Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
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Martes 17 Julio del 2018
algo de nubes 21°

Astillero

Trump, Pompeo, AMLO, Ebrard

S) Vasconcelos, al senado
Washington desea “garantías”
Belinda, la “vocera” indiscreta
De cara a la delicada visita que el 13 de este mes hará a México el secretario de Estado de la administración Trump, Mike Pompeo (director de la CIA antes de pasar a la oficina ejecutora de las políticas de Estados Unidos con el mundo), el virtual presidente electo (VPE), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), decidió sustituir a su carta original para la cancillería, el diplomático Héctor Vasconcelos, por una pieza de mayor densidad política y operativa, Marcelo Ebrard (ME). Vasconcelos, asumirá una senaduría y será presidente de la comisión de relaciones exteriores.
Pompeo viene, según informó su vocera, Heather Nauert, a “reafirmar la alianza  “entre Estados Unidos y México para combatir organizaciones criminales transnacionales y también la epidemia de opiáceos. También discutirá esfuerzos para incrementar el comercio, reducir la migración irregular y manejar nuestra frontera compartida”. El secretario de Estado se reunirá con el actual ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, el canciller mexicano Luis Videgaray, el VPE López Obrador y, es de suponerse, Ebrard, no sólo como traductor.
La administración Trump ha mostrado una inusual cara de amabilidad y solidaridad hacia el VPE, mediante una llamada de más de media hora y declaraciones afectuosas del magnate que ahora reside en la Casa Blanca (“sabía que iba -o ibas- a ser presidente de México”).
Pero tal fachada amistosa puede desaparecer de pronto si su enviado cree que no obtiene las adecuadas “garantías”, de parte de López Obrador, o de que las políticas interior, exterior y económica no se manejarán conforme a los parámetros que Washington desea.
La vocera Nauert dijo que, además de dar continuidad a la “cooperación” que se ha tenido durante la administración saliente (“cooperación” que, a juicio de este tecleador, ha sido sometimiento) “Estados Unidos está deseando trabajar más de cerca con López Obrador para seguir fortaleciendo la relación entre EU y México, cuando la nueva Administración tome posesión el 1 de diciembre”.
En el plano del frío pragmatismo que debe mover a López Obrador en temas tan trascendentes, es positiva la incorporación de Ebrard, quien tiene una larga experiencia política, desde su paso por el Partido Revolucionario Institucional de la mano de su mentor y amigo, Manuel Camacho Solís, ya fallecido, hasta la declinación, en marzo del 2000, a su endeble candidatura a jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, para sumarse a la de López Obrador. Ebrard era postulado por el Partido del Centro Democrático y AMLO por una coalición encabezada por el PRD.
En 2011, Ebrard declinó a su pretensión del momento, la de ser candidato presidencial del PRD. Una presunta encuesta (de la que nunca se supo nada real) definió que el tabasqueño sería el aspirante a Palacio Nacional y Ebrard siguió como jefe del gobierno capitalino, en el marco de una negociación que implicó la designación conjunta de Miguel Ángel Mancera como sucesor en el mando chilango. Seis años de trayecto político con espinas para Marcelo, golpeado crecientemente por Mancera y acusado de haber propiciado o permitido una serie de caras irregularidades en la línea del metro que era su orgullo, la 12, la Dorada.
A pesar de ese encono conjunto (Mancera por un lado; Peña Nieto por el otro, envenenado el ambiente pinolero por la versión de que ME habría filtrado datos de la Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec), Ebrard pudo regresar de un largo autoexilio en París y en Estados Unidos; país este donde colaboró con la campaña de Hillary Clinton y donde tiene a un conocido clave, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Guiliani, quien ahora forma parte del equipo de abogados que representan a Donald Trump en el caso de la “trama rusa”.
La inclusión de Ebrard en el gabinete fue anunciada con anticipación por la cantante Belinda, en un twitter “indiscreto”. Además, la misma Belinda había dado las gracias en el Estadio Azteca, al final de su participación en el cierre de campaña de López Obrador, tanto a este como al propio Ebrard.
Proveniente de la coordinación en una circunscripción electoral norteña, y ahora anunciado como futuro canciller, Ebrard necesariamente genera revuelo futurista. Es alguien que ha buscado ser presidente de la República y el VPE, al generar este movimiento del avispero político (pudo haber dejado a Ebrard como uno más del equipo de transición, sin especificar el cargo), ha adelantado la natural especulación que normalmente los presidentes mexicanos retardan hasta el día en que anuncian su gabinete, ya a unas horas o pocos días de la toma de posesión decembrina.
El ajuste hecho en la secretaría de la diplomacia, a partir de que Vasconcelos tiene la oportunidad de ejercer el cargo de senador, abre las puertas a posteriores movimientos en dos cargos clave, la secretaría de Gobernación y la secretaría de Seguridad Pública.
En ambos casos, los titulares propuestos tienen la posibilidad de optar por un escaño. Olga Sánchez Cordero, ministra de la Suprema Corte, en retiro, y Alfonso Durazo, parecieran hasta hoy encaminados a tan importantes cargos administrativos, pero las circunstancias políticas podrían generar más movimientos en el tablero lopezobradorista.
Astillas: Vergonzosas multas ínfimas del INE a quienes recurrieron a fotocopias de credenciales de elector para simular que eran apoyos para candidaturas sin partido: Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón habrán de pagar doce mil pesos en total. Impunidad de cuello “independiente”… Apapacho de Peña Nieto a José Antonio Meade, a quien recibió en Los Pinos para agradecerle que haya colaborado con su administración.
Sonrientes, ambos, en las fotografías oficiales… Y, mientras AMLO ha anunciado que a su toma de posesión invitará a Donald Trump, lo cual es un gesto político obligado, a pesar de la postura del estadunidense hacia México; pero también ha hecho saber un giro de no intervencionismo respecto a Venezuela, ¡Hasta el próximo lunes!

Concordia en Palacio

•  AMLO ocupa vacíos
•  Elogio a Peña Nieto
• Reconocimiento a Videgaray
No parecieran provenir de un escenario previo a las elecciones tan denso y tan cargado de presagios negativos, incluso violentos.
Fueron dos caballeros de la política que a contrapelo de la realidad montada (los preparativos para un fraude nacional de última hora, que no fue activado) e incluso de la realidad actual (antier mismo, problemas graves en Puebla y en algunos lugares de Chiapas), se condujeron por pasillos y salones del Palacio Nacional para dar testimonio público de su voluntad gustosa de escenificar una transición administrativa de terciopelo.
El tabasqueño y el mexiquense en un ejercicio de  máxima distensión política en lo inmediato, al enviar a los mercados y los inversionistas un mensaje de tranquilidad para sus intereses, e incluso, en un lance de máximo acompasamiento con las políticas del saliente Enrique Peña Nieto, de adhesión a temas críticos como la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (dijo AMLO que tenía información de que el equipo negociador peñista había estado haciendo las cosas bien, y citó a las secretarías de Economía y de Relaciones Exteriores, ¡oh, Luis Videgaray de las negociaciones discretas, no sólo en cuanto a política externa: dónde vino a brincarle un reconocimiento a su trabajo!
Sonrientes y bien entendidos los dos personajes en una presentación pública que tuvo como marco de referencia una reunión de hora y media en la que se habló, además del TLCAN, del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; de la reforma energética y sus contratos; del presupuesto de egresos a presentar para 2019, y del futuro arranque de los trabajos de un equipo de transición.
El encuentro, que se dió antes de que el tribunal electoral federal haya validado la elección y haya declarado a determinado candidato como presidente electo, transcurrió conforme al nuevo signo de la política mexicana en tiempos de López Obrador: amor y paz.
La letra legal, la división de poderes y la necesidad de que actos del poder ejecutivo no entrañen para un candidato un reconocimiento de facto que el tribunal electoral debe otorgar con formalidades jurídicas, cedieron ante las necesidades políticas de las dos personalidades concurrentes.
Por lo pronto, Andrés Manuel López Obrador avanzó de manera notable en la captura amable (tal vez sería más propio usar el vocablo “cesión”) de una porción del ejercicio presidencial que Peña Nieto tiene abandonado o subejercido, sumido el mexiquense en preocupantes tramos de evaporación de responsabilidades. El martes, en Palacio Nacional, hubo un político en ejercicio y con poder, y un acompañante amable y decorativo. Sin embargo, el protocolario Peña Nieto también tuvo importantes beneficios.
Es probable que en los años recientes no haya recibido el ocupante de Los Pinos una oxigenación política como la que le brindó el tabasqueño institucionalizado. De entrada, describió el encuentro como “cordial, amistoso, importante”, y elogió con primor la conducta del mexiquense ante el proceso electoral concluido en su fase de las urnas: “Yo he padecido de ese intervencionismo faccioso que no corresponde a sistemas políticos democráticos y ahora debo reconocer que el presidente Enrique Peña Nieto actuó con respeto y las elecciones fueron, en lo general, libres y limpias”.
Imparable en su ruta electoral, también lo es ya López Obrador en su trayecto rumbo a la silla presidencial: dialogará próximamente, en México, con Mike Pompeo, quien era director de la CIA en la administración Trump y de ahí pasó a ser secretario de Estado.
Asistirá a una reunión de presidentes en Puerto Vallarta a fines de este mes y el martes mismo se reunió con los miembros de su gabinete para darles tareas a cumplir. Los próximos dos meses y medio se dedicará a planear y supervisar su programa de gobierno, y a mediados de septiembre reanudará su trote viajero,“hasta finales de noviembre para presentar en cada región de México el plan de desarrollo integral”.
Por cierto, la oficina de Peña Nieto, ante la peculiar reunión de advenimiento en Palacio Nacional, con un candidato que aún no es declarado presidente electo, se sintió necesitada de puntualizar mediante boletín de prensa que “de conformidad con el régimen electoral vigente, se deberán realizar los cómputos distritales y, posteriormente, la calificación de la elección por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, antes de que este último pueda emitir la constancia de mayoría del Presidente electo. A partir de ese momento, dará inicio el proceso formal de transición previsto por nuestro marco jurídico”.
Rebeca Xicohténcatl Corona, magistrada del Supremo Tribunal de Justicia de Tlaxcala, publicó en su cuenta de Facebook: “dice el dicho que el agua siempre busca su nivel… y el uno de julio, la mayoría de los mexicanos que votaron a favor de López Obrador son gente mediocre (…)  No lo digo de forma despectiva, sino en la real acepción de la palabra”, pues son “gentes (sic) que buscan sin el mínimo esfuerzo obtener grandes beneficios” (El sol de Tlaxcala: https://goo.gl/mcGskq).
Astillas: Cuauhtémoc Cárdenas y sus hijos,  Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas Batel, estuvieron el martes en la casa de campaña de López Obrador, antes de la reunión con Peña Nieto en Palacio Nacional. Ya está acompañándonos, como siempre, adelantó el tabasqueño; sin precisar si el fundador del PRD o alguno de sus hijos tendrán algún cargo en el próximo gobierno federal. En 2012, según lo declarado a un diario nacional por el ingeniero Cárdenas, AMLO le habría ofrecido dirigir Petróleos Mexicanos…

Restauración del sistema

AMLO, superpoderoso
Votación popular crítica 
Morenismo variopinto
El tamaño de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en los planos federal, estatales y municipales, concentra en unas pocas manos (dos, para ser exactos) una exagerada (tal vez impensada) fuerza política que facultará a ese presidente de la República de una indudable capacidad de transformación (lo cual acrecienta la responsabilidad respecto a los resultados, pues no se podrá alegar que hubo frenos o insuficiencias institucionales) pero, al mismo tiempo, multiplicará los riesgos que entraña toda acumulación exagerada de poder en una sola persona, sobre todo en un sistema tan presidencialista como el mexicano.
La devastación del añoso follaje del árbol de las complicidades (que han dominado al país en el esquema anterior al López Obrador triunfante) está entronizando, al mismo tiempo, a una nueva clase política, la del morenismo variopinto (cargado ya de una densa lista de seguros gobernadores, senadores, diputados federales y locales, y presidentes municipales), algunos de cuyos integrantes victoriosos pareciera que aún no asumen la dimensión del reto que han adquirido, merced a una generosa, desbordada e insólita votación que quiso poner punto final a un destartalado y corrupto régimen de partidos tradicionales (una condena aplastante a Peña Nieto, el PRI, el PAN y el PRD, más sus partidos satélites, y a los poderes fácticos siempre alineados a ese juego político de décadas) pero que, además, y aquí está el punto fino que deberán leer con cuidado los nuevos empoderados, es una concesión social y un mandato electoral que requiere prontas y precisas respuestas: no rollo ni justificaciones, no politiquería ni ensoñaciones. AMLO y Morena deben cumplir razonablemente con las promesas que los llevaron a adquirir la mayor cuota de poder que haya tenido político y partido alguno en México, en condiciones aceptables de competencia electoral.
Las demandas y las exigencias no son, por lo demás, desproporcionadas ni radicales, aunque, en el contexto del desastre causado por Peña Nieto y el actual sistema de partidos, su cumplimiento requiera de habilidad, contundencia y autenticidad. Dicho con claridad: el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de corrección para no hundirse ni provocar un estallido social.
A fin de cuentas, por ello hay una rápida aceptación de los resultados electorales por parte de las piezas fundamentales de ese sistema en riesgo: el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, que ofreció a los mexicanos una organización electoral sumamente deficitaria (muchas casillas no se instalaron a tiempo; muchos funcionarios electorales y representantes partidistas fueron sustituidos a última hora, habilitando como relevos a personas sin la debida capacitación); el ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, que sin ningún pudor conectó su discurso al de Córdova para hablar, en emisión grabada, de los resultados y datos que el presidente del INE decía que apenas estaba dando a conocer en cadena nacional; y otros representantes de los poderes acechantes pero en retirada táctica: Vicente Fox, Felipe Calderón y líderes empresariales.
La llegada de una fórmula de restauración sistémica, con un López Obrador más cargado a la derecha que a la izquierda, en un centrismo de toques místicos, tiene entendimientos explícitos con la administración desfalleciente de Peña Nieto, a quien el tabasqueño agradeció su postura institucional (recurso retórico que va más allá del convencionalismo: la amnistía política como puente de plata al jefe de la máxima corrupción nacional) y, de manera sugerente, ha contado con el inmediato visto bueno de Donald Trump, cuya administración intervencionista, normalmente expresada a trompicones, jamás elaboró ni ejecutó ninguna estrategia de rechazo al tabasqueño.
En ese contexto accidentado (muchos de los triunfos de Morena en estados y regiones han sido verdaderos accidentes de temporada: personajes que de otra manera jamás habrían tenido tal volumen de votos, ahora son depositarios de una gran fuerza electoral delegada) y condicionado (lo que está en curso es una propuesta de reformismo que no rompa, sino mejore, las condiciones del esquema político llevado por Peña a terapia intensiva), la luna de miel del electorado con el nuevo jefe máximo será intensa, pero más allá de esa acaramelada duración habrá de llegar la confrontación con la realidad, más allá de cambios escénicos y retórica promisoria.
Sería desproporcionado e injusto exigirle a López Obrador que cambie con rapidez y fuerza el desbarajuste acumulado en décadas, pero también deben estar conscientes, los depositarios de este nuevo poder nacional desbordado, que serán garantes de sus propias promesas y a ellas estarán atados políticamente. En ese mismo esquema, será muy importante la participación ciudadana en términos de cooperación para las tareas de cambio que sean propuestas, y de vigilancia y exigencia en cuanto a lo que se espera de esta resurrección de una esperanza cívica y política.
Astillas: Habrá que analizarlo con puntualidad en posterior entrega, ero de entre el nuevo mapa político nacional que se está escribiendo hay que recuperar las claves de la recomposición partidista en curso… A Ricardo Anaya, sus adversarios le prometen una larga noche de cuchillos largos, para arrebatarle el control del Partido Acción Nacional que él usó para construirse su candidatura presidencial… Del Partido de la Revolución Democrática quedan restos que aún tratan de pelear algunos cuantos. Los Chuchos son ya una derrota política caminante. Y el grupo de Mancera, Barrales y Héctor Serrano ha quedado a la deriva… En la ironía, el ultraderechista Partido Encuentro Social está en riesgo de perder su registro, pero gracias a la alianza con López Obrador tendría decenas de diputados federales y un puñado de senadores… ¡Hasta mañana, mientras Los Pinos pelea Yucatán como único triunfo, tal estado como eventual residencia posterior de Peña Nieto!

El tigre, el diablo y los empresarios

Yeidckol advierte
Capitales con Meade
Slim, Servitje, Banamex
La presidenta formal del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, le dio ayer forma luciferina al tigre del descontento social que podría desatarse ante un eventual fraude electoral, según la primera elaboración del tema, que había hecho Andrés Manuel López Obrador en marzo del presente año ante banqueros reunidos en convención en Acapulco.
La briosa dirigente partió, para sus profecías del averno postelectoral, de su convicción de que el arroz marca Tabasco ya está más que bien cocido: “Esta elección está definida, está decidida, no queremos que con manejos y manipulaciones quieran hacer otra cosa, la única manera de remontar la ventaja de Andrés Manuel López Obrador es con fraude, y no se los vamos a permitir”. En ese contexto fue que soltó la advertencia de tiempos mefistofélicos si el mapache electoral aparece. Así, a diferencia del candidato presidencial de Morena, quien ha adelantado que en caso de adversidad (genuina o tramposa) ya no se metería en el tema y se iría a La Chingada, su finca de Palenque, Chiapas, la expresidenta nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), dijo: “Yo sí me voy a meter y se van a encontrar con el diablo, no les vamos a permitir ningún fraude” (nota de Víctor Ballinas, en La Jornada, https://goo.gl/kNuZf3).
La conversión del felino mayor en un Belcebú se ha producido en un escenario cargado de evidencias de que a nivel nacional se ha montado un aparato encaminado al fraude electoral contra López Obrador. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidato “externo”, José Antonio Meade Kuribreña, han apostado al funcionamiento de su “estructura” electoral, un “ejército” de operadores que tienen como “inspiración” (este término lo ha usado Meade) lo hecho el año pasado en el Estado de México, donde el grado de fraudulencia comicial arribó a sus máximos niveles. Para honrar tales faros, Meade ha decidido cerrar su campaña en el emblemático territorio mexiquense y en Coahuila, donde se han cometido barbaridades electorales similares.
Frente a esa realidad, Polevnsky ha hecho saber, con una referencia diabólica poco afortunada, que ella y el partido Morena están dispuestos a pelear con una energía descomunal contra los resultados electorales dominicales si estos no favorecen oficialmente a López Obrador, mientras que éste, en ese supuesto, se retiraría a su heredada propiedad chiapaneca, distante sólo en lo físico: virtual en las calles presencial en su finca, decidido, como dijo ante los banqueros en la reunión del puerto guerrerense, a que amarre al “tigre” quien lo hubiera soltado. “Yo no voy a estar deteniendo a la gente después de un fraude electoral”, precisó.
Otros tigres, empresariales estos, se reunieron el domingo con el candidato presidencial del PRI, el mencionado Meade, para ofrecerle apoyo (a pesar de que va en el tercer lugar de la mayoría de las encuestas, incapaz de alcanzar al panista Ricardo Anaya en el segundo sitio). Los personajes más notables fueron Arturo Elías Ayub (quien es más que yerno de Carlos Slim, pues aparte de ocupar cargos directivos en empresas del consorcio es una especie de representante mediático y político de ese grupo) y Marinela Servitje (quien recibió en herencia la propiedad del grupo Bimbo).
Otros de los “Empresarios por Meade”: Ernesto Torres Cantú, director general del Grupo Financiero Banamex; Fernando Chico Pardo, presidente de ASUR; Edilberto Huesca, presidente de NRM Comunicaciones; Juan Gallardo, de Cultiba; Lino de Prado, de Zara México; Enrique Norten, de Ten Arquitectos y José Chedraui; en total, unos 300 empresarios.
Grupo disparejo, pero significativo por cuanto todos ellos hayan estado dispuestos a apostar públicamente por el candidato que según todos los estudios de opinión está casi desahuciado. Eso refleja el ánimo de grandes capitales contra el tabasqueño, a pesar de tigres y diablos.
Astillas: La comisión de quejas y denuncias del Instituto Nacional Electoral avaló el populismo de derecha del panista Ricardo Anaya, quien ofrece asignar mil quinientos pesos de por vida a cada mexicano. Tales promesas, en forma de tarjetas sugerentes de compra de voto, son válidas, según el citado instituto, aunque remitiendo la responsabilidad al tribunal electoral federal, que ha aprobado ese tipo de promociones… Alfonso Romo, el virtual comisionado de López Obrador para tranquilizar a empresarios, ha dicho que se siente “tranquilo” después de revisar contratos y otros materiales relacionados con la reforma energética peñista. Dijo, según nota de Reuters, que en una administración de López Obrador podría haber más subastas petroleras. “Ahorita nosotros estamos diciendo vamos a revisar y todo lo bueno se queda. Todo lo bueno se queda y adelante. Se lo ha dicho a muchos inversionistas (en Nueva York)”… Aurelio Nuño, coordinador de la campaña de Meade, tuiteó: “Cuando pierda @lopezobrador_, ojalá tenga la madurez y el compromiso con la democracia para reconocer el resultado y construir el día después”… Continúa la campaña de llamadas telefónicas contra el candidato nacido en Tabasco. Diariamente en las redes sociales se difunden los números telefónicos desde los cuales se marca, sin que haya mecanismo legal o institucional que pueda frenar tales maniobras… En Veracruz está volcado el aparato estatal en apoyo del hijo del actual gobernador. Los Yunes panistas pretenden mantener el poder, pasando la estafeta de padre a hijo, en abierto proyecto dinástico. Los Moreira, en Coahuila, cuando menos acomodaron a un propio como interino (Jorge Torres), para que no fuera de hermano a hermano el traspaso de poder; lo mismo ha planeado Rafael Moreno Valle en Puebla, con un intermedio (Tony Gali), para que, en caso de ganar, la esposa no reciba directamente de su cónyuge el mando… ¡Hasta mañana!

