Garrido con Araceli Domínguez Rius.

Pero también tienen una fuerte relación de negocios donde se involucran familiares y socios (en el reportaje titulado “Escobar y Elizondo, la Mafia del Poder Verde”, se detallan los presuntos negocios. Además, el sindicato de trabajadores de ese Centro SCT de Quintana Roo han denunciado constantemente la corrupción, los malos tratos y el ausentismo del citado Elizondo Garrido, quien ayer fue relevado del cargo administrativo.

Ese tipo de política y políticos es la que ahora se ha asociado con Morena y ha ganado supervivencia cuando menos por tres años. Otro diputado verde, converso al morenismo, es Humberto Pedrero, ex secretario de Hacienda en el primer gobierno de Manuel Velasco Coello, quien falsificó documentos para hacerse pasar por indígena y anotarse en la cuota de ese tipo de postulaciones a San Lázaro. El propio Escobar y Vega fue subsecretario de Gobernación y dejó el cargo entre acusaciones de actos electorales fraudulentos a favor del Verde (por cierto, en su boda, en mayo de 2007, Escobar tuvo como testigos en la ceremonia civil a Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes.

Astillas: En Querétaro, el tribunal electoral estatal falló a favor del candidato panista a presidir el municipio de la capital, promovido por el gobernador Francisco Domínguez (quien, en una reunión de la Conago, presumió ante López Obrador que en su estado natal no había ganado Ricardo Anaya). En San Luis Potosí, la Policía Federal escenificó para efectos videográficos (al estilo de Genaro García Luna, durante la administración calderonista) el “hallazgo” de una niña de un año de edad (lo cumplió este 5), abandonada días después que había sido secuestrada junto con su abuela, que luego fue asesinada… Por cierto, la escenificación fue difundida en un diario digital cuya franquicia potosina fue adquirida y es ejercida por Enrique Galindo Ceballos, quien fue comisionado nacional de la Policía Federal, con temas pendientes como el caso de Nochixtlán, Oaxaca… En el caso Velasco-Chiapas, en el Senado hubo no solo impericia, sino mala comunicación o pleitos internos entre el coordinador formal de la bancada de Morena, y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal (teóricamente, el jefe político y quien llega a acuerdos con sus pares), y el presidente de la mesa directiva, Martí Batres (quien le disputa el mando político al zacatecano y se mueve con su propia agenda). Estudiantes de diversas facultades de la UNAM insisten en exigir la renuncia de Enrique Graue a la rectoría de esa casa de estudios. Dicho funcionario, por lo pronto, ha cortado por la parte más delgada del hilo de complicidad e indolencia, al suspender a Teófilo Licona, coordinador de vigilancia… Y, mientras se reúnen AMLO y Graue, ¡hasta el próximo lunes!

Senado a la Groucho Marx

Segundas votaciones
Manuel Velasco, multichapulín
Gobernador-senador-gobernador

Así como el humorista, actor y escritor estadunidense Julius Henry Marx, conocido como Groucho Marx, decía, en una de sus frases más célebres, que tenía otros principios, por si a alguien no le satisfacían los originalmente presentados.

El Senado de la República, bajo conducción y dominio aritmético de Morena, sometió un mismo asunto en un mismo día a dos votaciones (con una diferencia de cinco horas entre el “no” inicial y el “sí” final), hasta que fue satisfecho el interés delmultichapulín (el término ha sido tomado de la cuenta tuitera de @PalomaRuiz1) Manuel Velasco Coello, quien así podrá regresar a Chiapas a retomar la gubernatura gracias a reformas exprés, y a la medida personal, que él mismo impuso en días recientes en la constitución local.

El extraño caso del Senado que en un mismo día dijo “no” y “sí” a un mismo asunto, tiene como figura central a un político, oficialmente del partido “Verde”, que ha jugado un papel clave en el acomodo de piezas del sistema político para procesar el arribo del lopezobradorismo al poder, con un evidente eje político Chiapas-Tabasco y la (cuando menos) benevolencia de Los Pinos (Velasco y Enrique Peña Nieto han tenido y mantienen una inalterada relación política y personal, a pesar de que el propio Velasco “provocó” tanto la derrota del PRI en Chiapas como el compartido triunfo de Morena).

Además, Velasco Coello ha ejercido funciones correspondientes a una secretaría de gobernación (ante la inexperiencia política de Olga Sánchez Cordero, la ministra de la Corte, en retiro, propuesta para este cargo). Colocado tácticamente como presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), Velasco “alineó” a algunos de sus colegas y fue el primero de ellos en fotografiarse con López Obrador luego del 1 de julio. Trabaja actualmente para “planchar” acuerdos con los gobernadores de la región donde se construirá el Tren Maya y se desarrollarán proyectos económicos que pueden generar oposición popular.

El factor de identidad y afianzamiento entre Velasco y López Obrador ha sido el abuelo materno del primero, con quien el tabasqueño ha mantenido una larga amistad.

En ese contexto, la primera votación senatorial, que negaba a Velasco la licencia que solicitaba para dejar el escaño, dificultaría el cumplimiento de los encargos que el chiapaneco ya cumple en el sur del país. Velasco no pidió dejar la senaduría por razones de estricta índole personal o de salud sino para retomar la gubernatura de Chiapas, en un proceso de impune desfiguración de la legalidad constitucional, tanto en el plano federal, que prohíbe a gobernadores competir por un cargo de elección popular en su propia demarcación (lo que Velasco, como Miguel Ángel Mancera, brincó mediante la treta de ser postulados en listas de circunscripciones más amplias que su estado, o distintas) como en el estatal, donde el propio Velasco Coello hizo modificar en días recientes la carta magna local para que le sea posible regresar a la gubernatura, previa aprobación de su licencia senatorial, lo que, conforme a la nueva realidad política del país, siempre dio por descontado.

Antes de que se diera la segunda votación, el coordinador de la bancada mayoritaria y relativo jefe político de esa cámara (Martí Batres le pelea espacios y reflectores), Ricardo Monreal Ávila, hizo una encendida defensa del derecho de Velasco Coello, y cualquier senador, dijo, a solicitar y obtener licencia. El coordinador de la chiquibancada priista, Miguel Ángel Osorio Chong, acompañó la jugada correctiva, y declaró que con nueva o mayor información, otros datos, se tenía que realizar la famosa segunda votación.

El desenlace consolida la figura de Velasco Coello y sella la virtual anexión del Verde Ecologista de México a los proyectos de Morena (VerdeMorenismo). Total, todo podrá siempre ser corregido en segundas votaciones, en homenaje a quien debería ser nombrado senador honorario en ausencia física, Groucho Marx.

La tesis de que una licencia a un cargo público debe ser expedida en automático choca sin atenuantes con lo que ayer mismo se planteó en el Senado: si los senadores no pudieran rechazar una solicitud de ese tipo sería innecesario, y hasta ofensivo, que se someta a votación lo que, de otra manera, podría presentarse a trámite administrativo como un derecho ejercido por el titular sin necesidad de consideración alguna.

En la especie, por encima del derecho individual de Velasco Coello a andar brincando entre cargos, deberían ponderarse las circunstancias específicas de Chiapas, la evidencia del sentido patrimonialista con que se ha ejercido y se seguirá ejerciendo la gubernatura, y la necesidad de impedir concentraciones ostentosas de poder.

Un ejemplo de que se puede retardar una solicitud de licencia y, en los hechos, negarla, se produjo en 2009, justamente con un caso chiapaneco: la diputada federal Olga Luz Espinosa Morales, a quien se le impidió dejar su curul luego del escándalo de las diputadas “Juanitas” (esta denominación, en recuerdo de Rafael Acosta Ángeles, postulado a jefe delegacional en Iztapalapa, para que luego renunciara y dejara el cargo a Clara Brugada). Nueve diputadas, llegadas por la vía de la representación proporcional, pidieron licencia para dejar el cargo a varones que para tal propósito las habían sembrado en lugares a definir por cuotas de género.

El caso fue analizado por Mercedes Barquet Montané en un texto denominado “De la inutilidad de la cuota de género: la diputada que no quería ser”. En la nota introductoria del trabajo, publicado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Sergio Dávila Calderón explicó: “Aun cuando (Olga Luz Espinosa) había hecho la petición formal a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y acumulado suficientes inasistencias para darla de baja de dicho órgano, conforme a la ley, la mesa no dio respuesta inmediata”, y alargó el trámite hasta virtualmente negar tal licencia. ¡Hasta mañana!

La ruta del dinero

* Cargo a Santiago Nieto
* Odebrecht, Lozoya, EPN
* Sexto reino del espot

 

El cargo que ocupará el abogado Santiago Nieto Castillo en el próximo gobierno federal es más importante de lo que parece. Como titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), tendrá asomo irrestricto a cuanto asunto político, electoral y fiscal le parezca relevante en términos hacendarios.

Y podrá habilitar a sus jefes, el secretario Carlos Urzúa, y el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de material firme, en términos jurídicos y técnicos, para actuar contra la corrupción y la impunidad./
Conforme a la Presentación de la UIF, en la página oficial de la SHCP, dicha Unidad tiene el propósito de “coadyuvar en la prevención y combate a los delitos de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita —comúnmente conocido como Lavado de Dinero— y de Terrorismo y su financiamiento”. Dicha UIF fue creada conforme a un decreto de Vicente Fox Quesada, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de mayo de 2004./

Un indicio claro de la condición clave de ese cargo lo da el hecho de que su titular haya sido Alberto Bazbaz Sacal, un hombre de extrema confianza para Peña Nieto, al grado que el dicho Bazbaz fue el procurador de justicia en el Estado de México que manejó el tema de la desaparición de la niña Paulette Gevara, cuyo cadáver fue “encontrado” en el resquicio del colchón de su propia cama, en un desenlace absolutamente inverosímil. A pesar de ese demérito gravísimo, Peña Nieto lo nombró titular de la UIF en enero de 2013 y, desde ahí, Bazbaz utilizó la información fiscal “relevante” para propósitos políticos de su jefe. Desde enero de este año, es el director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)./

Nieto Castillo llegó a la Fiscalía Especializada para la Atención de Asuntos Electorales en febrero de 2015, gracias a la promoción que a su favor hizo la bancada senatorial del Partido de la Revolución Democrática, encabezada por el poblano Miguel Barbosa. Su punto de quiebre en esa fiscalía, adscrita a la Procuraduría General de la República, se produjo cuando pretendió avanzar, con apego a sus funciones y a la letra de la ley, en el caso Odebrecht y sus vertientes en México, específicamente la responsabilidad del hasta ahora intocable Emilio Lozoya Austin y los alcances de esos actos de corrupción hasta la campaña electoral de Peña Nieto en 2012, más las infracciones graves que habría cometido el Partido Revolucionario Institucional./

De un golpe, sin consideraciones, Nieto Castillo fue botado de la mencionada fiscalía, mediante trastadas a cargo de Alberto Elías Beltrán, quien había llegado al despacho principal de la PGR luego que Raúl Cervantes Andrade había renunciado al cargo, habiendo dejado éste, según dijo, todo listo para que el expediente del caso Odebrecht-Lozoya-México fuera consignado ante la autoridad judicial (lo que no ha sucedido, hasta ahora)./

Nieto Castillo denunció los abusos cometidos para destituirlo y anunció que buscaría que el Senado (la fuente de su designación) lo restituyera en la fiscalía. El aparato peñista pasó entonces a una fase de agresividad explícitamente mafiosa: primero, ofertas de dinero o mejores cargos a futuro; luego, la divulgación de material de su vida personal que impactaron a su familia y lo obligaron a anunciar que no buscaría más el regreso a la oficina caliente./

Ahora, el ex fiscal podrá seguir investigando ese caso y muchos más, desde la óptica de la mencionada Unidad de Inteligencia Financiera (¿Nieto contra —Peña— Nieto?). “Sin filias ni fobias”, dice la descripción de sí mismo en Twitter (@SNietoCastillo). La información que pasará por sus manos no debe servir, como ha sucedido hasta ahora, para apretar o aflojar, para consignar o amagar, conforme a los intereses y arreglos del poderoso en turno. Es de desearse que el abogado Nieto Castillo ejerza con pulcritud y decoro su nuevo puesto, que mucho puede ayudar a una auténtica pelea institucional contra la corrupción y la impunidad./
En tanto, Peña Nieto se regalaba su último paseo regocijado por el reino del “espot”, en un acto sin formalidad protocolaria en el que se vio flanqueado por los morenos presidentes de las cámaras, Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres, en un episodio más de la Transición de Terciopelo (de Cierto Pelo, han tuiteado algunos)./

La predominancia del “espot” fue tal que el propio Peña Nieto bajaba del estrado para acomodarse como público espectador de sus propios elogios videograbados, terminados lo cuales reasumía su lugar frente al par de aparatos de “teleprompter”, para continuar con el recitado de los presuntos logros sexenales que si tan grandes y ciertos hubieran sido no le habrían merecido la aplastante reprobación ciudadana en urnas a él, su partido y su presunto candidato “externo”./

El piadoso autorregalo que se hizo el político mexiquense, al que quedan menos de tres meses en un poder que en la práctica ya ha cedido, contó con el correspondiente

apoyo en aplausos por parte de un público selecto que hubo de aguantar la amplia descripción de una Peñalandia en penoso retiro. Lágrimas vertieron la esposa casablanquista, Angélica Rivera y las hijas e hijo. Largo saludo final, entre asientos de primera fila: palmadas, abrazos, frases de circunstancia, en un Palacio Nacional que en diciembre ya estará habitado por otros personajes pero, sobre todo, por otros aires, por otros proyectos./

Justamente por pertenecer a otros aires, a otros tiempos, causó polémica la participación de los morenistas Batres y Muñoz Ledo. Diferentes mediciones se dieron a ese acto que a unos pareció cortesía política y, a otros, una condescendencia excesiva con el jefe sexenal de lo que en su momento se denominó con insistencia como “la mafia del poder” (terminología, esta, en diplomático desuso provisional)./

En los hechos, fue la virtual despedida política del mexiquense que aspira a una salida también de terciopelo, sin sobresaltos, con entendimientos. En las semanas que le quedan en Los Pinos, buscará echar cuanto basura de corrupción e impunidad le sea posible bajo la alfombra tejida con los hilos del perdón y el olvido.

Peña agita caso de los 43

Se aferra a “verdad histórica”
Familiares, reticentes
¿Qué hará AMLO?

Luego de la tregua e incluso de cierta recomposición silenciosa de imagen que le permitió la coyuntura electoral, Enrique Peña Nieto emprendió una osada campaña propagandística, a propósito de su sexto informe de labores que, de manera explicable, le está resultando contraproducente.

El catálogo de presuntas obras exitosas, el tono fingidamente triunfador, la reincidencia en las narrativas ofensivamente fantasiosas y la evidencia de los cumplidos a sí mismo, con cuantioso cargo al erario, han hecho que buena parte del público obligado a ver y escuchar esa catarata de anuncios esté recordando las razones que le llevó a rechazar en las urnas a Peña y su desastrosa administración.

Aun cuando la lista de fuertes agravios es amplia, ha resonado con especial fuerza la pretensión del citado Peña Nieto, expresada en la batería de anuncios de autoelogios antes mencionada, de reivindicar la versión oficial respecto a la desaparición de cuarenta y tres estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, en Guerrero.

La mentada “verdad histórica” ha sido repelida y desacreditada en los terrenos social y forense y en los ámbitos nacionales e internacionales. Pero Peña Nieto ha creído oportuno reiterar su adhesión a esa magna mentira histórica, incluso adjudicando a los familiares y padres de los desaparecidos una actitud reticente a aceptar la fabulación construida por Jesús Murillo Karam, entonces procurador general de la República, con el apoyo de personajes igualmente siniestros como Tomás Zerón de Lucio, encargado de montar la escena de “descubrimiento” de la única “evidencia” forense (bolsas plásticas, a la orilla de un río, con restos óseos de uno de los desaparecidos), a partir de la cual se ha sustentado la especie de la quema de los cuerpos en un basurero y la posterior dispersión de cenizas en aguas corrientes.

Dijo Peña Nieto, en una de sus recientes exuberancias de spots: “ “Ante la negativa y el rechazo por aceptar los alcances de la investigación de la PGR, donde había evidencias claras y contundentes de que, muy lamentablemente, los 43 jóvenes habían sido incinerados por un grupo delincuencial (…) fue necesario abrir la investigación a una Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que sus integrantes conocieran la investigación”.

Resulta insidioso adjudicar a una postura caprichosa o infundada de familiares, activistas y buena parte de la sociedad el haber tenido que recurrir a instancias externas para que revisaran las hechuras peñistas. Y, aun así, los resultados de esas profesionales indagaciones ajenas (las del Grupo Interdisciplinario de Especialistas Independientes, y las del Equipo Argentino de Antropología Forense) resultaron adversas de manera contundente a la versión oficial.

Precisamente por la dimensión de lo ocurrido en aquella noche y madrugada en Iguala, y por las evidencias documentadas de las múltiples maquinaciones que se han realizado desde estructuras gubernamentales (en los ámbitos civil y militar) para evitar que se conozca la verdad de lo sucedido con los estudiantes normalistas, la administración obradorista está obligada a aportar suficientes y contundentes elementos que ayuden a encontrar esa verdad y, especialmente, a que se apliquen las sanciones correspondientes a todos los funcionarios públicos, policías y militares involucrados en ese doloroso episodio.

Se ha hablado de establecer una comisión de la verdad, se ha nombrado a Alejandro Encinas como futuro subsecretario de gobernación, especialmente encargado del expediente de los 43, y se tiene una resolución del poder judicial federal ordenando que se revise todo el proceso judicial, mal llevado hasta ahora, y se creen comisiones e instancias en busca de conocer la verdad histórica. La manera como el próximo gobierno federal aborde y resuelva este tema habrá de definir, como lo ha hecho con el actual, el grado de compromiso con la ley, la justicia y la sociedad, más allá de fueros civiles y militares y de eventuales alianzas electorales o transicionales.

No es, desde luego, el único caso que requiere de pronta y firme atención.

México es un país de desaparecidos, y a lo largo y ancho de la geografía nacional hay denuncias concretas de esa índole y grupos de ciudadanos que denuncian, protestan y realizan seguimientos y búsquedas por cuenta propia. Ayer, fue un día dedicado al recuerdo y la insistencia en cuanto a personas desaparecidas. Lo cierto es que el aparato gubernamental mexicano, en sus tres niveles (federal, estatal y municipal) y en sus vertientes civiles y policiacas, así como militares (Ejército y Marina) reportan ínfimos avances en cuanto a la resolución de los expedientes disponibles y, con frecuencia, están involucradas esas mismas instancias de poder en la comisión de hechos delictivos y en la protección de los autores materiales de secuestros y desapariciones.

En ese contexto, resulta poco alentadora la decisión del próximo gobierno federal de mantener el mismo esquema de “combate” al narcotráfico que sostuvieron el panista Felipe Calderón y el priista Enrique Peña. Por ejemplo, ayer en Morelos el gobernador electo, Cuauhtémoc Blanco, anunció que su secretario de seguridad pública será un vicealmirante. Según las versiones difundidas en Cuernavaca, esa designación fue acordada con las autoridades federales en función y con representantes de la siguiente administración, la obradorista.

Ese esquema se ha mantenido durante largos años. Desde las secretarías de la defensa nacional o de la marina se envían mandos retirados o en activo para que se encarguen de las oficinas de seguridad pública en estados y municipios, en una cesión de poder civil y político a la realidad operativa de los manuales militares. Con frecuencia, esos funcionarios castrenses se convierten en jefes de los negocios locales oscuros y en ejecutantes de maniobras lesivas de los derechos humanos. ¡
Hasta el próximo lunes!

Sigue el negocio del “Verde”

Adiós PRI; amor Moreno
Cupidos, Escobar y Velasco
“Detalles” del acuerdo bilateral

Luego de quince años de feliz matrimonio legislativo y político con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la asociación de las cuatro mentiras, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), ha anunciado que termina su relación con el devaluado grupo tricolor y queda a disposición de los nuevos tiempos, plenamente independizado para intentar rehacer su vida política, incluso sosteniendo amoríos políticos con parejas distintas y sin pretensiones de largo plazo.

