‘Tz’onot’, lugar sagrado que no escapa de la contaminación

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LÁZARO CÁRDENAS,Quintana Roo.-Los cenotes (del maya “tz’onot”: ‘hoyo con agua’) surgieron en cavernas tras los derrumbes de techo de una o más cuevas en la Península de Yucatán; con la acumulación de aguas subterráneas, se formaron estanques que pueden ser más o menos profundos.

Pueden ser subterráneos, semiabiertos o abiertos, características que están relacionadas con la edad de la estructura (los más jóvenes mantienen su cúpula, y que los más antiguos están abiertos).

LUGARES SAGRADOS


Para los mayas, los cenotes eran lugares sagrados. Allí solían realizar sacrificios y rituales que se enmarcaban en su cosmología; sin embargo, en varios puntos de Quintana Roo, como en el municipio de Lázaro Cárdenas, los ejidatarios luchan por crear fuentes de empleo explotando estos espacios como en la comunidad de Nuevo Xcan, San Lorenzo y Naranjal donde se pretende crear el “Corredor de los cenotes” con el fin de ofertar en forma unida y sólida, la explotación de estos espacios.

En estos ejidos existen cenotes en particular que son de una belleza impresionante, el “Yodzonot”, donde pueden descender por medio de rapel o a través de escaleras de madera, de modo que pueden descansar a la sombra de los árboles que existen dentro del cenote, y contemplar los peces o las tortugas terrestres.

Otro cenote, conocido como “Los Halcones”, tiene una profundidad de aproximadamente 25 metros, y se desciende hacia una plataforma de madera por medio de una escalera colgante hecha a base de madera y cuerdas.

“TALÓN DE AQUILES”


Aunque la mayoría de los campesinos y ganaderos de la Península de Yucatán siguen utilizando el “tz’onot” para abastecerse de agua para su rancho o áreas agrícolas, algunos ejidatarios han visto estos pozos o estanques naturales de agua dulce como una alternativa para impulsar el ecoturismo, que les permite obtener fuentes de empleo; sin embargo, en algunos lugares, estas fuentes se encuentran saturados de coliformes fecales.

Un 70% de los cenotes registrados en Yucatán (unos mil 800) están infestados de bacterias provenientes del lavado de letrinas, actividades porcícolas o fosas sépticas y pesticidas, por lo que es prioritario su saneamiento y rescate, afirmó el arqueólogo y espeleólogo yucateco, Sergio Grosjean Abimerhi.(Luis Méndez /QUINTANA ROO HOY)