EPN: privatización del agua

• “Libera” 55% de aguas superficiales
• Restos humanos en Insurgentes
• Violencia, miedo, votos

El pasado 5, en el ex convento del Desierto de los Leones, el ocupante del poder ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto, “firmó diez decretos de reserva de agua para las regiones de los ríos Santiago, Ameca, Pánuco, Papaloapan, Actopan y Antigua, y Grijalva-Usumacinta, así como para la costa de Jalisco y las costas Grande y Chica de Guerrero” (nota de Rosa Elvira Vargas, en La Jornada).
La atención pública estaba concentrada en esa fecha en la resolución judicial federal que echó abajo la “verdad histórica” y en las consecuencias jurídicas y políticas de la creación de una comisión de la verdad respecto al caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala. También era destacada la información referida al diferendo entre grandes empresarios y Andrés Manuel López Obrador, ya “limadas las asperezas” en ese día, según declaraba el tabasqueño. Peña Nieto, por su parte, concentró su discurso en la defensa de los marinos atacados en Ciudad Guzmán, Jalisco, por manifestantes que demandaban la aparición con vida de una persona.
Lo anunciado en esa ocasión por Peña Nieto, respecto a los decretos de reserva de agua, es una puñalada al interés público, pues bajo el disfraz de buenas intenciones entraña la cesión de la disponibilidad de agua a entidades privadas, con grandes empresas mineras, energéticas, inmobiliarias, agropecuarias y de otra índole, ávidas de recibir los beneficios de las aguas nacionales.
El periodista Rubén Martín ha escrito que, con ese anuncio, Peña Nieto modificó “un estatus de veda que existía sobre 300 cuencas hidrológicas de las 756 que existen en el país. En ese 40 por ciento de las cuencas escurre el 55% de las aguas superficiales del país”.
Son escenas recurrentes en muchas partes de la república, donde unas y otras bandas criminales aplican fórmulas eficaces para amedrentar a los adversarios específicos y a la sociedad en general. Pero, ahora, en espiral creciente, esos métodos de salvajismo ejemplarizante han llegado a la capital del país, con una frecuencia y una insistencia que reflejan, en primera instancia, la profunda descomposición del aparato de gobierno que encabezó el ahora fugitivo electoral, Miguel Ángel Mancera, huido de su responsabilidad capitalina en pos de una senaduría de dedazo, tramposamente aposentada en una circunscripción que incluye a Chiapas.
Pero, además de esa primera lectura sobre el arribo de la violencia al estilo narco a la Ciudad de México, que en los peores momentos nacionales de ese tipo de explosión criminal se mantuvo inalcanzada, ha de anotarse como una perspectiva a confirmar el hecho de que el desbordamiento de la criminalidad organizada podría tener referentes o consecuencias políticas y electorales, vinculados como están ciertos grupos con determinadas autoridades y partidos.
No es poca cosa el atrevimiento de desperdigar restos humanos (presumiblemente, de dos personas) en una vialidad tan importante de la capital del país (la avenida Insurgentes, en su tramo norteño, haciendo esquina con la Ricardo Flores Magón, en los límites de la colonia Santa María la Ribera y el conjunto habitacional Nonoalco Tlatelolco). Enmarcado en el pleito entre facciones criminales con sede en Tepito, por el control de las zonas de distribución de drogas, el tirar cuerpos desmembrados fue acompañado de la instalación de una narcomanta amenazante.
El episodio narrado tiene como referencia una inusitada elevación de los índices criminales en el país. Una administración federal rapaz, y las estatales que también serán renovadas, han soltado ya cualquier asomo de responsabilidad republicana y sus cuadros altos y medios se han volcado en la más cruda acumulación de riqueza, con la tropa burocrática en similar ejercicio de voracidad. Por otra parte, la imposición de la violencia descarnada ayuda a inhibir el ejercicio del voto, a condicionarlo y, eventualmente, a descarrilarlo.
Militantes de Morena en Nuevo León, reportan: “Este 16, la Sala Regional 4 del tribunal electoral federal decidió quitar a los candidatos a diputados locales plurinominales ya registrados de Morena en el estado: Juan Carlos Aguilar y Sandra Moreno García. Fue un proceso ultrarrápido, acordado a las 2:14 de la madrugada, con transgresiones al debido proceso, sin comprobar personería jurídica los demandantes: Claudia Tapia y Bonifacio de la Garza, ya que no son militantes del partido Morena, ni se registraron para participar en el proceso de elección para la insaculación.
“Por otra parte, en relación a la temporalidad, resulta que impusieron el criterio de que los partidos pueden hacer cambios hasta el día de la elección, el 1 de julio. Curiosamente, el magistrado encargado fue Jorge Emilio Sánchez Cordero, hermano de Olga Sánchez Cordero, la ex ministra propuesta para ser secretaria de gobernación en el gabinete de AMLO, muy amiga de Yeidckol Polevnsky (interesada en hacer esas sustituciones de candidatos); si tuvieran algo de decoro, debió haberse exentado de participar, por el conflicto de intereses. Acudiremos a la Sala Superior, a ver si ahí sí se nos hace justicia”.
Un lector, parapetado bajo el nombre de Generoso Garza Cano (gatillero norteño, asesinado en 1962 en Río Bravo, Tamaulipas) comenta: “No concuerdo con AMLO. ¿Consulta sobre el NAIM? ¿El pueblo qué sabemos de ingeniería, impacto social, ecológico, etcétera? ¡No¡ Aquí debe reunir a ingenieros civiles, arquitectos, ingenieros ambientales, ingenieros en aeronáutica, a favor y en contra, y sobre ello tomar una decisión. Qué va a saber la viejita que vende en la esquina quesadillas, el peluquero, herreros, burócratas, soldados, bomberos, todos nosotros bien intencionados, pero ignorantes en la materia. De aquí al primero de diciembre hay tiempo para invitar a los expertos”.
Raúl G. Enríquez propone: “En lugar de adjudicarse el PRIANRD la lección del equipo mexicano, diciendo que vinieron desde atrás y ganaron a pesar de las ‘encuestas’ en contra, debe anotarse que los mexicanos, que siempre perdían con los poderosos, finalmente ahora les ganaron”. ¡Hasta mañana!

Otras patadas

A quince días de las elecciones, otras patadas aparecen en el escenario. Son las mundialistas, cuyas hazañas y detalles van ganando una atención pública saturada de política, campañas, candidatos, proclamas y “debates” entre los propios abanderados y entre sus representantes enviados a las múltiples mesas de análisis en medios de comunicación que dan tribuna a esos partidistas, para que, maquinalmente, defiendan a sus jefes políticos y ataquen a sus adversarios, en un ejercicio de algarabía de contenidos previsibles.

La “fiebre” mundialista, por sí misma y, sobre todo, en los exaltados tonos mercantilizados de las principales televisoras de difusión abierta en el país, ha llevado a algunos voceros electrónicos a proclamar el fin de las campañas o algo parecido, como si las dos semanas finales de la ruta rumbo a las urnas no estuviera cargada de riesgos procesales (el enorme y abierto tendido de una red de compra de votos, la campaña telefónica nacional de difamación y la propaganda sucia en general) y de hechos violentos continuos, con candidatos y políticos asesinados en distintos lugares de la república.

A las especulaciones respecto al destino de la selección mexicana de futbol profesional (que iniciará el torneo enfrentando ni más ni menos que a la poderosa Alemania, campeona de la Copa Mundial Brasil 2014), se ha sumado el anuncio de la asignación del espectáculo deportivo de 2026 a las tres naciones de Norteamérica que pelean en cuanto a la renegociación o finiquito de un tratado de libre comercio en esta porción continental pero ahora se muestran unidas en un proyecto que busca activar el potencial comercial estadunidense en este deporte que aún no prende en el país de las barras y las estrellas: de ochenta partidos mundialistas de 2026, sesenta se jugarán en territorio gringo, incluyendo la final, mientras Canadá y México se quedarán con diez partidos cada cual. El negocio esperado ascenderá a unos once mil millones de dólares de ganancias, en un esquema en el que ha participado especialmente Emilio Azcárraga Jean, quien dejó la presidencia ejecutiva de Televisa para concentrarse en Estados Unidos en planes de negocios como el ahora anunciado.

La abundancia informativa mundialista coloca en circunstancias peculiares al hasta ahora tenso proceso electoral e incluso podría tener efectos sociales sedantes en la noche del primero de julio, día de las votaciones, pues en esa fecha se definirá si la selección de futbol profesional de México pasa al siempre anhelado quinto partido, lo cual, de lograrse, generaría la vehemencia patriotera impulsada desde los medios electrónicos y ayudaría a las tentaciones de defraudación electoral tal vez no en la suerte mayor del torneo político, que es la lucha por la Presidencia de la República, pero sí en la integración de las cámaras de diputados y de senadores y en algunas gubernaturas respecto a las cuales el partido Morena no tenga una ventaja excesiva desde ahora (esa amplia ventaja ya es de percibirse en Tabasco y Chiapas, sobre todo; tierra natal de AMLO, la primera entidad mencionada, y laboratorio de entendimientos entre el Verde y Morena, es decir, entre el gobernador Manuel Velasco y López Obrador, la segunda).

Otro punto negativo para la salud política y electoral consiste en que la fijación de noticias falsas, calumnias y exageraciones, tendrá poco espacio disponible para el procesamiento público y la corrección adecuada, pues el relajamiento crítico respecto a la política cederá terreno a las jugadas sucias y las trampas por sistema. En este aspecto, Morena será el partido más perjudicado, pues antes de la entrada en pleno de la efervescencia futbolera fueron plantadas varias versiones polémicas que ya no tendrán las mejores condiciones para desmentirlas en cuanto fueran falsas o forzadas.

En un virtual allanamiento ante las tendencias que dan a Andrés Manuel López Obrador como virtual ganador de la próxima elección presidencial, el historiador y escritor Enrique Krauze ha llamado a ejercer un voto dividido, para que las cámaras del congreso federal (diputados y senadores) no estén dominadas por el mismo partido o la misma coalición de partidos que llegue a la silla presidencial.

Sin mencionar a Andrés Manuel López Obrador ni a partido alguno, Krauze exhortó, en un video de tres minutos de duración, a que “cuidemos que el próximo presidente no tenga la mayoría del Congreso. El Congreso es el principal dique de contención para limitar el poder absoluto de un presidente”. Considerado como uno de los ideólogos de un segmento ciudadano y empresarial fluctuante entre el centro y la derecha, conforme a la geometría política tradicional, Krauze exhortó en su alocución grabada: “México no debe volver a ser el país de un solo hombre. A México, lo construimos todos. Dividamos nuestro voto”.

La proclama del director de la Editorial Clío y la revista Letras Libres es una reacción inequívoca a la propuesta de fin de campaña de Andrés Manuel López Obrador, quien ya no está demasiado insistente en solicitar el voto para él (muy aventajado delantero que es en todas las encuestas de opinión consideradas como “serias”; bueno, hasta en las de Pop Group) pero sí para los candidatos a las gubernaturas y, sobre todo, a las cámaras federales, bajo la consigna del “voto parejo” que buscaría darle al tabasqueño una mayoría en el poder legislativo que, a su vez, le permitiría que sus iniciativas de ley fueran aprobadas sin necesidad de arreglos y concesiones a negociar con los demás partidos.

El efecto López Obrador ya ha llevado en 2006 y 2012 a personajes indeseables a las curules y los escaños y, en esta ocasión, es mayor el número de candidaturas con prendas muy distantes u opuestas a las del candidato presidencial, ante lo cual hay seguidores del cuasi ocupante de la silla presidencial que consideran la posibilidad de sufragar a favor de AMLO pero en sentido distinto en algunas de las demás postulaciones. ¡Hasta el próximo lunes!

Anaya, súbita colocación

Luego del insustancial remedo de debate que los candidatos a la presidencia de la República sostuvieron el martes por la noche ha sido notable la súbita colocación del panista-frentista Ricardo Anaya Cortés en el centro del interés periodístico.
Ganaron titulares sus denuncias respecto a José María Rioboó, el constructor favorito del paso del tabasqueño por el gobierno capitalino.

Rioboó, por cierto, no es el único gran empresario de la construcción favorecido desde el flanco lopezobradorista: el 29 de marzo de 2016 en esta columna se habló del “Empresariado constituyente” (https://goo.gl/dbxhNN ), al referirse a las postulaciones para ser diputados constituyentes en la Ciudad de México, a nombre de Morena, de personajes como Moisés Araf Hop, alto ejecutivo del Grupo Ideurban, que construye el desarrollo inmobiliario Mitikah, justamente en el sur de la ciudad, en la colonia Xoco, entre sostenidas impugnaciones vecinales, además de Elvira Daniel Kabbaz Zaga, quien es hija del dueño de Danhos, empresa constructora ampliamente favorecida por las administraciones capitalinas desde la correspondiente a Andrés Manuel López Obrador (durante la gestión de éste, Kabbaz Zaga fue directora de transportes eléctricos).

La construcción acelerada de un falso perfil de víctima del sistema ha permitido a Anaya mantenerse como la última posibilidad arriesgada de intentar un golpe electoral relativamente incruento contra López Obrador (la otra posibilidad, cruenta, correría con cargo a Meade). A pesar de lo explotables que pudieron ser en el debate dos hechos detonados justamente a horas o minutos del inicio de ese encuentro en Mérida, el sacrificable José Antonio Meade Kuribreña no los aprovechó: ni la programada excitación del presidente de la directiva del Senado, Ernesto Cordero, para que la procuraduría federal de justicia actúe “ya” contra Anaya, ni los nuevos videos, con base en el dicho de un hermano del empresario Manuel Barreiro, que fueron difundidos media hora antes de que iniciara el tal debate.

FelYMarCo: trabajo sucio

Ernesto Javier Cordero Arroyo se hizo de la presidencia del senado el 1 de septiembre del año pasado, merced a una infame alianza práctica del calderonismo (que aún se aferraba a la aventura, luego naufragante, de Margarita Zavala Gómez del Campo) con el priismo peñista.

La imposición de Cordero no fue apoyada por 33 de los 38 senadores del partido de blanco y azul. A favor del golpe corderista estuvieron, desde luego, Javier Lozano Alarcón (quien luego brincaría a la vocería de José Antonio Meade), Roberto Gil Zuarth (quien después obtendría licencia para dejar la senaduría), Jorge Luis Lavalle y Salvador Vega (https://goo.gl/ZoiJpE ). El calderonismo, sin atenuantes.

Ayer siguió el juego de entendidos entre ese grupo sin futuro en Acción Nacional, cuando acudió a la Procuraduría General de la República el mismo Cordero a denunciar a su presunto compañero de partido, Ricardo Anaya Cortés, (a propósito de esas candidaturas, Felipe Calderón no pudo habilitar a Cordero para la sucesión presidencial, pues en las elecciones internas del PAN el “delfín” ovejuno, que había dejado la secretaría de hacienda, fue derrotado por Josefina Vázquez Mota).

Es una auténtica jugada sucia la maquinación de Enrique (Peña Nieto), Felipe y Margarita, ejecutada por Cordero, actuario del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), nacido cincuenta años atrás en la Ciudad de México. A un día del debate, ya en la definitoria hora política del “vulgar ladrón” (como calificó a Ricardo Anaya el abanderado del PRI, José Antonio Meade, clasificado a la vez por Anaya como “mosquita muerta”), Cordero (es decir, FelYMarCo) se presta para ser el instrumento de denuncia contra el panista al que pretenderán desbarrancar esta noche de martes en Mérida, acaso con algún tipo de citatorio o implicación judicial respecto al caso de la nave industrial queretana y las decenas de millones de lavados pesos que le significaron al entrampado Anaya.

En realidad, la alianza Peña-FelYMarCo ni siquiera presentó novedades en la PGR: Cordero reconoció que su excitación a la PGR para que actúe contra Anaya y conexos se sustenta en que “hay evidencia periodística de que hay una discrepancia muy importante entre los ingresos reportados y el patrimonio de Ricardo Anaya y su familia. Creo que ya hay demasiada evidencia que no se puede soslayar.

A partir de esa denuncia aventurera, Meade y el PRI tendrán en la capital de Yucatán la oportunidad de restregar en la cara al robótico Anaya los señalamientos de uno de sus presuntos correligionarios “en una red y en un esquema de lavado de dinero y de tráfico de influencias”. En esta columna se ha sostenido que hay suficientes indicios de comportamiento delictivo en las andanzas inmobiliarias del empresario Manuel Barreiro y el ahora candidato Anaya, pero no son vocaciones quijotescas de justicia las que animan a Cordero y compañía, sino una estratagema de Estado que busca desbancar a Anaya del segundo lugar de la contienda presidencial, para aupar al tecnócrata cuasi priista, Meade, en ese segundo escalón para desde ahí intentar el golpe final, fraudulento, contra López Obrador.

Y, rayando en la desesperación, el rey del tráfico de influencias judiciales, Diego Fernández de Cevallos, dijo ayer en entrevista de radio con Fernanda Familiar: “Lo cierto es que, para nosotros, cualquier opción será mejor, o menos mala, que entregar el país a un orate, a un enfermo, a un psicópata, a un iluminado, a alguien que se le tiene que tratar como dios porque los demás son súbditos”. Además, el colérico asociado político a Carlos Salinas de Gortari aceptó que no descarta ningún tipo de acuerdo (con otro candidato, que no podría ser sino José Antonio Meade: acotación metiche de Astillero), para evitar que al multiadjetival López Obrador se le “entregue” el país. Así lo dijo: “Si esto es pactar con el PRI, o con el gobierno, para que no llegue López Obrador, habrá que ver”.

Cabe una valoración mercantil más en este asunto de Cordero y Anaya. Esta definición judicial propiciará la más rápida transferencia de los pocos activos del calderonismo hacia la candidatura peñista de José Antonio Meade. Como ha sido costumbre en ese equipo calderonista y zavalista, los malabares electorales requieren acuerdos para pagos con cargos (o candidaturas, pero ya no es el caso), por los cuales pelearán con enjundia los aspirantes a beneficiarios.

En otro asunto: en la política mexicana suele descreerse de las declaraciones de los funcionarios públicos y, con frecuencia, la insistencia de estos en fijar determinadas posturas arroja justamente los resultados contrarios, pues la parte más desconfiada de la población “lee” los mensajes en sentido adverso al deseado por los declarantes. Ahora, Enrique Peña Nieto y Alfonso Navarrete Prida se esmeran en negar que hubiera un pacto oculto con Morena y su adelantado candidato presidencial. Ayer, el secretario de Gobernación insistió, con dedicatoria al panista Ricardo Anaya: “Ojalá que los que difaman eleven el nivel del debate político. El único acuerdo que tiene el Presidente es con los mexicanos”.