La historieta de amores políticos picantes y redituables, con dedicatoria a algún Tinder político (Tinder: la famosa aplicación en internet que permite concertar citas amistosas o amorosas), fue presentada formalmente por Arturo Escobar y Vega, quien ha ocupado cargos partidistas, legislativos e inclusive una subsecretaría de Gobernación en la administración peñista. De la que hubo de salir en noviembre de 2015 entre acusaciones de fraudulencia electoral, debido a que había contratado la fabricación y entrega de diez mil tarjetas, denominadas Premia Platino, para conseguir votos para el Verde, constantemente inmerso en historias de nota roja (recuérdense las andanzas del mal llamado “Niño Verde”, Jorge Emilio González, heredero del negocio familiar y grupal creado por su padre, Jorge González Torres).

No eres tú, soy yo, sería la clásica frase de rupturas idílicas aplicable al caso del Verde y el PRI. El tarjetero Escobar dijo el martes: “no hay ninguna ruptura (con el PRI), hay una extraordinaria relación, pero hoy hay caminos en la parte legislativa que nos llevan a tomar definiciones de carácter independiente”. Añadió, según nota de Néstor Jiménez y Roberto Garduño, en el portal de La Jornada: “El día de mañana inicia una nueva etapa donde van a ver a un Partido Verde mucho más independiente o absolutamente independiente; un partido que no apoyará propuestas, iniciativas, adiciones o reformas, sin antes entender que cada asunto se verá en lo particular”.

La etapa “absolutamente independiente” del Verde es sólo una treta discursiva para acomodar el negocio tradicional de ese partido a la nueva realidad política, específicamente al dominio de Morena. Escobar coordinará a los diputados del PVEM y Manuel Velasco Coello a los senadores. Velasco ayer pidió licencia a su encargo de gobernador de Chiapas para rendir protesta como senador y luego, por razones de “urgencia”, solicitar que en ese mismo Senado, ya bajo dominio de Morena en votaciones simples, le concedan licencia para regresar a Tuxtla Gutiérrez a encargarse de finiquitar su período de gobernador y, ya habiendo agotado su sexenio, regresar al escaño, donde continuará con la alianza con el obradorismo que practicó al máximo en Chiapas.

Como consecuencia del voto popular de julio pasado, los partidos Encuentro Social (PES) y Nueva Alianza (Panal), perdieron su registro. El Verde, sin embargo, se mantiene como una instancia de simulación democrática y arrendamiento de votos. En su nueva etapa, con una preferencia evidente por lo moreno, pero argumentando para fines comerciales una bandera poliamorosa y “absolutamente independiente”, el Verde pretende dar continuidad impune a la larga historia de aprovechamiento de presupuestos y prerrogativas partidistas para beneficio de los grupos y familias que controlan la franquicia. Nuevos tiempos, viejas historias.
Donald Trump volvió a las andadas y aseguró nuevamente que México pagará el famoso muro fronterizo. La euforia declarativa del lunes, respecto al principio de acuerdo bilateral entre México y Estados Unidos, ha entrado ya en la etapa de revisión de los detalles, de la letra chiquita. Reuters informó que Estados Unidos podría imponer aranceles, de “seguridad nacional” a vehículos producidos por México por encima de ciertos volúmenes. Y el presidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, reconoció que México tuvo que ceder ante EU: “Aunque no son deseables todas las estipulaciones, nos parece que es un acuerdo sostenible en vista de las circunstancias”.

La clamorosa victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador y Morena, el primer día del mes pasado, no se fincó solamente en la creciente transferencia de cuadros, militantes y ánimos votantes del Partido de la Revolución Democrática hacia la nueva organización de centrismo con acento popular. Esa victoria fue más allá de una mera pugna entre partidos hermanos, pero tuvo su despegue y aceleración justamente en el quebranto de la agrupación caracterizada por un sol azteca.

Dominado por el grupo llamado Los Chuchos (con los jesuses, Zambrano y Ortega, más Carlos Navarrete, como principales dirigentes), el PRD selló su caída a mediano plazo luego del error histórico de la firma del Pacto por México. De los diecinueve nombres de personajes que ocuparon la presidencia de su comité nacional (entre electos y designados para interinatos, e incluso un momento en que dos militantes fueron representantes directivos del partido), una tercera parte correspondió al tramo de la convulsión que la adherencia oportunista al pañismo provocó a dicha organización: Zambrano había sucedido a Ortega, y luego entró a escena Navarrete; el aparente control total del chuchismo.

Los problemas internos, sin embargo, obligaron a la salida anticipada de Navarrete y llevaron a un experimento de importación, al hacer presidente del partido a Agustín Basave, quien había sido priista y se hizo perredista en esa coyuntura. Basave renunció en breve tiempo, bajo presión de las corrientes internas que pretendían “hacerlo suyo”, cada cual para su propia conveniencia. Vinieron Beatriz Mojica, Alejandra Barrales y Manuel Granados. Desesperados ante su evidente hundimiento, aceptaron el papel de agregados en el proyecto “frentista” encabezado por el panista Ricardo Anaya. Su derrota electoral, e histórica, ha sido impactante. Y martes, al cuadro de ex presidentes nacionales que han dejado al PRD, se sumó Basave. ¿Qué sigue, en el funeral del sol azteca? ¡Hasta mañana!

Conago y los superdelegados

Sin sesgo electorero
Corral no firmó pro Peña
Velasco y sus brincos
Los gobernadores están haciendo lo necesario para acoplarse a las políticas que aplicará Andrés Manuel López Obrador a partir de diciembre próximo. En la reunión de ayer de la disfuncional Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) no hubo controversias ni discusiones, ni siquiera en el punto de los superdelegados estatales, a los cuales varios mandatarios estatales satanizaban originalmente.
En todo caso, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro (quien fue al encuentro en muletas, por una operación de rodilla), propuso que esos superdelegados sean ajenos a la vida partidista de la entidad a la que sean enviados, para evitar aspiraciones o implicaciones electorales. Y, de preferencia, que esos funcionarios tan poderosos tengan especializaciones técnicas. Alfaro ha dicho en otras ocasiones que él no dialogará con ningún intermediario, como el médico Carlos Lomelí (quien justamente acaba de ser su contrincante por la gubernatura del estado occidental), a quien López Obrador ha designado como representante estatal.
En Twitter, ayer mismo, Alfaro puntualizó que “nuestra coordinación con el gobierno federal será a través de una comunicación directa con el presidente y su gabinete. No aceptaremos una figura política que pretenda invadir la autonomía de los estados”. Sin embargo,  no hubo contestación directa a la propuesta antielectorera del jalisciense (quien se llevó la gubernatura y las principales posiciones de poder local en las pasadas elecciones, a nombre del Movimiento Ciudadano, del que ya se desmarcó el ahora gobernador electo). López Obrador dijo que analizará la sugerencia, pero aseguró que no hará nada que lastime la soberanía política de los estados.
En la reunión, por cierto, se pasó a firmar entre los presentes un cuadro con un texto de reconocimiento a la labor de Enrique Peña Nieto durante el sexenio que está por terminar. El funcionario de la Conago que recolectaba las firmas aseguró al chihuahuense Javier Corral Jurado que ya todos sus colegas habían estampado su adhesión. El panista se negó a firmar el reconocimiento a Peña.
El informante oficial de lo sucedido en la sesión de la Conago fue su presidente en turno, Manuel Velasco Coello, quien sostiene una intensa alianza con López Obrador y Morena. A los varios retorcimientos políticos y jurídicos realizados recientemente por el gobernador de Chiapas para garantizar la continuidad de su grupo en el poder de la entidad, se añade la reforma a la constitución estatal para permitir que Velasco rinda protesta como senador, pida licencia inmediata a ese cargo y retome la gubernatura para ejercerla hasta el último minuto, luego de lo cual brincará a su escaño.
Las disposiciones constitucionales buscaron que los gobernadores en funciones no aprovecharan sus cargos, y los recursos a su disposición, para “competir” por otro cargo de elección popular. Sin embargo, Miguel Ángel Mancera y Velasco Coello utilizaron la coartada de las postulaciones por circunscripción, es decir, no por un estado, sino por un conjunto de ellos o por la totalidad, según la variedad correspondiente, para argumentar que no buscaron las senadurías desde sus posiciones de poder.
Mancera pidió licencia a la gubernatura de la capital del país y fue propuesto por el comité panista de Chiapas para ser senador por la vía plurinominal y, aunque no tiene militancia en ningún partido, ahora coordina la menguada bancada senatorial del Partido de la Revolución Democrática. Velasco ha sido más abusivo: a última hora se hizo incluir en la lista de candidatos del partido que domina a nivel estatal, el Verde Ecologista, para ser candidato por la vía plurinominal. Y ahora, ganador, ha maniobrado para no soltar más que momentáneamente la gubernatura, para luego brincar al Senado.
Muy peculiar alineamiento de buenos comentarios mexicanos respecto al acuerdo comercial con la administración Trump: Peña Nieto, como era previsible, plenamente de acuerdo, pero también López Obrador. Falta ver los detalles.
De entrada, la información que fue fluyendo ayer generó señalamientos de entreguismo de parte de la delegación mexicana, encabezada por los secretarios peñistas, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo. Pero el cierre de esta primera etapa tuvo el aval de Jesús Seade, representante del presidente electo, López Obrador. En lo inmediato, el anuncio de este primer acuerdo (sin la participación de Canadá) otorga a Trump una invaluable carta positiva, en medio de los crecientes problemas que tienen al magnate neoyorquino en una ruta que podría significar pérdida de posiciones en los comicios de noviembre próximo e incluso la promoción de un juicio legislativo con intenciones de destituirlo.
Astillas: La designación de Mario Delgado como coordinador de los diputados federales de Morena es un triunfo de Marcelo Ebrard, el verdadero jefe político de quien fue secretario de Educación y de Finanzas en la administración del ahora futuro canciller quien, en 2012, intentó que Delgado fuera el candidato a la jefatura de gobierno, aunque el acuerdo cupular recayó en Miguel Ángel Mancera… Delgado ha sido el hombre de los dineros de Ebrard, quien ha ido tomando una fuerza política extraordinaria que, sin embargo, no altera la planicie subordinada del obradorismo, pues el futuro secretario de Relaciones Exteriores siempre tendrá el riesgo de que, en momentos de rispidez, usen en su contra expedientes reservados… Resulta extraña la designación de Luis Antonio Ramírez Pineda para que sea el próximo director del Issste. Es diputado local priista en Oaxaca, fue director de finanzas del propio instituto en mención durante la gestión peñista y es hijo de un emblema del priismo clásico, Heladio Ramírez, quien fue líder del sector campesino del PRI, legislador en varias ocasiones y gobernador de la propia Oaxaca… Y, mientras ha vuelto a suelo nacional el dirigente sindical de terciopelo, Napoleón Gómez Urrutia, ya en espera de rendir protesta como senador, ¡hasta mañana!

Poder legislativo moreno

Mayoría simple, segura
El presidencialismo, imán
División en opositores

En términos numéricos y políticos, el partido Morena y su máximo dirigente real, Andrés Manuel López Obrador, quedan en una excepcional situación para que las propuestas legislativas ordinarias que presenten a partir del próximo uno de septiembre sean aprobadas casi de manera automática.

Dado que el propio López Obrador ha adelantado que no impulsará iniciativas de reformas constitucionales durante los tres primeros años de su periodo presidencial, es de suponerse que sin ningún problema sacará adelante todo lo que requiera mayoría simple de votos (y no mayoría calificada, como se exige cuando se toca la letra constitucional) con la ayuda negociada de sus coaligados recientes (los partidos Encuentro Social y el del Trabajo) o, si este mapa coaligado cambiara, con la contribución circunstancial de alguno o algunos de los demás partidos, “opositores” en lo general.

En San Lázaro, la mayoría que formarían Morena, PT y PES, sería incontrovertible, con un total de 308 votos (de un total de 500) derivados de los 191 del partido dominante, 61 de los petistas y 56 del PES. En el Senado sería relativamente menos desahogado, pero plenamente alcanzable: 55 escaños de Morena, más ocho del PES y seis del PT, le darían la mayoría simple con 69 votos, de un total de 128. Los partidos que formaron la coalición Juntos Haremos Historia, de mantenerse unidos a la hora de las votaciones, tendrían, en números redondos, seis de cada diez votos en San Lázaro y cinco de cada diez en el Senado.

Al análisis aritmético favorable a Morena y a López Obrador, deben añadirse dos factores políticos iniciales. El primer dato proviene de la tradicional fuerza del presidencialismo mexicano, aumentada hasta niveles sorpresivos por el triunfo arrollador del político nacido en Tabasco. Salvo el caso del Partido Acción Nacional, que como segunda fuerza en ambas cámaras se queda con el descafeinado mérito de ser la principal oposición, los demás partidos (incluido el Revolucionario Institucional, ahora inserto en el pelotón de la chiquillada) buscarán acercamientos y negociaciones que les permitan la difícil travesía por el virtual desierto político.

El segundo dato favorable a Morena-AMLO (Morena-Gobierno) proviene de las divisiones internas de todos los partidos que le son opositores, con el sostenido aderezo amargo de que los principales partidos derrotados (es decir, PAN y PRI) no han procesado operativa e intelectualmente los motivos de sus derrotas y no han alcanzado a trazar líneas inteligentes y eficaces para tratar de salir del socavón político en un plazo razonable.

El partido aún en el poder, el PRI, tiene en sus menguadas filas legislativas una división inocultable, con bandos que se culpan mutuamente de la derrota presidencial. Unos, acusando abiertamente a Enrique Peña Nieto de haber maniobrado para imponer a tecnócratas ajenos al “verdadero” priismo, de sofocar posteriormente las tenues posibilidades de crecimiento de José Antonio Meade y de “entregarse” a López Obrador. Otros, defienden lo que queda de la casa presidencial y pretenden endilgar la responsabilidad de la derrota a los priistas “tradicionales” y su cauda de corrupción e ineficacia.

En Acción Nacional continúa el pleito entre la corriente dominante, encabezada por el excandidato presidencial, Ricardo Anaya Cortés, y los grupos que culpan a éste del fracaso electoral. El calderonismo, ya sin fuerza al interior del PAN, explora la posibilidad de construir un nuevo partido, con el rebozo de Margarita Zavala Gómez del Campo como recurrente estandarte.

Sin embargo, también en el bloque ganador hay indicios de fisuras. En particular, la bancada del Encuentro Social es considerada proclive a distanciarse o confrontarse de posiciones o iniciativas de Morena que no vayan en la línea ultraderechista del partido evangélico (se habla del PES). Los estrategas morenos también consideran el riesgo de que determinados integrantes de sus bancadas, recién llegados de otros partidos, puedan volver a sus querencias en momentos legislativos críticos.

En ese contexto y como una muestra más del enredijo de intereses y postulaciones que se dieron en los pasados comicios, el Partido del Trabajo acusó a su coaligado y virtual salvador político y aritmético, Morena, de realizar actos ilegales al insertar a candidatos de ese joven partido en las listas del PT.

Podrán alegar los directivos del Partido del Trabajo que, al denunciar las maniobras morenistas, actuaron en defensa propia, pues con sus señalamientos pretendían que les adjudicaran más diputaciones de representación proporcional. Según lo planteado por escrito el pasado ocho, ante el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE), el PT deseaba “invalidar parcialmente” el convenio de coalición que había firmado con Morena y el PES.

Treinta y cinco candidaturas de Morena habrían sido procesadas a través del PT, pasando incluso por encima de sus normas internas y, por ello, la directiva petista solicitó que esas 35 diputaciones ganadas se contabilizaran a Morena y, así, gracias a los mecanismos de asignación de las curules “plurinominales”, pudiera tener el PT nueve asientos más, y no tres. Ya encarrerados, los petistas dejaron esta constancia: “Estimar lo contrario, constituiría, en principio, la aprobación de un acto apartado del principio de legalidad, y, en definitiva, la posible sobrerrepresentación de un partido político en el Congreso”. Finalmente, el INE no aprobó la solicitud del PT (https://goo.gl/2MuEca ). Sin embargo, la denuncia del “aliado” podría ser utilizada por los adversarios explícitos de Morena para exigir la apertura de una investigación y tratar de reducir la supuesta sobrerrepresentación del partido obradorista.

Y, mientras dos representantes de la farándula auténtica dicen que la política no les da plena satisfacción: Sergio Mayer, de Morena, porque la dieta legislativa no le permitirá mantener el tren de vida al que está acostumbrado, y Ernesto D’Alessio, del PES, porque la vanidad es mayor en los foros de la grilla que en los de las telenovelas o el canto. ¡Hasta el próximo lunes!

Los Cárdenas

Romo y los equilibrios
Ramírez Cuevas, a medios
Yáñez, atención ciudadana

En la lista de nombramientos del que será el círculo más cercano a la operación cotidiana de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República, destaca la reaparición de Lázaro Cárdenas Batel, como coordinador de asesores.

Luego de una larga estancia en Estados Unidos, dedicado a asuntos académicos y de investigación, el ex gobernador de Michoacán llega a un cargo político cuya dimensión e influencia dependerán de varios factores, esencialmente del nivel de juego político que le quiera dar su jefe tabasqueño (quien está cargado de personal deseoso de ganar su atención y de promover sus proyectos) y, en ese mismo entorno de intrigas palaciegas, de la aceptación o rechazo que el verdadero primer círculo obradorista otorgue al recién llegado. Quien no hizo ningún sacrificio, del cual haya constancia pública, para el triunfo “de la causa”, salvo algún acompañamiento a AMLO en alguna visita al vecino país del norte.

La designación de Cárdenas Batel es un signo de agradecimiento de López Obrador a Cuauhtémoc Cárdenas, quien dio al oriundo de Tepetitán la oportunidad de ir escalando en la política nacional desde el Partido de la Revolución Democrática, bajo control pleno del ingeniero michoacano en aquellos tiempos. Agradecimiento a pesar del largo distanciamiento político, marcado por el 2000 en que Cárdenas se fue a su casa, derrotado en su segunda campaña presidencial por el imparable Vicente Fox, mientras López Obrador se iba a la jefatura del gobierno capitalino, a iniciar su historia política propia; en cuyo despunte se incluyó la guerra política contra Rosario Robles, cercana a Cárdenas y relacionada, al igual que Carlos Ahumada, con Lázaro, quien será coordinador de asesores en Palacio Nacional.

El guiño a la familia Cárdenas era esperado desde que el ganador de las elecciones presidenciales recibió en su casa de campaña a Cuauhtémoc Cárdenas y a sus hijos, Lázaro y Cuauhtémoc, el pasado 3 de julio, el mismo día en que el tabasqueño por primera vez vería a Enrique Peña Nieto en el ahora tan utilizado Palacio Nacional. En un principio se especuló respecto a la dirección de Petróleos Mexicanos, un puesto que AMLO había ofrecido al jefe de la familia en 2012, según éste declaró en una entrevista periodística.

Etiquetada como representante del nacionalismo revolucionario, en especial de la vertiente histórica encabezada por el general Lázaro Cárdenas del Río, la presencia de un miembro de esa familia podría significar un contrapeso a la figura y acciones de Alfonso Romo, el empresario derechista al que López Obrador ya había “destapado” como jefe de la oficina de la Presidencia de la República desde el pasado 22 de junio, cuando sometió tal designio a “votación”, a mano alzada, entre asistentes a un acto de proselitismo en la Macroplaza de Monterrey.

Hasta ahora, Romo ha sido el hombre de mayor fuerza ejecutiva en el entorno de López Obrador. Jugó un papel central en el convencimiento de sus colegas de la iniciativa privada para apoyar al candidato de Morena y ha sido una especie de vocero extraoficial, pero nunca desmentido, de los corrimientos de AMLO al centro o abiertamente a posiciones gratas al derechismo empresarial. No es usual que López Obrador permita el crecimiento de figuras políticas fuertes ni la concentración de poder en manos ajenas. En ese sentido, Cárdenas Batel podría ser una pieza a utilizar para restablecer equilibrios internos.
Jesús Ramírez Cuevas y César Yáñez Centeno, colaboradores de largo historial en la cercanía con López Obrador, fueron designados, respectivamente, como coordinadores de comunicación social y de política y gobierno (en este caso, con acento intencional y explícito en la atención a los ciudadanos, sus propuestas y quejas o denuncias). El primer círculo tendrá a Alejandro Esquer Verdugo, también de los acompañantes históricos de AMLO, en la secretaría particular; y a Daniel Asaf Manjarrez a cargo de la veintena de ayudantes que cuidarán del todavía presidente electo.

