Ya no es como antes actividad pesquera en declive

Los trabajadores del mar han visto una decadencia en la actividad, lo que les exige dedicarle más tiempo sin mayores beneficios

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“La pesca no está como antes”, dice sin levantar la vista de los anzuelos. Los limpia y prepara para volver al mar, por tres semanas más. Ezequiel Soberano, dedicado a la actividad pesquera desde hace más 12 años, originario de Tabasco, refiere que no ha sido fácil dejar a su familia y en ocasiones hasta sin un sólo peso, su principal temor es enfrentarse al mal tiempo, situación que pone en riesgo su vida y la actividad pesquera.
Señala que el oficio del pescador ha sido una de las actividades económicas más antiguas, es una labor muy dura y además muy arriesgada, hay diferentes tipos de pesca por ejemplo la de arrastre dedicada principalmente al marisco o especies que viven cerca del lecho marino, es diurno, la de superficie es nocturna por el hecho de que la luz del sol difumina los grandes barcos de los peces y dificulta la pesca.
“Checo”, como lo llaman sus compañeros, relata que su jornada de trabajo empieza de madrugada hasta bien entrada la mañana, con jornadas de alrededor 12 horas, y en ocasiones con pocos resultados de la pesca “Hoy nos fue mal y no hubo casi nada, pero hoy mismo nos volvemos a ir, para sacar para comida”, refiere tras cuatro días en alta mar.
La captura de pescado determina si el día ha sido fructífero o no, y es entonces cuando saben si les compensa el gasto de combustible empleado, de tiempo, y por supuesto el sueño que no reporta gasto pero sí salud, pues la ganancia varía, dependiendo de las capturas y del precio de ese día, ya que no es el mismo y depende de la oferta y la demanda, si la demanda de un tipo de pescado es mayor y se ha capturado poco, el precio aumentará considerablemente, por el contrario si se ha capturado mucho disminuye sustancialmente los beneficios del pescador y esto se verán reflejado cuando los pescadores se retiran a descansar.
De su familia habla poco, responde que su esposa y sus dos pequeñas lo esperan en casa para comer antes de que se vaya nuevamente, “Yo no tengo otro ingreso y tengo que buscar la manera de llevar dinero o pescado a la casa, me la paso más tiempo trabajando, mi familia quisiera que me quedara más tiempo con ellos, pero es imposible cuando veos sus necesidades”, comentó.
También hace referencia a uno de sus compañeros que tendrá que ir a alta mar, dejando a su hijo enfermo al no tener tampoco otra fuente de ingresos.
A esto se le suma que el mal tiempo es su principal enemigo, no sólo porque se pone en riesgo la pesca, sino porque exponen sus vidas ante cualquier daño que pudiera tener la embarcación, aunado a ello se ven afectados con las vedas, que aun habiendo productos no pueden comercializarlos libremente, y la meta que tienen es que para un día de pesca por lo menos deben capturar 80 kilos de productos y cuando la temporada los favorece logran reunir entre 250 a 300 kilos en embarcaciones de 25 a 40 pies.
Al muelle pesquero de Puerto Juárez, después de medio mediodía, es cuando también aparecen los que trabajan y contribuyen a la actividad pesquera, todos ellos de más avanzada edad, gente que con sus características ya no pueden salir a alta mar y contribuyen arreglando y tejiendo las redes que se han visto dañadas a lo largo de la jornada pesquera, trabajan contra reloj, ya que tiene que estar preparadas para el nuevo día que les espera a los pescadores, en un trabajo muy duro, sacrificado y mal remunerado.
Saraí Reyes/Grupo Cantón