Astillas: De lunes a viernes, desde ayer, el payaso de los verdes pelos, Brozo, ofrece información, análisis y chacota a los “chamacos de las tierras de Trump”, pues su Informe Brozo comenzó a transmitirse a través de Azteca América, filial del Grupo Azteca, cuyas oficinas están en Glendale, California… Y, mientras en Reynosa, Tamaulipas, un día ha muerto un bebé de un mes de nacido, luego que policías a toda velocidad chocaron con el vehículo en que llevaban al niño, y ayer murió un estudiante de secundaria a causa de una bala perdida. ¡Hasta mañana, con el exfutbolista profesional Cuauhtémoc Blanco (Morena y PES) y Rodrigo Gayosso (PRD y su padre adoptivo, Graco Ramírez) en feroz contienda verbal durante un debate entre candidatos a gobernar Morelos!

El Estadio Azteca como signo

El impresionante avance de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la carrera presidencial (que aún no termina), ha tenido como factores determinantes el buen manejo de las imágenes y el sostenido rechazo de lo sistémico.

Las plazas públicas desbordadas de seguidores, los viajes aéreos en tarifa comercial y casi en solitario, así como la protección de la cartera propia ante el acoso de su adversario panista, son algunas de las estampas que han ido construyendo la imagen de un político diferente, confiable para soportar las embestidas y las tentaciones de los grupos de poder que se podrían sentir afectados por las propuestas o declaraciones (siempre zigzagueantes, ajustables) del tabasqueño que parece encaminado a llegar en diciembre próximo a Palacio Nacional.

El trote con aire triunfal del político tabasqueño se ha visto entrampado desde que Carlos Slim, el hombre más rico de México y uno de los mayores del mundo, apareció en escena para confrontar la postura de AMLO, entonces cerradamente contraria a la construcción del nuevo aeropuerto internacional, en el lago de Texcoco.

En ese contexto, luego de una reunión clave de las cuatro decenas de hombres más ricos de México con López Obrador este martes recién pasado, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial aseguró que el candidato puntero en las encuestas dijo encontrar “viable y conveniente” la construcción del aeropuerto antes tan impugnado, insistiendo en la propuesta de que con capital privado se pueda continuar con esos trabajos. De ser cierto lo que ha dicho Castañón, ahora para AMLO es “viable” lo que antes le parecía inviable y condenable; “conveniente” lo que antes le parecía una aberración y un negocio corrupto.

AMLO y empresarios: acuerdos

De la mafia del poder, a la magia del beisbol: Claudio X. González Laporte, contínua y fuertemente denunciado por Andrés Manuel López Obrador como uno de los más malévolos integrantes de las cúpulas conspiratorias, se dio ayer un abrazo con el candidato presidencial tabasqueño, en un cruce de palabras que ya no fueron de reproches o acusaciones, sino referidas al deporte de los guantes y los bates.

Presidente del consejo de administración de Kimberly Clark en México, fundador y expresidente de lo que fue el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, ahora redefinido (en aras del lenguaje políticamente correcto) como Consejo Mexicano de Negocios, González Laporte ha sido mencionado en múltiples ocasiones por el abanderado del partido Morena como parte de la “minoría rapaz”, específicamente como presunto representante y operador de los intereses del expresidente de la República, Carlos Salinas de Gortari. Pero ayer, diplomático, el empresario al que el político acusaba en enero de este año de financiar una guerra propagandística en su contra, con base en la presunta injerencia rusa en asuntos mexicanos, dijo respecto a AMLO que “tiene la idea de un plan, ahora vamos a verlo en la instrumentación si el primero de julio gana; todavía vamos a ver qué sucede”.

De esa reunión, López Obrador aseguró que salió con “acuerdos”, con entendimientos mutuos. Fueron tres horas matutinas de conversación, luego que el día anterior ese mismo club de máxima densidad empresarial había escuchado a José Antonio Meade y a Ricardo Anaya, deseosos tales capitales de avizorar el rumbo que podría tener la navegación gubernamental el próximo sexenio, sobre todo si llegara al timón el marino del trópico, ahora tan amoroso y pacífico.

En el ambiente político sobrevolaba aún, a esas horas tempraneras, la versión divulgada por Bloomberg, la compañía estadunidense especializada en noticias, datos y software financiero, en el sentido de que López Obrador exploraba la posibilidad de incorporar a su equipo a Guillermo Ortiz y a Santiago Levy, con la intención de mejorar su imagen de candidato, y probable presidente de la República, ante el escrutinio y la reticencia de una parte de los grandes empresarios.

La versión prendió con rapidez porque desde meses atrás se ha mencionado que López Obrador deseaba que fuera Levy su propuesta para secretario de hacienda, pero compromisos laborales incompatibles con cualquier manoseo de tipo político le impidieron al mencionado Levy aceptar la cartera hipotética que, en todo caso, fue asignada a Carlos Urzúa, quien fue secretario de finanzas en el gobierno de la Ciudad de México.

Levy y Ortiz han sido compañeros de andanzas en la alta burocracia, como subsecretario y secretario de hacienda, en el tramo que implicó la creación y consolidación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), que ha sido señalado por López Obrador como el mayor robo a la nación.

Además, Levy y Ortiz comparten una etérea afiliación a lo que podría ser llamado zedillismo (en realidad, Ernesto Zedillo elude en cuanto le es posible cualquier acto que pueda parecer grupal en la política mexicana), al igual que Esteban Moctezuma Barragán (quien fue secretario de gobernación durante la administración de Zedillo) y Olga Sánchez Cordero, quien llegó a ser ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación luego que Zedillo realizó una serie de maniobras reformistas en el máximo tribunal del país.

Y, sin embargo, López Obrador declaró ayer que no es cierta la versión difundida por Bloomberg. Reiteró que el propuesto para la secretaría de Hacienda es Urzúa y que él ocupará dicha cartera. Como en otros temas, habrá de verse la evolución respecto a Levy y Ortiz, de quienes en esta ocasión el tabasqueño ha negado que vayan a encargarse de la secretaría mencionada, pero sin rechazar tajantemente que puedan participar en otras áreas de manejo económico y financiero.

Ricardo Anaya Cortés, en tanto, cumplió ayer con una visita a la Universidad Iberoamericana, en su campus Santa Fe. A diferencia de mayo de 2012, cuando Enrique Peña Nieto asistió a esa universidad en momentos de actividades a plenitud, ahora han pasado los exámenes finales y el movimiento estudiantil es menor. Aún así, hubo una asistencia importante a una conferencia en la que el momento más crítico para el panista fue la sesión de preguntas con el periodista Jorge Ramos.

Para efectos de propaganda resultó muy positiva la sesión, pues a la salida del campus hubo grupos que coreaban presidente (sin la intensidad ni numerosidad mostrada a favor de López Obrador semanas atrás, en el campus regiomontano del Tec de Monterrey), e incluso, esta vez, entre gritos adversos contra Anaya, aunque las grabaciones de los “frentistas” privilegiaron las voces a favor del queretano.

José Antonio Meade Kuribreña visitó, a su vez, la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México, con una asistencia menos numerosa pero, hasta la hora de cerrar esta columna, sin mayores incidentes. Un día antes, Meade había tenido auditorio lleno en San Luis Potosí, gobernado por su excompañero en la administración federal, Juan Manuel Carreras, donde lanzó arengas contra los maestros que no trabajan por andar en las protestas.

El tema del tribunal colegiado que ordenó la creación de una comisión de la verdad y la justicia para el caso Iguala-Ayotzinapa, generó una significativa reacción en medios de comunicación, sobre todo electrónicos, en una condena, a veces rayando en la histeria, del resolutivo de los magistrados, arguyendo que se abren las puertas para la liberación de ciertos “delincuentes” (es decir, los presuntos partícipes materiales en la presunta desaparición por vía ígnea de los 43 estudiantes); tal desequilibrio informativo evita mencionar los actos de delincuencia de Estado que se cometieron para fabricar culpables y “verdades históricas”, con funcionarios como Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón, ejecutores de actos infractores de la ley pero aún protegidos por el manto sexenal de impunidad. ¡Hasta mañana!

Morena y las casillas (gulp)

• Gobernadores, asistencialismo
• Nestora y doble nacionalidad
• ¿Bronco? ¡Manco!; Larrea e hipódromo
El talón de Aquiles del lopezobradorismo siempre ha estado en la representación partidista en las mesas receptoras de votación. O, para ser más precisos, en sus estructuras electorales partidistas en general (antes, en el PRD; ahora en Morena, con las alianzas o coaliciones de cada momento). A pesar de la innegable fuerza social que en los actos de campaña tiende a mostrar la opción encabezada por el político de Macuspana, a la hora de las urnas tal vigor y numerosidad no han tenido suficiente representación.
Hay dos factores que ayudan a explicar esa distorsión clave. Por un lado, los pleitos entre los grupos, que se pelean el control del dinero y la representación electorales, suelen obstruir la acreditación de quienes no forman parte de sus facciones e incluso, de una manera irónica, suelen rechazar a quienes de manera honesta y voluntaria, pero sin grupo, desean promover y defender el voto a favor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En esta ocasión, el jefe de Morena ha decidido que dos de sus hijos se encarguen directamente de las tareas de acción electoral; uno, como responsable nacional, y otro en la capital del país, en una estrategia encaminada a una dosificada sucesión familiar en el creciente partido.
Por otra parte, los adversarios del lopezobradorismo que han tenido capacidad de infiltración económica (Fox, en 2006; Calderón en 2012; Peña Nieto en 2018) han hecho y hacen todo para comprar la voluntad omisa o abiertamente complicitaria de cuanto representante ante casillas o representante general han podido. La estrategia, como parece estar sucediendo en esta ocasión, no solamente busca aumentar de manera tan artificial como notable la votación a favor de determinado candidato, o reducirla también de manera significativa. Un manejo “ponderado” de cifras puede llevar a desarrollar una estrategia de fraude electoral mediante el incremento o disminución de los números oficiales de cada mesa de votación en términos aparentemente moderados, “aceptables”, que en un conteo global sí signifiquen una modificación sustancial de las tendencias originales.
Ayer, la comisión de asesoría electoral del partido que lidera todas las encuestas de opinión generalmente aceptadas, hizo saber que tiene ya un ejército electoral de unas 640 mil personas. Dicha comisión se ha integrado de manera peculiar: están los expanistas Germán Martínez (coautor del fraude electoral de 2006, a favor de Felipe Calderón), Gabriela Cuevas (tramposa pagadora de la fianza que evitó a AMLO verse en la cárcel, luego de ser desaforado como jefe del gobierno) capitalino) y José María Martínez (jalisciense de ultraderecha).
También están en esa asesoría algunos partícipes de luchas anteriores del lopezobradorismo: el constitucionalista Jaime Cárdenas Gracia (quien no se ha ahorrado críticas a algunos aspectos polémicos generados en la actual campaña), el también exconsejero ciudadano del Instituto Federal Electoral, Jesús Cantú,  y Horacio Duarte, representante ante el instituto electoral en 2006, al igual que ahora.
A ese mosaico se ha agregado el abogado Santiago Nieto Castillo, quien fue destituido de manera arbitraria e ilegal de la fiscalía para asuntos electorales por la administración peñista, rabiosamente decidida a impedir que se continuara y ahondara en las investigaciones sobre el caso Oderecht y su impacto corruptor en la campaña presidencial priista de 2012 y en la asignación de contratos de compensación durante el paso de Emilio Lozoya por la dirección de Petróleos Mexicanos.
En la conferencia de prensa que ofrecieron algunos de los integrantes de esa comisión electoral se insistió en dos factores preocupantes: el manejo faccioso de los recursos públicos asistenciales, en la línea ya clásica de la conversión de la pobreza en oportunidad de “ayuda” gubernamental canjeable por votos; y la intervención cada vez más abierta de los gobernadores de los estados, controladores y operadores de los programas asistenciales y suministradores de fondos públicos para las campañas de sus preferencias.
El verdadero presidente ejecutivo del Instituto Nacional Electoral, Marco Antonio Baños (consejero electoral negociado en su momento como parte de la “cuota” del PRI), dio a conocer, junto con el también consejero Benito Nacif, que la candidatura de Nestora Salgado al Senado, a nombre del partido Morena, está “firme” en su etapa actual y que, en caso de triunfar, se revisará el punto específico de su nacionalidad estadunidense, que no reportó en su solicitud de inscripción para el proceso electoral.
Un juez federal, por su parte, se declaró incompetente para atender la demanda por daño moral presentada por la misma Nestora contra el candidato del PRI a la presidencia, José Antonio Meade, luego que éste la llamó “secuestradora”. El asunto, indicó el juez de distrito, debe tramitarse en el fuero común y no en el federal.
Astillas: Más que el Bronco (apodo francamente en escandalosa decadencia), Jaime Rodríguez Calderón debería ser llamado el Manco, en justa consonancia con su ocurrencia planteada en el primer debate entre candidatos presidenciales, en el sentido de cortar las manos a quienes cometieran robos y fraudes (en su caso, es acusado de delitos que se habrían realizado en el proceso de recolección de firmas para su postulación “independiente”)… Que dice René Juárez, el guerrerense a cargo del PRI, que José Antonio Meade llegará al tercer debate entre candidatos en segundo lugar de las preferencias electorales. Ya algunas empresas “encuestadoras” caminan en ese sentido… Germán Larrea se ha sumado a las voces que piden a los mexicanos que no se dejen llevar por el enojo (la autoflagelación, diría un clásico) a la hora de votar, y que eviten tender al populismo. El segundo hombre más rico de México, que no destinó recursos a la recuperación de los cuerpos de mineros sepultados en Pasta de Conchos, prefiere el hipismo: le pertenece el 40 por ciento de los caballos pura sangre que corren en el Hipódromo de las Américas (https://goo.gl/AycS5f )… ¡Hasta mañana!

Dos encuestas

• AMLO, ¿ya inalcanzable?
• Di Bella: preposición insidiosa
• Empresarios cierran filas

Según los resultados de la encuesta publicada ayer en el diario Reforma, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha logrado ya que la mitad de los potenciales votantes se estén inclinando a su favor. Más del 50 por ciento de la intención de voto. Más que nunca. Lejos de los pronósticos iniciales que hablaban de una elección “de tercios”. Una inclinación mayoritaria a su favor, cuando falta un mes para la hora de las urnas.

Un ejercicio demoscópico que arroja tales datos indica de manera clara (sobre todo en la percepción pública, siempre moldeada por ese método incomprobable de las encuestas), que es sumamente difícil que en un curso natural de las elecciones presidenciales pueda haber un resultado que no favorezca al tabasqueño. Su más cercano contendiente, el panista Ricardo Anaya, tiene la mitad de la intención de voto que AMLO: 52 por ciento para este; 26 para el queretano. Peor está José Antonio Meade, postulado por el Partido Revolucionario Institucional, con tan solo el 19 por ciento de la intención del voto.

Otras encuestas muestran datos menos distantes entre los candidatos, pero siempre con una notable ventaja para López Obrador. De superar el 50 por ciento de la votación constitucional a su favor, Andrés Manuel sería un presidente de la República con una fuerza enorme, como en los peores momentos del más aplastante presidencialismo mexicano.

Porque también se estima que su personalísimo partido, Morena, conseguirá un buen número de las gubernaturas en juego y una mayoría en las cámaras legislativas, llevando en todos los casos (al gabinete, a los gobiernos estatales, al Senado, a la cámara de diputados y a congresos locales y presidencias municipales) a personajes de una textura política e ideológica variopinta, defectuosa y reprobable en muchos casos, hilados todos esos personajes turbios únicamente por la fidelidad a una figura caudillesca y al más prosaico de los pragmatismos.

Del lado priista, sin embargo, los estrategas de Meade parecen no conformarse e intentan golpes desesperados. Ayer, Julio di Bella, actual “coordinador de redes ciudadanas” de la campaña del candidato postulado por el PRI, quiso atribuir al diario La Jornada la elaboración o pertenencia de una encuesta de opinión en la que el cinco veces secretario de Estado estaría a seis puntos de distancia del abanderado de Morena e incluso, en un peculiar malabarismo solo explicado a base de retórica, “al ponderar las tendencias de los indecisos, se conformaría un empate técnico (entre AMLO y Meade) con 33.1 y 31.3 por ciento, respectivamente”. N’ombre, ¡unos genios!

En realidad, la información publicada como nota sin firma en la página 13 de La Jornada (https://goo.gl/7NVSws ), fue correctamente atribuida en dos ocasiones a su fuente: Pop Group, empresa que habría hecho tanto la mencionada encuesta como el retorcimiento adjunto de que Meade ya estaría en una especie de empate técnico, a punto de rebasar al delantero, pues “dos factores de los que se habla poco, pero que pesarán mucho en los resultados finales han comenzado a demostrar un crecimiento significativo: los electores indecisos y los votantes volátiles, que definirán al triunfador”.

Esa nota informativa (que días antes se había publicado en algún portal informativo adverso a López Obrador) fue abiertamente adjudicada por el mencionado Di Bella al diario que la publicó: “El único voto útil es el que está comprometido con un México mejor. Esa intención de voto es el que ya coloca a @JoseAMeadeK rumbo a la victoria refiere encuesta de La Jornada. El análisis lo explica con detalle”. Pero no fue una “encuesta de La Jornada”, sino una nota publicada en este periódico, mencionando dos veces la autoría adjudicada a Pop Group, que así hizo un extraño debut forzado en las pistas principales de las empresas encuestadoras. El uso tramposo de esa preposición (“de”, en lugar de “en”) no fue reconocido por el citado Di Bella, a pesar de que en Twitter se le hizo ver tal circunstancia.

Di Bella comenzó su carrera como funcionario partidista y gubernamental en asuntos de comunicación social de la mano de Marta Sahagún. Colaboró en las administraciones guanajuatense y federal de Vicente Fox y en la federal de Felipe Calderón y participó en campañas electorales de Josefina Vázquez Mota. Ahora forma parte de las transferencias del panismo a Meade.

Más allá de las formas utilizadas para difundir la “encuesta” de referencia, resulta peculiar la actividad de Pop Group, una empresa multitareas con sede en Huixquilucan, Estado de México. Siendo Twitter el medio por excelencia para la difusión de ideas, propuestas y trabajos relacionados con la política, la cuenta de esa firma tiene poco más de 600 seguidores y su tuit más reciente es de julio de 2014.

Y, según su página de internet, “Pop Group es una empresa con más de 20 años de experiencia desarrollando servicios de investigación de la opinión pública y de mercados, para el sector público y privado. A partir de abril de 2018 Pop Group ha tomado la decisión de participar como actor relevante en la generación de conocimiento a través de la realización y publicación abierta de estudios de opinión en materia electoral. Estos estudios no representan, ni están vinculados con los intereses de ningún instituto político”. Un par de meses, pues, haciendo “estudios de opinión en materia electoral”.

Y, mientras cierran filas las cámaras, confederaciones y agrupaciones patronales, empresariales y conexas, para defender a Alberto Bailleres y similares, dedicados a promover en cartas y pláticas un voto contra el “populismo” y a advertir de los “graves peligros” que conllevaría el que los mexicanos no tomen una “buena decisión” a la hora de elegir al próximo presidente de la República, ¡hasta mañana, mientras continúa la telenovela electoral, con locaciones en Reino Unido y una actriz veracruzana como villana a sacrificar, para bien de los hacendados Yunes!

Peña, factor (aún) determinante

  • Hunde a Meade; riñe con Anaya
  • ¿Negociar con AMLO?
  • Bronco y Ricky, temas penales

Cuando, el año recién pasado, algunos grupos priistas presionaban en busca de precipitar la designación de candidato presidencial (con Miguel Ángel Osorio Chong como aspirante muy debilitado, pero todavía con ciertas esperanzas), había presuntos intérpretes palaciegos que justificaban la retención peñista de la decisión sucesoria bajo el argumento de que el ocupante de Los Pinos deseaba prolongar lo más que le fuera posible dicho “destape”, pues luego de él comenzaría de manera natural su declive político. Enrique Peña Nieto, se decía, buscaba conservar un poco más los hilos del poder, sabedor de que al postular al candidato presidencial por el PRI este iría tomando dichos hilos, hasta dejarlo explicablemente en un segundo plano.