El afecto y la confianza de López Obrador en su coordinador de comunicación social tuvieron expresiones verbales y gráficas. El propio tabasqueño pidió tomarse una fotografía individualizada con Jesús Ramírez Cuevas, a quien tocará lidiar con el difícil cuadro de complicidades y presiones de los principales medios de comunicación, en el contexto de una viciada relación histórica que ahora está llamada a correcciones profundas. Para empezar, por el simple hecho de que será reducido a la mitad el presupuesto del gobierno federal destinado a esos medios. Ramírez Cuevas tiene formación política de izquierda y ha sido director del periódico obradorista Regeneración.

Yáñez Centeno ha sido el silencioso acompañante único de López Obrador en la inmensa mayoría de los viajes por toda la república. Discreto, sólo aparecía detrás del político tabasqueño en las conferencias de prensa que se daban en las escaleras de algún tapanco de mitin o en algún otro momento en que los reporteros abordaban al fundador de Morena: César grababa preguntas y respuestas y, si se daba el caso, enviaba los desmentidos o precisiones del caso. Es de suponerse que descansará al ser relevado de las ingratas tareas de comunicación social: ahora será responsable de atender con cuidado a los ciudadanos que soliciten auxilio o intervención del gobierno obradorista.

Una designación clave es la de Gabriel García Hernández, quien fue poderoso secretario de organización del comité nacional morenista y, ahora, coordinará ni más ni menos que a los delegados obradoristas en estados y regiones; la estructura de centralización del poder en Palacio Nacional y de decisión de inversiones y programas en las entidades federativas. Los adversarios de García lo han acusado con reiteración de ser, además, un recaudador de fondos para operaciones electorales. Ahora tendrá más poder que los gobernadores y una influencia que va más allá de la denominación oficial de su encargo. ¡Hasta mañana!

Ovalle y el asistencialismo electoral

Andrés Manuel López Obrador designó a Ignacio Ovalle Fernández como director de un organismo que se creará a partir del próximo uno de diciembre: Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), que fusionará los encargos que actualmente cumplen Liconsa y Diconsa; remanentes del sistema asistencial-electoral tan utilizado por el presidencialismo priista.

Ovalle Fernández fue secretario privado del presidente Luis Echeverría (quien vivió en Los Pinos de 1970 a 1976) y, a los treinta años de edad, fue designado poderoso secretario de la presidencia (recuérdese que Echeverría, siempre bajo el estigma del Dos de Octubre, impulsó una generación de políticos jóvenes, entre ellos Fidel Herrera, José Murat, Carlos Armando Biebrich y Beatriz Paredes).

Luego, en enero de 1977, ya con José López Portillo en Los Pinos, fue titular de la coordinación general del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (Coplemar), que entre otras dependencias bajo su control tendría al Instituto Nacional Indigenista (INI).

Del cual, en ese mismo 1977, a instancias del gobernador Leandro Rovirosa Wade, el propio López Obrador fue delegado estatal en Tabasco (encargo que permitió al joven funcionario fortalecer una relación de trabajo con comunidades indígenas y crear una base social que le ha permanecido fiel a lo largo de décadas).

A la llegada de Miguel de la Madrid a la presidencia, Ovalle Fernández fue embajador de México en Argentina y, luego, en Cuba. En el arranque de las administraciones abiertamente neoliberales parecía poco atractivo tener en la estructura nacional a un personaje identificado con el “populismo”.

Pero Carlos Salinas de Gortari no tuvo empacho en rehabilitar a Ovalle, al designarlo titular de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), con la intención de consolidar el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), con su reparto de recursos públicos para censar y controlar a las masas votantes y la intención de utilizar esa plataforma para crear la organización electoral del salinismo, el Partido de la Solidaridad.
En noviembre de 1990, Ovalle Fernández fue removido de la dirección general de Conasupo, en medio del escándalo relacionado con los tortivales y las tarjetas “de pobre”. Un mes antes de su renuncia, había puesto en marcha el reparto de vales para que 32 millones de familias recibieran un kilogramo de tortillas gratis al día, durante un periodo que iría del 26 de noviembre de 1990 hasta el 28 de febrero de 1991. Las familias beneficiadas deberían demostrar que tenían ingresos totales de hasta dos salarios mínimos.

Luego de ese periodo de arranque, se pretendía que entraran en función tarjetas con identificación personalizada del usuario, mediante tiras magnéticas, a las que se comenzó a llamar “tarjetas de pobre”; con las cuales el beneficio alcanzaría a unos 40 millones de personas, antes de las elecciones federales intermedias en las que el salinismo buscaría consolidar su “legitimación de facto”.

En un reportaje de aquel año en la revista Proceso, Guillermo Correa incluyó las declaraciones de Genaro Domínguez, de la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios: “Lo que hizo Ovalle fue excederse en la manipulación política del hambre, para comprar el voto con los tortivales. El es experto en eso, pero no entiende que tal forma de ser ya no es efectiva en estos momentos. Ya no opera el dar, el pueblo exige cambios, no más paternalismo”.

Para la Coordinadora de Trabajadores al Servicio del Estado (Cotrase), “los tortivales a domicilio son una vacilada. Ovalle se negó a comprender que no hay más salida que un salario digno y que ahora es más difícil mantenerse en el poder, aprovechándose de las necesidades” ( https://goo.gl/LXZGbm ). Ahora, con López Obrador rumbo a la silla presidencial, Ovalle vuelve a escena.

Las revelaciones de más abusos de sacerdotes católicos contra niños en Estados Unidos ha agravado la crisis en la milenaria institución, que no parece encontrar una vía eficaz y convincente para castigar a sus delictivos representantes y evitar la repetición de tales episodios.

En México se han vivido sistemáticamente abusos similares, aunque la colusión de altos mandos clericales con los jefes del sistema político mexicano han impedido que haya las sanciones adecuadas.

El ejemplo más reciente de esas complicidades protectoras de pederastia sacerdotal lo dio Norberto Rivera, quien durante décadas fue el arzobispo primado de la Ciudad de México. En todo el país se han denunciado casos en que presbíteros han participado en actos de delincuencia sexual, pero la consignación de esos expedientes ante las autoridades judiciales, y el encarcelamiento y sentencia a esos ministros religiosos es ínfimo, en proporción a la abundancia de esos hechos.

La negativa a aceptar la gravedad de los hechos, o la tendencia a tratar de repartir culpas, ha estado presente en las declaraciones de Sergio Obeso, cardenal de Veracruz, quien en conferencia de prensa dijo: “A veces quienes nos acusan, deberían tener tantita pena, porque suelen tener una cola que les pisen muy larga, pero también en lo que a nosotros respecta, nos sentimos muy mal y queremos mejorar”.

La reunión de López Obrador con el Consejo Mexicano de Negocios pareció favorable a ambas partes, al menos en el terreno declarativo. El presidente electo ofreció apoyo a los empresarios, para que haya crecimiento económico, y estos dijeron haber escuchado a un político “pragmático”, con ánimo constructivo y de colaboración.

Se habló de la construcción del nuevo aeropuerto internacional, pues preocupa a las personas de negocios el curso que tenga ese proyecto, de lo cual habló ayer con más precisión el futuro ocupante de la silla presidencial. Y, mientras Luis Videgaray niega que esté retrasando la extradición del ex gobernador priista de Chihuahua, César Duarte, como lo ha asegurado el mandatario panista, Javier Corral. ¡Hasta el próximo lunes!

“Seguridad en ruinas”

En Morelia, Michoacán, el futuro secretario federal de seguridad pública, Alfonso Durazo Montaño, hizo la más cruda crítica al gobierno peñista en la tersa etapa de transición posterior a las elecciones: “el próximo gobierno recibirá una seguridad en ruinas, de ahí el reto a enfrentar”, dijo el sonorense. Añadió: “unos han dicho que México se ha convertido en una tumba; otros aseguran que en una fosa. Así que el reto no será sencillo”. Aun así, advirtiendo que las cosas no se modificarán de la noche a la mañana en esa delicada materia, aseguró que “la gente podrá notar cambios en el corto plazo”.

Andrés Manuel López Obrador recibirá, en realidad, un país en ruinas en muchos rubros importantes. La profundidad y la extensión de la tragedia acumulada, que Peña Nieto agravó particularmente, se irá viendo conforme el futuro equipo de gobierno vaya adentrándose en sus funciones y tenga acceso a documentación y datos reveladores. La suavidad táctica del obradorismo en este tramo transitorio no debe generar la ilusión óptica de que el pasado del sexenio por terminar, de tanto rechazo social en el reciente asomo a las urnas, puede ser olvidado o perdonado. Lo que se ha hecho con el país debe ser recordado y ajustado a los requerimientos legales de justicia, con sus correspondientes sanciones en los casos que sea posible, dejando el perdón y la conmiseración en el ámbito moral al que corresponden tales conceptos.

Ayer, por ejemplo, el más afamado de los creadores de las autodefensas cívicas contra el crimen organizado, el médico José Manuel Mireles, dijo que los foros de consulta sobre pacificación y reconciliación nacionales son “una charlatanería y pura política”, por lo cual abandonó el lugar donde se realizaba uno de ellos, bajo la coordinación del citado Alfonso Durazo Montaño.

El médico Mireles a veces carga de protagonismo sus participaciones y, en esta ocasión, su molestia fue porque en el foro no estaban representados “luchadores sociales” (como él mismo). Aun así, su protesta tiene repercusiones en tanto ha sido clara su cercanía con los planteamientos políticos del lopezobradorismo, al grado de haber aspirado a ser candidato a diputado local por esa vía. Otro de los dirigentes históricos de aquel movimiento de autodefensa, Hipólito Mora, dijo: “Yo no les doy el perdón. Me voy con él a la tumba. Esa chambita se la dejo a Dios, y Dios que decida a quién perdonar y a quién no. Yo sigo con mis ideales”.

Horacio Duarte Olivares ha sido el abogado representante de candidaturas presidenciales de López Obrador ante los institutos federales encargados de las elecciones (en 2006, el IFE; en 2018, el INE). Es parte del grupo ganador en el Estado de México (presidió el comité estatal de Morena) desde Texcoco, con Higinio Martínez como jefe político y Delfina Gómez como principal figura (fue candidata a gobernar la entidad, despojada del triunfo por Alfredo del Mazo y Enrique Peña Nieto). Ahora será subsecretario del trabajo. Se encargará del tema del empleo y, en particular, de programas con jóvenes.

Santiago Nieto Castillo fue destituido de mala manera de la fiscalía especializada en delitos electorales que ocupaba en el ámbito de la Procuraduría General de la República. La línea que no pudo rebasar se llama Expediente Odebrecht y, en específico, la relación de esa empresa corruptora con Emilio Lozoya, para financiar actividades de campaña presidencial de Peña Nieto en 2012, y los posteriores “pagos” de esas inversiones de la firma brasileña desde Petróleos Mexicanos, que Peña encargó a Lozoya. Ahora, Nieto Castillo (quien se definió a favor de AMLO en tiempos de campaña) analiza con el presidente electo los temas de la Fiscalía General de la Nación y otros ámbitos de procuración de justicia.

Otro anuncio del presidente electo: la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. Más allá de la denominación, que hace recordar etiquetas utilizadas por gobiernos pasados, lo importante serán las propuestas de acción que emprenda Adelfo Regino, quien será titular de esa oficina.

Enredos de los nuevos tiempos: Miguel Ángel Mancera nunca fue militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero gobernó la Ciudad de México a nombre de esta organización. Dejó la capital en crisis, para ser candidato a senador por el Partido Acción Nacional, a propuesta del comité panista de… Chiapas. Y ahora está encaminado a ocupar, ese senador llegado en la lista nacional de candidatos del partido de blanco y azul, la coordinación de la bancada del PRD en el Senado.

Ha anunciado Ernesto Cordero Arroyo su retiro de la política, en un gesto que da cuenta del fracaso redondo del grupo encabezado por Felipe Calderón Hinojosa y de su reciente intento de seguir en el poder por la vía conyugal.

Cordero es actuario por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (el ITAM, centro productor de derechistas cuadros técnicos y políticos para consumo de gobiernos panistas y priistas; ahora desplazado, en el esquema de López Obrador, por la UNAM y el Colegio de México). Siempre de la mano de Calderón, ocupó durante el sexenio de éste las secretarías de desarrollo social y de hacienda y, en 2011, Los Pinos trató de imponerlo como candidato a la sucesión, aunque, ya en pleno declive la fuerza calderonista al interior de Acción Nacional, la elección interna fue ganada por Josefina Vázquez Mota. Senador gracias a la cuota para allegados y familiares que consiguió Calderón en 2012, Cordero llegó a presidir la mesa directiva de esa cámara, en una desaseada maniobra en alianza con el PRI y contra el grupo anayista. Expulsado del PAN, dice que ahora se dedicará a tareas profesionales privadas.

Y, mientras los panistas siguen en guerra interna, con acusaciones contra Rafael Moreno Valle, por su presunta asociación política con grupos huachicoleros, y Ernesto Ruffo exigiendo que los coordinadores anayistas de las bancadas legislativas salientes rindan cuentas precisas del uso de los recursos puestos a su disposición. ¡Hasta mañana!

La ministra Sánchez Cordero

Poder judicial en resistencia
Sueldos y privilegios
Jaime Cárdenas: deben ajustarse

La abogada Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila de García Villegas (así era mencionada, con los apellidos de su esposo, en la página oficial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: https://goo.gl/rLKwEg ), es titular de una notaría pública a cuyo ejercicio directo ha solicitado licencia cuando ha sido menester (la 182, en la calle Prado Sur de las Lomas de Chapultepec: https://goo.gl/fgpzWU). Ministra en retiro de la citada Suprema Corte, senadora electa y, si todo transcurre como ha sido anunciado, secretaria de Gobernación a partir del próximo uno de diciembre.

Como ministra en retiro, según lo publicado en el portal de Aristegui Noticias por el especialista Ernesto Villanueva, recibe desde 2015 una pensión de 258 mil pesos mensuales, más gastos de representación y el pago de cinco asistentes con sueldos promedio de 40 mil pesos cada cual. Sobra decir, ha comentado Villanueva en ese texto, que “salvo las cuestionadas pensiones de expresidentes, las prestaciones más cuantiosas son precisamente las de los ministros de la SCJN. Se trata de más del 1000% de las más altas pensiones que otorga el ISSSTE a los servidores públicos del Poder Ejecutivo Federal, y en el Legislativo no existe esa figura.

Este sábado, la ministra en retiro Sánchez Cordero declaró que ya había explicado a su jefe, si es que acepta la secretaría de Gobernación, la inconstitucionalidad de la pretensión de reducir los sueldos de jueces, magistrados y ministros. Aún así, a pesar de una explicación histórica y jurídica de la improcedencia de esa disminución salarial, López Obrador “insistirá” en el tema, según adelantó la jurista.

López Obrador postuló a Sánchez Cordero para Bucareli como un gesto de amplitud política: ella ingresó a la Corte como parte del grupo impulsado por el entonces presidente Ernesto Zedillo para realizar, mediante un golpe de mano, una reforma en la integración y funcionamiento de la Corte (donde duró veinte años como ministra en activo). Enrique Peña Nieto la postuló para ser diputada a nombre de Los Pinos en la pasada asamblea constituyente de la Ciudad de México. E incluso la invitación a encaminarse a Gobernación la tomó mientras era miembro del consejo de administración del Grupo Financiero Banorte, propiedad de los herederos de Roberto González, fundador de Maseca, ahora fusionado el banco correspondiente con Interacciones, de los hermanos Hank González (el dos de agosto de este año renunció al cargo en el consejo de administración).

La ministra asumió su cargo de consejera independiente del grupo financiero el 22 de abril de 2016, a menos de cinco meses de haber dejado la Corte, lo que había sucedido el 30 de noviembre de 2015, en un giro polémico que ha sido señalado como violatorio de las disposiciones del ramo, aunque sin sanción aplicable.

En sentido contrario de la postura de Sánchez Cordero (cuya hija, Paula García Villegas Sánchez Cordero es magistrada de circuito), el constitucionalista Jaime Cárdenas Gracia, de largo activismo crítico en las filas del obradorismo, ha tuiteado: “La contradicción del artículo 94 -prohíbe reducir el salario de los jueces durante su encargo- y el 127 -nadie puede ganar más que el presidente- se resuelve a favor del último, porque atiende al republicanismo y a la justicia: las diferencias entre los demás y los ministros”. También escribió: “La @SCJN no podrá con la presión social. Tendrán que ajustar sus percepciones a lo establecido en el artículo 127 constitucional. La ilegitimidad por su cerrazón puede ser la causa de una reforma a su composición y organización. La independencia judicial no significa privilegios”.

¿Preferirá AMLO cerrar el capítulo con los ahorros anunciados en la Corte (5 mil millones de pesos), sin que la élite judicial baje sus salarios? ¿Buscará cambiar el artículo 94 constitucional? ¿Intentará una reforma al Poder Judicial de la Federación? ¿Sánchez Cordero optará por el Senado o por Gobernación?

Ha regresado a la escena panista el ex candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés. Aplausos le brindaron en una sesión del consejo nacional del partido de blanco y azul, en la que se analizó el pasado proceso electoral; pero sin cargar la tinta contra el político queretano. Además del trato terso a quien algunos suponían se crucificaría por el fracaso del frente experimental que Acción Nacional armó con los partidos de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, volvió a mostrarse el estilo Anaya, de control pleno de los movimientos internos de ese partido que renovará su dirigencia nacional, bajo el manejo de una comisión de siete militantes panistas de los cuales cinco son anayistas.

En esta sucesión en el poder panista, no tiene ninguna viabilidad el calderonismo como tal, que desde 2010, con Felipe Calderón en Los Pinos, fue desplazado del timón partidista. Y el gobernador tras bambalinas de Puebla, Rafael Moreno Valle, senador electo, continúa jugando a la derrota gananciosa, postulándose como aspirante a presidir el PAN, competidor ya especializado en apostar a lo alto para luego negociar compensaciones en la prevista derrota.

Astillas: Reunido con Ricardo Monreal, quien volverá a ser legislador federal, Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no dará línea a otros poderes. En el caso del Senado, con el zacatecano como coordinador de la bancada dominante, el tabasqueño no necesitará tirar línea, pues ambos han sostenido una larga relación de entendimiento (y un grave desentendimiento en el caso de la candidatura a gobernar la Ciudad de México) ya casi sin necesidad de palabras… Y, mientras ha cambiado la denominación de los “coordinadores estatales” del futuro gobierno obradorista, para quedar en “delegados de programas integrales de desarrollo”, los cuales deberán levantar censos electorales, perdón, gubernamentales, casa por casa, familia por familia, de las necesidades a atender. ¡Hasta mañana!

Transición de terciopelo

• Avanzar en SSP y fiscales
• Cuidadores, sin armas
• EPN, bien portado: AMLO

En términos gráficos y declarativos, la segunda reunión de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Enrique Peña Nieto (EPN) confirmó la aterciopelada textura de la transferencia del poder ejecutivo federal.

El De nuevo en Palacio Nacional, en una sesión vespertina, el despacho de los asuntos de interés común pareció transcurrir en un marco de extraordinaria civilidad, según los reportes que los participantes ofrecieron: el priista a través de Twitter y el morenista mediante un mensaje directo a los reporteros que cubrieron el singular acto.

Destaca la clara intención del presidente electo de ir consolidando la estructura de trabajo en materia de procuración de justicia (a través de diversas fiscalías) y de seguridad pública. En este terreno, sobresale la celeridad con que se busca tener a punto la nueva Secretaría de Seguridad Pública en cuanto arranque la gestión lopezobradorista, el primer día de diciembre próximo.

En un gesto de cortesía política, que abona el plácido camino hacia el retiro de Peña Nieto, y que el presidente electo propuso a quien aún ocupa Los Pinos para que avale y empuje en el nuevo congreso federal la aprobación del cuerpo jurídico que reinstale la secretaría que ocupará el sonorense Alfonso Durazo.

Cortesía, se dijo líneas atrás, porque, en estricto sentido, la amplia mayoría de Morena en las dos cámaras de la próxima legislatura, más algunos votos de partidos aliados o deseosos de serlo, haría relativamente innecesaria la intervención de Peña Nieto como “jefe” de las escuálidas bancadas priistas.

