Carlos Joaquín, sin pleito con AMLO

Asegura el presidente electo, a pocos días de tomar posesión, que los gobernadores se molestan porque va a terminar con la corrupción.

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Asegura el presidente electo, a pocos días de tomar posesión, que los gobernadores se molestan porque va a terminar con la corrupción.

Agregaría que, sobre todo, con el desorden en el manejo de los recursos federales; Que en Quintana Roo sirvieron para todo menos para los fines para los que venían etiquetados.

La figura de un “delegado” del gobierno federal que tenga fuerza, que pueda realmente “supervisar” el destino de estos recursos y de muchas otras cosas, es decir de un verdadero enviado de la presidencia de la República ha iniciado una supuesta “rebeldía” de gobernadores.

Que, obviamente, es causa perdida.  Porque el presupuesto, en nuestro sistema político vigente, está en manos del gobierno federal.  Y pelearse con el dinero es perder de antemano cualquier litigio.  El poder es, ha sido siempre, el poder.

¿Por qué no se une a este “pleito” el gobernador Carlos Joaquín?

La respuesta es muy simple: Ya puso en orden la casa.  Ya consiguió, después de muchos esfuerzos, que los recursos públicos sean manejados con verdadera transparencia.  Entonces, así de fácil, no tiene esqueleto alguno en el closet.  No hay “transa” que venga a estorbar o desbaratar la presencia del gobierno federal.

De eso trata todo, detransparencia.

El problema es que los recursos que reciben las entidades federativas, es el caso de Quintana Roo, por cierto, no corresponden ni a sus necesidades ni al dinero que ingresan a la federación.  Y los recursos etiquetados suelen ser utilizados como “dinero de emergencia”, que tapa “hoyos” que sirve sobre todo para temas políticos.  Que prefieren los gobernadores cambiarle el destino.

No es el caso de Quintana Roo, que debería recibir mayores recursos económicos por los ingresos del turismo y porque tiene que proporcionar servicios a cientos de miles de visitantes.

Fue el caso de Quintana Roo.

Por su parte, que no es sorpresa, López Obrador ya dijo que no va a ser “rehén” de ninguno, que no va a dejarse “chantajear”.  Así que lo que veremos en las próximas semanas es un estilo muy diferente de gobernar, y un estira y afloja con ciertos gobernadores que están dando patadas de ahogados…

Mientras tanto Carlos Joaquín puede, fácilmente, ver la función desde un palco de primera fila…