La realidad ha sido diferente. Así como resultó falso que Peña Nieto no fuese a terminar su sexenio, a causa de los múltiples errores cometidos, y acusado de incapacidad política para ejercer el máximo mando del país, ahora tampoco ha resultado cierto que hubiese sido desplazado por el candidato presidencial, que a la sazón resultó ser José Antonio Meade Kuribreña.

Por el contrario, y de manera irónica, el ocupante de Los Pinos con peor valoración demoscópica, el político que mantiene al país en crítica situación general, no ha podido ser desplazado del timón de su partido y de la campaña presidencial, pues sigue controlando a un abanderado no priista, Meade Kuribreña, quien sigue cercado por ese peñismo representado por Aurelio Nuño como coordinador de campaña, por René Juárez como sustituto del fusible quemado Enrique Ochoa Reza, y por todo el lastre de complicidades priistas tras del aspirante “ciudadano” (la más reciente demostración de sometimiento de Meade a todo lo que dice combatir se ha producido en tierras veracruzanas, en una reunión con el venerado Carlos Romero Deschamps y su imperio sindical petrolero).

Aún presente y declarante en actos de primer plano, ampliamente difundidos, defensor explícito y apasionado de su paso por Los Pinos (al que aún le resta un semestre), Peña Nieto está teniendo más peso en los resolutivos finales de lo que inicialmente parecía. El hundimiento o la incapacidad de crecimiento de Meade se debe en muy buena parte al dominio de Peña y a las condiciones que ha impuesto a esa campaña sometida. La guerra mediática y judicial contra el panista Ricardo Anaya ha tenido como fuente propiciadora al mismo peñismo, que acusa de traiciones al candidato cuya acta de nacimiento es de Querétaro.

Entonces, ¿a qué juega Peña? O, dicho de otra manera, ¿cuáles son las cartas reales de Peña y cuál es la ganancia a la que aspira? En un análisis frío, no parece tener muchas opciones. A Meade lo ha mantenido en un bajo perfil, y a casi un mes de las elecciones resultaría muy peligroso, en términos sociales y económicos, el intento de un fraude electoral que trastoque todo e imponga al pentasecretario tridorito. Con Anaya ha sostenido un intenso duelo de descalificaciones, que hace muy difícil una reconciliación de última hora.

¿Negociar, entonces, con el candidato puntero? No es una treta inverosímil, los presidentes mexicanos salientes siempre han negociado su salida y la protección de sus intereses. Los que llegan suelen dar golpes sobre la mesa en sus primeros meses de reinado institucional, pero a fin de cuentas nada grave sucede, luego que el entrante hizo ver al saliente que el poder real había cambiado ya de manos.

En la más reciente sucesión presidencial, la de 2012, Felipe Calderón Hinojosa abandonó a la candidata panista, Josefina Vázquez Mota, luego que no pudo el michoacano instalar como aspirante blanquiazul a Ernesto Cordero. Con insistencia se ha hablado de un pacto secreto entre Calderón Hinojosa y Peña Nieto, para ayudar a éste a hacerse de la banda presidencial y cerrar el paso a López Obrador. ¿Ahora se podría estar ante un escenario parecido, con beneficiario diferente?

Una de las propuestas más polémicas del tabasqueño ayuda a la especulación. Una amnistía general ha propuesto, no solo a nivel de narcotraficantes o practicantes de crímenes organizados, sino también en el plano de políticos y funcionarios. Ha dicho, a diferencia de Ricardo Anaya, que no habría persecución a Peña Nieto. La idea es ver “hacia adelante” a partir del 1 de diciembre de este año, si es que llega a Palacio Nacional.

Cierto es que el aparato tradicional de defraudación electoral ya está actuando, pero no se sabe si la instrucción final será de ir con todo en favor de un eventual candidato principal antipejista (Anaya o Meade), o simplemente se está buscando preservar aceitadas las bases priistas para que este partido no desaparezca, ante la oleada lopezobradorista, que podría ganar la mayoría en el congreso federal, la gran mayoría de las gubernaturas en contienda y, desde luego, la banda presidencial.

En abono de una alternancia partidista relativamente pacífica, pero sólidamente pactada, podría hablarse respecto al inusual funcionamiento de los sistemas tradicionales de construcción de las percepciones electorales, como han sido las casas encuestadoras de opinión y los medios tradicionales de comunicación, sobre todo los televisivos. Un gobierno, el peñista, siempre acusado de ejercer un férreo control en esos terrenos, ahora los ha dejado fluir libremente, cuando sabido es que llamadas oportunas y enérgicas, y negociaciones comerciales adecuadas, habrían desviado el rumbo de esos resultados demoscópicos (siempre manipulables, a gusto del cliente) y mediáticos.

Y, mientras sigue afilada la guillotina judicial contra Anaya, de la que tanto se ha hablado en esta columna, pues un juez federal decidió ayer que debe seguir adelante la consignación de las carpetas relacionadas con el empresario Manuel Barreiro, en el caso de la nave industrial queretana y las ganancias multimillonarias para el ahora candidato panista, ¡hasta mañana, con el Bronco también pasando aceite, pues las evidencias de sus trampas para ser “independiente” han sido consignadas a instancias penales!

Quitar la candidatura al Bronco

  • Por delitos y lavado de dinero
  • Cerrar elección a dos polos
  • Venezuela, Edomex, Chihuahua

 

Samuel Alejandro García Sepúlveda, un abogado fiscalista de 30 años de edad, ha hecho saber que el Instituto Nacional Electoral (INE) analiza con firmeza la posibilidad de sacar de la carrera presidencial al de por sí muy rezagado Jaime Rodríguez Calderón, tragicómicamente autodenominado “El Bronco”.

El abogado García es el representante del Movimiento Ciudadano (MC) ante el Instituto Nacional Electoral y preside ese partido en Nuevo León, además de ser diputado local con licencia y candidato a senador por el partido que regentea Dante Delgado y que, en alianza con PAN y PRD, apoya a Ricardo Anaya Cortés en la búsqueda de llegar a Los Pinos.

Promotor, junto con la también diputada local del MC, Mariela Saldívar Villalobos, de una denuncia ante el INE por presuntos hechos delictivos cometidos por Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León con licencia, el mencionado García Sepúlveda asegura que todo está puesto en el instituto electoral para retirar la postulación al “El Bronco”: “prácticamente el INE ya convalidó que hay ilícitos suficientes para demostrar inequidad de la contienda y quitarle el registro a Jaime Rodríguez, el ilícito más contundente es que los servidores públicos en días y horas hábiles le juntaron 19 mil firmas a Jaime Rodríguez, eso es delito, es un delito que va de los tres a los siete años de prisión, llevan aparejados multas y destituciones y, en caso de que seas candidato, la pérdida del registro”.

Además, siempre según García, “agregamos de manera paralela 111 formatos que constituyen las facturas o  recibos de neoleoneses que aportaron a la campaña de Jaime, presumimos lavado de dinero o desvío de recursos del Estado… es ilógico que una casita, un tejabán, ahí se encuentre un neoleonés que le ponga 230 mil a Jaime el mismo día, creemos que se trató de una operación de compraventa de facturas donde o lavaron dinero ilegal o usaron dinero del Estado vía estos personajes y con eso Jaime Rodríguez tuvo 17 millones de pesos para juntar firmas; por todos lados hay ilegalidades” (https://goo.gl/xmHW5B).

De confirmarse la versión del citado representante del Movimiento Ciudadano en el INE, se debería retirar la candidatura a Rodríguez Calderón, quitarle el fuero, consignarlo judicialmente, evitar su regreso a la gubernatura del estado norteño y convocar a nuevas elecciones.

En términos reales, la candidatura presidencial del “El Bronco” es poco menos que una mala caricatura. Se mantiene en el rango más bajo de presunta intención de voto y sus propuestas de gobierno y sus participaciones en los debates oficiales entre candidatos han sido meramente anecdóticas, con ocurrencias irresponsables como el cortar las manos a los ladrones.

Botando a Rodríguez Calderón, y abriendo procesos a través de la fiscalía especializada en delitos electorales, el INE podría intentar la limpia de algún milímetro cuadrado de su enorme faz tan ensuciada. El consejero electoral José Roberto Ruiz Saldaña ha dicho que los expedientes del citado Rodríguez Calderón y de Margarita Zavala Gómez del Campo están en una ruta de análisis en cuanto a la comisión de delitos a la hora de hacerse de firmas de apoyo a sus candidaturas sin partido. Responsabilidad por la vía penal, si las leyes se cumplieran y respetaran en México.

Una eventual salida de cuadro de “El Bronco” terminaría por sepultar las expectativas de apertura y cambio democrático a través de las candidaturas sin partido, cuando menos a nivel presidencial (en otros ámbitos, de aspiraciones a senadurías y diputaciones, los resultados son disímbolos, pero mayoritariamente fallidos y tramposos). Armando Ríos Piter, quien fue perredista durante largos años, cometió cuanta treta se le ocurrió y, luego de “declinar” a su aspiración, para apoyar a José Antonio Meade en el PRI, su expediente de irregularidades y presuntos delitos quedó en el limbo (ya declarado inexistente por El Vaticano). Margarita Zavala optó también por una salida marinada en patriotismo y ética de mera retórica, con una perspectiva clarísima de negociaciones pragmáticas que están en curso.

La reducción del espectro electoral presidencial es una necesidad de quienes hoy controlan el sistema político. Margarita era inviable e innecesaria. “El Bronco” también es inviable e innecesario. Ambos pueden satisfacer sus necesidades políticas en alianzas que les lleven a apoyar al principal opositor a López Obrador. O, al único, si es que en ese proceso de consolidación de bloques se llega al esquema binario: un solo candidato a nombre del polo social y electoral que se opone al tabasqueño, y este con su sabido capital electoral.

A fin de cuentas, la realidad está llevando a aceptar esa división clara en solamente dos opciones. El problema, desde luego, es definir el nombre del candidato único, del futuro promotor y beneficiario de un “voto útil” antipejista. Todo debería apuntar a que Ricardo Anaya fuera ese abanderado unitario, pero Los Pinos está empeñado en que todo el apoyo económico, empresarial, mediático, policiaco y militar, más los factores de financiamiento oscuro y de violencia criminal sobre pedido, se concentren en apoyo de José Antonio Meade.

Astillas: Más que irónico es que la administración peñista, responsable en términos políticos de constantes fraudes electorales, los más recientes de ellos, en Coahuila y el Estado de México, se haya convertido en épica denunciante de los recientes comicios venezolanos. A fin de cuentas, en plena consonancia con los deseos de Washington, faro imperial al que se encomiendan las tricolores almas en pena de la próxima elección mexicana… Y, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dado tres días de plazo para que el gobierno de Chihuahua, a cargo del panista Javier Corral, entregue a la justicia federal, en la Ciudad de México, a Alejandro Gutiérrez, peleada pieza clave en el expediente de transferencia delictiva de fondos federales a campañas electorales priistas en 2016, ¡hasta mañana!

 

Anaya, provocador

  • Meade, novedad escénica
  • AMLO, en el centro
  • Jalisco, violencia creciente

Los momentos más inquietantes del segundo debate entre candidatos a la Presidencia de la República se produjeron cuando el panista Ricardo Anaya Cortés se acercó de manera provocadora al morenista Andrés Manuel López Obrador. Un desplazamiento del abanderado del frente PAN-PRD-MC que buscaba sacar al tabasqueño de su anunciado pacifismo de puntero. Momentos que pudieron desenvolverse de una forma distinta a la finalmente vista, acaso con algún roce físico o alguna expresión altisonante. Todo quedó en la sonrisa plastificada del joven retador y programadamente imprudente y en la resolución teatral de López Obrador, quien disolvió la tensión con el recurso sencillito de la cartera bajo necesaria protección en caso de cercanías partidistas indeseadas.

El debate del hombre del costal (Anaya, pretendiendo dar fuerza a su argumento en turno); del muy peligroso señalamiento difamatorio de Meade hacia una candidata morena al Senado, Nestora Salgado; del histrionismo cada vez más grotesco del candidato que ni es independiente ni es bronco, de la aparición de un público bajo control, en cuanto a su selección y sus preguntas, como ejemplo de una “democracia” tripulada y de los memes justicieros como intento de recuperación de algo de esperanza y buen humor.

Este, el debate de los moderadores convertidos en protagonistas sin mesura (León Krauze y Yuriria Sierra embelesados en la largura de sus preguntas y en el añadido a discreción de sus puntos de vista y consideraciones), ha sido también el debate de la vacuidad consolidada: poco o nada nuevo o destacado aportaron los señores candidatos (ya no hubo señora candidata ni habrá señora presidenta más que en la cartelera teatral, con el personaje que tantos años interpretó Gonzalo Vega y ahora desarrolla Héctor Suárez). El chiste, la ocurrencia, los apodos y los juegos de palabras, la rutina, la mentira abierta y la evasión de lo concreto fueron elementos distintivos de este segundo debate que resultó peor que el primero y que debería llevar a declarar de inutilidad pública al tercero.

A fin de cuentas, lo que se debería saber de cada uno de los candidatos ya es más o menos conocido (digan lo que digan en los debates, hagan lo que hagan ahí) y los segmentos de voto duro de cada cual habrán de mantenerse fijos, como corresponde por definición a esos bloques de votantes ya definidos. La batalla, en todo caso, se dirige al sector de los indecisos, ese gran bocadillo impreciso al cual apuestan los jugadores, sobre todo los rezagados y, en la especie, el escénicamente renovado “Pepe Mid” (ahora bajo la tutoría propagandística de Carlos Alazraki, a quien algunos de sus amigos han dicho que el pentasecretario Meade se vio mejor en esta ocasión) y Ricky Canaya, el gladiador grotescamente desesperado por despegarse de Meade y acercarse a Andrés (esta, la palabra más presente a lo largo del debate que tuvo a Manuel, el segundo de los nombres del candidato, como eje central, referencia obligada, punto de arranque y destino, faro de luz, estrella de la mañana…).

Y sin embargo, más allá de la paradoja de que el debate supuestamente más abierto y elástico haya resultado intelectual y programáticamente casi soporífero y estreñido, las estrategias que van más allá de los foros siguen campantes su ruta: López Obrador dijo ayer en tierras jaliscienses que se les está acabando el tiempo a sus adversarios, los cuales ya deben decidir si van con Meade o con Anaya como candidato único, pues él, el tabasqueño, ya les lleva más de 25 puntos porcentuales de diferencia en las (por ahora) sacralizadas encuestas de opinión.

En ese tenor, tal como se adelantaba en el Astillero publicado este lunes (Postales antes del debate), es notable el liberado esfuerzo por posicionar a Meade como una carta de probable éxito sembrado. Desde los primeros minutos después del encuentro de candidatos en Tijuana, se desató la maquinaria propagandística que pretende adjudicar a Meade el triunfo en ese debate y promoverlo como la única carta con lucidez intelectual y capacidad ejecutiva como para enfrentar al “villano” López Obrador y sus “maléficos” planes de hacerse del timón de México para hundirlo entre adoraciones al chavismo y videograbables problemas de salud mental y física. ¡Oh: salvad a México del peje amenazante!

Ante miembros de la comunidad del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Peña Nieto refutó a quienes  hablan de “lo mal que estamos en México”. “Falta mucho por hacer, pero no pongamos todo en la canasta de que estamos mal. Sepamos reconocer los avances”, pidió-demandó-proclamó. Las cuentas de Los Pinos le pintan bien al ocupante de esa magna casa y, como tal, en esta etapa de turbulencias electorales le parece bien ensalzar los presuntos logros, lo cual es una forma, en estas fechas y circunstancias, de usar la tribuna gubernamental para promover continuidades.

El 9 de marzo de 2013 fue asesinado Jesús Gallegos Álvarez, quien apenas iba en su noveno día como secretario de turismo del gobierno encabezado por el priista Aristóteles Sandoval. El fiscal general del estado, Luis Carlos Nájera, herencia de la administración del panista Emilio González Márquez y pieza clave para mantener la paz negociada en la entidad, indagó los detalles del crimen cometido en calles de la exclusiva colonia Colinas de San Javier, en la parte zapopana de la zona metropolitana de Guadalajara. Nájera duró poco más de dos años como poderoso fiscal general del Estado con el gobernador Sandoval, pero el 13 de febrero del presente año fue reciclado al designarlo secretario del trabajo, aunque era nula la experiencia del nuevo funcionario sobre temas laborales. Ayer, en una zona céntrica y concurrida de Guadalajara, un comando intentó asesinar al secretario Nájera, con un saldo de civiles y guardaespaldas heridos. Jalisco se complica, cada vez más retador el crimen organizado. ¡Hasta mañana!

Zavala: impío cálculo conyugal

  • Blofear para negociar
  • Felipe deshoja la margarita
  • Meade (y Anaya), a la espera

La renuncia de Margarita Zavala a su insostenible candidatura presidencial sin partido significa el inicio de los reacomodos, a título de subasta, que buscarán aglutinar fuerzas en un polo pleno, contrario a Andrés Manuel López Obrador y a Morena.

Nunca tuvo Zavala una viabilidad electoral verdadera. La construcción de su candidatura provino de un impío cálculo conyugal que así pretendió dar empaque y capacidad de negociación a un calderonismo que perdió todo poder real al interior del Partido Acción Nacional en diciembre de 2010 (aún con Felipe Calderón en Los Pinos), cuando un grupo con Gustavo Madero a la cabeza (y un desconocido Ricardo Anaya como uno de los coadyuvantes) le impidió instalar a un tercer presidente partidista al hilo (lo habían sido el ahora converso al morenismo, Germán Martínez, y el negociante en petróleos,  César Nava Vázquez).

Calderón, con el poder presidencial en las manos, no pudo imponer a Roberto Gil Zuarth, ni pudo hacer candidato a la presidencia de la República a su delfín, Ernesto Cordero. En 2015, ese grupo tampoco pudo conseguir para la esposa del jefe una candidatura a diputada federal (plurinominal, obviamente, como las obtenidas en dos ocasiones anteriores).

Sin nada en las manos, más que la ansiedad por seguir en el reparto de rebanadas del poder, el calderonismo pretendió concitar apoyo popular para Margarita Zavala posicionándola como mujer (manipulación de género, a fin de cuentas), como imitación de Hillary Clinton (oportunismo agringado y fallido) y como candidata “independiente” (siendo absolutamente dependiente del felipismo). A todo ello, Zavala contribuyó con su propia participación desangelada y verbalmente desafinada: no logró mostrar un fervor social a su favor; al contrario, su candidatura “independiente” fue un himno a la marrullería, con un alto porcentaje de irregularidades y la fotocopia de credenciales de elector como recurso desesperado e indicativo.

El fracaso de la figura de Margarita Zavala no significa el fracaso del proyecto político mercantil del calderonismo. Así como los partidos “Verde”, Nueva Alianza, del Trabajo, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social han sobrevivido con grandes ganancias, al prestarse a sumar sus cuentas exiguas a proyectos mayores que así buscan “legitimarse”, ahora el calderonismo pone a remate sus haberes inflados.

Un día antes de la renuncia de Zavala, el panista Ricardo Anaya habló de la posibilidad de una alianza con ella, con reconocimientos y elogios que contrastan con el duro intercambio verbal que ambas partes han sostenido. En realidad, ambos personajes habían cruzado ciertos guiños amables, hablando de votar cada cual por el otro si es que ellos mismos no hubiesen sido candidatos. A pesar del enorme encono, y de las profundas heridas que se infligieron en el curso de su pelea por la candidatura panista, al igual que en el tramo formal de aspiraciones presidenciales que está en curso, hay voces presuntamente conocedoras de las entrañas del calderonismo que consideran viable el terminar apoyando a Anaya, “al panismo”, lo cual significaría una gran ayuda para el queretano.

La opción “ciudadana” y “apartidista” de José Antonio Meade también sería muy redituable para el calderonismo. El actual candidato “externo” del PRI fue secretario de Estado durante el paso de Felipe Calderón por Los Pinos, y hay lazos familiares, amistosos y grupales entre ellos. Javier Lozano Alarcón, quien fue secretario del trabajo con Calderón, es ahora uno de los voceros de Meade, y Ernesto Cordero, a quien deseaba Felipe como sucesor, preside el Senado gracias a maniobras apadrinadas por el PRI, y se muestra solidario con la candidatura de Meade.