Con el mexiquense o sin él, Morena y López Obrador podrían sacar adelante ese punto. Pero López Obrador desea evitarse cualquier obstáculo o retraso y ha decidido compartir con Peña esa faena legislativa que a ambos políticos redituará bonos, sobre todo al tabasqueño, pero también a su anfitrión de ayer.

En el proceso de “normalización” de las áreas relacionadas con la procuración de justicia, López Obrador y Peña Nieto acordaron coordinar esfuerzos para que en diciembre ya esté determinada la titularidad de la Fiscalía General de la Nación (punto en el que continuará la discusión respecto al carácter de esa fiscalía, si abiertamente allegada o vinculada al futuro presidente de la República o si independiente del poder ejecutivo, como lo demandan algunas agrupaciones civiles), la fiscalía anticorrupción y, aún cuando hay actualmente un encargado de esa área, la fiscalía de delitos electorales.

A contrapelo de la precariedad intencional que Peña Nieto sostuvo en esas oficinas, López Obrador empuja para tenerlas funcionando cuanto antes.

El tema de la seguridad personal de AMLO también fue definido: lo cuidarán veinte personas, en igualdad numérica de género y sin armas. Serán profesionistas con, cuando menos, licenciatura. El Estado Mayor Presidencial se reintegrará a la Secretaría de la Defensa Nacional (con esta medida, ampliamente anunciada con anterioridad, los ex presidentes deberían quedar en automático sin los elementos del EMP que han utilizado, casi siempre en términos abusivos).

El delicado tema de la designación de los secretarios de las fuerzas armadas (la Defensa Nacional y la Marina), será tratado por AMLO con los actuales titulares de esos cargos (ya se verá si se mantiene la tradición de que las élites de esas secretarías propongan al presidente entrante ciertos nombres para que este escoja a los nuevos titulares, o AMLO determina sin más tales designaciones).

Se confirmó que el equipo lopezobradorista participará en la confección de la propuesta presupuestal para el año próximo, lo cual evitará tropiezos en el poder legislativo y, eventualmente, retrasos en el arranque del nuevo presidente. Y la cereza del pastel a cuatro manos ha sido la declaración de López Obrador: “El Presidente Peña se está portando muy bien”, dijo, y afirmó que el priista no le ha pedido nada a cambio de estos acuerdos. Tersura, fluidez, entendimiento: la Magia del Poder.

Entrevistado por Carmen Aristegui, el abogado José Agustín Ortiz Pinchetti (quien fue secretario de gobierno con Andrés Manuel López Obrador, como jefe de la administración capitalina, y actualmente es representante de Morena ante el instituto electoral de la Ciudad de México) consideró que el gobernador panista de Chihuahua, Javier Corral Jurado, cometió un “error” al “perseguir” al ex mandatario priista de aquella entidad, César Duarte Jáquez, acusándolo de corrupción y otros delitos.

A juicio de Ortiz Pinchetti, ese tipo de acciones “le quitan recursos y energías (a Corral Jurado) que deberían estar destinados al gobierno”. En ese sentido, encomió la política lopezobradorista del “perdón” (AMLO “va a olvidar y perdonar”), virtualmente el “borrón y cuenta nueva”. Corral tuiteó en respuesta: “Absurda y grotesca esta concepción de reconciliación, bajo la premisa del perdón a la corrupción; se coloca en sentido contrario a una de las motivaciones más importantes de la voluntad popular del 1 de julio. La impunidad perpetúa la corrupción y la injusticia. Es complicidad”.

Ante ello, el ex ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón, dijo no recordar tales consideraciones de Corral durante la reciente visita de AMLO a Chihuahua, donde hubo “cálidos abrazos”, “sentidas palabras” y “reiterados elogios”. Corral reviró: “Si lo que dice José Agustín es lo que piensa hacer @lopezobrador_ se lo diré en público y en privado, como te lo dije a ti de frente, señalándote como uno de los responsables de esta tragedia nacional y el colapso del partido. La amargura no te permite distinguir la civilidad”.

Y, mientras René Bejarano ha puesto fin a la versión de que participaría en el equipo de gobierno lopezobradorista a través de “subcoordinadores” estatales de repartos asistenciales y distribuciones presupuestarias: “No pretendí ni pretendo ningún cargo. Ya tengo muchos cargos de conciencia para tener más. Voy a seguir trabajando como lo vengo haciendo. Esto ya se ha aclarado, esa información que circuló no tenía una sólida fuente”. ¡Hasta el próximo lunes!

Ya: AMLO presidente electo

• Peña: apacible retiro
• Dos “presidentes” y ninguno
• Gabinete y planes, en ajuste

Todo estuvo listo para que este miércoles Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fuera declarado de manera formal como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) despachó en la víspera los asuntos pendientes y dejó el camino despejado para entregar esa constancia de mayoría, que de manera legal reconoce una realidad actuante y vibrante: la condición virtualmente presidencial del político tabasqueño que, a menos de 48 horas de haber recibido una copiosa votación a su favor y de su partido (el uno de julio), ya estaba reunido con el saliente, Enrique Peña Nieto, en Palacio Nacional (el tres de julio, por la mañana).

Y que, desde entonces, ha mantenido una intensa actividad diaria, ocupando a plenitud un foro del que gozosamente casi ha desaparecido el mencionado Peña Nieto; quien antes de las elecciones concentraba la emisión popular de rayos y centellas y, ahora, es una especie de altísimo burócrata en espera de cerrar su ciclo laboral y pasar a un apacible retiro.

Nunca en la historia moderna del presidencialismo se había vivido, entre miembros de distintos partidos, una transferencia de poder tan peculiar: el priista Peña Nieto ha cedido casi por completo la plaza (lo que no hizo con su presunto candidato a la sucesión, José Antonio Meade, a quien rodeó de mandos partidistas y de campaña que obedecían a Los Pinos; y sujetó al abanderado “externo” a los rituales y retórica contraproducentes del priismo más repudiado). Y el morenista López Obrador ha asumido un poder de facto que, siendo así, no tiene efectos vinculantes (es decir, que obliguen a su cumplimiento).

Aunque no es ni puede ser de esa manera, pareciera que en México ha habido dos ocupantes del poder ejecutivo federal, el mexiquense en modo omiso (o modo avión: “encendido”, pero sin ejercer las funciones importantes) y el tabasqueño en modo hiperactivo. Pero, al mismo tiempo, pareciera que en México no ha habido presidentes en este lapso prolongado que va de las elecciones a la toma de posesión. El mexiquense ha estado en abierta fuga de responsabilidades, plenamente dispuesto a hacer lo que su sustituto programado le pida o proponga, deseoso ya de irse a casa a disfrutar lo que le sea posible; el tabasqueño ha movido y removido la parte de cielo y tierra que le ha quedado al alcance, pero sin ejercer más poder que el de la agitación mediática y la preparación de ánimos.

El aparente interregno (se usa este término para denominar el “espacio de tiempo en que un Estado no tiene soberano”, según la Real Academia Española) ha permitido a López Obrador practicar una valiosa tarea exploratoria de corte multidisciplinario. Le ha permitido airear las verdaderas capacidades de sus propuestas para integrar el gabinete presidencial y le ha dado oportunidad de modelar e incluso retorcer algunas de sus propuestas de campaña, para acomodarlas a su nueva realidad en tránsito, de candidato a gobernante. En el caso del gabinete, incluso realizó un cambio de primer nivel, al optar por Marcelo Ebrard para secretario de relaciones exteriores y no por el diplomático originalmente propuesto, Héctor Vasconcelos. Le queda a AMLO la oportunidad de hacer otros ajustes: Olga Sánchez Cordero, por ejemplo, podría encontrar más satisfacción en la actividad senatorial que en la secretaría de Gobernación que requiere un perfil distinto del de la experiencia exclusivamente judicial.

Este lapso pleno de situaciones inéditas, le ha permitido a AMLO ir restando filo a sus propuestas de campaña más comprometedoras. Todo se ha ido amoldando a las nuevas circunstancias, ya no de oposición sino de poder. Ejecutante virtuoso de lo escénico, López Obrador mantiene la atención del respetable público en los detalles circunstanciales y anecdóticos, mientras va procesando su nueva realidad, sus fortalezas y debilidades, lo que puede intentar hacer y lo que, definitivamente, no será alcanzable.

En tanto, en Ciudad Juárez se ha realizado el primer foro de audiencias sobre la pacificación del país y una iniciativa de ley de amnistía a delincuentes relacionados con el crimen organizado. No hubo nada distinto de lo que hasta ahora han expresado las dos principales partes concurrentes: el virtual presidente electo insistió en su tesis del perdón como fórmula para ir saliendo adelante del grave problema de la violencia desatada, y las principales voces de los familiares de las víctimas rechazaron ese enfoque, al condicionar todo perdón a que haya justicia, pues entienden que no puede haber lo primero sin lo segundo.

La añeja consigna, “¡ni perdón ni olvido”!, sintetizó la postura de familiares y activistas, frente al planteamiento lopezobradorista, con tintes cuasi religiosos, del perdón como mecanismo de cura y de salvación. Es probable que en ese punto sustancial se concentren los futuros desahogos verbales relacionados con el tema. Hubo, también, como seguramente sucederá en otros estados de la república, con otros gobernantes, protestas por la presunta desatención del mandatario anfitrión, el panista Javier Corral Jurado, a quien acusaron ante López Obrador de no dar audiencia a quienes demandan la aparición con vida de sus familiares.

Astillas: La destacada deportista sonorense, Ana Gabriela Guevara, será la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). La senadora saliente ha apoyado en términos generales al lopezobradorismo y a Morena, aunque en 2015 hizo un video para llamar a sus paisanos a votar por la candidata del PRI a gobernar Sonora, Claudia Pavlovich… La escritora y académica Margo Glantz dirigirá el Fondo de Cultura Económica (FCE), actualmente a cargo de José Carreño Carlón; otro nombramiento, anunciado por el futuro secretario de educación pública, Esteban Moctezuma Barragán, es el de Raquel Sosa como rectora del nuevo Sistema de Universidades Públicas Benito Juárez… ¡Hasta mañana!

Mensaje a Trump

• A salvo, contratos de energía
• Ingenieros y NAICM
• Slim, un ejemplo: AMLO

Astillero
Julio Hernández López

Andrés Manuel López Obrador envió mensaje con rumbo al norte. Dijo, en una parte de la amplia exposición oratoria que hizo ante ingenieros en el Palacio de Minería de la capital del país, que busca convertir a México en “una potencia y cambiar la correlación de fuerzas; nadie nos va a amenazar con cerrar o militarizar la frontera o construir un muro”./

Las palabras del Virtual Presidente Electo (VPE) tienen consonancia con la escalada retórica de Donald Trump, quien ha retomado el tema del muro y ha vuelto a colocar a los migrantes, sobre todo los de origen mexicano, en el centro de sus alocuciones de excitación electoral. No es que se esté rompiendo la virtual tregua entre el tabasqueño y el neoyorquino (quienes, en este primer tramo de relaciones formales, han hecho notables esfuerzos de acercamiento e identificación): resulta que la realidad necesariamente irá empujando a ambas partes a pertrecharse más abiertamente en sus trincheras originales./

No ha de preocupar especialmente a los estrategas de Washington la posibilidad de que México se convierta de pronto o a mediano plazo en una potencia mundial y sea capaz de enfrentar exitosamente las presiones estadunidenses en materia militar y de migración, pero sí ha de llamar la atención el giro lopezobradorista que, en tiempos tan difíciles (la Casa Blanca buscando respaldo de otros países a su política de intervencionismo abierto en Venezuela, por ejemplo), reivindica las tesis, tan escondidas bajo la alfombra por la administración entreguista de Enrique Peña Nieto, del nacionalismo y la pujanza de México./

Hubo, por lo demás, noticias que podrían compensar las eventuales agruras pasajeras en la Casa Blanca. Enrique Méndez reportó en La Jornada que AMLO “anunció que no se cancelará ninguno de los contratos otorgados en esta administración en materia energética, pero acotó que se rescatará a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad”. No dijo el VPE si el respeto absoluto a los contratos en materia de energéticos es simplemente una decisión política o proviene de un estudio jurídico y administrativo a fondo (ayer mismo, Rocío Nahle, futura secretaría de energía, anunciaba el inicio de la revisión de 105 contratos, tarea que terminará a finales de noviembre). Esta declaración de AMLO cancela las expectativas de acción firme en contra de los contratos firmados al amparo de la reforma energética. Se verá hacia adelante, no hacia atrás: “no les dio tiempo de entregar todas las áreas petroleras y todavía hay campos de dominio de la nación”./

Otra buena noticia para inversionistas nacionales y extranjeros reside en el método develado ayer para resolver el enredo de la construcción, financiamiento y alternativas al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Habrá colaboración gremial: las agrupaciones de ingenieros conocerán los resultados del grupo de análisis técnico formado por especialistas del próximo gobierno federal y, luego, discutirán y tratarán de llegar a acuerdos. Si se dan éstos, con ellos se avanzará en lo que se haya decidido, en otra fase de consulta, para optar de entre tres posibilidades, una de las cuales propone concesionar todo el asunto del nuevo aeropuerto a la iniciativa privada./

La propuesta de que los ingenieros colegiados asesoren gratuitamente en el tema del NAICM fue sometida a votación a mano alzada, con uno de los presentes particularmente observado, el multimillonario Carlos Slim, quien incluso recibió un especial reconocimiento de López Obrador en una parte del discurso de una hora. El hombre cuya fortuna se disparó luego de la peculiar adquisición de Teléfonos de México, durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, fue calificado como “un ingeniero que con esfuerzo, imaginación y talento es un ejemplo, un empresario exitoso” (https://goo.gl/nGTyNE)./

Alfonso Romo dijo, como era previsible, que sus empresas no serán beneficiarias de contratos con la administración federal de la que será poderoso jefe de la oficina presidencial. Tal como se escribió ayer aquí, para ese tipo de negocios no se necesita la participación de una firma bajo vigilancia o sospecha, pues puede utilizarse “alguna de las muchas variantes que la imaginación empresarial puede habilitar cuando oportunidades de este calibre se presentan”./

El propio Romo podría concurrir como testigo de cargo contra su dualidad de empresario y de político con llave de acceso al virtual presidente electo y, cuando éste tome posesión, a la oficina ejecutiva de éste. El 11 de diciembre del año pasado dijo al diario español El País: “En el Gabinete no voy a estar, puedo tener conflictos de intereses y, aunque sean pocos, no quiero que me los hagan grandes” (https://goo.gl/Ak62kX )./

El punto de conflicto de intereses no reside solo en la posibilidad de una burda asignación directa a las empresas de Romo, sino en la información privilegiada y las posibilidades de aprovechamiento de un altísimo cargo para propiciar contratos y ganancias a grupos empresariales cercanos, los cuales pueden posteriormente hacer repartos de ganancias de mil maneras. La historia mexicana de los entendimientos de políticos y empresarios está repleta de episodios de ese tipo./

El 27 de agosto, bajo la conducción de Esteban Moctezuma Barragán, arrancará el proceso de consultas respecto al nuevo marco normativo en materia educativa que aplicaría el próximo gobierno federal. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) declaró que está “siguiendo con detenimiento el discurso tanto del virtual presidente de México como de su próximo secretario de Educación; podemos observar que en el fondo legitiman la reforma educativa, comprometiéndose únicamente a maquillarla y presentarla como algo diferente ante el magisterio nacional”./

Y mientras, el ex candidato presidencial Ricardo Anaya ha reaparecido, pero en su cuenta de Facebook, mediante una fotografía en compañía de Damián Zepeda, todavía presidente del Comité Nacional panista, ¡hasta mañana!

AMLO elude a Trump

“Necesitábamos” a Bartlett
Accidentes, no solo aéreos
Alfaro rechaza “coordinadores”

En su ya habitual conferencia de prensa, no banquetera pero sí de escalera, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) evitó entrar en conflicto declarativo con Donald Trump, quien ya reintegró a su metralla tuitera el tema del muro fronterizo que insiste en que México debe pagar. Diálogo, diálogo y más diálogo, dijo el tabasqueño que mantendrá como método ante las posturas del rubio magnate que se enorgullece públicamente de sus fórmulas salvajes de doblegamiento y negociación con sus interlocutores. Amor y paz, ha dicho AMLO que será su bandera blanca frente a DT. Y aseguró que en su agenda no tiene la palabra innombrable: “muro”.

Por lo pronto, el político de los 30 millones de votos no ha logrado apaciguar las pasiones y razones enderezadas contra el nombramiento de Manuel Bartlett como futuro director de la Comisión Federal de Electricidad. Llegó a decir que le es necesario un perfil como el del poblano (cuyo padre fue gobernador de Tabasco) para combatir la corrupción en la CFE. En las redes sociales continuaba el bombardeo contra Bartlett. Manuel de Jesús Clouthier, hijo del desaparecido Maquío, dedicó rudos tuits al tema.

El accidente sucedido ayer en el aeropuerto de Durango a un avión de Aeroméxico es una oportuna llamada de atención a lo que resta de la administración federal peñista, y sobre todo a los funcionarios del gabinete venidero, respecto a los peligrosos problemas que se viven en el ámbito del transporte público, tanto en el plano urbano (metro capitalino, líneas de metrobús,
autobuses, microbuses y camionetas, así como taxis y servicios de particulares a particulares, en especial Uber y Cabify) como en el federal (autobuses en carreteras, vuelos comerciales).

A la acumulación de ira popular expresada en votos el pasado primero de julio, que arrasó a un sistema político y de gobierno, contribuyó de manera marcada la indolencia extrema de los principales funcionarios públicos ante las quejas y denuncias de usuarios maltratados, dañados en su peculio y en muchas ocasiones expuestos a peligros físicos que pueden llegar al terreno de las lesiones y la muerte.

Los mexicanos saben en general (con las excepciones derivadas del poderío económico y político) que la prestación de servicios públicos de transporte transcurre en el virtual abandono, entre una altanera operatividad empresarial sin controles ni sanciones reales y un aparato gubernamental omiso por razones que el público consumidor supone relacionadas con untamiento monetario de manos y cuentas bancarias. El secretario federal de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, es un hombre largamente dedicado a los negocios, intocable aunque se abran mil socavones o se denuncien miles de contratos y concesiones oscuras. Las procuradurías de la supuesta defensa de consumidores, contribuyentes y usuarios de servicios varios, suelen ser dirigidas más en función de las recaudaciones personales de los altos mandos que de un verdadero servicio público.

A reserva de conocer los detalles específicos del accidente aéreo duranguense (producido en un marco meteorológico adverso), que reportó heridos pero no muertos, es necesario elevar la voz de protesta ante las condiciones irregulares en que se prestan todos esos servicios y exigir que las empresas cumplan con sus obligaciones. Una cosa es un accidente, como tal, y otra cosa es la acumulación de incumplimientos e irregularidades que podrían causar muertes numerosas.

