Felipe Carrillo Puerto, marcado por la historia

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FELIPE CARRILLO PUERTO,Quintana Roo.-El municipio del centro del estado, considerado como la “capital de la cultura maya”, es privilegiado por sus leyendas y por tener centros históricos que los hacen único, tal es el caso de la “Pila de Azotes” que tuvo que mandar a construir don Francisco May Pech, para que sus gobernados no se le salieran de control.

Según datos históricos, después de la “Guerra de Castas”, y al haber dejado las armas el general May Pech, los indígenas iniciaron la extracción y producción de la resina del árbol de chicozapote (el oro líquido de los antiguos mayas conocido como “chicle”), trabajo que hizo que varias personas empezaran a emigrar a la antigua Noh Cah Santa Cruz X Balam Nah, Kampocolché, hoy ciudad de Felipe Carrillo Puerto.

La historia marca que con tanta llegada de hombres de los estados de Veracruz, Tabasco, así como de Belice (los nativos les llamaban “Huaches”), algunas de la veces se llegaba a los pleitos. Los problemas ya se estaban saliendo de control por lo que el gobernante maya mandó a construir la “Pila de Azotes” para aplicar la justicia con las personas que cometían algún tipo de delito; tenía que haber un castigo ejemplar para que la gente del pueblo no cometa injusticias.

CASTIGO

Se dice que de acuerdo al delito que se cometía era el número de azotes. Por adulterio se les daba 50 azotes a la vista de los habitantes, para que posteriormente el o la ofendida le exprimiera jugo de naranja agria en las heridas, después, frente a la cruz, los castigados rezaban y tenían que pasar varias horas prometiendo que no lo volverían a hacer.

Entre sus paredes, la “Pila de Azotes” guarda celosamente los gritos de perdón y las lágrimas que dejaron caer las personas que en esos años, y fue una de las formas del general para no faltar a los usos y costumbres que prevalecieron hasta dichas épocas. (Alejandro Valdez/QUINTANA ROO HOY)