A fin de cuentas, Felipe deshoja la margarita, en busca de la opción más rentable. Todo lo que caiga será bueno: candidaturas de última hora, cargos en la campaña del candidato a apoyar, promesas de puestos en el gabinete si se llega al triunfo, garantía de indemnidad e influencia en un eventual sexenio “amigo”. Más interesante que el futuro laboral de este grupo, será el conocer al destinatario de la apuesta calderonista posterior a Margarita: aparentemente natural sería que apoyaran a Anaya, a fin de cuentas panista; muy sugerente será si el beneficiado es Meade, pues eso le sumaría puntos en las encuestas de ficción, para acercarse a Anaya y, si se le aplica a este la guillotina judicial, con el caso de la nave industrial queretana, quedar como segundo lugar y desde ahí construir los escenarios forzados de una unidad antipejista dispuesta a pelear con todo contra la “amenaza populista”.

Por lo pronto, Zavala (cuyo nombre habrá de estar en la boleta electoral, pues días atrás el consejero presidente del INE aseguró que no habría modificaciones de los nombres disponibles a esa fecha) ha dicho que deja a sus seguidores en libertad de apoyar a quienes deseen. El anuncio de su renuncia, realizado en el curso de la grabación del programa Tercer Grado, de Televisa, impactará de inmediato a quien peor que ella ha estado en las encuestas, Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, quien tiene más afinidad con Meade que con Anaya.

Empujada a la renuncia femenina por empresarios que buscan una candidatura única contra López Obrador, la dupla FelYMar podría revivir al mencionado Meade, al amparo de un discurso “ciudadano” y “no priista”. Ayer mismo, a las 14.11 horas, Meade, que fue secretario de energía y de hacienda en la administración de Felipe Calderón (y quien horas antes se había reunido con otro “ideólogo” antipejista, Vicente Fox Quesada, el cual le reiteró apoyo) tuiteó: “Mi mayor respeto y admiración a @Mzavalagc, mujer honesta, inteligente y congruente. Siempre contará con mi amistad y reconocimiento. Nuestra democracia se fortalece con su participación y valentía”. Y, mientras una empresa de Carlos Slim blinda cibernéticamente las próximas elecciones, ¡Hasta mañana!

El enigma de las encuestas

¿Validadas, para validar giros?
Bancos, hackers, incertidumbre
Sedena: obviedades y circunstancias
A diferencia de otras elecciones presidenciales recientes, el flujo de las encuestas de opinión ha sido generalmente aceptado, hasta ahora, por todos los sometidos a esos ejercicios numéricos. El impugnador histórico de tales procesos demoscópicos, Andrés Manuel López Obrador, no ha hablado de “cuchareo” ni de otras formas de adulteración, lo cual habría ido contra sus intereses, pues se ha mantenido como el delantero en la competencia, con márgenes de distancia notablemente altos en relación con su principal perseguidor.
Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade, casi siempre colocados respectivamente en el segundo y el tercer lugar de esas encuestas, tampoco las han desacreditado y, de una manera que parece extrañamente civilizada, en el fragor de una batalla electoral muy pesada, han asumido sin chistar la supremacía del tabasqueño en esas estimaciones que en otras circunstancias podrían haber sido señaladas por el panista o el cuasipriista como tramposas, mal hechas o puestas al servicio de quien las ordena.
El imperio de las presuntas encuestas (“presuntas”, en función de que no hay ningún sistema de verificación social de que realmente se realizan y que los datos consignados son reales) ha consolidado en la percepción colectiva la imagen de un López Obrador arrollador, imbatible. ¿Por qué “el sistema” ha permitido que las empresas de demoscopía hayan realizado hasta ahora una serie de presuntos estudios en los que invariablemente aparece López Obrador como puntero casi inalcanzable? En el manual del cinismo del “sistema” bien consignado está que, en política, siempre será barato todo aquello que se pueda comprar con dinero. Y a ese “sistema” le habría resultado muy barato orquestar desde hace meses una operación fraudulenta en el terreno de las encuestas, para dar paso a embestidas mayores contra el nativo de Macuspana.
En ese escenario, antaño impensado, de “respetabilidad” de las encuestas de opinión, han comenzado a generarse cambios. El panista inmobiliario, Ricardo Anaya, se va moviendo al alza, aún en términos modestos en comparación con la gran ventaja que conserva el expriista, experredista y ahora máximo jefe de Morena. Meade se mantiene en un lejano tercer lugar, explicablemente incapaz de emerger, pues el peso negativo de Enrique Peña Nieto y del PRI lo hunden.
Pero la suma de los activos demoscópicos de Anaya y Meade suelen equivaler al monto total de López Obrador. Nunca podrá darse una transferencia automática y neta de las tendencias electorales de dos personajes que acaban fundiéndose en una sola candidatura pero, en el papel, y conforme a algunas de las encuestas realizadas recientemente, el panista y el cuasipriista, unidos, empatarían al morenista.
Si a ese licuado prianista se añadieran los exiguos números de Margarita Zavala (la realidad acabó colocando en su lugar político al calderonismo, con todo y proyecto conyugal), y los todavía menores del grotesco Jaime Rodríguez Calderón, la candidatura única del sistema, la que apelara al voto útil contra el lopezobradorismo, tendría mayor probabilidad de votos a favor que el actual rey de las plazas públicas. A una voltereta así, mucho ayudaría el juego de cifras que aportan las citadas firmas encuestadoras, hasta ahora validadas por la propia Morena, en cuanto le han favorecido.
Son varias las explicaciones técnicas extraoficiales respecto a las fallas bancarias relacionadas con el suministro, disponibilidad y manejo de fondos monetarios. El dato más preocupante se relaciona con el saqueo de entre 300 y 400 millones de pesos en abril, mediante un ataque cibernético que un banco ha reconocido y los demás no aceptan ni niegan. Además, se han reportado molestas trabas y largas tardanzas de usuarios de servicios bancarios para mover su dinero.
Aún cuando los primeros indicios apuntan hacia hackers interesados en la sustracción de dinero, ese tipo de problemas abonan el terreno de las especulaciones y las preocupaciones relacionadas con el difícil momento que vive el país en el terreno interno y en sus negociaciones internacionales y, desde luego, aunque no haya un solo asidero demostrado en ese sentido, con la circunstancia electoral.
El secretario de la defensa nacional, general Salvador Cienfuegos, ha dicho que toda transición democrática debe tener como objetivo supremo el progreso y el bienestar del pueblo de México. Sus palabras son irreprochables, imposible estar en contra de ellas, si se analizan con un sentido político general, histórico, más allá de las circunstancias de un momento específico.
Pero, en la coyuntura actual, las palabras del jefe operativo de las fuerzas armadas pueden tener más connotaciones de las que parecería en una primera lectura. En particular, si la luz que sobre ellas se arroje es la de la incomodidad acrecentada de una parte de la élite castrense respecto a Andrés Manuel López Obrador, el personaje que podría encabezar una alternancia de partidos y, eventualmente, una transición política.
Decir lo obvio, que una transición de ese tipo debería ser para bien, deja de ser una simple obviedad cuando las palabras se leen a la luz de los conflictos y querellas actuales. Más complicado resulta el escenario discursivo si el mencionado jefe militar defiende con especial denuedo la funcionalidad de la base aérea de Santa Lucía, a donde ese candidato de posible transición, AMLO, pretende trasladar el proyecto aeronáutico internacional hasta ahora desarrollado en Texcoco. En realidad, el general secretario le haría mucho bien a las instituciones, y al proceso electoral en curso, si sus discursos fueran cuidadosamente ajenos a interpretaciones coyunturales.
Y, mientras Nestora Salgado ha denunciado amenazas en su contra, en el contexto de su campaña por una senaduría a nombre de Morena, ¡hasta mañana, lamentando el fallecimiento de la doctora María Elena Meneses, especialista en medios de comunicación y comunicación digital, profesora de varias generaciones, analista honesta y bien fundamentada!

A escena: encuestas “cuchareadas”

• El PRI, ¿aprieta?
•Napito: dinero y ciudadanía
•Mancera: candidatura en riesgo
Podría decirse que están apretando (aunque ya ha sido moderado el ánimo protagónico de Enrique Ochoa Reza, el creador de la frase de la “prieta que no aprieta”, quien sigue como presidente formal del PRI), apretando en contra de quien hasta ahora ha jugado con entera libertad a lo largo de toda la cancha electoral, el tabasqueño zigzagueante./
Véase, por ejemplo, la acometida contra uno de los personajes más vulnerables de la plantilla de candidatos a legisladores federales que Andrés Manuel López Obrador ha presentado, el sumamente polémico Napoleón Gómez Urrutia, dirigente sindical minero a quien una autoridad laboral del fuero federal ha ordenado la devolución de 54 millones de dólares, que han constituido la sustancia del largo litigio que llevó al heredero del negocio sindical minero (originalmente administrado por su padre, Napoleón Gómez Sada) a un autoexilio en Canadá./
Además del golpe dado por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje respecto a esos 54 millones de dólares (laudo que será llevado a la instancia judicial superior, para que revise el caso y confirme o rechace los términos dados a conocer por la JFCA), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación analiza si es procedente la postulación del mencionado Gómez Urrutia, en función de la ciudadanía canadiense que poseía el dirigente sindical (que nunca trabajó en una mina) y a la cual renunció, aunque la máxima autoridad jurisdiccional electoral (dominada por los intereses de Los Pinos, el PRI y el PAN), parece oportunamente indecisa en cuanto a los alcances y efectividad de esa renuncia./
De ser confirmadas las hipótesis contrarias a Gómez Urrutia (la obligación de que el sindicato desembolse 54 millones de dólares y la negativa a otorgarle registro como candidato a senador), el ex director de la Casa de Moneda no podrá regresar al país con fuero legislativo y estará sujeto a maniobras empresariales (saludos, Grupo México y Germán Larrea) que podrían generar las condiciones para apresarlo y someterlo a un largo proceso./
Miguel Ángel Mancera está también en enredos relacionados con las interpretaciones judiciales. Su candidatura a senador ha rozado lo grotesco en términos políticos: no fue capaz de postularse por la entidad que gobernaba, la Ciudad de México, pues sus posibilidades de triunfo habrían sido remotas: muy mal calificado en la capital del país, se habilitó un piso electoral remoto, en Chiapas./
¿Chiapas? Pues sí. Propuesto por el consejo del Partido Acción Nacional de Chiapas. ¿El PAN? Pues sí: llegó al poder en la Ciudad de México a nombre del Partido de la Revolución Democrática y aseguró tener pensamiento de izquierda en razón de que alguna vez había viajado en Metro y por tanto había conocido el sentimiento popular aunque fuera como pasajero. Y controla hasta ahora buena parte de lo que queda del sol azteca, a través de Manuel Granados, “presidente” nacional del PRD; de Alejandra Barrales, su amistosa carta a sucederlo, y de Héctor Serrano, el turbio operador electoral y mediático que será legislador federal./
Pero a la hora de la candidatura propia va como externo, a nombre de Chiapas y del PAN, lo cual en su momento generó una dura y prolongada discusión (unas cuatro horas) en el seno de la Comisión Permanente de Acción Nacional, donde los arreglos cupulares vencieron a las voces opuestas a dar a Mancera el segundo lugar de las listas de aspirantes al senado por la vía plurinominal. Ahora, el extraño caso del ex jefe del gobierno capitalino es analizado por el tribunal electoral federal, donde se habla de la posibilidad de una decisión que afecte tanto a Morena, en el caso de Gómez Urrutia, como al PAN y al PRD, en el caso de Mancera./
En el escenario del PRI que aprieta o, más propiamente, que pretende apretar, debe anotarse también el asomo de una peregrina encuesta de opinión, elaborada por la firma GEA-ISA (GEA: Grupo de Economistas y Asociados, e ISA: Investigaciones Sociales Aplicadas S.C.), que pretende mostrar un cierto avance de Ricardo Anaya en cuanto a la persecución electoral de Andrés Manuel López Obrador, con el pentasecretario tridorito, José Antonio Meade (Míster Pérate, esto por las veces en que dijo “pérate” a sus excitados entrevistadores de Milenio TV), no tan hundido./
La guerra de las encuestas no se había dado, hasta ahora. De una manera peculiar, la inmensa mayoría de las empresas a las que generosa e ingenuamente se puede calificar como “confiables” han reportado una delantera enorme de AMLO. Ayer, sin embargo, GEA-ISA, de comprobada vocación asociativa con el poder, pareció haber dado el banderazo de salida a la temporada de las recomposturas estadísticas./
Tomando ya como referencia el primer debate entre candidatos presidenciales, GEA-ISA reincide en colocarse en el espinoso sendero de los vaticinios electorales, que en otras ocasiones le han resultado tan escandalosamente equivocados que su credibilidad es baja: según el nuevo “estudio”, AMLO tendría el 29 por ciento de las preferencias electorales; Ricardo Anaya Cortés, el 24%, y José Antonio Meade el 20%. Planteado así, el tabasqueño estaría a una distancia nada definitiva respecto al queretano (apenas 5% de intención de voto, como diferencia entre ambos) e incluso con una separación de nueve puntos respecto al cuasi priista, muy pocos conforme a la percepción popular./
No está de más recordar lo que aquí se ha planteado con insistencia: las encuestas de opinión pública no tienen ningún rango de confiabilidad comprobable; las realizan determinadas empresas conforme a las instrucciones y necesidades de sus clientes (“la encuesta es de quien la paga”, suele decirse). Sin embargo, el lopezobradorismo las ha convalidado gustosamente cuando le han favorecido.

Anaya: la triangulación maestra

  • Subsiste amago judicial
  • Los Pinos se aferra a Meade
  • ¿Quién, el candidato único antipeje?

Al candidato presidencial Ricardo Anaya le revivieron ayer el tema del presunto lavado de dinero con cargo a una nave industrial queretana. Sucedió en un diario digital poco conocido fuera de España, Ok diario, y no en alguna de las publicaciones de más reconocimiento periodístico en aquella nación. Es el segundo golpe internacional en ese sentido (el anterior, a cargo de El Español, otro diario digital, fundado y dirigido por el polémico Pedro J. Ramírez, quien había sido icónica figura directiva de El Mundo, diario este del que también fue directivo Eduardo Inda, ahora máximo ejecutivo de Ok Diario).

Para efectos políticos mexicanos, la colocación de una nota sobre Anaya la noche hispana del lunes, en la citada publicación internética, significa la persistencia de una posibilidad de descarrilamiento judicial del panista-frentista al que Los Pinos nomás no acepta como forzado beneficiario de una eventual declinación del cuasipriista José Antonio Meade, en busca de mejores condiciones para enfrentar con una sola carta al candidato de Morena y anexos, Andrés Manuel López Obrador, que a estas alturas del proceso electoral parece no tener contrincante viable al frente.

La nota en mención, firmada por Borja Jiménez, señala: “El candidato presidencial mexicano Ricardo Anaya será investigado junto con algunos asociados y testaferros por el Banco de España y el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC, España) por un presunto esquema de lavado de dinero, a los efectos de financiar la campaña de Anaya de cara a las próximas elecciones en julio de este año, tal y como ha podido confirmar OKDIARIO”.

El reporte menciona: “Nuevos datos aportados en la denuncia ante el SEPBLAC sugieren que el dinero utilizado para efectuar la compra proviene de orígenes dudosos provenientes de España, en donde (el mexicano (Manuel) Barreiro y (un socio español, llamado Juan Pablo Olea) Villanueva tienen negocios que presentan ciertas incongruencias, incluyendo declaraciones financieras vagas o ambivalentes, en donde figuran importantes montos en calidad de inversiones y deudas sin especificar la procedencia del dinero, o las partes involucradas”.

Adjudicando el dato a “fuentes conocedoras” que habrían aportado la información a OK Diario,  “además de las investigaciones efectuadas por el SEPBLAC, también se ha presentado denuncia en el Juzgado Decano de Instrucción de Madrid donde es posible que sean llamados a declarar Barreiro y Olea Villanueva y tampoco se descarta la posibilidad de eventualmente convocar al propio Ricardo Anaya. Según la denuncia presentada ante el SEPBLAC y el Banco de España, se mantiene la hipótesis de que Barreiro y Olea Villanueva efectivamente montaron un esquema de lavado de dinero para beneficiar a Anaya y es posible que después de presentar la denuncia el SEPBLAC comience a investigar a las empresas cuestionadas, empezando por recolectar la documentación financiera pertinente, en colaboración con los órganos judiciales españoles” (https://goo.gl/XVF1Lj ).

Llamar a declaraciones judiciales a España a Ricardo Anaya, bajo cargos relacionados con lavado de dinero, parecería una circunstancia sumamente desfavorable para el panista. De confirmarse lo difundido por el mencionado diario digital, podría ser un golpe letal para su candidatura, hasta ahora más exitosa que la del pentasecretario tridorito, Meade. En la lógica complotista, podría parecer que la nota de marras ha sido filtrada y promovida desde influyentes áreas políticas mexicanas para dar anuncio a Anaya de que su situación legal se complica, y que a la hora de la disyuntiva le quedará declinar o enfrentar el expediente judicial de la famosa nave industrial queretana generadora de ganancias por decenas de millones de pesos para el candidato presidencial inmobiliario.

Uno de los enigmas profundos de temporada descansa en el hecho de que, a pesar de la fuerte y creciente ventaja que lleva López Obrador en las encuestas de opinión, el sistema, o el PRIAN (como suele llamarse a este binomio partidista), no ha podido ponerse de acuerdo para obligar a un candidato a declinar, para que funcione el “voto útil” contrario al máximo jefe de Morena. Una lectura práctica habría forzado desde semanas atrás la salida de escena de Meade (aunque fuera en términos factuales, no jurídicos), para concentrar todos los esfuerzos antipeje en Anaya, mejor posicionado en casi todos los ejercicios demoscópicos.

Pero, hasta ahora, los intentos de forjar esa candidatura única se han topado con una cerrada negativa del verdadero jefe de la campaña priista, Enrique Peña Nieto, quien estaría ejerciendo un veto absoluto al joven queretano, Anaya, al que tacha de traidor y a quien no perdonaría, entre otras cosas, sus promesas de campaña de que podría llevar a la cárcel al exgobernador del Estado de México. En el círculo central de Meade se asegura además, de manera tajante, que no habrá de declinar el hombre que no recuerda el nombre del libro que están por publicarle, y que, en realidad, quien acabará saliendo de escena es el panista Anaya.

El problema de fondo para Los Pinos, el PRI y la campaña de Meade, es que el candidato presidencial se ha rezagado demasiado, que su discurso no levanta entusiasmo y que se le ha sometido a una despiadada embarnizadura de priismo jurásico, que le ha tumbado cualquier indicio ciudadano que hubiese tenido. Ante ello, de poco serviría tirar por la vía judicial al panista Anaya, pero, por lo que se ve, en las cúpulas pinoleras subsiste la tentación del golpe que haga a Anaya retirarse y a Meade apoderarse de la etiqueta única del antipejismo supuestamente viable.

Y, mientras AMLO abre más la puerta a la posibilidad de que el nuevo aeropuerto internacional de la zona metropolitana capitalina (de importancia estratégica para los intereses nacionales) sea concesionado a capitales privados, ¡hasta mañana!