Bartlett y sus dos CFE

Mano dura en lo eléctrico
Romero, Pemex, la amistad
Rosalinda López, ¿al SAT?
Manuel Bartlett Díaz lleva una marca histórica indeleble: su papel como secretario de gobernación del gabinete de Miguel de la Madrid en las elecciones de 1988, cuando una presunta falla del sistema de cómputo agravó la percepción social de que se había realizado un fraude para despojar a Cuauhtémoc Cárdenas de la presidencia de la República, para favorecer a Carlos Salinas de Gortari./
La famosa “caída del sistema” se sumó a otros episodios oscuros (durante su paso por Bucareli se produjo la ejecución del periodista Manuel Buendía) del político que está anunciado como próximo director de la Comisión Federal de Electricidad (mismas siglas, CFE, de la Comisión Federal Electoral que él presidió, la cual organizaba los comicios en aquellos tiempos). No sólo no se arrepintió de los eventuales pecados políticos y cívicos que hubiera cometido en 1988 sino que fue premiado por Salinas de Gortari con la Secretaría de Educación Pública y luego con la gubernatura de Puebla. Pero en 2006 chocó con el mismo sistema del que había sido parte ejecutante y pasó al lopezobradorismo, convirtiéndose en peculiar crítico del neoliberalismo y los excesos del poder, siempre con la furia del converso./
Con ese talante de mano dura y marrullería, va ahora hacia una batalla del gobierno emanado de 30 millones de votos. La Comisión Federal de Electricidad es una cueva de corrupción institucionalizada (ya se topará Bartlett con los expedientes de Enrique Ochoa Reza), de saqueo permanente de la riqueza de la nación. Además, el sindicato de trabajadores electricistas es, como el de los petroleros, un catálogo de privilegios para sus grupos dirigentes./
Así como Bartlett no tiene ninguna prenda académica, técnica ni profesional que lo avale para ser director de la CFE, tampoco las tiene Octavio Romero Oropeza para ser director de Petróleos Mexicanos. Pero, al igual que el ex gobernador poblano (cuyo padre, Manuel Bartlett Bautista, fue gobernador de Tabasco) el ingeniero agrónomo Oropeza, nacido en Jalapa, Tabasco, 59 años atrás, goza de la más completa de las confianzas de López Obrador, con quien siempre ha cumplido funciones relacionadas con lo administrativo y financiero. Ahora va Romero (ORO, sus iniciales) a la pelea contra los monstruos de corrupción de Pemex, su clase directiva acostumbrada a los grandes negocios y la dirigencia sindical convertida en escandaloso ejemplo de lo que México no quiere más./
En mayo de 2013 se casaron la contadora Rosalinda López Hernández y el abogado Rutilio Cruz Escandón Cadenas. Testigo, por parte de ella, fue el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, del Partido de la Revolución Democrática y, por parte de él, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, del Partido Verde Ecologista de México (https://goo.gl/H8ZLu3 )./
Hoy, Rutilio Escandón, el esposo de Rosalinda, es el virtual gobernador electo de Chiapas, postulado por el partido Morena, luego de ser presidente del tribunal estatal de justicia (de la mano del gobernador “Verde”, Velasco Coello). Un hermano de Rosalinda, Adán Augusto López Hernández, es el virtual gobernador electo de Tabasco, postulado por Morena. Una hermana de Rosalinda, Silvia, está casada con el senador Humberto Mayans Canabal, quien tuvo larga carrera política en el Partido Revolucionario Institucional (los senadores electos en Tabasco en 2012 fueron Humberto Mayans, su hermano Fernando, a nombre del PRD, y su cuñado, el citado Adán Augusto)./
Rosalinda ha sido diputada local en dos ocasiones, diputada federal y senadora, a nombre del partido del sol azteca y candidata a presidenta del municipio de Centro (Villahermosa) por el Verde y Acción Nacional. Ahora se menciona con insistencia como la carta que propondrá Andrés Manuel López Obrador para ser la jefa del Servicio de Administración Tributaria, el órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que se encarga de aplicar las normas relacionadas con lo fiscal y las aduanas./
Entre otros asuntos delicados del SAT está el relacionado con los descuentos especiales, los perdones, las devoluciones y en general el muy privilegiado trato de dicha oficina pública a los grandes empresarios, en especial al puñado de ellos que controla la mayor parte de la economía del país. Las medidas de austeridad, justicia y recomposición que ha propuesto Andrés Manuel López Obrador no tendrán pleno sustento, ni legitimidad, si no se obliga a los grandes capitales a pagar lo que deben o han eludido pagar, con la vista fiscal puesta hacia adelante (del uno de diciembre al futuro) pero también en el pasado, con sus deudas y recargos./
De confirmarse la designación de la contadora López Hernández en el SAT, se estará confirmando el eje Chiapas-Tabasco como principal surtidor de cuadros de confianza del próximo gobierno lopezobradorista (no de manera tan marcada como el Estado de México e Hidalgo lo fueron durante el peñanietismo) y se estará reiterando la preferencia de López Obrador por personajes que le ofrezcan garantía de lealtad personal, familiar o regional, aunque no tengan las características idóneas en materia técnica o profesional para el puesto que les sea encargado./
En todo caso, y ello es una apuesta cuyo saldo se demostrará al paso del tiempo, López Obrador está enviando a dos zonas minadas, CFE y Pemex, con sus respectivos sindicatos, a dos personas de su absoluta confianza. Uno, Bartlett, el poblano-tabasqueño, con antecedentes de mano pesada para enfrentar problemas complicados y con una explicable avidez por compensar su juicio histórico. Otro, el acompañante tabasqueño desde el principio de la aventura lopezobradorista, enviado a limpiar y sanear un cuerpo altamente corrupto y no dejarse envolver por las tentaciones de lo mismo./
Y, mientras la fiscalía especializada en delitos electorales avanza en la indagación del fideicomiso para damnificados, abierto por morenistas, mientras otros expedientes se empolvan durante años, ¡hasta mañana!

Osorio Chong y el miniPRI

 Grupito en el Senado
Médico De la Fuente, a la ONU
Comida con Grupo Monterrey
Una fotografía de la próxima bancada senatorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) vale más que mil explicaciones, artículos o columnas sobre el impacto real de la votación del primer día del mes en curso.
Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo y ex secretario de Gobernación (el político teóricamente con mayor responsabilidad en el gabinete de Enrique Peña Nieto, aunque en la práctica el vicepresidente único fue Luis Videgaray Caso), al frente de un puñado de políticos sin mayor futuro que deambular en el Senado durante seis años, en que Morena tendrá el control verdadero de la cámara que desde siempre había sido orgulloso terreno imperial del priismo.
Trece senadores priistas, de los cuales sólo una fórmula ganó su escaño por mayoría de votos (Jorge Carlos Ramírez Marín y Verónica Camino Farjat, en Yucatán). La propia Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, quien preside el comité nacional priista, aunque pareciera que ella preferiría la silla senatorial y no el fideicomiso de liquidación partidista.
Rubén Moreira Valdés, ex gobernador de Coahuila, ejemplo, como muchos de quienes ahora son sus compañeros de bancada, de los excesos políticos que los ciudadanos castigaron en las urnas. Beatriz Paredes, de un pasado del cual sólo quedan álbumes de nostalgia. Eruviel Ávila, otro ex gobernador al que en estas elecciones los ciudadanos le tundieron duro, pues en el Estado de México el priismo también fue barrido.
Y el nuevo jefe de la chiquibancada del miniPRI: Osorio Chong, quien peleó hasta el final la candidatura presidencial priista frente a Peña Nieto, quien optó por José Antonio Meade Kuribreña y, en los arreglos posteriores a la crisis interna, ofreció al hidalguense la coordinación de los senadores priistas, lo cual el miércoles se cumplió.
El PRI, en su escuálida representación actual (similar desastre ha vivido en cuanto a diputaciones federales), de los 128 senadores (64, de mayoría relativa; 32, de primera minoría y otros 32, de representación proporcional), el Revolucionario Institucional se quedará con 13, apenas por encima de los ocho que podría alcanzar el Partido de la Revolución Democrática y de los ocho que tendría el Partido Encuentro Social, a pesar de que perdió el registro y todo gracias a la magia de su alianza con López Obrador.
El PRI en la tercera división, colindante con el Verde y el Movimiento Ciudadano, cada uno con siete senadores, y el del Trabajo con seis (el Panal, Nueva Alianza, solo una posición, y el registro perdido) todas estas estimaciones sujetas aún a eventuales variaciones derivadas de la asignación de senadurías de representación proporcional, frente al nuevo partido hegemónico, Morena, con 55 de los 128 senadores, y la segunda fuerza opositora, Acción Nacional, con 23 escaños.
En otro terreno, el virtual presidente electo propuso al médico con especialidad en psiquiatría, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, para que sea el siguiente embajador de México ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). No hay en su historial nada que avale experiencia y conocimiento específicos en tareas de diplomacia; aunque cierto es que goza de una buena imagen pública y que ha mantenido una actividad política constante. Por lo cual, su nombre ha sido manejado con frecuencia como posible carta de solución en momentos políticos conflictivos. Fue secretario de salud y rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y su sello grupal es el zedillista.
Comió Andrés Manuel López con los selectos integrantes del Grupo Monterrey. Es de suponerse que en esa reunión política, económica y gastronómica se llegó a puntos de acuerdo que eviten choques entre los representantes máximos del poder empresarial norteño y el nuevo poder político nacional. Algunos de los planes lopezobradoristas generan resistencia entre los grandes capitales regiomontanos.
El propio Andrés Manuel López Obrador dijo a los senadores electos de Morena que él había hecho un acuerdo político con el zacatecano Ricardo Monreal, para proponerlo como coordinador de esa bancada. El acuerdo habría sido para que Monreal no dejara Morena, inconforme por la forma en que se manejó la designación de Claudia Sheinbaum como candidata a gobernar la Ciudad de México.
Pero, a pesar de ese anuncio, o justamente debido a él, comenzó a organizarse una contrapartida interna, que busca instalar a Martí Batres como coordinador de los senadores morenos. Sin embargo, el miércoles, en reunión poco concurrida de estos futuros legisladores, se planteó la posibilidad de que Batres asuma la presidencia del Senado, con Monreal como coordinador de la bancada.
Astillas: El PRI nacional defiende la asignación completa de las partidas presupuestales, en sus términos actuales, para el financiamiento de partidos. No están de acuerdo los dirigentes del partido de tres colores con el proyecto morenista, de reducir a la mitad esos ingresos. Y, en una más de esas escenas que hasta hace semanas parecerían imposibles, el PRI ha dicho que se necesita ese dinero para que en las elecciones haya piso parejo y equidad… Pedro Miguel (@navegaciones , en Twitter) dijo el miércoles, en entrevista con Azucena Uresti, en Radio Fórmula, que la multa impuesta por el Instituto Nacional Electoral a Morena, por presuntas irregularidades en el manejo de un fideicomiso para damnificados, es “una resolución que criminaliza la solidaridad; insinúan que hubo cosas raras, pero lo central es que no nos arrepentimos de ser solidarios”… Por lo pronto, el tribunal electoral federal dio entrada a la impugnación de Morena, en este tema del fideicomiso para damnificados, y asignó el expediente al magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, a quien corresponderá hacer la propuesta de sentencia… Y, mientras Banorte ha despedido a cientos de empleados (luego de que hace dos semanas se fusionó con Interacciones, lo cual le convirtió en el segundo banco más importante del país), y Mattel cierra sus fábricas en México (en este caso, impactada la firma juguetera por el cierre de la cadena internacional Toys’R’Us): ¡Hasta el próximo lunes!

Trump: un rapidín telecero

Firmas o me voy
Tratado en discordia
Telenovela bilingüe

 

Sigue la luna de miel. En respuesta a anterior comunicación que había recibido de México, Donald Trump envió una misiva a Andrés Manuel López Obrador que incluye el siguiente párrafo: “Gracias por su amable carta y felicitaciones por su elección; ambos logramos el éxito electoral al proveer una visión clara para hacer a nuestras naciones más fuertes y mejores; tengo gran interés de trabajar de cerca con usted y construir una gran relación entre nuestras dos naciones”.

Una declaración de ese corte no la consiguió ni Luis Videgaray para el desdeñado Enrique de Los Pinos. ¿Cuánto durará el romance binacional y cuáles serán las pruebas de amor político que alguno de ellos pida al otro?

En la misma carta endulzada, que ayer leyó el canciller en proyecto, Marcelo Ebrard, el amoroso Trump muestra una especial urgencia por consumar el trance pendiente, denominado en lenguaje profano como Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El erotismo político busca aplacar sus fuegos internos al urgir a la parte mexicana a una “rápida” renegociación del Tratado en cuestión. Habrá éxito, advierte el galán otoñal desde su Casa Blanca, “solo si lo podemos hacer rápido”, pues “de otra manera tendré que elegir un camino muy distinto al presente”.

¡Oh, no, tan bien que iba el noviazgo: ¿acaso todo ha sido un engaño en busca de un rapidín telecero?! (es decir, relacionado con el TLC, no con las televisoras que cada vez andan más a la baja, ya ven a Televisa buscando la manera de vender su cincuenta por ciento de W Radio).

El pliego de perros amores políticos lleva un triste intento de justificación, por si la relación se trunca. “Lo anterior (es decir, tener que ir él por su lado, olvidando tan tiernas promesas de amor institucional en dos pistas), no es de mi preferencia (‘no soy yo, eres tú’, sería la traducción práctica del florilegio de Donald si es que termina haciéndose pato). Pero sería más redituable para los Estados Unidos y sus contribuyentes (es decir, a fin de cuentas, la aventura amorosa, en caso de no tener una consumación “rápida”, sería hecha a un lado por los compromisos domésticos del pretendiente que, naturalmente, optaría por sus contribuyentes). ¡Oh y más oh!

En estricto sentido, el falso enamorado Trump ni siquiera puede poner plazo a López Obrador para la sublime entrega. Este no tiene aún el poder verdadero, aunque ha asumido un aparente control político de la nación, desplazando al amnistiado Peña Nieto al que el tabasqueño ni siquiera reprocha de forma abierta el tema candente de los diez mil millones de dólares como reestructuración de deuda externa en el tramo final de la actual administración (en todo caso, AMLO sólo habla de que el mexiquense deberá explicar cómo va a utilizar la última piñata presupuestal del sexenio).

Y, en concreto, el tabasqueño no puede responder con propiedad a los requiebros del rubio multimillonario porque las negociaciones del TLCAN las ha conducido el poder languideciente, el de Peña Nieto, entre desdeño, desplantes y abiertas groserías de la parte estadounidense.

El cortejador gringo desea el ayuntamiento de voluntades del saliente Peña y el entrante López Obrador para que pueda firmarse sin objeciones, callando para siempre, el acta de matrimonio comercial renovado al que llaman TLCAN. La bicéfala parte mexicana ni siquiera ha podido ponerse de acuerdo: el celoso Ildefonso Guajardo, secretario ecónomo de la que hasta ahora había sido la casa grande, ha batallado para aceptar y darle su lugar a los comisionados de la casa chica, la lopezobradorista, que dentro de poco será la grande y la única. Pero el ansioso amartelado angloparlante exige rapidez en la consumación del acto comercial, pues de otra manera tendrá que tomar “un camino muy diferente”. No deje de ver el siguiente capítulo de esta telenovela bilingüe. Astillas: Ayer, el Instituto Nacional Electoral abordó, con cierto margen de ambigüedad, la pregunta clave referida a la profundidad y trascendencia que en cuanto a la validez de las elecciones federales pudiera alcanzar el tema del fideicomiso para damnificados que morenistas abrieron y ejercieron… ¿Podrían anularse esas elecciones, y en específico, la presidencial, a partir del expediente del fideicomiso “Por los demás”? El instituto presidido por Lorenzo Córdova constató, según nota de Alonso Urrutia en La Jornada, “que en el fideicomiso no estuvieron involucrados recursos de las prerrogativas de Morena, por lo que se puede concluir que no hay nada que objete el resultado de la elección”… Así pues, una posibilidad va en el sentido de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación deseche la multa y las consideraciones del Instituto Nacional Electoral, disparidad de criterios que ha sucedido con cierta frecuencia entre ambos órganos… La otra posibilidad es que el tribunal confirme la multa y lo considerado por el INE, sin ir más allá en cuanto a la validez de las elecciones… O que ese tribunal, por sí mismo y más allá de lo que haya “constatado” el INE, tome o no en cuenta tales sucesos para “ilustrar” su criterio respecto a la declaración de validez o invalidez de ciertos procesos.

AMLO y Trump, ¡estupendos!

Enigmáticos entendimientos
Clave, el corredor transístmico
“Muro” pagado por México
Hay luna de miel entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump. El presidente de Estados Unidos, que respecto a otros países y políticos se ha comportado enfáticamente de manera necia, ventajosa, grosera e intolerante, se deshace en edulcorados comentarios respecto al tabasqueño que presidirá México.
A su vez, el político de los inusitados treinta millones de votos (30mdv) se esmera en una reciprocidad pública, a tal grado que no se ahorró la declaratoria expresa de afinidades personales e históricas con el rubio multimillonario que hasta hace unas horas era uno de los personajes más repudiados por la opinión pública mexicana. Sin reparos, López Obrador ha equiparado: “En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante” (¿De verdad está desplazado en Estados Unidos “el establishment o régimen predominante”? ¿Cómo tomarán los demócratas estadunidenses este alineamiento de AMLO con Trump? ¿Y, si el magnate pierde su intento de volver a ser electo?)./
Contra lo que se había manejado casi como una verdad histórica, una sentencia geopolítica inapelable, el gobierno de Estados Unidos pareció no tener mayor interés, durante el proceso electoral, en impedir que en México se asentara un gobierno progresista, populista o de centroizquierda, según se le quisiera clasificar. Ahora, a la luz de los hechos políticos, pareciera que la administración Trump vio con simpatía el ascenso electoral del creador del partido Morena./
La burbuja de felicidad binacional ha pasado por una llamada de media hora entre Trump y AMLO, que fue cordial y plena de acuerdos básicos, a diferencia de la sostenida con Enrique Peña Nieto (quien había sacrificado todo en aras de una buena relación con quien más de una vez se portó como patán con el ocupante de Los Pinos). Luego, una visita de alto nivel a la casa de campaña, ahora sede del gobierno federal virtualmente electo, con una condescendencia impensable, hasta en términos de protocolo y seguridad física de los visitantes. Un periodista del país vecino incluso aseguró que, en su círculo íntimo de trabajo, Trump se refería a López Obrador como “Juan Trump”.
Y, ayer, la contundente confirmación lunamielera: ““El nuevo Presidente [Andrés Manuel López Obrador], una persona estupenda. Conversé con él por largo tiempo en una llamada. Hizo un gran trabajo, un voto tremendo. Y tienen mucha confianza en él en México. Y eso es bueno. Estamos hablando de hacer algo muy impresionante, muy positivo para ambos países” (https://goo.gl/TLpTqM ), dijo Trump.
Las palabras del presidente de Estados Unidos, tan rijoso en otras latitudes, se produjo al otro día de que el futuro secretario de relaciones exteriores de México, Marcelo Ebrard, dio lectura a la carta que AMLO envió a Trump por conducto de Mike Pompeo, el secretario de estado que encabezó la comitiva estadunidense recientemente reunida con el tabasqueño y su equipo de trabajo.
En esa carta, López Obrador detalla, entre otros temas de política interior mexicana puestos a consideración del estadunidense, un punto de particular interés estratégico para Trump: la creación del corredor transístmico que dividirá al país desde Salina Cruz, Oaxaca, hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Una especie de muro fronterizo como el que Trump ha prometido a su electorado que México terminará pagando: una barrera de contención del flujo migratorio centroamericano que solo podrá avanzar hasta esa franja de “desarrollo económico” que desde ahora enfrenta críticas y oposición. Rumbo a las elecciones presidenciales de 2020, cuando Trump buscará otros cuatro años de residencia en la Casa Blanca, los planes de AMLO y Alfonso Romo pueden significar un alivio significativo en cuanto a su relación con la base de origen mexicano. Nada en política es gratis, menos en la visión global del país que no tiene amigos, sino intereses.
En particular, conviene releer la parte en que AMLO relata sus planes a Trump: “Toda esa franja del Istmo se convertirá en zona libre o franca. Como es obvio, este proyecto se llevará a cabo sin menoscabo de nuestra soberanía y se promoverá con la participación del sector público, privado y social. En este caso, como en cualquier otro proyecto, se tendrán en cuenta los impactos ambientales y no se pasará por encima de los derechos de los pobladores y de los propietarios de las tierras, por el contrario, serán tomados en cuenta, consultados e incorporados como parte sustantiva del proyecto. En particular, los dueños de las tierras que formarán parte de este corredor serán invitados a participar como accionistas de la empresa que se constituya con este propósito”.
Es probable que con otro proponente, sin el bono democrático de López Obrador, este proyecto generaría una discusión intensa y una oposición activa. El corredor transístmico y las Zonas Económicas Especiales consolidan las políticas neoliberales y abrirán paso a nuevas élites de capital, en una recomposición que significará oportunidades acotadas para los habitantes de esas regiones. El virtual vicepresidente económico, Alfonso Romo, los empresarios que se han aliado al proyecto lopezobradorista y los intereses trasnacionales empujados por Washington, constituirán en el sur del país un nuevo mapa de capitales, con un proyecto político de permanencia en el poder durante varios sexenios.
Y, mientras ha fallado una tarjeta electrónica del palacio flotante en el que viaja Enrique Peña Nieto, avión que hasta ahora no encuentra quién lo compre a partir del próximo diciembre, ¡hasta mañana, con el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, advirtiendo que está en contra de la “consulta popular” sobre la construcción del aeropuerto internacional!