El petate (empresarial) del muerto (electoral)

La confrontación de las cúpulas empresariales con el candidato puntero en las encuestas se instala puntualmente en el guión táctico que busca causar miedo entre votantes y ciudadanos mexicanos en general. No solo el crimen organizado y la consiguiente violencia desbordada en todo el país amenazan con obstruir o descarrilar el proceso electoral, cuando menos en determinadas regiones: el oportuno clima de temor que beneficiaría al partido en el poder, o a la alianza final que llegara a hacer con el anayismo (PAN-PRD-MC), también pasa por la agudización de los problemas económicos, para impulsar la tesis conservadora de que sería mejor conservar las cosas como están, en lugar de experimentar con una opción que podría causar depreciación del peso, cancelación y retraimiento de la inversión, sobre todo la extranjera, pérdida de empleos e inflación. El petate del muerto, en versión de cuello blanco, adecuadamente utilizado en tiempos electorales.
A pesar de los esfuerzos de López Obrador por mostrarse conciliador e incluso en reversa en ciertos temas controversiales, en el choque con la élite empresarial ha sostenido tesis primarias de la izquierda, en cuanto a la adecuada repartición social de la riqueza producida y al papel vigilante y protector que el Estado debería asumir ante desajustes o abusos en contra de las clases populares. El ala más derechista de la amalgama formada por López Obrador (Alfonso Romo, en particular) ha parecido descolocada ante el énfasis del tabasqueño en sostenerse en sus dichos contra la “mafia del poder” y, específicamente, contra ciertos personajes del más alto nivel económico del país, usualmente relacionados con Carlos Salinas de Gortari, como si éste fuera su santo protector o su ideólogo y gestor favorito.
El gobierno federal pretende desacreditar el informe del representante en México de las Naciones Unidas para asuntos de derechos humanos, en el que se confirma que hubo tortura contra detenidos en relación con la desaparición de 43 estudiantes en Iguala. El 3 de mayo de 2016, esta columna inició con el siguiente párrafo: “Diecisiete testigos claves en el armado de la hipótesis de la incineración de normalistas en Cocula sufrieron lesiones de diversa gravedad, indicativas de tortura, cuando ya estaban bajo custodia plena de las autoridades. En términos generales, los médicos de la Marina y de la Procuraduría General de la República (PGR), y los sicólogos de ésta, desatendieron las consecuencias de esas evidencias físicas y de señalamientos verbales de tortura por parte de los presuntos miembros del crimen organizado y de los policías de Iguala y Cocula a los que detuvieron como presuntas piezas centrales en el tejido de la versión ígnea coculense”.
La noche de este lunes se estrenó la versión escénica del libro Encabronados, que la Editorial Planeta publicó el año pasado. A partir de una serie de relatos de ficción (reconstrucciones, sin citar la fuente, de pláticas o hechos conocidos por el tecleador astillado), que fueron incluidos entre los capítulos de análisis y crónicas políticas del mencionado libro, los integrantes de Telón de Boca, un grupo de amantes del teatro que generosamente impulsan los proyectos que les parecen interesantes, se dieron a la tarea de ir montando la obra que estará en cartelera, en el remodelado foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico, los lunes y martes (a las 8.30 de la noche) de lo que resta de mayo y en junio, hasta el 19 incluido.
La dirección de la versión escénica, realizada por Lenin Calderón, está a cargo de la prestigiada Marta Luna, figura muy reconocida en el ambiente teatral. En el elenco participan Roberto Sosa, Miriam Calderón, Javier Escobar, Ernesto Coronel y Alejandro Cuétara, con Nacho Tapia y Laura Preisser como asistentes, de dirección y de producción, respectivamente. El director del Helénico es Álvaro Hegewisch Díaz Infante.
La conducción del hilo teatral está a cargo de Roberto Sosa, en papel de un cholo, y con su voz y actuación se van planteando, al estilo de cabaret político seleccionado por la directora Marta Luna, datos e información sobre la descomposición que vive el país. Los diecinueve cuadros de relatos específicos abordan temas que van desde la tortura policiaca a un joven idealista hasta el llanto de una madre de desaparecidos o el revanchismo de alguien que pasó de ser un humillado limpiador de parabrisas automovilísticos a temido narcotraficante. A pesar de que sería legítimo el cobro de regalías, el autor de Encabronados no llevará ningún beneficio económico, e invita a los lectores de estas líneas a apoyar un esfuerzo de gran calidad teatral.
Miguel Torruco Márquez, propuesto por Andrés Manuel López Obrador para ser secretario de turismo si Morena gana la elección presidencial, advirtió ayer que pese al manejo optimista de datos de la actual administración federal sobre el ramo, México está perdiendo posicionamiento en las mediciones mundiales. “La potencialidad turística de un país no debe medirse con el ingreso de turistas internacionales, sino por las divisas captadas”, e incluso pronto se dará a conocer que México cayó del lugar 14 al 15 en captación de divisas por turismo, señaló el exsecretario de turismo de la Ciudad de México, según nota de Julio Reyna en La Jornada.
Las observaciones de Torruco Márquez tienen como telón de fondo la preocupación entre especialistas del lopezobradorismo, eventuales funcionarios públicos de primer nivel, respecto a las cifras alegres que los peñistas desean dejar instaladas en diversas áreas de la administración pública (no solo en Turismo) para luego, si Morena ganara el poder federal, “anunciar” taimada y mendazmente que los “logros” de este sexenio habrían sido perdidos a partir de la llegada de Morena a Palacio Nacional. Y, mientras el presidente del Instituto Nacional Electoral ha declarado que “no se puede buscar eliminar a los opositores”, ¡hasta mañana!

Empresarios al ataque

  • Cinco “conjurados”, según AMLO
  • “Desconfianza e incertidumbre”
  • La estrategia electoral del miedo

En el contexto de una (previsible, incluso tardía) arremetida concertada contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la cúpula empresarial se ha puesto al frente. El pasado 16 de abril, el máximo multimillonario, Carlos Slim Helú, dio el banderazo de salida al colocarse en una conferencia de prensa como opositor abierto a las políticas y declaraciones del candidato presidencial tabasqueño, específicamente en el tema de la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la zona metropolitana, negocio en el cual tiene fuertes intereses el mencionado magnate.

Ahora han sido los empresarios plus, agrupados en un Consejo Mexicano de Negocios (CMN), quienes han enfrentado al nacido en Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco. No es un tema menor, pues se inscribe en la estrategia general de ir “bajando” al aspirante puntero mediante una serie de ataques desde flancos diversos, aprovechando declaraciones o actitudes de López Obrador que sean polémicas o abiertamente manipulables para fines de distorsión mediática.

El punto central del litigio en curso radica en el señalamiento de AMLO, sin aportar pruebas de sus dichos, de que hubo una reunión de cinco empresarios de primer nivel con el panista Ricardo Anaya para tratar de allanar una eventual candidatura única contraria a López Obrador. No es la primera vez que el tricandidato presidencial (ha buscado llegar a Palacio Nacional en 2006, 2012, y ahora) recurre a la fórmula simple de asegurar que se han realizado determinadas reuniones secretas o que están en proceso determinados planes en su contra.

Ese tipo de imputaciones “a la palabra” no es un sistema ortodoxo, pero en varias ocasiones ha resultado certero, como en el caso del compló de los videos dados a conocer en 2004 para tratar de frenar (desde entonces) a López Obrador: el propio Carlos Ahumada, el empresario de origen argentino que aportó tales grabaciones, aseguró en su libro Derecho de Réplica que en la conjura contra el tabasqueño tuvieron un rol central el expresidente Carlos Salinas de Gortari y su adjunto panista, Diego Fernández de Cevallos. Según Ahumada, le prometieron 400 millones por las cintas, pero Salinas solamente le envió 35 de ellos, aunque ese material quemante fue utilizado para que el exmandatario negociara con Vicente Fox, a través de Santiago Creel (entonces secretario de Gobernación; ahora uno de los principales operadores de la campaña postsalinista de Ricardo Anaya), la liberación de Raúl Salinas de Gortari.

En un sentido estricto de lo que es la política, los empresarios, no solo los que manejan la más alta cuota porcentual de los negocios del país, tienen pleno derecho a defender sus intereses, a organizarse para este fin y a expresar públicamente sus preferencias y animadversiones. En realidad, las cúpulas del dinero siempre han sido un factor político determinante, pero refugiadas en las sombras, silenciosas, sinuosas, apostando a veces a dos y hasta tres cartas de las colocadas sobre la mesa, para asegurarse de ganar siempre, con el candidato que sea.

Los señalados por el moreno dedo flamígero como conspiradores en su contra son Alberto Bailleres González (El Palacio de Hierro, Grupo Peñoles, Grupo Nacional Provincial, entre otros negocios), Germán Larrea Mota de Velasco (continuamente mencionado como el segundo hombre más rico de México, dueño del Grupo Peñoles, la minera más grande del país, ferozmente confrontado con el dirigente sindical Napoleón Gómez Urrutia), Claudio X. González (accionista principal de Kimberly Clark de México, una de las figuras empresariales más atacadas por AMLO, siempre relacionado con Carlos Salinas), Alejandro Ramírez (principal accionista de la cadena Cinépolis) y Eduardo Tricio (presidente del consejo de administración de Lala y accionista en Aeroméxico).

Con esa quinteta como bandera a defender están actuando los miembros del CMN, un consejo nada transparente en cuanto a su membresía: el reportero Arturo Rodríguez, @arturo_rdgz, ha tuiteado, luego de solicitar información sobre esa organización, y confirmar que nunca ha hecho públicos los nombres de sus integrantes, que “sin filias ni fobias, desde la neutralidad con perspectiva democrática, un desplegado como el del Consejo Mexicano de Negocios (el publicado este jueves, bajo el título “Así no”: nota de Astillero) es un anónimo, tan poco fiable, como una narcomanta”.

Desde ese posicionamiento, el CMN (al que obviamente se ha sumado ya la Confederación Patronal de la República Mexicana, la famosa Coparmex, y el Consejo Coordinador Empresarial) está suministrando un parque ideológico y político de suma valía en la temporada de caza (política y electoral) del Peje. No son tan relevantes las referencias personales al candidato de una izquierda desdibujada, pero aún amenazante para esos intereses, a quien acusan de recurrir a ataques personales, denostaciones y descalificaciones infundadas. Lo sustancial está en el señalamiento de AMLO como responsable de sembrar desconfianza e incertidumbre, lo cual se reflejaría en términos económicos y jurídicos en poco menos que una catástrofe, que afectaría la paridad cambiaria, la inversión, el empleo y el crecimiento económico.

A fin de cuentas, los grandes empresarios suman su cuota al proyecto general de exacerbación de miedos y confusión entre el electorado. “las expresiones y descalificaciones infundadas no ayudan a generar confianza y, por otro lado, cancelar el aeropuerto. Todo eso genera incertidumbre: el tema de cómo van a revisar la reforma energética, cómo van a cancelar la reforma educativa, la amnistía para criminales”, dijo ayer el presidente del CMN, Alejandro Ramírez.

Y, mientras Enrique Peña Nieto sigue montado en el tren de la oportunidad electoral, ayer mediante la declaración de que lo único que en política no se puede tolerar es la intolerancia, ¡hasta el próximo lunes!

René Juárez: mensaje avieso

  • Operador electoral de emergencia
  • Meade, atado a dinosaurismo
  • Las encuestas se “mueven”

A 59 días de unos comicios rumbo a los cuales tan rezagado va, José Antonio Meade Kuribreña ha desperdiciado cualquier resquicio que hubiera tenido para una eventual redención electoral en buena lid, al aceptar que lo lanzaran en brazos del dinosaurismo priista clásico.

Sale de escena Enrique Ochoa Reza, el rey de las jugosas liquidaciones (así sucedió en la Comisión Federal de Electricidad, que dirigía antes de ser colocado como paracaidista de lujo en los terrenos espinosos de la “militancia” priista) y entra al relevo el exgobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, priista del tan mal visto modelo antiguo, para tratar de revitalizar la maltrecha relación del tecnopriismo peñista (el propio Ochoa Reza; el coordinador de campaña presidencial, Aurelio Nuño, y el candidato a gobernar la Ciudad de México, Mikel Arriola) con las “bases” del partido tricolor.

Más hundimiento es lo que ofrece y garantiza Juárez Cisneros, si de lo que se trata es de pelear la presidencia de la República en términos más o menos legales; experiencia y ejercicio de los peores métodos, si de otro plan se hablara. Por ejemplo, de un fraude electoral. Porque, a fin de cuentas, es oscuro e inquietante el mensaje que se envía con el personaje que creció políticamente en alianza con José Francisco Ruiz Massieu y Rubén Figueroa Alcocer: optar por Juárez Cisneros significa prescindir de las expectativas de pelear en buena lid (las tres palabras utilizadas en el primer párrafo de esta columna) y, en consecuencia, significa apostar abiertamente a las artes electorales ocultas o semiocultas.

El nuevo dirigente formal del PRI llega como operador electoral de emergencia, a tratar de conjuntar al priismo tenebroso que ya no soportaba a Ochoa Reza (ni a Nuño ni a Arriola), a ejecutar los planes de repetición magnificada del modelo del Estado de México y a simular que puede montarse el espectáculo de un fingido repunte de Meade gracias a la fuerza priista, según eso hasta ahora agazapada en silenciosa protesta contra Ochoa Reza.

Meade necesitaba a estas alturas de la competencia algún giro espectacular, que le permitiera restablecer su etiqueta original de “candidato ciudadano” y le distanciara de la marca “PRI”, tan repudiada en el actual mercado electoral. Además, necesitaría pintar una raya enérgica respecto a Enrique Peña Nieto, el Rey Midas electoral al revés. Pero ha optado el pentasecretario tridorito por todo lo contrario: se ha hecho de los servicios de un priista colocado ahí para satisfacer los intereses y expectativas del priismo más negativo y, al mismo tiempo, ha vuelto a confirmar el dominio de Los Pinos sobre su campaña, su condición de instrumento de Peña al que se le puede imponer como presidente del comité nacional priista al mismo personaje que EPN escogió en octubre de 2016 para relevar al Primer Compadre, el turbio Luis Enrique Miranda, en una subsecretaría de Gobernación.

Tan peculiares movimientos en las entrañas priistas tienen como inevitable punto de referencia la presión que busca empujar a Meade a una declinación de su candidatura, para crear un polo único contra López Obrador, encabezado por el panista Anaya, quien ha estado en mejor colocación que Meade en las encuestas de opinión. El propio ocupante del tercer lugar en preferencias había hecho saber que realizaría cambios en su equipo y estrategia.

La propuesta de un “voto útil”, para frenar el “peligro” tabasqueño, es impulsada desde poderosas instancias empresariales, y el mismo Anaya la proclama, aunque negándose (luego de su pifia de sinceramiento ante ejecutivos de Citibanamex, la semana pasada) a la posibilidad de entablar negociaciones con Enrique Peña Nieto (a quien se entiende como el verdadero jefe, en activo, de la campaña priista). Claro está que la candidatura de Ricardo Anaya se ha nutrido de la ingestión de sus propias palabras y promesas incumplidas, así que, en su momento, podría encontrarse alguna fórmula para negociar lo que ahora se dice que no se negociará. Por lo pronto, Juárez Cisneros queda en la punta de la pirámide priista, como una pieza dispuesta a desplegar los métodos más siniestros para potenciar artificialmente a Meade o, si los designios así lo requirieran, para “operar” declinaciones o alianzas, así fueran de facto.

Por último, respecto a este tema, se reproduce lo escrito en el Astillero del 7 de octubre de 2016, cuando Juárez Cisneros pasó de una senaduría a una subsecretaría de Gobernación, con Miguel Ángel Osorio Chong como secretario: “Es un mal signo político que Enrique Peña Nieto haya designado subsecretario de Gobernación a un ex gobernador de Guerrero que por historia, práctica y relaciones atenderá los asuntos delicados del país desde una visión anquilosada y complicitaria. Para sustituir a su amigo y compadre Luis Miranda Nava, a quien envió a la Secretaría de Desarrollo Social, el titular de Los Pinos designó a René Juárez Cisneros, un representante del priísmo clásico que será garante de que sean intocados los intereses de Ángel Aguirre Rivero y de Rubén Figueroa Alcocer, justamente cuando crece la exigencia de que la investigación sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos llegue al municipio de Huitzuco de Figueroa” (https://goo.gl/HeJYbo).

Astillas: Habrá que hablar del tema con más amplitud, pero al regreso del puente del Día del Trabajo se activó la novedad demoscópica de un supuesto crecimiento del panista Ricardo Anaya en la persecución electoral del morenista en fuga, López Obrador. Luego de meses de apacible aceptación, de candidatos y partidos, respecto a esos movimientos en las encuestas de opinión (siempre señaladas en esta columna, por probable manipulación, al gusto del cliente), comenzará la descalificación de los nuevos “resultados”… Y, mientras María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, ha dicho que el proceso electoral en curso es “un gran cochinero”, ¡hasta mañana!

Medios y poderes: mismo esquema

• #LeyChayote, control político
• Protestas por los 43 y los 3
• Videgaray, TLC y elecciones

 

La madrugada de este jueves, de una manera relativamente silenciosa o silenciada, la cámara de senadores aprobó una Ley General de Comunicación Social que, en términos generales, mantiene el mismo esquema histórico de entendimientos corruptos entre las administraciones gubernamentales en turno y una gran mayoría de las empresas periodísticas.

La reiteración de esas complicidades largamente labradas tiene un significado que añade peligro al proceso electoral en curso: en esencia, mediante votaciones mayoritarias encabezadas por el Partido Revolucionario Institucional, el poder legislativo federal ha simulado el cumplimiento de la esencia de una histórica resolución de la Suprema Corte. Ese virtual desacato debería colocar a los integrantes de las cámaras de diputados y de senadores en un riesgo de consecuente castigo judicial y en una nueva instrucción para emitir una regulación que evite la discrecionalidad desde la Presidencia de la República y sus secretarías y órganos adjuntos, y desde los gobiernos estatales, en el uso del presupuesto público en materia de comunicación social.

Por lo pronto, gracias a un taimado manejo de los tiempos, que dejó casi hasta el final (30 de abril) la aprobación de la minuta correspondiente, y a una redacción gatopardista, sigue intocado el patrón de conducta que ha permitido a las administraciones gubernamentales priistas y panistas, en el caso federal, controlar los flujos informativos y acomodar a sus intereses el manejo de los medios de comunicación, a veces para exaltar presuntos logros y, en otras, para arremeter contra los opositores.

En momentos de mayor fuerza política de los sistemas de televisión abierta de alcance nacional, se les consideraba factores no decisorios en cuanto a la determinación de un candidato, pero sí auxiliares y complementarios. Televisa, en sus momentos de mayor influencia, pareció en determinados momentos una instancia constructora de figuras manejables en términos mediáticos, como Enrique Peña Nieto, en particular.

Hoy, a causa del internet y las redes sociales, ese peso de las televisoras ha disminuido, pero el conjunto de medios alineados con los poderes suministradores de convenios de publicidad sigue siendo importante en la construcción de las percepciones sociales. Mucho más cuando se desatan campañas de “contraste” o guerra sucia, en los que un presunto ejercicio de libertad de expresión lleva a empresas de periodismo a volcar sus artículos de opinión, columnas, información y editoriales a favor de determinadas tendencias y candidatos.

En noviembre de 2017, el pleno de la primera sala de la Suprema Corte había ordenado que el poder legislativo cumpliera con lo establecido en una reforma constitucional que establecía como plazo el 30 de abril de 2014 para que se estableciera una ley general de comunicación social. La violación a esa orden fue señalada por la organización no gubernamental Artículo 19, mediante una solicitud de amparo ante la Corte para que se reparara la violación al mandato constitucional referido a 2014.

Por primera vez en la historia de las relaciones entre los poderes legislativo y judicial, éste ordenó a aquel que se diera a la tarea de cumplir con la obligación constitucional. No se buscaba solamente la enmienda de un error cronológico sino de otro de mayor profundidad: “la omisión de expedir la ley señalada viola la libertad de expresión, de prensa y de información. Este derecho requiere de medios de comunicación libres, que transmitan a los ciudadanos opiniones de todo tipo (…) la ausencia de regulación de la publicidad oficial propicia un ejercicio arbitrario del presupuesto en comunicación social, con lo que indirectamente se restringe la libertad de expresión” (nota de Notimex).

Sin embargo, bautizada en esas mismas redes sociales como #LeyChayote, una resolución casi de reloj checador fue aprobada por 60 votos de la alianza PRI, Verde y Nueva Alianza, contra 46 votos y una abstención. No hay cambios reales ni se intenta siquiera modificar la relación perversa entre medios y poderes públicos a través del presupuesto de comunicación social. Simplemente se confirmó ese amasiato histórico y se dejó el camino libre para que los beneficiarios sigan atendiendo las indicaciones y exigencias de los suministradores de dinero público a contentillo, circunstancia esta muy benéfica para quienes pretenden mantenerse en el poder al costo que sea.

Ayer se cumplió otro mes de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Al enojo y la desazón ante aquellos hechos de Iguala, Guerrero, se han sumado los de la zona metropolitana de Guadalajara, donde tres estudiantes de cine fueron secuestrados, asesinados y disueltos en ácido. En varias ciudades del país hubo protestas por los 43 meses de los 43 y por otra de las tragedias acumuladas, la de los tres. En el caso guerrerense, como en el jalisciense, las autoridades se han movido, con diversas tácticas y formulaciones, en espera de que el tiempo disuelva la indignación.