Las “trampas” de la ley

Fideicomiso a litigio
Encono y desconfianza
Odebrecht y otros pendientes 
La trampa, o el retorcimiento, está en el concepto de legalidad: con el caso del morenizado fideicomiso para damnificados por el sismo se va tendiendo un cerco de “legalidad”, selectiva y magnificada, en torno a Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El mismo sistema o aparato de poder que “reconoció” sin chistar el arrasador triunfo electoral del tabasqueño ahora buscará someter al virtual Presidente electo a los términos de esa misma normatividad administrada en primera instancia por el Instituto Nacional Electoral (INE) y, en segunda y definitiva, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), órgano este que en unas semanas deberá declarar válidas o inválidas las recientes elecciones y sus resultados.
En estricto sentido jurídico, y en el plano de “normalidad” legal y electoral que se pretende derivar del extraño primero de julio reciente (“normalidad” asumida con temeridad y desmemoria por parte de algunos de los presuntos beneficiados por este falso milagro), el expediente del fideicomiso denominado “Por los demás” debería transitar, sin mayores sobresaltos ni aspavientos, por las vías institucionales.
La investigación realizada por la Unidad Técnica de Fiscalización del INE contiene suficientes datos e indicios de una actividad de particulares (la creación del mencionado fideicomiso), relacionada con un partido: desde la dirección fiscal, que es la misma de la sede nacional de Morena, hasta la militancia de quienes depositaban y quienes recibían recursos económicos. Si fuera cierto lo que hasta ahora sostiene el INE en este caso, se estaría en presencia de una conducta jurídicamente punible. También, desde luego, existe la posibilidad de que sea falsa o intencionalmente exagerada la narrativa respecto a esos depósitos y retiros, y  que haya sido genuina y demostrable la presunta intencionalidad de asistencialismo postsísmico y no de manipulación económica para fines electorales.
Pero ese paso de superior evaluación judicial, en aras de la “normalidad” y la “legalidad” supuestamente reinstaladas el primer día del mes en curso, corresponde al antes mencionado tribunal electoral federal. Los directivos de Morena, y el virtual Presidente electo, han quedado entrampados en esos senderos de los “nuevos tiempos”: como depositarios de un apabullante poder político en espera de su formal instalación institucional, podrían haberse declarado pulcramente dispuestos a que las instancias adecuadas analicen y valoren los datos del expediente presentado por el INE y la cuantiosa multa impuesta. En lugar de ello, están optando por el adjetivo y la calificación, más lo político que lo jurídico, más el posicionamiento en el campo de batalla postelectoral que el esclarecimiento en el terreno “institucional”.
Suficientes motivos hay, desde luego, para el encono y la desconfianza. El aparato peñista se ha especializado en cometer descomunales atracos a la letra legal para encubrir conductas delictivas que, en otras condiciones, probablemente habrían llevado a la deposición de Enrique Peña Nieto y a la cancelación del registro del Partido Revolucionario Institucional, sólo a causa del caso Odebrecht y el financiamiento con fondos extranjeros para parte de la campaña presidencial de 2012, caso de escándalo internacional que mediante métodos francamente mafiosos se ha impedido investigar y castigar en su vertiente mexicana. Recientes casos de extrema delincuencia electoral impune se vivieron en los comicios de Coahuila y el Estado de México.
Con tales antecedentes y contexto, es natural que el súbito fulgor justiciero del INE sea percibido como parte del entrampamiento al que los poderes subsistentes pretenden someter al tabasqueño. Hoy, la ley electoral; mañana, las leyes laborales respecto a despidos y reajustes en el aparato burocrático federal; más adelante, leyes internacionales para oponerse a cualquier pretensión de ajustes en contratos en materia energética: las trampas de la ley.
No está de más recordar, en este escenario complicado, la relación del principal responsable de la investigación del INE respecto al fideicomiso “Por los demás”. Lizandro Núñez Picazo es el director de la Unidad Técnica de Fiscalización (UTF) del mencionado INE. Licenciado en contaduría por el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, con maestría en derecho fiscal por la Universidad Autónoma de Durango y un doctorado en ciencias de lo fiscal por el Instituto de Especialización para Ejecutivos.
Desde el primer día del presente año, Núñez Picazo funge como director de la UTF y, dado que durante los veinte años anteriores de su carrera profesional había estado en la secretaría federal de hacienda, bajo mandos que incluyeron a Luis Videgaray y a José Antonio Meade, hubo objeciones partidistas a su designación.
Astillas: Mil cuatrocientos altavoces fallaron en la Ciudad de México a la hora de emitir una alarma sísmica. También las cámaras de videograbación suelen estar fuera de servicio cuando se necesitan para esclarecer algún hecho delictivo. Los trenes del Metro se descomponen cada vez con más frecuencia. Simples estampas de la cotidianidad chilanga… Vicente Fox está decidido a no caerse de la cartelera cómica: eludió la revisión aduanal en un aeropuerto guanajuatense y se quiso justificar arguyendo que se brincó los protocolos de seguridad porque quería ir a los servicios sanitarios… Ah, también dijo el mencionado Fox que las pensiones y servicios a los ex presidentes no son un abuso de poder… Y, mientras AMLO ha informado que donó medio millón de pesos, provenientes de las regalías del más reciente de sus libros, al polémico fideicomiso para damnificados.
¡Hasta el próximo lunes, con Porfirio Muñoz Ledo encaminado a ser el coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro y, como presidente de la mesa directiva, será quien coloque a López Obrador la banda presidencial el primero de diciembre!

La lentitud que AMLO requiere

Premuras y errores
Desgaste, exacerbación
Cuidar más los pasos y fases
Andrés Manuel López Obrador ha pasado algunos días de descanso en su finca chiapaneca de altisonante nombre (“la Chingada”: hipotético destino final de su carrera electoral, si su triunfo le hubiera sido robado). No sólo buscaría esta semana, en ese remanso del sureste, el justo y necesario reposo, luego de una larguísima campaña y una trepidante toma virtual del poder presidencial, a cinco meses de rendir la protesta oficial: también le serviría la holganza para reflexionar, según él mismo declaró.
Un cuidadoso estratega político, como es él, debería (a juicio de esta columna calmosa) retornar a la arena política con un reloj táctico de horas más lentas. La velocidad en escena (no en la prosodia), las múltiples pistas, la apropiación vertiginosa del espacio de poder dejado taimadamente por Enrique Peña Nieto, no le están aportando al tabasqueño ni más ni mejores prendas de las que ya obtuvo de manera abrumadora hace menos de tres semanas. En las urnas le dieron casi todo el poder, un control político exagerado y un bono de legitimidad como ningún otro presidente, así que de muy poco le servirá mantener un ritmo de opositor en campaña, el frenesí de quien se cree convocado a “no perder ni un minuto” en la reconstrucción nacional.
Ni remotamente se propone aquí que el futuro jefe máximo de la nación se tire a la hamaca y desatienda sus obligaciones (para eso, y peores cosas, ya están el citado Peña Nieto y muchos políticos “tradicionales”). Lo que, en dado caso, se le sugiere al hiperactivo creador de Morena, es que cuide más sus pasos políticos, que no celebre en borrador los detalles secundarios de sus planes y propósitos más controvertidos sino que espere a tenerlos afinados, bien cocinados, para darlos a conocer cuando hayan adquirido perfiles de realidad inminente.
De otra manera, sin necesidad política de ello, sin ganancia real más que la de la espectacularidad mediática, López Obrador se arriesga a cometer errores que de inmediato están siendo utilizados para desgastar su figura y para exacerbar una percepción precoz (apenas van 19 días de que se conoció el primer apunte creíble del resultado de la elección presidencial) del “peligro” que puede representar para el segmento de ese México que aceptó su victoria electoral pero que está siendo incentivado para que “dude” de la viabilidad de sus políticas.
Sólo por dar dos ejemplos: Nada urgía para que se hablara de una aceptación formal del Papa Francisco para participar (así fuera mediante videoconferencia) en las tareas de pacificación del país; y nada obligaba a violentar las normas de mínima diplomacia con un ejército zapatista de por sí tan reacio a precipitaciones informativas sobre presuntos primeros puntos de diálogo.
Y en esa guerra de desgaste dosificado que le están aplicando al hombre de los 30 millones de votos, entre la preocupación de empleados de confianza por los despidos anunciados y entre la clase política y burocrática por la reducción de sus ingresos, la cantada formalización de una multa (recurrible ante el tribunal electoral) por el manejo de un fideicomiso originalmente anunciado para beneficiar a damnificados del pasado sismo y finalmente utilizado para movimientos bancarios, según afirma el Instituto Nacional Electoral, que habrían tenido destinatarios partidistas.
Despacio, que llevo prisa, dice la conseja popular. Andrés: ¡más despacio, por favor! Solo así se podrá apreciar de mejor manera la textura y profundidad (o la falta de ellas) de lo que hoy está sobre la mesa pública.
En otro tema: el lector Abraham Elías Martínez envía una precisión que esta columna agradece: “Al final de la entrega publicada el miércoles, se comenta que la deuda del gobierno federal subió 14%. Eso es impreciso. Lo correcto sería decir que subió 14 puntos porcentuales. El incremento es del 42%, pues el porcentaje pasó, de acuerdo a sus datos, de 33% del PIB, a 48% del PIB. El incremento porcentual se obtiene de dividir el incremento neto (14) entre el valor original (33), de ahí sale el 42% de incremento”.
La priista que gobierna Sonora, Claudia Pavlovich, no pudo sostener la pretensión de imponer una reforma legislativa que le diera un poder extraordinario, frente a la apabullante irrupción de Morena en ese escenario norteño. Por lo pronto, ha pedido al congreso local, dominado hasta ahora (ya sólo por dos meses) por el PRI y sus multicolores aliados, que no procesen la iniciativa de modificaciones constitucionales y legales que habrían constituido un golpe legislativo a la voluntad popular expresada en urnas el primer día del mes en curso.
La “Ley Veto” que impulsaba la gobernadora Pavlovich generó una protesta creciente, con convocatorias a manifestaciones públicas y atención pública nacional. El primer intento ha sido frenado, pero no necesariamente ha sido el definitivo. Los poderes desplazados electoralmente por el fenómeno López Obrador siguen buscando la manera de mantener a salvo sus intereses.
Astillas: El pasado 29 de junio se habló aquí (https://goo.gl/AdjHY2 ) de los riesgos derivados de la indagación del Instituto Nacional Electoral sobre el fideicomiso originalmente anunciado para beneficiar a damnificados por el sismo del 19 de septiembre del año pasado. En esa entrega se mencionó “la tentación de anular” algunos de los previsibles triunfos de Morena. El INE no logró determinar la relación electoral de ese manejo financiero, pero sí impuso una multa cuantiosa y asentó la versión oficial de que hubo malos manejos en esa cuenta. Ya veremos en qué termina un asunto que puede tener implicaciones judiciales… Y, mientras el tribunal electoral federal ha revocado las risibles multas ínfimas impuestas por el INE a los aspirantes a candidaturas presidenciales sin partido (Margarita Zavala, Armando Ríos Píter y Jaime Rodríguez Calderón) que cometieron actos ilegales en la obtención de firmas, y ha demandado que les apliquen “sanciones ejemplares”. ¡Hasta mañana!

La Corte y la austeridad

Resistencias institucionales
Alejandro Encinas y los 43
Nombramientos en Cultura
El plan de austeridad de la próxima administración federal va avanzando conforme a lo anunciado en campaña por Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Se ha confirmado que, al iniciar el sexenio moreno, habrá reducción de salarios (comenzando por el del propio tabasqueño), supresión de prebendas y gastos especiales, cancelación de subsecretarías y direcciones generales y ajustes en las áreas de empleados de confianza, entre otras medidas de ahorro.
Ese abatimiento de rangos de salarios y prestaciones puede aplicarse de inmediato en ciertos ámbitos laborales al alcance de López Obrador, pero serán enfrentados, por las vías jurídicas y políticas, por quienes ya tengan derechos adquiridos y consideren que están siendo afectados por las nuevas disposiciones. Para reordenamientos y, desde luego, para la descentralización de secretarías, la nueva administración deberá negociar los términos con las organizaciones sindicales de cada ramo y, en lo global, con la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, históricamente aliada al Partido Revolucionario Institucional.
En los dos poderes restantes, serán sus propios órganos de gobierno los que acepten o rechacen las propuestas lopezobradoristas. En especial, el poder judicial de la federación ha expresado, por voz del ministro Luis María Aguilar, su rechazo a la disminución de sus ingresos y prestaciones, sabidamente muy altas. En pocas palabras, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha manifestado que los altos cargos judiciales necesitan de las actuales condiciones económicas para cumplir con decoro sus encargos y resistir a ciertas tentaciones.
La postura defensiva de ese poder judicial ha producido una inmediata repulsa en el nuevo tribunal público, constituido por las redes sociales, sobre todo en sus vertientes tuitera y feisbuquera. No queda bien colocado ese poder ante la creciente avanzada ciudadana que demanda acompasar todo el aparato público a las necesidades de ahorro y austeridad que ha propuesto el próximo presidente de la República.
 Por otra parte, hay nombramientos, anuncios e indicios que resultan alentadores, en el conjunto de decisiones múltiples que está tomando Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como virtual presidente electo .
Alejandro Encinas Rodríguez será subsecretario de Gobernación, encargado de los asuntos de derechos humanos, población y migración y, en particular, del caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, respecto al cual la sociedad exige conocer la verdad de lo sucedido y que haya castigo contundente para  los autores, físicos e intelectuales, no sólo de los actos delictivos de aquella noche y madrugada sino de la posterior maquinación de Estado para encubrir y mentir (aparte del propio Enrique Peña Nieto, son personajes centrales Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón de Lucio). Hombre de izquierda, con una amplia carrera en cargos legislativos (asambleísta capitalino, diputado y senador), ejecutivos (jefe de gobierno del Distrito Federal, a la salida de AMLO en 2005) y partidistas (en el sol azteca), Alejandro Encinas tiene ahora una responsabilidad histórica.
En la Secretaría Federal de Cultura, a cargo de Alejandra Frausto Guerrero (quien fue directora y luego secretaria de Cultura con Ángel Aguirre Rivero en el gobierno de Guerrero; luego directora general de culturas populares, en la administración de Peña Nieto, y directora ejecutiva del Seminario de Cultura Mexicana), se informó que ocuparán cargos importantes la escritora Laura Esquivel (subsecretaria de diversidad cultural), el poeta y activista Mardonio Carballo (Dirección de Culturas Populares) y la cineasta María Novaro (dirección del Instituto Mexicano de Cinematografía). En los tres casos se ha escogido a personajes conocedores de la materia de la que se encargarán, y cuentan con sensibilidad y compromiso sociales. También se ha anunciado (con protestas inmediatas) la probable confirmación de Diego Prieto al frente del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en cuyos niveles directivos se han enquistado grupos nocivos, especializados en la depredación y la simulación.
El proyectivo secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, ha hecho saber que a partir de lo que hoy es el histórico Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) se creará una Agencia Nacional de Inteligencia (¿a cuyos agentes se denominará popularmente “anicetos”?). Una diferencia, según ha señalado el político sonorense, es que la nueva agencia no se dedicará al espionaje para fines partidistas o políticos. El Estado mexicano y su gobierno requieren, desde luego, un órgano de inteligencia y seguridad nacionales, que cumpla sus tareas con legalidad y legitimidad. El actual Cisen, como la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda, se han convertido, al paso de los años y, en especial durante la administración peñista, en oficinas de espionaje de opositores y de la clase política en general, mecanismos de suministro de material a Los Pinos para emprender campañas de descalificación o de procesamiento legal a los personajes seleccionados por quien ocupa la Presidencia de la República./
Astillas: El Virtual Presidente Electo buscará a sus recientes adversarios electorales, en busca de reconciliación y de conocer sus planes políticos… De José Antonio Meade se ha hablado con insistencia sobre su probable nombramiento como subgobernador del Banco de México. Este organismo autónomo no forma parte del gabinete presidencial, pero la buena voluntad política del próximo presidente de la República podría facilitar la llegada del ex candidato del PRI al Banxico, en un escalón que en corto plazo le permitiría llegar a la gubernatura que en su momento rechazó al preferir la candidatura presidencial… ¡Hasta mañana!

Alto al cártel inmobiliario empresarios y políticos

Gordillo, al ataque
PRI, fantasmal, se “democratiza”
La espectacular caída de una pretenciosa construcción arquitectónica en el sur de la Ciudad de México, a cargo del despacho Sordo Madaleno, ha (re)puesto sobre la mesa de la discusión pública el tema de la corrupción de autoridades, gobiernos y empresarios en el desarrollo de proyectos inmobiliarios.
No es un tema menor ni aislado: es un problema nacional (desde el más modesto de los gobiernos municipales, hasta la cúspide del gobierno federal) y forma parte del método de deformación criminal de las relaciones entre los ciudadanos y los políticos; de acumulación de recursos para bienestar de estos y sus grupos y para el financiamiento de campañas y candidaturas electorales que, de llegar al poder, reproducen los esquemas pactados de corrupción, en un círculo contrario a lo virtuoso.
En el caso de Artz Pedregal está presente además, un rasgo distintivo de la perniciosa política de represión y difamación que han establecido muchos gobernantes en contra de los movimientos ciudadanos que denuncian los arreglos corruptos y se oponen a edificaciones evidentemente lesivas.
A pesar de que ya se habían advertido los riesgos de esa construcción ahora caída, y que grupos de vecinos habían protestado por las diversas irregularidades, la respuesta del gobierno de Miguel Ángel Mancera fue el envío de fuerza pública de disuasión.
También es importante advertir en este episodio capitalino la presencia de un grupo, el Riobóo, encargado de los cálculos de ingeniería estructural de la plaza que parcialmente se desplomó el jueves. Dicho grupo fue mencionado por el entonces candidato presidencial, Ricardo Anaya, como privilegiado en la asignación directa de contratos durante la administración de Andrés Manuel López Obrador en el gobierno del Distrito Federal; lapso durante el cual participó en la construcción del segundo piso vial.
Es de esperarse que en las nuevas circunstancias políticas del país, derivadas del aplastante triunfo de López Obrador y de una gran cantidad de candidatos de Morena a cargos de elección popular, el reclamo general contra la corrupción sea adecuadamente correspondido con la inhibición de prácticas de favoritismo hacia determinadas firmas empresariales. En particular, la nación vive una crisis inmobiliaria, producto de la alta corrupción institucionalizada.
Los constructores y los políticos realizan entendimientos oscuros, de mutua culpabilidad, que permiten la realización de proyectos de mala calidad y violatorios de leyes y disposiciones reglamentarias, con el comprador o el usuario como víctima predeterminada. Todo ello debe ser frenado.
El grupo de Elba Esther Gordillo reanuda su ofensiva contra Juan Díaz de la Torre, el tambaleante directivo oficial del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En un par de videos que ese grupo ha hecho circular, se menciona el contexto político adverso para el citado Díaz de la Torre: perdió el PRI, al que estaba asociado; perdió su registro en el Partido Nueva Alianza y perdió el dirigente su propia candidatura a legislador federal.
En cambio, la corriente gordillista se siente fortalecida por el hecho de que su jefa despacha ya en casa, así sea en reclusión domiciliaria; y que las Redes Sociales Progresistas (dirigidas por Fernando Sánchez, Juan Iván Peña y Rafael Ochoa Guzmán) colaboraron, sobre todo en el terreno de la representación en casillas, en el proyecto amplio de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, el gordillismo busca la reivindicación pública de la profesora chiapaneca, la destitución de Díaz de la Torre y la convocatoria a elecciones en las que participaría dicha corriente.
A destiempo, hundido en su mayor crisis, deseoso de cambiar hasta de nombre, el Partido Revolucionario Institucional (lo que queda de él) ha hecho saber, por voz de René Juárez, que preguntará a sus militantes qué se debe corregir y que elegirá democráticamente a sus dirigentes. ¡Lástima, Margarito!
No es una noticia alentadora la propuesta de Raymundo Collins Flores para que sea el próximo secretario de seguridad pública del gobierno de la Ciudad de México. Sus anteriores encargos importantes le colocaron en ámbitos sumamente propicios para los actos de corrupción: la dirección de la Central de Abasto, con Marcelo Ebrard como jefe de gobierno, y el Instituto de Vivienda, con Miguel Ángel Mancera como titular del poder ejecutivo de la Ciudad de México. Nada relevante o trascendente hizo Collins en esos cargos, en materia de combate real a la corrupción. Lo que sucedía, siguió sucediendo.
Es delicado que no se esté buscando un perfil conforme a los nuevos tiempos políticos. La Ciudad de México vive una espiral delictiva derivada, entre otras causas, del virtual abandono político en que la dejó quien prometió cuidarla durante seis años: Miguel Ángel Mancera, quien botó el timón chilango para irse de candidato a senador ¡por una circunscripción electoral en la que su “domicilio” está en Chiapas!
En su lugar, quedó el abogado hidalguense José Ramón Amieva Gálvez, quien ocupó durante el lapso mancerista los puestos de consejero jurídico, secretario de desarrollo social, fugaz secretario de Gobierno y, finalmente, gobernante sustituto. A la renuncia de Hiram Almeida, en una situación de creciente violencia en calles y domicilios capitalinos, Amieva ha propuesto a Enrique Peña Nieto, conforme a la legislación de la materia, que nombre a Collins como nuevo secretario de seguridad pública, en el peligroso tramo final de gobierno conocido como Año de Hidalgo.
Y mientras un tribunal colegiado en materia penal entregaba figuradamente un pastel de regalo a quienes fueron trabajadores de la Compañía Mexicana de Aviación (que ayer cumplió 97 años de haber sido fundada), al negar el amparo de la justicia federal a Gastón Azcárraga, el empresario que la condujo dolosamente a la quiebra, lo cual podría llevar al cumplimiento de las órdenes de aprehensión contra el mencionado Azcárraga,  ¡hasta el próximo lunes!