Astillas: Ha puesto de relieve Luis Videgaray Caso, embajador de Estados Unidos en México, que no hay intención electoral alguna en el hecho de que sea muy viable el pronto cierre de negociaciones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte. Ya se verá si el candidato del PRI blande como virtuales promesas de campaña los pocos logros derivables del nuevo articulado… Ricardo Anaya abre las puertas a una reconciliación con el calderonismo ahora tan desfondado: ha dicho que si él no hubiera ganado la candidatura presidencial del PAN lo habría hecho Margarita Zavala, a quien él estaría apoyando ahora. También dijo que, de llegar a Los Pinos, consideraría la posibilidad de “integrar” a su equipo de trabajo a quienes actualmente son sus adversarios… “A mi juicio, sí”, respondió José Antonio Meade cuando le preguntaron si hay que temer a López Obrador… ¡Hasta el próximo lunes!

AMLO y los debates

  • Krauze y Yuriria, confirmados
  • No renunciaré: Meade
  • Indagan en Europa a Anaya

El 20 de mayo, en Tijuana, Andrés Manuel López Obrador tendrá una segunda aduana importante en su búsqueda de llegar a Palacio Nacional.

En el primer debate, una combinación de factores sirvió a sus adversarios para aminorar el paso electoral del tabasqueño. Ricardo Anaya Cortés, su más cercano seguidor en las encuestas de opinión (tan infundadamente sacralizadas), aprovechó el primer debate entre candidatos para instalar una batería de señalamientos controversiales que, aun cuando varios de ellos luego serían probados como falsos, permitieron al panista un concertado relanzamiento en medios masivos de comunicación y un promovido posicionamiento como aparente única alternativa viable contra el auge del candidato al que tachan de populista. En especial, el político de las naves industriales tan redituables ha insistido en el tema de la amnistía lopezobradorista como una forma de virtual asociación delictuosa con la delincuencia organizada.

José Antonio Meade, caído en un tercer lugar demoscópico, aprovechó el tema de los departamentos de AMLO para desarrollar una campaña mediática que ha escalado hasta la suposición de que podría haber irregularidades graves en el manejo patrimonial y fiscal del tabasqueño. En Ramos Arizpe, Coahuila, el candidato del PRI planteó: “Hay un tema de evasión de impuestos, de falta de transparencia, de confusión entre su patrimonio, el de sus hijos y el del partido, tal y como hemos visto semana tras semana; en la última, los departamentos; en la penúltima, el avión, un avión privado que estaba impedido de ser utilizado como taxi, una empresa que le da una factura que no era propietaria del avión que utilizó. Esto es, hay una clara falta de respeto por la ley, falta de compromiso con la sociedad y clara vocación hacia la mentira”.

Se han reproducido estas palabras (conforme a lo reportado a La Jornada por el corresponsal Leopoldo Ramos) porque, a pesar de lo sinuoso o pretendidamente ambiguo, los señalamientos de Meade encajan en una tipología delictiva: quien ha sido dos veces secretario de hacienda ha deslizado que AMLO podría estar cometiendo delitos relacionados con la evasión fiscal, el mal uso de recursos públicos destinados a los partidos y la facturación engañosa. ¿Pretenderá Meade que AMLO sea sujeto a proceso penal o administrativo por estos hechos que denuncia?).

Lo cierto es que la situación política y electoral de López Obrador no ha sido la misma después del primer debate. Ha tenido que detenerse a responder señalamientos que le fueron hechos en el Palacio de Minería y que en ese momento prefirió no enfrentar, atenido a su política de temporada, de amor y paz. Ha requerido dedicar tiempo y esfuerzo, en mayores proporciones, a responder a Anaya y a Meade. Y a partir de ese domingo polémico han quedado sembrados los guiones de descalificación política y de distorsión y confusión en las percepciones sociales.

El siguiente debate entre candidatos tendrá un formato diferente al primero. Habrá público presente (no sólo los tradicionales invitados personales de los aspirantes a la presidencia) y esos “representantes de la sociedad civil” podrán participar con ciertas modalidades en la elaboración de preguntas, todo bajo la conducción de dos moderadores, León Krauze, actual conductor de programas noticiosos de Univisión, con sede en Los Ángeles, California, además de columnista en El Universal, y Yuriria Sierra, conductora también de informativos en radio y televisión del Grupo Imagen y columnista en Excélsior./

Aun cuando en redes sociales hubo seguidores de López Obrador que expresaron objeciones a Krauze y Sierra, al señalar que ambos han publicado textos de fuerte crítica al abanderado de Morena, ningún partido impugnó su designación. El partido de la regeneración nacional, en todo caso, propuso que en lugar de dos fueran tres los moderadores, y que uno de ellos fuera Jorge Ramos, también conductor de noticieros en Univisión. Finalmente, quedan solamente Krauze y Sierra.

Por su parte, López Obrador señaló desde Durango el incremento de la guerra propagandística sucia en su contra. Aun cuando aseguró que ha medido el impacto negativo que esas maniobras podrían acarrearle, y que no le afectarán electoralmente, habló de recurrir a las autoridades electorales para evitar que se siga gastando el dinero público en tales maniobras. Respecto al documental sobre el populismo en América, con un capítulo dedicado a México y a AMLO, este dijo que costó 100 millones de pesos y que fue financiado por los empresarios Claudio X. González y Roberto Hernández y el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Ese documental será exhibido en algunas salas cinematográficas, según aseguró el líder morenista. Por lo pronto, en autobuses públicos se exhibe propaganda de esa producción (lo cual es en los hechos una propaganda contra AMLO) que tiene cinco capítulos, uno en general y los demás relacionados con el argentino Juan Domingo Perón, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el venezolano Hugo Chávez y el mexicano López Obrador.

A Meade lo sigue acosando el fantasma de la declinación, ante el estancamiento de su candidatura. El ascenso de Anaya a partir del primer debate se ha traducido en una presión para que el cuasipriista se haga a un lado, para promover un voto útil a favor del panista. Frente a ello, ayer declaró “Meade no declina a su aspiración a ganar la elección”, y su equipo ha lanzado la versión del dilema de fin del mundo: “Miedo o Meade”.

Además, en el flanco PRI-peñista se mantiene la postura de que será Anaya quien deberá dejar el escenario, pues se mantiene viva la indagación de la Procuraduría General de la República respecto a la operación inmobiliaria, con tufo a lavado de dinero, que le reportó a Anaya una ganancia de decenas de millones de pesos. La revelación en un diario español de que se investigan en Europa los nexos del mexicano Anaya con un empresario hispanomexicano, en el contexto de la famosa nave industrial queretana, mantiene en el equipo de Meade la convicción de que su jefe seguirá adelante. ¡Hasta mañana!

Anaya, “elevación” bajo reserva

• Inflado, con defecto
• Meade insiste en inhabilitación
• Desapariciones, día tras día
La derivación más inmediatamente observable del primer debate entre candidatos presidenciales ha sido la habilitación del panista Ricardo Anaya Cortés (RAC) como presunto ganador y, en esa secuencia, como principal tirador electoral en contra del delantero Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Con un discurso estructurado, buena oratoria y una bien estudiada capacidad para atacar a los adversarios en sus puntos débiles (en específico al tabasqueño, pero también a José Antonio Meade Kuribreña), Anaya Cortés parecería haber llegado al punto de constituirse inequívocamente en el verdadero y único retador real y viable de AMLO.
Varios medios de comunicación y mesas de analistas políticos comenzaron a tallar ayer la figura en madera queretana de quien habría de encarnar unitariamente la rebelión (hasta ahora silenciosa, o cuando menos, poco eficaz) de los antipejistas. La planicie discursiva del abanderado priista, José Antonio Meade, y su recurrencia al método de la ecuanimidad y la ortodoxia (la complicidad, dicen sus adversarios), estarían condenándolo a un tercer lugar en riesgo de bajar aún más, según los emocionados cálculos de los anayistas o, para abrir más el abanico, de los frentistas.
Sin embargo, en la política, y más en la mexicana, no todo lo que brilla es oro, de la misma manera que no todo lo que no brilla y debería estar bajo investigación judicial (como es el caso del neoleonés apodado “El Bronco”) puede ser desechado: el súbito fulgor hechizo de Anaya Cortés como primer actor posdebate debe ser visto con reservas, sin perder de vista el amplio y sorprendente catálogo de marrullerías que aún pueden ser usadas para intentar la resurrección del pentasecretario de Estado, ahora identificado con un emblema tridorito.
Anaya, tan brioso como mentiroso (ayer mismo se confirmaron como falsas algunas de las aseveraciones que a sangre fría soltó el panista durante el debate), mantiene en la mirilla política no solo a Meade y al sistema priista sino al actual jefe máximo del PRI y de la candidatura de José Antonio, el viajero pero no distante EPN. “Con toda claridad te pregunto, ¿tu jefe, Enrique Peña Nieto, ha gobernado con honestidad?”, planteó este domingo Anaya a Meade, sin que este se animara a esbozar una respuesta al respecto.
Ayer mismo, el mencionado Meade insistió en que el expediente judicial del terreno en una zona industrial de Querétaro debe tener como consecuencia la inhabilitación moral, política y jurídica de Anaya. Hasta ahora, la procuraduría federal de justicia no ha señalado formalmente al panista como partícipe de ese entramado con evidencias de lavado de dinero. Al contrario, la PGR ha recibido la propiedad a discusión como una especie de desagravio, y ha dejado fuera de la acción penal a un chofer utilizado como prestanombres para crear y manejar la empresa involucrada en el caso Anaya (se dice que esos pasos de distensión provienen de gestiones de avenimiento realizadas por personajes de alto poder que buscan que Meade y Anaya terminen en una sola candidatura antipejista).
Planteado de otra manera: el encono entre Peña/Meade y Anaya continúa y la guillotina del expediente judicial queretano está siempre dispuesta a caer más allá de los expiatorios límites hasta ahora tocados. La adhesión, aparentemente contra todo sentido lógico, del gobernador michoacano Silvano Aureoles a Meade, y el coqueteo para que otros mandatarios estatales, perredistas y panistas, hagan lo mismo, sugiere que algo en las alturas del poder se cocina y se ofrece para seguir todos a la mesa del mismo banquete. A fin de cuentas, a Anaya se le está dejando fuera de las sanciones judiciales por el caso de la nave industrial queretana y eso, más la intocabilidad de sus familiares directos y políticos, podría ser la moneda final de ajustes, que permitiera una sola candidatura de facto, contra López Obrador, pero no necesariamente contra el hoy aparentemente tan triunfador Anaya.
Por otra parte, cabe destacar el proceso de borrado de la etiqueta de inalcanzable que se le adjudicaba a López Obrador hasta antes del mencionado debate. Aprovechando el error táctico del tabasqueño, de eludir la contestación directa y específica de las múltiples acusaciones que se le hicieron (medio centenar), sus adversarios pretenden darlas por válidas (el que no las contesta, otorga, sería la paráfrasis). Ese proceso trata de crear el ambiente mediático y social que “justifique” eventuales cambios en las tendencias demoscópicas, tal como se ha hecho (con distintos motivos), en anteriores comicios en los que López Obrador llevaba una delantera consolidada. El candidato de Morena tiene aún debates por venir y le convendría prepararse para ellos, sin renunciar a su “autenticidad”.
Astillas: Los cadáveres de tres estudiantes secuestrados hace más de un mes en la zona metropolitana de Guadalajara habrían sido disueltos en ácido, según las indagaciones dadas a conocer ayer por la fiscalía general de Jalisco. Día tras día desaparecen personas en México, sin que haya autoridad de algún nivel que haga algo eficaz para encontrarlas y para castigar a los causantes de esos delitos. Lo peor es el acomodo de la flácida conciencia social, que conforme se multiplican esos hechos terribles los va procesando hasta asumirlos casi como normales, como parte de una cotidianidad repugnante pero finalmente aceptada… A las 18.45 horas, la cuenta de Instagram de @EPN, verificada, mostraba 674 comentarios (una porción de ellos, sumamente crítica e incluso insultante) y 15, 708 “me gusta”, luego que el ocupante de Los Pinos había puesto una fotografía de su llegada, acompañado de su esposa, a Hannover, Alemania, en el fastuoso avión presidencial. “Cuidado @epn que el AMLO ya anda ofreciendo su nave”, le escribió un usuario de esa red, ante lo cual Peña inusualmente respondió: “no es suyo ni mío”… ¡Hasta mañana!

Domingo: la cacería del peje

• ¿Debate, celada, reacomodos?
• Meade, tal vez última llamada
• Fuero: apariencias y riesgos

Más que un debate, será un momento de definición. Este domingo, cuatro candidatos presidenciales de variopinta suerte tratarán de propiciar tropiezos del hasta ahora muy adelantado Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con la esperanza de crear las condiciones que permitan el armado de una campaña mediática y política de feroz desacreditación del aspirante tabasqueño, cuya enorme ventaja en intención de voto (según las encuestas de opinión, que obviamente pueden comenzar a ser cambiadas a partir de este debate-cacería) no permite medias tintas a sus adversarios, para quienes el reloj político corre en contra./

Hasta ahora, los opositores a AMLO no han encontrado el punto de despegue para una campaña unificada de ataque contra el adversario que les causa pesadillas, desvelos, preocupación y miedo. Los intentos de debilitar al peje creciente han topado con un alto blindaje social y han derivado en francos pitorreos en memes, redes sociales y comentarios populares./

La aparición declarativa de Carlos Slim ha sido hasta ahora el intento más serio de darle cohesión a la corriente que desea frenar a como dé lugar a López Obrador. Luego de la conferencia de prensa del magnate se produjo el deslinde del Consejo Coordinador Empresarial, al cancelar una mesa de análisis que había convenido voluntariamente con el aspirante presidencial de Morena. Esa definición en las alturas empresariales pretende otorgar bandera a los antipejistas y hacer acopio de recursos para una cruzada contra el indeseado./

El debate de este domingo podría suministrar el parque adecuado para soltar metralla política contra el máximo jefe de Morena. Al dúo original de persecutores, Meade y Anaya, el tribunal electoral federal agregó a un par de condenados a la derrota electoral que, sin embargo, pueden prestar especiales servicios de provocación. Margarita Zavala y, en especial Jaime Rodríguez Calderón, obtuvieron candidaturas enlodadas por el conjunto de trampas que practicaron en la recolección de firmas de apoyo a sus postulaciones presidenciales. No tienen probabilidades de triunfo, con intenciones de voto reducidas a un dígito, pero podrán aportar dosis de enredo y desaseo para complicar el camino de AMLO./

Para José Antonio Meade no parece haber mucho tiempo político disponible más allá del citado debate. Está anclado en un tercer lugar, con riesgo de ir más a la baja, lastrado por el PRI y por Enrique Peña Nieto, de cuyas pésimas calificaciones sociales no ha podido deshacerse el tecnócrata, sino todo lo contrario. Si no logra un golpe espectacular este domingo, exhibiendo la superioridad técnica y expositiva que sus cercanos le adjudican, Meade tendrá que valorar que su candidatura inhibe la posibilidad de presentar un solo frente contra López Obrador, y que el panista Ricardo Anaya podría ser la figura a apoyar por el conjunto de intereses del sistema, en un ejercicio de desesperado voto útil./

A Ricardo Anaya, significativamente, lo ha dejado en paz el gobierno que le detonó el escándalo de la nave industrial queretana y los indicios de lavado de dinero. Su distanciamiento de Los Pinos se manifestó en el curso de la elección del Estado de México (luego que fueron dados a conocer expedientes contra la entonces candidata, Josefina Vázquez Mota, contra sus familiares, en un caso y, en otro, relacionados con dinero federal otorgado a la panista para “atención a migrantes”) y se agravó con la develación en Chihuahua de la triangulación delictiva de recursos federales para campañas priistas, denuncia a cargo del gobernador Javier Corral, antes opositor y ahora aliado de Anaya, a quien los priistas reprochan el haber apoyado las posturas de Corral./

En tanto, se ha aprobado en San Lázaro el retiro del fuero a legisladores y al futuro presidente de la República, con los priistas como taimados impulsores (“Ley Meade”, le dicen ellos, pues fue propuesta por el candidato tridorito, llamado así en esta sección por los tres triángulos de su propaganda, parecidos a los utilizados por Doritos, la marca de los totopos agringados, producidos por la firma estadunidense Frito-Lay, subsidiaria de PepsiCo). La paternidad de esa abolición del fuero es peleada también por los panistas, quienes aseguran que Ricardo Anaya fue el proponente. En realidad, la decisión de una de las dos cámaras del poder legislativo federal atendió a las más de 30 iniciativas sobre el tema, presentadas en diversas fechas. /

Como si fuese una herencia envenenada, el priismo avanza a marchas forzadas en busca de agilizar los trámites para poder sujetar a procesos penales a diputados y senadores de las próximas cámaras e incluso para enderezar juicios contra el presidente de la República (el venidero, no el actual ni los anteriores a este: la ley no permite retroactividad en perjuicio de alguien). Falta que esa “Ley Meade” sea aprobada en el Senado y, luego, por cuando menos la mitad más uno de los congresos estatales./

El sentido original del fuero buscaba impedir que la libre expresión de los legisladores pudiera ser coartada mediante chicanas, como la presentación de fabricadas acusaciones de índole penal contra los adversarios del régimen. Ese sentido fue escandalosamente distorsionado por una clase política que utilizó el fuero como un mecanismo de influyentismo y virtual impunidad. Pero, en el contexto actual, permitir que una mayoría legislativa pueda abrir las puertas de un proceso penal contra el Presidente de la República, puede servir para venganzas y desestabilización si el ocupante de esa silla de poder afecta intereses de otros poderes./

Y, mientras José Antonio Meade y Ernesto Cordero comían este jueves en un restaurante de Polanco, en una reunión sugerente de entendimientos del aspirante tridorito con el ala calderonista tan dispuesta a decantarse en favor del candidato pripanista, ¡hasta el próximo lunes, con una inseguridad pública galopante en Jalisco, donde los secuestros y asesinatos se multiplican!

CdMx: tendencias matan debate

  • Luces y sombras de candidatas
  • Sheinbaum, delantera; Barrales, pelea
  • CCE recula sobre mesa técnica

La pelea por la Ciudad de México parece encaminada a un triunfo de Claudia Sheinbaum, en función del arrastre electoral que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) está mostrando en toda la nación pero, además, por la específica influencia social que el tabasqueño mantiene en la capital del país.

Como en los tiempos del priismo más acendrado, la mayor competencia se dio en lo interno, a la hora en que Morena, es decir, AMLO, decidió quién se quedaría con esa candidatura que, en los hechos, significaba un virtual triunfo anunciado. La contienda se centró en Claudia Sheinbaum, la carta postulada por la “nomenklatura”, según la definición del “opositor” Ricardo Monreal, quien se decía marginado y golpeado por la nueva clase dirigente del joven partido, el grupo familiar y operativo más cercano al jefe máximo.

Sheinbaum no ha sido una mala candidata. No vibra especialmente por la política (como Monreal o Martí Batres, dos de los aspirantes originales a la postulación) y suele emocionarse más por los tópicos científicos y prácticos, relacionados con los problemas de la capital. Pero, con sus luces y sombras (entre estas, las impericias y omisiones en el caso de las muertes infantiles en el colegio Enrique Rébsamen, atribuibles no solamente a las autoridades de Tlalpan, y la larga relación de la científica con grupos constructores privilegiados), Sheinbaum está bajo el manto electoral de AMLO y parece muy difícil que Morena pudiera perder en esta demarcación emblemática.

Alejandra Barrales se ha mantenido en la pelea, a pesar de que su condición es desventajosa. Su partido, el de la Revolución Democrática, al que presidió, está en aguas bajas, y el grupo al que pertenece (entre vaivenes que a veces rozan los linderos personales) también está en declive: Miguel Ángel Mancera cumple discretamente un papel decorativo en el “frente” que dirigen el Partido Acción Nacional y, en concreto, el candidato presidencial Ricardo Anaya.

Carga Barrales con acusaciones de enriquecimiento explicable a la luz de su prosperidad política: un departamento de lujo en Miami y otras propiedades caras en la Ciudad de México. Aun cuando esos expedientes merecerían estar en el centro de la discusión pública, han sido relegados, como otros tantos, en ese remolino de información política escandalosa que va removiendo los incidentes del día anterior con los de la nueva producción.

Sin embargo, Barrales se mantiene como la única retadora real del hipotético trono por venir para Sheinbaum. La apuesta del mancerismo y del perredismo superviviente consiste en no dejarse aplastar, en mantener presencia y aspirar a triunfos al costo que sea en alcaldías, diputaciones y senadurías con asiento en la capital del país. Para ello cuentan con mucho dinero, una predisposición a la violencia en “sus” principales plazas y la esperanza de que el sistema logre encontrar las fórmulas de unificación de fuerzas, en torno a Anaya y el “frente”, para frenar a López Obrador y, en particular, a Marcelo Ebrard, de quien Mancera teme venganza implacable si aquel vuelve a tener suficiente poder.

Mikel Arriola ha tratado de sobrellevar con decoro el difícil papel de ser candidato a nombre de un partido siempre rechazado en la Ciudad de México, desde que se ha elegido por voto popular al jefe de gobierno. Tecnócrata, al igual que José Antonio Meade, y ejemplos, ambos, del virtual entierro político del Partido Revolucionario Institucional, corren suertes negativas parecidas.

Arriola ha buscado apoyarse en los presuntos logros formales que obtuvo en el Instituto Mexicano del Seguro Social cuando fue director de este organismo, pero la diaria realidad lacerante, angustiada, desesperada, de miles de derechohabientes en todo el país, reduce el optimismo del jugador de pelota vasca a una caricatura grotesca. Sin base social posible, se ha manifestado en pro de posiciones de derecha, bajo la suposición de que ese segmento de votantes no encuentra vías de expresión a través del actual panismo.

Como en otras partes del país, la oportunidad de las candidaturas independientes no sirvió para mayor cosa. Hay una aspirante de este tipo y otras postulaciones a nombre de partidos pequeños. En ese contexto, el debate realizado anoche en las instalaciones del Canal Once parecería destinado a ofrecer pocas novedades, sin mover el tablero de posiciones previamente establecido. Por razones de horario de entrega de esta columna no fue posible consignar aquí las impresiones sobre ese encuentro de candidatos.

Tal como se escribió aquí en la entrega titulada “Slim, la carta pesada”, la aparición en escena “permitió al gran multimillonario rescatar al presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, del embrollo en que se metió al pactar con López Obrador una mesa de análisis técnico en la que participarían representantes de la actual administración federal, del CCE y de Morena o el lopezobradorismo, como si éste ya hubiera ganado las elecciones presidenciales”.

Ya con Slim en el control de daños, el citado Castañón ha anunciado la decisión unilateral de cancelar una mesa de análisis técnico sobre el proyecto del aeropuerto internacional. Se argumenta que la postura de AMLO es de absoluto rechazo a esa obra y, por ello, resulta improductivo un ejercicio colectivo de análisis. En todo caso, el gerente del CCE ha dado como ganador, por adelantado y sin mayor contraste, al jefe Slim, al considerar que él y otros técnicos ya han aportado suficientes elementos de juicio sobre el tema. Una respuesta de este corte aumentará la percepción de que el negocio del aeropuerto está inmerso en aguas de corrupción y opacidad (ah, y para incentivar las sospechas: la Suprema Corte de Justicia de la Nación anunció ayer que Slim podrá cobrar tarifas de interconexión a sus competidores a partir de 2019: vuelos judiciales sincronizados). ¡Hasta mañana!

Frenar a López Obrador

• Meade incita, ante antorchistas
• Tribunal electoral que cae
• “Revisiones de rutina” en CdMx
El candidato de la coalición de partidos que parece desesperada ante el riesgo creciente de perder el poder, se permitió ayer una licencia de lenguaje político que resulta peligrosamente desafortunada en un ambiente político y social que se va complicando.
Animado por la recepción multitudinaria (en el contexto numérico de otros actos de José Antonio Meade) que le ofreció el Movimiento Antorchista Nacional (MAN), el tecnócrata de discursos usualmente desvaídos creyó oportuno convocar al frenado de quien le lleva una amplia delantera, según diversas encuestas de opinión (que hasta ahora no han sido conminadas a variar drásticamente sus “resultados”). Así dijo, poniendo como referencia la propuesta de suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: “Sólo a Andrés Manuel López Obrador puede ocurrírsele su cancelación.
Su propuesta de frenarlo es clara: frenar las oportunidades de miles de familias, mejor frenémoslo a él”.
Hablar así ante un mitin del antorchismo resultaría una incitación casi delictiva, pues dicho movimiento ha sido acusado de manera constante de participar en actos de violencia. Antorcha Campesina (luego convertida en el citado MAN, para abarcar las expresiones urbanas de esa agrupación) fue fundada en el municipio poblano de Tecomatlán en 1974 por un grupo de estudiantes y campesinos dirigidos por Aquiles Córdova Morán, ingeniero agrónomo que se mantiene férreamente a la cabeza de la organización.
Bajo el lema “La organización de los pobres de México” y con un rígido orden interno, el antorchismo cuenta con decenas de miles de miembros y se ha sumado de manera sistemática a candidaturas y campañas priistas. Sus conflictos con otras organizaciones y la pelea por territorios han dado material para la nota roja política. La agrupación atribuye los señalamientos de violencia política a infundios y provocaciones.
La excitación a frenar a López Obrador se produjo en Ixtapaluca, Estado de México, uno de los municipios gobernados por militantes del antorchismo (en este caso, por Carlos Enríquez Santos). No está de más recordar que el convocante a frenar, enfrenar o refrenar a AMLO ha establecido el modelo del Estado de México como su musa electoral. Ahí, en esa entidad, el PRI aumentó el grado de fraudulencia a niveles nunca vistos, sobre todo en términos de violencia contra opositores, incluso regando cabezas de cerdos a las afueras de domicilios de activistas y de oficinas electorales o partidistas.
La realidad supera a la imaginación en el choque entre el tribunal electoral federal y el Instituto Nacional Electoral, luego del escandaloso registro de Jaime Rodríguez Calderón, alias el Bronco, como candidato a la Presidencia de la República. Nunca antes se había producido tal exhibición-confesión de la trampería practicada en esas instituciones ahora enviadas mutuamente al diablo.
El mayor daño visible está en la estructura del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, dividido ya entre los cuatro magistrados abiertamente progubernamentales, que retorcieron vergonzosamente el derecho para darle la candidatura a las trácalas falsamente broncas, y tres magistrados con mayor prudencia, entre ellos la presidenta de dicho órgano. Ayer, ante el silencio delator de los tres “derrotados”, los cuatro magistrados proclives al neoleonés Jaime Heliodoro tuvieron que aceptar que su resolución fue bajo la suposición de que Rodríguez Calderón habría obtenido el número suficiente de firmas “limpias” si se hubiese continuado con su revisión.
Un lector escribe, desde la cotidianidad que vive en su colonia de una ciudad con gobiernos panistas: “Conforme han pasado los últimos siete meses me he dado cuenta al cien por ciento que ‘el tigre’ creció década tras década hasta que es imposible controlarlo, no se le ve fin a tanta maldad, violencia. En este tipo de vecindarios es más fácil señalar a quien no es delincuente, casi todos están interrelacionados con la narco-política criminal.
Este tipo de población es binacional con o sin papeles. En recientes conversaciones con uno de mis vecinos, este se reveló como un experto en lides no permitidas. Habló de autodefensas, y entonces me pregunto: ¿quién o quiénes quieren organizar autodefensas?, ¿el PAN, la iglesia, el gobierno estadounidense, el Mossad, los masones, la narcopolítica criminal? ¿Es plan por si gana Amlo? En estos vecindarios todos tienen sus armas, nuestro pueblo se mata entre sí, además ya existen las condiciones para que con la menor chispa explote una bomba social”.
Astillas: El contador público Mario Sumuano (@MsumuanoZ) tuiteó ayer:  “Policía me retuvo, cateó, metió sus manos en mis bolsas de pantalón, saco, etc!! ya es legal esto? será parte del “tengo miedo”?”. Lo peor, escribió, fue que le dijeron que fue “una revisión de rutina” por parte de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (foto de la patrulla, y de uno de los policías, E. Zavala G.: https://goo.gl/XeYF8J )… El tuitero Rafael Solís, @falelo1 , comentó en el mismo microblogging del pajarito azul: “eso nos espera cuando se aplique la ley de seguridad interior? esa es la norma q van a seguir? q poca madre!! nos vamos ir despidiendo de nuestros derechos fundamentales? eso sí es para dar miedo!!!”… Juan Pérez N. comparte una imagen que Google envía a sus clientes: “Publique anuncios con Google a través de intermediarios. Recordatorio: Google no puede celebrar contratos con partidos políticos ni otras entidades obligadas (según lo definido por las regulaciones de auditoría del INE) en México, así como tampoco aceptar pagos directos de ellos. Si usted es una entidad obligada, utilice un intermediario, como una agencia de publicidad, para hacer sus compras”. El lector de esta columna pregunta: “¿ Es legal sugerir como sacarle la vuelta a las regulaciones de auditoría del INE?”… ¡Hasta el próximo lunes!

Peña y Salinas: mensaje inquietante 

• Cierre de filas, planes comunes
• Corral, escoltas, caso 250 mdp
• Ricardo Anaya, “perdonado”
Al acompañar a Carlos Salinas de Gortari en su fiesta de cumpleaños, Enrique Peña Nieto no le hizo bien al PRI, ni al candidato presidencial José Antonio Meade, ni al de por sí rarificado ambiente electoral. La élite del poder priista, reunida en una celebración por motivos de calendario, no aporta ingredientes de sosiego a un escenario político que parece irse ensombreciendo.
Por el contrario, la reunión gozosa (por los 70 años de vida de Salinas) de dos grupos circunstancial y cíclicamente distantes (el de Peña y el del expresidente), pero confluentes en los proyectos estratégicos, abona la percepción de que hay un seco cierre de filas en las alturas políticas y económicas para tratar de impedir que siga avanzando la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y, específicamente, para crear las condiciones extremas que le nieguen definitivamente llegar a Palacio Nacional.
La relación política de Peña y Salinas ha sido oscilante. Quien ocupó Los Pinos de 1988 a 1994 apoyó abiertamente en 2012 la candidatura de quien había dejado el gobierno del Estado de México. Fue la oportunidad de Salinas de Gortari para reinsertarse plenamente en la política nacional y cerrar expedientes como el de su hermano, Raúl Salinas de Gortari, quien obtuvo la máxima benevolencia judicial en 2014, cuando fue declarado inocente del último de los cargos que le quedaban en su prolongado proceso.
Durante el peñismo, ciertos cargos administrativos y políticos de primer nivel fueron adjudicados a miembros del grupo de Salinas de Gortari. De manera destacada, a su sobrina Claudia Ruiz Massieu, hija del asesinado José Francisco Ruiz Massieu. Otro personaje de moda sexenal ha sido el concuño de Carlos Salinas, José Antonio González Anaya, quien ha ocupado las suculentas direcciones generales del Instituto Mexicano del Seguro Social y de Petróleos Mexicanos y, a la fecha, la estratégica secretaría de hacienda.
Se han producido, desde luego, momentos envenenados en esta relación. Peña Nieto pareció sentirse necesitado de demostrar que solo él ejerce el poder presidencial y ello provocó alejamiento y enojos en relación con el expresidente de vocación injerencista. Versiones provenientes de priistas de renombre aseguran que un punto de encono ha sido el tratamiento dado al caso de Emiliano Salinas Occelli, involucrado desde años atrás en el delicado tema del grupo denominado NXIVM, del cual el citado Emiliano ha sido discípulo, promotor y representante en México.
El asunto cobró proporciones mayores cuando un diario estadunidense dio a conocer las acusaciones de actos delictivos cometidos contra mujeres por el líder de ese grupo, Keith Raniere. Este personaje fue detenido en Semana Santa en Puerto Vallarta, luego de haber pasado una larga estancia en la zona conurbada de Monterrey, Nuevo León. En las primeras informaciones del caso se aseguró que Raniere se había escondido en México desde que estalló el escándalo de las mujeres marcadas con identificaciones de NXIVM y agredidas sexualmente por el propio “líder”. Se habló, en ese primer momento, de que alguien había dado una protección poderosa a Raniere en México. Luego, de ese asunto tan delicado, poco se ha vuelto a hablar. Un imperioso manto de silencio se ha extendido sobre un caso que en otras circunstancias merecería una implacable atención mediática.
Aun cuando no necesitan mostrarse en público ni en festejos cumpleañeros para tejer acuerdos políticos, el reencuentro grupal entre Peña y Salinas, publicado por el diario Reforma en su edición dominical, da cuerpo a la sensación extendida de que “el sistema” prepara una acometida feroz contra el delantero en la contienda por la Presidencia 2018-2024. Salinas fue, junto con Diego Fernández de Cevallos, el artífice del plan contra AMLO derivado de unos videos grabados por el argentino-mexicano Carlos Ahumada.
Recientemente, el tabasqueño ha dicho que solo si aconteciera “algo muy grave” podría suceder que él no ganara las elecciones presidenciales. Pero, dijo, “toco madera, toco madera”.
El tenso ambiente político del que se habla tuvo este domingo un episodio preocupante en Chihuahua, donde fueron agredidos con disparos de arma de fuego tres policías, miembros del equipo general de seguridad del gobernador Javier Corral, mientras éste jugaba golf. En el descompuesto mapa político del panista está, junto a muchos puntos oscuros (revestidos de una altisonancia demagógica con la que suele pretender Corral una fuga “heroica” de la realidad), el expediente judicial de la confabulación de funcionarios federales de Hacienda (Luis Videgaray, en su momento), dirigentes nacionales priistas (Manlio Fabio Beltrones, en aquellas fechas) y el entonces gobernador priista, César Duarte, para triangular cuando menos 250 millones de dinero público a campañas priistas.
Horas antes de la agresión a los tres miembros de su equipo de seguridad, Corral había denunciado el mensaje de impunidad que se deriva del hecho de que la justicia federal hubiese asumido el control del proceso de los 250 millones de pesos. Pero ese traspaso del expediente quemante, para que sea la “justicia” federal la que archive el caso o exonere a los presuntos responsables, sería una consecuencia natural de los arreglos entre el secretario de gobernación, Alfonso Navarrete, y el gobernador Corral, para liberar más de 900 millones de pesos de participaciones hasta entonces retenidas.
En el rodaje de escenas mafiosas podría inscribirse también el episodio de la autoexoneración que se ha aplicado Ricardo Anaya, como si ya se hubiera llegado a un arreglo para que el gobierno federal “olvide” el expediente de la nave industrial queretana y otros negocios inmobiliarios del panista. Por sí mismo, Anaya ha dicho que es inocente, sin que haya revire alguno de la procuraduría federal de justicia. Y ha arreciado su metralla declarativa contra la pieza de cacería de temporada, AMLO. ¡Hasta mañana!

Peña, insuficiente y a destiempo

Trump, más allá de la retórica
¿”Unidad nacional”? ¿desahogos locales?
Caída en Atlacomulco

Enrique Peña Nieto despachó ayer 713 palabras hacia la Casa Blanca (formalmente, el mensaje fue dirigido a “mexicanas y mexicanos”), mientras en Washington se anunciaba la intención de enviar unos cuatro mil elementos de la Guardia Nacional hacia la frontera con México (aunque Trump dijo, en un vuelo, que consideraba que serían entre dos mil y cuatro mil). La proporción de este intercambio resulta sumamente dispareja: 5.6 miembros de esa Guardia, en caso de materializarse al extremo la pretensión trumpista, frente a cada palabra pronunciada desde Los Pinos en esta ocasión./

El mexicano se refirió a “un asunto de gran importancia”, a “acontecimientos recientes”, a “desafíos” que “nunca justificarán actitudes amenazantes o faltas de respeto” y a “últimos acontecimientos”. Sus palabras de mayor tono se apoyaron en un acuerdo del Senado, contra “las expresiones ofensivas e infundadas sobre los mexicanos”, y en frases pronunciadas por los tres candidatos presidenciales confirmados, Anaya, López Obrador y Meade (en orden alfabético) y la aspirante bajo investigación, Zavala. “Como Presidente de todos los mexicanos -puntualizó- coincido con estas expresiones”./

La parte de mayor combatividad peñista quedó de manifiesto en este párrafo dirigido a Trump: “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”. La mira enriquista fue dirigida específicamente a las “recientes declaraciones” del presidente estadunidense, sin mencionar la realidad concreta de una orden dada desde la Oficina Oval para el despliegue de esas fuerzas de reserva militar y a los preparativos para su entrada en acción (ya está funcionando un grupo operativo con calendario inmediato, la Célula de Apoyo a la Seguridad Fronteriza, montado por la secretaría estadunidense de defensa). El párrafo final de la alocución peñista concitó la atención de muchos medios mexicanos de comunicación: “Hay algo que a todos, absolutamente a todos los mexicanos nos une y nos convoca: la certeza de que nada, ni nadie está por encima de la dignidad de México”./

El texto leído por Peña Nieto pareciera pronunciado a destiempo (gran sentido de la oportunidad hubiera tenido en fechas anteriores a la etapa de gringo militarismo fronterizo) y, en ese sentido, es insuficiente y solamente retórico. Hay, desde luego, una frustración doméstica de Trump, con coletazos hacia México por su incapacidad para conseguir que este país pague por el muro fronterizo y con una desesperación ante futuros resultados electorales adversos al mencionado Donald. The New York Times ya había publicado un editorial sobre el punto, antes que Peña se refiriera a los móviles internos./

Pero el proyecto expansivo estadunidense, más allá de los zigzagueos emocionales de Trump, busca doblegar a México en la renegociación del tratado subcontinental de comercio, convertirlo en policía de la puerta trasera en materia de migración mexicana y centroamericana, seguir manejando el mercado de las drogas, con México como brazo instrumental, e influir para que se mantenga el esquema político y económico hasta ahora tan beneficioso para las élites./

El llamado peñista a la unidad nacional, y su sintomática reproducción en el aparato mediático controlado, buscan poner sordina a la crítica del mal gobierno, que ha llevado al país a la trágica situación actual, tanto en el plano interno como en su relación con el vecino país. Las palabras de Peña Nieto, pronunciadas ayer, incluyen una serie de referencias complacientes al ejercicio gubernamental realizado durante este sexenio. En el curso de una contienda electoral tan difícil para el PRI y Los Pinos, ese posicionamiento de “unidad patriótica” resulta de gran utilidad táctica./

No se trata, desde luego, de aspirar a que Peña Nieto anunciara medidas agresivas frente a una potencia hoy dirigida por una voluntad veleidosa. Pero la política y la diplomacia siempre han encontrado formas para que las naciones en desventaja puedan asumir posiciones inteligentes de dignidad, que permitan exhibir los abusos sin que en consecuencia haya mayores daños para los países lesionados por poderes imperiales. Hasta en el propio terreno de la retórica pudo haber mostrado el ocupante de Los Pinos mejores formas de responder al tamaño de los agravios recibidos. Pero Peña Nieto prefirió refugiarse en la prudencia, solamente, y emitió un pronunciamiento que podría quedar nada más en el terreno de los desahogos verbales para consumo interno, con gran colaboración de exaltadores mediáticos locales y, a final de cuentas, una aceptación, con falsos retobos menores, de la realidad impositiva del trumpismo, en espera de favores o apoyos electorales a corto plazo./

El simbolismo no es solamente en el terreno de las obras públicas, en desastre por la corrupción política y empresarial: la caída del techo de un lienzo charro en Atlacomulco, Estado de México, lleva a reflexiones sobre el sistema político mexicano y el grupo hoy dominante, asentado en Los Pinos. Cayó ese techo el mismo día en que la obra había sido formalmente entregada (bajo el entendimiento de que el proceso de construcción había sido satisfactoriamente cumplido), y un día antes de que se inaugurara una competencia charra por la cual se esperaba un cupo lleno en el lugar. La competencia iba a llevar originalmente el nombre de la presidenta municipal pero, ante las protestas por ese acto egocéntrico, se cambió por el del icono local, Isidro Fabela. La corrupción, la ineficacia y el peligro también alcanzan al emblemático Atlacomulco./

Y, mientras Rafael Adrián Avante Juárez, subsecretario de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación, ha informado que en el país hay unos 35 mil cadáveres sin identificar, y unas 30 mil denuncias de personas desaparecidas, ¡hasta el próximo lunes!