AMLO: designaciones polémicas

Toma parcial de poder
De la plaza, a la silla
Mondragón y Kalb: 1D 2012

 

En la relampagueante toma parcial del poder que ha ejecutado en más de una intensa semana (reunión con Enrique Peña Nieto, conferencia telefónica con varios jefes de Estado y en especial con Donald Trump, conferencias de prensa al mayoreo, baños viales de pueblo, cambios y anuncios de su pregabinete, esbozo de políticas prácticas en temas delicados) , Andrés Manuel López Obrador ha ido transitando de la condición de líder opositor en plaza pública (doce años en ese ejercicio) a su nueva realidad, la de factor de equilibrio económico, político y social de un régimen que desde una sala de terapia intensiva le ha entregado un dominio parcial (Peña Nieto convertido desde hace meses en una figura decorativa de aquello que le es gozoso).

Y dentro de pocos meses, el control casi total del aparato de poder (a partir del 1 de septiembre el manejo del poder legislativo federal, con mayoría, en sus alianzas partidistas, en las bancadas del Senado y la cámara de diputados; a partir del 1 de diciembre, la pieza rectora de la vida política nacional, la silla del presidencialismo súperpoderoso).

Convertido en urgente pieza de salvamento (en el Astillero del pasado 3 se escribió: “Dicho con claridad: el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de corrección para no hundirse ni provocar un estallido social” https://goo.gl/A8kHAB), López Obrador ha acelerado su exposición al ácido de la crítica y el desgaste. Aún no toma el poder presidencial, pero ya ejerce una supremacía política diariamente manifiesta. Sus nombramientos, ajustes, declaraciones y consideraciones aún no constituyen hechos políticos en firme, pues la portación de la banda presidencial le queda a menos de cinco meses de distancia; pero, en esa extraña suerte de cogobierno gratamente aceptado por ambas partes, los actos y dichos de AMLO tienen fuerza política (y causan discusión) cual si fueran decretos.

La precoz polémica se ha abierto paso a la hora de anunciar una pieza relativamente secundaria en el esquema de consulta pública sobre la amnistía en materia de delitos menores relacionados con el crimen organizado.

Manuel Mondragón y Kalb, un médico con grado oficial en la Marina, usuario ostentoso de mano dura en los mandos policiacos que le ha tocado ejercer, apareció en el listado de quienes podrían asesorar en la organización de la mencionada consulta; que fue detallada por quienes serán secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero y el político nunca en retiro, Alfonso Durazo Montaño (ambos, a la vez, senadores electos; ella anunció que ocupará su escaño tres meses y pasará a Bucareli, entre versiones de que podría ser instruida para que se enamore más de la vida legislativa que del rudo ejercicio político junto al Reloj Chino).

Mondragón y Kalb simboliza justamente el tipo de comportamiento policiaco que los votantes de izquierda o progresistas no desean más y, por ello, se generó una repulsa en redes sociales que fue reconocida por López Obrador en declaraciones, pero sin el correctivo correspondiente. Bienvenidas las críticas, pero Mondragón sigue adelante, era el mensaje práctico hasta este domingo pasado. A Mondragón y Kalb se le recuerda especialmente por el operativo policiaco del día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, como ocupante de Los Pinos.

Ese uno de diciembre de 2012, aún con Marcelo Ebrard como jefe del gobierno capitalino (dejaría el cargo hasta el 5 de diciembre), el estilo tolerante (hasta excesos, incluso) de la policía capitalina, cambió conforme a las necesidades de la imposición peñista, llegada al poder a billetazos, pero también a garrotazos. Hubo un muerto, el profesor de teatro, Juan Francisco Kuykendall; centenares de golpeados, detenidos y consignados judicialmente, y la instauración formal del método policiaco del “encapsulamiento” de protestas y manifestaciones.

Otra designación peculiar fue la de Germán Martínez Cázares (GMC) para que ocupe la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social a partir del 1 de diciembre próximo. GMC fue parte del primer círculo de Felipe Calderón Hinojosa en la elección presidencial de 2006 y, como representante del Partido Acción Nacional ante el Instituto Federal Electoral; defendió ardorosamente la legalidad y legitimidad del resultado oficial que, con una diferencia porcentual de 0.56 %, adjudicó a Calderón en Los Pinos, entre fuerte y sostenida protesta por lo que se consideró un fraude electoral.

Distanciado luego de Calderón, quien lo hizo presidente del comité nacional panista, y luego secretario de la Función Pública (absolutamente ineficaz en cuanto al combate a la corrupción en el servicio público), Martínez Cázares se dedicó al ejercicio de la abogacía hasta que, este año, López Obrador le ofreció ser el candidato oficial a Fiscal General de la Nación. Declinó tal ofrecimiento, pero luego aceptó ser candidato a senador en una ubicación de privilegio, en la zona de máxima viabilidad.

Es muy probable que con tal premio senatorial hubiera sido suficiente, pero ahora se le ha anunciado para ir a dirigir el IMSS. Se le ha señalado como parte de los panistas que, del “jefe” Diego hasta César Nava, han usado la política para hacerse ricos como abogados (https://goo.gl/N5QnLx ) No es un político con vocación popular sino de élites; su perfil abiertamente derechista favorecerá los planes de privatización en salud pública, y no tiene ninguna experiencia en el puesto que vuelve a ser utilizado como descarada moneda para el pago de favores políticos, privilegiando las negociaciones grupales y no la calidad profesional.

Y, mientras Rafael Moreno Valle se queda en primera instancia con el gobierno de Puebla, aunque resta la resolución judicial respecto a las impugnaciones presentadas por Miguel Barbosa y Morena. ¡Hasta mañana!, con Adolfo Ríos, ex portero profesional, postulado por Morena, PES y PT, impugnando también los resultados en el municipio de Querétaro, donde se declaró una diferencia de 0.34% a favor del PAN gobernante!

Puebla: oportunidad de cambio

Anular elecciones
Ni Martha Erika ni Barbosa
Violencia y fraude, documentados 
Parecería de necesaria salud pública anular las elecciones en Puebla. Ninguno de los dos contendientes principales (, por una coalición encabezada por el Partido Acción Nacional), y Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, por una coalición con Morena al frente, acredita las prendas adecuadas para hacerse con legalidad y legitimidad del mando de la importante entidad federativa que ha desentonado, respecto al más o menos apaciguado panorama electoral que se ha observado en general a lo largo del país.
La panista Alonso Hidalgo ha sido hasta hoy la beneficiaria clara de una elección de estado que operó su principal promotor y evidente jefe político, Rafael Moreno Valle, quien fue gobernador, dejó a un minigobernador de transición (Antonio Gali) y postuló a su esposa como candidata a la sucesión. Moreno Valle pretende instalar un cacicazgo sin atenuantes, él mismo como virtual senador y su esposa ya declarada, en primera instancia, como triunfadora del proceso poblano.
Otros dos experimentos dinásticos a nivel de gubernatura fueron derrotados este uno de julio en las urnas: en Veracruz, el padre Miguel Ángel Yunes con su hijo del mismo nombre; en Morelos, el padre Graco Ramírez con su hijo adoptivo, Rodrigo Gayosso.
Pero en Puebla, la continuidad conyugal del morenismo panista fue confrontada por el peculiar morenismo de otro personaje con malas referencias en ciertos sectores de la entidad: el mencionado Miguel Barbosa, proveniente de la escuela política de Los Chuchos (la corriente creada y dirigida por los jesuses, Ortega y Zambrano, dominante durante mucho tiempo en el partido del Sol Azteca.
Los ciudadanos de Puebla se toparon así, a la hora de las urnas, ante una lamentable ausencia de razones, en positivo, para definir su voto. En todo caso, tuvieron que decidir en función de lo menos peor, de lo menos inaceptable. Moreno Valle, expriista, promovido en su momento por Elba Esther Gordillo, y ahora panista, había construido una falsa aspiración presidencial para canjearla en su momento por la candidatura panista al gobierno de Puebla, para su cónyuge. Barbosa, experredista, brincador de oportunidad hacia la complaciente Morena, había canjeado el capital político que tenía, a nombre del Sol Azteca, para traspasarlo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.
Dado que el morenismo panista tuvo más recursos y fuerza (el aparato del gobierno estatal puesto al servicio de la esposa del aspirante a cacique), los resultados oficiales favorecen ya a Martha Erika. Por su parte, el morenismo barbosista se abalanzó a un salón de un hotel céntrico de la ciudad capital para denunciar una especie de “cueva de mapaches”. El abogado Santiago Nieto Castillo (en su momento, impulsado para ser fiscal federal de delitos electorales justamente por Barbosa, desde el PRD) ha registrado, a nombre de Morena, todos los elementos que podrían sustentar el recuento de votos.
Pero Morena, desde su dirección nacional, ha considerado que, más que defender la probable victoria de Barbosa, lo que procede es la anulación completa de la elección. Es decir, ni Alonso Hidalgo ni Barbosa Huerta. Es probable que esa sea la mejor solución posible, en tanto el cúmulo de irregularidades cometidas por Moreno Valle y su esposa hacen imposible “limpiar” la elección.
Además, y eso podría ser la gran ganancia para Puebla y para los dos principales partidos contendientes, se abriría la oportunidad a un cambio de baraja. El panismo, ya sin la presión chantajista de Moreno Valle ni la necesidad de Ricardo Anaya de ceder Puebla a cambio de eliminar obstáculos a su propia candidatura presidencial, podría presentar una carta sin tufo de continuidad dinástica, caciquil. Morena, por su parte, podría postular a un candidato sin la merma evidente que significa Barbosa, de tal manera que esa candidatura depurada hiciera más congruente la emisión del voto a favor del joven partido y sus aliados.
Para tener claro el contexto en el que Barbosa se hizo de la candidatura poblana, ha de recordarse que el lunes 27 de marzo de 2017 se realizó una peculiar cena en las oficinas de Andrés Manuel López Obrador en la colonia Roma de la Ciudad de México. Once senadores que habían llegado a su escaño bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) anunciaban su decisión de apoyar la candidatura presidencial del político tabasqueño, postulado por un partido adverso al PRD, llamado Morena. El principal organizador de esa transferencia de capital político había sido Miguel Barbosa Huerta, quien coordinaba la bancada senatorial del PRD y, en un pragmático juego de intercambio de servicios con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), había presidido, un año y medio atrás, la mesa directiva de esa cámara impropiamente llamada “alta” (en el sistema legislativo mexicano no hay cámaras altas ni bajas, aunque sí hay algunas facultades exclusivas de cada una).
En otro tema: es necesario dar mucha claridad al anuncio de que la administración lopezobradorista se propone crear una policía fronteriza, que en el sur del país se encargará de contener la migración irregular de centroamericanos en tránsito hacia Estados Unidos (aunque cada vez son más quienes prefieren quedarse en México). El gobierno de Enrique Peña Nieto ha sido vergonzosamente complaciente con planes de Donald Trump como, justamente, la conversión de la frontera sur mexicana en una zona a conveniencia de los intereses políticos y de seguridad nacional de Washington.
El tema tiene especial relevancia a la luz de la visita, este viernes, del secretario de Estado, Mike Pompeo (y otros funcionarios estadunidenses: el secretario del Tesoro, y el yerno y asesor del propio Donald Trump), a Peña Nieto y, también, a López Obrador, a este en sus oficinas de la colonia Roma./
Y, mientras en Acción Nacional sube de tono la pelea por el control del partido, ¡hasta mañana!

Morena (AMLO), a cuatro años

• 30 mdv: vaticinio cumplido
• (Casi) Todo el poder
• Sí es “fenómeno mundial”
Cuatro años atrás, el 9 de julio de 2014, la atención estaba centrada en los pormenores mundialistas de Brasil: en sesión de tiros penales, Argentina vencía a Holanda y pasaba a la final futbolera, que sería contra Alemania. Ese mismo día, el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE), otorgaba registro a tres nuevos partidos: Humanista, Encuentro Social y Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
El último párrafo de la nota, publicada por la reportera Georgina Saldierna en La Jornada, asentaba: “Entre las tareas de Morena se encuentra la creación de una oposición real, pues el Pacto por México sepultó a la que había; que haya una fuerza política que defienda a la gente de medidas que la afectan, como los gasolinazos, y lograr cambios por la vía pacífica y electoral”. A la sesión del INE asistieron Martí Batres y Berta Luján, presidente y secretaria general del nuevo partido, y tres de los principales juristas de esa organización, Bernardo Bátiz, José Agustín Ortiz Pinchetti y Jaime Cárdenas Gracia.
En la misma edición del 10 de julio, en la que se publicó la nota sobre el registro de Morena, se incluyó una entrevista con el creador y dirigente real de ese partido, Andrés Manuel López Obrador. En un párrafo, Alma Muñoz y Roberto Garduño dejaron constancia de un vaticinio, casi increíble en su momento: “Calcula (López Obrador) que en cuatro años de trabajo con el pueblo podrá obtener 30 millones de votos, casi el doble de los conseguidos en las pasadas elecciones presidenciales, en 2012”./
López Obrador excedió por 46 mil votos su profecía electoral: obtuvo 30 millones 46 mil voluntades a favor, lo cual constituyó 53.17% del total de votos emitidos: la más alta votación conseguida por un candidato presidencial en la etapa postrevolucionaria (Francisco I. Madero, en elección extraordinaria, luego de la partida de Porfirio Díaz, obtuvo 99.27% de la votación indirecta entonces vigente, en la que participaron 27 mil electores representativos). El candidato tabasqueño obtuvo más de la mitad de los votos emitidos, sin controversia alguna y dotado de la máxima legitimidad (Carlos Salinas de Gortari, por ejemplo, también obtuvo oficialmente más de la mitad de los votos, gracias a unas décimas de punto, pero envuelto en una evidente crisis de legitimidad).
Pero el triunfo de AMLO no fue único. El primer día del mes en curso cambió de manera escandalosa el mapa del poder político mexicano, en una dimensión que aún no se alcanza a apreciar en su totalidad y profundidad. Salvo Guanajuato, a donde ayer fue de visita el actual ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, casi en confirmación geográfica de su soledad política, el huracán Andrés Manuel barrió con casi todo lo posible, haciéndose, en un giro que en sí mismo entraña el riesgo del caudillismo y el autoritarismo, siempre presentes en la historia nacional, del control del poder legislativo federal, con mayoría en las cámaras de diputados y de senadores; de la mayoría de las gubernaturas en disputa, entre ellas la estratégica de la Ciudad de México (con Claudia Sheinbaum al frente); de la mayoría de los congresos estatales (lo cual significa un trascendente paso hacia la fiscalización de los dineros públicos en las entidades federativas, donde los gobernadores saqueadores han tenido permanente impunidad); y de las principales presidencias municipales del país que estuvieron en juego. Con esa fuerza podrá definir, además, cargos en organismos nacionales autónomos y nuevos ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Hoy celebramos 4 años del registro de Morena como partido político. Dejo que cada quien que haga sus propias reflexiones porque yo, en este caso, no soy objetivo. Sostengo que es un fenómeno mundial”, tuiteó ayer López Obrador. Ciertamente es un fenómeno mundial. Hay que puntualizarlo sin regateos, con la esperanza de que esa concentración de poder produzca los cambios urgentes que México demanda.
Astillas: Ayer, @padresolalinde tuiteó: “Hago un llamado a los asesores ideológicos de los hermanos y hermanas zapatistas para que permitan el encuentro, el diálogo y la construcción del México que queremos. Podemos caminar juntos y unidos”. Es un señalamiento fuerte el considerar que “los asesores ideológicos” de los zapatistas les permiten a estos, o no, asumir determinadas posturas, como si hubiera un paternalismo político en esas comunidades con alta predominancia indígena… Es mucho el poder criminal que ha acumulado el huachicoleo, negocio en el que participan políticos y autoridades. La advertencia de López Obrador, de que enfrentará ese saqueo ya casi normalizado, requiere que el VPE (virtual presidente electo) cuente con una mayor protección profesional… En Acción Nacional, la única fuerza de oposición medianamente en pie, conforme a la nueva realidad partidista, Ricardo Anaya ha confirmado que no regresará a la presidencia del comité nacional; Damián Zepeda, el encargado actual, dice que seguiré en el puesto; y el calderonismo, tan borrado de la escena, trata de hacer alharaca… Manuel Velasco Coello es el personaje del anterior tablero del poder que mejor se ha reacomodado. Hizo alianza con Morena desde muchos meses atrás y desde este partido colocó a un propio como sucesor (Rutilio Escandón) y a algunos de sus más fieles en cargos legislativos (Eduardo Ramírez, senador). Y a última hora logró que en la lista del Verde lo apuntaran como candidato a un escaño, en uno de los lugares más viables de la lista correspondiente. Ahora, el PRD impugna al cuasi senador Velasco… Y, mientras inicia el proceso de liquidación de dos partidos que no alcanzaron la votación mínima para sobrevivir, Nueva Alianza (Panal), creación original de Elba Esther Gordillo, ahora en poder del peñismo esa organización, y Encuentro Social (ironía: pierde el registro pero se queda con un extraordinario número de diputados y senadores, gracias a la portentosa alianza con Morena), ¡hasta mañana!

Trump, Pompeo, AMLO, Ebrard

S) Vasconcelos, al senado
Washington desea “garantías”
Belinda, la “vocera” indiscreta
De cara a la delicada visita que el 13 de este mes hará a México el secretario de Estado de la administración Trump, Mike Pompeo (director de la CIA antes de pasar a la oficina ejecutora de las políticas de Estados Unidos con el mundo), el virtual presidente electo (VPE), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), decidió sustituir a su carta original para la cancillería, el diplomático Héctor Vasconcelos, por una pieza de mayor densidad política y operativa, Marcelo Ebrard (ME). Vasconcelos, asumirá una senaduría y será presidente de la comisión de relaciones exteriores.
Pompeo viene, según informó su vocera, Heather Nauert, a “reafirmar la alianza  “entre Estados Unidos y México para combatir organizaciones criminales transnacionales y también la epidemia de opiáceos. También discutirá esfuerzos para incrementar el comercio, reducir la migración irregular y manejar nuestra frontera compartida”. El secretario de Estado se reunirá con el actual ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, el canciller mexicano Luis Videgaray, el VPE López Obrador y, es de suponerse, Ebrard, no sólo como traductor.
La administración Trump ha mostrado una inusual cara de amabilidad y solidaridad hacia el VPE, mediante una llamada de más de media hora y declaraciones afectuosas del magnate que ahora reside en la Casa Blanca (“sabía que iba -o ibas- a ser presidente de México”).
Pero tal fachada amistosa puede desaparecer de pronto si su enviado cree que no obtiene las adecuadas “garantías”, de parte de López Obrador, o de que las políticas interior, exterior y económica no se manejarán conforme a los parámetros que Washington desea.
La vocera Nauert dijo que, además de dar continuidad a la “cooperación” que se ha tenido durante la administración saliente (“cooperación” que, a juicio de este tecleador, ha sido sometimiento) “Estados Unidos está deseando trabajar más de cerca con López Obrador para seguir fortaleciendo la relación entre EU y México, cuando la nueva Administración tome posesión el 1 de diciembre”.
En el plano del frío pragmatismo que debe mover a López Obrador en temas tan trascendentes, es positiva la incorporación de Ebrard, quien tiene una larga experiencia política, desde su paso por el Partido Revolucionario Institucional de la mano de su mentor y amigo, Manuel Camacho Solís, ya fallecido, hasta la declinación, en marzo del 2000, a su endeble candidatura a jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, para sumarse a la de López Obrador. Ebrard era postulado por el Partido del Centro Democrático y AMLO por una coalición encabezada por el PRD.
En 2011, Ebrard declinó a su pretensión del momento, la de ser candidato presidencial del PRD. Una presunta encuesta (de la que nunca se supo nada real) definió que el tabasqueño sería el aspirante a Palacio Nacional y Ebrard siguió como jefe del gobierno capitalino, en el marco de una negociación que implicó la designación conjunta de Miguel Ángel Mancera como sucesor en el mando chilango. Seis años de trayecto político con espinas para Marcelo, golpeado crecientemente por Mancera y acusado de haber propiciado o permitido una serie de caras irregularidades en la línea del metro que era su orgullo, la 12, la Dorada.
A pesar de ese encono conjunto (Mancera por un lado; Peña Nieto por el otro, envenenado el ambiente pinolero por la versión de que ME habría filtrado datos de la Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec), Ebrard pudo regresar de un largo autoexilio en París y en Estados Unidos; país este donde colaboró con la campaña de Hillary Clinton y donde tiene a un conocido clave, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Guiliani, quien ahora forma parte del equipo de abogados que representan a Donald Trump en el caso de la “trama rusa”.
La inclusión de Ebrard en el gabinete fue anunciada con anticipación por la cantante Belinda, en un twitter “indiscreto”. Además, la misma Belinda había dado las gracias en el Estadio Azteca, al final de su participación en el cierre de campaña de López Obrador, tanto a este como al propio Ebrard.
Proveniente de la coordinación en una circunscripción electoral norteña, y ahora anunciado como futuro canciller, Ebrard necesariamente genera revuelo futurista. Es alguien que ha buscado ser presidente de la República y el VPE, al generar este movimiento del avispero político (pudo haber dejado a Ebrard como uno más del equipo de transición, sin especificar el cargo), ha adelantado la natural especulación que normalmente los presidentes mexicanos retardan hasta el día en que anuncian su gabinete, ya a unas horas o pocos días de la toma de posesión decembrina.
El ajuste hecho en la secretaría de la diplomacia, a partir de que Vasconcelos tiene la oportunidad de ejercer el cargo de senador, abre las puertas a posteriores movimientos en dos cargos clave, la secretaría de Gobernación y la secretaría de Seguridad Pública.
En ambos casos, los titulares propuestos tienen la posibilidad de optar por un escaño. Olga Sánchez Cordero, ministra de la Suprema Corte, en retiro, y Alfonso Durazo, parecieran hasta hoy encaminados a tan importantes cargos administrativos, pero las circunstancias políticas podrían generar más movimientos en el tablero lopezobradorista.
Astillas: Vergonzosas multas ínfimas del INE a quienes recurrieron a fotocopias de credenciales de elector para simular que eran apoyos para candidaturas sin partido: Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón habrán de pagar doce mil pesos en total. Impunidad de cuello “independiente”… Apapacho de Peña Nieto a José Antonio Meade, a quien recibió en Los Pinos para agradecerle que haya colaborado con su administración.
Sonrientes, ambos, en las fotografías oficiales… Y, mientras AMLO ha anunciado que a su toma de posesión invitará a Donald Trump, lo cual es un gesto político obligado, a pesar de la postura del estadunidense hacia México; pero también ha hecho saber un giro de no intervencionismo respecto a Venezuela, ¡Hasta el próximo lunes!

Concordia en Palacio

•  AMLO ocupa vacíos
•  Elogio a Peña Nieto
• Reconocimiento a Videgaray
No parecieran provenir de un escenario previo a las elecciones tan denso y tan cargado de presagios negativos, incluso violentos.
Fueron dos caballeros de la política que a contrapelo de la realidad montada (los preparativos para un fraude nacional de última hora, que no fue activado) e incluso de la realidad actual (antier mismo, problemas graves en Puebla y en algunos lugares de Chiapas), se condujeron por pasillos y salones del Palacio Nacional para dar testimonio público de su voluntad gustosa de escenificar una transición administrativa de terciopelo.
El tabasqueño y el mexiquense en un ejercicio de  máxima distensión política en lo inmediato, al enviar a los mercados y los inversionistas un mensaje de tranquilidad para sus intereses, e incluso, en un lance de máximo acompasamiento con las políticas del saliente Enrique Peña Nieto, de adhesión a temas críticos como la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (dijo AMLO que tenía información de que el equipo negociador peñista había estado haciendo las cosas bien, y citó a las secretarías de Economía y de Relaciones Exteriores, ¡oh, Luis Videgaray de las negociaciones discretas, no sólo en cuanto a política externa: dónde vino a brincarle un reconocimiento a su trabajo!
Sonrientes y bien entendidos los dos personajes en una presentación pública que tuvo como marco de referencia una reunión de hora y media en la que se habló, además del TLCAN, del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; de la reforma energética y sus contratos; del presupuesto de egresos a presentar para 2019, y del futuro arranque de los trabajos de un equipo de transición.
El encuentro, que se dió antes de que el tribunal electoral federal haya validado la elección y haya declarado a determinado candidato como presidente electo, transcurrió conforme al nuevo signo de la política mexicana en tiempos de López Obrador: amor y paz.
La letra legal, la división de poderes y la necesidad de que actos del poder ejecutivo no entrañen para un candidato un reconocimiento de facto que el tribunal electoral debe otorgar con formalidades jurídicas, cedieron ante las necesidades políticas de las dos personalidades concurrentes.
Por lo pronto, Andrés Manuel López Obrador avanzó de manera notable en la captura amable (tal vez sería más propio usar el vocablo “cesión”) de una porción del ejercicio presidencial que Peña Nieto tiene abandonado o subejercido, sumido el mexiquense en preocupantes tramos de evaporación de responsabilidades. El martes, en Palacio Nacional, hubo un político en ejercicio y con poder, y un acompañante amable y decorativo. Sin embargo, el protocolario Peña Nieto también tuvo importantes beneficios.
Es probable que en los años recientes no haya recibido el ocupante de Los Pinos una oxigenación política como la que le brindó el tabasqueño institucionalizado. De entrada, describió el encuentro como “cordial, amistoso, importante”, y elogió con primor la conducta del mexiquense ante el proceso electoral concluido en su fase de las urnas: “Yo he padecido de ese intervencionismo faccioso que no corresponde a sistemas políticos democráticos y ahora debo reconocer que el presidente Enrique Peña Nieto actuó con respeto y las elecciones fueron, en lo general, libres y limpias”.
Imparable en su ruta electoral, también lo es ya López Obrador en su trayecto rumbo a la silla presidencial: dialogará próximamente, en México, con Mike Pompeo, quien era director de la CIA en la administración Trump y de ahí pasó a ser secretario de Estado.
Asistirá a una reunión de presidentes en Puerto Vallarta a fines de este mes y el martes mismo se reunió con los miembros de su gabinete para darles tareas a cumplir. Los próximos dos meses y medio se dedicará a planear y supervisar su programa de gobierno, y a mediados de septiembre reanudará su trote viajero,“hasta finales de noviembre para presentar en cada región de México el plan de desarrollo integral”.
Por cierto, la oficina de Peña Nieto, ante la peculiar reunión de advenimiento en Palacio Nacional, con un candidato que aún no es declarado presidente electo, se sintió necesitada de puntualizar mediante boletín de prensa que “de conformidad con el régimen electoral vigente, se deberán realizar los cómputos distritales y, posteriormente, la calificación de la elección por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, antes de que este último pueda emitir la constancia de mayoría del Presidente electo. A partir de ese momento, dará inicio el proceso formal de transición previsto por nuestro marco jurídico”.
Rebeca Xicohténcatl Corona, magistrada del Supremo Tribunal de Justicia de Tlaxcala, publicó en su cuenta de Facebook: “dice el dicho que el agua siempre busca su nivel… y el uno de julio, la mayoría de los mexicanos que votaron a favor de López Obrador son gente mediocre (…)  No lo digo de forma despectiva, sino en la real acepción de la palabra”, pues son “gentes (sic) que buscan sin el mínimo esfuerzo obtener grandes beneficios” (El sol de Tlaxcala: https://goo.gl/mcGskq).
Astillas: Cuauhtémoc Cárdenas y sus hijos,  Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas Batel, estuvieron el martes en la casa de campaña de López Obrador, antes de la reunión con Peña Nieto en Palacio Nacional. Ya está acompañándonos, como siempre, adelantó el tabasqueño; sin precisar si el fundador del PRD o alguno de sus hijos tendrán algún cargo en el próximo gobierno federal. En 2012, según lo declarado a un diario nacional por el ingeniero Cárdenas, AMLO le habría ofrecido dirigir Petróleos Mexicanos…

Restauración del sistema

AMLO, superpoderoso
Votación popular crítica 
Morenismo variopinto
El tamaño de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en los planos federal, estatales y municipales, concentra en unas pocas manos (dos, para ser exactos) una exagerada (tal vez impensada) fuerza política que facultará a ese presidente de la República de una indudable capacidad de transformación (lo cual acrecienta la responsabilidad respecto a los resultados, pues no se podrá alegar que hubo frenos o insuficiencias institucionales) pero, al mismo tiempo, multiplicará los riesgos que entraña toda acumulación exagerada de poder en una sola persona, sobre todo en un sistema tan presidencialista como el mexicano.
La devastación del añoso follaje del árbol de las complicidades (que han dominado al país en el esquema anterior al López Obrador triunfante) está entronizando, al mismo tiempo, a una nueva clase política, la del morenismo variopinto (cargado ya de una densa lista de seguros gobernadores, senadores, diputados federales y locales, y presidentes municipales), algunos de cuyos integrantes victoriosos pareciera que aún no asumen la dimensión del reto que han adquirido, merced a una generosa, desbordada e insólita votación que quiso poner punto final a un destartalado y corrupto régimen de partidos tradicionales (una condena aplastante a Peña Nieto, el PRI, el PAN y el PRD, más sus partidos satélites, y a los poderes fácticos siempre alineados a ese juego político de décadas) pero que, además, y aquí está el punto fino que deberán leer con cuidado los nuevos empoderados, es una concesión social y un mandato electoral que requiere prontas y precisas respuestas: no rollo ni justificaciones, no politiquería ni ensoñaciones. AMLO y Morena deben cumplir razonablemente con las promesas que los llevaron a adquirir la mayor cuota de poder que haya tenido político y partido alguno en México, en condiciones aceptables de competencia electoral.
Las demandas y las exigencias no son, por lo demás, desproporcionadas ni radicales, aunque, en el contexto del desastre causado por Peña Nieto y el actual sistema de partidos, su cumplimiento requiera de habilidad, contundencia y autenticidad. Dicho con claridad: el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de corrección para no hundirse ni provocar un estallido social.
A fin de cuentas, por ello hay una rápida aceptación de los resultados electorales por parte de las piezas fundamentales de ese sistema en riesgo: el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, que ofreció a los mexicanos una organización electoral sumamente deficitaria (muchas casillas no se instalaron a tiempo; muchos funcionarios electorales y representantes partidistas fueron sustituidos a última hora, habilitando como relevos a personas sin la debida capacitación); el ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, que sin ningún pudor conectó su discurso al de Córdova para hablar, en emisión grabada, de los resultados y datos que el presidente del INE decía que apenas estaba dando a conocer en cadena nacional; y otros representantes de los poderes acechantes pero en retirada táctica: Vicente Fox, Felipe Calderón y líderes empresariales.
La llegada de una fórmula de restauración sistémica, con un López Obrador más cargado a la derecha que a la izquierda, en un centrismo de toques místicos, tiene entendimientos explícitos con la administración desfalleciente de Peña Nieto, a quien el tabasqueño agradeció su postura institucional (recurso retórico que va más allá del convencionalismo: la amnistía política como puente de plata al jefe de la máxima corrupción nacional) y, de manera sugerente, ha contado con el inmediato visto bueno de Donald Trump, cuya administración intervencionista, normalmente expresada a trompicones, jamás elaboró ni ejecutó ninguna estrategia de rechazo al tabasqueño.
En ese contexto accidentado (muchos de los triunfos de Morena en estados y regiones han sido verdaderos accidentes de temporada: personajes que de otra manera jamás habrían tenido tal volumen de votos, ahora son depositarios de una gran fuerza electoral delegada) y condicionado (lo que está en curso es una propuesta de reformismo que no rompa, sino mejore, las condiciones del esquema político llevado por Peña a terapia intensiva), la luna de miel del electorado con el nuevo jefe máximo será intensa, pero más allá de esa acaramelada duración habrá de llegar la confrontación con la realidad, más allá de cambios escénicos y retórica promisoria.
Sería desproporcionado e injusto exigirle a López Obrador que cambie con rapidez y fuerza el desbarajuste acumulado en décadas, pero también deben estar conscientes, los depositarios de este nuevo poder nacional desbordado, que serán garantes de sus propias promesas y a ellas estarán atados políticamente. En ese mismo esquema, será muy importante la participación ciudadana en términos de cooperación para las tareas de cambio que sean propuestas, y de vigilancia y exigencia en cuanto a lo que se espera de esta resurrección de una esperanza cívica y política.
Astillas: Habrá que analizarlo con puntualidad en posterior entrega, ero de entre el nuevo mapa político nacional que se está escribiendo hay que recuperar las claves de la recomposición partidista en curso… A Ricardo Anaya, sus adversarios le prometen una larga noche de cuchillos largos, para arrebatarle el control del Partido Acción Nacional que él usó para construirse su candidatura presidencial… Del Partido de la Revolución Democrática quedan restos que aún tratan de pelear algunos cuantos. Los Chuchos son ya una derrota política caminante. Y el grupo de Mancera, Barrales y Héctor Serrano ha quedado a la deriva… En la ironía, el ultraderechista Partido Encuentro Social está en riesgo de perder su registro, pero gracias a la alianza con López Obrador tendría decenas de diputados federales y un puñado de senadores… ¡Hasta mañana, mientras Los Pinos pelea Yucatán como único triunfo, tal estado como eventual residencia posterior de Peña Nieto!

El tigre, el diablo y los empresarios

Yeidckol advierte
Capitales con Meade
Slim, Servitje, Banamex
La presidenta formal del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, le dio ayer forma luciferina al tigre del descontento social que podría desatarse ante un eventual fraude electoral, según la primera elaboración del tema, que había hecho Andrés Manuel López Obrador en marzo del presente año ante banqueros reunidos en convención en Acapulco.
La briosa dirigente partió, para sus profecías del averno postelectoral, de su convicción de que el arroz marca Tabasco ya está más que bien cocido: “Esta elección está definida, está decidida, no queremos que con manejos y manipulaciones quieran hacer otra cosa, la única manera de remontar la ventaja de Andrés Manuel López Obrador es con fraude, y no se los vamos a permitir”. En ese contexto fue que soltó la advertencia de tiempos mefistofélicos si el mapache electoral aparece. Así, a diferencia del candidato presidencial de Morena, quien ha adelantado que en caso de adversidad (genuina o tramposa) ya no se metería en el tema y se iría a La Chingada, su finca de Palenque, Chiapas, la expresidenta nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), dijo: “Yo sí me voy a meter y se van a encontrar con el diablo, no les vamos a permitir ningún fraude” (nota de Víctor Ballinas, en La Jornada, https://goo.gl/kNuZf3).
La conversión del felino mayor en un Belcebú se ha producido en un escenario cargado de evidencias de que a nivel nacional se ha montado un aparato encaminado al fraude electoral contra López Obrador. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidato “externo”, José Antonio Meade Kuribreña, han apostado al funcionamiento de su “estructura” electoral, un “ejército” de operadores que tienen como “inspiración” (este término lo ha usado Meade) lo hecho el año pasado en el Estado de México, donde el grado de fraudulencia comicial arribó a sus máximos niveles. Para honrar tales faros, Meade ha decidido cerrar su campaña en el emblemático territorio mexiquense y en Coahuila, donde se han cometido barbaridades electorales similares.
Frente a esa realidad, Polevnsky ha hecho saber, con una referencia diabólica poco afortunada, que ella y el partido Morena están dispuestos a pelear con una energía descomunal contra los resultados electorales dominicales si estos no favorecen oficialmente a López Obrador, mientras que éste, en ese supuesto, se retiraría a su heredada propiedad chiapaneca, distante sólo en lo físico: virtual en las calles presencial en su finca, decidido, como dijo ante los banqueros en la reunión del puerto guerrerense, a que amarre al “tigre” quien lo hubiera soltado. “Yo no voy a estar deteniendo a la gente después de un fraude electoral”, precisó.
Otros tigres, empresariales estos, se reunieron el domingo con el candidato presidencial del PRI, el mencionado Meade, para ofrecerle apoyo (a pesar de que va en el tercer lugar de la mayoría de las encuestas, incapaz de alcanzar al panista Ricardo Anaya en el segundo sitio). Los personajes más notables fueron Arturo Elías Ayub (quien es más que yerno de Carlos Slim, pues aparte de ocupar cargos directivos en empresas del consorcio es una especie de representante mediático y político de ese grupo) y Marinela Servitje (quien recibió en herencia la propiedad del grupo Bimbo).
Otros de los “Empresarios por Meade”: Ernesto Torres Cantú, director general del Grupo Financiero Banamex; Fernando Chico Pardo, presidente de ASUR; Edilberto Huesca, presidente de NRM Comunicaciones; Juan Gallardo, de Cultiba; Lino de Prado, de Zara México; Enrique Norten, de Ten Arquitectos y José Chedraui; en total, unos 300 empresarios.
Grupo disparejo, pero significativo por cuanto todos ellos hayan estado dispuestos a apostar públicamente por el candidato que según todos los estudios de opinión está casi desahuciado. Eso refleja el ánimo de grandes capitales contra el tabasqueño, a pesar de tigres y diablos.
Astillas: La comisión de quejas y denuncias del Instituto Nacional Electoral avaló el populismo de derecha del panista Ricardo Anaya, quien ofrece asignar mil quinientos pesos de por vida a cada mexicano. Tales promesas, en forma de tarjetas sugerentes de compra de voto, son válidas, según el citado instituto, aunque remitiendo la responsabilidad al tribunal electoral federal, que ha aprobado ese tipo de promociones… Alfonso Romo, el virtual comisionado de López Obrador para tranquilizar a empresarios, ha dicho que se siente “tranquilo” después de revisar contratos y otros materiales relacionados con la reforma energética peñista. Dijo, según nota de Reuters, que en una administración de López Obrador podría haber más subastas petroleras. “Ahorita nosotros estamos diciendo vamos a revisar y todo lo bueno se queda. Todo lo bueno se queda y adelante. Se lo ha dicho a muchos inversionistas (en Nueva York)”… Aurelio Nuño, coordinador de la campaña de Meade, tuiteó: “Cuando pierda @lopezobrador_, ojalá tenga la madurez y el compromiso con la democracia para reconocer el resultado y construir el día después”… Continúa la campaña de llamadas telefónicas contra el candidato nacido en Tabasco. Diariamente en las redes sociales se difunden los números telefónicos desde los cuales se marca, sin que haya mecanismo legal o institucional que pueda frenar tales maniobras… En Veracruz está volcado el aparato estatal en apoyo del hijo del actual gobernador. Los Yunes panistas pretenden mantener el poder, pasando la estafeta de padre a hijo, en abierto proyecto dinástico. Los Moreira, en Coahuila, cuando menos acomodaron a un propio como interino (Jorge Torres), para que no fuera de hermano a hermano el traspaso de poder; lo mismo ha planeado Rafael Moreno Valle en Puebla, con un intermedio (Tony Gali), para que, en caso de ganar, la esposa no reciba directamente de su cónyuge el mando… ¡Hasta mañana!